November 26, 2020
De parte de Per煤 Libertario
277 puntos de vista

Hay muchos 谩ngulos desde los cuales abordar el suicidio del expresidente peruano Alan Garc铆a P茅rez, pero nos interesa el meollo del asunto en ciernes que es de trasfondo pol铆tico y su impacto inmediato en la reconfiguraci贸n del quehacer nacional e incluso regional. Para contextualizar el desenlace fatal hay que apuntar que este se dio para evitar cumplir la orden de detenci贸n preliminar impuesta luego que el Equipo Especial para el Caso Lava Jato sindic贸 a Garc铆a como l铆der de una organizaci贸n criminal que incurri贸 en los delitos de lavado de dinero, cohecho y colusi贸n agravada para favorecer a la constructora brasile帽a Odebrecht en la adjudicaci贸n de las obras Metro de Lima y la Carretera Interoce谩nica Sur, durante su segundo mandato presidencial (2006-2011).

Para ser m谩s precisos, el documento emitido por la Corte Especializada en Delitos de Crimen Organizado y Corrupci贸n de Funcionarios, que recoge los argumentos del Ministerio P煤blico en contra de Garc铆a P茅rez, se帽ala que: 鈥淪e le atribuye [a Garc铆a] en su calidad de Presidente de la Rep煤blica (鈥) como miembro de una organizaci贸n criminal, haberse concentrado con los representantes de Odebrecht, espec铆ficamente con el Director Superintendente en el Per煤, Jorge Barata, (鈥) para favorecer a [dicha] empresa鈥. Es decir, la Fiscal铆a identific贸 que el Departamento de Operaciones Estructuradas de Odebrecht pag贸 US$ 4.8 millones a esta presunta organizaci贸n criminal por orden del exjefe de la constructora en Per煤, Jorge Barata, y el fundador de esta 鈥榙ivisi贸n de sobornos鈥, Hilberto Mascarenhas Da Silva. Esto ocurri贸 entre marzo de 2006 y octubre de 2010, cuando Garc铆a era presidente del Per煤.

Este marco judicial es minimizado e incluso atacado por la defensa legal de Alan Garc铆a, secundado por la 茅lite del Partido Aprista, los socios perif茅ricos y gran parte de la derecha peruana que ve con cierto estupor lo sucedido, no por una congoja sentimental sino como una alerta de ser los siguientes en sentarse en el banquillo de los acusados por sus nexos con la megacorrupci贸n del 鈥楥lub de la Construcci贸n鈥 (Camargo Correa, Odebrecht, Andrade Gutierrez, OAS, Queiroz Galvao, Carioca, Marquise, Serveng y Constran). Y es aqu铆 donde empieza y se explica los denodados esfuerzos por convertir en 鈥榤谩rtir鈥 al expresidente suicida, pues su figura de muerto sirve mucho en la telara帽a de fabricar artilugios que entrampen los procesos de investigaci贸n y sanci贸n a los corruptos.

Martirologios reales

Para entender de d贸nde viene el af谩n de plasmar un martirologio burdo en torno al reciente suicida, habr铆a que se帽alar con objetividad que el Apra s铆 tuvo un pasado de militancia social que le vali贸 cierto lugar en la historia del Per煤 como org谩nica de masas con arraigo popular y progresista. Hay que recordar la gesta heroica del 7 de julio de 1932, cuando un grupo de peones ca帽eros y estudiantes trujillanos (dirigidos por Manuel Barreto, antiguo dirigente anarcosindicalista)鈥 asaltaron el cuartel de artiller铆a 鈥淩icardo O鈥橠onovan鈥. La lucha dur贸 m谩s de tres horas, causando numerosas bajas por ambos lados y finalizando con el triunfo de los insurgentes.鈥 Sin embargo, la gendarmer铆a del gobierno fascista de Luis S谩nchez Cerro retom贸 el control de la ciudad, captur贸 a los rebeldes rendidos para fusilarlos sin juicio. Se dict贸 pena de muerte contra 102 personas sindicadas como responsables del alzamiento, aunque solo se aplic贸 a 42 detenidos. Se calcula que el n煤mero de v铆ctimas al terminar el conflicto lleg贸 a sumar aproximadamente unos 5 mil civiles vinculados al aprismo, que fueron fusilados de forma extrajudicial.

