July 8, 2021
De parte de Nodo50
250 puntos de vista


problema del pron贸stico en las ciencias sociales

Que la pregunta por la previsi贸n (pr茅vision) en sociolog铆a se tome como base en este debate es ciertamente una buena idea; esa pregunta, en efecto, manifiesta con claridad que tambi茅n la sociolog铆a participa de la crisis universal de la cultura. La posibilidad de prever es la piedra de toque para cualquier ciencia de lo real. La opini贸n seg煤n la cual, en la presente situaci贸n hist贸rica, tantas energ铆as como las que se consagran a la sociolog铆a favorecen una empresa que solo puede contribuir a ordenar racionalmente el pasado mas no a configurar el futuro, necesariamente deber铆a tener el mismo significado que un juicio desfavorable con respecto a todos estos esfuerzos cient铆ficos.

Si no he entendido mal, tampoco en las tesis presentadas se niega la posibilidad b谩sica de pronosticar; incluso toda una serie de participantes en este congreso ha se帽alado fen贸menos concretos, en relaci贸n con los cuales pueden realizarse pron贸sticos, seg煤n su opini贸n, con un grado de probabilidad bastante elevado. Sin embargo, me parece que la concepci贸n predominante se caracteriza m谩s por una reserva esc茅ptica que por aquella confianza en s铆 misma que anim贸 a la ciencia moderna en sus comienzos; incluso en la mayor parte de las respuestas positivas se otorga un peso m谩s considerable a las limitaciones del alcance y el grado de seguridad de la pr茅vision, que a su confiabilidad.

Se puede comprender f谩cilmente esta cautela si se tienen en cuenta !.is experiencias hechas por la sociolog铆a, y hasta por la econom铆a pol铆tica, en las 煤ltimas d茅cadas y, en especial, en los 煤ltimos a帽os: las construcciones categoriales, sistem谩ticas, propias de los sistemas modernos, y elaboradas con tanto refinamiento, en ocasiones fueron aplicadas directamente a la realidad en desarrollo, demostr谩ndose, en muchos casos, que soci贸logos y economistas apenas pod铆an aventajar en este punto a la conciencia com煤n. Con frecuencia ocurri贸 incluso lo contrario: grupos humanos que basaban sus opiniones, en un fundamento por completo diferente del de la sociolog铆a y de la econom铆a pol铆tica predominantes, y que, en general, mostraban hacia estas la m谩s terminante oposici贸n, acertaron en sus juicios, en tanto los especialistas fracasaban. Por esta raz贸n, no es de extra帽ar que muchos de ustedes se inclinen m谩s a limitar con cautelosa actitud la posibilidad de formular enunciados con respecto al futuro que a declararse partidarios de determinadas teor铆as.

Frente a esto yo quisiera insistir aqu铆 en que tambi茅n hoy la meta de la ciencia es el conocimiento de procesos a los cuales est谩 necesariamente ligada la dimensi贸n del futuro. Justamente, frente al estado de 谩nimo que he se帽alado, puede no ser totalmente in煤til destacar claramente lo positivo, en contra de los escr煤pulos esc茅pticos. Ha de mostrarse que la pr茅vision no constituye una excepci贸n respecto de la mayor铆a de las categor铆as l贸gicas y epistemol贸gicas: su car谩cter, el sentido de su aplicaci贸n, sus posibilidades, el grado de probabilidad que ha de alcanzar, no dependen solo del tino y la habilidad de los soci贸logos, sino tambi茅n de la estructura de las relaciones sociales de su 茅poca. Un tratamiento no hist贸rico del problema del pron贸stico ha supuesto una relaci贸n est谩tica entre la ciencia y su objeto; en este caso, entre la teor铆a sociol贸gica y los procesos sociales. Pero esta opini贸n hace tiempo que ha sido superada en la filosof铆a contempor谩nea; la filosof铆a incluso ha rechazado la doctrina m谩s general del car谩cter no hist贸rico de la oposici贸n entre sujeto y objeto, reconociendo que aun estos dos polos del acto de conocimiento est谩n insertos, en sus relaciones din谩micas, en el proceso hist贸rico. La determinaci贸n del futuro, posible en cada caso 鈥揹eterminaci贸n que, repito, pertenece por completo a las intenciones de una teor铆a cient铆fica de la sociedad鈥, depende, por lo tanto, del desarrollo de las relaciones sociales globales.

