January 7, 2021
De parte de Nodo50
2,018 puntos de vista

Cuando la enfermera May Parsons, entre los aplausos del personal m茅dico del Hospital de la Universidad de Coventry, le coloc贸 la primera inyecci贸n de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra el COVID-19 a Margaret Keenan, una abuela inglesa de noventa a帽os, vivimos uno de los momentos m谩s emocionantes y gloriosos de la historia de la humanidad.

En vez de los a帽os e incluso d茅cadas que normalmente implica este tipo de actividades de investigaci贸n y desarrollo (I&D), la creaci贸n de esta y otras vacunas que siguieron a la de Pfizer tom贸 tan solo nueve meses desde el descubrimiento de la enfermedad. Se trata ciertamente de una maravilla de la ciencia, la planificaci贸n econ贸mica, el desinter茅s y la cooperaci贸n humanista de miles de especialistas de todo el mundo. Nos permite imaginar todo lo que podr铆a producirse y conquistarse en un mundo m谩s igualitario y racionalista, liberado de los grilletes de la ganancia.

A pesar de que la enorme farmac茅utica privada estadounidense y su socia pionera en biotecnolog铆a alemana le den nombre a la primera vacuna, esta no es en absoluto una conquista del capitalismo. El 茅xito de Pfizer-BioNTech y de Moderna, que le sigue en segundo lugar, junto al de otras empresas que tambi茅n est谩n en la primera l铆nea, dependi贸 de a帽os de financiaci贸n p煤blica y, en muchos casos, de investigaciones desarrolladas por laboratorios estatales y universitarios mucho antes de 2020. Y durante este a帽o, el a帽o de la epidemia, estas empresas privadas volvieron a apoyarse sobre el control y el gasto estatales para el desarrollo de la vacuna o, en el caso de Pfizer, sobre la compra anticipada de millones de dosis por parte de los gobiernos.

En muchos casos, estos implementaron acuerdos de compra y medidas de apoyo a la producci贸n antes de que estuviesen disponibles los resultados de los ensayos, para que la distribuci贸n pudiese comenzar apenas se contara con la aprobaci贸n legal, sin tener que esperarla para comenzar con la producci贸n. Washington prometi贸 comprar 2000 millones de d贸lares de la vacuna Pfizer y provey贸 aproximadamente 2500 millones de d贸lares a Moderna para el desarrollo y la producci贸n de su vacuna alternativa.

La incre铆ble velocidad de desarrollo de la vacuna casi compensa la predecible noticia de que el director de Pfizer vendi贸 el 62% de su stock el mismo d铆a en que la empresa difundi贸 los resultados de los ensayos, que mostraban que la vacuna ten铆a una eficacia superior al 90%. La mesa ejecutiva de Moderna hizo un movimiento similar luego de realizar su propio anuncio. En ambos casos, las empresas insistieron en que las ventas del stock eran leg铆timas ampar谩ndose en la aplicaci贸n prestablecida de la norma 10b5-1, habilitada por la legislaci贸n sobre informaci贸n privilegiada. Pero, tal como inform贸 NPR, hay expertos en cuestiones 茅ticas vinculadas a la informaci贸n privilegiada que afirman que esta es una defensa muy d茅bil de un comportamiento 鈥渕uy sospechoso鈥, cuando no 鈥渃ompletamente inapropiado鈥. Aun si evalu谩ramos 茅ticamente la situaci贸n con una caridad que nos dejar铆a al borde de la ingenuidad, estas acciones no dejar铆an de ser absolutamente est煤pidas en t茅rminos estrat茅gicos, sobre todo teniendo en cuenta la magnitud de la reticencia a la vacunaci贸n.

Las empresas privadas se apoyaron en el gasto y en el control estatales durante el proceso de desarrollo de la vacuna.

No alcanza con una supuesta 茅tica interior; es necesario que la gente vea que esta 茅tica existe. La mera apariencia de romper las normas de informaci贸n privilegiada con respecto al desarrollo de la vacuna es un regalo para las campa帽as antivacunas y las teor铆as conspirativas sobre el COVID.

Dejando de lado estos fiascos 茅ticos en relaci贸n con las normas de informaci贸n privilegiada, el r谩pido desarrollo de la vacuna ha sorprendido a los especialistas. Ellos saben mejor que nadie el tiempo que lleva normalmente desarrollar una vacuna. Durante a帽os, estos mismos especialistas en enfermedades contagiosas, terapeutas y autoridades de la salud han criticado a las empresas farmac茅uticas por salirse del negocio de las vacunas hace algunas d茅cadas. Al contrario de lo que afirma el mito antivacuna, las empresas farmac茅uticas en realidad son reacias a comprometerse en la producci贸n de vacunas, dado que es un negocio que implica grandes riesgos financieros y poca rentabilidad. Pero, de repente, frente a una amenaza casi existencial, el Estado presiona a las empresas asumiendo todos los riesgos financieros y aparecen vacunas con una eficacia sorprendente en cuesti贸n de meses.

