January 16, 2021
De parte de Asociacion Germinal
201 puntos de vista

Este movimiento no es una revoluci贸n, sino el rostro de un monstruo para el que el t茅rmino fascista se queda peque帽o y desactualizado

Marcos Reguera 22/02/2017

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Un meme original de la Alt Right

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Un meme original de la Alt RightALT RIGHT

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En el primer mes de su presidencia, Donald J. Trump ha confirmado las expectativas m谩s inquietantes sobre las pol铆ticas de regresi贸n social y ataque a las minor铆as.

Pero, de entre todas las medidas regresivas, hubo una cuyas implicaciones a corto plazo podr谩 no ser tan dram谩tica, aunque en el largo plazo tendr谩 consecuencias impredecibles. Me refiero a la decisi贸n presidencial adoptada en la noche del 28 de enero por la cual Steve Bannon, el consejero presidencial para asuntos estrat茅gicos, se convert铆a en miembro nato del Consejo de Seguridad Nacional (贸rgano que en los Estados Unidos funciona como consejo de ministros para la gesti贸n de crisis y de la pol铆tica exterior y de seguridad nacional).

Este ascenso vino acompa帽ado por la destituci贸n de Dan Coast, director de la comunidad de inteligencia nacional, el 贸rgano que agrupa a todas las agencias de inteligencia americanas (entre ellas la CIA, la DIA, el FBI o el NSA), as铆 como de Joseph Dunford, el jefe del Estado Mayor Conjunto (el 贸rgano de direcci贸n del ej茅rcito y m谩xima instancia del Pent谩gono). En otras palabras, tanto el ej茅rcito como los servicios de inteligencia han perdido a sus miembros natos en el 贸rgano m谩s importante de toma de decisiones concerniente a la pol铆tica imperial de Estados Unidos. Es el mayor golpe para el ej茅rcito en toda su historia, y el segundo mayor para la CIA desde que George W. Bush reformase su car谩cter independiente. Y si hay algo que tanto los servicios secretos como el ej茅rcito americano han aprendido con su implicaci贸n en la pol铆tica exterior estadounidense es a eliminar gobiernos que no eran de su agrado. No habremos de perder de vista los movimientos de ambas instituciones.

El ideario de los supremacistas blancos ha desembarcado en la Casa Blanca con una fuerza e influencia que no ten铆an desde el presidente Woodrow Wilson

La entrada de Bannon en el Consejo de Seguridad Nacional le permite conocer los secretos de Estado m谩s importantes de la pol铆tica norteamericana as铆 como la posibilidad de influir en las situaciones cr铆ticas de la presidencia en tiempo real, participaci贸n que antes ten铆a vedada, pues ninguna persona que no pertenezca al Consejo de Seguridad Nacional o que sea invitada expresamente por el presidente puede siquiera entrar en la sala de operaciones del ala este de la Casa Blanca.

Si a esto le unimos el hecho de que la mayor铆a de las 贸rdenes ejecutivas ultraderechistas nombradas anteriormente son obra personal del propio Bannon, nos vemos obligados a aceptar que se est谩n cumpliendo las predicciones m谩s pesimistas sobre la enorme influencia del consejero de la Alt Right en la pol铆tica del presidente Trump. De este modo, el ideario de los supremacistas blancos ha desembarcado en la Casa Blanca con una fuerza e influencia que no ten铆an desde que el presidente Woodrow Wilson despidi贸 a los trabajadores federales afroamericanos al asumir la presidencia en 1912.

Todas estas cuestiones, sumadas al auge de la extrema derecha en Europa, que podr铆a alcanzar el poder en pa铆ses clave como Francia, o con el triunfo del discurso xen贸fobo entre amplias capas de los sectores m谩s desfavorecidos de la poblaci贸n por el impacto de la crisis econ贸mica y los problemas de la globalizaci贸n, nos urge a considerar la aparici贸n de una nueva ideolog铆a de extrema derecha que podr铆a llegar a jugar un papel preponderante en un futuro no muy lejano, y que supone una amenaza para la democracia y el respeto a una sociedad pluralista.

驴Es la Alt Right fascista? Or铆genes y caracter铆sticas generales del movimiento

La Alt Right es un movimiento juvenil que aspira a reformular la extrema derecha desde moldes creados por la izquierda, tanto desde una perspectiva xen贸foba como machista, y est谩 compuesta por dos facciones: la facci贸n Radix, centrada en el racialismo y la facci贸n Breitbart, enemiga declarada del feminismo, el islam y del pensamiento pol铆ticamente correcto.

驴Son Donald Trump y la Alt Right fascistas/neo fascistas? 驴O representan un nuevo fen贸meno de extrema derecha para el cual no tenemos a煤n t茅rminos y referentes? Estas preguntas han sido recurrentes entre los analistas de actualidad y la poblaci贸n en general. Son preguntas leg铆timas y pertinentes, pero que no debieran obsesionarnos. Lo que subyace a estas preguntas es el miedo fundado a que la barbarie que vivimos en los a帽os treinta y cuarenta del siglo XX pueda repetirse. A este respecto, la frase atribuida a Mark Twain sobre la historia quiz谩 pueda ofrecer algo de perspectiva: 鈥淟a historia no se repite, pero rima鈥.

Habr谩 cuestiones que nos parezcan recurrentes en ambos casos, y esas recurrencias nos tienen que poner en alerta sobre los peligros impl铆citos que pueden sobrevenir. Pero al igual que los fascismos en su momento exced铆an una comparaci贸n con los reaccionarios europeos del siglo XIX (por las novedades que planteaban, terribles novedades hist贸ricas), la Alt Right y Trump deben juzgarse en base a la especificidad hist贸rica en que han aparecido, con todas sus consecuencias. Esto quiere decir que nunca podr谩n ser lo mismo que el fascismo, lo que no impide considerarlos como una amenaza para toda sociedad que aspire a un r茅gimen de libertad plural.

Por otra parte es necesario aclarar que aunque Trump y la Alt Right hayan desarrollado una relaci贸n de simbiosis pol铆tica, eso no significa que Trump sea un pol铆tico de la Alt Right. El extremo individualismo eg贸tico del presidente dificulta encasillarle claramente en una ideolog铆a formada, aunque de entre todas las tradiciones pol铆ticas norteamericanas, a la que m谩s se aproxima tanto por sus declaraciones como generacionalmente es al paleoconservadurismo. Por el momento bastar谩 con comprender que Trump y la Alt Right no son lo mismo, aunque han conseguido un alto grado de complementariedad. Trump ha permitido salir a la Alt Right de la marginalidad, mientras que la Alt Right ha proporcionado a Trump una base social y el movimiento pol铆tico del que carec铆a el multimillonario.

Trump y la Alt Right no son lo mismo, aunque han conseguido un alto grado de complementariedad

Pero a煤n subsiste la pregunta sobre qu茅 es la Alt Right. La prensa estadounidense ha creado un relato sobre un movimiento pol铆tico racista blanco protagonizado por una serie de figuras medi谩ticas, que pretende iniciar una guerra cultural con las minor铆as raciales, el feminismo y las mujeres, as铆 como con la izquierda en general. Sin duda esto es  lo que caracteriza a la Alt Right. Sin embargo como denunciaba Andrew Anglin, miembro de la Alt Right  y uno de los m谩ximos referentes neonazis americanos desde su p谩gina The Daily Stormer, esta idea es en buena parte una invenci贸n de la prensa (m谩s bien una racionalizaci贸n). Para crear un relato necesit贸 convertir un movimiento social en una historia de nombres propios y caras reconocibles, gente a la que se le pueda imputar un plan y unas ideas susceptibles de alimentar un relato.

