December 11, 2020
De parte de SAS Madrid
2,112 puntos de vista

La pandemia de la covid-19 ha provocado un gran impacto sanitario, econ贸mico y social a nivel global. Durante el primer trimestre del a帽o, diferentes Gobiernos del mundo se vieron forzados a tomar medidas excepcionales para frenar la crisis epidemiol贸gica, decretando estados de alarma o imponiendo restricciones que, en algunos Estados, han provocado “al menos ocho violaciones de los derechos humanos”, seg煤n denuncia Amnist铆a Internacional (AI) en el D铆a Internacional de los Derechos Humanos.

“Aunque algunas medidas de emergencia est谩n justificadas, lamentablemente muchos Gobiernos han ido m谩s all谩 y han aprovechado la pandemia como pretexto para discriminar, reprimir o censurar a las voces cr铆ticas de sus sociedades, violar los derechos de las mujeres, discriminar a la poblaci贸n LGBTI+ o dejar en la estacada a migrantes y solicitantes de asilo“, asegura Esteban Beltr谩n, director de AI Espa帽a. “Frente a esta situaci贸n, la movilizaci贸n ciudadana y la protesta son armas clave para que nuestras sociedades sean m谩s justas y libres y corregir la deriva de los Gobiernos”, defiende.

La restricci贸n a la libertad de circulaci贸n, asociaci贸n, expresi贸n y reuni贸n p煤blica, as铆 como el derecho a la vida privada y familiar y el derecho a trabajar fueron algunas de las medidas dirigidas a frenar la curva; sin embargo, desde la organizaci贸n se han analizado las reacciones de diferentes Gobiernos desde el inicio de la pandemia y se han podido identificar al menos ocho violaciones de los derechos fundamentales que han afectado sobre todo a los grupos m谩s vulnerables.

Defensores y defensoras en el punto de mira

En muchos casos, las medidas de restricci贸n y confinamiento debido a la crisis sanitaria han servido como pretexto para hostigar y perseguir a los defensores de los derechos humanos. En Colombia, seg煤n denuncia la organizaci贸n, se han reducido las medidas de protecci贸n policial de estos 煤ltimos, “convirti茅ndolos en blanco f谩cil de quienes quieren silenciarlos” con el objetivo es callar a las personas “consideradas opositoras” del Estado.

En el caso de pa铆ses como Egipto, India, Ir谩n y Turqu铆a, la pandemia ha empeorado la situaci贸n de las personas que est谩n injustamente encarceladas. Desde AI se critica la hipocres铆a de estos Gobiernos que “han dejado a los presos de conciencia consumirse en condiciones atroces al mismo tiempo que publicitaban ampliamente los programas de excarcelaci贸n”.

De igual forma, en Marruecos, las autoridades han hecho uso de una “ley defectuosa” relativa a la emergencia sanitaria para procesar a determinados activistas de los derechos humanos, a periodistas y a las personas que critican la gesti贸n del Gobierno sobre la crisis sanitaria.

Leyes y acciones discriminatorias

Asimismo, los Estados de Europa del este y Asia central han respondido a la crisis con “medidas represivas y abusivas” y, seg煤n denuncia AI, han visto en la pandemia “un pase gratuito para pisotear los derechos humanos”, como es el caso de Kazajist谩n, donde las autoridades han llegado a soldar puertas para prevenir que los residentes salieran de sus hogares, o el caso de la polic铆a chechena que agred铆a a las personas en la v铆a p煤blica que no llevaban puesta su mascarilla.

En este sentido, la fuerza policial ha sido aplicada de forma desproporcionada sobre las minor铆as 茅tnicas y los grupos marginados, que han llegado a sufrir desde controles de identidad discriminatorios hasta actos de violencia, cuarentenas forzosas y multas, que han dejado ver de forma exponencial el racismo institucional de varios pa铆ses. Los Gobiernos de Bulgaria y Eslovaquia, por ejemplo, declararon cuarentenas obligatorias 煤nicamente en los asentamientos roman铆es.

