April 11, 2021
De parte de SAS Madrid
356 puntos de vista


Se venden como movimientos de base de anfitriones, independientes y espont谩neos. Veinte exempleados de Airbnb cuentan en una investigaci贸n c贸mo la compa帽铆a selecciona, financia e instrumentaliza a estas agrupaciones para impedir leyes contrarias al negocio.

Hubo quien pens贸 que la pandemia acabar铆a con el negocio de los pisos tur铆sticos y con Airbnb. No los inversores, que impulsaron la valoraci贸n de la compa帽铆a hasta los 93.000 millones de euros en su salida a bolsa el pasado diciembre. Cuando vuelvan los turistas, Airbnb volver谩 y lo har谩 con m谩s fuerza. Tambi茅n volver谩n las presiones para que nada se interponga en su expansi贸n.

A Airbnb no le gusta la regulaci贸n y lleva a帽os organizando y financiando un ej茅rcito de lobbies para influir en las legislaciones de las diferentes ciudades en donde centra su negocio, seg煤n el informe The Airbnb 鈥榤ovement鈥 for desregulation (el 鈥榤ovimiento鈥 de Airbnb por la desregulaci贸n), publicado a finales de marzo por la Universidad de Manchester y escrito por el soci贸logo Luke Yates. 

Son los Home Sharing Clubs, grupos que conectan a propietarios locales para 鈥渋ntercambiar consejos e ideas y para discutir asuntos importantes鈥 para el host (anfitri贸n) y para el barrio, seg煤n la definici贸n de la compa帽铆a. Hay m谩s de 400 grupos en todo el mundo. En Espa帽a, tienen presencia en las principales ciudades tur铆sticas: Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla.

El estudio de la Universidad de Manchester, basado en m谩s de 20 testimonios de exempleados de Airbnb, entre ellos algunos que trabajaron en Espa帽a, detalla la funci贸n legitimadora de estas entidades, pensadas para 鈥減roteger un modelo de negocio que cada vez est谩 m谩s dominado por proveedores profesionales de alojamiento鈥. 

La narrativa de peque帽os propietarios de clase media, anfitriones que alquilan una habitaci贸n o una 煤nica vivienda para completar el salario se sit煤a cada vez m谩s lejos de la realidad. La mayor铆a de los anuncios, el 59%, corresponde a ofertas de alojamiento profesional. Y solo el 8% son de una habitaci贸n. Unas cifras a煤n m谩s acentuadas en Espa帽a: antes de la pandemia, alrededor del 65% de los anuncios pertenec铆a a anfitriones que ten铆an m谩s de un alojamiento. En Barcelona, la cifra llegaba al 75% y en Mallorca al 77%. Inversores, rentistas, grandes propietarios o gestores inmobiliarios son los principales beneficiarios de esta 鈥渆conom铆a de plataforma鈥, apuntan en esta investigaci贸n. 

Poco se sabe de la actividad de estas agrupaciones de anfitriones, nacidas en el contexto de fuertes luchas por la regulaci贸n en San Francisco, Nueva York, Barcelona, Par铆s, Amsterdam o Berl铆n, y convertidas en una novedosa forma de presi贸n pol铆tica y creaci贸n de opini贸n p煤blica. El modelo de lobby 鈥渄e base鈥 鈥攖al como los llama el estudio鈥 patrocinados por las econom铆as de plataforma no es exclusivo de la compa帽铆a creada por Brian Chesky, sino que se ha convertido en habitual en otras empresas como Uber, Lyft, Doordash, GetAround, Lime, Scoot, Spin, Bird o Lyft Scooters. En el caso de Airbnb, este modelo de lobby corporativo 鈥渄e base鈥 ha permitido la profesionalizaci贸n de una actividad que 鈥渙pera actualmente sin regulaci贸n o conciencia p煤blica鈥.

Seg煤n los exempleados entrevistados, las Home Sharing Clubs son 鈥渇inanciadas, movilizadas y coordinadas鈥 por Airbnb y sus organizadores remunerados 鈥渟on evaluados en t茅rminos de su 茅xito en la creaci贸n de campa帽as y de movilizar a los usuarios para una regulaci贸n favorable鈥 para la compa帽铆a. Estos lobbies 鈥渄e base鈥 se encargan de celebrar reuniones, testificar en audiencias legislativas, de organizar protestas y de establecer un contacto fluido con los medios de comunicaci贸n.

