October 14, 2022
De parte de ANRed
227 puntos de vista

鈥淎rgentina, 1985鈥 no es una pel铆cula 鈥渄e grieta鈥. Hubo, de parte del director y los guionistas, la voluntad de no permitir que la pel铆cula se hundiera en la grieta o, llegado el caso, tambi茅n la de quitarla de la propia grieta en que la pel铆cula misma hab铆a sido colocada por adelantado. No es que le pel铆cula no ofrezca un 鈥渉茅roe鈥 (lo hace); es que de ese h茅roe muestra un pasado que no es precisamente 鈥済risura鈥. Mitre y Llin谩s, que decidieron no plantearle al p煤blico desaf铆os est茅ticos, acaso s铆 decidieron someter a ese mismo p煤blico a un desaf铆o mayor y de tipo ideol贸gico. Por Leandro Germ谩n*.


Nota: la opini贸n puede contener spoilers.

a) Argentina, 1985 no es una pel铆cula 鈥渄e grieta鈥. Encontrarme con una pel铆cula 鈥渄e grieta鈥, es decir, con un film que de un modo u otro idealizara contra nuestro presente (es decir, que no idealizara 鈥渟in m谩s鈥) la 茅poca (o que de esa misma 茅poca barriera debajo de la alfombra lo que hubiera que barrer) en que el pa铆s fue gobernado por la fuerza pol铆tica que hoy detenta en exclusividad la legitimidad institucional (que no es toda legitimidad posible, pero que es un tipo de legitimidad en sentido fuerte) requerida para habilitar a esa misma fuerza pol铆tica a reivindicar desde el punto de vista de esa misma legitimidad al gobierno que fue gobierno en la 茅poca en que el acontecimiento que narra la pel铆cula transcurre (es decir, que puede perpetrar determinado tipo de reivindicaci贸n), era precisamente la expectativa con la que puse mi primer pie en la sala. Encontr茅, afortunadamente, otra cosa. Hubo, de parte del director y los guionistas, la voluntad de no permitir que la pel铆cula se hundiera en la grieta o, llegado el caso, tambi茅n la de quitarla de la propia grieta en que la pel铆cula misma hab铆a sido colocada por adelantado.

Es que el estreno de la cinta estuvo precedido por notas y m谩s notas y por art铆culos y m谩s art铆culos, aparecidos en distintos medios de prensa alineados con una de las facciones que hoy monopolizan la discusi贸n pol铆tica argentina, que recordaban que el peronismo se hab铆a opuesto a la creaci贸n de la CONADEP (y que no la hab铆a integrado) y que extend铆an esa oposici贸n al propio Juicio a las Juntas. Mitre (pero sobre todo uno de sus guionistas, Mariano Llin谩s). Son, en cambio, demasiado inteligentes para hacer una pel铆cula que les guste a los opin贸logos de TN (o, al menos, que les guste en el terreno en que los propios opin贸logos de TN esperaban que la pel铆cula les gustara). No importa que a los opin贸logos de TN, lo mismo la pel铆cula, les termine gustando (驴c贸mo no les terminar铆a gustando una pel铆cula nada menos que de Amazon?).

No hab铆a, en rigor, y yendo ahora al film, ninguna necesidad 鈥渘arrativa鈥 que exigiera que uno de los colaboradores de la fiscal铆a en la etapa previa al juicio fuera un pibe que reivindica expl铆citamente al peronismo en los t茅rminos en los que el pibe lo hace, que son los que cualquier peronista m谩s o menos progresista compartir铆a; menos a煤n una que reclamara que ese pibe exponga su credo altivamente y nada menos que en el momento en que se candidatea (y que se candidatea no ante cualquiera sino ante su propio padre, y esto aunque el padre lo escuch茅 con m谩s indulgencia que otra cosa), para trabajar en la acusaci贸n contra los milicos, no importa que lo haga como puede hacerlo un pibe peronista de veintipico de a帽os.

Importa poco, a este respecto, que la decisi贸n de director y guionistas no haya hecho otra cosa que ajustarse a la verdad hist贸rica (en una nota reciente, Eduardo Blaustein dedica su rese帽a de la pel铆cula a 鈥淢aco鈥 Somigliana, 鈥渞emoto compa帽erito de la UES鈥; es el mismo 鈥淢aco鈥 Somigliana que particip贸 en la vida real del trabajo de la fiscal铆a y al que la pel铆cula muestra cuando expone las razones de su militancia en el peronismo ante su propio progenitor, el dramaturgo Carlos Somigliana), porque en todo caso cualquier ficci贸n puede pasar parte de esa misma verdad hist贸rica por alto.