Es casi lo mismo que sucedi贸 durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno de EE. UU., insatisfecho con la intransigencia de las empresas qu铆micas y con el miedo de las nacientes farmac茅uticas frente a la falta de rentabilidad, simplemente exigi贸 la cooperaci贸n entre las distintas empresas, tom贸 decisiones de inversi贸n en nombre del sector privado y cubri贸 los costos de investigaci贸n, desarrollo y producci贸n. El resultado fue el desarrollo o la mejora de diez vacunas que tuvieron un gran impacto militar. La misma planificaci贸n durante la campa帽a de guerra fue la que impuls贸 la distribuci贸n masiva del primer antibi贸tico, la penicilina.

Mirando hacia adelante, estas lecciones nos muestran que debemos deshacernos de las ineficiencias del mercado para desarrollar vacunas relacionadas con otras enfermedades infecciosas cuya producci贸n se ve afectada por la falta de inversi贸n del sector privado en I+D. Por ejemplo, para la tuberculosis contamos simplemente con una vacuna fr谩gil, de casi cien a帽os, que mejora el problema pero es insuficiente a la hora de prevenir una cantidad de muertes anuales equivalente a la que gener贸 el COVID-19. En 2020, el COVID mat贸 a 1,7 millones de personas en todo el mundo; en 2019, la TB mat贸 1,4 millones.

Pero antes de sacar el champagne y brindar por la ciencia y la medicina, debemos reconocer que, a pesar de que estas vacunas representan realmente una luz al final de un largo t煤nel, ese t煤nel ser谩 en efecto mucho m谩s largo de lo que podr铆a ser. Una vez m谩s, esto se debe a la irracionalidad, la ineficiencia y la injusticia del capitalismo.

La situaci贸n ser谩 particularmente injusta para las personas que viven en los pa铆ses en v铆as de desarrollo. Pero tambi茅n en muchas zonas m谩s pobres y menos pobladas del Occidente desarrollado, quienes viven fuera de los centros metropolitanos sufrir谩n los mismos horrores, tal como pudo observarse a lo largo de 2020, especialmente en el caso EE. UU. Durante la primavera, abundaron historias sobre c贸mo los testeos, los equipos de protecci贸n y los respiradores se distribu铆an en funci贸n de las posibilidades de quienes pod铆an pagarlos mejor y no de las necesidades de quienes m谩s los necesitaban. Hasta algunos gobernadores republicanos de estados peque帽os se enfadaron al observar c贸mo se cancelaban pedidos de equipamiento esencial completamente pagados 鈥揳lgunas veces a medio camino durante el env铆o鈥 para hacer m谩s dinero sirviendo a las jurisdicciones m谩s ricas. Un crimen de caracter铆sticas pr谩cticamente id茅nticas est谩 desarroll谩ndose en este momento, aunque esta vez en relaci贸n con la log铆stica de la producci贸n y distribuci贸n de las vacunas.

La revoluci贸n del ARNm

Para explicar la enorme injusticia y las ineficiencias de lo que est谩 por suceder con la distribuci贸n dom茅stica y mundial de las vacunas de COVID-19, debemos hacer un breve rodeo para explicar c贸mo funcionan estas vacunas y para comprender en qu茅 sentido son muy distintas, incluso revolucionarias, si se las compara con otras vacunas.

Las vacunas convencionales funcionan en t茅rminos fundamentales igual que como funcionaban durante los d铆as de Louis Pasteur. La inoculaci贸n implica la exposici贸n a un virus debilitado o muerto, que le presenta al sistema inmunol贸gico un ant铆geno, es decir, una estructura molecular que es parte del pat贸geno que provoca la respuesta del sistema inmunitario. El ant铆geno que nos interesa, en relaci贸n con el virus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19, es la infame prote铆na Spike que cubre su superficie. Luego de la vacunaci贸n, el sistema inmunitario ser谩 capaz de recordar y reconocer cualquier versi贸n viva del pat贸geno cada vez que, en el futuro, este intente invadir el cuerpo. El sistema inmunitario entonces est谩 listo para combatirlo y derrotarlo. Dependiendo del virus del que se trate, esta protecci贸n puede durar toda la vida, algunos a帽os o incluso unos pocos meses. De aqu铆 la necesidad de aplicar dosis adicionales de algunas vacunas.

