January 10, 2021
De parte de El Libertario
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Biblioteca Social Contrabando
 
掳 Aclaraci贸n: Este no pretende ser un an谩lisis detallado de los procesos de institucionalizaci贸n de los movimientos cr铆ticos con el Capitalismo. Lo que se intenta m谩s bien es plantear algunas reflexiones y dudas que sirvan para debatir sobre din谩micas y h谩bitos que solemos reproducir a menudo.

Hay 茅pocas en que la legitimidad del modelo social entra en crisis. Suelen ser periodos de cierta conflictividad social. En esos momentos, es habitual que se pongan en marcha algunos mecanismos, tanto a nivel institucional como de los movimientos cr铆ticos con el sistema capitalista, que tiendan a canalizar la protesta dentro de los cauces normativos. La consecuencia m谩s habitual de esto suele ser la vuelta progresiva a la paz social y el debilitamiento del tejido asociativo cr铆tico y aut贸nomo. La llamada Transici贸n espa帽ola, el per铆odo del 15-M al 1-O, o la actual crisis sanitaria son ejemplos de este tipo de procesos que podr铆amos llamar de domesticaci贸n pol铆tica.

Hace ya dos siglos, Marx escribi贸 en su tesis que 芦en el calendario filos贸fico, Prometeo ocupa el primer rango entre los santos y m谩rtires禄 del proletariado. En el primer tomo de El Capital insiste en que 芦la ley que mantiene siempre la superpoblaci贸n relativa o ej茅rcito de reserva en equilibrio con el volumen y la intensidad de la acumulaci贸n, mantiene al obrero encadenado al capital con grilletes m谩s firmes que las cu帽as de Vulcano con que Prometeo fue clavado a la roca禄. En realidad, el relato de Prometeo fue utilizado antes por la burgues铆a del siglo XIX como s铆mbolo de su ascenso al poder (frente a la aristocracia) y del proceso industrializador que impulsaba. Marx y Engels trataron de dotar de contenido anticapitalista al rebelde Prometeo, y con sus textos intentaron insuflar el esp铆ritu promet茅ico en el movimiento obrero. Desde entonces, la figura de Prometeo y la simbolog铆a de la antorcha y las cadenas se han usado mucho en los discursos y la propaganda anticapitalistas. Da la sensaci贸n de que cierta subjetividad colectiva anticapitalista estuviese impregnada de aspectos promet茅icos. Por eso aprovecharemos la estructura de este relato para desentra帽ar, en lo que se pueda, la domesticaci贸n pol铆tica.

La versi贸n en la que se bas贸 Marx fue la de Esquilo. En ella, se presenta a Zeus como un dios tir谩nico. Prometeo desobedece a Zeus y trata de favorecer a la humanidad, por eso Zeus le impone un castigo cruel. La de Esquilo es una obra de teatro en tres partes.

1. El portador del fuego: En la primera parte, Prometeo roba el fuego del Olimpo con una especie de antorcha y se lo entrega a los humanos. Normalmente se relaciona este fuego con la cultura, las artes y la t茅cnica.

Seg煤n la mayor铆a de la izquierda actual, incluyendo gran parte del entorno libertario, la adquisici贸n de conciencia se consigue teorizando el Capitalismo, comprendiendo su evoluci贸n hist贸rica y su funcionamiento conflictivo. La historia, la econom铆a y las ciencias sociales (cr铆ticas) en general, ser铆an el fuego que iluminar铆a la conciencia anticapitalista. El objetivo de esta teorizaci贸n ser铆a elaborar una visi贸n del mundo que abarque todos los 谩mbitos posibles y pueda oponerse a la ideolog铆a dominante para sustituirla. Desde esta perspectiva se entiende que la gente com煤n no es consciente, o tiene una falsa conciencia. Por eso la minor铆a consciente debe organizarse para explicar, concienciar e iluminar al resto.