Este que fue uno de los 铆conos en la historiograf铆a aprista, no es el 煤nico caso de martirologio, pues en a帽os posteriores y hasta la d茅cada del 50, el aprismo sufri贸 persecuciones, destierros, c谩rcel y represi贸n, compartiendo pabellones y celdas con presos comunistas y anarquistas de aquellos a帽os. Pese a los periodos de ilegalizaci贸n a los que se les confinaba, el partido de Haya de la Torre sab铆a sostenerse y salir fortalecido (debido tambi茅n a las alianzas t谩ctico-populistas de su l铆der con fuerzas incluso enemigas de su propio partido). Es abundante la bibliograf铆a de estos episodios, por lo que no nos detendremos aqu铆. Pero valga este comentario para entender que el aprismo s铆 goz贸 de militancia heroica cuando todav铆a ten铆a rezagos de cuadros socialistas y libertarios en sus filas, pero cuando el partido consolid贸 su vocaci贸n reaccionaria y derechista, todo fue suplido por diputados, senadores y dirigentes inmersos en controles arbitrarios de espacios sociales, paralelismo sindical, pol铆ticas propatronal, proimperialismo, y apuesta por la colaboraci贸n de clases.

Dos gobiernos de muerte y corrupci贸n

Y en el caso particular de Alan Garc铆a, ser铆a tambi茅n oportuno hacer un breve repaso sobre su historial de denuncias y malos manejos que pesan en su contra. Podemos empezar en su primer gobierno (1985-1990) con el sonado caso de las masacres a los penales El Front贸n y San Juan de Lurigancho (18 de junio de 1986) cuando los presos pol铆ticos iniciaron un mot铆n planificado tambi茅n en Santa B谩rbara. El gobierno de Garc铆a orden贸 a las Fuerzas Armadas 鈥榬establecer el orden鈥. En Lurigancho murieron 124 reclusos; en Santa B谩rbara, dos; y en El Front贸n, 118 asesinados (solo 30 sobrevivieron). Cabe mencionar que seg煤n la Comisi贸n de la Verdad y Reconciliaci贸n (CVR), los senderistas rendidos en El Front贸n fueron ejecutados a balazos y con armas blancas.

Luego tuvimos un esc谩ndalo por lo cual Alan Garc铆a fue acusado del delito de enriquecimiento il铆cito por su presunta participaci贸n en un acto de corrupci贸n dentro del Banco de Cr茅dito y Comercio Internacional (BCCI). Se acus贸 a Leonel Figueroa y H茅ctor Neira de recibir sobornos de US$ 3 millones por depositar parte de las reservas del Banco Central de Reserva (BCR) al BCCI. Todo esto se daba mientras la poblaci贸n sufr铆a de hambre y desesperaci贸n debido a la creciente hiperinflaci贸n y la devaluaci贸n de la moneda nacional. Muchos trabajadores fueron arrojados a las calles.

Ya en su segundo gobierno, el signo de la corrupci贸n y represi贸n se acentuaron con m谩s claridad. Recordemos que a trav茅s de decretos de urgencia, Garc铆a P茅rez logr贸 que el Ejecutivo realice varias contrataciones sin licitaciones previas. Una de ellas estuvo destinada a la construcci贸n de hospitales investigados por presunta sobrevaloraci贸n de costos, pues se supo que la construcci贸n costaba US$ 23 millones y luego sub铆a a US$ 535 millones. Incluso se inform贸 que algunos nosocomios nunca fueron construidos pese a que el gobierno aprista pag贸 por adelantado hasta el 70 % del costo de la obra.