Su principal virtud es su apariencia de movimiento independiente, argumentan en el informe, pero la elecci贸n de sus integrantes tiene poco de espont谩nea. Los extrabajadores de la compa帽铆a relatan el proceso. Pese a representar la mayor铆a de los anuncios, los grandes propietarios son excluidos de estos clubs para 鈥渕ostrar una narrativa m谩s benigna de la compa帽铆a鈥. Tras una serie de entrevistas y reuniones, Airbnb selecciona a aquellos que tienen 鈥渂uenas historias鈥 que puedan servir al marketing de la compa帽铆a y a la continua campa帽a anti regulaci贸n sostenida por Airbnb. 鈥淟as narrativas p煤blicas de Airbnb contin煤an destacando una minor铆a de casos en la plataforma, sugiriendo enga帽osamente que son representativos de la empresa鈥, indican en la investigaci贸n. 

El relato de los extrabajadores de Airbnb sobre estos clubs no tiene puntos de conexi贸n con la narrativa de la compa帽铆a, que habla de 鈥渃omunidad鈥 org谩nica, diversa e independiente. Estos club de anfitriones, apuntan desde la Universidad de M谩nchester, utilizan 鈥渓os m茅todos y el poder de acci贸n colectiva y ciudadana para moldear la regulaci贸n y las pol铆ticas p煤blicas, ganar legitimidad y neutralizar movimientos sociales cr铆ticos en el 谩mbito de la econom铆a de plataforma鈥.

El ejemplo de San Francisco

A mediados de la d茅cada pasada, San Francisco se convirti贸 en la ciudad con los alquileres m谩s caros de EE UU. Entre los motivos, al igual que en el resto del mundo, la falta de regulaci贸n de un nuevo fen贸meno: el auge de los pisos tur铆sticos promovido por Airbnb. La falta de viviendas llev贸 a las organizaciones sociales a organizar una exitosa recogida de firmas para lanzar un refer茅ndum que ped铆a endurecer la regulaci贸n. Para ganar la votaci贸n Airbnb invirti贸 m谩s de ocho millones de d贸lares. Pagaron anuncios de televisi贸n, contrataron consultores, investigadores, especialistas en redes sociales y a once personas expertas en campa帽as pol铆ticas. Hicieron 32.000 llamadas telef贸nicas a 6.500 propietarios de Airbnb en la ciudad. Cientos de ellos participaron en las protestas contra la llamada 鈥淧roposition F鈥 o 鈥淚niciativa Airbnb鈥. 

El 4 de noviembre de 2015, la compa帽铆a celebr贸 鈥渓a victoria de la clase media鈥 despu茅s de que el 55% de los votantes rechazar谩 la norma que pretend铆a restringir el negocio de Airbnb. Chris Lehane, director global de Pol铆ticas y Asuntos P煤blicos de la empresa, compar贸 entonces el poder de los anfitriones de Airbnb con el de la Asociaci贸n Nacional del Rifle y expuso los planes de la empresa para crear 100 clubes en 2016 para replicar la experiencia de San Francisco en todo el mundo. Para conseguir sus objetivos no estaban dispuestos a escatimar: 鈥淕astaremos lo que sea necesario para triunfar鈥. 

鈥淓l Home Sharing Club de San Francisco se convirti贸 en un movimiento, acudiendo masivamente a las urnas y votando abrumadoramente en contra de un esfuerzo dise帽ado por la industria hotelera que quer铆a acabar con el derecho de la clase media a utilizar la vivienda compartida como un salvavidas econ贸mico鈥, declar贸 Cristopher Nulty, el portavoz de la compa帽铆a.

El ejemplo de Barcelona

El crecimiento de los alojamientos vacacionales en Barcelona fue vertiginoso en la segunda d茅cada del siglo XXI. En 2016, las camas disponibles en apartamentos de Airbnb representaban la mitad de todas las camas de todos los hoteles de la ciudad, una tendencia en auge que hab铆a contribuido de forma notable a que el precio de los alquileres creciera en m谩s de un 50% entre 2013 y 2018. 