La comparecencia de ese pibe en el film es un pronunciamiento menos en favor del peronismo (ni Mitre ni Llin谩s 鈥攄e Mitre, los propios peronistas se encargan de recalcarlo ante el estreno de cada una de sus pel铆culas鈥 parecen profesar por el peronismo alg煤n tipo de simpat铆a), que en contra de un pensamiento de grieta que parece querer dirigir el Juicio a las Juntas menos contra los milicos que contra el peronismo y que reivindica el Juicio a las Juntas mientras coquetea con una alianza con quien exige que le muestren las listas de desaparecidos.

Otra cosa es que el peronismo (el por entonces senador Saadi, uno de los l铆deres de ese peronismo al que se llam贸 鈥渄e la derrota鈥 鈥攜 no es cualquier Saadi, sino el Saadi de Intransigencia y Movilizaci贸n, de breve alianza con Montoneros: ah铆 est谩 la breve experiencia del diario La Voz鈥, lleg贸 a comparar a la CONADEP con las comisiones investigadoras que hab铆a formado tres d茅cadas antes la Revoluci贸n Libertadora) mereciera ese pronunciamiento. No es eso lo que importa. Como sea, 鈥淢aco鈥 Somigliana, el 鈥渞emoto compa帽erito de la UES鈥, el pibe morochito y de barbita de la pel铆cula, estuvo ah铆, y no es s贸lo que ese lugar no se lo quita nadie: ese lugar se lo reconocieron, cuando nada los obligaba a ello, los responsables del film, y lo hicieron atendiendo a las propias razones del por entonces pibe para estar donde estuvo. Es una forma de sacar a la pel铆cula de la grieta.

b) Las puteadas contra Tr贸ccoli el d铆a que el Canal 13 estatal puso al aire el programa especial sobre los desaparecidos y al ministro del Interior se le ocurri贸 principiar la emisi贸n con un discurso sobre la 鈥渟ubversi贸n ap谩trida鈥 desembarcada en 鈥渘uestras costas鈥 parecen ser legendarias.

La pel铆cula muestra c贸mo la esposa de Strassera, interpretada por Alejandra Flechner, putea de lo lindo, pero tambi茅n la inobjetable (porque con el alfonsinismo tiene a煤n al d铆a de hoy m谩s de una deuda, no importa que el alfonsinismo tambi茅n las tenga con ella) Graciela Fern谩ndez Meijide, en 芦La historia 铆ntima de los derechos humanos en la Argentina禄, el libro testimonial que la propia ex dirigente de la APDH public贸 hace m谩s de una d茅cada, recuerda c贸mo ella misma pute贸 frente al televisor el d铆a que el programa fue emitido.

Uno de los testimonios que esa noche sali贸 al aire fue el de su propio marido, Enrique, pap谩 de Pablo, secuestrado a los diecisiete a帽os. Pero en la siguiente escena de la pel铆cula, Dar铆n/Strassera sale al balc贸n de su casa a reponerse y tomar aire, pero tambi茅n a contemplar, acaso sin hab茅rselo propuesto previamente, los departamentos de los edificios vecinos. Ah铆, mientras el programa todav铆a est谩 al aire, Dar铆n ve cada living, y en cada living ve el televisor prendido y a cada televisor prendido lo adivina sintonizado en el canal que emite el programa especial. Era la primera vez que testimonios de desaparecidos y de familiares de desaparecidos sal铆an al aire en televisi贸n.

El gobierno de Alfons铆n llevaba ya m谩s de medio a帽o. Strassera, que ven铆a de ser testigo de las puteadas de su mujer (y seguramente tambi茅n de compartirlas en su fuero 铆ntimo), contempla entonces c贸mo todo el mundo ve lo que 茅l hab铆a dejado de ver para salir al balc贸n a ver c贸mo otros ve铆an. Es una escena conmovedora y que ilustra de modo sutil pero a la vez magn铆fico la tremenda ambivalencia del alfonsinismo, que prohij贸 los dos demonios pero tambi茅n meti贸 en cana a Videla; que, seg煤n la f贸rmula que alguna vez utiliz贸 Gil Lavedra, propuso mucha verdad y bastante menos justicia pero al menos sent贸 las condiciones de un proceso judicial que hizo historia y que hoy tiene su pel铆cula; en suma: que importando mucho, poco o nada lo que acabara de decir Tr贸ccoli, les mostr贸 a los argentinos, por televisi贸n y en el prime time, el drama de las v铆ctimas de la dictadura.

