August 10, 2021
De parte de Lobo Suelto
2,726 puntos de vista

Olores distintos en la ciudad mediatizada, en su rumor general, en los grafittis, en las
redes, en las charlas de caf茅. Una posici贸n subjetiva extendida, por ejemplo, es la que
insiste en que 鈥渢odo est谩 mal porque todo es una mierda, son todos iguales, viste, yo te
dije, yo sab铆a: una mierda鈥. Otra, su contraria, insiste en cosas como 鈥減onele onda, amar
garpa鈥. Son tonalidades afectivas urbanas -muy capusotteables- que arman una
polaridad. Por un lado, el 鈥渇atalismo reconfortante鈥. Que goza con constatar la
mierdosidad de todo (y el prejuicio siempre encuentra material con que reconfirmarse).
Por otro, el 鈥渧oluntarismo feliz贸n鈥. Que insiste en que querer es poder鈥

El fatalismo reconfortante expresa una crispaci贸n de la subjetividad espectadora. Una
queja perenne donde se borra la posible incidencia nuestra en el orden de cosas. Se帽alo,
simplifico y me quejo. Un narcisismo triste y pobre, cuya reconfirmaci贸n de s铆 mismo -yo
sab铆a, yo te dije, etc- se apoya en una inconfesada pero evidente impotencia.
El voluntarismo feliz贸n, por su parte, al rev茅s: ostenta la presunci贸n meritocr谩tica de que
para ser feliz alcanza con quererlo bien. Como si el mundo nos afectara de puro porfiados
que somos. Como si lo 煤nico que faltara en el mundo para resolver todos los males es un
acuerdo universal de 鈥渉acer nacer lo bueno鈥. Como dec铆a Vonnegut, all铆 donde tanto se
habla y se habla de amor, habr铆a que reclamar un poco menos de amor y un poco m谩s de
simple decencia.

Otra versi贸n disponible del voluntarismo feliz贸n no parte de la negaci贸n de la realidad,
sino que metamorfosea toda desgracia o padecimiento en una oportunidad para
inmunizarse de ella (鈥渟i sucede, conviene鈥).
El fatalismo reconfortante asume la realidad dada como una determinaci贸n total. El
voluntarismo feliz贸n niega el poder condicionante de lo real (o relativiza su influencia para
afirmar la autonom铆a del individuo). Pero como dicen que dec铆a Sartre, no hay que ser ni
tan cobarde como para pensar que somos lo que hacen de nosotros, ni tan ingenuo como
para pensar que somos lo que hacemos de nosotros. Somos lo que hacemos con lo que
hacen de nosotros. Ni determinismo total, ni ausencia de condicionamientos.

Ni el goce en la queja pura, ni la zoncer铆a buenaondista. Ambos niegan lo pol铆tico: no 鈥渓a
pol铆tica鈥, como esfera oficialmente destinada a la tramitaci贸n de los asuntos p煤blicos, sino
lo pol铆tico como la dimensi贸n de tensi贸n en las relaciones sociales, que nos condiciona,
nos agarra, nos limita, y donde a la vez siempre alguna dosis de fuerza tenemos. Quiz谩s
una opci贸n sea abandonar la oposici贸n entre el 鈥渇atalismo reconfortante鈥 y el
鈥渧oluntarismo feliz贸n鈥, para observar en qu茅 medida ambos parten de un mismo
presupuesto b谩sico: la atomizaci贸n del sujeto respecto de su realidad circundante, ya sea
para regodearse en la impotencia, o para enaltecer una omnipotencia boba).

Ahora, 驴qu茅 fuerzas propagan estas tonalidades afectivas? 驴qu茅 les da eficacia, es decir,
carnadura? 驴Qu茅 estructuras de lo real nos invitan una y otra vez a participar del
fatalismo o del voluntarismo? 驴Qu茅 transacciones subjetivas nos tornan fatalistas o
voluntaristas para recibir la habilitaci贸n a ser en este mundo? 驴Es acaso posible amar,
trabajar, socializar o desarrollar cualquier proyecto existencial sin tornar propio algo de
ambas disposiciones?
Una cosa es el nihilismo, dice Greil Marcus, y otra la negatividad o el rechazo. El nihilismo
niega el mundo globalmente, como si no le creyera. Dice que el amor se muere y no dice
m谩s. La negatividad, en cambio, asume la existencia de otras personas: rechaza algo,
rechaza a alguien. El negativismo, dice, abre zonas de libertad; niega para ejercer una
presencia menos determinada; niega para estar.

Un ejemplo de negativista era el escritor Carlos Busqued. Que se la pasaba atacando;
rechazaba la Literatura y hac铆a literatura. Escrib铆a contra la Literatura; o escrib铆a contra la
Literatura en la arena p煤blica para poder escribir contra los demonios en la intimidad. O
quiz谩, m谩s que contra la Literatura, contra los Escritores. Para defender una zona de
libertad en la escritura, de exploraci贸n, rechazaba las figuras coaguladas de
profesionalizaci贸n del escritor.
Rechazaba, Busqued, y se re铆a. Qu茅 mejor cr铆tica que una buena risa. Quiz谩 esa sea
prueba de un negativismo no nihilista, un negativismo vital. El fatalismo reconfortante no
se r铆e, no tiene gracia. Busqued era un gran despreciador, y acaso los grandes
despreciadores sean en el fondo quienes m谩s aman el mundo -aman lo que est谩 en
posici贸n minoritaria respecto de los poderes, aman lo fr谩gil, lo vulnerable, lo en gesta, lo
germinal, lo que se transmite por debajo de los c贸digos dominantes, aman perplejos y
enojados ante la crueldad, la zoncera, la frivolidad.

Y si vamos a insistir en amar, que sea a fondo, 驴no?: 鈥淎mar esta mierda garpa鈥. Amar la
tierra con su bosta, su barro, sus durezas, sus frutos, sus ra铆ces trabadas, sus napas
corrientes, sus cad谩veres, sus piedras preciosas, nuestras manos que se ensucian
porque intervienen.

Foto: Ana Gerez

Fuente: Bestias Posibles




Fuente: Lobosuelto.com