Y en efecto, una revisi贸n de los or铆genes y evoluci贸n de la Alt Right  confirma la tesis de Anglin, quien se niega a aceptar que la Alt Right no volver谩 a ser solo el movimiento de base de sus or铆genes.

A inicios de la era Obama, mientras los estadounidenses del baby boom de la Am茅rica profunda se organizaban para crear el Tea Party contra la pol铆tica del nuevo presidente, los millennials se encontraron con un panorama laboral nada envidiable. A pesar del enfoque algo m谩s heterodoxo de Obama en la gesti贸n de la crisis, una gran proporci贸n de j贸venes vio truncada su entrada al mercado de trabajo, o padeci贸 una mezcla de pluriempleo y trabajo precario que no se correspond铆a con sus expectativas vitales y el precio que hab铆an tenido que pagar, endeud谩ndose algunos de ellos por decenas de miles de d贸lares en el sistema universitario estadounidense. Aquellos que ni siquiera ten铆an formaci贸n universitaria se encontraron que el sector industrial hab铆a desaparecido y que los trabajos del sector servicios menos cualificados los ocupaban en condiciones de explotaci贸n latinos y afroamericanos.

Una generaci贸n de j贸venes precarios, muchos de ellos ninis, comenzaron a encontrarse y a converger a trav茅s de internet, compartiendo sus frustraciones, experiencias y anhelos, sus odios y reivindicaciones. Para ellos, al contrario que para sus padres y hermanos mayores, el problema no era tanto Obama, sino una sociedad que no ofrec铆a salidas, y en la que una 茅lite cultural y educativa denunciaba desde los medios de comunicaci贸n, las escuelas, institutos y universidades,  la situaci贸n de vulnerabilidad de mujeres, minor铆as raciales y sexuales; pero que no ten铆a ni una palabra para las problem谩ticas de los varones j贸venes blancos.

Los j贸venes comenzaron a compartir sus experiencias y rabia con altas dosis de humor donde predominaba el machismo, el racismo y la homofobia

Estos millennials, en parte ninis, en parte precarios, invirtieron mucho tiempo y recibieron est铆mulos en las redes sociales e internet, y a trav茅s de foros como las p谩ginas 4chan8chan/Pol/ o Reddit, entre otras, formaron una subcultura de intercambio de ideas, debates y humor virtual. Ninguna de esta p谩ginas era de extrema derecha (ni pol铆ticas en ning煤n sentido), sino simples foros de internet y p谩ginas donde compartir gifs y memes. De esta manera, y con un cierto 鈥渁politicismo鈥 de origen, estos j贸venes comenzaron a compartir sus experiencias y rabia con altas dosis de humor donde predominaba el machismo, el racismo y la homofobia. El medio principal de protesta era el meme, im谩genes encuadradas que suelen estar acompa帽adas de un breve texto en donde se ironiza sobre cualquier asunto haciendo gui帽os por lo general a la cultura popular.

Los memes ofrec铆an un formato muy visual, 谩gil, desenfadado y ameno de expresar ideas pol铆ticamente incorrectas. Algunos comenzaron a hacer circular estas expresiones machistas y racistas en tono jocoso (por trolleo, buscando la provocaci贸n para divertirse), otros como s铆ntoma de rebeld铆a ante lo que detectaban como el discurso institucional pol铆ticamente correcto. Y muchos como una forma menos agresiva de promocionar sus ideales pol铆ticos excluyentes. Una parte de este 煤ltimo grupo acabar铆a deviniendo en las actuales figuras medi谩ticas y l铆deres de la Alt Right. En lo que todos ellos parecen coincidir es que en estos inicios la mayor铆a de sus compa帽eros de la red no eran conscientes de estar participando en el nacimiento de una nueva extrema derecha, sino que todo formaba parte de un ejercicio de provocaci贸n y rebeld铆a, una actividad ociosa que adem谩s cumpl铆a la funci贸n de servir de terapia colectiva virtual.

El movimiento ten铆a sus l铆deres de opini贸n y referentes, pero fue bastante horizontal y participativo en su formaci贸n y desarrollo

Con el tiempo la parte m谩s l煤dica y canalla fue reconducida (nunca ha desaparecido) a debates m谩s expl铆citamente pol铆ticos y sociales. De esta manera fue surgiendo el discurso y la ideolog铆a Alt Right a trav茅s de los chats y los foros de internet. El movimiento ten铆a sus l铆deres de opini贸n y referentes, pero fue bastante horizontal y participativo en su formaci贸n y desarrollo. Cronol贸gicamente coincidi贸 con el fen贸meno de Occupy Wall Street en los Estados Unidos, el 15-M en Espa帽a, y las primaveras 谩rabes; y al igual que en estas experiencias la gente se reun铆a (virtualmente) para criticar al establishment y pensar una nueva pol铆tica. Pero, al contrario que en las plazas, la comunidad no buscaba verse las caras, sino que todo se desarroll贸 entre avatares, motes y nombres falsos. Los l铆deres actuales tienden a explicar esta b煤squeda del anonimato como la consecuencia de la represi贸n que viven a causa de sus ideas. Sea cierto o no, esta din谩mica no se puede desvincular de un fen贸meno muy com煤n en el mundo de la informaci贸n y la pol铆tica digital: la proliferaci贸n de la visceralidad pol铆tica en las redes. Perfiles de gente que aprovechan el anonimato que internet ofrece para defender posiciones agresivas, irrespetuosas o radicales, amparados por la seguridad de su avatar.

Esta l贸gica de la impunidad ante la reprobaci贸n social ha sido un elemento muy importante en el proceso de radicalizaci贸n del movimiento. Relacionarse a trav茅s del avatar proporciona el reconocimiento de los seguidores que puedan surgir y evita el ataque directo hacia la persona real. De esta manera result贸 mucho m谩s sencillo para los j贸venes de esas p谩ginas exhibir un discurso pol铆ticamente incorrecto y comenzar una escalada de radicalizaci贸n.

Milo Yiannopoulos (Milo a partir de ahora) es un youtuber provocador y una de las m谩ximas referencias de la Alt Right por la facci贸n Breitbart. Milo propuso en un influyente art铆culo titulado Gu铆a de la Alt Right para conservadores del establishment una hip贸tesis muy interesante aunque posiblemente exagerada (como todo en 茅l), seg煤n la cual el surgimiento de la Alt Right en la actualidad responder铆a a los mismos motivos que la rebeli贸n de los j贸venes de mayo del 68: un movimiento contestatario ante una sociedad moralista en donde el horizonte de expectativas de la juventud es insatisfactorio, lo que alienta un levantamiento contra las normas establecidas.

驴Tiene sentido esta hip贸tesis de Milo? En parte creo que abre una perspectiva interesante para reconsiderar la manera en que hemos construido la cultura social progresista hasta el momento.

