February 28, 2021
De parte de Nodo50
300 puntos de vista


[En el t铆tulo parafraseamos el famoso libro de YanisVaroufakis y la adaptaci贸n cinematogr谩fica de Costa Gavras sobre las negociaciones del gobierno griego con las instituciones europeas. Varoufakis, Y. (2017): Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo, Deusto, Bilbao]

Hoy no es f谩cil tomar distancia de los hechos. Se presentan en forma de cascada tumultuosa y el acceso inmediato a cualquier opini贸n 鈥搒ensata o disparatada鈥 satura la capacidad de observaci贸n y an谩lisis. Eric Sadin nos habla de una gubernamentalidad algor铆tmica que, si bien empez贸 como ortopedia que鈥渁umentaba nuestra humanidad鈥1/, est谩 ya prefigurando nuestro comportamiento y nos arrastra a un cada vez m谩s r谩pido ciclo de inputs y outputs, absolutamente irreflexivo. Nuestro debate pol铆tico imita al algoritmo inform谩tico. La reacci贸n se sucede a la acci贸n de forma inmediata, sin reflexi贸n anal贸gica intermedia. Lejos quedan aquellas 鈥済randes estructuras, procesos amplios, comparaciones enormes鈥 de las que nos hablaba Charles Tilly2/.

Acaban de celebrarse elecciones al Parlamento de Catalunya. La conformaci贸n de la Generalitat no est谩 clara, aunque sea previsible, y mientras la polic铆a se emplea con m谩s sa帽a que fortuna, las calles de Barcelona arden por la libertad de expresi贸n鈥 por la exasperaci贸n de una juventud hu茅rfana de jolgorio y de futuro. En todo caso, parafraseando a Maquiavelo, son acontecimientos que 鈥渆spantan m谩s que nada a quien los lee鈥3/. Nada comparable a la Semana Tr谩gica, por mucho que la oposici贸n chusquera pretenda erigir monumentos al contenedor ca铆do en combate por Dios y por Espa帽a.

Dejemos el ruido y atendamos a esos 鈥渁mplios procesos y grandes estructuras鈥.

驴C贸mo hubiera definido el profesor americano lo que se vive en Catalunya desde hace m谩s de un decenio? Seguro que bajo el fen贸meno que Tilly denominaba 鈥渘acionalismo鈥 鈥搒urgimiento y/o desaparici贸n de Estados鈥, su agudeza le hubiera llevado a descubrir ciertos mecanismos y procesos ligados a un episodio contencioso de m谩s calado: la democratizaci贸n. Bajo el marco discursivo del soberanismo, en Catalunya est谩n activadas en este momento las tres dimensiones can贸nicas que miden la temperatura democr谩tica de un pa铆s. Un grado de democracia que, como bien recalca un polit贸logo metido a vicepresidente, por definici贸n siempre es deficitario y jam谩s est谩 consolidado. Algunos iletrados pomposos deber铆an pasar por la Facultad de Pol铆ticas, y no hablo de la cafeter铆a o la tuna.

En efecto, Tilly hubiera disfrutado estudiando el proceso de democratizaci贸n abierto en Catalunya. Las demandas que se est谩n planteando all铆 est谩n dirigidas a igualar y ampliar la ciudadan铆a 鈥損ol铆ticas sociales integradoras鈥, sujetar en mayor medida la acci贸n de gobierno a la voluntad ciudadana 鈥揹erecho a elegir el gobierno (rep煤blica) y a decidir un marco pol铆tico determinado (soberan铆a)鈥, y reducir la arbitrariedad de los poderes p煤blicos, es decir, defender el m谩s amplio elenco de derechos y libertades frente a la represi贸n institucional o mercantil, desde el derecho a expresarse o manifestarse al derecho a la vivienda. En una suerte de articulaci贸n nacional-populista laclauiana, el marco dominante es razonablemente izquierdista para los tiempos que corren4/. Esa hegemon铆a progresista, aun siendo contingente como toda hegemon铆a, es indiscutible, por mucho que desde la Villa y Corte se insista en definir el conflicto como una operaci贸n encubierta de una burgues铆a catalana que solo buscar铆a defender 鈥渓a pela鈥 y aplicar la limpieza 茅tnica envuelta en una falsa bandera estrellada.