El movimiento contra los pisos tur铆sticos y por el derecho de los inquilinos ven铆a de antes, pero la elecci贸n en 2015 de la exactivista de la PAH Ada Colau sum贸 una preocupaci贸n m谩s a los intereses de los anfitriones y de la compa帽铆a. La publicaci贸n de alojamientos sin licencia se traduj贸 en multas de 30.000 y 600.000 euros. Los Home Sharing Clubs hicieron su primera aparici贸n en esos a帽os en coordinaci贸n con la Asociaci贸n Ve茂ns i Amfitrions de Catalunya, que iniciaron una serie de campa帽as, peticiones, cartas abiertas, apariciones en prensa, reuniones con pol铆ticos y protestas para contrarrestar el movimiento contra los pisos tur铆sticos.

Ante el intento del Ayuntamiento de Barcelona de contener los pisos tur铆sticos ilegales, en agosto de 2016, el grupo de anfitriones de Airbnb en Barcelona despleg贸 una campa帽a para 鈥渟abotear鈥 la administraci贸n local animando a los propietarios a 鈥渋nundar鈥 el consistorio con denuncias falsas de pisos irregulares. 鈥淟a sociedad civil debe resistirse a las injerencias de las administraciones p煤blicas鈥, proclamaban entonces los propietarios. Douglas Atkin, exjefe de Comunidad de Airbnb, puso como ejemplo el proceso de movilizaci贸n de los propietarios de la ciudad, un modelo que consigui贸 鈥渃ambiar la narrativa medi谩tica en Barcelona y tambi茅n en Europa鈥. En Barcelona, ahora existen seis de estas agrupaciones de anfitriones.

Pese a la apariencia de independencia y de 鈥渕ovimiento鈥 que estas organizaciones ofrecen hacia afuera, los testimonios cercanos de extrabajadores apuntan en otra direcci贸n. Airbnb se encarga de 鈥渟eleccionar, reclutar y construir relaciones de confianza con los propietarios adecuados鈥, paga los gastos relacionados con las reuniones que mantienen 鈥攄esde la comida al alquiler de los espacios鈥, organiza los aspectos log铆sticos de las protestas, aporta formaci贸n y marca la agenda de estos grupos 鈥渋dentificando oportunidades pol铆ticas鈥 para alinear las acciones de los clubs con 鈥渓o que la empresa quiere鈥. 

Tambi茅n en Bruselas

Las presiones de Airbnb y otras plataformas de alquiler vacacional no se ha limitado a la creaci贸n, organizaci贸n y financiaci贸n de grupos de anfitriones. En 2018, Corporate Europe Observatory lanzaba otro informe detallando el trabajo realizado por estas compa帽铆as para evitar un marco regulatorio europeo que limite su crecimiento. El trabajo de los lobbies en Bruselas, afirman en el estudio UnFairbnb (Injusto Airbnb), 鈥渁fecta la capacidad de las ciudades para regular鈥 los alquileres vacacionales y 鈥渟ocava las medidas de vivienda asequible en las ciudades de toda Europa鈥. La labor de estos lobbies, entre ellos la European Holiday Home Associaton, ha dado buenos resultados. Seg煤n Corporate Europe, la Comisi贸n Europea 鈥渢rabaja constantemente para interpretar las normas de la UE de forma favorable a las plataformas de alojamiento tur铆stico鈥. 

鈥淟a actitud agresiva de los lobbies de la plataforma se ve agravada por la sorprendente ignorancia de los funcionarios de la UE sobre cu谩nto est谩 en juego en estas ciudades. La propia investigaci贸n de la Comisi贸n Europea sobre el modelo Airbnb ha demostrado c贸mo los propietarios comerciales obtienen grandes beneficios en estas plataformas, pero la UE sigue atando las manos de los ayuntamientos sin tener en cuenta los efectos de la expansi贸n desenfrenada de las plataformas de alojamiento a corto plazo鈥, dec铆a el autor del informe, el investigador y activista de Corporate Europe Kenneth Haar.

Enlace relacionado ElSaltoDiario.com 10/04/2021.




Fuente: Sasmadrid.org