Pero los puntos m谩s 谩lgidos fueron los casos de 鈥楴arcoindultos鈥 donde Garc铆a liber贸 a narcotraficantes y aprob贸 conmutaciones de penas condicionadas a retribuciones econ贸micas. Por un lado, el Poder Judicial condenaba a narcotraficantes e integrantes de bandas criminales; por otro, Alan Garc铆a los liberaba para supuestamente 鈥榚rradicar el hacinamiento de los penales鈥. Antes de llegar a las manos del expresidente, las propuestas de conmutaciones e indultos pasaban por el entonces ministro de Justicia, Aurelio Pastor, quien luego fue condenado a cuatro a帽os de prisi贸n por tr谩fico de influencias.

Y el de los 鈥楶etroaudios鈥 que fue el mayor esc谩ndalo de corrupci贸n de su segundo mandato, donde se supo que la empresa Discover Petroleum International gan贸 la buena pro para la explotaci贸n de cinco lotes petroleros de manera irregular en el 2008, tal como se revel贸 a trav茅s de unos audios donde se escucha al aprista Romulo Le贸n informar a Alberto Qu铆mper, exdirector de Per煤-Petro, que Discover estaba dispuesto a pagarle US$ 5 mil mensuales por ayudarla a ganar los contratos. Debido a esto, Le贸n y Qu铆mper estuvieron presos tres a帽os. El primero de ellos recuper贸 su libertad por exceder el plazo para que se emita sentencia. El segundo fue excluido del proceso al prescribir los delitos que le imputaron.

Menci贸n aparte merece el 鈥楤aguazo鈥 que se desencaden贸 cuando los decretos legislativos impulsados por Alan Garc铆a provocaron una brutal masacre el 5 de junio del 2009 contra pobladores ind铆genas en la zona denominada Curva del Diablo, en Bagua (selva peruana). Incluso, los familiares de los polic铆as fallecidos denunciaron penalmente a Alan Garc铆a por homicidio culposo. Los decretos que desencadenaron la violencia pretend铆an promover la inversi贸n en la Amazon铆a local, pero las comunidades ind铆genas alertaron que estos violaban flagrantemente sus derechos. El mismo d铆a del enfrentamiento en Bagua, Alan Garc铆a declaraba ante la prensa que los pobladores ind铆genas no son 鈥渃iudadanos de primera clase鈥.

Tras esto, la ola de corrupci贸n sigui贸 creciendo debido a que la principal empresa investigada del caso 鈥楲ava Jato鈥, Odebrecht, lider贸 el consorcio que se encarg贸 del tren el茅ctrico en el Per煤, una de las obras de las que se jacta Garc铆a. No olvidemos que Marcelo Odebrecht se reuni贸 con el aprista en el 2009, y que Garc铆a y sus ministros aprobaron un sistema legal excepcional que le permiti贸 a Odebrecht y su socia Gra帽a y Montero incrementar en m谩s de US$ 400 millones el costo de los tramos 1 y 2 de la L铆nea 1 del tren. A esto hay que sumarle las acusaciones e investigaciones en su contra por corrupci贸n en el programa 鈥楢gua para todos鈥 que involucr贸 al expremier Jorge del Castillo y el exministro de Vivienda, Hern谩n Garrido Lecca, adem谩s de los lazos que le unen a Pietro Gavina, exdirector del Grupo Camargo Correa, por presuntos pagos irregulares a funcionarios peruanos entre el 2005 y el 2008 (tramo final del gobierno de Alejandro Toledo e inicio del segundo mandato de Alan Garc铆a).

Escapismo pol铆tico premeditado

Ahora bien, ya sobre los 煤ltimos d铆as de Garc铆a, tengamos en cuenta que el Equipo Especial para el Caso Lava Jato record贸 en su pedido de detenci贸n preliminar que el exmandatario no pudo ser 鈥榡uzgado debidamente鈥 por 鈥榟echos similares鈥 durante su primer mandato presidencial, por radicar en el extranjero hasta que las acusaciones prescribieron. En octubre de 2001, el Poder Judicial orden贸 la b煤squeda, localizaci贸n y captura de Garc铆a. Y en noviembre del a帽o pasado, el gobierno uruguayo rechaz贸 una nueva solicitud de asilo presentada por Garc铆a, sobre quien pesaba un impedimento de salida del pa铆s por 18 meses.