Las vacunas tradicionales tienen casi un siglo de existencia, lo cual hace que la tecnolog铆a y el proceso de producci贸n est茅n bien establecidos, aun si la cadena de suministro se encuentra un poco debilitada dado que, como mencionamos antes, las grandes farmac茅uticas se retiraron durante d茅cadas no solo de la I+D de vacunas, sino tambi茅n de la producci贸n. El mayor desaf铆o que enfrenta la r谩pida distribuci贸n de las vacunas tradicionales es que estas necesitan ser cultivadas en huevos de gallina o en c茅lulas de insectos. Cada lote tarda varias semanas.

Entre las m谩s de doscientas vacunas contra el COVID que en este momento se encuentran en distintas fases de desarrollo 鈥揳ctualmente hay cincuenta y siete que est谩n atravesando ensayos cl铆nicos鈥, se est谩n utilizando principalmente ocho t茅cnicas, incluyendo un pu帽ado de versiones que aplican el m茅todo tradicional de la debilitaci贸n del virus. En este momento, las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna son las m谩s relevantes en t茅rminos inmediatos y las m谩s estimulantes en el sentido de que podr铆an revolucionar la producci贸n de vacunas. Son conocidas como vacunas ARN mensajero, o ARNm, un concepto que se ha estado desarrollando durante muchos a帽os, en investigaciones financiadas principalmente por el sector p煤blico, lo cual a esta altura no deber铆a sorprendernos. (La vacuna de Oxford-AstraZeneca utiliza un m茅todo o una plataforma molecular distintos. Volveremos sobre esto).

El ARN mensajero, como probablemente recuerdes de las clases de biolog铆a en el secundario, es la mol茅cula que transcribe las instrucciones en tu ADN. Esta transcripci贸n luego es le铆da por los ribosomas, unas peque帽as m谩quinas en tus c茅lulas que utilizan estas instrucciones transcriptas para producir las prote铆nas que se encargan de hacer casi todo en tu cuerpo. Con las vacunas ARNm, en lugar de presentarle al sistema inmunitario un virus completo, cuyo crecimiento en huevos de gallina tard贸 varias semanas, se inyecta en el cuerpo solo el ARNm emplazado en una nanopart铆cula lip铆dica 鈥搖na mol茅cula de grasa que lo ayuda a entrar en la c茅lula鈥, con las instrucciones que le indican c贸mo producir un ant铆geno viral. Entonces, el ARNm dirige las f谩bricas de prote铆nas del ribosoma para producir las copias del ant铆geno 鈥揺n este caso, la prote铆na Spike鈥 sin que intervenga ning煤n virus. El sistema inmunitario las reconoce como extra帽as y las ataca, recordando c贸mo hacerlo en el futuro, cuando se confronte con la original.

Esto es muy ingenioso en muchos niveles. Se necesitan dosis mucho m谩s peque帽as para producir una respuesta inmunitaria, lo cual significa que se pueden producir cantidades mucho mayores de la vacuna en menos tiempo. Al mismo tiempo, una vez que se conoce la secuencia gen茅tica de una prote铆na ant铆gena, se puede reutilizar r谩pidamente el mismo equipo de producci贸n 鈥揵iorreactores鈥 para producir un nuevo ant铆geno. En cambio, la producci贸n de vacunas tradicionales requiere en cada ocasi贸n un equipamiento hecho a medida. La plataforma molecular ARNm estaba bien desarrollada mucho antes de la pandemia de COVID-19, lo que implic贸 que apenas se identific贸 la secuencia gen茅tica de la prote铆na Spike, pocos d铆as despu茅s del descubrimiento de la enfermedad, la vacuna estaba lista para ser producida inmediatamente. Lo que tom贸 m谩s tiempo fueron los ensayos cl铆nicos y, para acelerarlos, se realizaron las distintas fases en paralelo, en lugar del m茅todo por secuencias que se utiliza normalmente.

Este es el motivo por el cual el desarrollo de la vacuna ha sido tan veloz.

En el futuro, cuando se enfrenten otros brotes de virus nuevos, en la medida en que exista el equipo para la producci贸n de vacunas ARNm, simplemente habr谩 que ponerlo a trabajar con la secuencia gen茅tica del nuevo ant铆geno. Dado que podr铆a pasar mucho tiempo entre los distintos brotes, lo cual implica que no habr谩 oportunidades para obtener ganancias, esta infraestructura deber谩 ser mantenida o al menos financiada por el Estado como un servicio p煤blico, como lo son las redes cloacales o, tal vez una analog铆a m谩s adecuada, como lo son algunas brigadas de bomberos a las que se les paga simplemente por estar ah铆, listas para cuando sucede una emergencia.

