March 26, 2021
De parte de Nodo50
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芦Reconozco esa mirada. Reconozco esa forma de llorar, esa tristeza que parece hueca. Esa forma extra帽a de estar viva, como si estuvieras muerta. Es la de las que no encontramos la forma de explicar que no era culpa nuestra. La de las que 茅ramos promiscuas, borrachas, escandalosas, problem谩ticas, malas mujeres, malas madres, malas de las que no les gustan a las que se creen de las buenas禄. Irantzu Varela escribe sobre el testimonio de Roc铆o Carrasco en televisi贸n.

una mujer habla, se ve en la expresi贸n. Es un primer plano con fondo blanco.

Roc铆o Carrasco, en un momento del documental.

La experiencia me ha ense帽ado que, cuando una mujer parece la mala a todo el mundo, ella suele ser la v铆ctima.

Por desgracia -para m铆- lo he aprendido en primera persona, pero recuerdo -porque fue hace unos d铆as- la 煤ltima vez que lo dije en un grupo en el que hab铆a mujeres nuevas y hombres a los que quiero, y c贸mo vi algo familiar en la mirada de una de ellas. Ella tambi茅n ten铆a una historia. Como la tenemos todas.

Y la que no la tenga, que no estorbe.

Hoy vengo a hablar de Roc铆o Carrasco.

Pero podr铆a hablar de las decenas de mujeres que me he encontrado y que me han buscado y que me han contado mi historia mil veces, en diferentes versiones. La historia de la violencia machista. La historia del patriarcado.

Me da igual que no te d茅 pena 鈥淩oci铆to鈥. Esa se帽ora, ya de m谩s de 40, que se llama -seguramente, a veces, a su pesar- Roc铆o Carrasco Mohedano nosequ茅 Jurado. Y no se me escapa la incoherencia que puedas ver en que haya ido a contar su historia a un programa en el que le han pagado una pasta, en la cadena que ha hecho de la misoginia su agenda y en un espacio en el que te pueden tocar 12.000 euros si llamas a un n煤mero de pago. Pero resulta que yo nunca 鈥渓o he contado鈥 en el momento oportuno.

Lo he contado borracha a gente que no quer铆a escucharlo. Lo he contado de sopet贸n en momentos en los que nadie quer铆a asumirlo. Lo he contado cuando no tocaba, a quien no correspond铆a, a quien no quer铆a y a quien no esperaba cre茅rselo. Me lo han contado en terapia.

Porque nunca te crees que te ha pasado. Bueno, no es verdad. Llega un d铆a en que te lo crees. Pero no llega nunca el momento en el que crees que los dem谩s te van a creer. 驴A ti? 驴Con ese car谩cter? 驴A ti, que eres tan lista? 驴A ti, que eres feminista?

Nadie te cree. Porque su imaginario se ha adaptado a que les pasa a otras, se lo hacen otros, son siempre casos aislados. Pero nadie quiere creer que su amiga, su hermana, su compa帽era, su vecina, su madre, su empleada, su jefa, haya sido torturada -como si su propia casa fuera una comisar铆a franquista- por su amigo, su hermano, su compa帽ero, su vecino, su padre, su empleado, su jefe鈥 Eso no. Eso lo 鈥渁guantan鈥 otras. 鈥淧or algo lo har谩n鈥.

A m铆, a estas alturas, me la suda lo que pens茅is de 鈥淩oci铆to鈥. Roc铆o para las amigas. Porque yo, aunque ella no lo sepa, la considero de las m铆as.

A m铆, que me viol贸 mi marido porque me dol铆a tanto la regla que no quer铆a tener sexo. A m铆, que me ha dado de hostias, por ser bollera, mi vecino. A m铆, que me piden el tel茅fono de una abogada cada vez m谩s amigas porque quieren divorciarse de su marido, que es 鈥渄e los buenos鈥.

Reconozco esa mirada. Reconozco esa forma de llorar, esa tristeza que parece hueca. Esa forma extra帽a de estar viva, como si estuvieras muerta. Es la de las que no encontramos la forma de explicar que no era culpa nuestra. La de las que 茅ramos promiscuas, borrachas, escandalosas, problem谩ticas, malas mujeres, malas madres, malas de las que no les gustan a las que se creen de las buenas.

