June 27, 2022
De parte de Indymedia Argentina
180 puntos de vista
鈥淪in nosotros, los animales morir铆an. Nosotros somos los verdaderos ecologistas. Esta es nuestra tierra y aunque acabe siendo nuestra fosa com煤n, no nos iremos鈥

Por lo menos 18 hombres y 13 mujeres sufrieron heridas de bala y muchas personas m谩s de machete

鈥淓sta es nuestra tierra y no nos iremos鈥: los Mas谩is, atacados en nombre de la conservaci贸n

Miles de Mas谩is han sido v铆ctimas de la brutal represi贸n policial cuando se manifestaban para no ser expulsados de sus tierras por la caza de trofeos, el turismo de 茅lite y la conservaci贸n de la naturaleza.
Fiore Longo (*)
23 junio, 2022

芦Loliondo est谩 sangrando禄. Un SMS me despert贸 en la ma帽ana del 10 de junio. Docenas de terribles im谩genes de hombres y mujeres mas谩is con heridas en las piernas, en la espalda, en la cabeza, comenzaron a invadir mi tel茅fono. Much铆sima sangre. Y despu茅s, v铆deos de mas谩is que huyen corriendo de la polic铆a tanzana, que dispara contra ellos. Parec铆an im谩genes de guerra. Al igual que tantas otras personas del norte global, me qued茅 conmocionada. 驴C贸mo pod铆an las id铆licas im谩genes de cebras, jirafas y leones que evoca el ecosistema Serengueti en las mentes occidentales transformarse en este escenario de violencia brutal?

Los mas谩is, no obstante, siempre han sabido que es la guerra. Me han explicado: 鈥Vuestras 谩reas de conservaci贸n son zona de guerra para nosotros鈥. Saben desde hace mucho tiempo que este momento llegar铆a. El Gobierno ha intentado confiscar 1.500 km2 de sus tierras ancestrales durante a帽os, con el fin de aprovecharlos para la caza de trofeos, el turismo de 茅lite y la conservaci贸n. Detr谩s de estos intentos ha estado siempre la Otterlo Business Company (OBC), una sociedad afincada en los Emiratos 脕rabes Unidos (EAU) que organiza expediciones de caza para la familia real y sus invitados y que al parecer controlar谩 la caza comercial en la zona. 

Sin embargo, la realeza de los EAU no es la 煤nica interesada en el 谩rea que rodea el famoso parque nacional de Serengueti, del que ya fueron expulsados los mas谩is con anterioridad, concretamente por los colonialistas brit谩nicos en 1959. Conservacionistas que operan en Tanzania, como la alemana Frankfurt Zoological Society (FZS), propugnan un modelo de conservaci贸n fortaleza racista y colonial. La FZS afirma que la poblaci贸n local y su ganado constituyen una de las amenazas cruciales para la supervivencia del ecosistema, promoviendo de este modo el mito de una 鈥渇lora y fauna salvajes鈥 sin presencia humana, que es la filosof铆a que subyace a las expulsiones de mas谩is desde el principio. 

Igual de peligrosos para los mas谩is son los turistas, que se nutren de im谩genes, difundidas por los medios, documentales y libros de texto que venden la idea de una 鈥榥aturaleza sin gente鈥, y que esperan encontrar exclusivamente animales salvajes en sus safaris. En efecto, los mas谩is no solo se enfrentan al mito de la vida silvestre sin humanos, sino tambi茅n a un racismo profundamente enquistado. En abril, un famoso periodista estadounidense, Peter Greenberg, de CBS News, calific贸 a los mas谩is de 鈥減rimitivos鈥 cuando daba un paseo con la presidenta de Tanzania, en Tanzania: the Royal Tour, su ya larga serie de televisi贸n en que jefes de Estado en ejercicio hacen de gu铆a personal suyo en una visita al pa铆s. Como dijo un hombre mas谩i: 鈥淓l gobierno de Tanzania no quiere a los mas谩is porque la gente que viene no quiere ver mas谩is. Antes no pens谩bamos mucho (ni demasiado mal) acerca del turismo, pero ahora comprendemos que el turismo es gente que viene con dinero, lo que hace que el gobierno piense que 鈥榮i desplazamos a los mas谩is, vendr谩 m谩s gente con dinero鈥欌.