Congeladores de diez mil d贸lares y termos de dos mil

La desventaja es que, mientras que otros tipos de vacunas se conservan en refrigeradores regulares, la nanopart铆cula lip铆dica que funciona como veh铆culo para el ARNm debe ser mantenida a temperaturas ultrafr铆as. A su vez, la mol茅cula de ARNm tambi茅n se arruina a temperatura ambiente. La vacuna Pfizer-BioNTech necesita refrigeradores capaces de conservar los elementos a unos agradables -70掳C (-94掳F).

Y aqu铆, en lo que se denomina una cadena de fr铆o 鈥搖na cadena de suministro que funciona a baja temperatura鈥, es donde enfrentamos el primero de una serie de obst谩culos a una distribuci贸n eficiente y justa de las vacunas, que son causados o exacerbados por la irracionalidad de los mercados.

La distribuci贸n de alimentos a nivel mundial depende de una cadena de fr铆o muy desarrollada, pero una cadena de ultrafr铆o, con las temperaturas que requiere la vacuna Pfizer, implica ir un poco m谩s lejos. Es com煤n que los laboratorios tengan algunos congeladores que pueden generar esa temperatura, pero no suelen tenerlos las farmacias ni los consultorios en los que probablemente hayas recibido alguna vez una inyecci贸n contra la gripe.

Pfizer est谩 enviando las vacunas empacadas en cajas de hielo seco. Una vez recibidas, el hielo seco debe ser repuesto en el plazo de un d铆a. Luego de sacarla de las cajas de hielo seco, la vacuna puede ser conservada a temperaturas similares a las de un refrigerador normal durante veinticuatro horas y, una vez que se la descongela a temperatura ambiente, dura solo dos horas. Los congeladores ultrafr铆os pueden extender la vida 煤til de la vacuna durante seis meses y, en principio, est谩n disponibles en t茅rminos comerciales.

Por lo tanto, los hospitales m谩s grandes de las 谩reas metropolitanas est谩n intentando comprar estos congeladores que son tan fr铆os como caros (entre 10.000 y 15.000 d贸lares la unidad). Y de forma similar a lo que sucedi贸 con el equipamiento de protecci贸n personal y los respiradores durante la primavera, se est谩 volviendo a instalar un enfoque del tipo s谩lvese quien pueda. Las 谩reas rurales y las ciudades con poblaciones m谩s peque帽as est谩n siendo aplastadas por la estampida. La pandemia ha golpeado las finanzas de los hospitales m谩s pobres, y la vacuna implica gastos que estos en general no pueden afrontar. En cuanto a los hospitales que podr铆an comprar uno o dos congeladores, reciben por parte de los fabricantes el anuncio de que la distribuci贸n podr铆a tardar meses. Tienen prioridad los hospitales m谩s ricos y m谩s grandes, que son capaces de comprar al por mayor.

Esto no es solamente injusto; es irracional. Las regiones y los hospitales que son capaces de ofertar m谩s dinero no son necesariamente los que est谩n m谩s necesitados. Las 谩reas rurales y las peque帽as ciudades tienden a tener un porcentaje mayor de personas ancianas, y tambi茅n una mayor cantidad de residentes pobres que, por lo tanto, sufren la mayor incidencia de patolog铆as previas. Este desequilibrio entre necesidad y suministro extiende el alcance de la pandemia, poniendo tambi茅n en peligro a las regiones ricas porque nadie est谩 a salvo hasta que todo el mundo est茅 a salvo.

En un art铆culo esencial del servicio de noticias biom茅dicas STAT sobre el esc谩ndalo de la desigualdad de las distintas regiones de EE. UU. frente a la cadena de ultrafr铆o, Olivia Goldhill cit贸 al director de suministro de Vizient, una agrupaci贸n de hospitales para comprar congeladores: 鈥淓s otro buen ejemplo de c贸mo nuestros hospitales rurales est谩n al final de una cadena de suministro con menos capacidad de hacer compras importantes. Es el salvaje Oeste de la cadena de suministro; no es as铆 como deber铆a lucharse contra una pandemia鈥.

Y esto sucede en el pa铆s m谩s rico del mundo. Si la gesti贸n de la cadena de ultrafr铆o est谩 m谩s all谩 del alcance de las peque帽as ciudades de Estados Unidos, la situaci贸n es todav铆a m谩s grave en los pa铆ses en v铆as de desarrollo. En los pa铆ses menos desarrollados, la barrera no est谩 meramente en el acceso al tipo adecuado de congeladores, sino en la posibilidad de disponer de la electricidad necesaria para poner a funcionar cualquier refrigerador.

