September 21, 2021
De parte de La Haine
396 puntos de vista


Los talibanes controlan Afganist谩n. Se est谩 escribiendo tanto sobre ello que casi da verg眉enza convertirse en uno m谩s. No obstante, mucho de lo escrito es superficial y enfocando m谩s hacia el pasado que hacia el presente o el futuro. Y en ese pasado, desgraciadamente, ni siquiera ha habido referencias a la etapa revolucionaria de 1978-1992, antes de la primera llegada de los talibanes al poder de la mano de EEUU. Pareciese que Afganist谩n solo ha sido 鈥渄emocr谩tico鈥 (estilo occidental) con EEUU y sus vasallos, pero la 鈥渄emocracia estilo occidental鈥 nunca existi贸 en Afganist谩n y s铆 una democracia popular mucho, pero que mucho m谩s avanzada que la que supuestamente propon铆an los occidentales, aunque no es el objetivo de este an谩lisis.

Nada da m谩s asco que la narrativa occidental sobre una “democracia” que nunca existi贸 y sobre un oscurantismo medieval que regresa de la mano de los talibanes. Una narrativa que se ha sustentado b谩sicamente en dos cosas: las mujeres y los colaboracionistas. Que a estas alturas de la historia haya habido gente supuestamente progresista que se haya tragado tanta sandez causa pasmo. Sobre todo porque la cuesti贸n de la mujer fue uno de los argumentos esgrimidos por la CIA en 2001 para arropar la invasi贸n del pa铆s y, as铆, 鈥渃ontrarrestar la oposici贸n a la invasi贸n鈥, como en su momento recogieron los documentos filtrados por WikiLeaks. Nadie se ha hecho una pregunta muy sencilla: 驴representan realmente a Afganist谩n un pu帽ado de elegantes mujeres que hablan ingl茅s? Sobre todo, porque los muy democr谩ticos occidentales, militares y civiles, cooperantes o no, nunca se han preocupado del grueso de mujeres, esas que viven en el mundo rural y que todav铆a hoy suponen el 80% del pa铆s. Peque帽as minucias sin importancia para el grueso del relato.

Causa pasmo la poca memoria que tenemos al creer a los mismos que adornaron la masacre de Irak en 1991 con la historia de que el ej茅rcito de Sadam Husein sacaba de las incubadoras a los beb茅s kuwait铆es solo para que se muriesen y que ahora montan otro espect谩culo que ha sido acogido tan acr铆ticamente y con tanto entusiasmo como lo anterior lo fue en su momento. Los mismos que impulsaron la invasi贸n y ocupaci贸n neocolonial de Irak en 2003 con las “armas de destrucci贸n masiva”, lo han vuelto a hacer y con iguales resultados. Y as铆 hasta la n谩usea.

Hemos asistido, y a煤n sigue coleando, a un espect谩culo de la burgues铆a afgana, de las mujeres (pocas) que estudiaron, de los escritores que escrib铆an para ellos y los occidentales, de los activistas que han tenido 20 a帽os para construir algo que no dependiese de sus patronos occidentales, de鈥; todos aquellos (pocos) que son una selecta minor铆a afgana porque el 87% de la poblaci贸n del pa铆s sigui贸 como estaba antes de la invasi贸n de 2001 (cifras de la ONU). Lo 煤nico que no ha sido una minor铆a occidental ha sido el cultivo del opio, muy reducido durante los talibanes y muy acrecentado durante la ocupaci贸n.

Ahora bien, si lo que se intenta es hacer ver que Occidente se preocupa por su minor铆a, los colaboracionistas, se ha acertado de plano. Esa exquisita minor铆a que ha venido colaborando con los invasores durante 20 a帽os es la 煤nica que ha gozado de “derechos” mientras ha durado la ocupaci贸n. “Derechos” al mismo tiempo que privilegios. Es lo que tiene el estar bien apegados al poder, que cuando este termina, termina todo lo dem谩s y han tenido que salir corriendo. Porque es gente que ha demostrado que Afganist谩n no les preocupaba en absoluto. No ha habido ni un logro colectivo en Afganist谩n de la mano de los ocupantes occidentales, no ha habido ning煤n movimiento real emancipatorio, nada. Quien diga lo contrario vuelve a la ficci贸n occidental.

