June 22, 2022
De parte de Materiales
93 puntos de vista

Alimentos est谩ndar para humanos

Revista N+1 鈥 N煤mero 43, abril 2018

Han pasado 17 y 10 a帽os, respectivamente, desde que publicamos La obra del sol y Por qu茅 los agrocombustibles matar谩n de hambre al mundo. No cambiar铆amos ni una coma de lo que dijimos entonces, s贸lo constatamos que la situaci贸n ha empeorado, y mucho. No fueron los hechos m谩s visibles de impacto emocional inmediato, como el cultivo de cereales para ser fermentados y destilados para alimentar a los coches, o el cultivo extensivo de soja y otros vegetales que entran en el ciclo de fabricaci贸n de piensos, los que lo precipitaron. El principal peligro para la estabilidad del Planeta es ahora el simple aumento del nivel de vida de los 1.500 millones de personas que han variado (aunque sea ligeramente) su dieta introduciendo m谩s carne en ella, aumentando as铆 la cr铆a de ganado de abasto, que requiere una gran cantidad de piensos y produce m谩s gases de efecto invernadero que todos los motores en funcionamiento del mundo.

El 芦hambre en el mundo禄 no es un tema oscuro de investigaci贸n. Sabemos c贸mo afrontarlo y, al fin y al cabo, hay mucha comida, por lo que se desperdicia gran parte de ella. Incluso en t茅rminos capitalistas, se sabe c贸mo equilibrar el impacto de los bienes problem谩ticos, t贸xicos o altamente contaminantes. Al menos se podr铆a recurrir a pol铆ticas de compensaci贸n, como se hace con los pa铆ses que contaminan poco y acumulan cupones virtuosos para vender a otros pa铆ses que contaminan mucho. Es una aberraci贸n inhumana, pero vete a dec铆rselo a alguien que se est茅 muriendo de pena. En lugar de ser el producto de pol铆ticas perversas llevadas a cabo por malvados especuladores, traficantes y gobernantes corruptos, el hambre es el resultado de un enfoque espont谩neo de la normalizaci贸n de las especies alimentarias. Todos los agricultores que siguen cultivando la tierra est谩n encantados de que la modernizaci贸n de la agricultura obligue a otros agricultores a abandonar la tierra. Y no tendr谩 reparos en adoptar semillas h铆bridas de algunas variedades de especies cultivables, porque su rendimiento le har谩 ganar m谩s dinero. Es un mecanismo autom谩tico puesto en marcha por las necesidades de la acumulaci贸n de capital. Durante d茅cadas, la agricultura se ha ajustado al mandamiento ganador: acabar con los antiguos sistemas agr铆colas locales y sustituirlos por vastas superficies de cultivos de alto rendimiento. Esto 煤ltimo calculado exclusivamente en t茅rminos de cantidad, ya que el 芦hambre en el mundo禄 exige que no nos pasemos de sutiles con las propiedades organol茅pticas. Mientras haya una forma de llenar las barrigas vac铆as, no importa que empecemos a comer el mismo ma铆z y la misma soja que hemos seleccionado gen茅ticamente para alimentar a los animales. Y dentro de poco (de hecho ya lo est谩n haciendo) nos dir谩n que es normal comer larvas, insectos o gusanos.

Las grandes multinacionales de la agroindustria no son sensibles a cuestiones como la biodiversidad, el sabor, la nutrici贸n, el impacto en nuestro organismo de los productos nitrogenados absorbidos de los alimentos. Pero es llamativo constatar, mientras el 芦hambre en el mundo禄 hace estragos, afectando a cientos de millones de personas, el enorme 茅xito del ecologismo peque帽oburgu茅s, que se detiene en los epifen贸menos y es incapaz de abordar el problema racionalmente.

