May 24, 2022
De parte de ANRed
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Foto: Fidel Piragine | Greenpeace.

El rugido del mayor felino de Am茅rica es cosa seria. Esa voz ronca que Horacio Quiroga imagin贸 en sus di谩logos de Cuentos de la selva, donde el 鈥渢igre鈥, como lo llamaba, acababa muerto a balazos para que un cazador desplegara en el living su pelaje amarillento con rosetas negras. En 1918, cuando el escritor rioplatense public贸 su obra, el h谩bitat del yaguaret茅 se extend铆a desde el sur de Estados Unidos al norte de la Patagonia. A la caza ilegal se le sumaron dos d茅cadas de deforestaci贸n en el Gran Chaco argentino: hoy quedan menos de veinte individuos en una de las principales ecorregiones del pa铆s. Aunque la legislaci贸n que protege al yaguaret茅 es extensa, la situaci贸n cr铆tica de este depredador emblem谩tico consigue menos titulares que el 鈥渄escuido hot鈥 de una famosa o el cruce 鈥減icante鈥 entre dos pol铆ticos en Twitter. En un hecho in茅dito para la historia jur铆dica nacional, lleg贸 a la Corte Suprema el amparo presentado por Greenpeace y la Asociaci贸n Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA) en nombre de la especie y los derechos de la naturaleza. Por Valeria Foglia (Emergencia en la Tierra).


En los 煤ltimos veinte a帽os se redujo un 80 % la poblaci贸n de yaguaret茅s en el pa铆s. Se calcula que quedan entre doscientos y trescientos, de acuerdo a la Lista Roja de los Mam铆feros de Argentina, elaborada por el Ministerio de Ambiente y la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mam铆feros. Se distribuyen en tres ecorregiones sacudidas por actividades destructivas, caza ilegal y violaci贸n sistem谩tica de la ley de bosques.

Emergencia en la Tierra consult贸 al abogado Enrique Viale, patrocinante del amparo a trav茅s de la AAdeAA, y Ulises Balza, doctor en Ciencias Biol贸gicas de la UBA e investigador del Conicet.

Mayo 2022- Desmontes en la provincia de Formosa. Foto: Facundo Gallo | Greenpeace.

Aqu铆 no hay quien viva

En dos siglos, la Panthera onca 鈥搕al su nombre cient铆fico鈥 redujo al 5 % su distribuci贸n en Argentina. Si antes llegaba hasta el norte de la Patagonia, actualmente vive en menos de 85 000 km2 en las ecorregiones de las yungas, el Gran Chaco y la selva misionera, en gran medida en 谩reas protegidas.

La poblaci贸n chaque帽a, otrora la m谩s numerosa, es la m谩s afectada: sus veinte yaguaret茅s sobreviven aislados de las otras poblaciones. El declive persistente de los 煤ltimos veinte a帽os es consecuencia de la caza ilegal y la p茅rdida y fragmentaci贸n del h谩bitat. Pero los especialistas no pierden las esperanzas: todav铆a hay 81 000 km2 de la regi贸n chaque帽a semi谩rida que podr铆an albergar al yaguaret茅.

Este gran felino es perseguido no solo para obtener 鈥渢rofeos鈥. Tambi茅n lo cazan en zonas pobladas o para evitar que deprede el ganado, una consecuencia de la eliminaci贸n de sus presas habituales. El tat煤 carreta, el tapir, el oso hormiguero, el aguar谩 guaz煤, el ciervo de los pantanos, el lobito de r铆o y el chancho quimilero tambi茅n est谩n en peligro en una de las zonas con mayor biodiversidad del mundo.

Se calcula que a fines del siglo pasado hab铆a entre 400 y 1000 yaguaret茅s en el Corredor Verde de Argentina y Brasil. Para el 2005 la selva paranaense albergaba entre 25 y 53, una situaci贸n cr铆tica que logr贸 mejorarse gracias a esfuerzos de conservaci贸n. Ahora, de un total entre 71 y 107, en la selva misionera quedan entre 53 y 81 yaguaret茅s.

El auge ganadero y la extensi贸n de la frontera agr铆cola en Misiones impuls贸 la destrucci贸n de bosques para implantar pasturas forrajeras. Tambi茅n la creaci贸n de nuevas rutas que, adem谩s de brindar mayor accesibilidad a los cazadores, muchas veces son escenario de atropellamientos de estos felinos.