Lo (poqu铆simo) que ha habido no ten铆a otra base material que la avalancha de d贸lares de los ocupantes. No ha habido, por no haber, ni una revoluci贸n burguesa que se preocupase por cambiar las estructuras de la sociedad, esa “retr贸grada y medieval” que ahora parece que les preocupa porque les ha quitado su chiringuito, por imponer nuevos valores y nuevas relaciones sociales. Esos colaboracionistas nunca han tenido el menor inter茅s por el resto de compatriotas, por eso el r谩pido avance talib谩n y el desmoronamiento del ej茅rcito, de la polic铆a y de todo este engranaje de cart贸n piedra que era el Afganist谩n 鈥渄emocr谩tico鈥 (estilo occidental). Cientos de miles de millones para militares, polic铆as, contratistas, d谩divas, regalos, corrupci贸n del que se han beneficiado tanto los colaboracionistas como, sobre todo, los propios occidentales.

Todo ha sido ficci贸n, circunscrita a Kabul y muy pocos otros lugares. Sitios donde todos los colaboracionistas no han sido otra cosa que figurantes de la gran pel铆cula occidental. Y, como buenos extras, cobraban por ello. Y bien, para los par谩metros afganos. Todos ellos no se han preocupado ni un poco por desarrollar un pa铆s que ahora dicen que nada en la abundancia de minerales y riquezas y que tanto preocupa caigan en manos chinas. Todo estos colaboracionistas tan aterrorizados y que tanto han preocupado y preocupan en Occidente mostraron muy poco inter茅s por el desarrollo del pa铆s y si como muestra valen dos botones, ah铆 est谩n los magn铆ficos ejemplos del ex presidente pro-occidental huyendo con dinero (nada menos que 169 millones de d贸lares que rob贸) y de su primer ministro, ese que se refugi贸 en el valle de Panshir y que occidente glorific贸 como 鈥渓a resistencia antitalib谩n鈥 (que tambi茅n result贸 ser un simple globo) y del que se le han encontrado casi 7 millones de d贸lares, adem谩s de lingotes de oro, que tuvo que abandonar al huir del valle ante el avance talib谩n.

Porque hay hechos incontestables: en 20 a帽os el gobierno pro-occidental hizo muy poco por el desarrollo del pa铆s, por construir escuelas y hospitales, por construir carreteras. Las escuelas, los hospitales en su gran mayor铆a fueron construidos por las ONG y se mantuvieron y mantienen con las limosnas (alguien dir谩 que solidaridad) occidental. Esa era la “democracia” afgana (estilo occidental) y eso es lo que defend铆an los colaboracionistas que tanta simpat铆a han tenido y tienen en Occidente. Eran, a fin de cuentas, 鈥渦no de los nuestros鈥, por utilizar una frase cl谩sica de la mafia. Su “democracia” no era otra cosa que salario seguro y beneficios para quienes colaboraban con la ocupaci贸n.

Convencidos de la superioridad de Occidente, llegaron a creerse a pies juntillas el acuerdo firmado en 2012 por el que EEUU convert铆a a Afganist谩n en 鈥渋mportante aliado no perteneciente a la OTAN鈥 (dejando patente lo que es la OTAN, un instrumento de la pol铆tica exterior de EEUU y donde los europeos son simples comparsas) y por el que, por supuesto, el pa铆s iba a lograr importantes beneficios. La poblaci贸n nunca los vio, aunque s铆 los colaboracionistas.

Pero la realidad ha sido otra: la ca铆da de Afganist谩n y la huida del Occidente neoliberal es m谩s gr谩fica que mil palabras. Occidente no es invencible, ni siquiera con su superioridad t茅cnica ni tecnol贸gica (que tampoco la tiene), ni sus bases de datos, ni sus sistemas de control, cada vez m谩s sofisticados. Occidente tiene cada vez m谩s dificultades para respirar. Es, sin duda, capaz de cualquier locura, pero no tiene futuro alguno.

