June 29, 2022
De parte de Acracia
211 puntos de vista

9788437628349Herbert Read:
Al infierno con la cultura
Cuadernos Arte C谩tedra, Madrid 2011. 305 p谩ginas.

Herbert Read es una interesante personalidad de la que ya nos hemos ocupado, especialmente de su pensamiento anarquista, en alguna ocasi贸n. Al infierno con la cultura es una de sus obras fundamentales, en su faceta de cr铆tico de arte, reeditada en 2011 por Ediciones C谩tedra. Est谩 compuesta por el texto que da t铆tulo al libro, junto a otros ensayos, y el inter茅s en ella se revitaliz贸 a partir de una exposici贸n celebrada en Inglaterra, en las Galer铆as de Arte municipales de Leeds, en 1993, con el nombre de Herbert Read: una visi贸n brit谩nica del arte mundial. Gracias a aquel evento, se confirm贸 a Read como uno de los grandes cr铆ticos y te贸ricos del modernismo del siglo XX, y el inter茅s en su figura se demostr贸 una y otra vez con la publicaci贸n, tanto de su propia obra, como de nuevos an谩lisis cr铆ticos. Hay que recordar que Read fallece en 1968, relegado desde entonces a cierto olvido, en parte debido a su propia concepci贸n del arte contempor谩neo, que consideraba hab铆a tomado una deriva bastante trivial. No obstante, tal como se se帽ala en la introducci贸n de esta nueva edici贸n, existe otra raz贸n para comprender el olvido de quien fue considerado 芦el pope del arte moderno禄: algunos cr铆ticos e historiadores contrarios a Read, aprovecharon su fallecimiento para vengarse de 茅l y para construir una historia revisionista que dejaba a un lado la contribuci贸n de este importante autor a la comprensi贸n del modernismo.

Existe otra explicaci贸n para la usual exclusi贸n de Read de la historias cr铆ticas, y es el predominio de las formas marxistas en esa labor, a partir de los a帽os 70, en el mundo anglosaj贸n. No obstante, y de forma parad贸jica, el trabajo de Read tiene notables puntos en com煤n con el marxismo, incluso anticip谩ndose a otros autores posteriormente muy influyentes. Los que disfruten de la lectura de los ensayos integrados en Al infierno con la cultura, podr谩n darse cuenta de ello. Esto es as铆 hasta el punto de que, en el prefacio tambi茅n incluido en esta edici贸n, Read acepta en t茅rminos generales la propuesta marxista de que las condiciones sociales son las que dan lugar a las principales caracter铆sticas del arte, as铆 como a su aceptaci贸n y su utilizaci贸n; otra ejemplo se encuentra en su coincidencia con las preocupaciones de los cr铆ticos marxistas, en el periodo desarrollado entre 1930 y 1970, cuando los patronos de las sociedades capitalistas solo apoyaban las formas de arte sobre las que pod铆an ejercer alg煤n control. No obstante, Read mostrar谩 una visi贸n m谩s amplia que algunos te贸ricos marxistas, cuando afirma por ejemplo que es necesario realizar una distinci贸n m谩s clara entre arte y cultura. Esa distinci贸n es necesaria, seg煤n Read, para profundizar en la naturaleza y el origen del arte, as铆 como en las cuestiones relativas a su valor est茅tico. Parece ese el punto donde Read se distancia definitivamente del an谩lisis de los marxistas, mostr谩ndose con ello terriblemente original, cuando se帽ala que es la funci贸n cultural, y no la art铆stica, la que es resultado de las condiciones socioecon贸micas.