El ciclo de movilizaci贸n soberanista catal谩n ha sido innovador, sin duda, pero no es novedoso, es la continuaci贸n f谩ctica del episodio soberanista vasco de finales de los noventa. El acuerdo de Lizarra-Garazi de 1998 entre el PNV y la izquierda abertzale tambi茅n plante贸 un escenario constituyente que depend铆a de una estrategia institucional desobediente. Sin embargo, el v茅rtigo jeltzale, la impaciencia de ETA y la falta de impulso social de acompa帽amiento frustraron aquel proceso. Veinte a帽os perdidos. En Catalunya, la fortaleza de la acci贸n colectiva, la falta de autonom铆a financiera y el compromiso de los dos partidos soberanistas hist贸ricos con el mandato popular 鈥搉ada hubiera sido posible sin la PDD, la ANC u Omnium鈥, han conducido al m谩s serio desaf铆o a la estabilidad del sistema pol铆tico espa帽ol de los 煤ltimos decenios. Es enorme la ilusi贸n que este episodio ha aportado a todas las personas que pensamos que la acci贸n colectiva hace posible lo improbable necesario. No obstante, sin negar su calado, es claro que hoy padece un bloqueo cuya salida no est谩 clara: 驴Se abrir谩 un nuevo ciclo movilizador o asistiremos a la progresiva desmovilizaci贸n de las fuerzas soberanistas? El futuro no est谩 escrito, pero una adecuada lectura del pasado puede ayudar a que aquel sea m谩s esperanzador para las fuerzas democratizadoras.5/

En esta tesitura aparecen dos cuestiones fundamentales. La primera es una pregunta cl谩sica que Catalunya se ha planteado de forma recurrente al menos desde mediados del siglo XIX. Dos rep煤blicas espa帽olas de impulso catal谩n nos contemplan: 驴Es posible la democratizaci贸n de Catalunya sin al tiempo democratizar Espa帽a? 驴Es posible centrarse en 鈥渉acer rep煤blica鈥 sin atender a las din谩micas madrile帽as?

Vista la reacci贸n sist茅mica a las continuas ofertas de di谩logo y a las iniciativas civiles pac铆ficas 鈥搑efer茅ndums del 9 de noviembre de 2014 y del 1 de octubre de 2017鈥, que sobre todo buscaban sentar en la mesa al interlocutor hispano, parece que la capacidad de encaje democr谩tico del sistema pol铆tico espa帽ol no es muy alta. No al menos cuando lo gestiona la derecha. Sin embargo, el c谩lculo soberanista en esta coyuntura es que merece la pena reintentar la bilateralidad procedimental con el actual gobierno de izquierda (sic), y agotar esa ventana de oportunidad. Catalunya vuelve a las andadas: 鈥渢ratemos de democratizar Espa帽a鈥.

A partir de este c谩lculo optimista, se plantea una segunda pregunta: 驴Est谩 ya fijada la relaci贸n de fuerzas entre los desafiadores soberanistas y los gestores sist茅micos? No abandonamos a Tilly. La democratizaci贸n se materializa por medio de ciclos de protesta-negociaci贸n-acuerdo, de modo que tras una fase de interacci贸n entre la movilizaci贸n colectiva de los desafiadores y la resistencia de los defensores del statu quo, llega un momento de equilibrio que abre paso a la negociaci贸n.En el mejor de los casos, 茅sta concluye con un acuerdo pol铆tico en el que se traducir铆a la relaci贸n de fuerzas establecida en dicho coyuntura. El momento adecuado para sentarse a la mesa no est谩 prefijado y depende de dos factores. Por un lado, los interlocutores tienen que ser claros, coherentes y decisorios, y por otro, la percepci贸n subjetiva que las partes tienen sobre la madurez del conflicto tiene que incentivar la apertura y el desarrollo de las negociaciones.

En primer lugar: 驴Cu谩les son las partes en conflicto? 驴Los que se van a sentar en la mesa representan realmente a las fuerzas contendientes y pueden por tanto acordar e implementar dichos acuerdos?