En las yungas, una regi贸n de bosque andino y selvas de monta帽a que atraviesa Salta, Jujuy, Tucum谩n y Catamarca, los yaguaret茅s encuentran su 煤ltimo refugio. Aunque tratan de sobrevivir en zonas relativamente inaccesibles a la actividad humana, no est谩n fuera de peligro: quedan entre cien y doscientos. Adem谩s de la eliminaci贸n por parte de ganaderos, se estima que en 谩reas lim铆trofes con Bolivia podr铆a haber caza furtiva para la exportaci贸n de cueros, dientes y garras a China.

Guerrero jaguar, soldado profesional del imperio azteca.

El amparo del yaguaret茅

En octubre de 2015, un fallo de Elena Liberatori, jueza en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires, consider贸 a la orangutana Sandra 鈥渟ujeto de derecho鈥, 鈥減ersona no humana鈥 y 鈥渟er sintiente鈥, por lo que orden贸 reubicarla en un santuario.

Con su amparo en representaci贸n del yaguaret茅 en julio de 2019, Greenpeace y la AAdeAA dan un paso m谩s: reclaman por toda una especie en la perspectiva de los derechos de la naturaleza. 鈥淓s una causa muy trascendente, porque adem谩s el yaguaret茅 est谩 como sujeto de derecho, como actor en la causa鈥, explica el abogado ambientalista Enrique Viale.

La demanda es contra el Estado nacional y Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco, las provincias que, en ese orden, encabezan el triste ranking de la deforestaci贸n argentina. De acuerdo a datos de la cartera ambiental y el monitoreo de Greenpeace, desde la sanci贸n de la ley de bosques en 2007 y hasta diciembre de 2021 se perdieron 3 367 308 hect谩reas de bosques nativos.

鈥淟a causa est谩 en la Corte, que va a llamar a una audiencia p煤blica en el corto plazo. Nosotros creemos que durante junio, pero no tenemos la fecha exacta鈥, cuenta Viale, convocado al encuentro junto a Greenpeace. 鈥淓speramos pronto esa audiencia鈥.

Hern谩n Giardini, coordinador de la campa帽a de bosques de la organizaci贸n ecologista, asegura que, aunque el yaguaret茅 est茅 amparado por ley, 鈥渘o se puede proteger la especie si no se protege su territorio. Va vinculado al avance de la soja y la ganader铆a en el Gran Chaco鈥.

Reclaman 鈥deforestaci贸n cero鈥 en los territorios del yaguaret茅 y la implementaci贸n de un plan de manejo de la especie, algo dispuesto por la ley que la declar贸 Monumento Natural Nacional en 2001. Adem谩s, a trav茅s de una medida cautelar piden 鈥渓a suspensi贸n de desmontes en las cuatro provincias hasta que el m谩ximo tribunal resuelva el reclamo de fondo鈥.

La presentaci贸n judicial apunta directamente a la responsabilidad de los Gobiernos provinciales: al realizar 鈥渞ecategorizaciones prediales para autorizar desmontes en bosques protegidos鈥 (Salta y Chaco), autorizar desmontes espec铆ficos para ganader铆a intensiva en lugares donde est谩 prohibido (Santiago del Estero y Chaco) y por elaborar un ordenamiento territorial que permite desmontar el 75 % de los bosques (Formosa).

Viale se entusiasma con la participaci贸n de amicus curiae 鈥de todas partes del mundo鈥 en apoyo a la causa del yaguaret茅. 鈥淪on amigos del tribunal, una organizaci贸n experta que da su opini贸n en el tema鈥.

驴Reintroducci贸n o conservaci贸n?

A fines de enero de 2021, Leonardo DiCaprio celebr贸 en sus redes sociales la reintroducci贸n del yaguaret茅 en el Parque Nacional Iber谩 tras setenta a帽os de extinci贸n en Corrientes. La iniciativa fue de la ONG Rewilding Argentina, impulsora del Proyecto Iber谩.

Para su doctorado, el bi贸logo e investigador fueguino Ulises Balza estudi贸 los factores que hacen vulnerable la poblaci贸n del carancho austral (Phalcoboenus australis), una especie rapaz end茅mica de Tierra del Fuego. Con conocimiento de causa, reflexiona que 鈥渃uando una especie se extingue en un lugar, a veces es dif铆cil que lo recolonice por s铆 sola, y entonces puede ser que valga la pena la reintroducci贸n鈥.