Las escenas de Saig贸n en 1975 est谩n ah铆, se han repetido casi fotograf铆a a fotograf铆a, fotograma a fotograma. Igual. Para EEUU, y sus vasallos, es la derrota m谩s candente desde el final de la guerra de Vietnam. Pero hay diferencias: entonces era la derrota del capitalismo imperialista y ahora es la certificaci贸n emp铆rica de que los “valores democr谩ticos del mundo libre” -y su acompa帽amiento de drones, bombardeos, especialistas, ej茅rcitos, cooperantes y dem谩s- no son m谩s que una f贸rmula verbal que sigue encandilando a quienes siguen empe帽ados en decir que el 鈥渟istema liberal鈥 es lo mejor de lo mejor.

El uso del opio como arma contra Oriente

No es una novedad, pero s铆 su constataci贸n emp铆rica: Occidente se deshace como el az煤car en una taza de caf茅. La velocidad de su derrumbe va en sinton铆a con la velocidad con que se remueve el az煤car. Y en Afganist谩n es muy r谩pido.

Tras la derrota se ha dicho de todo, de forma especial que EEUU no se va de la zona y que el triunfo de los talibanes es una amenaza potencial para sus vecinos, que no son pocos: Ir谩n, Turkmenist谩n, Uzbekist谩n, Tayikist谩n, China y Pakist谩n. Pero, como siempre, todo ello se dice desde el punto de vista occidental y sin tener en cuenta otras perspectivas. Por ejemplo, que ya desde mucho antes del triunfo talib谩n los pa铆ses vecinos lo hab铆an percibido y estaban haciendo movimientos geopol铆ticos que les han situado donde ahora est谩n. Es el caso de China, Rusia e Ir谩n.

Solo tras la derrota Occidente se ha querido dar cuenta de la importancia que tiene y de ah铆 el intento de asustar (鈥淎fganist谩n en manos chinas鈥, es uno de los m谩s recurrentes) especialmente desde que el 28 de julio, medio mes antes de la entrada de los talibanes en Kabul, el ministro de Asuntos Exteriores chino recibi贸 con todos los honores al representante talib谩n. Ese movimiento fue seguido despu茅s, el 8 de agosto, por Rusia haciendo lo mismo. Y antes, aunque de forma menos p煤blica, lo hab铆a hecho Ir谩n. Y los movimientos de estos pa铆ses son determinantes para el futuro de la zona -no solo de Afganist谩n, aunque est谩 en el coraz贸n de Asia Central-y hay que hacer una breve menci贸n de ellos.

Lo primero que hay que decir es que los talibanes han cambiado mucho durante estos 20 a帽os de ocupaci贸n occidental: ahora son mucho m谩s pragm谩ticos en sus relaciones geopol铆ticas aunque se mantienen inflexibles en la cuesti贸n religiosa, y esto tambi茅n hay que matizarlo un poco.

Lo segundo, que para EEUU la raz贸n de la invasi贸n y posterior permanencia en Afganist谩n era la desestabilizaci贸n del concepto de Eurasia como eje del siglo XXI que se ven铆a apuntando desde la gran crisis capitalista de 2008. Dificultar los dos grandes proyectos de esta Eurasia, la Nueva Ruta de la Seda china y la Uni贸n Econ贸mica Euroasi谩tica que preconiza Rusia, era, y es, vital para que EEUU continuase siendo la potencia hegem贸nica. Por no hablar de otro pa铆s, Ir谩n, que juega en los dos proyectos, el chino y el ruso, un importante papel.

Uno de los instrumentos que EEUU utiliz贸 antes de la invasi贸n y sobre todo tras la invasi贸n fue la droga, el cultivo del opio y el comercio de hero铆na. Aqu铆 hay que remontarse un poco a la historia porque si bien es cierto que el movimiento isl谩mico fue en sus or铆genes uno de los principales enemigos del gobierno revolucionario (1978-1992), esto se debi贸 principalmente a la financiaci贸n que recibi贸 de los cultivadores de opio, terratenientes que se opon铆an a la reforma agraria puesta en marcha por ese gobierno revolucionario. Pero cuando los talibanes se hicieron con el poder aplicaron de forma estricta la shar铆a y, entre ello, la erradicaci贸n del cultivo de opio. La ONU reconoci贸 que en el momento del derrocamiento del gobierno talib谩n en 2001 por la invasi贸n y ocupaci贸n neocolonial del pa铆s por EEUU y sus vasallos de la OTAN, solo unas 8.000 hect谩reas se hab铆an contabilizado como cultivadas de opio. Un a帽o m谩s tarde ya eran 80.000, en diez a帽os eran de 123.000 y en el 2021, antes de la derrota, eran 224.000 hect谩reas. Es decir, casi 30 veces m谩s que cuando gobernaban los talibanes en 2001.

