July 9, 2021
De parte de Nodo50
300 puntos de vista


Por Juan Gabalaui*. LQSomos.

Se puede pensar que no somos responsables de los actos de otros que se produjeron hace siglos, pero la realidad es que somos directamente responsables cuando mantenemos comportamientos y planteamientos que prolongan el sufrimiento, el agravio y la injusticia

La diversidad forma parte de la naturaleza humana y gran parte de la historia del capitalismo se ha caracterizado por la homogeneidad, la destrucci贸n y, posteriormente, la comercializaci贸n de lo diverso. Lo diverso es aceptable si es econ贸micamente rentable y se puede construir alrededor de ello una estructura dirigida a ganar dinero. Se ha perseguido a lo diferente que entorpec铆a el desarrollo y el progreso desde el punto de vista capitalista. La apropiaci贸n de las riquezas, la usurpaci贸n de las tierras, la conquista de las mentes. La colonizaci贸n no solo ha sido material y cultural sino preferentemente corporal y mental. Hace unos d铆as se hallaron mas de 700 tumbas de ni帽as y ni帽os indigenas en los terrenos de un antiguo internado canadiense. Esos ni帽os y ni帽as fueron arrancados de sus familias y encerrados en un centro donde se les quiso despojar de su esencia y violentar su forma de relacionarse con el mundo. Esta agresi贸n planificada contra las poblaciones ind铆genas y lo diverso forma parte de la relaci贸n de los pa铆ses occidentales con el resto del mundo.

La voluntad de domesticar lo diverso ha derivado irremediablemente en pol铆ticas dirigidas a la asimilaci贸n y desaparici贸n. No es necesario irse a Canada o a Estados Unidos. En la pen铆nsula ib茅rica se aprobaron pragm谩ticas reales que permit铆an expulsar, asesinar, secuestrar y prohibir con la finalidad de hacer desparecer a grupos humanos que no se ajustaban a la idea de uniformidad de las 茅lites. Arabes, jud铆os, gitanos, mujeres, herejes, libertarios, revolucionarios, nativos americanos. Esto forma parte de la historia del estado espa帽ol que es ocultado, negado o justificado por los sectores m谩s reaccionarios de la derecha y el nacionalismo espa帽ol. Cuando ellos hablan de conquista, la realidad nos cuenta a gritos que est谩n hablando de terror, tragedia y muerte. Cabr铆a preguntarse qu茅 efecto tiene en la psicolog铆a de una naci贸n la negaci贸n del terror provocado y la ausencia de reparaci贸n. De alguna manera nos obliga a vivir en un mundo imaginario creado por aquellos que justificaron sus acciones desde la falsa superioridad cultural y religiosa. La derecha espa帽ola y el nacionalismo impiden una reflexi贸n profunda sobre hechos hist贸ricos que nos han llegado falseados por el prisma supremacista que caracteriza la mirada occidental sobre los otros pueblos.

Esta ausencia de reflexi贸n es enfermiza porque nos aleja de las personas, nos inmuniza frente al dolor ajeno y elimina la responsabilidad de nuestros actos. Se puede pensar que no somos responsables de los actos de otros que se produjeron hace siglos, pero la realidad es que somos directamente responsables cuando mantenemos comportamientos y planteamientos que prolongan el sufrimiento, el agravio y la injusticia. Los negacionistas del dolor son continuadores de una tradici贸n en la que lo diverso y lo diferente deber ser neutralizado. La mirada conservadora sobre la sociedad restringe la diversidad. Si mira a la mujer, la limita. Si mira al inmigrante, lo usa o lo expulsa. Si mira al gitano, lo rechaza. Si mira a la familia, la empobrece. Si mira al mundo, por encima. Las dem谩s son nada. Son nadie a las que se puede arrebatar su identidad porque entorpece el progreso econ贸mico. Esta mirada convierte a las dem谩s en enemigas y explica la batalla cultural, social y pol铆tica contra las que se consideran una amenaza. Una amenaza a una cosmovisi贸n en la que los otros necesitan ser asimilados hasta que pierdan lo que les hace diferente, y para ello, no se ha reparado ning煤n medio. Desde la eliminaci贸n f铆sica hasta la conquista mental. Desde el control de los cuerpos hasta el sometimiento de las voluntades.

Una de las tareas ineludibles de la sociedad occidental es la deconstrucci贸n del colonialismo que llevamos dentro, que aprendimos en las escuelas y se instal贸 en nuestro cabeza. Necesitamos mirar de frente a ese sujeto colonial que nos lleva a justificar, entender, racionalizar y defender la masacre, la tortura, la eliminaci贸n y el sometimiento de otros pueblos. El colonialismo se basa en la l贸gica de que los otros no son nada por lo que podemos arrebatarles todo lo que tienen. El colonialismo pone en juego la ambici贸n supremacista de modelar al otro a la imagen y semejanza del sujeto colonialista. Ajustar lo diferente a nuestra estructura mental, al esquema que tenemos sobre el mundo. No es que nos tengamos que adaptar a una rica realidad multicultural sino que esta tiene que encajar en la mermada mirada de uno. Y se encaja a golpes. En la pen铆nsula ib茅rica convertimos a los gitanos y gitanas en sedentarios, les prohibimos hablar su lenguaje, les arrebatamos a sus hijos e hijas, les prohibimos su modo de vida y sus oficios y les convertimos en salvajes. Nada de esto se puede reparar. No es posible eliminar el da帽o producido. La 煤nica reparaci贸n posible pasa por la construcci贸n de un sujeto que mire y se relacione con el otro desde el reconocimiento y el respeto de su alteridad y de su identidad.

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Fuente: Loquesomos.org