July 28, 2022
De parte de Tokata
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Si se hubiera cumplido la ley, ni siquiera tendr铆a que haber entrado, pero le han tenido cuarenta y ocho d铆as sin cuidados ni tratamiento, tirado en un patio, abandonado a su dolor, sin paliativos, sin alimentaci贸n adecuada, teni茅ndose que cambiar 茅l mismo la bolsa de evacuaci贸n, sufriendo malos tratos y abusos.

Mientras las autoridades 芦competentes禄, carceleras, judiciales, gubernativas, en lugar de acelerar su excarcelaci贸n, urgente por su grav铆simo estado y obligatoria seg煤n la ley, preocupados por su peligrosidad la de alguien a quien los m茅dicos consideran un enfermo terminal y que no ha cometido nunca ning煤n delito violento, en lugar de preocuparse por su dignidad y por sus derechos humanos, retrasaban su liberaci贸n todo lo que pod铆an, aplicando unos mecanismos legales totalmente contradictorios con el humanitarismo ideol贸gico de las leyes, perge帽ados para neutralizar los aspectos garantistas de las mismas y potenciar los destructivos, al socaire del populismo punitivo y de la fascistizaci贸n de los procedimientos de dominio pareja con el desarrollo capitalista desbocado.

Todos tienen derecho a la vida y a la integridad f铆sica y moral, sin que, en ning煤n caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes鈥. O esto es lo que dice el art铆culo 15 de la constituci贸n espa帽ola de 1978, todav铆a supuestamente en vigor. Tampoco es que nos tomemos muy en serio esa 鈥渕agna ley鈥, democratizadora del r茅gimen franquista, y menos ese art铆culo por el que tambi茅n queda abolida la pena de muerte, aunque no del todo, ya que permite a los militares aplicarla en tiempo de guerra. Y eso es lo que pasa con toda la palabrer铆a constitucional y legal, que es dif铆cil poner en claro si est谩 hecha en nuestro favor o contra nosotrxs.

Y, aunque analizando su desarrollo legal, as铆 como la actividad interpretativa correspondiente de la autoridad jucial y la pr谩ctica ejecutiva que van de la mano, cada vez nos convencemos m谩s qu茅 remedio! de que est谩 hecha contra nosotrxs, cuando la dureza de la vida bajo el dominio del Capital nos agobia y no parece quedar otro recurso, a todxs se nos ocurre invocar esos derechos 鈥渃oncedidos鈥 por el Estado. Sobre todo, cuando lo que te acorrala es el sistema punitivo y no puede menos que venirte la idea de que, si te castigan por desobedecer la ley, quienes deciden o ejecutan el castigo no pueden, en buena l贸gica, desobedecer esa misma ley que se supone est谩n defendiendo.

Pero veamos c贸mo desarrolla el c贸digo penal ese principio que, al mismo tiempo que conserva la pena de muerte, proh铆be los tratos crueles, inhumanos y degradantes, para el caso de 鈥渆nfermos muy graves con padecimientos incurables鈥 que se encuentren en manos del Estado condenados a pena de c谩rcel, ya que la ley org谩nica penitenciaria no dice nada al respecto, olvidando en una situaci贸n tan sensible la supuesta humanidad exigida por ella misma, en cumplimiento de la ley suprema.

El art铆culo 91 del c贸digo punitivo dicta que, en un caso as铆, los penados muy gravemente enfermos con padecimientos incurables, sin necesidad de haber cumplido una porci贸n determinada de ella, 鈥podr谩n obtener la suspensi贸n de la ejecuci贸n del resto de la pena y la concesi贸n de la libertad condicional鈥. Y que , entonces, la administraci贸n penitenciaria 鈥渆levar谩 el expediente de libertad condicional, con la urgencia que el caso requiera, al juez de vigilancia penitenciaria鈥. Pero, atenci贸n a la cla煤sula de seguridad, porque, igual que unx tiene derecho a la vida salvo que el Estado decida, seg煤n su l贸gica violenta, que no lo tiene, tambi茅n nos es 鈥渃oncedido鈥 el derecho a ser tratados humana y dignamente, a no ser que la autoridad judicial decida, bas谩ndose en informes policiales y carcelarios, que unx no se encuentra suficientemente destrozadx para que su capacidad para delinquir y su peligrosidad hayan quedado considerablente mermadas.

Y el art铆culo 91 CP contin煤a: 鈥淪i el peligro para la vida del interno, a causa de su enfermedad o de su avanzada edad, fuera patente, por estar as铆 acreditado por el dictamen del m茅dico forense y de los servicios m茅dicos del establecimiento penitenciario, el juez o tribunal podr谩, sin necesidad de que se acredite el cumplimiento de ning煤n otro requisito y valorada la falta de peligrosidad relevante del penado, acordar la suspensi贸n de la ejecuci贸n del resto de la pena y concederle la libertad condicional sin m谩s tr谩mite que requerir al centro penitenciario el informe de pron贸stico final al objeto de poder hacer la valoraci贸n a que se refiere el apartado anterior鈥. Reiterando, para que nadie lo olvide, el conjuro asegurador.

No requiere muchos comentarios esta l贸gica de la dignidad humana supeditada, incluso en los casos m谩s extremos, al r铆gido formalismo de la violencia llamada 鈥渓eg铆tima鈥 y del sometimiento frente a ella. El sentido com煤n ya comprende que toda esa palabrer铆a y los 鈥渞azonamientos鈥 compuestos a su sombra ser铆an absurdos o grotescos, si no se revelaran al primer vistazo como lo que son, el producto de la petulancia prepotente de un poder arbitrario y abusivo.

Y en manos de esa prepotencia que cumple siempre sus amenazas y rara vez sus promesas de autolimitaci贸n 鈥渉umanitaria鈥 ha estado Alberto Romero Varela esos cuarenta y ocho d铆as, preso en la horrible c谩rcel de Teixeiro, donde reinan la arbitariedad y el abuso. El 煤ltimo d铆a en total ilegalidad , porque la direcci贸n de la c谩rcel, cuya inhumana negligencia ha retrasado innecesariamente todos y cada uno de los tr谩mites necesarios para su excarcelaci贸n, decidi贸 retenerle por una est煤pida duda en la interpretaci贸n del auto judicial, haciendo volver a casa a su compa帽era que ya estaba esper谩ndole en la puerta, despu茅s de un largo viaje, para volverla a llamar al d铆a siguiente, notific谩ndole que ten铆a que viajar de nuevo para recoger a Alberto.

Abajo las c谩rceles! 隆Muerte al Capital y al Estado! 隆Ah铆 dentro queda mucha gente sufriendo la degradaci贸n, el abandono, la inhumanidad y la crueldad de la m谩quina punitiva espa帽ola! Nuestra 煤nica fuerza es la solidaridad. Las redes de la misma son demasiado d茅biles, como comprobamos cada vez que tenemos que movernos y vemos que apenas llegan para hacer un poco de compa帽铆a a las v铆ctimas en su sufrimiento y ansiedad, ejerciendo muy poca presi贸n efectiva para obligar al estado a aflojar su presa sobre ellas. Es necesario fortalecer esas redes! Y no hablamos de las redes sociales鈥 o de la 芦sociedad civil禄: 隆S贸lo el pueblo salva al pueblo! 隆Solidaridad, apoyo mutuo, acci贸n directa, de eso estamos hablando! 驴Es que se han quedado para siempre en meros fetiches ideol贸gicos?




Fuente: Tokata.info