Yo puedo no sentir esa ambivalencia; otra cosa es que la ambivalencia misma no fuera hecho social; lo fue, y ah铆 est谩 la pel铆cula para ponerla m谩s en im谩genes que en palabras, o tanto en unas como en otras. (Por si a alguien le interesa, en su momento Beatriz Sarlo public贸 un art铆culo en Punto de Vista sobre ese programa especial que emiti贸 Canal 13; se titula 鈥淯na alucinaci贸n dispersa en agon铆a鈥 y aparece en el n煤mero 21, de agosto de 1984, de la revista que la propia Sarlo dirig铆a).

c) Hay en la pel铆cula una escena en la que uno de los pibes que trabajan junto a la fiscal铆a acude a Madres de Plaza de Mayo en procura de informaci贸n que robustezca la querella. Ah铆, una madre incre铆ble pero para nada ingenuamente parecida a Nora Corti帽as le expresa a su interlocutor el deseo de que el fiscal Strassera no haga esta vez lo que hizo durante la dictadura. 鈥溌縔 qu茅 hizo durante la dictadura?鈥, le pregunta el pibe o la piba con sincera ingenuidad. 鈥淣ada, no hizo un carajo鈥. En una pel铆cula llena de humor, el 鈥淣ada, no hizo un carajo鈥 es lo que en EE.UU. llaman un one-liner. Uno m谩s de los varios que hay en el film. Pero es un one-liner ante el que el p煤blico, que acudi贸 a los cines a ver una hagiograf铆a del fiscal, no r铆e. R铆e ante todos los dem谩s (fui testigo en la propia sala), pero no r铆e ante ese. No es que le pel铆cula no ofrezca un 鈥渉茅roe鈥 (lo hace); es que de ese h茅roe muestra un pasado que no es precisamente 鈥済risura鈥. Mitre y Llin谩s, que decidieron no plantearle al p煤blico desaf铆os est茅ticos, acaso s铆 decidieron someter a ese mismo p煤blico a un desaf铆o mayor y de tipo ideol贸gico.

d) Podr铆a pensarse que la insistencia en un oscuro y mediocre balbinista como Tr贸ccoli es una forma de dejar a salvo a un Alfons铆n que dif铆cilmente pensara distinto de su ministro pol铆tico. Roberto Gargarella, que parece que tuvo algo que ver con el Juicio a las Juntas, ve las cosas al rev茅s y piensa que la sobreexposici贸n de Troccoli es una forma de restarle pantalla al h茅roe que, para Gargarella, y bastante naturalmente, es el propio Alfons铆n. De m谩s est谩 decir que Gargarella opina que presidente y ministro no pensaban lo mismo. As铆, para Gargarella la pel铆cula ser铆a mezquina con Alfons铆n cuando, en cambio, lo m谩s probable es que el film haya sido generoso. En todo caso, la puerta que, poniendo fin a la escena, se cierra tras Strassera cuando este acude a una cita con el presidente es m谩s ominosa que cualquier sentencia equ铆voca que el director y sus guionistas pudieran haber puesto en boca del mandatario. Lo que la esposa de Strassera, en el propio film, y ciertos cr铆ticos, en los medios ubicados a un lado de la grieta, interpretan como una muestra del respeto del presidente por la 鈥渄ivisi贸n de poderes鈥, la propia pel铆cula coquetea con transformarlo en s铆mbolo o cifra de otra cosa.

e) Hay una escena memorable. En ella, Peter Lanzani, en el papel de Moreno Ocampo, le pregunta a Dar铆n/Strassera qu茅 hizo 茅l, que a diferencia suya ten铆a edad y cargo para hacer algo, durante la dictadura. Ni en mis expectativas m谩s 鈥渞adicalizadas鈥 (esas que francamente, porque esperaba ver una mera hagiograf铆a de Strassera y una pel铆cula ideol贸gicamente alfonsinista, la verdad es que no ten铆a) esperaba encontrarme con un momento investido de semejante carga de verdad. Como en la escena con la madre de Plaza de Mayo, lo que hay all铆 desborda la cr铆tica m谩s trillada de que lo que hace la pel铆cula no es otra cosa que honrar la tradici贸n hollywoodense del 鈥渉ombre gris鈥 transformado en 鈥渉茅roe鈥. No: ah铆 Moreno Ocampo le est谩 diciendo a su jefe que en dictadura fue mucho m谩s que un simple 鈥渉ombre gris鈥.