Relacionarse a trav茅s del avatar proporciona el reconocimiento de los seguidores que puedan surgir y evita el ataque directo hacia la persona real

En las 煤ltimas d茅cadas hemos visto surgir y afianzarse movimientos en contra de la discriminaci贸n, el racismo, y a favor de los derechos de las mujeres y de la conquista de su leg铆timo lugar en la sociedad. Estos movimientos han sido y son fundamentales en la construcci贸n de una sociedad mejor. Pero junto a las conquistas necesarias, se ha ido desplegando en algunos casos unas formas y modelos moralistas e intransigentes, transformando parte de un movimiento muy necesario en su radicalidad en una cruzada moral. La consecuencia de esto, en una sociedad que sigue siendo profundamente machista, hom贸foba y racista (a pesar de las conquistas), ha sido doble: un levantamiento aprovechado por movimientos reaccionarios y la p茅rdida creciente de la simpat铆a del gran p煤blico, aquellas personas que aprueban el feminismo y el antirracismo por convenci贸n y no por convicci贸n (que siguen siendo mayoritarios).

A pesar de que el feminismo, el antirracismo o la tolerancia hacia la diferencia no son a煤n valores genuinamente hegem贸nicos en nuestra sociedad, en los medios de comunicaci贸n s铆 predomina una versi贸n convencional y superficial de los mismos que, unida a una actitud cada vez m谩s intransigente y menos dialogante de algunos de los militantes m谩s activos de dichos movimientos, ha generado una oleada de rechazo creciente hacia estas ideas, form谩ndose as铆 un caldo de cultivo propicio para una nueva extrema derecha. Y es en este contexto en el que ha surgido una nueva mentalidad entre muchos j贸venes de una lucha rebelde contra lo que ellos identifican como el pensamiento de lo pol铆ticamente correcto. La convenci贸n cultural que, a su juicio, enmascara el principal problema social, que es la desaparici贸n de la sociedad blanca y 鈥渆uropea鈥/americana, su sociedad, la 煤nica que creen capaz de ofrecerles un futuro.

Por lo tanto Milo no se equivoca del todo cuando se帽ala que el movimiento de la Alt Right es una respuesta similar a la de los j贸venes de mayo del 68. Unos se rebelaron contra la conservadora sociedad moralista de posguerra, mientras que los otros se rebelaron contra la moralizaci贸n de la lucha por la justicia social. Ambos se rebelan contra el pensamiento convencional de su momento hist贸rico en nombre de la libertad: en el 68 produciendo una izquierda alternativa, una versi贸n del comunismo antiautoritario; en 2016 una derecha alternativa que, en sus propios t茅rminos, dice luchar contra el totalitarismo y la censura de lo pol铆ticamente correcto.

No fue Trump quien rescat贸 a la Alt Right del anonimato para lanzarlos al estrellato, sino Hillary Clinton

El momento clave en la transformaci贸n de este movimiento lleg贸 en las elecciones presidenciales de 2016, cuando el candidato republicano y futuro presidente Donald Trump vino a personificar con su discurso irreverente, plagado de racismo, machismo y cr铆tica al establishment todo lo que durante a帽os se hab铆a ido gestando en los rincones oscuros de internet. Pero, por una iron铆a de la historia, no fue Trump quien rescat贸 a la Alt Right del anonimato para lanzarlos al estrellato, sino Hillary Clinton.  En un discurso de campa帽a en la ciudad de Reno (Nevada) el 25 de Agosto de 2016, Clinton sugiri贸 la vinculaci贸n de su oponente con los radicales de la Alt Right a trav茅s de su entonces nuevo director de campa帽a Steve Bannon.

El principal ide贸logo y referente de la Alt Right y l铆der de la facci贸n Radix, Richard B. Spencer, cuenta que, en aquel momento, se encontraba en Tokio cuando su correo personal se inund贸 de peticiones de entrevistas por parte de la prensa para que explicara qu茅 era la Alt Right. En aquel momento el movimiento hab铆a dejado de ser un simple conjunto de ciberactivistas y j贸venes irreverentes para convertirse en una opci贸n pol铆tica de primer orden.

Algunos en la Alt Right, como Bannon desde Breitbart News, Anglin desde Daily Stormer, o Spencer desde Radix, llevaban tiempo ejerciendo un liderazgo simb贸lico en el movimiento como figuras de referencia y pasaron a convertirse en l铆deres del movimiento, tanto a su pesar (Anglin), como por su insistencia (Spencer y Milo) o sin su conocimiento pero por sus conexiones con la nueva presidencia de Trump (Bannon). Y con ello lleg贸 el momento medi谩tico: entrevistas y aparici贸n en programas, con giras universitarias y reuniones de celebraci贸n por el ascenso de Trump. Los miembros de la Alt Right van surgiendo del anonimato, pero en el movimiento se sigue manteniendo a煤n la subcultura virtual que permite coordinar una red de seguidores, a煤n con bastante horizontalidad y poco a poco ir convirtiendo un movimiento de protesta en un movimiento de masas, tarea en la que se encuentran en este momento sus l铆deres, en especial Richard Spencer.

Desde el momento en que la Alt Right se ha convertido en un fen贸meno de audiencias muestra una serie de elementos comunes que unifican a sus miembros.

Alt Right presenta un alto grado de sofisticaci贸n intelectual y capacidad discursiva, esto les vuelve mucho m谩s peligrosos

Si el lector tiene en mente al t铆pico neonazi anda desencaminado. Uno de los mayores 茅xitos y caracter铆sticas de la Alt Right es que han conseguido generar una imagen alejada del mundo skinhead y de su violencia que tanto rechazo causa en la sociedad. En su lugar nos encontramos con intelectuales trajeados y exc茅ntricos celebrities, que ofrecen un discurso bien estructurado de ideas provocadoras y agudos comentarios, todo ello expuesto con grandes dotes comunicativas. En contraste con el lobot贸mico mundo de la extrema derecha tradicional, la Alt Right presenta un alto grado de sofisticaci贸n intelectual y capacidad discursiva, como si en una clase de instituto los estudiantes frikis y empollones desplazasen a los matones como los reyes del patio. Como el lector imaginar谩, esto les vuelve mucho m谩s peligrosos, pues su capacidad de persuasi贸n y combate discursivo es mucho mayor.

Esto a su vez permite a la Alt Right poder prescindir de la violencia (al menos por el momento), lo que ha provocado una parad贸jica respuesta por parte de algunos grupos de la izquierda norteamericana, que por el contrario tiene problemas al gestionar su propia violencia. El 20 de enero del 2017 un sujeto embozado asest贸 un pu帽etazo a Richard Spencer mientras contestaba a la CNN en una entrevista en la calle. El pu帽etazo se hizo viral, apareci贸 en peri贸dicos de medio mundo y provoc贸 que incluso figuras de reconocido prestigio, como el fil贸sofo Slavoj Zizek, entrasen a intentar legitimar el ataque a Spencer. Una semana despu茅s, Milo tuvo que cancelar un acto en la Universidad de California Berkeley y ser evacuado por la polic铆a cuando una protesta pac铆fica contra su presencia en el campus devino en un intento de asalto al edificio por parte de encapuchados armados con palos y lanzacohetes caseros. Y mientras la izquierda debate sobre si se puede o no agredir f铆sicamente a la extrema derecha, la Alt Right ha conseguido instrumentalizar estos sucesos para presentar como veros铆mil la idea de unos pac铆ficos conservadores atacados por unos violentos izquierdistas y sus c贸mplices de los medios de comunicaci贸n, que mediante su tiran铆a del pensamiento pol铆ticamente correcto oprimen la libertad de expresi贸n de unos, mientras justifican la violencia de los otros.