En el contexto de continuos ataques al estilo de vida mas谩i, a comienzos de junio el Gobierno tanzano anunci贸 su plan de 鈥渆levar鈥 el 脕rea Controlada de Caza de Loliondo a la categor铆a de Reserva de Caza, lo que en la pr谩ctica significa que se prohibir谩n las viviendas de mas谩is y el pastoreo. El 8 de junio, docenas de veh铆culos policiales y unos 700 agentes llegaron a Loliondo para demarcar esta nueva 谩rea. El 10 de junio abrieron fuego contra un grupo de mas谩is que protestaban contra este intento de expulsarlos.

Por lo menos 18 hombres y 13 mujeres sufrieron heridas de bala y muchas personas m谩s de machete. Se ha confirmado la muerte de dos personas. En los d铆as siguientes, polic铆as registraron casa por casa en aldeas mas谩is, golpeando y deteniendo a quienes consideran que han distribuido im谩genes de la violencia o han participado en las protestas. Un hombre de 90 a帽os fue golpeado por la polic铆a porque su hijo estaba acusado de haber filmado la agresi贸n. Se dice que miles de mas谩is, tambi茅n ni帽as y ni帽os, han huido al bosque. Una docena de personas est谩n detenidas.

A muchos de vosotros os parecer谩 absurdo que una comunidad ind铆gena tan conocida sea v铆ctima de tanta violencia brutal en nombre de la conservaci贸n. Los mas谩is son una sociedad dedicada al pastoreo, muy vinculada a la tierra. Un anciano mas谩i me dijo: 芦Amo este lugar y no estoy dispuesto a irme, porque es mi hogar. Vivo aqu铆 desde que nos expulsaron del Serengueti. Es una tierra excelente con agua suficiente. Es el 煤nico lugar del que puedo decir con orgullo a mis descendientes: esto ser谩 vuestro禄.

Sin embargo, a quienes conocen la historia de la conservaci贸n, esto no les sorprender谩. La brutalidad en Loliondo muestra la verdadera cara de la conservaci贸n: violaciones diarias de los derechos humanos de pueblos ind铆genas y comunidades locales para que turistas ricos puedan cazar o ir de 鈥榮afari鈥 en las llamadas 鈥溍乺eas Protegidas鈥. Estos abusos son sist茅micos y forman parte intr铆nseca del modelo de conservaci贸n racista y colonial que prevalece en 脕frica y Asia.

Al igual que el Gobierno tanzano empuja a los mas谩is a abandonar sus hogares, el Gobierno indio est谩 despojando ilegalmente a los adivasis (鈥減ueblos ind铆genas鈥) de las tierras en las que siempre han vivido, y que siempre han protegido, para dar paso a reservas de tigres donde los turistas son bienvenidos. Y esto sucede a pesar del hecho de que la legislaci贸n india protege espec铆ficamente el derecho de los adivasis a permanecer en sus territorios ancestrales. Acusan a pueblos ind铆genas como los jenu kurubas o los baigas de perjudicar a la fauna silvestre. Sin embargo, lejos de matar tigres, muchas tribus los veneran como a dioses y cuidan su medio mejor que nadie. All铆 donde se ha reconocido el derecho de los pueblos ind铆genas a permanecer dentro de una reserva de tigres, el n煤mero de estos 煤ltimos ha aumentado.

Los sucesos de Loliondo deber铆an ser una lecci贸n para todo el mundo. Los pueblos ind铆genas llevan habitando los lugares m谩s biodiversos del planeta desde hace generaciones: estos territorios se consideran actualmente importantes 谩reas de conservaci贸n de la naturaleza precisamente porque los habitantes originales han cuidado su tierra y la flora y fauna silvestres. No podemos seguir tolerando los abusos de los derechos humanos cometidos en nombre de la conservaci贸n. Este modelo conservacionista es profundamente inhumano e ineficaz y tiene que cambiar ya. Las 脕reas Protegidas no salvan la biodiversidad y alienan a la poblaci贸n local, que es la m谩s apta para proteger sus tierras. Como me dijo un l铆der mas谩i: 鈥淪in nosotros, los animales ser谩n abatidos. Somos los verdaderos conservacionistas. Esta es nuestra tierra y no nos iremos.鈥

(*) Fiore Longo es investigadora de Survival International, el movimiento global por los pueblos ind铆genas. Tambi茅n es directora de Survival International Espa帽a. Coordina la campa帽a Descolonicemos la Conservaci贸n de Survival, y ha visitado a muchas comunidades de 脕frica y Asia que sufren brutales abusos de sus derechos humanos en nombre de la conservaci贸n de la naturaleza.  

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Fuente: Argentina.indymedia.org