Es cierto que la pel铆cula 鈥渞edime鈥 a Strassera, pero: 1) si hay redenci贸n es porque antes hubo pecado, y uno de los que acaso no se rediman, no importa que la pel铆cula est茅 pensada precisamente para que se piense lo contrario y, 2) si la pel铆cula redime a Strassera es porque acaso la historia pol铆tica de este pa铆s tambi茅n lo haya hecho, y bastante antes de que Mitre empezara a rodar. Lo que vale para Strassera vale para los abogados que no presentaron un solo h谩beas corpus en dictadura pero impulsaron la derogaci贸n de la obediencia debida y el punto final cuando, un cuarto de siglo despu茅s, llegaron al poder. As铆 de compleja es la vida.

f) El marco pol铆tico, cultural y hasta doctrinario del Juicio a las Juntas fue la teor铆a de los dos demonios, pero podr铆a haber habido teor铆a de los dos demonios sin Juicio a las Juntas. No hab铆a nada (o no hab铆a lo suficiente) en la teor铆a de los dos demonios que reclamara que s铆 o s铆 tuviera que haber un Juicio a las Juntas. De hecho, podr铆a no haberlo habido si el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas impon铆a penas menores a los ex comandantes en lugar de absolverlos y todos, empezando por un presidente que no en vano propuso que en primera instancia los militares se juzgaran a s铆 mismos, se daban por satisfechos y nadie apelaba esas penas. Una especie de punto final. En su versi贸n original y de los 80鈥, la teor铆a de los dos demonios juzg贸 a las juntas. Podr铆a haber habido teor铆a de los dos demonios sin Juicio a las Juntas, pero, por cruel y hasta injusto que parezca, no habr铆a habido Juicio a las Juntas, en las circunstancias de esa d茅cada, sin teor铆a de los dos demonios.

Hoy, que las circunstancias son otras y no pocos de los cultores de la teor铆a de los dos demonios se averg眉enzan de haber adherido alguna vez a ella o le bajan el precio hasta volver inveros铆mil el predicamento que la doctrina supo tener en el pasado, y esto en parte porque la 鈥減osta鈥 fue tomada por personajes que adhieren a los dos demonios persiguiendo objetivos opuestos a los que la doctrina misma supo en el pasado propiciar, es posible desprender el marco doctrinario de su fruto principal. Esto es as铆 hoy, pero era as铆 ya hace m谩s de veinte a帽os, es decir, bastante antes de que el kirchnerismo pusiera la palada final que hizo que dejara de existir institucionalmente lo que para entonces apenas si ten铆a vida socialmente, no importa que a esa vida social a煤n le faltaran varios cap铆tulos ni que el propio final no estuviera escrito de modo definitivo y para siempre.

Es que, como ha se帽alado el soci贸logo Daniel Feierstein, hay que distinguir los efectos buscados por la teor铆a de los dos demonios en su versi贸n original de los perseguidos en el revival de los 煤ltimos a帽os. Esto no la disculpa en ninguno de los casos, pero ayuda a entender c贸mo una cosa puede sobrevivir sin la otra, casi como si las ra铆ces se hubieran secado y el 谩rbol lo mismo diera sus frutos. Como sea, la teor铆a de los dos demonios aparece en la pel铆cula en un 煤nico momento, y ese 煤nico momento es en las palabras iniciales del alegato de Strassera. Es cierto que en su alegato, Strassera afirma que la violencia 鈥渋nicial鈥 fue respondida con una violencia criminal e injustificada; pero esto no recusa que el propio alegato pertenezca al campo sem谩ntico de la teor铆a de los dos demonios, porque ya en la formulaci贸n original de la teor铆a hay un lugar reservado y destacad铆simo para la idea de la desproporci贸n entre las dos violencias. Como sea, una pel铆cula puede permitirse licencias, pero no sobre la letra de un alegato hist贸rico. El alegato fue el que fue. De ah铆 a decir 鈥淟a teor铆a de los dos demonios ya tiene su pel铆cula鈥 media un abismo, y un abismo que es de miop铆a.