La din谩mica real de gran parte de la izquierda actual consiste en crear una ideolog铆a que pueda hablar para todas las personas y pretende representarlas a todas, a la sociedad en su conjunto (como la del 15-M 芦somos el 99%禄). Sin embargo, el punto de vista que trata de abarcar toda la realidad es el propio de las instituciones y de quienes aspiran a gestionarlas. Esta visi贸n, que pretende ser total, necesita diluir tensiones antag贸nicas y esto tiene como efecto indirecto que se refuerzan las estructuras de dominaci贸n y explotaci贸n. Estas ideolog铆as, al tratar de abarcarlo todo, se alejan de las realidades concretas de cada sitio, y se llenan de conceptos abstractos, vaciados de su contenido original y desarraigados de la vida cotidiana como democracia, bienestar, sostenibilidad, etc. Adem谩s, suelen fragmentar la realidad en departamentos (驴ministerios?) siguiendo la l贸gica institucional como, por ejemplo, educaci贸n, vivienda, laboral, etc. Pensar que la gente com煤n necesita que le introduzcan la conciencia desde el exterior suele llevar a formas variadas de mesianismo pol铆tico, tendiendo a reproducir din谩micas evangelizadoras. La concienciaci贸n a menudo se convierte en una imposici贸n de ideas, que suele ser la antesala de otras imposiciones peores.

Un sistema como el capitalista, que se basa en la dominaci贸n de una minor铆a de la poblaci贸n sobre el resto, genera tensiones enfrentadas tambi茅n en el interior de cada persona. Desde las instituciones se fomenta la expresi贸n de nuestros aspectos m谩s sumisos y disciplinados y, en cambio, se reprimen los m谩s rebeldes. La gente com煤n, nosotres por ejemplo, somos en parte anticapitalistas, pero esa parte est谩 enterrada bajo capas de inseguridad, falta de autoestima y miedo. Desde la infancia y durante toda la vida, la domesticaci贸n promueve el individualismo, las actitudes conformistas y el temor a la exclusi贸n por no adaptarse a la norma.

El Capitalismo da帽a nuestras vidas y provoca heridas colectivas de las que brotan, a veces, gestos de rebeld铆a 驴No ser铆a m谩s interesante entonces buscar la presencia de esa rebeld铆a en la vida diaria? En nuestra cotidianidad confusa y contradictoria, hay impulsos de autodeterminaci贸n colectiva y de ayuda mutua no mercantilizada, que se pueden destilar y organizar. Se tratar铆a de facilitar la erupci贸n colectiva de la vida, de hacer consciente el anticapitalismo inconsciente que hay en cada persona, m谩s que de introducir la conciencia desde afuera a personas o grupos. Se tratar铆a de fomentar un aprendizaje compartido, en vez de intentar 鈥渆ducar al pueblo鈥 (como suele decir la izquierda m谩s tradicional). De esta manera, la reciprocidad horizontal sustituir铆a a la unidireccionalidad de-arriba-abajo.

2. Encadenado: En la segunda parte, Zeus, el dios supremo, decide castigar a Prometeo por el robo del fuego ol铆mpico. Para eso ordena encadenarle a una roca y, all铆, un 谩guila le devorar谩 el h铆gado.

La izquierda suele decir que como estamos encadenados al sistema capitalista, debemos crear una organizaci贸n militante fuerte. Esta organizaci贸n debe reivindicar y enfrentarse a los sectores dominantes, para crecer y hacerse m谩s representativa. La organizaci贸n debe hacerse representativa porque as铆 tendr谩 m谩s capacidad para presionar a las instituciones pol铆ticas y econ贸micas, e influir en sus decisiones. Este planteamiento parte de la idea de que las instituciones son, hasta cierto punto, neutrales, y que su gesti贸n depende de las intenciones de quien est茅 al mando. Por eso, aunque no se aspire a gobernar, se suelen construir organizaciones a imagen y semejanza de las estructuras sobre las que se quiere influir. En ellas, entre otras din谩micas, la horizontalidad se difumina y el marketing pol铆tico se pone en primer plano.

