May 16, 2022
De parte de ANRed
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Foto: Melisa Letemedia

Una coordinadora ambiental para poner l铆mite a las fumigaciones con agrot贸xicos fue el punto de partida para la Cooperativa de Producci贸n Agroecol贸gica (CoPa), que hace una d茅cada cultiva entre loteos de viviendas populares para recuperar la relaci贸n entre la tierra, los alimentos y el barrio. 芦Pensamos a la CoPa como un semillero de otras formas de relacionarnos con el entorno y las personas禄, sostienen. Por Melisa Letemendia, para Tierra Viva.


La batalla por recuperar lo perdido y volver a las ra铆ces parece encontrar su lugar en la Cooperativa de Producci贸n Agroecol贸gica (CoPa) de Guernica, esa localidad del tercer cord贸n del Conurbano que lleg贸 a la agenda medi谩tica por la toma de terrenos para la vivienda en plena pandemia y finaliz贸 en represi贸n. La historia para la cooperativa comenz贸 hace 12 a帽os como una coordinadora ambiental, que consigui贸 alejar las fumigaciones con glifosato en los campos cercanos a las casas y escuelas. En la actualidad, es un espacio colectivo que ofrece alimentos agroecol贸gicos al barrio, teje redes con otros productores para la conservaci贸n de las semillas y piensa la tierra como medio de vida y no como mera especulaci贸n financiera.

Desde el punto de partida en 2010, cuando entre casas y lotes aislados se sembraba soja transg茅nica, los integrantes de la CoPa observaron el avance de la urbanizaci贸n sin control ni pol铆ticas p煤blicas. All铆 la hect谩rea en la que la cooperativa realiza sus tareas aparece como un polo de difusi贸n de la agroecolog铆a. La agroecolog铆a no como un concepto suave y c贸modo para el discurso empresarial y estatal sino como un conjunto de saberes para adaptar a los 谩mbitos urbanos y dar respuesta a la crisis alimentaria actual en espacios reducidos, y en manos de j贸venes.

鈥淧ensamos a la CoPa como un semillero, en donde las personas que transitamos ac谩 seamos semilla en los lugares donde estemos, de otras formas de relacionarnos con el entorno y las personas鈥, sostendr谩 Paula Delfino, una de las primeras integrantes de la CoPa, que en estos d铆as re煤ne a 70 j贸venes en diferentes tareas.

Foto: Melisa Letemedia

Del l铆mite a las fumigaciones a la producci贸n agroecol贸gica

Para conocer los or铆genes del proyecto, debemos remontarnos al a帽o 2010, 茅poca en la que Guernica 鈥揷iudad cabecera del partido bonaerense de Presidente Per贸n, en el tercer cord贸n del conurbano bonaerense鈥 pose铆a varias hect谩reas destinadas a la plantaci贸n de soja transg茅nica, que eran fumigadas con glifosato y otros agrot贸xicos. Los vecinos y vecinas de los barrios de Santa Teresita y Las Lomas comenzaron a notar efectos sobre sus cuerpos: problemas respiratorios, erupciones en la piel, abortos espont谩neos, nacimientos con malformaciones y numerosos casos de c谩ncer, como tambi茅n consecuencias del envenenamiento sobre las plantas y animales.

La situaci贸n los llev贸 a organizarse en la Coordinadora Ambiental del Sur, espacio conformado por distintas organizaciones locales, desde donde se impulsaron estudios ambientales y epidemiol贸gicos que dieron cuenta de la gravedad del impacto ambiental y sanitario. El peligro que evidenciaron los resultados de los an谩lisis hicieron que la lucha vecinal fuera escuchada por el Municipio de Presidente Per贸n, que ese mismo a帽o promulg贸 la Ordenanza 708, prohibiendo las fumigaciones a茅reas en el partido, y estableciendo para las terrestres un l铆mite de 500 metros de las zonas urbanas y establecimiento educativos, y 20 metros de los cursos de aguas.

A pesar de la ordenanza, las fumigaciones continuaron y los damnificados tuvieron que recurrir al Poder Judicial para exigir protecci贸n. Finalmente, luego de varios a帽os de litigio, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires fall贸 a favor de los vecinos y vecinas, dando lugar al amparo ambiental del Caso ASHPA en junio de 2015, que proh铆be la realizaci贸n de pulverizaciones en los predios demandados.

Si bien el freno a las fumigaciones fue un logro sin precedentes para el partido de la zona sur del conurbano bonaerense, una vez cumplido el objetivo, para algunos integrantes de la coordinadora ambiental el desaf铆o pas贸 a ser proponer una alternativa a ese modelo de producci贸n agroindustrial dependiente de los agrot贸xicos.

Foto: Melisa Letemedia

La agroecolog铆a como caja de herramientas para recuperar el suelo 

Ese camino se hab铆a iniciado en el barrio de Santa Teresita, donde comenzaron a desarrollar huerta y apicultura de modo cooperativo, figura jur铆dica que consiguieron en 2012. El trabajo se desarroll贸 algunos a帽os en la Escuela 3 y en el Centro Cultural, Social y Pol铆tico La Casita, hasta que, en 2015, se mudaron al terreno de una hect谩rea que hasta la actualidad es la tierra del Barrio Agrocolonia. 鈥淓n aquel momento hablamos con el municipio, le explicamos nuestro objetivo como cooperativa y si bien no tuvimos ning煤n aval formal, nos permitieron ingresar鈥, recuerda Paula.