g) La escena de la conversaci贸n telef贸nica entre Lanzani/Moreno Ocampo y su madre, una mujer amiga de militares que tras escuchar en la radio el testimonio de Adriana Calvo de Laborde le confiesa a su hijo que Videla debe efectivamente ir preso, es probablemente el momento pol铆tica y hasta cinematogr谩ficamente m谩s objetable de la pel铆cula, pero es tambi茅n el m谩s 鈥渟abatiano鈥, no importa que lo m谩s seguro es que ni director ni guionistas sean concientes de ello.

Aqu铆, la pel铆cula escenifica las ambivalencias del alfonsinismo sin simplemente sugerirlas, como en la escena de Strassera y el balc贸n, sino, directamente y, parad贸jicamente, sin saber que lo hace (es decir, sin saber qu茅 es lo que realmente escenifica, porque la madre del fiscal est谩 puesta 鈥渇uera鈥 del marco de referencia del alfonsinismo), a trav茅s de un subrayado.

Siguiendo a Guillermo Korn y Mar铆a P铆a L贸pez, el itinerario de S谩bato (que a 茅l me refiero con lo de 鈥渟abatiano鈥) no es otro que el de una sociedad que eligi贸 mirar para otro lado para luego emprender su propio 鈥渄escenso a los infiernos鈥. Es lo que hace en la pel铆cula la madre del mismo fiscal que algunas escenas antes aseguraba que la clave del juicio era 鈥渃onvencer a la clase media鈥 que hist贸ricamente 鈥渁poy贸 todos los golpes鈥. Por eso el libro de Korn y L贸pez se titula S谩bato o la moral de los argentinos.

No importa que cinematogr谩ficamente la escena sea una truchada. Hay un momento cargado de verdad, no importa que la 鈥渃arga鈥 misma haya sido involuntaria. A esa clase media (como a S谩bato, como a Strassera) la redime al alfonsinismo. Es una de sus paradojas: que la base social del partido que gan贸 las elecciones prometiendo juzgar a los ex comandantes fuera la misma que hab铆a sostenido a la dictadura y cuyo concurso ahora se requer铆a para juzgar a quienes la hab铆an encabezado (la otra paradoja es que los mismos militares que hab铆an so帽ado durante a帽os con un pa铆s en que el peronismo pudiera ser derrotado en elecciones libres se encontraran a s铆 mismos, en 1983, deseando el triunfo de Luder).

Como escribi贸 Mart铆n Rodr铆guez, que tuvo algo que ver en la investigaci贸n que antecedi贸 al film, es el alfonsinismo el que 鈥渟ostiene鈥 la reflexi贸n de Moreno Ocampo sobre la clase media, pero a Rodr铆guez le falta decir, en cambio, que si el alfonsinismo fue empresa exitosa a la hora del 鈥渃onvencimiento鈥, lo fue al precio de disculpar el pasado de los 鈥渃onvencidos鈥, y esto porque ese pasado era tambi茅n el propio. La reflexi贸n de Lanzani/Moreno Ocampo tiene dos partes: el alfonsinismo s贸lo est谩 detr谩s de la primera, porque el dedo en la llaga de la aquiescencia social con la dictadura el alfonsinismo nunca lo puso. As铆, la base social de la dictadura se transform贸 en la base social del Juicio a las Juntas.

En la pel铆cula, la madre del fiscal funge de 鈥渋lustraci贸n鈥 de todo lo que Moreno Ocampo piensa sobre la clase media. El problema no es tanto la 鈥渃onversi贸n鈥 como la presunci贸n de que no hay nada que unifique (pero que unifique no en favor, como hace Mart铆n Rodr铆guez, que le concede al alfonsinismo el galard贸n de una interpelaci贸n que el alfonsinismo no produce 鈥攏o importa que lo mismo produzca la conversi贸n, porque es una conversi贸n que parad贸jicamente no tiene un pasado desde el que convertirse: en ese sentido el alfonsinismo es pura apor铆a鈥, del alfonsinismo mismo sino en su propia contra), por fuera del Deus ex machina alfonsinista, un momento con el otro; como si todos tuvieran un pasado pero no lo tuviera el propio alfonsinismo y como si a un momento y al otro no hubiera l贸gica alguna que los reuniera.