En la Rep煤blica Democr谩tica del Congo, durante el momento m谩s 谩lgido de una epidemia regional de 茅bola, se utilizaron termos Arktek de alta tecnolog铆a para distribuir las vacunas. Estos termos pueden mantener sus contenidos a temperaturas ultrafr铆as. Pero cada uno de los termos cuesta 2.000 d贸lares. Bill Gates entra en juego aqu铆, dado que prometi贸 pagar las cuentas de los termos Arktek para las vacunas contra el COVID en regiones como estas. Pero la humanidad no deber铆a depender de la buena voluntad de algunos multimillonarios para lidiar con la pandemia.

Otras vacunas que se est谩n desarrollando son menos exigentes. La de Moderna, que tiene una eficacia similar a la de Pfizer, puede ser almacenada a -20掳C (-4掳F), lo cual est谩 en el rango de temperaturas de un congelador normal.

La esperanza est谩 puesta en que otras vacunas, creadas utilizando t茅cnicas distintas, ser谩n menos sensibles a la temperatura. La vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford, que posteriormente se asoci贸 con la empresa farmac茅utica sueco-inglesa AstraZeneca, tambi茅n emplea una plataforma molecular novedosa. En este caso se trata de un vector viral, un adenovirus que causa resfr铆os en chimpanc茅s pero no en humanos, cuyos genes son modificados para que produzcan la prote铆na Spike del coronavirus. Esta vacuna puede ser almacenada bajo temperaturas similares a las de un refrigerador normal. La vacuna Novavax, cuyos ensayos cl铆nicos deber铆an haber atravesado la fase 3 para fines de enero, tambi茅n puede conservarse en un refrigerador com煤n, al igual que la vacuna desarrollada por la asociaci贸n Sanofi-GlaxoSmithKline (aunque los resultados de esta 煤ltima han sido hasta ahora decepcionantes y la reformulaci贸n de la vacuna implica que la aprobaci贸n no llegar谩 antes del cuarto trimestre de 2021).

Pero, de nuevo, bajo estas circunstancias, en algunos pa铆ses en v铆as de desarrollo, incluso en un territorio estadounidense como Puerto Rico, que sufre intensos apagones luego del Hurac谩n Mar铆a, ni siquiera puede ponerse a funcionar un viejo refrigerador con cortes de electricidad que pueden durar cuatro horas o d铆as enteros.

Por lo tanto, en los pa铆ses menos desarrollados, la barrera no est谩 meramente en el acceso al tipo adecuado de congeladores, sino en la posibilidad de disponer de la electricidad necesaria para poner a funcionar cualquier refrigerador.

驴Y qu茅 sucede si la eficacia de estas vacunas que son m谩s f谩ciles de distribuir es menor que la de las vacunas ARNm? Los resultados de la vacuna Oxford-AstraZeneca sugieren inicialmente entre un 70% y un 90% de eficacia (frente al 95% de Pfizer y de Moderna). Sigue siendo algo incre铆ble y muy superior al 40% o 60% de eficacia de las inyecciones contra la gripe estacional. Pero quienes viven en las zonas rurales de Estados Unidos y en algunos pa铆ses en v铆as de desarrollo probablemente sientan que son una suerte de segunda clase, lo cual es cierto desde el punto de vista del mercado. Y otra vez, hay que decir que esto es irracional, incluso si se asume la perspectiva de la gente rica: el desequilibrio entre la necesidad y el suministro, que llevar谩 a repartir vacunas posiblemente menos efectivas entre la gente que tiene menos riqueza, que no es necesariamente la que menos la necesita, extiende innecesariamente la vida de una pandemia que pone en riesgo a todo el mundo.

Prioridad para Hollywood

Aun si las distintas vacunas no fueran tan sensibles a la temperatura, se plantear铆an otros desaf铆os importantes relacionados con la producci贸n y la distribuci贸n. Dada la tasa de reproducci贸n 鈥揺l infame ritmo b谩sico de reproducci贸n, o R0鈥 del COVID que pudo observarse en los distintos pa铆ses antes del confinamiento, y suponiendo que existiera una vacuna con un 100% de eficacia, para alcanzar una inmunidad de reba帽o capaz de bloquear la transmisi贸n de SARS-CoV-2 deber铆a vacunarse aproximadamente entre el 60% y el 70% de la poblaci贸n mundial. Las vacunas contra el COVID no son 100% efectivas, motivo por el cual aquel porcentaje ser谩 todav铆a mayor, pero sirve como base para calcular el objetivo.

Tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna tienen una efectividad del 50% luego de la aplicaci贸n de una primera dosis y solo alcanzan su mejor 铆ndice de eficacia con la administraci贸n de una segunda dosis. Esto significa que, como m铆nimo, deber铆a producirse un total de 8.000 millones de dosis para cubrir al 60% de una poblaci贸n mundial que cuenta con alrededor de 7.000 millones de personas. Para hacerse una idea, puede considerarse que durante la 煤ltima d茅cada se vacun贸 a 1.000 millones de ni帽os y ni帽as contra las paperas, el sarampi贸n, la rubeola, la polio, el t茅tano y la fiebre amarilla. Este es el motivo por el cual hay tantas expectativas en la vacuna de dosis 煤nica de Johnson & Johnson.

