July 16, 2021
De parte de La Haine
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Ahora que la invasi贸n occidental llega a su fin, cabe preguntarse qu茅 hay detr谩s de esta vergonzosa derrota (no reconocida, al igual que en la guerra de Corea)

Durante la 煤ltima semana, pude ver c贸mo los talibanes recorr铆an el norte de Afganist谩n, tomando lugares que hab铆a visitado por primera vez en 2001, al comienzo de la guerra iniciada por EEUU. Los combatientes talibanes se apoderaron del principal puente hacia Tayikist谩n en el Amu Daria, un r铆o que hab铆a cruzado en una balsa dif铆cil de manejar pocos meses despu茅s de que empezara el conflicto.

El 煤ltimo comando estadounidense de la gigantesca base a茅rea de Bagram, al norte de Kabul, que hab铆a sido el cuartel general de 100.000 soldados estadounidenses en el pa铆s, se retir贸 en plena noche, el pasado fin de semana, sin informar siquiera a su sucesor afgano, quien dijo que se hab铆a enterado de la evacuaci贸n final de las tropas estadounidenses dos horas despu茅s de que se produjera.

La principal causa de la implosi贸n de las fuerzas gubernamentales afganas fue el anuncio del presidente Joe Biden, el 14 de abril de 2021, de que las 煤ltimas tropas estadounidenses abandonar铆an el pa铆s el 11 de septiembre. Pero los reclamos de los generales estadounidenses y brit谩nicos sobre el car谩cter precipitado del retiro, lo que no les dejar铆a tiempo para preparar las fuerzas de seguridad afganas para que puedan valerse por s铆 mismas, son absurdos, ya que pasaron dos d茅cadas sin conseguirlo.

Ahora que la intervenci贸n militar occidental llega a su fin, cabe preguntarse qu茅 hay detr谩s de esta vergonzosa debacle. 驴Por qu茅 hay tantos talibanes dispuestos a morir por su causa, mientras que los soldados del gobierno afgano huyen o se rinden? 驴Por qu茅 el gobierno afgano de Kabul es tan corrupto e inoperante? 驴Qu茅 pas贸 con los 2,3 billones de d贸lares que EEUU lleva gastados en un intento fallido por ganar una guerra en un pa铆s que sigue siendo terriblemente pobre?

De una manera m谩s general, 驴por qu茅 la que hace veinte a帽os fue presentada como una victoria decisiva de las fuerzas antitalibanes apoyadas por EEUU se convirti贸 en la actual derrota?

Una de las respuestas es que en Afganist谩n -al igual que en el L铆bano, Siria e Irak- la palabra 鈥渄ecisiva鈥 no deber铆a utilizarse para describir una victoria o una derrota militar. No hay ganadores ni perdedores, pues hay demasiados actores, dentro y fuera del pa铆s, que no pueden admitir una derrota, ni aceptar la victoria del enemigo.

Las analog铆as simplistas con el Vietnam de 1975 son enga帽osas. Los talibanes no tienen en absoluto el poder铆o militar del ej茅rcito norvietnamita. Adem谩s, Afganist谩n es un mosaico de comunidades 茅tnicas, tribus y regiones, dif铆cil de gobernar para los talibanes, cualquiera que sea el futuro del gobierno de Kabul.

[Igualmente es enga帽oso comparar la derrota actual con la salida de las tropas sovi茅ticas en 1989, ya que estas no se enfrentaban a un grupo de guerrilleros mal armados como ahora, si no a turbas de muyahidines provistos de la 煤ltima tenolog铆a de infanter铆a estadounidense. La prueba es que los talibanes no son capaces de derribar helic贸pteros ni mucho menos aviones, como s铆 pod铆an hacer los muyahidines].

La desintegraci贸n del ej茅rcito y de las fuerzas de seguridad afganas precipit贸 en las 煤ltimas semanas el ataque de los talibanes que, en general, encontraron poca resistencia, lo que les permiti贸 obtener avances territoriales espectaculares. Estos r谩pidos cambios en la situaci贸n del campo de batalla en Afganist谩n son tradicionalmente alimentados por individuos y comunidades que se pasan r谩pidamente al bando ganador. Las familias env铆an a sus j贸venes a luchar tanto por el gobierno como por los talibanes, como una especie de seguro. Las r谩pidas capitulaciones de ciudades y distritos evitan las represalias, mientras que una resistencia demasiado prolongada desembocar铆a en una masacre.

En 2001 se produjo una situaci贸n similar. Mientras Washington y sus aliados locales de la Alianza del Norte [barones de la hero铆na, conocido oficialmente como Frente Isl谩mico Unido por la Salvaci贸n de Afganist谩n] se felicitaban por su f谩cil victoria contra los talibanes, estos 煤ltimos regresaban indemnes a sus pueblos o cruzaban la frontera con Pakist谩n en espera de tiempos mejores. Y los tiempos mejores llegaron cuatro o cinco a帽os despu茅s, cuando el gobierno afgano hab铆a hecho todo lo posible para desacreditarse a s铆 mismo.

La gran fuerza de los talibanes radica en que el movimiento siempre cont贸 con el apoyo de Pakist谩n, un Estado con armas nucleares, un poderoso ej茅rcito, una poblaci贸n de 216 millones de habitantes y una frontera de 2.600 km con Afganist谩n. EEUU y el Reino Unido nunca lograron realmente entender que si no estaban preparados para enfrentarse a Pakist谩n, no podr铆an ganar la guerra.

