January 22, 2022
De parte de ANRed
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El 22 de enero de 2021, la policía de La Rioja lo mató sin explicación. Doce meses después, el caso sigue impune. “No hay voluntad de esclarecer lo que pasó”, denuncia su familia, que redobla la lucha con actividades permanentes. Por Movimiento Etiopía para ANRed.


Hace un año, el 22 de enero de 2021, Alejandro Bravo, de 44 años (conocido como “Caniska”), caminaba por el barrio Nueva Esperanza, de la provincia de La Rioja, desde la casa de un amigo hacia la suya, donde vivía con su pareja. A las 5:40 se lo ve en el video de una cámara de seguridad huyendo de alguien y pidiendo auxilio. A las 6:05 ingresó en la alcaidía, y murió camino al hospital Vera Barros. La policía argumentó que se trató de un paro cardíaco. La autopsia aseguró que murió por golpes en la cabeza. Las pruebas son evidentes: lo mató la policía.

“A un año del asesinato, la causa está estancada y con los cuatro imputados en libertad –explica Laura, que era pareja de Caniska–. El año pasado hubo cambio de juez porque el que tenía la causa pasó a integrar otra área, por lo que varias causas estuvieron casi cuatro meses frenadas hasta ubicar nuevos jueces”.

Los policías imputados son Nicolás Ochoa, Matías Contreras, José Oviedo y Oscar Ríos (militar superior del regimiento 15). No solo el video en el que se lo ve pidiendo auxilio demuestra que no se trató de una detención por intento de robo: minutos antes, en el teléfono de Alejandro se registró una llamada al 911, también para pedir auxilio.

“Actualmente, y por feria judicial, no hay avances –insiste Laura–. La nueva jueza debe cotejar todos los cuerpos que va teniendo el caso e iniciar las observaciones de las declaraciones y pruebas para comenzar a avanzar casi desde el principio”.

La autopsia, además de negar la muerte por infarto y confirmar que murió por golpes en la cabeza (“hemorragia cerebral subdural, causada por traumatismo de cráneo encefálico”), certificó que tenía “heridas defensivas” en las manos y raspones en las rodillas: además de golpearlo, lo arrastraron violentamente. Más irregularidades: ningún familiar fue anoticiado de su detención ni de su muerte.

“Jamás me avisaron que estaba muerto –recuerda Laura–. Me enteré de casualidad, por una persona que tenía un conocido en la morgue y le dijeron que había un Alejandro Bravo muerto por golpes. Quisieron hacerlo pasar como NN cuando todos sabían su nombre. Encima, la Policía empezó a autoinvestigarse, ¡los mismos que lo mataron llevaron adelante la investigación! Usaron a los medios de comunicación para encubrir el asesinato, dijeron que era un ladrón que quiso robar una casa. Todo para tapar sus prácticas nefastas de golpes y torturas”.

“No hay voluntad para esclarecer el caso –denuncia Diego, amigo de Caniska– ni por parte de la política oficial ni de los miembros de la comisaría 7ª de La Rioja, ni del Secretario de Seguridad Pedro Fuentes, que jamás dio testimonio”.

La visibilización del asesinato y la presión social serán fundamentales para que haya justicia. “El 22 de enero tendremos una jornada en el Parque Facundo Quiroga con propuestas artísticas y la intención de recordar a Alejandro –cuenta Diego–. Vamos a ofrecer material gráfico sobre los detalles de la causa y sus irregularidades, sobre los códigos contravencionales que tiene la provincia, y proyecciones con imágenes de las acciones que hicimos este año”.

Pese al dolor, Laura asegura que la lucha no terminará hasta que haya justicia, y pide todo el acompañamiento posible: “No hay forma de explicar lo que se siente. Es muy triste y doloroso. Tenemos un hijo de 17 años y sostenerlo emocionalmente cuando estás desgarrada internamente es otro golpe más. ¿Cómo le explico que la policía mató a su papá? Pero no pararemos. Las futuras acciones serán para concientizar sobre los procedimientos ciudadanos al momento de una detención y el habitual mal proceder de la policía de La Rioja. En esas actividades realizaremos ferias, sorteos o rifas para poder seguir sosteniendo la causa. Pueden seguirse las novedades a través de la página de Facebook ‘Justicia para Alejandro Bravo – Caniska’”.





Fuente: Anred.org