June 18, 2022
De parte de SAS Madrid
162 puntos de vista

El aborto farmacológico aumenta significativamente en las comunidades que mayores esfuerzos han hecho por incluir esta prestación en centros públicos en detrimento del instrumental. La calidad en la prestación pasa por ofrecer a las mujeres los dos métodos disponibles.

Un estudio de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) concluye que, cuando las mujeres que van a abortar pueden elegir el método, optan en su mayoría por el método instrumental. En concreto lo hacen en un 85,74% de los casos frente al 14,25%, que es el porcentaje que optó por el método farmacológico.

El estudio, basado en encuestas a una muestra de 1.536 mujeres que se encontraban como máximo en la novena semana de gestación y habían tenido la posibilidad de elegir entre ambos métodos, fue presentado este martes y ofrece una panorámica de las razones por las que las mujeres optan por uno u otro método. Los datos de este estudio presentado esta misma semana son similares a los del estudio que ACAI hizo en 2014, donde el 88’5% escogía el método instrumental.

Las razones más esgrimidas para elegir el instrumental son la rapidez, la seguridad y evitar el dolor. Las mujeres que eligen el farmacológico en un alto porcentaje lo hacen por descarte del instrumental, pero también por considerarlo menos agresivo y traumático.

Sin embargo, la evidencia indica que, cuando la IVE se practica en centros de la Sanidad Pública, el método que se impone es el farmacológico. Los datos estadísticos que recoge el Ministerio de Sanidad en sus informes anuales sobre IVE permiten hacer una panorámica de la evolución de abortos que se realizan en el sector público frente a los que tienen lugar en clínicas concertadas. 

En el artículo Mejorar el acceso al aborto farmacológico en España: datos para el cambio, la ginecóloga Isabel Serrano Fuster recoge algunos de estos datos. Entre otros territorios, se refiere a dos que destacan por el significativo aumento de IVE en centros públicos. Son Catalunya, donde entre 2010 y 2019 el porcentaje de IVE en el sector público pasó del 0,3 % al 55 %, y Baleares, que pasó del 1% al 64%. En paralelo, los datos de Sanidad muestran que, entre 2010 y 2019, Catalunya y Baleares han pasado de usar el aborto farmacológico en un 0,5% y 3,5% respectivamente, a usarlo en un 50% y un 67% en 2019.

Los datos ponen en evidencia que cuando el sector público se implica en la atención a la IVE, el porcentaje de aborto farmacológico aumenta. Tras las preguntas de por qué ocurre esto y con qué implicaciones para las mujeres que solicitan esta prestación sanitaria están algunas de las claves para conseguir uno de los objetivos que el Ministerio de Igualdad ha marcado como prioritarios en la reforma de la ley del aborto: darle la vuelta a las cifras que indican que a día de hoy en España solo el 15% de los abortos se realizan en centros públicos.

Las mujeres reciben la información por escrito en el consentimiento informado que deben firmar antes de la intervención. El método instrumental, explica este documento, consiste en la evacuación uterina mediante dilatación-aspiración. Se puede realizar mediante anestesia local, sedación consciente por vía inhalatoria o intravenosa, según criterio médico y a elección de la paciente. Las complicaciones de la intervención son raras, e incluyen reacciones alérgicas, infecciones, hemorragias o perforación del útero. 

El método farmacológico, que solo se puede usar para embarazos de hasta las nueve semanas, consiste en la toma de un comprimido de mifepristona por vía oral. En las 24 horas que siguen a esa toma, se puede iniciar el sangrado. Entre las 24-48 horas se administra o autoadministra misoprostol, vía bucal o vaginal, y entre las dos y seis horas, habitualmente, suele iniciarse la expulsión del material ovular y finalizarse el proceso en días posteriores. En los días posteriores es necesario efectuar un control y comprobar que la expulsión ha sido completa.

Pastillas para la objeción de conciencia

“El aborto farmacológico distancia al personal sanitario del proceso, ya que es la propia mujer la que se lo realiza y en justa medida genera mucho menos problema profesional y ético a este personal sanitario”. Así explica Eva Rodríguez, directora médica de la clínica Ginesur y vicepresidenta de ACAI, el motivo para que el método farmacológico sea el preferido por los centros públicos.