Los talibanes cuentan adem谩s con un n煤cleo de comandantes y combatientes experimentados, implantados en la comunidad past煤n. Los pastunes representan el 40% de la poblaci贸n afgana. Un coronel pakistan铆 al mando de tropas irregulares pastunes al otro lado de la frontera afgana me pregunt贸 cu谩les eran los esfuerzos realizados por EEUU y Gran Breta帽a para 鈥済anarse los corazones y las conciencias鈥 en el sur de Afganist谩n, densamente poblado por pastunes. Para 茅l, las posibilidades de 茅xito eran m铆nimas porque la experiencia le hab铆a ense帽ado que un rasgo central de la cultura past煤n es el 鈥渙dio profundo a los extranjeros鈥.

La propaganda sobre la 芦construcci贸n de la naci贸n禄 gracias a los ocupantes extranjeros en Afganist谩n e Irak ha sido siempre condescendiente e irrealista. La autodeterminaci贸n nacional no es algo que pueda ser promovido por fuerzas extranjeras, por muy bien intencionadas que sean. Son fuerzas que siguen, invariablemente y por encima de todo, sus propios intereses. La dependencia del gobierno afgano con respecto a 茅stas lo descredit贸 ante los afganos, priv谩ndolo de arraigo en su propia sociedad.

Las cantidades enormes de dinero disponibles gracias a los gastos estadounidenses engendraron una 茅lite cleptocr谩tica. EEUU gast贸 144.000 millones de d贸lares supuestamente en desarrollo y reconstrucci贸n, pero alrededor del 54% de los afganos viven por debajo de la l铆nea de pobreza, con ingresos inferiores a 1,90 d贸lares por d铆a.

Un amigo afgano que trabaj贸 en el pasado en la Agencia estadounidense para el desarrollo internacional (USAID, dependiente de la CIA) me explic贸 algunos de los mecanismos que permiten que prospere la corrupci贸n. Me dijo, por ejemplo, que los responsables de la ayuda estadounidenses en Kabul pensaban que era demasiado arriesgado para ellos visitar personalmente los proyectos que financiaban. As铆, en lugar de verlos directamente, se quedaban en sus oficinas fuertemente protegidas y como toda referencia ten铆an fotograf铆as y videos que les mostraban el avance de los mismos.

De vez en cuando mandaban a un empleado afgano, como mi amigo, para que viera por s铆 mismo lo que ocurr铆a. En una visita a Kandahar para supervisar la construcci贸n de una planta de envasado de verduras, descubri贸 que una empresa local, algo as铆 como un estudio de cine, se dedicaba a filmar im谩genes muy convincentes de las obras en curso a cambio de una remuneraci贸n. Con extras y un tel贸n de fondo adecuado, mostraban a los supuestos empleados clasificando zanahorias y papas en un dep贸sito, pese a que nada de eso exist铆a en realidad.

En otra oportunidad, el funcionario afgano encargado de la ayuda encontr贸 pruebas de fraude, pero esta vez nadie trat贸 de ocultarlo. Despu茅s de buscar en vano un criadero de pollos, cerca de Jalalabad, que hab铆a recibido un financiamiento muy importante pero que no exist铆a, ubic贸 a sus propietarios, los que le indicaron que la ruta hasta Kabul era muy larga. Habi茅ndolo interpretado como una amenaza de muerte si los denunciaba, guard贸 silencio y renunci贸 a su puesto poco despu茅s.

Es cierto que la ayuda extranjera ha permitido la construcci贸n de verdaderas escuelas y cl铆nicas, pero la corrupci贸n carcome todas las instituciones gubernamentales [y en primer lugar a los propios funcionarios occidentales]. En el plano militar, la corrupci贸n se traduce en soldados 鈥渇antasmas鈥 y en puestos de avanzada amenazados por la falta de alimentos y de municiones suficientes.

Nada de esto es nuevo. Cuando, a lo largo de los a帽os, visitaba Kabul u otras ciudades, tuve siempre la impresi贸n de que el apoyo a los talibanes era limitado, pero que todo el mundo consideraba a los funcionarios como par谩sitos a los que hab铆a que evitar o, si no, sobornar. En Kabul, un pr贸spero agente inmobiliario 鈥揺n principio, un sector poco propenso a los cambios radicales- me dijo que era imposible que un sistema tan impregnado de corrupci贸n 芦pudiera mantenerse sin una revoluci贸n禄.

Tras el fracaso del gobierno, los talibanes conf铆an en que podr谩n volver al poder dentro de un a帽o. Esta perspectiva aterroriza a mucha gente. 驴Cu谩l ser谩 la reacci贸n de los 4 millones de habitantes de la minor铆a hazara, por ejemplo, que son chi铆tas y se sienten cercanos a Ir谩n? A principios de este a帽o, en Kabul, 85 ni帽as hazaras y sus maestras murieron v铆ctimas de un atentado con bombas a la salida de la escuela. Como en 2001, la guerra eterna en Afganist谩n est谩 lejos de terminar.

counterpunch.org




Fuente: Lahaine.org