De esta manera la Alt Right ha conseguido invertir los papeles, haciendo parecer a la izquierda violenta y totalitaria y a ellos como paladines de la libertad. Con ello van consiguiendo poner de su parte a los medios conservadores convencionales y empiezan a levantar simpat铆as entre conservadores m谩s moderados, o aquellos radicales de derechas m谩s mayores a los que por un h谩ndicap generacional a煤n no llegaban. El propio Trump ha intervenido amenazando por Twitter a la Universidad de California Berkeley con que, si se repiten estos actos violentos, revisar谩 su financiaci贸n p煤blica.

Con esto vemos otra caracter铆stica de la Alt Right, su uso constante de la provocaci贸n p煤blica, que tensa la convivencia mediante su discurso y, cuando aparece la violencia, se refugia en el victimismo, como si el hecho de extender un discurso del odio no tuviera consecuencias.

Alt Right ha conseguido invertir los papeles, haciendo parecer a la izquierda violenta y totalitaria y a ellos como paladines de la libertad

Otro elemento muy presente en la Alt Right es el uso prol铆fico de la iron铆a y el humor. Vimos que este recurso al humor se encontraba en los mism铆simos or铆genes de la Alt Right como movimiento de base y que ten铆a en el uso del meme su principal arma. De un meme surgi贸 precisamente el que ha acabado erigi茅ndose como s铆mbolo de la Alt Right: la rana Pepe (Pepe the frog). Puede resultar un tanto rid铆culo que una fea y grimosa caricatura de una rana sea el s铆mbolo de un movimiento de este calibre. Le resta seriedad y credibilidad. Pero eso no es algo que preocupe a los l铆deres de la Alt Right, pues son conscientes de que la puesta en escena de su discurso es suficiente para dotar de seriedad al movimiento, y con elementos como la rana Pepe o el uso generalizado de los memes restan dureza a su imagen.

En el fondo es un uso calculado de la frivolidad y de la frivolizaci贸n de los elementos discursivos y las im谩genes de la extrema derecha: la rana pepe bebiendo t茅 con un bigote hitleriano, Hillary Clinton con expresiones faciales divertidas o Trump vestido como Napole贸n o fusionado con la rana Pepe (y compartido a trav茅s de su propia cuenta de Twitter). Todo ello jalonado con frases racistas y machistas, donde los l铆mites entre la broma y la propaganda se difuminan, generando un juego perverso e hip贸crita por el cual todo es una broma hasta que se demuestre lo contrario. Pero a la vez, el mensaje llega y cala en la poblaci贸n, y si la recepci贸n es negativa, entonces se alega que en realidad nada iba en serio.

A todo ello se le suma el uso de un argot, un lenguaje especial que sirve para generar una identidad grupal compartida, a la par que se intenta realizar un lavado discursivo de la ret贸rica de extrema derecha tradicional. He aqu铆 unos pocos ejemplos:

鈥 Human biodiversity (biodiversidad humana) = Desigualdad racial (en el sentido de que existen distintas razas, unas superiores, otras inferiores que no deben mezclarse)

鈥 Masculinist/Manosphere (Masculinismo) = Defensa de los derechos de los varones (desde el supuesto de que se encuentran oprimidos por el feminismo)

鈥 Libtard (progre-retrasado) = Progre+retrasado, izquierdista simpl贸n.

鈥 Cuckservative (cornuservador) = Cuckold es el que observa c贸mo otro hombre realiza el coito con su esposa. Pol铆tico profesional conservador que defiende el pensamiento pol铆ticamente correcto y ataca a la Alt Right.

鈥 Normie (convencional) = Persona normal conservadora que sigue los dictados de una sociedad izquierdista por adherirse a lo pol铆ticamente correcto. Potencial seguidor de la Alt Right una vez sea liberado del pensamiento pol铆ticamente correcto.

Estos son s贸lo algunos ejemplos del extenso argot que pueblan los chats y los discursos de la Alt Right. Como se puede inferir a partir de algunos de estos t茅rminos, ideol贸gicamente la Alt Right comparte un fondo com煤n, erigido sobre el machismo y el racismo, en el que esos dos principios aparecen disfrazados con un lenguaje que se aleja de los lugares comunes del racismo y el machismo convencional. Hay un esp铆ritu de renovaci贸n de ambas ideas por medio de la colonizaci贸n de los marcos discursivos y la ret贸rica de la izquierda postmoderna al servicio de su radical opuesto.

Existen dos facciones: la Alt Right pura, que representa a los racistas m谩s convencidos, y la facci贸n Breitbart, con un perfil m谩s medi谩tico

Pero para hablar de las ideas de la Alt Right es necesario atender a una distinci贸n que es fundamental y estrat茅gica, y es que, existen, a grandes rasgos, dos facciones en el movimiento que se complementan a la par que se encuentran enfrentadas. La facci贸n Radix, o Alt Right pura, que representa a los racistas m谩s convencidos y cuyo centro de preocupaci贸n es la raza; y, por otra parte, la facci贸n Breitbart con un perfil m谩s medi谩tico y mainstream, centrada en las luchas culturales, especialmente un discurso de g茅nero a modo de machismo militante.

La distinci贸n entre Alt Right Radix y Alt Right Breitbart es una diferenciaci贸n m铆a elaborada a partir de la constataci贸n de que existe, dentro del movimiento, una identidad diferente hacia la etiqueta Alt Right. Los m谩s radicales, con Spencer a la cabeza se referencian a s铆 mismos como Alt Right a secas, mientras que los periodistas del peri贸dico Breitbart no aceptan la etiqueta y les ha llegado impuesta por la prensa rival. Tras varios meses ya se ha popularizado llamarlos a todos Alt Right, pero los Radix no aceptan que los Breitbart sean parte del movimiento, pues los ven muy moderados, raz贸n por la que Spencer los llama tambi茅n Alt Light.

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Richard B. Spencer y la facci贸n Radix o Alt Right pura

La revista Radix Journal es el principal centro de referencia intelectual de la Alt Right. Est谩 dirigido por su fundador, el brillante y pol茅mico Richard B. Spencer, quien se autodefini贸 durante un tiempo en su cuenta de Twitter como el Karl Marx de la Alt Right. Radix se encuentra a su vez vinculada al National Policy Institute (NPI), un think tank supremacista blanco, dirigido tambi茅n por Spencer, desde el que se dedica a la renovaci贸n ideol贸gica del racismo como principal objetivo.