La mayor parte de la actividad de la izquierda gira en torno a las instituciones: se env铆an iniciativas a los parlamentos, se reivindica a sus puertas y se negocia en sus despachos. Esta din谩mica estado-c茅ntrica hace dif铆cil pensar y actuar m谩s all谩 de la l贸gica y los l铆mites de lo institucional. La mayor铆a de la izquierda tiene una perspectiva idealista sobre la supuesta neutralidad del Estado y tambi茅n acerca de las posibilidades de influir en 茅l desde dentro. El efecto habitual de esta forma de funcionar es que acaba limit谩ndose a tratar de hacer a las instituciones m谩s humanas, adaptativas y astutas. Prestar atenci贸n exclusivamente a lo que hacen o dejan de hacer las instituciones, hace que subordinemos nuestros ritmos a los suyos, y esto limita nuestra capacidad para decidir de forma aut贸noma. Adem谩s, al proyectar en ellas la iniciativa, la voluntad y la fuerza, se suelen trasvasar a las instituciones las capacidades colectivas. En el mismo sentido las llamadas pol铆ticas participativas buscan acelerar este proceso de captaci贸n..

El Estado es una parte indispensable del sistema capitalista, por eso no puede ser neutral. El Estado es, sobretodo, el proceso de sustituci贸n de la comunidad, y lo p煤blico es una forma deformada de lo com煤n, un suced谩neo. El Estado y lo p煤blico suponen, pues, la negaci贸n de los tejidos comunitarios. En la actual crisis sanitaria, por ejemplo, las instituciones han puesto mucho inter茅s en presentarse como las garantes 煤nicas de la salud y la seguridad de la poblaci贸n, aunque la realidad de los hospitales desbordados no encajaba con esta imagen. En lo que verdaderamente han sido eficaces estas instituciones es en fomentar el miedo, aumentar el control social y tratar de debilitar los v铆nculos colectivos. Una parte de la izquierda suele decir que hay que luchar contra las instituciones, pero tambi茅n hay que intervenir dentro de ellas. Este pero tambi茅n oculta que la fortaleza de las instituciones depende de la debilidad de los tejidos comunitarios aut贸nomos. Las din谩micas estado-c茅ntricas dificultan el desarrollo del apoyo mutuo y de las luchas contra y m谩s all谩 de la l贸gica capitalista.

Si gran parte de nuestra actividad gira en torno al Estado, es normal que terminemos reproduciendo, en parte, sus din谩micas. A veces, sin darnos cuenta, acabamos organiz谩ndonos como lo hacen las instituciones y las empresas (con su estructura, franquicias, departamentos, competitividad, imagen de marca, etc.) Si el Capitalismo es sobretodo una forma de relaci贸n y la reproducimos en nuestro entorno, entonces 驴no estaremos contribuyendo a fortalecer el modelo que criticamos? En nuestra pr谩ctica diaria a menudo repetimos su l贸gica y su lenguaje. Es cada vez m谩s habitual o铆r en ambientes cr铆ticos con el Capitalismo hablar de democracia, participaci贸n ciudadana, libertades (como sustituto de derechos), etc. Si usamos habitualmente el lenguaje institucional 驴no acabamos normalizando las estructuras de dominaci贸n? 驴No terminamos pensando como quienes lo gestionan?