(Digresi贸n: hasta el macrismo produjo, bajo el influjo kirchnerista, y como lo hab铆a hecho el alfonsinismo treinta a帽os antes, un corrimiento de los 鈥減ropios鈥 a la 鈥渋zquierda鈥: es el desplazamiento de los que finalmente aceptaron el Juicio a las Juntas 鈥攁lgo as铆 como un 鈥淎s铆 se juzga: para los dos lados, no como hizo a partir de 2003 el kirchnerismo鈥濃 porque comprendieron que el Juicio a las Juntas pod铆a venir, finalmente, en combo con los dos demonios, cuando en 1985, mientras el propio Juicio a las Juntas transcurr铆a, quer铆an una cosa sin la otra y llamaban a los colegios diciendo que hab铆an puesto una bomba, y esto porque estaban por entonces m谩s al tanto que muchos hoy de que, en cierto sentido, el combo tambi茅n pod铆a deshacerse).

Trat谩ndose de un director y dos guionistas que dif铆cilmente piensen de S谩bato (aunque tal vez s铆 de la clase media: ah铆 hay algo que no termina de 鈥渓inkear鈥) lo que piensan L贸pez y Korn, no cabe sino atribuir ese momento de verdad, adem谩s de a la voluntad de producir un golpe de efecto, a la pura intuici贸n.

h) Si Argentina, 1985 no llega a ser una apolog铆a completa y lineal de Strassera (si Strassera termina de cuadrar como 鈥渉茅roe鈥, lo hace al precio de que al p煤blico se le recuerde en dos oportunidades 鈥 una sin el protagonismo del fiscal pero la otra con su concurso y con un dramatismo que al propio Strassera lo deja sin palabras -, cual es su pasado), dif铆cilmente sea entonces una apolog铆a del Juicio a las Juntas. Ah铆 est谩 Dar铆n, en su departamento, puteando apenas se entera de que algunas penas ser谩n irrisorias y de que la sentencia tampoco ahorrar谩 absoluciones.

i) El testimonio m谩s destacado de la pel铆cula es el de Adriana Calvo de Laborde. Tambi茅n est谩 el de Pablo D铆az, que tiene el problema, por lo que dice, de ser menos una reivindicaci贸n de los pibes de La noche de los l谩pices que un gui帽o a la pel铆cula de H茅ctor Olivera, ese episodio del 鈥渟how del horror鈥. Si hubiera dependido de m铆, habr铆a incluido el testimonio de Jorge Radice, el marino de la ESMA que interrogado por el tribunal o la fiscal铆a declar贸 fr铆a y c铆nicamente que 茅l disparaba contra 鈥渂lancos m贸viles鈥.

Claudia Feld dice que no habr铆a estado mal una Hebe de Bonafini que se negara a sacarse el pa帽uelo y dijera, como aparentemente dijo, que si los militares pod铆an estar con sus uniformes, ella pod铆a estar con lo que ya para esa 茅poca era un s铆mbolo de las Madres. Tambi茅n se podr铆a haber representado el alegato de Massera en el que el ex jefe de la Armada advierte a quienes lo juzgan que de no haber sido por el propio Proceso, ellos mismos habr铆an sido reemplazados por 鈥渢urbulentos tribunales populares鈥. Escrib铆 alguna vez sobre ese alegato (copio el link en los comentarios). No es el momento m谩s conmovedor del juicio, pero probablemente s铆 sea el ideol贸gicamente m谩s dram谩tico. La pel铆cula mete varios dedos en la llaga, pero tampoco mete todos los que habr铆a podido.

