October 13, 2021
De parte de Todo Por Hacer
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La universidad tiene desde sus or铆genes cierto halo de vanguardia, de ir un paso por delante de la sociedad o simplemente parecer el cuerpo de 茅lite de la intelectualidad de un pa铆s, el ascensor social que todo aspirante a clase media desea. La universidad es investigaci贸n y por tanto nuevos descubrimientos. En ella se han fraguado algunos de los grandes movimientos sociales de diversas 茅pocas, desde M茅xico a Par铆s o diversas luchas antifranquistas. Realmente eso es lo que la universidad quiere hacernos creer, la realidad es otra: precariedad laboral, segregaci贸n de clase, formas de gobierno antidemocr谩ticas, represi贸n sobre los grupos movilizados鈥 Digamos que la universidad es un espacio tan progresista que ha mantenido un r茅gimen disciplinario franquista durante 67 a帽os. Desde que en 1954 se decretara el Reglamento de Disciplina Acad茅mica, los conflictos en la universidad se han ido resolviendo con reglamentaci贸n salida del fascismo m谩s autoritario. Todos los rectores de la democracia se han sentido lo suficientemente a gusto con 茅l como para no modificarlo.

Veamos una muestra de dos tipos de faltas graves de dicho Reglamento:

Las manifestaciones contra la Religi贸n y moral cat贸licas o contra los principios e instituciones del Estado.
La incitaci贸n o est铆mulo, en cualquier forma, de las manifestaciones colectivas de los escolares dirigidas a la perturbaci贸n del r茅gimen normal acad茅mico o sindical. Se estimar谩 como agravante la comisi贸n de la falta en el ejercicio de la funci贸n docente.

驴Y qu茅 pod铆a suponer una falta grave? Inhabilitaci贸n temporal o perpetua para cursar estudios en todos los Centros docentes.

Adem谩s resulta que quienes 鈥渏uzgaban鈥 y condenaban por estos hechos eran tribunales propios de la universidad, siendo juez y parte, ni rastro de juicio justo e independiente. La realidad es que resultaba m谩s garantista que elevaran una falta grave a delito penal o administrativo y que fuera juzgado fuera de la universidad que estar bajo el amparo de la legalidad universitaria.

Tras 67 a帽os parece que esto cambia con la nueva Ley de Convivencia Universitaria. La Ley busca dotar a las universidades de un nuevo marco para la resoluci贸n de conflictos m谩s adaptada a los tiempos que corren y sus problem谩ticas. Incorpora las problem谩ticas relacionadas con el acoso sexual, las violencias machistas o las novatadas, que entrar铆an dentro de la categor铆a de muy graves cuya m谩xima sanci贸n ser铆a una expulsi贸n de dos meses hasta tres a帽os y/o p茅rdida de derechos de matr铆cula parcial durante un curso. Sanciones bastante por debajo de la inhabilitaci贸n perpetua. Adem谩s, bajo acuerdo de todas las partes, se pueden poner en marcha procesos de mediaci贸n que eluden las sanciones, abriendo un espacio para un modelo no (tan) punitivo.

No todo puede estar bien hecho

Mientras que esta Ley supone una clara mejora respecto de lo que exist铆a, la realidad es el proceso de mercantilizaci贸n de la universidad sigue a toda velocidad. Muestra de ello son los recientes proyectos de Ley de la Ciencia, la Tecnolog铆a y la Innovaci贸n (LCTI) Ley Org谩nica del Sistema Universitario (LOSU). Reformas que aunque de 谩mbitos diferenciados, tremendamente interrelacionados, y con un mismo esp铆ritu de fondo: premiar las llamadas transferencias p煤blico-privadas. Es decir, que las instituciones p煤blicas pongan la infraestructura necesaria para que las empresas privadas puedan desarrollar sus necesidades y recoger los beneficios.

Si bien la LOSU tiene un pre谩mbulo de buenas intenciones para atajar la precariedad o dotar de una perspectiva de g茅nero a la Ley, esto no se materializa en ninguna medida concreta. Por el contrario, acent煤a e institucionaliza la precariedad laboral materializada en la doble carrera profesional, la v铆a funcionarial y la v铆a laboral, donde a igual trabajo hay un diferencial de derechos. Esta doble carrera tiene efectos colaterales que van m谩s all谩 de los derechos laborales b谩sicos, genera duplicidad de estructuras en los centros de trabajo (comit茅s de empresas, juntas y diversos 贸rganos de representaci贸n y gobierno) dificultando la unidad de acci贸n de las trabajadoras de un mismo centro, profundizando en crear trabajadoras de primera y de segunda categor铆a.

El tratamiento que recibe la universidad de parte del actual Gobierno es un claro reflejo de su proyecto. Aquello que no modifica estructuralmente el tipo de universidad que tenemos (Ley de Convivencia) puede ser mejorado y orientado hacia una perspectiva menos represora, pero aquello que realmente sienta los fundamentos del modelo de universidad, educaci贸n y trabajo no hace m谩s que seguir la l铆nea continuista de los anteriores gobiernos, con mayor financiaci贸n, pero con el mismo proyecto mercantilizador y de menosprecio frente a los derechos laborales.

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Fuente: Todoporhacer.org