驴C贸mo se explica eso? Occidente, por supuesto, lo atribuye a los talibanes y dice que durante a帽os se han beneficiado del comercio del opio y con ello se financiaban. Eso es v谩lida esta opini贸n hasta cierto punto porque solo menciona los 煤ltimos a帽os, cuando ya los talibanes controlaban una parte importante del territorio rural. Pero solo en los 煤ltimos cuatro a帽os; el resto del tiempo el cultivo del opio y el comercio de heroina ha estado exclusivamente en manos occidentales porque, de no ser as铆, indicar铆a c贸mo Occidente ha estado mintiendo durante todos estos a帽os sobre Afganist谩n porque en caso contrario 驴c贸mo explicar que ya en el primer a帽o de la invasi贸n y ocupaci贸n occidental fuesen 80.000 las hect谩reas sembradas, seg煤n reconoce la propia ONU?

Ni qu茅 decir tiene que a medida que los talibanes iban ganando terreno llegaban a estos cultivos y los mantuvieron porque no ten铆an el poder y no quer铆an echarse encima a sus bases campesinas. Porque esta es otra parte de la realidad de Afganist谩n tapada: durante los 20 a帽os de ocupaci贸n ha habido casi 10 millones de afganos que han vuelto al campo, donde en el momento de la derrota viv铆a el 80% de la poblaci贸n. Era gente que hab铆a abandonado previamente el campo con la invasi贸n, llegado a las ciudades, viviendo en guetos, malviviendo y volvieron al campo a hacer algo de dinero con lo f谩cil, el opio, y que, adem谩s era si no alentado al menos no perseguido por los ocupantes. Es de suponer que una vez en el poder los talibanes repitan lo mismo que hace 20 a帽os y erradiquen su cultivo.

La explicaci贸n al aumento significativo del cultivo del opio y la hero铆na durante los a帽os de la ocupaci贸n occidental es muy sencilla: la pol铆tica talib谩n contra la droga no gustaba a EEUU y r谩pidamente dio el visto bueno al surgimiento del cultivo del opio y al tr谩fico de hero铆na para debilitar a sus enemigos en Asia: China, Rusia e Ir谩n. El consumo de hero铆na fue muy fuerte en los pa铆ses vecinos de Afganist谩n; Tayikist谩n y Uzbekist谩n sobre todo. Rusia temi贸 que llegase a su territorio. China lo mismo. Y ambos crearon (2003) la Organizaci贸n para la Cooperaci贸n de Shanghai que, como gran medida, tuvo el combatir el tr谩fico de drogas por la zona de los pa铆ses que la componen.

As铆 se puede entender ahora mejor por qu茅 tanto China como Rusia e Ir谩n tienen mucho inter茅s en que el gobierno talib谩n se asiente y contin煤e con su pol铆tica de erradicaci贸n del cultivo de opio, entre otras cosas. Sobre todo porque, en paralelo con todo esto, el 11 de agosto la OCS anunci贸 que los pa铆ses que forman parte hab铆an llegado a un consenso sobre la admisi贸n de Ir谩n como miembro de pleno derecho. Si se tiene en cuenta lo dicho antes, que China recibi贸 a los talibanes el 28 de julio y que Rusia hizo lo mismo el 8 de agosto, se tiene un cuadro m谩s claro de lo que est谩 pasando y del por qu茅 estos pa铆ses no ven con malos ojos a los talibanes.

Unos acuerdos que se concretan

Son claros s铆ntomas de por d贸nde van a ir las cosas, guste o no a Occidente. Y los talibanes ya est谩n dando pasos en esa direcci贸n, hablando de forma clara de acuerdos con China, Rusia e Ir谩n, pa铆ses con los que ya antes de su triunfo hab铆an llegado a acuerdos significativos.