Una vez dentro del lugar, los cooperativistas tuvieron que enfrentarse a un terreno hostil: el suelo arcilloso, el sol resquebrajando la tierra, frecuentes inundaciones y sequ铆as por falta de agua, que pusieron a prueba sus convicciones. 鈥淓ran tierras decapitadas que pertenec铆an a una empresa declarada en quiebra. Les hab铆an sacado la capa f茅rtil y eran inundables 鈥搑econstruye la cooperativista鈥. Clav谩bamos la pala y no entraba. Sembr谩bamos acelga y las hojas crec铆an chiquitas, duras. 隆No lo pod铆amos creer! No hab铆a agua, ni un poco de sombra, pero sab铆amos del poder de recuperaci贸n que tiene la tierra鈥.

La soluci贸n  para recomponer la fertilidad perdida fue poner en pr谩ctica los principios de la agroecolog铆a. Carretillas repletas de bosta de vaca provenientes de producciones vecinas, implementaci贸n de cobertura de suelos, trasplante de 谩rboles, perforaci贸n del pozo de agua, fueron algunas de las tareas a las que se abocaron en los primeros meses, sin contar con herramientas ni con recursos econ贸micos.

Foto: Melisa Letemedia

Una salida colectiva y agroecol贸gica  

El manejo agroecol贸gico del predio tambi茅n les permiti贸 ampliar la visi贸n y comenzar a desarrollar actividades complementarias a las de la huerta y la apicultura. Fueron surgiendo diversos espacios productivos que incorporan la integralidad del agroecosistema: plantas medicinales, cosm茅tica natural, viverismo y arboricultura. Pero la propuesta no termina en lo productivo, la CoPa sostiene una relaci贸n y ejes de trabajo con la comunidad y con otras organizaciones socioambientales y pol铆ticas de la zona.

Una de las iniciativas sociales se denomina 鈥淟a CoPa va a la escuela鈥 鈥揳ctividad que se interrumpi贸 por la pandemia de Covid-19鈥 y consiste en la realizaci贸n de talleres junto a docentes en jardines de infantes, escuelas primarias y secundarias, relacionados con creaci贸n de huertas, conservaci贸n de semillas, reconocimiento de 谩rboles nativos y el debate sobre el modelo de la agroecolog铆a frente al agronegocio.

Las medidas de aislamiento por la pandemia no s贸lo interrumpieron algunas actividades sino que las oblig贸 a repensar la forma de intervenci贸n con los vecinos. En un contexto en el cual la emergencia alimentaria se agrav贸, la cooperativa comenz贸 a aportar alimentos para las ollas populares y tambi茅n repart铆an semillas entre los vecinos. Finalizadas las medidas m谩s estrictas del aislamiento, la cooperativa se incorpor贸 como punto de entrega de alimentos del Ministerio de Desarrollo Social y profundiza la relaci贸n con el barrio a trav茅s de la 鈥淐uadrilla Cultural鈥. 鈥淪e sostienen meriendas los mi茅rcoles y los s谩bados, y talleres para el barrio y las ni帽eces鈥, cuenta Agustina Bujan, otra de las integrantes de la CoPa.

Cinthia Polinelli, otra cooperativista que se sum贸 el a帽o pasado, agrega: 鈥淟a idea es que la relaci贸n no quede solo en la entrega de comida, sino que las personas participen de la huerta y se siga construyendo la relaci贸n鈥. La relaci贸n con el barrio se expresa en el compromiso con las causas que lo atraviesan, por ejemplo, se observan carteles pidiendo la aparici贸n con vida de Diana Colman 鈥搖na vecina de 25 a帽os desaparecida desde junio de 2015鈥. Las integrantes tambi茅n recuerdan haber intervenido desde la cooperativa en casos de violencia de g茅nero o incluso colaborando con hierbas medicinales en el tratamiento de vecinos.

鈥淟a idea es la interrelaci贸n, entender que no solo tiene que ver con sembrar un alimento sano en una huerta, desligado de otras cuestiones que nosotres entendemos como integrales, que son productos del sistema en el que vivimos鈥, comenta Paula. Entre esos debates integrales que propone la cooperativa est谩n, por ejemplo, la ausencia de pol铆ticas de Estado y el avance del sistema sobre los cuerpos y territorios.

La CoPa mantiene relaciones institucionales con organismos del Estado como el INTA, que les ayud贸 en la construcci贸n del invernadero, pero la apuesta principal de la CoPa es tejer redes con productores agroecol贸gicos, productores locales y con los Encuentros de Pueblos Fumigados.