Una alternativa a las din谩micas exclusivamente estado-c茅ntricas, podr铆a ser la de potenciar los tejidos comunitarios (familias extendidas, redes de afinidad, grupos de vecinas, etc.) para solucionar problemas cotidianos, defender los medios para el sostenimiento de la vida y potenciar nuestra capacidad aut贸noma de decisi贸n. Se tratar铆a de fomentar din谩micas de apoyo mutuo, compromiso y lealtad mas all谩 de nuestros c铆rculos familiares y de amistad, como por ejemplo las redes de apoyo mutuo que han surgido a ra铆z de la crisis sanitaria o las asambleas contra los desahucios (en Sabadell o Manresa, por ejemplo), contra proyectos urban铆sticos (como en el barrio de Gamonal) o en solidaridad con personas migrantes o presas que llevan a帽os funcionando. Este tipo de tejidos habla en primera persona del plural y tiende a actuar sobre lo concreto. Al afrontar de forma directa los problemas y no depender tanto de las peticiones o reivindicaciones, se potencian los ritmos y tiempos propios. Se abre as铆 la posibilidad de ampliar espacios de autonom铆a y autodeterminaci贸n colectiva. En los momentos de agresi贸n institucional 鈥搊 empresarial鈥, estos tejidos pueden dinamizar luchas que impongan vetos, desestabilicen la paz social y establezcan l铆mites a la devastaci贸n capitalista de la vida.

La izquierda tradicional afirma que la domesticaci贸n pol铆tica es provocada por la falta de conciencia, la falsa conciencia (peque帽o-burguesa, reformista, infantil鈥) o la intervenci贸n de agentes externos en la organizaci贸n. La soluci贸n suele pasar por m谩s concienciaci贸n, m谩s propaganda, m谩s organizaci贸n y algunas expulsiones. Las din谩micas concienciadoras y estado-c茅ntricas son muy vulnerables a la domesticaci贸n pol铆tica. En ellas el c谩lculo pol铆tico tiende a imponerse sobre la creatividad, la espontaneidad y el cabreo colectivo. Al adoptar estas din谩micas se tiende a domar los instintos y emociones que, como el 谩guila prom茅teica, nos roen las tripas. Cuando se sigue esta v铆a, las luchas y las din谩micas anticapitalistas suelen acabar encauzadas dentro de la l贸gica y los l铆mites legales, se suelen institucionalizar. La v铆a concienciadora y estado-c茅ntrica suele presentarse como anticapitalista, pero aunque sea de forma inconsciente, destina gran parte de su energ铆a a mantener la estabilidad y continuidad del sistema.

La domesticaci贸n pol铆tica es la respuesta defensiva de las instituciones cuando perciben alguna amenaza a su estabilidad. Los instrumentos de la domesticaci贸n pol铆tica buscan debilitar o anular esa amenaza. Para eso a veces se ofrecen concesiones a cambio de apoyo, o de silencio c贸mplice. Otras veces son las subvenciones, la profesionalizaci贸n de militantes o la entrada directa en las estructuras de gobierno, las que abren el camino a la doma. Se suele ofrecer la entrada en las instituciones como camino realista para cambiar las cosas. La realidad es que desde las instituciones solo se suelen cambiar aspectos puntuales (a menudo simb贸licos) a costa de empeorar otros muchos. Adem谩s se refuerza la legitimidad del modelo capitalista y se debilita el tejido comunitario y su autonom铆a. En ocasiones se despliega una pol铆tica de gestos y declaraciones institucionales que trata de contener la amenaza a su estabilidad. A menudo, la burocratizaci贸n de un conflicto acaba desesperando y desmoralizando a la disidencia. Para los casos m谩s dif铆ciles queda la represi贸n en sus distintos grados.

3. Liberado: En la tercera parte Prometeo pacta con Zeus, le cuenta el secreto que permitir谩 a Zeus perpetuar su poder, y a cambio 茅ste le perdona y le acepta en el Olimpo.