j) 驴Qu茅 hacemos, como izquierda, con el Juicio a las Juntas? Aporto un dato: son incontables las veces que aparece en Prensa Obrera, entre octubre de 1989 y diciembre de 1990, es decir, entre la primera tanda de indultos y la que finalmente benefici贸 a los condenados en 1985, la expresi贸n 鈥減lan criminal鈥. 鈥淧lan criminal鈥 es nada menos que la idea, fuerza que utiliz贸 el propio tribunal; el mismo que le dio cuatro a帽os a Agosti y absolvi贸 a Galtieri. En 1996, cuando se cumplieron veinte a帽os del golpe, me toc贸 representar al PO en las reuniones de la comisi贸n que ten铆a a su cargo la organizaci贸n de la marcha y que se reun铆a en el local de la CTA. No hab铆an pasado once a帽os del Juicio a las Juntas. Fui testigo de los debates acerca de la confecci贸n del documento de consenso que se leer铆a al finalizar la movilizaci贸n. Ten铆a veinti煤n a帽os, debo haber dicho dos o tres boludeces, pero estuve atento a las discusiones entre no pocas 鈥渃elebrities鈥 de los derechos humanos. Entonces, como hoy, el Juicio a las Juntas era un acontecimiento con el que literalmente no se sab铆a qu茅 demonios hacer. Si no lo sab铆amos los militantes, mal podr铆a reclam谩rsele a una pel铆cula que laude (no importa que lo mismo lo haga) donde en parte a煤n no han laudado la historia y la pol铆tica.

k) Me parece que no se trata de proclamar a voz en cuello, como lo har铆a el trotskista que yo mismo contin煤o siendo, que la vuelta al 鈥渃onsenso m铆nimo鈥 de la democracia, en tiempos de negacionismo, no conduce sino a la 鈥渄errota鈥, casi como si fu茅semos Trotsky escribiendo sobre la guerra civil espa帽ola, sino de poder apreciar que ese consenso m铆nimo incluye a m谩s gente de la que deber铆a incluir y que engloba, sin ir m谩s lejos, a personas a las que parad贸jicamente ese mismo consenso m铆nimo tiene la funci贸n de excluir.

Hoy, hasta Milei y Victoria Villarruel admiten que la dictadura fue un gobierno ilegal que viol贸 la Constituci贸n. Seg煤n c贸mo venga la mano, cualquiera de los dos puede llegar a aceptar, llegado el caso, que la propia represi贸n fue ilegal, no importa que ellos mismos la consideren a su turno 鈥渘ecesaria鈥 o 鈥渋nevitable鈥 (ni que consideren necesaria e inevitable esa misma ilegalidad) ni que por momentos propongan una amnist铆a para los condenados por esos delitos; es que, naturalmente, y como todos, ambos habr铆an preferido, como lo prefiere el propio consenso m铆nimo, una represi贸n ajustada a la ley. Es la utop铆a del consenso m铆nimo, porque el tipo de represi贸n tuvo m谩s que ver con los sujetos sociales sobre los que se abati贸 que con las leyes que esa misma represi贸n pudiera invocar. Esta es la utop铆a: si la represi贸n era 鈥渘ecesaria鈥 pero deb铆a ajustarse a la ley, entonces el pa铆s no habr铆a tenido la represi贸n que 鈥渘ecesitaba鈥. Por miserable que nos parezca que se reclame una represi贸n ajustada a la ley, en las circunstancias de los 70, esa represi贸n estaba por fuera de la historia.

La situaci贸n no es nueva: ya en los 80 hab铆a una fuerza perfectamente adaptada a la democracia que reivindicaba en todo o en parte a la dictadura. Era la UCD. 驴Es el Juicio a las Juntas la escenificaci贸n pol铆tica de ese consenso m铆nimo y a fin de cuentas ut贸pico, pero cuyo fondo es miserable? Es probable. Est谩 en la sentencia, 驴pero qu茅 otra cosa podr铆a juzgar un tribunal que no sea el apego a la ley? El Juicio a las Juntas conden贸 un tipo de represi贸n, pero en todo caso conden贸 el tipo de represi贸n 鈥渉ist贸ricamente existente鈥 y el 煤nico que, dadas las circunstancias, pod铆a existir. Por eso la pregunta: 驴qu茅 hacemos con el Juicio a las Juntas que demoli贸 punto por punto las razones y los motivos de los dictadores?

l) Muchos se preguntaron tras ver la pel铆cula d贸nde quedaba la militancia de los 70鈥, esa que la propia pel铆cula no muestra. Si los militantes de los 70鈥 aparecen, lo hacen s贸lo en su condici贸n de v铆ctimas, y hasta hay casos en los que salen a escena apenas para plantearle problemas a la propia fiscal铆a (ver c贸mo la pel铆cula representa el testimonio de V铆ctor Basterra 鈥 el d铆a del testimonio de Basterra es el d铆a en que nada menos que Borges se hizo presente en la sala para escuchar la audiencia).