Seg煤n recoge la organizaci贸n, en Reino Unido, uno de los pocos pa铆ses europeos en los que se recopilan datos desglosados 茅tnicamente sobre la aplicaci贸n de la ley, “la polic铆a de Londres registr贸 entre marzo y abril de 2020 un incremento del 22% en las operaciones de dar el alto y registrar. En ese periodo, el porcentaje de poblaci贸n negra que fue sometida a operaciones de registro aument贸 aproximadamente un 33%”. Por otra parte, “en Sena-Saint-Denis, la zona m谩s empobrecida de Francia y habitada mayoritariamente por personas negras o de origen norteafricano, el n煤mero de multas por incumplir el confinamiento triplic贸 el del resto del pa铆s, pese a que las autoridades locales manifestaron que las medidas de confinamiento se hab铆an respetado all铆 igual que en otras zonas”. 

En varios pa铆ses americanos, Amnist铆a Internacional ha denunciado “el uso de la detenci贸n como primera medida para hacer cumplir el confinamiento y no como 煤ltimo recurso, as铆 como el uso de fuerza innecesaria y excesiva y la imposici贸n de cuarentenas en condiciones inhumanas”. En Puerto Rico, M茅xico y Rep煤blica Dominicana, adem谩s, se denuncian casos de agentes de polic铆a que han detenido a personas por dirigirse a comprar alimentos y otros art铆culos b谩sicos.

El personal sanitario, amenazado

Uno de los grupos m谩s afectados durante la crisis de la covid-19 han sido los trabajadores en primera l铆nea que se han dedicado a curar a la poblaci贸n: el personal sanitario, que en muchos casos han terminado contrayendo el virus y que incluso han terminado sacrificando su vida por culpa de unas condiciones de trabajo inseguras e insuficientes. Los casos de Venezuela y Siria son exponentes dram谩ticos de esta situaci贸n.

En Espa帽a, “la degradaci贸n del servicio de Atenci贸n Primaria ha llegado en lugares como Madrid a unos niveles tan preocupantes que provocan un riesgo en el derecho al acceso la salud en la Comunidad. Tambi茅n, la organizaci贸n ha documentado c贸mo la inmensa mayor铆a de personas mayores que viv铆an en residencias de Madrid y Catalunya no fueron atendidas adecuadamente, ni derivadas a hospitales cuando lo precisaban, se vieron aisladas en sus habitaciones, a veces durante semanas, sin contacto con sus familiares y algunas ni siquiera pudieron morir dignamente durante los primeros meses de la pandemia. Algunas de estas violaciones de derechos humanos siguen vigentes hoy”, seg煤n denuncia la organizaci贸n.

Libertad de expresi贸n reprimida

Desde el inicio de esta pandemia, los periodistas han estado en el punto de mira debido a la informaci贸n que se publicaba sobre la covid-19, las autoridades chinas llegaron a censurar la informaci贸n de los medios y sancionaban a quienes lo denunciaban, la libertad de expresi贸n se vio coartada pese a la importancia de conocer una informaci贸n sobre el virus que pod铆a salvar vidas. En Turqu铆a, los profesionales han sufrido detenciones por tuitear sobre el coronavirus y en Turkmenist谩n se lleg贸 a prohibir el uso de la palabra.

Los pa铆ses del Consejo de Cooperaci贸n para los Estados 脕rabes del Golfo P茅rsico 鈥攜 concretamente Arabia Saud铆, Bahr茅in, Emiratos 脕rabes Unidos Kuwait y Om谩n鈥 est谩n usando la pandemia como pretexto para seguir aplicando restricciones al derecho a la libertad de expresi贸n. Se hace uso de determinadas leyes para criminalizar “noticias falsas” con el fin de investigar a las personas que publican informaci贸n sobre las medidas del Gobierno para frenar la expansi贸n del coronavirus en redes sociales.

Las principales v铆ctimas de discriminaci贸n

Las personas solicitantes de asilo, refugiadas y migrantes que viven en campos y alojamientos compartidos tambi茅n han sido objeto de cuarentenas selectivas en Alemania, Chipre y Serbia, y de desalojos forzosos en Francia y Grecia. Adem谩s, en el caso del continente americano, Canad谩, Estados Unidos, M茅xico, Curazao y Trinidad y Tobago detienen de forma peligrosa y discriminatoria a migrantes y solicitantes de asilo, bas谩ndose 煤nicamente en la situaci贸n migratoria de estas personas.