Con China, por ejemplo. Afganist谩n tiene frontera con Xinjiang, el nuevo mantra occidental de acusaciones de genocidio contra China, y es ruta casi obligada para la Nueva Ruta de la Seda hacia Ir谩n. De ah铆 que China haya estado coqueteando con los talibanes desde hace un tiempo, hasta el punto de recibir un par de delegaciones de los talibanes en Beijing antes del 28 de julio, aunque no de forma tan solemne como en esa fecha.

Eso significa que, a diferencia de lo que ocurri贸 cuando los talibanes estaban en el poder antes de la invasi贸n del 2001 por EEUU y sus vasallos, ahora China est谩 dispuesta a reconocer al gobierno talib谩n. La contrapartida es clara: se cierra cualquier hipot茅tico apoyo isl谩mico a los militantes de Xinjiang (sobre todo si los talibanes combaten contra el llamado Estado Isl谩mico, y alguna vez lo han hecho estos 煤ltimos meses) y se cimenta la Nueva Ruta de la Seda. Si se tienen en cuenta las excelentes relaciones entre China y Pakist谩n, que siempre ha apoyado a los talibanes y que recientemente se ha negado a que las tropas retiradas de EEUU se mantuviesen en su territorio, tenemos el cuadro m谩s claro.

Algo parecido ha sucedido con Rusia, alarmada ante la posible desestabilizaci贸n de pa铆ses como Tayikist谩n, con quien tiene excelentes relaciones, a donde ya ha enviado tropas para 鈥減roteger las fronteras鈥 y recordando que Tayikist谩n es miembro de la Organizaci贸n del Tratado de Seguridad Colectiva. Un claro aviso a los talibanes para que no se pasen porque Rusia aplicar铆a los estatutos de la OCTS para ir m谩s all谩 con sus tropas. Es, adem谩s, un recordatorio a EEUU de que si tiene la intenci贸n de aprovechar el tema para desestabilizar a las rep煤blicas ex-sovi茅ticas de Asia Central, Rusia va a hacerle frente. Y, al igual que China, Rusia viene manteniendo desde hace a帽os contactos directos con los talibanes hasta el punto de que Mosc煤 ha sido la sede de unas cuantas reuniones entre los talibanes y el gobierno afgano en un intento de arreglo pac铆fico.

Lo de Ir谩n es otra cosa, aunque en el mismo sentido. Fue el asesinado, por EEUU, Soleimani quien ya en el lejano 2018 abri贸 cauces de interlocuci贸n y ayuda a los talibanes, como se puso de manifiesto con el avi贸n que estos derribaron en enero de 2020, dos semanas despu茅s del asesinato de Soleimani, en el que iba un significado agente de la CIA en la zona y en cuya operaci贸n se utiliz贸 armamento iran铆. La contrapartida era clara: dejar de molestar a los hazaras, el tercer pueblo en n煤mero de integrantes en Afganist谩n y de religi贸n shi铆.

Con Ir谩n se ha pasado del enfrentamiento casi abierto antes de la invasi贸n de EEUU en 2001 a una colaboraci贸n encubierta y ahora a una colaboraci贸n abierta: las fronteras con Ir谩n est谩n abiertas, los talibanes han pedido combustible al pa铆s persa y en un gesto que trasciende el simbolismo han reanudado el suministro de agua a Ir谩n abriendo las esclusas del r铆o Helmand para permitir que el agua fluya hacia la provincia iran铆 de Sist谩n, muy afectada por la sequ铆a y que hab铆an sido cerradas desde hace dos a帽os por el gobierno pro-occidental cumpliendo obediente las 贸rdenes estadounidenses sobre las sanciones a Ir谩n.

Junto a ello, tambi茅n han publicado una circular en la que apelan a respetar a los 鈥渉ermanos ch铆itas鈥. Muy relevante este punto porque rompen con todo un pasado de persecuci贸n a los hazaras y muestra su voluntad de una normalizaci贸n con Ir谩n, la otra gran bicha occidental. Al mismo tiempo, desaparece una importante base, por proximidad, para cualquier ataque a Ir谩n si no se avanza en las conversaciones para restablecer el acuerdo nuclear.