Telecinco y todas las televisiones tendr谩n que preguntarse por qu茅 tuvieron esto delante e hicieron como que estaban del lado bueno.

Pero no cometas la desfachatez de pensar que esto no te interpela. T煤 tambi茅n lo has hecho. T煤 tambi茅n has cre铆do que sab铆as qui茅nes eran las buenas. Las que aguantan, pero no tanto como para que las maten. Las que se callan, pero no tanto como para querer suicidarse. Las que hacen lo que haga falta por sus hijas e hijos, pero sin parecerte a ti, que no tienes ni puta idea de lo que es la violencia -qu茅 va, a ti no- malas madres. Las que denuncian a pesar de toda la mierda, de toda la revictimizaci贸n, de todo el cuestionamiento y de toda la tortura que implica ir a una comisar铆a a decir que has elegido a tu torturador, y que todo el mundo crea que es culpa tuya que no te quiera. Las que consiguen sentencias. Como si no vivi茅ramos en una sociedad patriarcal con una justicia pensada para proteger a los hombres de lo que se hacen entre ellos, pero no para protegernos a nosotras de nada, mucho menos de ellos.

鈥淓s la puta realidad鈥, dice Roc铆o. 鈥溌縔 t煤 qu茅 quieres?鈥, le pregunta la entrevistadora. 鈥淪implemente espero que me deje tranquila鈥. Porque eso es lo que quieres cuando te han deshumanizado tanto que no eres nadie. Solo eres alguien que quiere estar tranquila, que es lo 煤nico que recuerdas que se parezca a estar viva.

En las televisiones la han destrozado, pero no porque sea ella sino por ser una de nosotras. Ha sido en las teles, porque es famosa, porque creemos saber su vida. Pero os hab茅is re铆do de la divorciada de vuestro pueblo, de la separada de la escalera, de la cu帽ada que denunci贸 a tu hermano, de la 鈥渄espendolada鈥 que acus贸 a tu amigo, de la madre que 鈥渞enunci贸鈥 a sus hijos. Hab茅is cavado las tumbas de muchas, aunque algunas no estemos muertas.

Que es mala madre, que es mentirosa, que es mala mujer, que es mala persona, que lo hace por dinero, que es vengativa, que es ego铆sta, que est谩 despechada, que se lo inventa porque es mala. Eso lo hab茅is dicho de todas.

Porque en una sociedad que nos considerara personas, a las mujeres que vivimos violencia se nos tratar铆a como a gente que ha sufrido algo excepcional en una vida que se espera que sea de libertad, autonom铆a, justicia, igualdad. Pero vivimos en una sociedad que cuenta con que nos van a maltratar.

Por eso los juzgados ignoran nuestros moretones, nuestras heridas, nuestras cicatrices, nuestras vaginas y anos y corazones desgarrados, nuestros cuerpos maltratados, nuestros egos aplastados, nuestras mentes desequilibradas a la fuerza, nuestros relatos. Porque vivimos en una sociedad que cuenta con la violencia contra nosotras, pero nos ha convencido a todas de que eso solo les pasa a las otras. Y de que, si nos pasa, es culpa nuestra, por no haberlo visto, por haberlos elegido, por no haberlo evitado, por hab茅rnoslo buscado.

Roc铆o, yo s铆 te creo. Porque se te nota en la cara. Porque tu historia me suena. Porque a m铆 y a todas nos han cuestionado.

Van a hablar de relaciones t贸xicas, de que podr铆as haberte ido, de que has tardado mucho, de que ten铆as recursos, de que podr铆as haber denunciado antes, m谩s, mejor. De que te est谩s aprovechando, de que te est谩s vengando, de que las hijas e hijos primero, de por qu茅 no te defendiste, de por qu茅 nadie se ha dado cuenta antes, de que es buen padre, de por qu茅 no te dieron la raz贸n en los juzgados鈥 Como si no supi茅ramos que la justicia, la opini贸n p煤blica, el imaginario colectivo, el discurso entero est谩n del mismo lado.