Spencer es adem谩s el inventor del t茅rmino Alt-Right. Si bien existe una pol茅mica entre 茅l y Paul Gottfried sobre la autor铆a del t茅rmino, todo parece indicar que la idea fue de Spencer en su 茅poca como editor en Taki鈥檚 magazine, con el art铆culo The conservative write: una cr铆tica a la burbuja intelectual de Nueva York, a los neoconservadores, y en donde se anuncia el porvenir de una nueva derecha, a la que denomina 鈥渄erecha alternativa鈥. El concepto de Alt Right, tal y como explica Spencer en su art铆culo The Napoleon of the current year, publicado en Radix journal, result贸 de una contracci贸n pegadiza que 茅l realiz贸 para hacer m谩s atractivo el t茅rmino. Existe bastante consenso dentro de la Alt Right acerca de la autor铆a de Spencer sobre la etiqueta, y el art铆culo citado con anterioridad es posiblemente el manifiesto mejor logrado de la Alt Right, que adem谩s explica la conexi贸n del movimiento con el propio Trump.

Pero 驴qu茅 significa Radix? Tal y como explica la revista anteriormente aludida, radix es una palabra latina que significa ra铆z, y es la base etimol贸gica de la palabra race (raza en ingl茅s), as铆 como de la palabra radical. Y aunque la revista reivindica el sentido original del t茅rmino radical (ir a la ra铆z de un asunto), la p谩gina sugiere la fusi贸n de los dos t茅rminos (raza y radical, o racismo radical). Este juego de palabras en lat铆n entre el radicalismo y la raza define muy bien al propio Spencer. Nacido en Boston, en su ni帽ez vivi贸 en un suburbio acomodado en la ciudad de Dallas (Texas) y fue vecino de George W. Bush. Estudi贸 un grado en literatura inglesa y m煤sica en la Universidad de Virginia y un m谩ster en humanidades en la universidad de Chicago, en la que realiz贸 una tesis de m谩ster sobre la m煤sica de Richard Wagner en el pensamiento del fil贸sofo Theodor Adorno.

El mayor logro ha sido comprender la estructura del pensamiento frankfurtiano para subvertirlo y ponerlo al servicio del pensamiento reaccionario

Este 煤ltimo punto es importante, pues refleja un elemento que va a estar presente en toda la Alt Right, y en especial entre los Radix. Spencer elabor贸 su pensamiento, al igual que su involuntario maestro Peter Gottfried, a partir de la lectura de las obras de los fil贸sofos de la Escuela de Frankfurt. Un grupo de marxistas heterodoxos alemanes, que en la segunda mitad del siglo XX realizaron la gran cr铆tica intelectual al nazismo y se erigieron como el m谩ximo referente de los j贸venes del 68 y la nueva izquierda. Lo importante de este detalle es la estrategia que han utilizado los Radix. Han acudido a unos de los m谩ximos cr铆ticos de sus referentes pol铆ticos (el fascismo), que son a su vez los padres intelectuales de sus enemigos directos (la nueva izquierda). Los fil贸sofos frankfurtianos eran, con diferencia, una de las fuentes m谩s complicadas desde donde generar una ideolog铆a neofascista, y sin embargo, el gran logro de gente como Gottfried o como Spencer ha sido comprender la estructura del pensamiento frankfurtiano para subvertirlo y ponerlo al servicio del pensamiento reaccionario.

Algo parecido a lo que una parte de la nueva izquierda hizo con el jurista y pensador filonazi Carl Schmitt, solo que en la Alt Right alcanza hitos program谩ticos profundos.

Si a partir de la Escuela de Frankfurt y la nueva izquierda se desarroll贸 un modelo de pensamiento que transit贸 desde la identidad de clases a las identidades en plural (de raza, g茅nero y sexualidad), Spencer y los Radix han hecho de la identidad su gran bandera, metamorfoseando el supremacismo blanco en una nueva idea a la que han llamado identitarianismo (la identidad de los varones blancos supuestamente oprimidos en una sociedad que venera el multiculturalismo y la feminizaci贸n).

Este identitarianismo est谩 fuertemente influido por un pensamiento nietzscheano en el que la voluntad de poder de los sujetos lleva a una colisi贸n inevitable de las razas. Esto recordar谩 al lector a la teor铆a del darwinismo social de Herbert Spencer, el padre del racismo 鈥榗ient铆fico鈥 del siglo XIX.

La historia en ocasiones muestra un particular sentido del humor al hacer coincidir en apellido al padre del viejo racismo (pseudo) cient铆fico con el nuevo racismo, que se pretende cient铆fico. Y si el racismo decimon贸nico se obsesion贸 con cuestiones como la frenolog铆a y la categorizaci贸n racial por el aspecto fision贸mico, este nuevo racismo tambi茅n ha encontrado sus propios fetiches justificadores.

Estos nuevos racistas evitan referirse a elementos fision贸micos a la hora de justificar sus ideas. El color de la piel, las formas faciales o la estatura no ser铆an para ellos algo importante (aunque en un sentido profundo sea lo 煤nico que vean). Ellos alegan que existen diferencias de inteligencia y culturales que hacen que para las distintas razas sea imposible convivir, y que esto justifica la necesidad de separarlas y crear Etno Estados, naciones racialmente homog茅neas en donde no se generen conflictos culturales.

Alegan que existen diferencias de inteligencia y culturales que hacen que para las distintas razas sea imposible convivir, y que esto justifica la necesidad de separarlas

Para justificar esta idea se apoyan en estudios neurol贸gicos y psicol贸gicos de una corriente de psic贸logos que han popularizado los informes de coeficientes de inteligencias comparados entre distintos grupos raciales en los Estados Unidos. Libros como Race Differences in Intelligence, de Richard Lynn, o The Bell Curve, de Richard J. Herrnstein y Charles Murray, han sido ampliamente utilizados para justificar la existencia 鈥渃omprobada鈥 de diferencias de inteligencia entre distintas razas. Se han hecho centenares de cr铆ticas a estos estudios que no puedo resumir aqu铆. Todas ellas acaban coincidiendo en que estos estudios utilizan una categor铆a de inteligencia muy convencional (l贸gico-matem谩tica) y que hacen un diagn贸stico en clave racial para problemas que tienen un origen socioecon贸mico, de acceso a recursos y deficiencias del sistema escolar p煤blico norteamericano, en donde las minor铆as raciales son la parte m谩s vulnerable.

Junto a esta explicaci贸n 鈥榩sicol贸gica鈥 de diferencia de inteligencias (presente tambi茅n en el racismo del siglo XIX), encontramos a su vez la idea de que las minor铆as raciales tienen una cultura distinta a la de los blancos, que en los Estados Unidos aparece como distintas subculturas que reivindican la diferenciaci贸n frente a la asimilaci贸n en la cultura mayoritaria (y blanca). Esto provoca, seg煤n Spencer y el resto de autores, que las minor铆as raciales no puedan/quieran formar parte de la Am茅rica genuina, lo que provoca grandes distorsiones en la sociedad por los constantes conflictos entre mayor铆as y minor铆as, as铆 como una actitud por parte de las minor铆as raciales que las debilitan tanto a ellas como al conjunto de la sociedad al instituir una cultura de la reparaci贸n. La idea de que la sociedad tiene que indemnizar a las minor铆as raciales por la opresi贸n que han vivido, y bajo la que siguen encontr谩ndose, y desagraviarlas mediante pol铆ticas de discriminaci贸n positiva como compensaci贸n. Seg煤n Spencer, estas pol铆ticas vuelven a los miembros de las minor铆as d茅biles, dependientes y complacientes. 鈥淧ar谩sitos鈥 del resto de la sociedad, que como viven gracias a las facilidades de las subvenciones, entran en un c铆rculo vicioso de dependencia hacia estas de las que no pueden salir, degrad谩ndose como individuos y debilitando a la sociedad en su conjunto.