Los talibanes se est谩n moviendo, hasta ahora, con mucha cautela y pragmatismo. No obstante hay que recordar que no son un movimiento monol铆tico nada m谩s que en la cuesti贸n religiosa. Fuera de eso, hay varias corrientes en su seno y depender谩 de cu谩l de ellas prevalezca el que se avance en la l铆nea de normalizaci贸n de relaciones con los vecinos. Pero, por ahora, ya comienzan bien. Dicen que no amenazan a nadie ni que se enemistar谩n con nadie, que quieren reconocimiento internacional y que no van a permitir que su territorio se convierta en 鈥渞efugio seguro para los terroristas internacionales鈥, lo que suena a campanas para Rusia, China e Ir谩n que, incluso, puede gustar a EEUU y sus vasallos. Si lo cumplen, ser谩n mucho m谩s moderados que Arabia Saudita, por ejemplo. Pero estamos en la etapa de declaraciones que se tienen que ver refrendadas por los hechos.

Inversi贸n de roles

Afganist谩n est谩 trastocando la geopol铆tica, hasta el punto que se est谩 viendo una inversi贸n de roles: es ahora EEUU quien pide ayuda鈥 a China. Los d铆as 16 y 29 de agosto el Secretario de Estado de EEUU llam贸 a su hom贸logo chino para pedirle, por favor, que le ayudase en el tema afgano para convencer a los talibanes que permitiesen la salida de los colaboracionistas. Dos llamadas en menos de 15 d铆as. Una llamada por semana.

Los chinos, l贸gicamente, no se dieron por aludidos y respondieron con sus propias exigencias. Que EEUU necesita desesperadamente ayuda es evidente. Que est谩 en una situaci贸n d茅bil, tambi茅n. Que los chinos tienen sus propias condiciones para la ayuda es evidente. Que esas condiciones son previas, tambi茅n.

EEUU ha venido trasladando, durante a帽os, a combatientes del llamado Estado Isl谩mico desde Siria a Afganist谩n. Que han sido trasladados all铆 porque se intu铆a el triunfo talib谩n es hoy poco cuestionable. Que el llamado Estado Isl谩mico es la baza que juega EEUU -y sus vasallos europeos- para desestabilizar a los talibanes y, de rebote, la influencia de China, Rusia e Ir谩n en Afganist谩n es tan claro como que hay noche y que hay d铆a. Y que todo eso lo saben chinos, rusos, iran铆es y talibanes, tambi茅n.

Por eso China respondi贸 con nones:”Los hechos han demostrado una vez m谩s que copiar mec谩nicamente un modelo extranjero importado no se puede adaptar f谩cilmente al uso en un pa铆s con una historia, cultura y condiciones nacionales completamente diferentes y, en 煤ltima instancia, es poco probable que se establezca”, respondi贸 a EEUU (nota del Gobierno chino del 17 de agosto relatando la llamada de Blinken). Una gran verdad. Y dijo algo m谩s en la reuni贸n posterior: “la parte estadounidense debe respetar la soberan铆a e independencia de Afganist谩n, tomar acciones concretas para ayudar a Afganist谩n a combatir el terrorismo y la violencia, en lugar de practicar un doble rasero o combatir el terrorismo de manera selectiva (…) La parte estadounidense conoce claramente las causas de la actual situaci贸n ca贸tica en Afganist谩n, cualquier acci贸n que tome el CSNU deber铆a contribuir a aliviar las tensiones en lugar de intensificarlas, y contribuir a una transici贸n sin problemas de la situaci贸n en Afganist谩n”.

Pero China no se qued贸 ah铆 en su reprimenda: “Si la parte estadounidense tambi茅n espera que las relaciones bilaterales vuelvan al camino correcto, deber铆a dejar de difamar y atacar ciegamente a China, y dejar de socavar la soberan铆a, la seguridad y los intereses de desarrollo de China” porque “la parte estadounidense no puede, por un lado, contener y reprimir deliberadamente a China y socavar los derechos e intereses leg铆timos de China, y por otro lado, esperar el apoyo y la cooperaci贸n de China, porque esa l贸gica nunca existe en los intercambios internacionales”.

Afganist谩n va a suponer un antes y un despu茅s para muchas cosas. Entre otras, porque se帽ala de forma n铆tida el declive de Occidente y el reforzamiento de Oriente, de esa Eurasia que es ya el eje sobre el que pivota irrevocablemente el siglo XXI.

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Fuente: Lahaine.org