Ahora bien, es cierto que hay personas que pueden dedicar un poco de su tiempo y de su cartera a aliviar el sufrimiento de sus semejantes, y es igualmente cierto que en los campos de la ecolog铆a, la alimentaci贸n, el clima, las extinciones y la biodiversidad se est谩n diciendo mentiras colosales, pero es seguro que este planeta no podr谩 sostener por mucho tiempo la depredaci贸n ecocida a la que est谩 sometido. Todos los cuentos chinos que se cuentan tanto en el 谩mbito del agronegocio como en el de los paladines verdes no explican en absoluto por qu茅 la tan cacareada productividad por hect谩rea, lograda mediante la expropiaci贸n de una masa campesina que ha ido a engrosar los barrios marginales urbanos, no ha disminuido el 芦hambre en el mundo禄, sino que, por el contrario, la ha aumentado. No explican por qu茅 la llamada revoluci贸n verde ha producido, s贸lo en la India, doscientos mil suicidios de peque帽os agricultores que ya no pod铆an comprar las semillas h铆bridas no autorrenovables de las grandes multinacionales. Es f谩cil concluir: estos 煤ltimos son culpables de este desastre y deben ser detenidos.

No son inocentes, por supuesto. Pero, 驴lo hicieron ellos solos? 驴Por qu茅, por ejemplo, el Banco Mundial financia cualquier proyecto orientado a someter la agricultura al dictado de matar la biodiversidad alimentaria? Ya sea una presa, un acueducto, un ferrocarril o un mega proyecto de recuperaci贸n de tierras, el capital necesario lleg贸 en cantidades tales que si se hubiera distribuido entre los agricultores que se suicidaron habr铆a producido resultados menos asesinos. 驴Por qu茅 el Fondo Monetario Internacional, para garantizar los pr茅stamos a los Estados, siempre ha exigido sacrificios a las poblaciones ya obligadas a bajar su nivel de vida diario? Porque la Organizaci贸n Mundial del Comercio, tan sensible al proteccionismo estadounidense, es implacable con los peque帽os pa铆ses agrarios que intentan salvaguardar sus productos del dumping de los pa铆ses industriales (en los mercados africanos hay productos agr铆colas europeos que cuestan menos que los locales).

No abogamos por una agricultura compuesta por peque帽as y miserables parcelas en las que viven campesinos embrutecidos por la fatiga, la familia y las deudas. La soluci贸n al hambre no pasa por volver a las condiciones arcaicas. Pero seguramente el capitalismo, que tiene un alto rendimiento industrial en cada unidad de producci贸n, tiene un rendimiento social muy bajo. En la agricultura, ni siquiera consigue planificar el dimensionamiento de las explotaciones en funci贸n de las cualidades de la tierra, no consigue planificar la cantidad de productos agr铆colas necesarios de un a帽o a otro. La renta agraria es un reparto de plusval铆a y, sobre todo en tiempos de crisis, cuando la plusval铆a se enrarece, el agricultor tendr铆a que producirla 茅l mismo sin ir a otra parte. Para ello tendr铆a que explotar el trabajo asalariado en el campo, lo que s贸lo es rentable para grandes superficies y cultivos 芦extremos禄, intensivos (hortalizas de invernadero) y extensivos (cereales, soja), y que s贸lo es posible invirtiendo a gran escala, en grandes superficies utilizando la ciencia bioqu铆mica para aumentar la productividad.


Cat谩strofe alimentaria, pero no s贸lo

 n+1  鈥 Informe de telereuni贸n 24 de mayo de 2022

La teleconferencia del martes por la noche, con la presencia de 21 compa帽eros, comenz贸 abordando el tema de la actual crisis alimentaria.

The Economist titul贸 su edici贸n del 21 de mayo 芦La cat谩strofe alimentaria que se avecina禄, acompa帽谩ndola de una imagen de portada bastante macabra que representa tres espigas de trigo formadas por granos con forma de calavera. La imagen, que se ha hecho viral en las redes sociales, pretende representar un problema real que est谩 atrayendo la atenci贸n mundial. El art铆culo del semanario brit谩nico, aunque parte de premisas que no son s贸lo las nuestras (por ejemplo, culpar de todo al camorrista de turno, en este caso Putin), muestra que la guerra est谩 llevando a un mundo ya fr谩gil a la ruptura.

Las dificultades de abastecimiento de materias primas y la congesti贸n de los procesos log铆sticos (cuellos de botella) manifestadas con la pandemia se han agravado con la guerra en Europa. Rusia y Ucrania suministran el 28% del trigo comercializado en el mundo, el 29% de la cebada, el 15% del ma铆z y el 75% del aceite de girasol. Estos suministros son esenciales para alimentar a Libia, Egipto, T煤nez, varios pa铆ses africanos y, en general, toda la zona que va desde el sur de 脕frica hasta el este de Asia. Los primeros disturbios por hambre ya han estallado en Sri Lanka e Ir谩n. Inglaterra se ha adelantado proponiendo la formaci贸n de una 芦coalici贸n de voluntarios禄 para escoltar a los buques mercantes que transportan grano ucraniano en el Mar Negro.