La domesticaci贸n pol铆tica trata de capturar las energ铆as disidentes desplegadas en las luchas, para usarlas en sentido contrario. Las instituciones intentan atrapar la imaginaci贸n colectiva y recluirla en la l贸gica y l铆mites estatales. Se trata de re-encantar la pol铆tica institucional. Las elecciones suelen ser la v铆a m谩s habitual de retorno de lo mismo de siempre como novedad. Las instituciones necesitan que haya sectores disidentes para evolucionar, como los reyes necesitaban al buf贸n para conocer el ambiente social. Sin esta rebeld铆a, se har铆a m谩s dif铆cil adaptar los mecanismos de dominaci贸n al contexto social. Es probable que por eso, los momentos de domesticaci贸n pol铆tica m谩s intensos fomenten la figura del emprendedor pol铆tico, un h铆brido entre el empresariado moderno y el gestor institucional. Las c煤pulas de la llamada nueva pol铆tica podr铆an ser buenos ejemplos de esta hibridaci贸n, estar铆an encargadas de cooptar, es decir, reconducir las din谩micas cr铆ticas hacia los cauces institucionales y de actualizar la gesti贸n de las instituciones.

Los efectos que tiene la domesticaci贸n pol铆tica sobre los tejidos comunitarios suelen ser destructivos. La captura institucional de parte de la disidencia rompe la moral colectiva y debilita la cohesi贸n. La consecuencia habitual de estos procesos suele ser la divisi贸n, la jerarquizaci贸n y el aislamiento de las personas que formaban parte de esa comunidad. En el mismo sentido, cuando las instituciones atrapan la insatisfacci贸n colectiva para desactivarla, el efecto inmediato es el des谩nimo general y el repliegue al 谩mbito privado. Esto pas贸 durante la Transici贸n, ha vuelto a ocurrir en el per铆odo 15-M al 1-O y pasa cada vez que se institucionaliza un movimiento de protesta.

4. El secreto de la domesticaci贸n pol铆tica: El relato de Prometeo podr铆a ser la narraci贸n del ciclo de la domesticaci贸n pol铆tica.

Un ciclo que vuelve cada cierto tiempo, en el que parte de la disidencia se integra en las estructuras institucionales renov谩ndolas, reforz谩ndolas y reproduciendo lo que antes criticaban. Desde un punto de vista materialista, la domesticaci贸n pol铆tica parece una constante que acompa帽a al ejercicio del Poder. Este relato tambi茅n nos aporta otras pistas que podr铆an ser 煤tiles.

La estabilidad del sistema parece que depende, en parte al menos, de su capacidad para domesticar a la disidencia y adaptarse al contexto cambiante. En el otro polo, el proceso de autodeterminaci贸n colectiva ser铆a una b煤squeda permanente que debe sortear obst谩culos y trampas, entre ellas, la de la domesticaci贸n pol铆tica. Las din谩micas cotidianas que adoptamos parece que son las que facilitan 鈥搊 dificultan鈥, el proceso domesticador. Si usamos un lenguaje menos contaminado por jerga de las instituciones y del mercado, quiz谩 podr铆amos pensar y actuar al margen de su l贸gica. Ser铆a interesante, adem谩s, tratar de no reproducir las din谩micas institucionales o mercantiles a la hora de organizarnos. Si potenciamos los tejidos comunitarios aut贸nomos y la desconfianza hacia las instituciones estatales, contribuiremos a establecer relaciones m谩s sanas y fruct铆feras. Podr铆amos tratar de evitar que las instituciones absorban toda nuestra atenci贸n, e intentar que las rutinas solicitantes (de reivindicaci贸n de medidas institucionales) no sean nuestras 煤nicas rutinas. Podr铆amos, en cambio, dedicar m谩s atenci贸n a potenciar los tejidos comunitarios al margen de las redes institucionales, para tratar de ampliar as铆 los espacios al margen de la l贸gica mercantil y estatal. Al hablar de lo comunitario nos referimos a un hacer basado en la deliberaci贸n colectiva, el compromiso mutuo y la horizontalidad, y no a una situaci贸n dada o a una etiqueta pol铆tica. Estos tejidos son los que suelen tener m谩s capacidad para oponerse, luchando, a las embestidas del Capitalismo y del Estado, y adem谩s, pueden experimentar con otras formas de vivir y hacer m谩s all谩 del modelo socio-pol铆tico actual.

[Tomado de https://www.nodo50.org/ekintza/2020/el-secreto-de-la-domesticacion-politica.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com