Como vemos, existe una retah铆la probada para se帽alar a Garc铆a de serios lazos con la megacorrupci贸n regional, adem谩s de ser cabeza de una mafia entronizada en el poder del Estado, a煤n sin ser gobierno. Entonces, la decisi贸n de rehuir a la orden fiscal dispar谩ndose no es un acto de honorabilidad, pues se enmarca en un escapismo planificado y sin remordimientos (as铆 lo demuestra la carta p贸stuma que ley贸 una de sus hijas durante su velorio). Es por ello que reafirmamos la tesis que se帽ala que la muerte de Alan Garc铆a tiene un trasfondo pol铆tico. Su abogado, exabogado, principales dirigentes de su partido y opin贸logos allegados al aprismo, no desaprovecharon la situaci贸n para fabricar una suerte de martirologio sobre Garc铆a. Incluso han hablado de 鈥榯estamentos morales鈥. Han dicho que Garc铆a fue 鈥榲铆ctima de una polic铆a fascista y un fiscal empe帽ado en ganar m谩s fama y poder鈥.

Han dicho que Alan 鈥榚ntreg贸 su vida para frenar la ola de detenciones arbitrarias鈥. Han dicho que el expresidente fue 鈥榲铆ctima de odios鈥 y que lo que hizo fue un acto de 鈥榙ignidad y honor鈥. Pero no perdamos de vista que el suicidio del l铆der aprista es un tema pol铆tico y no emotivo. Su entorno inmediato tratar谩 de generar un clima de condolencia y 鈥榙uelo nacional鈥 para evadir las responsabilidades judiciales y el orden de prisi贸n preliminar que reca铆a sobre Garc铆a y sigue vigente para Enrique Cornejo (exministro aprista), Luis Nava (exsecretario presidencial aprista) y su Jos茅 Nava (hijo), Miguel Atala (exdirector de Petroper煤) y su hijo Samir Atala, y Oswaldo Plasencia (exdirector de la Autoridad Aut贸noma del Tren El茅ctrico).

Y sobre el suicido, solo habr铆a que apuntar que es un acto sumamente complejo que no puede frivolizarse ni tomarse con ligereza (ni condenarse ni ensalzarse). Pero tampoco caigamos en el melodrama medi谩tico que dice que 鈥樏簄icamente鈥 la depresi贸n y la tristeza conducen a tal medida, pues tambi茅n el narcisismo y la megaloman铆a son detonantes para autoeliminarse, y Garc铆a, a todas luces estaba m谩s cercano de este aspecto. Incluso, es esto lo que alimenta el morbo en redes sociales y las dudas razonables (aunque tambi茅n puedan limitarse a simples teor铆as de la conspiraci贸n) de que Garc铆a no estar铆a muerto, sino fingiendo tal medida para evadir -una vez m谩s- a la justicia.

Lo cierto es que no estamos frente un m谩rtir ni un ejemplo digno, sino ante un hecho pol铆tico que nos enrostra la capacidad del poder corrupto y neoliberal de evadir responsabilidades, y que incluso puede usar una tragedia para seguir construyendo muros de protecci贸n y evasi贸n de la verdad. Los allegados de Garc铆a se empe帽an en decir que solo la historia juzgar谩 al exl铆der aprista, como pretendiendo limpiar su nombre y darle un lugar privilegiado. Nosotros, desde los movimientos sociales y la clase trabajadora, decimos que es cierto que la historia le dar谩 el sitial que le corresponde, pero no como hombre digno, sino como un genocida y corrupto que muri贸 sin responder por sus culpas. El pueblo no olvida.

Franz Garc铆a
Periodista y militante libertario peruano
fgaruce(a)yahoo.es




Fuente: Perulibertario.wordpress.com