Sin embargo, Balza destaca que, aunque hasta hace no mucho hab铆a yaguaret茅s en el r铆o Colorado, al norte de la Patagonia, 鈥渆so no necesariamente hace que sea justificable la reintroducci贸n en una regi贸n en la que ahora no va a estar conectado con el resto de sus poblaciones nativas鈥.

En el caso de Corrientes, el retorno del yaguaret茅 se bas贸 en un estudio que apunta que la especie podr铆a por s铆 misma sostener una poblaci贸n en el Iber谩 sin necesidad de conexi贸n con las de otras ecorregiones. 鈥淓so es un poco repetir la historia de fragmentaci贸n que est谩 teniendo el yaguaret茅 y todos los h谩bitats en los que existe, en donde antes era una distribuci贸n mucho m谩s continua, y hoy en d铆a est谩 mucho m谩s fragmentada y desconectada鈥, reflexiona Balza.

Para el investigador, es problem谩tico que 鈥渓a soluci贸n sea directamente la reintroducci贸n o la cr铆a en cautiverio, y no todas las otras alternativas que puedan existir鈥, evaluando 鈥渧ariabilidad gen茅tica, condiciones ambientales y de coexistencia con la poblaci贸n humana鈥.

Balza apunta a la necesidad de estudiar las poblaciones, los ecosistemas y las funciones en lugar de enfocarse en individuos de una sola especie. Sin embargo, considera que 鈥渃ualquier extinci贸n es una tragedia, por m谩s que sea local, por m谩s que no sea la extinci贸n de todo el yaguaret茅. Me parece que hay que conservarlo en s铆 mismo, hay que tratar de que no se extinga porque s铆鈥, al igual que cualquier otra especie del ecosistema, sea o no emblem谩tica.

Guerrero jaguar, soldado profesional del imperio azteca.

La verdadera fiera

La colonizaci贸n europea no introdujo a los perros en Am茅rica, como se sol铆a creer. Antes de eso los guaran铆es ten铆an una palabra para referirse a cualquier fiera carn铆vora: 鈥Yagu谩鈥. Pero al a帽o de la invasi贸n los espa帽oles llevaron perros de un tama帽o mayor al que se conoc铆a en territorio americano, entrenados para atacar a los ind铆genas y usados como instrumento de sometimiento. As铆, 鈥測agu谩鈥 pas贸 a ser sin贸nimo de 鈥減erro鈥 a secas, como se usa en guaran铆 hasta la actualidad.

Aunque los canes europeos atemorizaban a los ind铆genas, para los guaran铆es la 鈥渇iera de verdad鈥 o 鈥渁ut茅ntica fiera鈥 鈥撯漼agu谩-et茅鈥濃 era un f茅lido que puede pesar hasta 135 kilos y medir entre 150 y 180 cent铆metros de largo, m谩s 70-90 cent铆metros de cola. As铆, especialmente en Argentina y Paraguay, este animal sagrado comenz贸 a ser llamado yaguaret茅.

Como nativo de muchas regiones, el yaguaret茅 tuvo y tiene muchos otros nombres. Los mexicas lo llamaban tlatlauhquioc茅lotl, mientras que para los mayas era balam. Para ambas civilizaciones esta fiera era s铆mbolo de guerra: de ah铆 la aparici贸n de los guerreros jaguar. En la cultura chav铆n, del antiguo Per煤, era visto como un animal superior que viv铆a en armon铆a con la naturaleza. En quechua se le dice uturunku o unqa, de donde se deriva el apelativo otorongo.

En mapuche es nawel, que origin贸 el nombre propio castellanizado Nahuel. En los pa铆ses hispanoparlantes pr贸ximos a la frontera con Brasil se usa la denominaci贸n en portugu茅s: on莽a-pintada. Luego de 1492 tambi茅n se populariz贸 referirse a la especie como tigre o tigre americano, aunque el parecido con el asi谩tico es remoto.

No es azaroso que el declive del yaguaret茅 coincida con el auge de la deforestaci贸n y la expulsi贸n sistem谩tica de los pueblos originarios de sus tierras ancestrales. Los ecosistemas de bosques y selvas son hogar de estos grandes felinos y componentes esenciales de distintas cosmovisiones ind铆genas del continente americano, adem谩s de proveer alimentos, agua, maderas y medicamentos a las comunidades campesinas.