Asimismo, desde Amnist铆a denuncian que “el nuevo pacto migratorio de la Comisi贸n Europea est谩, en realidad, concebido para elevar los muros y reforzar las vallas. Este pacto no har谩 nada por aliviar el sufrimiento de miles de personas atrapadas en campos en las islas griegas, o en centros de detenci贸n de Libia. Tampoco proporcionar谩 el apoyo necesario a los pa铆ses a los que primero llegan las personas migrantes”.

En Espa帽a, AI ha denunciado la situaci贸n en las Islas Canarias, donde lamenta “que se est茅n tramitando 贸rdenes de devoluci贸n sin que las personas migrantes o posibles solicitantes de asilo hubieran recibido una adecuada asistencia letrada, tal y como exige el derecho internacional de los derechos humanos”. Adem谩s, la organizaci贸n recuerda especialmente la situaci贸n del Centro de Estancia Temporal para Migrantes de Melilla que se encuentra “hacinado y sin reunir las condiciones adecuadas para garantizar la protecci贸n y la salud de las personas residentes”.

Los derechos de las mujeres, violados

Una de cada cinco mujeres en Europa ya sufr铆a violencia y abusos por parte de su pareja antes de la pandemia. Con las restricciones de movilidad y los confinamientos, estas mujeres vulnerables y sus hijos han quedado aisladas con su agresor y sin el apoyo de familia o amigos. Esta situaci贸n, advierte Amnist铆a, “podr铆a agravar las desigualdades de g茅nero y los niveles de discriminaci贸n sin una atenci贸n espec铆fica de los Gobiernos”. 

Los servicios esenciales de salud sexual y reproductiva, como el asesoramiento sobre m茅todos anticonceptivos, salud materna y neonatal, violencia de g茅nero y pruebas y tratamientos de infecciones de transmisi贸n sexual, as铆 como los delitos sexuales se han visto invisibilizados y permanecen sin castigo, denuncia la organizaci贸n. Pa铆ses como Polonia, Ruman铆a o Eslovaquia han utilizado la pandemia como una oportunidad para restringir a煤n m谩s el acceso a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

M谩s rechazo y violencia contra el colectivo LGBTI+

La crisis tambi茅n ha visibilizado la discriminaci贸n y la violencia que sufren las personas pertenecientes al colectivo LGBT+. En Hungr铆a, por ejemplo, se han impuesto medidas para dificultar el cambio de g茅nero en el documento de identidad de las personas trans. Durante el confinamiento, en pa铆ses como Colombia, Per煤 o Panam谩, se establecieron diferentes jornadas de paseos para hombres y mujeres, y los m谩s vulnerables a discriminaci贸n en est谩 situaci贸n fueron las personas trans. 

Adem谩s, los procesos de transici贸n de miles de personas trans se han visto paralizados por las restricciones a la atenci贸n m茅dica y la centralizaci贸n en la covid-19. Esto afecta a los tratamiento hormonales, la atenci贸n psicol贸gica y las intervenciones quir煤rgicas de las personas trans. 

En Corea del Sur, un rebrote del virus en una zona de locales LGBTI+, dispar贸 la homofobia y las amenazas en las redes sociales hacia el colectivo, lo que adem谩s dificult贸 a las autoridades localizar a las personas que pudieran estar contagiadas y tomar medidas para frenar dicho rebrote. 

El derecho a la privacidad

Algunos Gobiernos han aumentado el uso de las tecnolog铆as durante el inicio de la pandemia para rastrear a las personas portadoras del virus y controlar sus movimientos. Sin embargo, la vigilancia digital puede ser una amenaza a la privacidad y a la libertad de la poblaci贸n violando derechos fundamentales y reduciendo la confianza de las autoridades. Adem谩s, tambi茅n puede perjudicar discriminadamente a las poblaciones m谩s vulnerables y marginadas.

Bahr茅in, Kuwait y Noruega, han sido el ejemplo de pa铆ses que han usado herramientas altamente invasivas en sus ciudadanos. Seg煤n explican desde la organizaci贸n, “los sistemas que utilizan captan los datos de ubicaci贸n por medio del GPS y los suben a una base de datos central, rastreando los movimientos de los usuarios en tiempo real, lo que proporciona una informaci贸n que puede ser altamente peligrosa en las manos equivocadas”. Noruega, tras las denuncias de Amnist铆a Internacional, decidi贸 frenar su uso.

Enlace relacionado Publico.es (10/12/2020).




Fuente: Sasmadrid.org