Otros aspectos que destaca la vicepresidenta de ACAI es que requiere menos formación y menos práctica. Además, necesita menos infraestructura, ya que mientras para una IVE farmacológica hace falta poco más que un despacho, la IVE instrumental requiere de personal de varias especialidades y de un quirófano.

Abel Renuncio es ginecólogo en el Hospital Universitario de Burgos (HUBU). A mediados de 2021, este hospital público solicitó la acreditación necesaria para poder practicar abortos, algo que empezó a hacer a finales de ese año. Renuncio niega que la práctica con fármacos ayude a superar las barreras de la objeción de conciencia de los médicos. Los profesionales que facilitan una IVE, bien con fármacos o en un quirófano, son profesionales que no muestran objeción, dice.

En lo que sí concuerda con Eva Rodríguez es en que el método farmacológico es más sencillo de implementar. Entre los factores que cita para que esto sea así estás la mayor accesibilidad para los profesionales, porque la capacitación para hacerlo es más sencilla, y también la menor complejidad administrativa: en el HUBU, su unidad ha podido incorporar la IVE temprana —hasta la semana nueve— y con fármacos sin tener que coordinarse con personal de otras especialidades y sin tener que solicitar el uso de los quirófanos —personal incluido— con las complicaciones que ello conllevaría. 

A día de hoy, todas las IVE que se practican en este centro son farmacológicas, aunque Renuncio define este modelo como “híbrido” y de transición, porque la intención a corto o medio plazo es practicar todo tipo de IVE. Mientras tanto, el HUBU limita su atención a las IVE de menos de nueve semanas y a un solo método aunque, subraya, a las mujeres se les informa de ambos y pueden elegir. En caso de preferir un aborto instrumental, la mujer es ser derivada a un centro concertado.

La situación en Europa

“No sé las causas de esa relación, pero es un hecho que las comunidades autónomas donde está más implicada la Sanidad Pública en la interrupción del embarazo, son las comunidades autónomas donde más tratamientos farmacológicos se hacen, ofertando las dos”, reconoce Renuncio. Pero este ginecólogo llama la atención sobre otro desequilibrio: el que para él supone el que el total del aborto farmacológico en España suponga apenas un 20%, unas cifras que, además, contrastan con las de países vecinos.

El informe Early medical abortion, a practical guide for healthcare professionals, recoge algunas cifras referidas a países europeos, así como su evolución entre 1989 y 2017. El aborto farmacológico supone el 97% en Finlandia, el 93% en Suecia, el 88% en Noruega, el 75% en Suiza, el 72% en Portugal y el 70% en Dinamarca. Además, es común en Francia (67%), Islandia (67%) y Reino Unido (64%), pero poco frecuente en España (36%), Países Bajos (24%), Bélgica (21%), Alemania  (21%) e Italia(20%).

Renuncio cree que, aunque el método farmacológico sea de forma tangible más ventajoso para los médicos, también puede serlo para las mujeres. “Para algunas puede resultar problemático desplazarse a un centro con capacidad quirúrgica, pero además hay mujeres para las que el tener una participación activa en el tratamiento puede suponer un plus de calidad y de intimidad”.

El estudio de ACAI muestra que cuando una mujer elige el método farmacológico lo ha hecho por evitar la anestesia o la intervención quirúrgica entre los motivos médicos. Entre los motivos socioecónomicos está el no contar con una red de apoyo que les permita hacerlo acompañadas. Entre los motivos psicológicos está el “miedo a una operación”. Una de las entrevistadas asegura que “lo ves más natural”.

Este médico cita como referencia el estudio Aborto farmacológico en el primer trimestre de la gestación que recoge que “en general, las mujeres están satisfechas con el aborto farmacológico, con tasas de satisfacción que rondan el 94%”. La cifra es de una encuesta de 2010 sobre mujeres que abortaron en EE UU, pudiendo elegir entre dos tipos de aborto farmacólogico. 