Seg煤n datos de Greenpeace, en el Gran Chaco 鈥揹el quechua chaku, 鈥渓ugar de caza鈥濃 el 8 % de los habitantes son ind铆genas. En la parte argentina de esa regi贸n americana hay m谩s de doscientas mil personas de nueve pueblos originarios, en su mayor铆a wichi y qom. En las 煤ltimas tres d茅cadas, con el avance del agronegocio, la falta de titularizaci贸n de sus tierras ancestrales es la excusa perfecta para los desalojos y la represi贸n policial o de bandas armadas contratadas por los empresarios que compran los terrenos.

Enfoque ecoc茅ntrico

Los bosques chaque帽os ya no son tan 鈥渋mpenetrables鈥 como necesitan los yaguaret茅s. En los 煤ltimos treinta y cinco a帽os, en Argentina se perdieron doce millones de hect谩reas de bosque nativo, convertidas en pastizales ganaderos y tierras de cultivo, la mayor parte concentradas en Chaco, Formosa, Salta y Santiago del Estero.

Consultado sobre la posibilidad de una convivencia pac铆fica entre humanos y yaguaret茅s, Balza afirma que es un tema que amerita la participaci贸n de las ciencias sociales. 鈥淣o hay muchos antrop贸logos metidos en esa cuesti贸n. Son en su gran mayor铆a bi贸logos que hacen sus entrevistas con la intenci贸n sin dudas muy buena de entender ese proceso, pero es un abordaje que tiene unas limitaciones muy grandes si no cuenta con especialistas de esas disciplinas鈥.

El amparo en defensa de la especie yaguaret茅 se propone como un paso en ruptura con la visi贸n que ubica a los seres humanos en un lugar de privilegio respecto a otros seres vivos. Pero tambi茅n apunta contra el extractivismo que destruye, contamina y expulsa comunidades en complicidad con los Gobiernos.

Reconocer derechos a la naturaleza implica una transformaci贸n jur铆dica, retomando y actualizando saberes ancestrales de pueblos originarios, campesinos, interculturales y afrolatinoamericanos junto a otros conocimientos multidisciplinarios cr铆ticos al 鈥渄esarrollo depredador y la modernidad鈥, consideran los amparistas.

En 1957 el poeta brit谩nico Ted Hughes escribi贸 que no hay celda que pueda con el yaguaret茅 porque en su paso contiene 鈥selvas de libertad鈥. Pero tras siglos de andar majestuoso, en los 煤ltimos decenios los pocos sobrevivientes en el Gran Chaco argentino se ven obligados a deambular muchos kil贸metros en busca de agua, alimento y otros de su especie. Sin selva no hay libertad.

Jaguar en Quintana Roo, M茅xico | Foto: MD Parr | Getty Images

Pasado y presente del yaguaret茅 en el mundo 

  • Seg煤n la organizaci贸n Panthera, hace un siglo que en Estados Unidos no hay una poblaci贸n reproductora.
  • De M茅xico al norte de Argentina, hoy ocupa menos del 50 % de su distribuci贸n original.
  • El Gran Chaco americano, segundo mayor ecosistema forestal de Sudam茅rica despu茅s del Amazonas y uno de los m谩s deforestados, es una de las ecorregiones donde existe.
  • Es carn铆voro: come casi cualquier especie que habite en su territorio, como tapires, pecar铆es, corzuelas, carpinchos, yacar茅s, armadillos, serpientes, tortugas, aves y monos.
  • Es muy buen nadador. Puede vivir en pantanos, bosques tropicales, matorrales y desiertos, pero tambi茅n en bosques inundados y humedales del Pantanal brasile帽o.
  • En Brasil y Bolivia es una especie vulnerable, mientras en Paraguay, al igual que Argentina, est谩 en peligro cr铆tico. En Uruguay ya se extingui贸.
  • A nivel global, la UICN la considera una especie casi amenazada.
  • El 29 de noviembre es el D铆a Internacional del Jaguar, declarado en 2018 por la Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biol贸gica (COP14).

Foto: Pablo Petracci | Greenpeace.

Valeria Fgl | Cafecito

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Fuente: https://www.getrevue.co/profile/valeriafgl/issues/alerta-yaguarete-sin-selva-no-hay-libertad-emergenciaenlatierra-1182118





Fuente: Anred.org