Foto: Melisa Letemedia

Tierra para vivir y para sembrar

Guernica, a 37 kil贸metros de Ciudad de Buenos Aires, lleg贸 a la agenda medi谩tica en plena cuarentena, en julio del 2020, cuando alrededor de 2500 familias ocuparon un terreno en el que se pretende construir un barrio cerrado. La CoPa acompa帽贸 el proceso de cerca. 鈥淟a recuperaci贸n de tierras de Guernica puso sobre la mesa desigualdad, mostr贸 c贸mo se maneja todo el sistema de especulaci贸n inmobiliaria鈥, reflexiona Paula. 鈥淓l country no ten铆a papeles legales sobre esa tierra, sino que su tenencia hab铆a sido parte de una maniobra en 茅pocas de la dictadura. La tierra estaba en desuso y se sab铆a que iba a ser loteada鈥.

Finalmente, tras varios meses de tensi贸n, el 29 de octubre del mismo a帽o, 4000 efectivos de la provincia de Buenos Aires ingresaron de madrugada, desalojaron el predio y quemaron las precarias viviendas.

Al respecto, los miembros de la CoPa concluyen que el acceso a tierra es un flagelo 铆ntimamente ligado con el sistema capitalista y extractivista, que le deja a las clases trabajadoras las peores tierras, como basurales, tosqueras o zonas inundables, mientras que los pueblos no son consultados sobre el tipo de desarrollo que necesitan.  Si bien con el tiempo la cooperativa pudo adquirir legalmente el predio que ocupa, sus integrantes tienen una visi贸n cr铆tica sobre la propiedad privada y prefieren considerarlo como una propiedad colectiva.

鈥淓l campo es de todes y a la vez no es de ninguna en particular. Quienes estamos ac谩 lo habitamos, lo cuidamos, lo vivimos, pero a su vez que excede a las individualidades. Es algo colectivo, es de la CoPA, de quienes las conformamos, que tambi茅n vamos cambiando, aunque hay un grupo que va siendo estable鈥, se帽ala Paula.

El semillero de Guernica

La CoPa es parte de Minka Semillera, un grupo de mujeres de Florencio Varela que se dedican a la conservaci贸n, multiplicaci贸n e intercambio de semillas locales, para lo cual han construido una 鈥淐asa de Semillas鈥, en la que se almacenan las variedades y se registran sus caracter铆sticas. La selecci贸n de la planta para semillar se realiza en base a sus caracter铆sticas de adaptaci贸n, sabor y crecimiento, y una persona se encarga de realizar su seguimiento durante todo su ciclo de vida, anotando su variedad, la fecha, el suelo en el que se desarrolla, las condiciones clim谩ticas que hubo durante su crecimiento, su sabor y todo lo que llame la atenci贸n. Es un trabajo artesanal al cual se dedican varias personas.

Las cooperativistas explican que la autoproducci贸n de semillas es fundamental para la Soberan铆a Alimentaria, ya que la acelerada p茅rdida de este legado campesino pone en peligro la biodiversidad y nos hace m谩s dependientes de las corporaciones que buscan privatizar los recursos gen茅ticos.

鈥淗ubo mucha p茅rdida de conocimiento, que se relaciona con la inmigraci贸n, con la conformaci贸n de las ciudades y de una identidad que hace que esto nos resulte muy lejano y lo desvalorizamos. 驴Se comprende de verdad la importancia de que no patenten las semillas, de que no tengan due帽o, de que circulen libremente?鈥, se pregunta Agustina, mientras relaciona esta situaci贸n con la desaparici贸n de los peque帽os campesinos por el acaparamiento de tierras en pocas manos.

Paula agrega que eso no es casual, ya que responde a una estrategia de las empresas que conocen el valor de la semilla y quieren tener su monopolio, imponiendo un modelo que usa semillas transg茅nicas o h铆bridas, junto con pesticidas y fertilizantes qu铆micos. 鈥淪e sembr贸 la idea de que la semilla campesina no rinde y que s贸lo hay un tipo de tomate o de ma铆z. Al productor o productora le terminan vendiendo el paquete entero por el rinde, pero no se hace la cuenta de que en unos a帽os van a gastar m谩s plata en insumos, en vez reemplazarlos y hacer la transici贸n a la agroecolog铆a, para hacer sus propios insumos y no necesitar comprarlos鈥, explica.

La 鈥淐asa de Semillas鈥 busca ser un lugar de resguardo e intercambio de semillas, donde la gente pueda acercarse en caso de necesitar, difundiendo tambi茅n las distintas variedades que existen. Si bien son conscientes de que el espacio que habitan es insuficiente para generar todas las respuestas que necesitan, la visi贸n del emprendimiento no termina en una tranquera.

鈥淭ambi茅n venimos pensando a la CoPa como un semillero, en donde las personas que transitamos ac谩 seamos semilla en los lugares donde estemos, de otras formas de relacionarnos con el entorno y las personas, que no se pierda el conocimiento ancestral de c贸mo se siembra, c贸mo se conserva la semilla, cu谩les son los remedios que las plantas tienen鈥, comparte la cooperativista, y sus pares asienten.

Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/agroecologia-en-guernica-otra-forma-de-sembrar-y-habitar-el-conurbano/





Fuente: Anred.org