Para Read, el artista tiene siempre lealtades que trascienden la sociedad en la que vive y sus divisiones pol铆ticas. Es precisamente la genialidad art铆stica la que resulta inexplicabe desde una visi贸n materialista, ya que de ser as铆, la historia del arte ser铆a equivalente a la de cualquier otra habilidad t茅cnica. Sin embargo, Read se帽ala que el arte se diferencia por sus 芦irracionales e irregulares irrupciones de luz en medio de una oscuridad universal禄. Desde este punto de vista, el arte es independiente de la pol铆tica, de la moral y de cualquier otro valor temporal. No es muy fiable la genialidad art铆stica desde un punto de vista 茅tico, lo que se consideran las pasiones m谩s bajas del ser humano se ven reflejadas en ella de forma habitual. De forma pol茅mica, Read considera que no es l贸gico asociar la creaci贸n art铆stica con la libertad pol铆tica, ya que la genialidad es posible en cualquier r茅gimen por poco democr谩tico que sea, aunque s铆 hay que confirmar la libertad del artista siempre acosada por la tiran铆a. De hecho, tal y como se entiende la democracia en el mundo occidental, como una ideolog铆a de normalizaci贸n e igualdad, puede observarse como un obst谩culo a la genialidad individual. El arte nada tiene que ver con ning煤n r茅gimen social, democr谩tico o totalitario, ya que es una manifestaci贸n no pol铆tica del esp铆ritu humano; por supuesto, los pol铆ticos pueden usarlo y abusar de 茅l, pero no crearlo ni controlarlo ni destruirlo. No obstante, Read considera que la sociedad debe prestar atenci贸n a sus artistas, como signo de vitalidad social.

Por si queda alguna duda, hay que recordar que Herbert Read era un hombre con profundas preocupaciones sociales y pol铆ticas. Precisamente, en el ensayo que da t铆tulo al libro, 芦Al infierno con la cultura禄, nos recuerda que la democracia, tal y como 茅l entiende, no existe en los tiempos modernos. Las tres caracter铆sticas que menciona, dentro de la tradici贸n democr谩tica, pueden estar subscritas por cualquier socialista amante de la libertad: toda producci贸n debe destinarse al uso y no al lucro; cada uno debe dar seg煤n sus posibilidades y recibir seg煤n sus necesidades, y los trabajadores de cada industria tienen que ejercer el control de los medios de producci贸n. Cuando Read habla de producci贸n orientada al uso, alejada de la concepci贸n capitalista, se refiere a un sistema con dos consideraciones en mente: la funci贸n y la satisfacci贸n. Sin embargo, como estamos hablando de textos que teorizan sobre el arte, a la pregunta de si esos objetos que re煤nen las dos consideraciones lo son, Read responde que s铆. Si un objeto se fabrica con el material y el dise帽o adecuado, y cumple perfectamente su funci贸n, se convierte en una obra de arte sin que haya que preocuparse m谩s por su valor est茅tico. Lo que entendemos por belleza es, en la sociedad moderna, la adecuaci贸n del objeto a su funci贸n, y es para Read el resultado inevitable de una econom铆a orientada al uso y no al lucro. En cuanto a las necesidades del hombre, a las que alude en su segunda caracter铆stica de la democracia, no son solo materiales (aunque, por supuesto, s铆 prioritarias), ya que demanda cosas como la belleza, la compa帽铆a o la alegr铆a. Es precisamente la tercera condici贸n para la democracia la que garantiza otros valores elevados en el ser humano: la propiedad de la industria en manos de los obreros. Es, por supuesto, la vertiente antiautoritaria del socialismo la que asegura las aspiraciones y necesidades del ser humano. Si Read echa pestes primero de la cultura, ya que 茅sta no es m谩s que el barniz enga帽oso de una sociedad enferma, no tardar谩 demasiado en gritar 芦al infierno con el artista禄. Veamos sus propias palabras para comprenderlo: 芦El arte como profesi贸n independiente es meramente una consecuencia de la cultura como entidad independiente禄. En la sociedad, que Read denomina 芦natural禄, no habr谩 ya artistas, sino trabajadores. O, si se prefiere, expresado de este modo: 芦El artista no es una clase especial de hombre, pero cualquier hombre es una clase especial de artista禄.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org