McGrath plantea que en toda negociaci贸n pol铆tica cada posici贸n negociadora tiene su propio grupo social de referencia 鈥搇os de la primera fila de patio鈥 que define los contenidos m铆nimos para un acuerdo y, por tanto, condiciona los movimientos posibles en la interlocuci贸n.6/

Aun sin sobrevalorar la capacidad del Estado profundo, no parece que un gobierno de coalici贸n PSOE-Podemos pueda decidir el (des)encaje de Catalunya en Espa帽a, sea cual sea la f贸rmula. Es la diferencia entre gobernar y mandar. Iglesias dixit. Cuando se trata de resolver cuestiones sist茅micas estructurales 鈥搇as relativas al modelo bancario, el poder judicial o la cuesti贸n territorial鈥, el PSOE en solitario no compromete al Estado, menos a煤n si la alianza de quien depende su gobierno es una amalgama de 鈥渂olivarianos y separatistas鈥, en la terminolog铆a al uso. La experiencia de procesos negociadores en los que se jugaban reformas estructurales como los que pretendieron poner fin al conflicto vasco 鈥揹e Argel a Loiola鈥, nos ense帽a que el Estado profundo conserva una enorme capacidad de veto. El sistema de referencia del interlocutor estatal, el Partido Popular y lo que mal que bien representa, deben estar de acuerdo en lo esencial, en otro caso es improbable que un proceso negociador alcance el 茅xito. La campa帽a de acoso a Podemos y la rumorolog铆a en torno a una eventual crisis de gobierno tras el verano estar铆an anticipando ya esa gran coalici贸n que se sentar铆a en el lado estatal de la mesa. Mientras tanto, en el lado soberanista, aunque el que se siente sea ERC, su interlocuci贸n representa a una coalici贸n soberanista 鈥揓untsxCat, CUP y organizaciones sociales soberanistas鈥, que se muestra coherente en tanto en cuanto se respeten las rayas rojas de la negociaci贸n: amnist铆a y refer茅ndum acordado.

Supongamos que los sistemas de referencia son relativamente coherentes 鈥搈ecanismo de cierre de filas鈥 y que tenemos una interlocuci贸n clara y mutuamente reconocida, es decir, se ha activado ya el mecanismo de certificaci贸n rec铆proca: 鈥渟e cogen el tel茅fono鈥. En ese punto y antes de comenzar la activaci贸n de los siguientes mecanismos negociadores 鈥揹efinici贸n de las rayas rojas, flanco radical, globos-sonda y multiplicaci贸n de propuestas鈥︹, 7/ es preciso evaluar el grado de madurez del conflicto, no sea que nos sentemos en la mesa de negociaci贸n en balde.

En efecto, en segundo lugar, es preciso que todos los actores tengan motivos para entender que el conflicto est谩 ya maduro y se puede abrir la fase negociadora, aunque dichos incentivos no sean los mismos para todas las partes ni se expresen en la misma medida.

Mitchell, en su cl谩sico trabajo sobre la transformaci贸n de los conflictos8/, propone cuatro marcos cognitivos que pueden explicar ese momento de madurez. Dichos marcos se combinan a menudo, sum谩ndose sus efectos, y pueden afectar a una de las partes o a ambas:

