January 5, 2022
De parte de Briega
109 puntos de vista

Hay muchas maneras de pasar las Navidades. Una de las m谩s desagradables es cuando temes que te puedan hacer una jugarreta y quitarte algo que te pertenece. Y eso incluye salir a comprar el pan y que, al volver, la cerradura est茅 cambiada.

El temor no nace de una manera natural, sino porque la palabra descerrajar aparece como amenaza por parte de visitantes que llegan a tu puerta a horas intempestivas para ver si pueden conseguir que te vayas de tu propia casa. O incluso porque llegan a entrar en tu casa y te rompen algunas cosas, por amedrentar y que el miedo haga lo dem谩s. O porque te visitan, no est谩s en casa y empiezan a preguntarle a tus vecinos que si tienes trabajo, a qu茅 hora sueles estar en casa o cu谩l es el coche que tienes.

Aprovechamos la generosidad de la Librer铆a La Libre de Santander para tener un encuentro con tres personas que sufren acoso inmobiliario. Son Mar铆a, Gema y Roberto. Les podr铆amos llamar activistas a la fuerza, personas que acudieron en su momento a plataformas antidesahucios para ver de qu茅 manera pod铆an evitar perder su vivienda.

Son tres casos sangrantes. Mar铆a, ya en el inicio de la conversaci贸n, dice sentirse 芦violada禄. Cuando una vecina te cuenta que ha venido un hombre preguntando por ti y tu familia y ha hecho todo tipo de preguntas鈥 驴D贸nde queda el derecho a la intimidad? La sensaci贸n es de que hay una empresa que lo sabe todo de ti, y quiere encontrar un punto d茅bil para que te rindas.

Mar铆a recuerda que 芦el acoso inmobiliario est谩 tipificado en el C贸digo Penal禄. Pero se puede hacer de maneras que a quien lo sufre ni siquiera le merezca pena denunciar, porque un tribunal no atender铆a una denuncia basada en que alguien hace preguntas, sin saber exactamente qui茅n es ni a qui茅n representa. As铆 pues, la administraci贸n no est谩 capacitada para defender casos de esta 铆ndole.

Mar铆a, de momento, est谩 protegida judicialmente. El decreto del Gobierno central que suspende los desahucios de familias en situaci贸n de vulnerabilidad fue ampliado hasta el 28 de febrero y el juzgado valida esa situaci贸n. Sin embargo, ese acoso inmobiliario no se ha parado.

Lo mismo le sucede a Gema. Ella tiene dos sentencias favorables que dicen que la casa donde vive es suya. La 煤ltima est谩 recurrida, con lo que no es un caso completamente cerrado, pero la casa es suya y a煤n as铆, le han dicho que el inmueble ha sido vendido a un particular. Recibi贸 incluso la visita de un hombre a las 10 de la noche. 芦Dec铆a que ven铆a en nombre de un constructor de Madrid que hab铆a comprado la casa. Me dijo que iban a haber descerrajado la casa porque pensaban que estaba vac铆a禄.

Gema sufre el mismo tipo de acoso que Mar铆a. De hecho, han podido constatar que, si llaman a una para volver a la carga con el intento de que abandone la casa, al d铆a siguiente es la otra la que recibe el mismo acoso. Y eso que sus casos no est谩n vinculados a la misma empresa. Gema tiene que v茅rselas con el fondo Beyos&Ponga, y Mar铆a sufre con Los Pe帽icas. 驴Qu茅 hay en com煤n entre ambos fondos buitre? Liberbank, el banco en el que se integr贸 la antigua Caja Cantabria y que ahora se ha integrado en Unicaja. Despu茅s de la fusi贸n, las cosas no han cambiado. 芦Lo que sufrimos no se lo deseo ni a mi peor enemigo禄, dice Gema.

Roberto se pregunta c贸mo, en medio de un proceso judicial, un fondo puede ejecutar la venta de un inmueble. Alude a pr谩cticas mafiosas. Y tambi茅n las ha sufrido. Incluso un allanamiento de morada, con el resultado de que 芦me destrozaron la puerta, la casa y los buzones禄. Tambi茅n amenazas por tel茅fono. 芦Nos dijeron que nos iban a mandar unos rumanos禄, cuenta. Sin embargo, 茅l y sus compa帽eros de piso decidieron no marcharse, y est谩n a la espera del recurso que han presentado en el Tribunal Supremo para poder seguir viviendo d贸nde est谩n.

Pero, 驴Qui茅n est谩 detr谩s de un acoso de este estilo? Las empresas especializadas en este tipo de casos, contratadas para conseguir que personas abandonen su vivienda. Una de las m谩s conocidas se llama Serviokupas, con sede en Alicante. Se permiten el lujo de calificar de okupas a personas que no lo son, y alimentan el debate que se ha lanzado desde determinados partidos pol铆ticos e instituciones, para proyectar una sombra delictiva sobre familias que no tienen medios para afrontar la hipoteca o el alquiler.

Mar铆a aporta algunas cifras. En los nueve primeros meses de 2021 hubo en Cantabria 27 procesos de desalojo por ocupaci贸n. En lo que llevamos de pandemia, 698 desahucios por impago de alquiler, y 188 ejecuciones hipotecarias. Pero hay mensajes que tratan de hacer ver que el primer problema es mucho mayor que el segundo, pero las cifras del propio Consejo General del Poder Judicial siempre revelan lo contrario.