Las exportaciones de alimentos de Ucrania proporcionan las calor铆as para alimentar a 400 millones de personas. Adem谩s, se帽ala The Economist, s贸lo el trigo ucraniano permiti贸 poner en marcha el 50% de los programas de Naciones Unidas (Programa Mundial de Alimentos), cuyo objetivo es precisamente combatir la escasez y el hambre. India, tambi茅n tras una sequ铆a r茅cord y una incre铆ble ola de calor en el sur de Asia, ha declarado que suspender谩 sus exportaciones de trigo. El pa铆s es el segundo productor mundial de trigo.

La guerra en Ucrania no s贸lo supone el bloqueo en los puertos del grano destinado a pa铆ses extranjeros, sino que tambi茅n perjudica la futura producci贸n del pa铆s. De hecho, ser谩 dif铆cil restablecer en poco tiempo la cadena de producci贸n y log铆stica, que incluye el uso y la adquisici贸n de fertilizantes y equipos agr铆colas, la adquisici贸n de semillas, etc. Es seguro que el problema persistir谩 durante mucho tiempo, lo que tambi茅n tendr谩 consecuencias en el desarrollo de los futuros vinculados a esta materia prima (l茅ase especulaci贸n financiera).

La crisis alimentaria tambi茅n suscita dudas entre los expertos sobre el uso de los biocombustibles: alrededor del 10% de todos los cereales producidos en el mundo se destinan a la producci贸n de biocombustibles, y el 18% de los aceites vegetales se destinan al biodi茅sel. Hambre para los humanos, comida para las m谩quinas (芦Por qu茅 los agrocombustibles matar谩n de hambre al mundo禄). Ant贸nio Gutierres, Secretario General de las Naciones Unidas, advirti贸 del 芦espectro de una escasez mundial de alimentos禄 que podr铆a durar a帽os.

Por tanto, el problema no es s贸lo el bloqueo del puerto de Odesa, sino los criterios de distribuci贸n global del grano. Tal y como est谩n las cosas actualmente, se podr铆an clasificar racionalmente los alimentos disponibles, pero no se hace porque prevalece la forma corporativa, la renta agraria, la propiedad privada, la guerra de todos contra todos. Por un lado est谩 la planificaci贸n, sin la cual el sistema se derrumbar铆a, la log铆stica debe entenderse como el flujo sangu铆neo de la producci贸n, por otro lado est谩 la anarqu铆a inherente al mercado. Sabemos que el capitalismo logra producir admirablemente bienes con un plan de producci贸n racional dentro de las f谩bricas individuales, pero a nivel social logra planificar muy poco. Nuestras acciones cotidianas, desde el uso de un tel茅fono m贸vil hasta el de un electrodom茅stico, se relacionan con redes de tal complejidad que no podr铆an funcionar sin planes centralizados que, adem谩s, son precisos hasta el punto de limitar la probabilidad de contratiempos. Podr铆a haber muchos ejemplos, ya que toda nuestra vida gira en torno a procesos regulados.

Sin embargo, hoy en d铆a la planificaci贸n es s贸lo una cara de la moneda, la otra es el creciente desorden econ贸mico y social.

El programa inmediato de la revoluci贸n (reuni贸n de Forli del Partido Comunista Internacional, 28 de diciembre de 1952) adopta la forma de un plan de especies, cuyos puntos hemos desarrollado en un manifiesto pol铆tico. Si en los a帽os 50 este programa pod铆a entenderse como el nacimiento de una corriente pol铆tica que luchaba contra otras, hoy aparece cada vez m谩s claramente como un plan de especie, la 煤nica forma de evitar la extinci贸n. Pensemos en las metr贸polis de 20 millones de habitantes: son met谩stasis incontrolables (芦Deconstrucci贸n urbana禄, 芦La morada del hombre禄). Y lo mismo ocurre con el tr谩fico contaminante y la circulaci贸n insensata de mercanc铆as (芦Evitar el tr谩fico innecesario禄, 芦Controlar el consumo, desarrollar las necesidades humanas禄). Un par de d茅cadas despu茅s de la redacci贸n del programa Forli, algunas fracciones de la clase dirigente han llegado a capitular ideol贸gicamente ante 茅l, por ejemplo con el Informe sobre los l铆mites del desarrollo (Club de Roma, 1972). Y sobre la 芦reducci贸n dr谩stica de la jornada laboral禄, uno de los puntos del programa inmediato (芦Tiempo de trabajo, tiempo de vida禄), los capitalistas y los gobernantes ya est谩n trabajando con los experimentos de semanas laborales cortas en varios pa铆ses.