Para aclarar esto con pocas palabras parto de la distinci贸n que el secretario de este congreso, profesor Duprat, ha hecho en su lntroduction a l鈥櫭﹖ude de la pr茅vis铆on sociologique: la distinci贸n entre pr茅vision y pr茅diction, entre previsi贸n y predicci贸n. La ciencia de la naturaleza conoce ambos tipos de juicios: tanto la pr茅vision, que se relaciona con 芦tipos abstractos禄, como la pr茅diction, que se relaciona con 芦hechos o acontecimientos concretos禄. Una teor铆a que quisiera afirmar que la ciencia moderna solo puede llevar en este sentido a pr茅visions y no a pr茅dictions 鈥搚 as铆 se podr铆a entender f谩cilmente el art铆culo citado鈥 cometer铆a de hecho un error. A lo que en 煤ltima instancia aspiran las ciencias de la naturaleza, como toda ciencia en general, es justamente a lograr pr茅dictions. Los 芦tipos abstractos禄, en el sentido de la pr茅vision, son leyes y como tales tienen siempre, de acuerdo con su sentido, una forma condicional. Dicen que siempre que se den en la realidad determinadas condiciones, deben sobrevenir determinados eventos. As铆, es una pr茅vision cient铆fico-natural que el oro siempre se disuelve cuando se lo sumerge en agua regia y no, por ejemplo, cuando se lo sumerge en 谩cido sulf煤rico diluido; otras pr茅visions se refieren a relaciones, por ejemplo: que en ciertas clases de hierro aparecen variaciones de forma si una fuerza de determinada magnitud act煤a sobre 茅l. Estos enunciados apod铆cticos y seguros son ciertamente meras pr茅visions, pues no anuncian absolutamente nada acerca de cu谩ndo hayan de darse las condiciones exigidas, ni si ellas han de darse. En esto estoy de acuerdo con el se帽or Duprat.

Pero de ello no puedo extraer la conclusi贸n de que, por esta raz贸n, los pron贸sticos concretos para el futuro, tal como, por ejemplo, Marx ha intentado hacerlos, debieran ser casi imposibles, y en todo caso de 铆nfimo valor cient铆fico. Las leyes no son la meta de la actividad cient铆fica, sino solo medios; en 煤ltima instancia, siempre lo que importa es pasar de las abstractas f贸rmulas de las leyes a los juicios concretos de existencia, y en todo el dominio de la ciencia de la naturaleza estos no solo se extienden al pasado o al presente, sino que tambi茅n lo hacen siempre hacia el futuro. As铆 los enunciados hipot茅ticos de los ejemplos citados solo alcanzan su real significaci贸n cuando, en un caso determinado, ante una sustancia dada, se enuncia:

芦Esto es oro禄. Pero entonces esta proposici贸n incluye necesariamente 鈥搚 de qu茅 otro modo ser铆a conocida como tal la citada ley hipot茅tica鈥 la afirmaci贸n de que este trozo de metal no se disuelve realmente en 谩cido sulf煤rico diluido y en cambio lo hace en agua regia. El experimentador, en el anfiteatro, hace la pr茅diction: 芦Ahora sumerjo este trozo amarillo en este 谩cido; no se va a disolver; ahora lo sumerjo en este otro 谩cido, y se disolver谩禄. El enunciado universal, ya citado, acerca del cambio de forma que sobreviene en el hierro siempre que act煤en determinadas fuerzas, tambi茅n constituye el supuesto para una pr茅diction. Se manifiesta, por ejemplo, en la tranquilidad del maquinista que hace bramar la locomotora de su tren r谩pido al pasar por un nuevo puente, sabiendo que 芦el puente no se va a quebrar, pues est谩 hecho de una determinada clase de hierro, y esta resisti贸 cargas mucho mayores禄. En la ciencia de la naturaleza, incluso en toda la ciencia, importan, como se ha dicho, los juicios de existencia de este tipo. Ellos siempre contienen proposiciones sobre todas las dimensiones del tiempo. Con la simple verificaci贸n acerca de cosas de la naturaleza se da simult谩neamente una pr茅diction. 芦Esto es una tiza禄 quiere decir: marcar谩 l铆neas sobre esta pizarra negra.