  1. El marco 鈥(salir de la) trampa鈥.Este modelo en dos fases parte de una realidad irracional, pero la supera. Parte de la necesidad irracional de continuar con el conflicto para justificar los esfuerzos pasados. Cuanto m谩s se sufre 鈥搒e ha sufrido鈥, m谩s fuerza habr铆a que hacer en pos de la victoria. Como dice Mitchell, en cierto modo el participar en un conflicto se parece a construir un puente. El mayor coste se produce cuando falta mucho para obtener beneficios, y estos s贸lo aparecen cuando el puente se termina, pues dejarlo en el aire echa a perder todo el esfuerzo realizado. Esa es la trampa de la que hay que salir. La segunda fase, el paso a la madurez, se abre cuando se reval煤a la situaci贸n de forma que el esfuerzo pasado no basta para justificar el mantenimiento de la estrategia anterior.En nuestro caso, si los actores soberanistas no 鈥渟alen de la trampa鈥 del refer茅ndum del 1 de octubre, es dif铆cil que un proceso negociador se ponga en marcha. En este momento, aunque JuntsxCat sigue reivindicando la legitimidad de aquel refer茅ndum, no parece que la 鈥渇idelidad al acontecimiento鈥 vaya a limitar su estrategia a la exigencia de la materializaci贸n de ese mandato popular excepcional. En el caso de ERC parece m谩s claro que aquel esfuerzo no le impide valorar la conveniencia de reivindicar 鈥渙tro鈥 refer茅ndum seg煤n condiciones acordadas. Desde este punto de vista, el soberanismo catal谩n parece haber salido de la trampa, con lo que la negociaci贸n puede ya versar sobre la gesti贸n del futuro, no solo sobre la interpretaci贸n del pasado. Lo que se deber铆a dejar en el pasado no es solo aquel refer茅ndum sino sobre todo la represi贸n posterior, por medio de la amnist铆a.
  2. El marco de la 鈥渃at谩strofe mutua inminente鈥. En el caso de activarse este marco interpretativo, la negociaci贸n se abre definitivamente porque se entiende que en el caso de que el conflicto no finalice, ambas partes se enfrentan a un desastre irreversible: un aumento inusitado de los costes o una imposibilidad real de alcanzar los objetivos. No estamos ante un conflicto catastr贸fico de tama帽a envergadura pues no parece que la supervivencia de Espa帽a o Catalunya est茅n en juego. Sin embargo, este marco podr铆a funcionar para los interlocutores directos 鈥揈RC, PSOE-Podemos鈥,en tanto en cuanto el fracaso de la v铆a negociadora puede descabalgarlos del liderazgo del soberanismo o del gobierno de Espa帽a, respectivamente. Si Catalunya y Euskal Herria han demostrado algo es que son hacedores y destructores de gobiernos espa帽oles. Sin embargo, a la inversa podr铆a funcionar como oportunidad tentadora para las fuerzas de oposici贸n, en cuyo caso, si el acuerdo en el seno del sistema de referencia no es suficientemente estable, tanto JuntsxCat como el PP pueden 鈥渁nimar鈥 a iniciar el proceso negociador a sabiendas de que su viabilidad es dudosa, previendo los r茅ditos que obtendr铆an tras el fracaso de los interlocutores directos. Esta tentaci贸n es m谩s fuerte en el caso del PP, pues su capacidad de veto sobre lo que puede o no negociarse en esa mesa es mucho mayor que la que tiene JuntsxCat respecto de la parte catalana.
  3. El marco de la 鈥淥portunidad tentadora鈥. Esta condici贸n de madurez se produce cuando los contendientes descubren una alternativa mucho mejor para lograr sus objetivos que seguir adelante con una lucha costosa. Para que este mecanismo funcione la oportunidad de negociar debe ser tentadora para todos los actores que pueden condicionar el fin o la continuidad del conflicto. En otro caso, los perjudicados se convierten en saboteadores del proceso negociador. Est谩 claro que, en distinta medida, si el resultado fuera satisfactorio para ambas partes 鈥win-win鈥, la oportunidad de iniciar la negociaci贸n puede ser muy tentadora para los interlocutores directos: ERC, PSOE y Podemos. Incluso el sistema de referencia catal谩n 鈥揓untsxCat y las entidades sociales鈥, y el conjunto de actores soberanistas del Estado pueden compartir este an谩lisis: la situaci贸n est谩 ya suficientemente madura, merece la pena intentarlo. No est谩 claro que el sistema de referencia estatal pueda asumir el marco de la oportunidad tentadora.Est谩 claro que Vox se beneficia tanto si se negocia un acuerdo satisfactorio para las fuerzas soberanistas como si no: el discurso de la agon铆a de Espa帽a le permitir谩 seguir engordando. Pero 驴qu茅 gana el PP? 驴D贸nde est谩 su oportunidad tentadora? Puede repetirse lo ocurrido durante las conversaciones de Loiola: El PP movi贸 todos los recursos del Estado profundo para que la oportunidad tentadora de Zapatero no llegara a buen puerto.
  4. Estancamiento perjudicial. En este modelo, el paso a la negociaci贸n se produce cuando ninguna parte puede imaginar una soluci贸n positiva mientras se sigan utilizando las estrategias empleadas hasta el momento. Como se dec铆a en Irlanda 鈥渘adie pod铆a ganar, nadie pod铆a ser derrotado鈥, y en esa meseta la vida es muy desapacible.Se trata de saber si el espacio soberanista y el estatal consideran que despu茅s de un decenio de movilizaciones, consultas, refer茅ndums y procesos electorales sin fin se ha llegado ya a una suerte de empate t茅cnico. Al margen de la coyuntura actual, la cuesti贸n territorial en Espa帽a lleva siglos atascada, en el caso catal谩n al menos desde 1714. Ahora bien, ese estancamiento no afecta del mismo modo a ambas partes. Espa帽a sostiene su proyecto sobre el enquistamiento de los conflictos nacionales, no sobre su soluci贸n, porque intuye que el reconocimiento del derecho de autodeterminaci贸n a las naciones peninsulares supondr铆a un reparto radical del poder pol铆tico, hoy centrado en Madrid. Como ocurri贸 en el caso vasco, el propio conflicto funciona como pegamento de un determinado proyecto nacional espa帽ol. Para la visi贸n centralista y autoritaria de Espa帽a, el fin de ETA ha sido un quebradero de cabeza importante, la continuidad del conflicto catal谩n es una bendici贸n. No en vano, el bloqueo de la cuesti贸n territorial act煤a de dique de contenci贸n frente a otras reformas estructurales conexas, desde la forma de Estado al modelo econ贸mico. Y no porque no existan alternativas, desde una monarqu铆a confederal a una econom铆a polic茅ntrica no extractiva. En consecuencia, el estancamiento no parece ser perjudicial para la pervivencia del sistema pol铆tico espa帽ol, al contrario, es parte de su esencia estructural desde el final del imperio. Sin embargo, en el caso del contendiente soberanista el inter茅s en salir del impasse es claro.Es cierto que la tenacidad demostrada por el soberanismo catal谩n, manteniendo un alt铆simo nivel de movilizaci贸n electoral y callejera a largo de los 煤ltimos a帽os, no tiene parang贸n en Europa. Sin embargo, el alargamiento del conflicto normalmente juega a favor del statu quo, y el soberanismo es consciente de la dificultad de visualizar una hoja de ruta compartida que no est茅 al albur de los procesos judiciales en Europa y que no pase por la abjuraci贸n de los objetivos iniciales o la inmolaci贸n saguntina.

