November 16, 2021
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Esta edici贸n del Zinebi en Bilbo promete mucho en el sentido de dar visibilidad a quienes han sido invisibilizadas para beneficio de unos pocos y perjuicio de todos.

En este art铆culo publicado por Deia y relacionado con este festival de cine, adem谩s, se habla de una mujer que debiera ser muy conocida en la di谩spora vasca, primero por pertenecer a la Generaci贸n Gernika y segundo, por todo lo que logr贸 en Cuba en el 谩mbito de la salud, justo al iniciarse la reconstrucci贸n de ese pa铆s tras el triunfo de la Revoluci贸n.

Lean ustedes:

Iban Gorriti

Hay mujeres que han vivido el anonimato a pesar de ser eminencias. Un ejemplo claro e impresionante es el de Alicia Casanova G贸mez, vizcaina nacida el 8 de julio de 1925 en Barakaldo y fallecida hace breves fechas en Cuba. A d铆a de hoy, la pel铆cula Matrioskas, las ni帽as de la guerra de la navarra Helena Bengoetxea visibiliza su persona, como a otras ni帽as de entonces que fueron exiliadas a la URSS. El esperado film se estrenar谩 en la Sala BBK de Bilbao a partir de las 18.00 horas del 17 de noviembre en el marco de la 63陋 edici贸n del Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao Zinebi.

Teresa Alonso, Alicia, Araceli o Julia son cuatro ancianas nonagenarias, aparentemente comunes, que esconden vidas extraordinarias marcadas por el desarraigo y el exilio: de Euskadi o Espa帽a a Rusia y despu茅s a Cuba. Mujeres hechas a s铆 mismas y hero铆nas de su propia trayectoria. Sus recuerdos del hambre, el fr铆o y la guerra se entremezclan con la nostalgia por un hogar que las acogi贸 y que ya no existe, con la lejan铆a de un territorio que apenas conocen y, para algunas, con la vuelta a un pa铆s que no es el que so帽aron. Ya abordado el estremecedor caso de la donostiarra Teresa Alonso en estas p谩ginas, hoy ponemos el foco en la vizcaina Alicia Casanova porque como el resto “son mujeres m谩s adelantadas no ya que nuestras abuelas, sino m谩s que nuestras madres”, pondera Bengoetxea a DEIA.

Y al grano: tras a帽os de espantosa Segunda Guerra Mundial, Alicia Casanova acab贸 erradicando la tuberculosis en los denominados sanatorios de Cuba. Fue la 煤nica mujer del equipo que lo lograron. La vasca-sovi茅tica-cubana era una reputada neum贸loga, profesi贸n que la URSS le posibilit贸 estudiar. “Si tras la guerra, Alicia se hubiera quedado en la Margen Izquierda, qu茅 podr铆a haber llegado a ser. Lo m谩s seguro que con el franquismo nada. A pesar de todo el sufrimiento, protagoniz贸 la epopeya de erradicar la pandemia de la tuberculosis en Cuba entre 1961 y 1963”, se帽ala Bengoetxea. Y adem谩s lo llevaron a cabo, seg煤n explicaba la doctora, de una forma poco usual. Sacaron a todas las personas con tuberculosis de aquellos sanatorios, las enviaron a sus hogares y dieron una medicaci贸n a toda la poblaci贸n cubana. La ciudadana ten铆a que ir unos d铆as concretos a por ella. Y una vez sanados, “los sanatorios los convirtieron en hospitales”. Casanova fue la 煤nica hero铆na del equipo que lo posibilit贸. El resto eran cinco hombres. Ella, que hab铆a estudiado en la URSS mientras el franquismo acababa con la vida de su padre, ferroviario. La madre de Alicia se qued贸 en Barakaldo con un hijo aquel triste d铆a en el que la familia enviaba desde Santurtzi a su hija de 12 a帽os a tierra en paz “para cuatro meses”.