Y como esto es (a juicio de Spencer) un problema estructural de todas las sociedades racialmente mixtas y multiculturales, la 煤nica forma de acabar con ello es expulsando a todas las personas racialmente distintas a los blancos de origen europeo del pa铆s, generando un pa铆s racialmente homog茅neo al que denomina Etno Estado.

Un elemento curioso de este delirio racista es que Spencer evita referirse a los blancos como 鈥渂lancos鈥 (para no sonar racista), y tambi茅n evita usar el t茅rmino 鈥渁mericanos鈥, de manera que no queda del todo claro que s贸lo se refiera a los estadounidenses blancos. Tanto 茅l como otros miembros de la Alt Right hablan de 鈥渆uropeos鈥 para referirse a la Am茅rica blanca. Por lo que no es raro encontrar reivindicaciones bastante c贸micas entre estos autores de 鈥淎m茅rica para los europeos鈥, cuando lo que en verdad quieren decir es 鈥淎m茅rica para los blancos鈥.

Adem谩s de Spencer, entre los Radix se encuentran personajes tan diversos como el viejo supremacista blanco Jared Taylor, el editor de la revista Radix, Andrew Joyce, o el gay 鈥渕asculinista鈥 (machista) Jake Donovan, m谩ximo exponente del tribalismo en la Alt Right. Hay muchos m谩s nombres en la lista, y esta a su vez est谩 compuesta por una diversidad de personas demasiado distintas para poder ser etiquetadas bajo el perfil Radix Breitbart, por lo que el lector debe entender esto como una primera aproximaci贸n m谩s que como una categorizaci贸n exhaustiva

Steve Bannon, Milo Yiannopoulos y la facci贸n 鈥楤reitbart鈥 o 鈥楢lt Light鈥

Fue Spencer quien en una entrevista concedida a Mother Jones habl贸 por primera vez de facciones. Se refer铆a de esta manera tanto a s铆 mismo como a todo el universo de periodistas y celebrities que rodea al peri贸dico digital Breitbart News. Les llam贸, 鈥渇acci贸n Breitbart鈥, y fue entonces cuando consider茅 que si exist铆a una facci贸n Breitbart, deb铆a as铆 mismo existir una facci贸n Radix, aunque ellos mismos se identifiquen como la Alt Right sin m谩s adjetivos. En posteriores entrevistas y art铆culos se ha referido a los Breitbart tambi茅n como la Alt Light, para expresar la cercan铆a de ideas de ambos grupos pero tambi茅n para marcar la diferencia de enfoque e intensidad con respecto a sus propuestas. Por todo ello, tanto 茅l como el resto de los Radix, muestran un abierto desprecio hacia los Breitbart, en especial hacia Milo Yiannopoulos.

Entre los Breitbart se encuentran el comediante Steven Crowder, el tertuliano Ben Shapiro o el escoc茅s Gavin McInnes

Por otra parte, las principales figuras cercanas al peri贸dico Breitbart han negado en alguna ocasi贸n ser parte de la Alt Right, pero tambi茅n es verdad que en todos ellos la Alt Right aparece como un elemento atractivo, como un deseo prohibido que es conveniente rechazar en p煤blico pero al que se adora en privado. Todos han reflexionado sobre la Alt Right y la han defendido de los ataques de la izquierda, y esto ha llevado al periodismo progresista estadounidense a vincularlos con este movimiento. Entre los Breitbart se encuentran el comediante Steven Crowder, el tertuliano Ben Shapiro o el escoc茅s Gavin McInnes, el hipster de la Alt Right. Aunque las dos figuras que m谩s han destacado de entre este ecl茅ctico y pol茅mico grupo han sido dos elementos tan dispares como Milo Yiannopoulos y Steve Bannon.

Lo caracter铆stico de esta banda es su fuerte car谩cter medi谩tico y su tendencia al espect谩culo, y una sensibilidad especial a la irrelevancia de la verdad, y hacia la importancia de saber crear un mensaje poderoso, una historia que cautive al p煤blico y llame su atenci贸n. Entre ellos predomina el recurso a la irreverencia y al humor como medio de presentar sus tesis m谩s controvertidas. La iron铆a es un arma al servicio de una guerra contra el pensamiento pol铆ticamente correcto, en donde toda acci贸n o declaraci贸n est谩n justificadas y amparadas bajo el manto de una ilimitada libertad de expresi贸n.

Este recurso a la libertad les ha llevado a definirse como libertarios conservadores (conservative libertarian, lo que podr铆a traducirse tambi茅n como anarco-capitalistas conservadores). Los archienemigos de esta banda son el movimiento feminista, al que acusan de  sabotear la libertad de pensamiento en los EE.UU.,  as铆 como el Islam, cuya visi贸n supuestamente distinta de la sociedad les convertir铆a en una amenaza para la libertad en occidente.

Seg煤n su visi贸n, el feminismo habr铆a creado una inversi贸n de papeles por el cual los varones se encontrar铆an en la actualidad subyugados y sin posibilidad de liberarse, ya que ante cualquier intento de revertir la situaci贸n son acusados de machistas. Por otra parte, los Breitbart han tomado el discurso neoconservador del polit贸logo Samuel P. Huntington de El choque de civilizaciones para adoptar una visi贸n xen贸foba de la sociedad, donde lo importante (al contrario de los Radix) no ser铆a tanto la raza, sino la cultura y la religi贸n. De esta manera, los Breitbart se帽alan como una amenaza para la libertad todo lo que no sea occidental y cristiano.

Los Breitbart se帽alan como una amenaza para la libertad todo lo que no sea occidental y cristiano

Quiz谩s Milo Yiannopoulos sea el ejemplo m谩s exitoso de entre los Breitbart: cuenta con medio mill贸n de seguidores en YouTube, dos millones en Facebook, y una cantidad superior en Twitter (hasta que su cuenta fue cancelada). Milo es un griego emigrado en su ni帽ez a Inglaterra, medio jud铆o por parte de madre y abiertamente gay. Ataviado con chaquetas de lentejuelas, collares de perlas, el pelo te帽ido de colores fluorescentes y bolsos de alta gama dignos de Rita Barber谩. La 鈥渕arica peligrosa鈥 (鈥dangerous faggot鈥, tal y como se hace llamar) lo tiene todo para ser la v铆ctima propicia de la Alt Right  y, sin embargo, se ha convertido en su gur煤 y estrella medi谩tica. Es famoso por conceder entrevistas a medios y protagonizar charlas en universidades con un tono provocador, ir贸nico y c铆nico. Ha sido el referente que mejor ha sabido captar y personificar el esp铆ritu transgresor e internauta de los or铆genes de la Alt Right para transformarlo en un producto televisivo.