芦Esta es una cereza禄 quiere decir: podr谩s comerla. 芦El term贸metro baja a menos de cero grado禄 quiere decir al mismo tiempo: el agua se congelar谩. El presente, el pasado y el futuro del objeto sobre el que se juzga son aludidos en todo enunciado, incluso porque no necesariamente los escorzos de la percepci贸n coinciden con la estructura temporal del acontecer percibido. Es cierto que en el paso de las f贸rmulas abstractas de las leyes a enunciados concretos sobre cosas reales perdemos la certeza absoluta. Se puede mostrar que aquel trozo de metal amarillo de ning煤n modo ha sido oro, que el puente puede romperse porque el material de hierro no ha sido el adecuado; que lo que parec铆a cereza puede haber sido un fruto de la belladona, y aun el agua, a consecuencia de cambios atmosf茅ricos, podr铆a conservar su estado l铆quido con temperaturas un poco menores que cero grado. Esto es absolutamente cierto, pero aqu铆 me he propuesto se帽alar que el sentido de los enunciados abstractos debe realizarse en los enunciados concretos; que el sentido de toda pr茅vision debe realizarse en las pr茅dictions. Si el significado de las abstracciones no puede ser controlado, y eventualmente modificado, por su continua aplicaci贸n pr谩ctica, ellas necesariamente deben extra帽arse de la realidad y por fin volverse no solo in煤tiles, sino incluso falsas.

La aplicaci贸n de esto a la sociolog铆a es inmediata. El enunciado seg煤n el cual en una econom铆a de mercado libre deben producirse necesariamente crisis, y, con la misma necesidad, monopolios que agudizan a煤n m谩s las crisis, es una pr茅vision. Opinar que estas condiciones se dan en el presente, que vivimos en una econom铆a que tiene esos caracteres, es algo que ya contiene la pr茅diction de que, aun cuando las crisis se interrumpan temporariamente, no es posible atenuarlas a largo plazo. Esto representa un pron贸stico hist贸rico sobre la auto-negaci贸n de la econom铆a liberal y el agravamiento de los antagonismos sociales. No es esta teor铆a lo que aqu铆 se discute; con esta referencia solo he querido mostrar c贸mo tambi茅n en la sociolog铆a ambos tipos de juicio, pr茅vision y pr茅diction, se implican mutuamente. La pr茅vision hipot茅tica, es decir, la teor铆a 鈥揺n este caso la doctrina de la relaci贸n entre formas de econom铆a y crisis鈥, depende, seg煤n su sentido y su contenido de verdad, de su cumplimiento hist贸rico, as铆 como, a la inversa, ella misma determina nuestras percepciones, nuestros concretos juicios de existencia, nuestros actos pr谩cticos en general.

No obstante, espero que haya una serie de objeciones de principio a la forma en que he aplicado mi razonamiento metodol贸gico a la sociolog铆a. Solo quisiera poner de relieve algunas y responderlas. 驴No es que en mis ejemplos cient铆fico-naturales la posibilidad de pr茅dictions solo se realiza porque quien formula el enunciado est谩 en condiciones de producir las condiciones necesarias para la eficacia de la ley misma? Solo en cuanto el qu铆mico est谩 decidido a sumergir efectivamente el oro en agua regia, puede predecir que de hecho va a diluirse; solo en cuanto realmente quiero escribir con la tiza, tiene validez mi predicci贸n acerca de las l铆neas blancas que habr谩 en el pizarr贸n. Dicho con otras palabras: la pr茅diction en la naturaleza se relaciona con el experimento deliberado, y puesto que en la sociolog铆a no hay experimentos, ella no debe contener enunciados de este tipo. Ahora bien: creo que ustedes habr谩n reparado en que la objeci贸n solo concierne a casos especiales y no al principio. El maquinista que va en su locomotora, en pleno viaje, no hace experimento alguno, pues las fuerzas naturales ya no est谩n de tal modo en su poder que 茅l pudiera detener el tren ante el puente; sin embargo, puede afirmar: 芦el puente no se va :a romper禄. Y el agua en la naturaleza se congela al llegar el fr铆o a un determinado grado sin que nosotros intervengamos para nada. No; hay amplias regiones del conocimiento en las cuales no podemos decir simplemente: 芦en el caso de que estas condiciones se den, ocurrir谩 tal cosa禄; hemos de decir, antes bien: 芦estas condiciones se dan ahora y por eso ocurre el acontecimiento esperado, sin que nuestra voluntad misma se halle en juego禄. Desde el punto de vista puramente l贸gico, esta objeci贸n es, pues, insignificante.