Casanova 鈥搈iembro del partido comunista鈥 pudo aportar sus conocimientos y experiencias de haber estudiado Neumonolog铆a 鈥搑ama de la medicina que se especializa en el diagn贸stico y tratamiento de enfermedades de los pulmones y otras partes del aparato respiratorio鈥 tras la Segunda Guerra Mundial en Mosc煤. Fue reconocida, adem谩s, como superviviente del sitio realizado por los nazis a Leningrado con bombardeos y temperaturas g茅lidas. “Alicia explic贸 que lleg贸 a comer serr铆n, pero tambi茅n carne de la que no preguntaban su procedencia, sabedores que ser铆an de personas que mor铆an”. Logr贸 lo inhumano: salir viva de all铆.

Lo analiza muy bien la directora de cine de Iru帽ea. “En general todas, a pesar del drama del exilio pensando que volver铆an pronto y tras pasar 40 a帽os, a pesar del drama, han tenido mucha suerte, m谩s cuando toda la importancia se la han llevado los hombres. La dura situaci贸n les hac铆a ser m谩s echadas adelante”. A su juicio, la educaci贸n que les dio la URSS no la ten铆an la mayor铆a de mujeres en Euskadi. De hecho, se hab铆an empoderado 鈥搖n t茅rmino tan utilizado en la actualidad鈥 sin saberlo, “por las circunstancias” y, adem谩s, contaban gracias a sus estudios “una independencia econ贸mica y poder”.

Una mujer que conoci贸 bien a Alicia Casanova es Dolores Cabra, secretaria general de Archivo Guerra y Exilio (AGE). Consultada al respecto por este peri贸dico, la madrile帽a pasa a vestir con palabras la figura de su amiga. “Alicia Casanova, la ni帽a de piel transl煤cida, ojos firmes y fuertes convicciones. Su fr谩gil figura era un muro de fortaleza que no cambiar铆a nada de lo acontecido en su vida. Salvando la suya en la traves铆a del camino de la vida la destin贸 a ayudar a los dem谩s estudiando medicina en Mosc煤, investigando la tuberculosis”.

Huella indeleble

Cuando Cabra lleg贸 a La Habana en 2006, la amiga de Alicia, tambi茅n ni帽a de la guerra ya hoy fallecida Isabel 脕lvarez, organiz贸 una fiesta en su casa. “Hab铆a dulces caseros, licores de frutas y caf茅 exquisito, y 隆se pod铆a fumar!”, subraya Dolores. Fue en aquel contexto cuando conoci贸 a la hoy protagonista de Matrioskas. Celebraban que desde AGE hab铆an conseguido que en enero de 2005 el Congreso de los Diputados aprobara “por fin” las pensiones para las ni帽as y ni帽os de la guerra. “Para los que viv铆an en Rusia y Cuba significaba un cambio enorme. All铆 estaban tres generaciones y el agradecimiento se traduc铆a en un cari帽o inmenso hacia m铆, que recordar茅 siempre, lo mismo que a Alicia, Teresa, Araceli e Isabel, gentes vacunadas contra la maldad y la molicie. Siempre fraternas y trabajadoras. Su huella quedar谩 siempre”, desea.

Por desgracia, Alicia ha fallecido antes de que se estrene la pel铆cula, en el proceso de que viera la luz. Narraba que su madre, cuando qued贸 sola en Bizkaia, le solicit贸 ir a vivir con ella en La Habana, a lo que Casanova accedi贸. “Sin embargo no le trataba como madre porque Alicia dec铆a que despu茅s de 30 a帽os sin verla no conoc铆a ni reconoc铆a a aquella mujer y le llamaba Josefa: dec铆a que no le sal铆a llamarle de otra forma”.

Josefa se hac铆a cargo de la casa en la ciudad caribe帽a y de la hija de Alicia, Natasha, fruto del matrimonio entre la neum贸loga con el republicano exiliado en la URSS, 脕ngel Serrano. La pareja se divorci贸 en Cuba. Aquella mujer a quien con m谩s de 80 a帽os, la vecindad a煤n se acercaba a su casa con radiograf铆as para que las analizara, dej贸 al mundo una frase: “Todo lo que sale en los libros, lo sufrimos el doble”.




Fuente: Kaixo.blogspot.com