Milo cuenta con grandes dotes comunicativas: rapidez en la r茅plica, un lenguaje incisivo y claridad en los mensajes. Si bien sus ideas no llegan al refinamiento de las de Spencer, es un comunicador provocativo y de gran eficacia. Un maestro de un uso c铆nico de la iron铆a como forma de tensar los l铆mites del convencionalismo social y como medio de extender el discurso del odio cuya existencia 茅l niega. Su machismo roza la patolog铆a, lo que le permite convertirse en un gay hom贸fobo con sus ataques a las lesbianas. Se trata de un racista no confeso, pues piensa que con acostarse con gente de otras razas una persona deja de ser racista, lo que equivale a la excusa est煤pida que muchos hom贸fobos enarbolan cuando, acusados de hom贸fobos, alegan tener amigos gays. Sin embargo, nadie deber铆a minusvalorar la potencialidad pol铆tica de Milo, por muy extravagante que sea el personaje o las muchas contradicciones que presente. Se trata de la quintaesencia de la extrema derecha posmoderna, una persona capaz de convertir ideas controvertidas en tendencia viral en las redes, una gran habilidad en el debate p煤blico y una capacidad visionaria para reformular el lenguaje pol铆tico en c贸digos de consumo cultural de las nuevas generaciones.

Se trata de la quintaesencia de la extrema derecha posmoderna, una persona capaz de convertir ideas controvertidas en tendencia viral en las redes

El mejor ejemplo de esto es un videoclip sobre la construcci贸n del muro de M茅xico prometido por Donald Trump al m谩s puro estilo MTV. En 茅l Milo, junto a dos j贸venes atl茅ticos, comienza a construir el muro de Trump, consiguiendo transmitir a los m谩s j贸venes las ideas del nuevo presidente como algo a la moda. Se trata de un ejemplo genuino de la nueva propaganda pol铆tica del siglo XXI de la que 茅l es un experto.

Si bien Milo es la gran figura de la facci贸n Breitbart, su discurso irreverente ha terminado por pasarle factura a pesar de su popularidad. El maestro de la iron铆a ha acabado por ser v铆ctima de su 煤ltima provocaci贸n. El hombre que hab铆a creado su se帽a de identidad en el discurso de que existe una censura p煤blica por parte del pensamiento pol铆ticamente correcto de la izquierda, ha debido de quedar noqueado al comprobar que la Conservative Political Action Conference, un think tank conservador,  le retiraba la invitaci贸n para hablar de su autobiograf铆a (un libro titulado Dangerous), cuya publicaci贸n ha sido tambi茅n rescindida por la editorial Simon & Schuster. En el centro del esc谩ndalo est谩n unas declaraciones en las que Milo frivoliza sobre el problema de la pederastia, negando que la atracci贸n sexual hacia un ni帽o de 13 a帽os f铆sicamente desarrollado sea pedofilia, y bromeando sobre el abuso que sufri贸 por parte de un cura cat贸lico de ni帽o. Estas declaraciones se encontraban en un v铆deo que 茅l mismo hab铆a subido a internet pero que hab铆a pasado inadvertido, y que fue aireado por un grupo, tambi茅n conservador, llamado The Reagan Batallion. La fuente del ataque es significativa, pues este grupo est谩 conectado a sectores tradicionales del partido republicano que se opusieron a la candidatura de Trump durante las primarias y las presidenciales, y que se han cobrado su primera cabeza en la Alt Right.

Por otra parte, muchos en la Alt Right, desde la facci贸n Radix y grupos neonazis llevaban tiempo pidiendo la cabeza de Milo. Spencer por considerar que con su estilo frivolizaba la causa de la Alt Right, Anglin por considerar que un gay medio jud铆o no pod铆a ser la principal cara medi谩tica de la Alt Right. En todo caso este ajuste de cuentas dentro de la derecha se suma a la dimisi贸n del antiguo consejero de seguridad nacional de Trump Michael Flynn, mostrando que las trayectorias de estos individuos son tan fulgurantes y breves como los destellos de una tormenta. El golpe m谩s duro para Milo ha venido de todas formas desde su medio editorial, Breitbart News, del que ha tenido que dimitir como editor senior. Dudo que esto suponga el fin de su carrera, pues sigue amasando millones de seguidores en las redes con un discurso con mucha demanda y que mucha gente quiere o铆r. Probablemente le ocurra como a Jim茅nez Losantos cuando fue despedido de la COPE por sus demandas judiciales y excesos verbales; ser谩 un gran batacazo en su carrera, pero encontrar谩 alg煤n otro rinc贸n oscuro desde el que extender su bilis. Este es en todo caso otra de las muestras de ese extra帽o sentido del humor que gasta la vida. Ir贸nicamente, el rey de la iron铆a que denunciaba la censura social de la izquierda acab贸 cayendo por un ejercicio de censura y sectarismo orquestado por la derecha, hacia la que nunca tuvo una sola palabra cr铆tica. Esto, querido Milo, es la pura definici贸n de lo que es la iron铆a.

Dentro del grupo Breitbart, Steve Bannon es el referente m谩s importante, porque sirve de nexo de uni贸n entre estos y los Radix. M谩s abiertamente racista que la mayor铆a de los Breitbart, pero con la mentalidad comunicativa de su facci贸n de origen. Se ha llegado a comparar a s铆 mismo con Lenin por el deseo compartido por ambos de acabar con el establishment y el Estado. Quienes deseen un buen resumen biogr谩fico y pol铆tico de Bannon deber铆an consultar este perfil de 脕lvaro Guzm谩n.

En el a帽o 2012 se hizo con las riendas de Breitbart News, un peri贸dico digital fundado por Andrew Breitbart dos a帽os atr谩s, con el objetivo de promocionar el sionismo en los Estados Unidos y defender las posiciones m谩s extremistas del Estado de Israel. Andrew Breitbart muri贸 cinco a帽os despu茅s de fundar su peri贸dico y Bannon vir贸 la l铆nea editorial, desde el sionismo al supremacismo blanco y el discurso del choque de civilizaciones.

 Steve Bannon es el referente m谩s importante, porque sirve de nexo de uni贸n entre los Breitbart y los Radix

Su empe帽o editorial le llev贸 a convertir el peri贸dico en uno de los m谩s importantes centros de referencia de la Am茅rica conservadora. Esta experiencia editorial, unida a su etapa como productor de cine, le han otorgado una experiencia y visi贸n en la comunicaci贸n pol铆tica que pocos consejeros en Washington demuestran poseer. La estrategia de Bannon es doble y se demuestra en el aluvi贸n de 贸rdenes ejecutivas de las primeras semanas de Trump, de las que Bannon es autor tanto en el texto como en la estrategia comunicativa. La filosof铆a que subyace a esta iniciativa legislativa extrema es la de llevar intencionalmente el aguante de la sociedad al l铆mite, con el fin de testar cu谩l es el grado de apoyo de sus incondicionales y de sus cr铆ticos, as铆 como para comprobar el grado de movilizaci贸n de los opositores, el nivel de aquiescencia y apoyo de los admiradores y la tolerancia de los grupos neutrales y de las instituciones. De esta manera se dibuja un umbral de reforma pol铆tica sobre el que Bannon y Trump pueden trabajar como un margen de acci贸n pol铆tica.