Mientras tanto, Pfizer anticipa que ser谩 capaz de producir 1.300 millones de dosis hacia fines de 2021. Moderna afirma que podr谩 producir otras 1.000 millones de dosis durante el mismo lapso de tiempo. 驴Esto significa que hay que calcular un total de 2.000 millones? No necesariamente. Una empresa hace estos c谩lculos en base a la estimaci贸n que hacen sus proveedores, que en este caso producen biorreactores, dispositivos de filtraci贸n, ampollas, nucle贸tidos, encimas y otros equipos y materiales necesarios. Por ejemplo, el proveedor le dir谩 Pfizer que puede ofrecerle 1.000 millones de unidades de cierto insumo, pero luego Moderna llamar谩 al mismo proveedor y obtendr谩 el mismo n煤mero hipot茅tico. Estos supuestos 1.000 millones de unidades de un determinado insumo valen para ambas empresas en conjunto.

Aun si todo saliera bien en el camino que va desde la producci贸n hasta la distribuci贸n local, en el punto de la atenci贸n m茅dica 鈥揺s decir, en donde se inyecta efectivamente la vacuna en los brazos de las personas鈥, el personal capaz de realizar la inoculaci贸n en Estados Unidos es insuficiente, como tambi茅n lo es el personal asociado a la publicidad que explica d贸nde y c贸mo se coloca la vacuna 鈥搚 para combatir las campa帽as en contra鈥, a la programaci贸n de software y a todas las tareas vinculadas con el proceso. En EE. UU., la Asociaci贸n de Autoridades Estatales y Territoriales de la Salud y la Asociaci贸n de Encargados de Inmunizaci贸n ha exigido al Congreso que garantice 8.000 millones de d贸lares para cubrir el costo de reclutar y formar a personal adicional en los diferentes estados. Hasta ahora solo recibieron 200 millones de d贸lares de los CDC.

Mientras tanto, estamos viendo algunos intentos descarados de colarse en la fila. Por m谩s grotesco que sea, el caso del doctor que es sobornado por un paciente rico para, gui帽o gui帽o, obtener un diagn贸stico de asma, no representa un problema importante. En t茅rminos num茅ricos estos fraudes no deber铆an ser relevantes. Y cuanto m谩s estricto sea el control sobre estos enga帽os, m谩s grande ser谩 la probabilidad de incrementar excesivamente las barreras burocr谩ticas que impiden una distribuci贸n eficaz. Hasta cierto punto, debemos conformarnos con aceptar que existir谩 cierto grado de ego铆smo y maldad. Lo que realmente atenta contra la posibilidad de vacunar a quienes m谩s lo necesitan es la corrupci贸n corporativa, lubricada por las estructuras existentes de los distintos grupos de inter茅s profesionales.

Durante la primavera, los estudios de Hollywood gastaron cientos de miles de d贸lares con 茅xito para presionar al gobierno de California con el objetivo de obtener la clasificaci贸n de trabajadores esenciales, y lo mismo hizo World Wrestling Entertainment en Florida. Hoy, en simult谩neo con el lanzamiento de las primeras vacunas, la Asociaci贸n de Banqueros de Estados Unidos est谩 presionando a los CDC para lograr que se priorice a los cajeros y a los prestamistas como trabajadores esenciales, de la misma forma en la que lo est谩 haciendo la Liga Nacional de Hockey en relaci贸n con sus jugadores y Uber y DoorDash en relaci贸n con sus choferes.

Efectivamente, es el salvaje Oeste. Lo que necesitamos es que el gobierno intervenga m谩s de lo que lo hizo durante el mandato de Donald Trump para planificar, o al menos orientar con mano firme, algunas partes de la producci贸n y de la cadena de suministro de la vacuna, como ocurri贸 en muchos pa铆ses a principio de a帽o con los equipos de protecci贸n personal (EPP), los respiradores y la producci贸n de camas de hospital. Cuanto m谩s grande sea el flujo de la producci贸n y distribuci贸n de la vacuna, menos relevancia tendr谩n las acciones de quienes buscan colarse en la fila.