Nos matan porque pueden. Nos pegan porque pueden. Nos violan porque pueden. Nos maltratan porque no les pasa nada. Lo hacen porque a ellos les creen. Y a ti te hacen creer que te lo mereces.

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Yo te creo porque me suena tu historia como si fuera la m铆a. Eres tonta, est谩s gorda, vamos a follar siempre y solo cuando y como yo quiera, nadie te quiere, a todo el mundo le caigo bien, soy polic铆a (el m铆o era bombero), nadie te va a querer como te quiero yo.

No te atreves a decir su nombre, Roc铆o. El m铆o era 鈥渆l innombrable鈥 hasta que me gast茅 una pasta en terapia. Pero todav铆a se me atraviesa su nombre en la garganta.

La primera vez que te tir贸 del pelo te quer铆as ir, Rocio. Y no te fuiste. Y le quer铆as reventar. Pero no hiciste ninguna de las dos cosas. Ninguna lo hacemos.

Van a hablar de guerra, de dos bandos, de que habr谩 que escuchar a las dos partes, de que podr铆a haber sido al rev茅s. Y esas palabras, como el invento del S铆ndrome de Alienaci贸n Parental, son armas que apuntan, una vez m谩s, siempre a las mismas. Nos pueden matar porque les entend茅is, nos pueden pegar porque les justific谩is, nos pueden torturar porque les absolv茅is, en los juzgados y en la calle.

Solo nos cre茅is cuando lloramos, destruidas por los a帽os de escarnio. No ten茅is confianza ni solidaridad para nosotras. Solo nos cre茅is si os despertamos la compasi贸n, atravesadas por nuestras heridas. Solo nos cre茅is si hacemos la performance de vuestra idea de v铆ctima. Sin performance, solo nos queda la hoguera o la burla. O la huida.

Nevenka se tuvo que ir, aunque ten铆a sentencia. Roc铆o se tuvo que intentar ir, para que le se帽al谩ramos a 茅l. Nos perdon谩is por pena, y nos cre茅is porque salimos llorando y casi pidiendo perd贸n por haber sufrido y no haberlo parado o visto o contado a tiempo.

No quer茅is creernos a la primera, porque tendr铆ais que desmontar todo en lo que cre茅is. Una justicia que no ve violencia en someternos a la fuerza. Una educaci贸n que nos ense帽a a tener miedo, no a prepararnos para la autodefensa. Una cultura que nos representa como objetos y nos odia como sujetas. Una iglesia que coloniza nuestros cuerpos y pretende imponerles sus supersticiones. Una masculinidad que nos ve enfrente, debajo, detr谩s, nunca al lado. Una historia que nos ignora. Una ciencia que nos enferma. Unos medios de comunicaci贸n que dicen, cuando nos matan, que 鈥渁parecemos muertas鈥.

Nadie te va a devolver m谩s de dos d茅cadas de mierda, Roc铆o. Nadie le va a devolver el precio del exilio a Nevenka. Nadie me va a devolver la candidez. Nadie les va a devolver nada a las que s铆 acabaron muertas. Nadie nos va a devolver nada a ninguna, si creemos que no, que nosotras no, que 鈥渆l tuyo鈥 no, que te dar铆as cuenta, que te ir铆as, que lo evitar铆as.

No existen las mujeres que no han sido v铆ctimas de la violencia machista. Existen las mujeres que han desarrollado mecanismos m谩s o menos llevaderos para sobrevivir a una violencia que es estructural, que es sist茅mica. Y eso significa que el sistema est谩 estructurado sobre la violencia contra nosotras. Y eso significa que habr谩 que desestructurarlo para que deje de ser violento.

Poco a poco vamos se帽alando lo que se nos hace insoportable. Y encontr谩ndonos con otras que tampoco aguantan m谩s, que tambi茅n cre铆an que estaban solas. Vamos a hacer leyes, pero no vamos a esperar que nos cre谩is para hacer justicia. Y no vamos a esperar a que os parezca que hemos llorado lo suficiente para que nos cre谩is. No estamos solas y no vamos a dejar que nos trat茅is como si no nos tuvi茅ramos las unas a las otras.


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Fuente: Pikaramagazine.com