Según el estudio Aborto farmacológico en el primer trimestre de la gestación, los dartos del estudio de ACAI de 2014 son “paradójicos” respecto a otras actuaciones médicas en las que resulta preponderante la opción del tratamiento médico frente al quirúrgico. Los autores de este estudio son miembros del Advisory Board nacional de Nordik Pharma, compañía que comercializa en España la mifepristona, como ellos mismos advierten en las notas finales.

Para ACAI, las cifras que muestran una implantación mayoritaria del aborto con pastillas se explican por una ausencia de la posibilidad de elegir. Por ejemplo, dice la asociación de las clínicas, en Portugal es mayoritario el método farmacológico pero la asociación tiene constancia de que en las clínicas que están en provincias limítrofes con Portugal no es infrecuente atender a mujeres portuguesas, algunas de ellas en busca de la elección de método que no se les permite en su país.

El estudio de ACAI incluye en su apartado cualitativo los testimonio de varias mujeres. Entre las razones que citan para preferir el instrumental, arguyen respuestas relacionadas con motivos médicos, ya que perciben como más seguro el estar acompañadas por profesionales médicos (“mejor que en manos de un profesional no vamos a estar”). También hay respuestas de corte socioeconómico (“la que menos recuperación conlleve, porque estoy a la espera de que me llamen para el trabajo”, “prefiero aquí porque en casa está mi niña”) o psicológicos (“las pastillas es una cosa que, primero estás consciente de todo y es algo muy violento”).

Poder elegir

Sílvia Aldavert, coordinadora de la Associació de Drets Sexuals i Reproductius, celebra el estudio de ACAI, porque existen pocos referentes sobre la percepción de las mujeres que ayuden a tomar decisiones informadas. Aldavert subraya que existe evidencia de sobra para afirmar que los dos métodos son válidos y seguros. 

La situación catalana es particular. En Catalunya existe una red para abortar que incluye clínicas privadas, hospitales públicos y unidades de atención a la salud sexual y reproductiva (ASSIR). Las cifras indican que el aborto con pastillas se ha ido imponiendo a medida que se ha ido consolidando el aborto en la red pública. Sin embargo Aldavert advierte de que el modelo catalán no puede tomarse como modelo de referencia mientras no garantice la elección de método en igualdad de condiciones, algo que a día d hoy no ocurre: “La teoría es que las mujeres sí pueden elegir, pero en la práctica no se puede hablar de libre elección si una de las opciones implica desplazarse 200 kilómetros”. 

“Estamos avanzando y creo que que bueno que son avances que empiezan a transformar la realidad y el imaginario en relación al aborto, pero la realidad es que se está avanzando para crear un modelo que no tiene a las mujeres en el centro”, lamenta. 

Entre las claves, para Aldavert está la formación de los equipos, que deben no solo estar especializados sino también perspectiva de género. Y esos equipos especializados deben dejar la elección en manos de cada mujer. “Nadie, ni nosotras, ni el Gobierno, ni siquiera las médicas, debe decidir por las mujeres; si lo que queremos es tener un aborto de calidad, lo que tenemos que ofrecer los dos métodos”, afirma.

Sobre el papel de las clínicas privadas en el proceso que se plantea y que generalizaría el aborto en centros público, Aldavert cree que lo primero que hay que hacer es reconocer el papel que han jugado: gracias a ellas se ha podido garantizar el derecho al aborto en los últimos cuarenta años, y además se ha hecho con unas tasas de morbimortalidad cercanas a cero, reconoce. Y ahora debe haber un trasvase de su especialización y conocimiento de las clínicas concertadas a la red pública.

Por otra parte, advierte de que cada comunidad autónoma tiene un modelo sanitario diferenciado, por lo que entiende que en aquellas donde se impone el modelo de la concertación de la sanidad pública con centros concertados, las clínicas seguirán jugando un papel si prospera el proceso de traspaso de la IVE a la red pública.

Enlace relacionado ElSaltoDiario.com 18/06/2022.




Fuente: Sasmadrid.org