Los especialistas en cadenas de suministro argumentan que en el caso del COVID-19, la planificaci贸n de la demanda es de una magnitud tan diferente en comparaci贸n con la distribuci贸n hist贸rica de otras vacunas que requerir谩 que los gobiernos normalicen 鈥揺stabilicen鈥 y optimicen las cadenas de suministro, de la misma forma en la que fue necesario hacerlo con el equipamiento de protecci贸n personal. A pesar de que el presidente Trump finalmente apel贸 a la Ley de Producci贸n de Defensa (DPA, por sus siglas en ingl茅s) para forzar a las empresas a producir EPP y utiliz贸 autorizaciones de emergencia para permitir que entraran al mercado nuevos proveedores de EPP, lo cierto es que se dej贸 que los mercados privados funcionen con sus propias reglas frente a la crisis, sin suficiente orientaci贸n estatal. En general, puede decirse que fracasaron. Pero surgi贸 de la nada un sospechoso mercado de comerciantes de EPP, en el marco del cual algunas figuras sombr铆as dijeron que ayudar铆an a localizar y adquirir el equipamiento necesario para los hospitales, las cl铆nicas y otras instituciones que estaban en la primera l铆nea. Mientras que algunas de estas empresas eran leg铆timas, aun si buscaban sacar partido de una situaci贸n de crisis, muchas eran simplemente operaciones fraudulentas que no ten铆an ninguna experiencia con las cadenas de suministro m茅dicas. En cualquier caso, leg铆timas o criminales, estas empresas fracasaron en t茅rminos generales a la hora de garantizar lo que hab铆an prometido.

Para prevenir que esto suceda de nuevo en EE. UU., Joe Biden deber铆a ampararse en una aplicaci贸n m谩s agresiva de la DPA, que permite que el ejecutivo incentive a las empresas a expandir la producci贸n en el mercado interno de materiales clave para la cadena de suministro de la vacuna, fomentar una mayor capacidad productiva y emplear gente con la experiencia necesaria para supervisar y planear dicha producci贸n. Bajo esta legislaci贸n, el gobierno federal podr铆a dirigir la producci贸n de los insumos necesarios, lo cual incluye la posibilidad de decomisar las cadenas de suministro y las empresas especializadas en log铆stica y aprovisionamiento para favorecer una adquisici贸n y una distribuci贸n centralizadas. Si hubiera cuellos de botella en el transporte o escasez, la DPA tambi茅n permite activar la Reserva Civil de Flotas A茅reas, lo cual implica b谩sicamente tomar el control de aerol铆neas privadas como Delta o United.

Es ineficiente que cada uno de los estados dise帽e e implemente un plan de distribuci贸n de la vacuna distinto. En cambio, el gobierno federal est谩 mejor posicionado para organizar la recolecci贸n de informaci贸n en todo el sistema, con la asistencia de los proveedores de salud estatales y locales, y luego ingresar esta informaci贸n nuevamente en la cadena para alterar los planes de producci贸n y distribuci贸n a medida que el consumo de las vacunas se modifica. Es precisamente porque la log铆stica es tan compleja que el Estado debe tomar las riendas frente al caos de los mercados.

Vacunacionalismo

Pero un giro agresivo de la administraci贸n entrante de Biden solo servir铆a para aliviar un poco las dificultades internas que plantean la cadena de suministro y las irracionalidades del mercado. No har铆a nada para detener la falta de l贸gica y la injusticia que existen alrededor de la vacuna a nivel mundial.

En junio, Jacobin inform贸 que algunas empresas farmac茅uticas como Gilead Sciences, AstraZeneca y Sanofi buscaban implementar tratamientos utilizando drogas que ten铆an una potencial aplicaci贸n contra el COVID-19, como remdesivir 鈥揷uyo precio Gilead elev贸 a 3.000 d贸lares, a pesar de que el costo de producci贸n es de solo 9 d贸lares鈥, presionando simult谩neamente para modificar el lenguaje de la resoluci贸n de la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS) que hac铆a referencia al derecho de los pa铆ses de pasar por encima de las leyes de patentes durante las emergencias sanitarias, con el objetivo de producir m谩s r谩pidamente y a menor costo versiones gen茅ricas de las mismas drogas. La campa帽a fue apoyada por diplom谩ticos estadounidenses, ingleses, japoneses y suizos.

El vacunacionalismo perdurar谩 muchos a帽os despu茅s de la pandemia.

La mayor铆a de estos villanos est谩n de vuelta, pero esta vez revolotean alrededor de las vacunas. Los pa铆ses m谩s ricos est谩n intentando bloquear una propuesta que Sud谩frica e India hicieron a la OMS para liberar a los pa铆ses miembros de los impedimentos legales vinculados a las patentes de las vacunas en el caso del COVID.

Lo m谩s gracioso es que el representante comercial de EE. UU. argumenta que este atentado contra la protecci贸n de la propiedad intelectual, por m谩s temporario que sea, pondr铆a en riesgo la innovaci贸n en el campo de las vacunas, como si cada centavo del costo de investigaci贸n, desarrollo y manufactura de las vacunas no hubiese provenido del sector p煤blico. La innovaci贸n que permiti贸 la vacuna contra el COVID-19 es un producto completamente estatal.