Tanto Roberto como Mar铆a se apresuran para subrayar que se trata de confundir con esos mensajes. 芦El fen贸meno okupa no tiene nada que ver con quien se mete en una casa por necesidad禄, dice 茅l. 芦Nada que ver ocupaci贸n de viviendas vac铆as de bancos y fondos buitres con allanamientos de morada禄, afirma ella.

En realidad, cuando se produce una verdadera okupaci贸n, el recurso que se tiene es mucho m谩s r谩pido. Si se produce el caso de irte de fin de semana y encontrarte tu casa okupada al volver, eso debiera resolverse con una llamada a la polic铆a, que tiene que proceder al desalojo. Las cosas cambian cuando se trata de alguien que ha entrado en un inmueble vac铆o. Roberto comenta que 芦hay jurisprudencia que protege a quien ocupa una vivienda vac铆a. En otros pa铆ses europeos son a煤n m谩s civilizados禄 que aqu铆.

Roberto se acuerda de las familias que no han descubierto nadie a quien acudir. 脡l sostiene que tiene un apoyo social que le respalda ante actuaciones de acoso inmobiliario, pero hay much铆simos m谩s casos de personas que no lo tienen, y se ven indefensos ante una de esas empresas de hostigamiento. 脡l dice que ha llegado a ver el contrato de Serviokupas. Y lo que ha hecho es defenderse tambi茅n denunciando el acoso que sufre, algo que muchas veces no sucede, bien por miedo o verg眉enza o bien por no tener el m谩s m铆nimo asesoramiento. Eso s铆, cuenta que, en su caso, la polic铆a lleg贸 a llamarle, dos meses despu茅s de presentar una denuncia, para conocer en profundidad su caso, porque no ten铆an datos. Dos meses despu茅s de la denuncia. Falta de comunicaci贸n entre polic铆a y juzgados. Y en temas tan sensibles como estos.

Por un lado est谩 la lentitud de la justicia. Tambi茅n el trabajo de algunos abogados para intentar defender a quienes menos defensores tienen, que no siempre es atinado ni da suficientes respuestas a quien s贸lo puede acudir al turno de oficio. Y a eso se a帽aden algunos medios de comunicaci贸n, que sirven de altavoz para los desahuciadores y no a los desahuciados. 芦Dan voz a empresas de macarras, pero no a casos individuales como los nuestros禄. Es como lo expresa Mar铆a.

Gema dice que son tantas las noticias que se han publicado en el sentido de se帽alar a familias como okupas, 芦que cuesta mucho darle la vuelta a eso禄. Y se desv铆a la atenci贸n: 芦Vamos a crear un problema para no solucionar el verdadero禄. A ella, hasta el banco la llama okupa, pese a las sentencias que dicen lo contrario.

Roberto ahonda en la cuesti贸n enfatizando que 芦desde 2011 no se ha hecho una nueva encuesta para ver cu谩ntas viviendas vac铆as hay, pero seguro que son muchas m谩s de las que hab铆a禄.

Ya hace a帽os que escuchamos a la PAH y a la plataforma Stop Desahucios reclamar en contra de que haya gente sin casa y casas sin gente. Y el problema de las viviendas vac铆as sigue sin soluci贸n.

Respecto a la legislaci贸n en marcha, tanto a nivel estatal como auton贸mico, estas tres voces no son nada optimistas. En opini贸n de Roberto, lo necesario es hacer un esfuerzo para mantener un equilibrio cierto 芦entre el derecho a la vivienda y el derecho a la propiedad禄.

Sin embargo, le parece que en Espa帽a no se ha hecho un correcto 芦desarrollo legislativo禄 de estos dos derechos. Asignatura pendiente. Y a帽ade que la 芦ley de Cantabria se encarga m谩s del tema inmobiliario y de la construcci贸n que del derecho a la vivienda禄. Estas leyes 芦no cubren toda la casu铆stica de la vivienda禄, lamenta.

Gema centra su pesimismo en que no cree que sea posible que se apruebe una norma 芦que haga pupa a los bancos禄. Y Mar铆a cree que 芦la legislaci贸n deja abierta la puerta a la trampa. Se crean otra sociedades para que no consten como grandes tenedores禄. Trucos que hacen que fondos buitre sigan operando, pero evitando ser detectados por el 鈥榬adar鈥 de la administraci贸n y la justicia.

Mar铆a dice que tambi茅n cabe la posibilidad de negociar con esos fondos. Es lo que estaba haciendo el Gobierno de Cantabria con empresas vinculadas a la antigua Liberbank. Sin embargo, ha habido desde ese anuncio de negociaciones, 30 de abril de 2021, dos peticiones de desahucio contra ella y su familia. Por eso se pregunta por qu茅 el Ejecutivo no finaliza la negociaci贸n.

Roberto tambi茅n lanza una pregunta al aire, y es que si hay traspaso de inmuebles, por ejemplo, de bancos a fondos buitre, que los acaban comprando por cantidades muy inferiores a las del mercado, 驴por qu茅 no se permite a un particular comprar en esas mismas condiciones? O como cuestiona Gema: 驴Qui茅n protege a los ciudadanos? 驴Por qu茅 se favorece el inter茅s de fondos buitre aunque sea a costa de la salud mental de personas amenazadas de deshaucio?




Fuente: Briega.org