May 13, 2021
De parte de La Haine
204 puntos de vista


El extractivismo primarizador ha avanzado en la regi贸n mientras se ha devaluado la perspectiva industrialista

Nuestra Am茅rica ha ingresado a la tercera d茅cada del siglo XXI golpeada por una crisis que combina y potencia las dimensiones sanitaria, econ贸mica, social y ambiental. Se encuentra en un nuevo ciclo electoral sin tener definido como insertarse en el damero complejo dominado por las grandes potencias.

El nuevo orden internacional que domina la actual transici贸n se va estructurando en torno al G-2 (EEUU/China). Sin embargo esta bipolaridad no ser铆a sin贸nimo de polarizaci贸n, como lo fue con la gobernanza que se construy贸 a la salida de la II GM (bloque capitalista/bloque socialista). Por un lado porque la relaci贸n entre las dos potencias es de interdependencia (confrontaci贸n/colaboraci贸n) y por el otro porque como dice en un reciente art铆culo el Prof. Roberto Russel 鈥溾 probablemente sea un sistema sin divisiones ni bloques en el que la gran mayor铆a de los estados procurar谩 buscar formas diversas de no polarizarse鈥. No hay todav铆a condiciones para sustituir la hegemon铆a de un imperio en declinaci贸n.

En este contexto global Am茅rica latina se muestra carente de un proyecto com煤n con cierta homogeneidad que le permita, por ejemplo, negociar de conjunto la provisi贸n de vacunas o el endeudamiento creciente de nuestros pa铆ses, aprovechando el momento de la transici贸n inconclusa para insertarse con intereses propios en un tablero internacional en plena reestructruaci贸n.

Sin proyecto

Si en las primeras dos d茅cadas de este siglo proliferaban los discursos promoviendo la integraci贸n, si se crearon organismos supra nacionales como UNASUR, la CELAC o el ALBA-CTP -que por primera vez exclu铆an la participaci贸n de EEUU y Canad谩- si hubo proyectos como el Banco del Sur, Petrosur o la moneda 煤nica, hoy no hay nada de eso.

Incluso el Mercosur est谩 amenazado por la posici贸n de Brasil, Uruguay y Paraguay de “flexibilizarlo” y permitir acuerdos bilaterales por pa铆ses. El Grupo Puebla no llena este vac铆o, mientras que la Alianza por el Pac铆fico y el Grupo Lima (ambos de corte neoliberal sostenidos por EEUU) est谩n totalmente desdibujados. Si algo faltara, favorecido por la demanda internacional, el extractivismo primarizador ha avanzado en la regi贸n mientras se ha devaluado la perspectiva industrialista.

Doble dependencia

As铆 la regi贸n ha perdido peso internacional, est谩 dividida y fragmentada, sometida a la presi贸n de una doble dependencia:

– de EEUU, porque no ha cambiando su status, en su declinaci贸n el imperio necesita recostarse en su hist贸rico 鈥減atio trasero鈥. La designaci贸n en el BID de un funcionario norteamericano, rompiendo as铆 una larga tradici贸n, que el puesto lo ocupaba un latinoamericano (hay que computar que ayud贸 la ausencia de una candidatura unificada de nuestros pa铆ses) y las recientes 鈥渧isitas鈥 de Juan Gonz谩lez, el representante de la nueva administraci贸n norteamericana para la regi贸n y del almirante Craig S. Fuller, jefe del Comando Sur, son prueba de ello. El giro rooselveteano de Joe Biden en su discurso de los 100 d铆as no parece contener cambios hacia la regi贸n.

– de China, porque no es solo el principal mercado para nuestros productos primarios sino tambi茅n porque la Rep煤blica Popular es fuente de acumulaci贸n de capitales y proveedora de financiamiento. La penetraci贸n de China en nuestra regi贸n es por medio de las relaciones comerciales, el financiamiento de obras de infraestructura (la incorporaci贸n de cada vez m谩s pa铆ses al proyecto de la nueva Ruta de la Seda) y, pandemia mediante, por su superioridad demostrada frente a EEUU en controlar la pandemia y por la potencia de su industria sanitaria y farmacol贸gica.

Ciclo electoral

En este marco la regi贸n ha ingresado en un nuevo ciclo electoral. Los primeros resultados en M茅xico, triunfo del centroizquierda; de Argentina, retorno del peronismo con fuerte presencia del kirchnerismo; Bolivia, con la recuperaci贸n del Movimiento al Socialismo, basado en grandes movilizaciones contra el gobierno de los golpistas; el triunfo de insurrecciones populares en Chile que impusieron el llamado a una Asamblea Constituyente y la primera vuelta en Ecuador que abri贸 la posibilidad de un triunfo del corre铆smo parec铆an marcar una tendencia de derrota de las derechas y de recuperaci贸n de los llamados gobiernos progresistas.

Sin embargo el retorno de la derecha en Uruguay, el impensado triunfo de un banquero profundamente conservador expresi贸n del neoliberalismo olig谩rquico en la segunda vuelta de Ecuador (posibilitado por m煤ltiples factores, aunque sin duda el llamado al voto nulo por un amplio abanico de organizaciones con eje en el movimiento indigenista jug贸 un papel importante); la derrota en las parlamentarias bolivianas y el triunfo de un maestro izquierdista en primera vuelta en Per煤 (encuestas lo dan como seguro ganador del balotaje) muestran el car谩cter contradictorio de este ciclo electoral, que contiene para este a帽o elecciones legislativas en M茅xico y Argentina.

En un cuadro regional complicado sobresale la restituci贸n de los derechos civiles y pol铆ticos a Lula y su posible candidatura en Brasil, que contrasta con las movilizaciones en apoyo a Bolsonaro. Una regi贸n que est谩 en disputa y que ve erguida en su dignidad y referente ineludible a Cuba y, con claroscuros, tambi茅n a Venezuela y Bolivia.

Disputa indefinida

Puede decirse que las derrotas de las derechas no necesariamente implican el fin de las pol铆ticas neoliberales y que los nuevos gobiernos de corte progresista que acceden al poder pol铆tico est谩n m谩s centrados en gestionar la crisis que en impulsar reestructuraciones profundas. No en vano son ahora calificados como 鈥渕oderados鈥 o de 鈥渂aja intensidad鈥.

A riesgo de caer en un burda simplificaci贸n intentamos sintetizar el cuadro regional: domina la heterogeneidad, las tendencias progresistas han perdido empuje, las derechas reaccionarias no logran consolidarse y las alternativas de transformaci贸n radical no alcanzan todav铆a entidad suficiente para hacerse visibles y cre铆bles en su disputa por el poder pol铆tico.

Es la acci贸n conjunta de sus trabajadores y clases populares, como fue el ciclo de luchas en 2019 (Bolivia, Chile, Hait铆, Per煤, Guatemala, Colombia, Ecuador) y nuevamente estos d铆as en Colombia y su coordinaci贸n a nivel regional, la que puede abrir la posibilidad de una salida duradera a la regi贸n. Salida inevitablemente orientada al anticapitalismo.

* Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI 鈥揈conomistas de Izquierda

La Haine




Fuente: Lahaine.org