Pero m谩s all谩 de la osad铆a de estos bandidos sin verg眉enza, el mantenimiento del monopolio sobre las drogas y las vacunas contra el COVID necesariamente restringe el suministro. Otra vez, el inter茅s de estas empresas inhibe la producci贸n y la distribuci贸n racionales. El principal objetivo de la sociedad humana en este momento es derrotar al virus lo m谩s r谩pido posible. Esto objetivo entra en contradicci贸n con la funci贸n de los agentes mercantiles: la maximizaci贸n de las ganancias. Hasta las personas m谩s ricas que defienden la posibilidad de beneficiarse de las patentes corren el riesgo de infectarse y morir de COVID-19 gracias a esta misma iniciativa.

Entonces no es sorprendente que, durante los 煤ltimos d铆as y en este ambiente de s谩lvese quien pueda, los investigadores del Centro de Innovaci贸n Global para la Salud de la Universidad Duke calcularon que un pu帽ado de pa铆ses ricos adquirieron, por medio de acuerdos de compra para destinatarios nacionales, alrededor de 600 millones de dosis de la vacuna de Pfizer, casi la mitad de lo que la empresa estima que puede producir hasta finales del a帽o que viene. El estudio concluye que COVAX, que es una plataforma global para garantizar el acceso igualitario a las vacunas contra el COVID sin considerar la capacidad de pago de los pa铆ses, compr贸 dosis suficientes para cubrir la vacunaci贸n de 250 millones de personas. El acuerdo COVAX apunta a distribuir alrededor de 2.000 millones de dosis hacia fines del a帽o que viene, cubriendo al 20% de las personas en 91 pa铆ses de 脕frica, Asia y Am茅rica Latina.

Muchos de los pa铆ses ricos que firmaron acuerdos bilaterales para asegurarse el acceso nacional a un contingente considerable de dosis, tambi茅n participan de COVAX. El acuerdo en s铆 mismo fue una iniciativa de Francia y de la Uni贸n Europea. Sin embargo, son los mismos pa铆ses que, al intentar tomar la delantera, est谩n socavando el acuerdo que firmaron. Los investigadores estiman que, como resultado de este vacunacionalismo, la mayor铆a de la gente de los pa铆ses de bajos ingresos deber谩 esperar aproximadamente hasta 2024 para ser vacunada. El vacunacionalismo perdurar谩 muchos a帽os despu茅s de la pandemia. DEST Empeora todav铆a m谩s las cosas un documento interno del secretariado de COVAX filtrado a el Guardian, que revela que la direcci贸n del proyecto considera que el plan tiene 鈥済randes posibilidades鈥 de fracasar, dado que solo ha logrado recaudar 2.100 millones de d贸lares de los 4.900 millones que se estimaban necesarios para alcanzar la meta del 20% en 2021.

Lo que esto nos dice es que la planificaci贸n econ贸mica puesta al servicio de la erradicaci贸n m谩s veloz de la enfermedad es insuficiente si permanece a nivel nacional. En este caso, cada pa铆s act煤a en beneficio de sus propios intereses de la misma manera en que lo hacen los due帽os de Pfizer o de Moderna, aunque en este caso lo hacen en el mercado de la competencia nacional. Por supuesto, se supon铆a que COVAX fuese un acuerdo supranacional, una entidad que podr铆a supervisar la planificaci贸n global. Pero COVAX no es un Estado global. Y, al igual que la OMS, carece de los recursos suficientes y de la autoridad legal para implementar su plan en el mismo sentido en que un Estado puede hacerlo.

Lo mejor que le cabe esperar a la humanidad para derrotar en el corto plazo este vacunacionalismo y la distribuci贸n de la vacuna al estilo del lejano Oeste es una humillaci贸n internacionalista de su injusticia y su irracionalidad. Pero si vemos m谩s all谩 del horizonte del COVID-19, la amenaza de futuras pandemias 鈥搚 entre ellas habr谩 algunas que no ser谩n tan compasivas como este coronavirus鈥 requiere en cierta medida que se discuta con seriedad la reconstrucci贸n de la democracia global y las formas en las que, en el marco de una democracia de estas caracter铆sticas, la planificaci贸n econ贸mica mundial podr铆a dome帽ar las ineficiencias, las irracionalidades y las injusticias de los mercados.

Porque nadie est谩 a salvo hasta que todo el mundo est茅 a salvo.

26/12/2020

https://jacobinlat.com/2020/12/26/hay-que-agradecer-al-socialismo-por-la-vacuna-y-culpar-al-capitalismo-por-su-distribucion/

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Fuente: Vientosur.info