Una situaci贸n de invivilidad, malestar y alienaci贸n debida a la agon铆a de una forma social moribunda produce una necesidad desesperada de comunidad, que se manifiesta de las formas m谩s contradictorias, como los seguidores de f煤tbol o las sectas religiosas. Hay miles de personas, especialmente en Estados Unidos, que llevan a帽os prepar谩ndose para el fin del mundo construyendo b煤nkers subterr谩neos, refugi谩ndose en lugares remotos y acaparando alimentos de larga duraci贸n. Se est谩n preparando para el apocalipsis, dicen. El 芦misterioso禄 fen贸meno Qanon, una galaxia de grupos y movimientos basados en teor铆as chifladas, moviliza a miles de personas y genera acontecimientos como el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. Se trata de agrupaciones dif铆cilmente clasificables con las viejas etiquetas izquierda-derecha tan queridas por los europeos. Desde los supremacistas blancos hasta la ultra derecha, desde los antisistema de supervivencia hasta los conspiradores del no-vacunas, el mundo est谩 produciendo una profusi贸n de fen贸menos irracionales. Las viejas estructuras pol铆ticas se disuelven y las nuevas luchan por emerger; estamos, pues, en una fase h铆brida en la que proliferan los populismos de diversa 铆ndole y naturaleza.

Estamos en medio de una transici贸n que afecta a todo el espectro de la actividad humana. As铆 lo atestigua tambi茅n la guerra que se libra en Ucrania, un conflicto bastante an贸malo: los arsenales b茅licos actuales no sirven para la guerra electr贸nica, los tanques ya no son necesarios, como tampoco lo son los barcos y los aviones. Cuando la ley del valor falla, cuando la crisis ya no es coyuntural sino estructural, la superestructura social, la psicolog铆a colectiva y el individuo, tambi茅n se ven afectados. El capitalismo nunca ha visto una situaci贸n tan cr铆tica y no hay ning煤n elemento dentro del sistema que pueda revertirla.

De las capitulaciones ideol贸gicas de la burgues铆a frente a 芦nuestra禄 doctrina, pasamos a las pr谩cticas. Al hablar de transici贸n social, no debemos olvidar el importante fen贸meno de los transfugas de clase (los tr谩nsfugas de su entorno social), elemento invariable de toda revoluci贸n, signo fundamental de la estrecha ruptura pol铆tica con la vieja sociedad. La respuesta proletaria a la creciente cat谩strofe s贸lo puede ser internacional e internacionalista. El partido comunista, tal y como lo entiende nuestra corriente, es un organismo de la especie que se forma y desarrolla gracias a la informaci贸n procedente del futuro. Su programa no depende de las opiniones de tal o cual dirigente, sino de la evidencia cient铆fica (el actual modo de producci贸n est谩 condenado por su bajo rendimiento energ茅tico). Hoy en d铆a, es mucho m谩s f谩cil hacer circular las ideas. Los Estados cierran Internet cuando estallan disturbios o insurrecciones, pero en m谩s de una ocasi贸n los manifestantes han conseguido saltarse los bloqueos (por ejemplo, creando redes de malla como durante las Primaveras 脕rabes).

Cuando la revoluci贸n est谩 madura, encuentra sus militantes, sus herramientas vivas, que se ver谩n impulsadas por poderosas determinaciones para realizar sus objetivos, quiz谩s sin ser siquiera conscientes de que lo est谩n haciendo. Al fin y al cabo, la revoluci贸n es un hecho natural, al igual que los terremotos, las erupciones volc谩nicas y las tormentas.

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Fuente: Materialesxlaemancipacion.espivblogs.net