Sin embargo, la sociolog铆a ha de tomarla en cuenta. Por cierto que es falso que la pr茅diction solo sea posible cuando la aparici贸n de las condiciones necesarias depende de quien predice, pero la predicci贸n ser谩, sin embargo, tanto m谩s probable cuanto m谩s las relaciones condicionantes dependan de la voluntad de los hombres, es decir, cuanto m谩s el efecto predicho no sea producto de la ciega naturaleza sino efecto de decisiones racionales. El hecho de que la sociolog铆a se ocupe de procesos sociales podr铆a inducir a creer que sus predicciones debieran ser m谩s acertadas que las de cualquier otra ciencia, pues la sociedad est谩 compuesta por hombres que act煤an. A partir de consideraciones parecidas, Giambattista Vico, en oposici贸n a Descartes y su escuela, calific贸 a la historia como aut茅ntica ciencia. Si desde entonces hemos llegado a comprender que sobre la sociedad presente es m谩s dif铆cil hacer predicciones que sobre la naturaleza extrahumana, esto en principio no prueba que Vico estuviera equivocado. Antes bien, estas predicciones son tan imperfectas porque los procesos sociales todav铆a en modo alguno son los productos de la libertad humana, sino

que son resultantes naturales del ciego actuar de fuerzas antag贸nicas. La forma en que nuestra sociedad mantiene y renueva su vida se parece m谩s al funcionamiento de un mecanismo natural que a un actuar plenamente determinado por sus fines. El soci贸logo se encuentra frente a ella como frente a un acontecer esencialmente extra帽o. Este lo afecta, el soci贸logo de alg煤n modo participa en 茅l, pero su tarea consiste en aprehenderlo, anotarlo, describirlo y, si es posible, explicarlo. Los procesos sociales son producidos sin duda merced a la intervenci贸n de personas; empero, son experimentados como un acontecer fatal, separado de estas. Buenas y malas coyunturas, guerra, paz, revoluciones, per铆odos de estabilidad, aparecen a los hombres como acontecimientos naturales tambi茅n independientes, como el buen y el mal tiempo, los terremotos y las epidemias. Se debe intentar explicarlos; predecirlos, sin embargo, es algo que con raz贸n se considera extremadamente osado.

Esta situaci贸n no es eterna ni tampoco adecuada al actual grado de desarrollo de las fuerzas humanas. En la actualidad se presentan los planteamientos m谩s diversos tendientes a subordinar los procesos sociales a la planificaci贸n humana. Tal vez m谩s tarde se vea a esta 茅poca como el tr谩nsito desde un funcionamiento meramente natural, y por ello defectuoso, del aparato social, hacia una cooperaci贸n consciente de las fuerzas sociales. En todo caso ustedes estar谩n de acuerdo conmigo en que el hecho de que los acontecimientos sociales no dependan de una voluntad unitaria no tiene por qu茅 ser inmutable, sino que est谩 fundado en las particularidades estructurales de la actual situaci贸n social. Incluso se puede 鈥揺n relaci贸n con nuestro problema鈥 formular la ley siguiente: Con el cambio creciente de esta estructura, en el sentido de una organizaci贸n y un planeamiento m谩s unitarios, las predicciones alcanzar谩n tambi茅n un grado m谩s alto de seguridad. Cuanto m谩s la vida social pierde el car谩cter del ciego acontecer natural y la sociedad toma medidas que la llevan a constituirse como sujeto racional, con tanta mayor certeza se pueden tambi茅n predecir los procesos sociales. La inseguridad actual de los juicios sociol贸gicos sobre el futuro s贸lo es un reflejo de la actual inseguridad social.

As铆, pues, la posibilidad de la pr茅diction no depende exclusivamente del refinamiento de los m茅todos y de la sagacidad de los soci贸logos; depende tambi茅n del desarrollo de su objeto: de las modificaciones estructurales de la sociedad misma. Muy lejos de que la pr茅diction sea posible y necesariamente m谩s f谩cil en el dominio de la naturaleza extra-humana que en el de la sociedad, ella se vuelve tanto m谩s f谩cil cuanto menos est谩 subordinado su objeto a la mera naturaleza y m谩s lo est谩 a la libertad humana. Pues la verdadera libertad humana no se puede comparar con lo absoluto incondicionado ni con el mero capricho, sino que es id茅ntica con el dominio sobre la naturaleza, en nosotros y fuera de nosotros, merced a la decisi贸n racional. Conseguir que este estado llegue a ser lo caracter铆stico de la sociedad es la tarea, no solo del soci贸logo, sino de todas las fuerzas progresistas de la humanidad. Y as铆 el esfuerzo del soci贸logo por llegar a una pr茅diction m谩s exacta se trueca en la lucha pol铆tica hacia la realizaci贸n de una sociedad racional.

Versi贸n ampliada de una comunicaci贸n presentada por el autor en el XI Congreso Internacional de Sociolog铆a, Ginebra, octubre de 1933. Horkheimer incluy贸 el texto en su libro 鈥楾eor铆a cr铆tica鈥, publicado en 1968.

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Fuente: Elviejotopo.com