En resumen, el balance de los mecanismos de madurez del conflicto no es muy positivo, habida cuenta de que partimos de una premisa clara: el abandono por parte del soberanismo de su demanda compartida 鈥揺l refer茅ndum acordado鈥 no es probable a corto o medio plazo. El mecanismo de la zorra y las uvas, o la adecuaci贸n a la baja de la reivindicaci贸n adapt谩ndola a lo que el demandante entiende que puede ser logrado en esta coyuntura, no parece que vaya a activarse por ahora, dada la movilizaci贸n sostenida de la ciudadan铆a soberanista y el marcaje entre los partidos. Visto el gran 茅xito del PdeCAT, a ver qui茅n es el guapo que resucita el pacto fiscal.

Si la vuelta inmediata al seny regionalista no es plausible, tres son los escenarios que pueden abrirse en el inmediato futuro. El primero, el m谩s deseable, pedir铆a que los gestores del sistema pol铆tico espa帽ol se comportaran como adultos, no ignoraran la demanda de autodeterminaci贸n de una amplia mayor铆a de la ciudadan铆a catalana y acordaran, con el amparo de Europa, una f贸rmula jur铆dica que garantice el ejercicio del derecho a decidir 9/.El procedimiento que permita a ambas partes compartir el 茅xito podr铆a pasar por un refer茅ndum que ratificara una reforma estatutaria que adem谩s del reconocimiento nacional, un blindaje competencial y un acuerdo fiscal justo, previera una v铆a para celebrar en el futuro un refer茅ndum de autodeterminaci贸n seg煤n condiciones de claridad pactadas. Dado este contexto de lealtad rec铆proca, si la parte catalana gana la posibilidad de salida, la parte espa帽ola puede contar con que la ampliaci贸n de la voz concedida a Catalunya har谩 improbable una eventual victoria de la secesi贸n en caso de celebrarse ese refer茅ndum./10

El segundo escenario es el preferido por el sistema pol铆tico espa帽ol a la hora de encarar los conflictos territoriales: Gesti贸n inteligente de la represi贸n 鈥搒u know-how en esta materia es envidiable鈥, y utilizaci贸n de la expectativa negociadora para desgastar al adversario, sin ninguna intenci贸n de atender a la cuesti贸n de fondo. Recordemos nuevamente las conversaciones fallidas de Argel y Loiola. 驴Seguir谩 Espa帽a mareando la perdiz, permitiendo el enquistamiento del conflicto y confiando en un desgaste progresivo de la pulsi贸n social soberanista al tiempo que intenta dividir a la coalici贸n a cambio de incentivos simb贸licos o econ贸micos menores? Si por un lado dec铆amos que el cierre de filas en las fuerzas estatales principales 鈥揚P y PSOE鈥 es indispensable para una negociaci贸n eficaz, esa misma clarificaci贸n de la posici贸n negociadora estatal puede ir acompa帽ada de una estrategia de partida muy cerrada.