La estrategia, osada y exitosa, no ha sido gratuita para el gobierno, pues les ha valido la cabeza de Michael Flynn, el consejero de seguridad nacional, aunque en contrapartida ha revelado que los servicios de inteligencia se encuentran enfrentados a la actual administraci贸n y poco cooperativos a la hora de compartir su informaci贸n, lo que les sit煤a al borde de cometer sedici贸n. Esto ha llevado a Trump a la inaudita decisi贸n de conformar un equipo en la Casa Blanca que estudie la relaci贸n del ejecutivo con los servicios de inteligencia y su posible reforma. Todo esto hace prever que existe un campo abonado para un futuro conflicto del ejecutivo con los servicios de inteligencia y el Pent谩gono, que hacen sobrevolar con m谩s fuerza la posibilidad de un impeachment contra Trump, si no acciones m谩s agresivas por parte de estas instituciones contra la administraci贸n.

Lo que parece claro es que Bannon est谩 amasando un poder que no ve铆amos en un consejero presidencial desde la 茅poca Bush. Lo que est谩 llevando a una divisi贸n en el ejecutivo entre la facci贸n m谩s ideol贸gica de la Alt Right capitaneada por 茅l, y los republicanos institucionales de Reince Priebus. Tras la dimisi贸n de Flynn, Breitbart News pidi贸 la cabeza de Priebus por haber detenido parte de las 贸rdenes ejecutivas, lo que puede convertirse en la antesala de una crisis de gobierno en donde los moderados sean purgados y la Alt Right termine por tomar el poder. M谩s all谩 de que este escenario se materialice, el enfrentamiento ha servido para demostrar que Bannon sigue conservando el control de Breitbart News, plataforma que utiliza como medio informal para condicionar de manera decidida la  direcci贸n del gobierno, as铆 como para generar relatos desde los que influir en la opini贸n p煤blica y mantener el contacto entre el gobierno y sus bases m谩s adeptas.

Alt Right est谩 conformando un movimiento de extrema derecha de proporciones desconocidas en los 煤ltimos ochenta a帽os

Con esto queda claro que aunque la Alt Right se encuentre formalmente dividida en su 茅lite dirigente y de referencia, en la pr谩ctica todos estos grupos y personajes se complementan y est谩n conformando un movimiento de extrema derecha de proporciones desconocidas en los 煤ltimos ochenta a帽os. Un seguidor de la Alt Right medio tiende a informarse por Breitbart News y a trav茅s de los referentes m谩s ligeros de la facci贸n Breitbart. Los m谩s ideologizados encuentran a su vez en los Radix un n煤cleo de pensamiento m谩s duro y elaborado desde el que desplegar su racismo, y Bannon les unifica a todos como el hombre de Estado de la Alt Right.

Para todos ellos, Trump es un primer ariete en la toma de las instituciones, pero todos tienen claro que su porvenir se encuentra m谩s all谩 de Trump y, tanto los intelectuales de Radix, como los showmans de Breitbart, y por supuesto Bannon desde la Casa Blanca trabajan para que Trump sea s贸lo la primera piedra de un proyecto que tiene por objetivo transformar la sociedad y no s贸lo tomar el poder.

La influencia de la Alt Right en Europa y la construcci贸n de una extrema derecha global

El a帽o 2017 puede convertirse en el comienzo de un nuevo proyecto global de la extrema derecha, o en el techo de cristal de sus aspiraciones. La Alt Right americana ha sido pionera en su asalto al poder gracias a su vinculaci贸n a Trump, pero en marzo de este a帽o Wilders y el PVV tendr谩n su prueba de fuego en Holanda, la extrema derecha alemana de la AfD puede asentar posiciones, y lo m谩s importante, en Francia, las elecciones presidenciales de abril y mayo  pueden llevar al poder a Marine Le Pen, quien tiene por primera vez la posibilidad real de conquistar la presidencia francesa para FN.

Todos estos movimientos han generado ya contactos formales con la presidencia Trump e informales con la Alt Right. Las p谩ginas Radix y Breitbart News son consultadas y le铆das por la extrema derecha europea, que encuentra en ellas ideas novedosas para su discurso pol铆tico. Los Radix, por otra parte, tienen una larga relaci贸n con los intelectuales europeos de la Nouvelle Droite, de Alain de Benoist, en cuyas ideas se basaron en buena parte para conformar su ideario. Muchos de los miembros de los Breitbart, como Milo o McInnes son de hecho europeos y han ayudado a tender puentes entre la Inglaterra pro-Brexit y la Alt Right.

Con estos elementos, podemos atisbar el posible nacimiento de una extrema derecha global. Cada grupo con sus particularismos, en su discurso de defensa de un Estado-naci贸n fuerte, en contra de la globalizaci贸n, del Islam, y la izquierda cultural; en definitiva, en su programa y empuje com煤n por la construcci贸n de Etno Estados vemos c贸mo se conforma con paso decidido una nueva extrema derecha que aunque antiglobalizadora, es producto y resultado de la globalizaci贸n, y tiene un fuerte contenido de globalizaci贸n. Porque trasciende las particularidades de los Estados para conformarse como un movimiento internacional. Son el viejo topo del que hablaba Marx, esa corriente revolucionaria que avanza inadvertida hasta que irrumpe en el panorama, s贸lo que este movimiento no es una revoluci贸n, sino el rostro de un monstruo que a煤n nos elude, un movimiento para el que el t茅rmino fascista se nos queda peque帽o y desactualizado.

A pesar de su discurso proteccionista, la Alt Right no ha ocupado el espacio de una alternativa econ贸mica y de gobernanza alternativa a la derecha neoliberal

驴Conquistar谩n la Alt Right y sus hom贸logos europeos las corrientes pol铆ticas del a帽o 2017; en el aniversario de la revoluci贸n rusa, de la publicaci贸n de El Capital, de Marx, y de la reforma protestante? 驴O por el contrario se desinflar谩n como tantas burbujas pol铆ticas que hemos visto desfilar en un tiempo de crisis en donde nada termina por asentarse? El tiempo contestar谩 estas preguntas. El porvenir parece sonre铆r a la Alt Right, pero no por ello la izquierda ha perdido la 煤ltima palabra. El car谩cter profundamente identitario del movimiento ofrece a la Alt Right la clave para crecer y extenderse pero les resta a la hora de conformarse como alternativa de gobierno al neoliberalismo.

A pesar de su discurso proteccionista, la Alt Right no ha ocupado el espacio de una alternativa econ贸mica y de gobernanza alternativa a la derecha neoliberal. Este espacio sigue vac铆o y puede ser aprovechado por la izquierda para imponerse en el medio plazo tanto al neoliberalismo en decadencia como a la Alt Right en ascenso. La izquierda debe demostrar valor en su reformulaci贸n y abandonar su identitarianismo para volcarse en la tarea de pensar una alternativa econ贸mica y en las l贸gicas de gobierno. En resumen, debe retomar la idea de enarbolar un programa de transici贸n desde el capitalismo neoliberal a un horizonte de emancipaci贸n para el cual a煤n necesitamos un nombre. Esta es la oportunidad que se abre para la izquierda gracias a la renuncia de la Alt Right de conformarse como una alternativa real al sistema econ贸mico en colapso de la econom铆a global. Todos estamos llamados a afrontar este desaf铆o. De lo contrario, allanaremos el camino para la Alt Right.

Marcos Reguera es investigador de la Universidad del Pa铆s Vasco.

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Fuente: Asociaciongerminal.org