Ese fue el pacto alfonsinista: justicia a cambio de borramiento pol铆tico, no importa que los dos demonios repusieran a cada paso (ni tampoco que lo hubieran hecho desde antes del propio borramiento) lo que antes hab铆a sido borrado (y esta es otra paradoja del alfonsinismo y una de las razones por las que el v铆nculo entre la teor铆a de los dos demonios y el Juicio a las Juntas es bastante m谩s complejo de lo que parece). Fue un chantaje, pero uno al cabo del cual hubo algo de justicia, no importa que lo mismo deber铆a haberla habido sin 茅l. En esta cuesti贸n, la pel铆cula sencillamente 鈥渟igue鈥 al alfonsinismo, pero la pel铆cula es sobre el Juicio a las Juntas, no sobre la d茅cada anterior, y en el Juicio a las Juntas no se ventil贸, bastante razonablemente, la militancia de cada quien. Si la pel铆cula sigue en la 鈥減ermuta鈥 al alfonsinismo, lo hace de buena fe, porque lo m谩s probable es que tambi茅n la pel铆cula sea v铆ctima. En todo caso, reivindicar la condici贸n de v铆ctimas de quienes fueron efectivamente v铆ctimas de la dictadura es algo necesario, no importa que con ello no baste.

ll) 驴Es acaso demasiado voluntarista pensar que tal vez la militancia de los 70鈥 aparezca reivindicada en ese pibe, 鈥淢aco鈥 Somigliana, el 鈥渞emoto compa帽erito de la UES鈥, que ante su propio padre y en el momento en que es evaluada nada menos que la posibilidad de que 茅l mismo integre el equipo de la fiscal铆a invoca motivos (y motivos militantes) que muchos de quienes hab铆an tenido su misma edad diez a帽os antes habr铆an podido tranquilamente hacer propios, no importa que lo hubieran hecho para emprender otro tipo de combates? Tal vez s铆, tal vez no. En todo caso, elijo ilustrar el post no con la foto del afiche oficial de la pel铆cula sino con una donde aparecen todos esos pibes. Lo de ellos tambi茅n fue militancia.

m) Lo de la reuni贸n de los jueces en Banchero y la servilleta en la que se anotan las probables penas no es, como le铆 por ah铆, 鈥渦na maravilla de Llin谩s鈥; es parte de la propia mitolog铆a del Juicio a las Juntas, relatada por cada uno de los jueces del tribunal cada vez que se les present贸 la oportunidad de hacerlo. El m茅rito de Llin谩s y Mitre es el de haberse documentado bien y, tal vez tambi茅n, el de observar la escena a trav茅s de los ojos de un ni帽o.

n) Argentina, 1985 es una pel铆cula hiper recontra mainstream, pero como pel铆cula hiper recontra mainstream es redondita 鈥攔edondita, y no cualquiera hace una pel铆cula redondita鈥 redondita. Es como si Mitre y Llin谩s hubiesen dicho: 鈥溌縬uieren una pel铆cula que pueda ganar un Oscar? Bueno, aqu铆 tienen una鈥.

帽) Llor茅 durante gran parte de la pel铆cula, que fui a ver el jueves del estreno. Pero hubo algo que me predispuso a ello: fue el pibe de veintipico de a帽os, con el bigotito que tienen los pibes de veintipico de a帽os, delante de los mismos funcionarios que hab铆an evaluado a 鈥淢aco鈥, cantando 鈥淟unes por la madrugada鈥, que es lo que cantaba yo cuando ten铆a diez a帽os menos que el pibe de la pel铆cula en las clases de m煤sica de mi primer a帽o de un secundario que empec茅 apenas tres a帽os despu茅s del Juicio a las Juntas. Cuando el pibe empieza a cantar me puse a llorar y me dieron ganas de entrar en la pel铆cula para darle un abrazo y, por qu茅 no, tambi茅n para com茅rmelo a besos. A partir de ah铆, llor茅 cada vez que la pel铆cula me indujo a ello. Pero la primera vez que llor茅 fue con 鈥淟unes por la madrugada鈥 y el pibe del bigotito. No es una escena pensada, como otras a las que en cambio se les ven todos los hilos, para que el p煤blico llore. Las l谩grimas me las arrancaron entre el pibe y mi autobiograf铆a. Reivindico para m铆 lo que no deja de ser una forma de originalidad.

* Publicado originalmente en: http://www.polvo.com.ar/2022/10/argentina-1985/





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