De modo que muy probablemente pasar铆amos al tercer escenario鈥 El de la reactivaci贸n de la movilizaci贸n soberanista cara a mejorar la relaci贸n de fuerzas con el Estado en un eventual proceso negociador. Como recomiendan la teor铆a y la experiencia hist贸rica, el objetivo de la protesta renovada no ser铆a otro que el de mostrar al sistema pol铆tico espa帽ol una tesitura m谩s gravosa que la que dar铆a cauce al primer escenario, el que toma por los cuernos el debate sobre el derecho a decidir. En este caso, la inc贸gnita que debe mantenerse para que el nuevo episodio contencioso sea eficaz estriba en el modo de la protesta, en la estrategia desobediente civil que deber铆a implementarse en el futuro, en las f贸rmulas eficaces de desconexi贸n que no podr铆an centrarse exclusivamente en las 茅lites institucionales鈥 Y en lo dif铆cil que puede resultar compatibilizar estas l贸gicas cuasi-insurreccionales desde abajo con la gesti贸n gubernamental del d铆a a d铆a desde arriba, en un contexto de crisis post-pand茅mica. No queda sino confiar en la perspicacia cachazuda del fil贸sofo compostelano en este punto: 鈥渓os catalanes hacen cosas鈥. Y casi siempre las hacen bien.

27/02/20021

Mario Zubiaga Garate es profesor de Ciencia pol铆tica en la UPV-EHU

Durango, 27 de febrero de 2021

1/Sadin, E. (2017): La humanidad aumentada. La administraci贸n digital del mundo, Caja Negra editora, Buenos Aires.

2/Tilly, C. (1991): Grandes estructuras, procesos amplios, comparaciones enormes, Alianza editorial, Madrid.

3/ Maquiavelo, N (1987): Discursos sobre la primera d茅cada de Tito Livio, Alianza editorial, Madrid

4/Laclau, E. (2005): La raz贸n populista, FCE, Madrid.

5/ En este art铆culo aplicamos el mismo marco anal铆tico que utilizamos en un breve an谩lisis del proceso negociador entre la izquierda abertzale, ETA y el PSOE en Loiola/Oslo (2005-2007), publicado en el diario GARA y en esta misma revista. Zubiaga, M. (2007): Mira Quien Baila. https://vientosur.info/mira-quien-baila/

6/ McGrath, J. E. “A Social Psychological Approach to the Study of Negotiation.” In R. V. Bowers (ed.), Studies on Behavior in Organizations. Athens, Ga: University of Georgia Press, 1966.

7/ Los mecanismos caracter铆sticos en los procesos negociadores, en Zubiaga, M. (2008): Boteretikeraginera. Mekanismoak eta prozesuakLeitzarango eta Urbina/Maltzagakoliskarretan. UPV-EHU. Leioa. http://www.euskara.euskadi.net/appcont/tesisDoctoral/PDFak/Mario_Zubiaga_TESI.pdf

8/ Mitchell, C.R. (1995): CuttingLosses: ReflectionsOnAppropriateTiming. The Kent Journal of International Relations 9 [2] Winter. En castellano: https://www.gernikagogoratuz.org/wp-content/uploads/2019/03/doc-9-evitando-danos-reflexiones-madurez-conflicto.pdf

9/ Es indiscutible la conveniencia de promover desde las instituciones europeas un marco de claridad para la resoluci贸n de los conflictos de soberan铆a en Europa. Bajo los auspicios de la Sociedad de Estudios Vascos-EuskoIkaskuntza y el Institutd鈥橢studisCatalans, est谩 en marcha un proyecto en el que con la colaboraci贸n de una amplia representaci贸n de la academia internacional se est谩 elaborando un documento de bases para la definici贸n de dicho marco de claridad. Sobre el proyecto: https://www.eusko-ikaskuntza.eus/es/proyectos/conflictos-territoriales-de-soberania-en-europa-buenas-practicas-y-propuestas-de-resolucion/pr-58/

Las ponencias presentadas en las Jornadas celebradas en noviembre pasado acaban de ser publicadas por la revista IDEES. https://revistaidees.cat/seccio/conflictes-de-sobirania-el-debat-a-europa/

10/ Nos hallar铆amos en una situaci贸n de equilibrio entre las tres categor铆as cl谩sicas de Hirschman, A.O. (1977): Salida, voz y lealtad. Respuestas al deterioro de empresas, organizaciones y estados, FCE, M茅xico.

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Fuente: Vientosur.info