December 10, 2020
De parte de Asociacion Germinal
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10 de diciembre, D铆a Internacional de los Derechos Humanos

Amnist铆a Internacional hace recuento de los abusos de los Gobiernos en la gesti贸n de la COVID-19

  • La organizaci贸n identifica ocho violaciones de derechos humanos agravadas desde el inicio de la pandemia.
  • Los derechos humanos no son un estorbo, son los mejores aliados para salir de esta crisis鈥.
  • La movilizaci贸n ciudadana es clave para corregir la deriva de los Gobiernos鈥.

En el D铆a Internacional de los Derechos Humanos, Amnist铆a Internacional ha analizado la acci贸n de diferentes Gobiernos del mundo desde el inicio de la pandemia de COVID-19 a principios de 2020 y ha identificado que se han agravado al menos ocho violaciones de derechos humanos.

Los Gobiernos del mundo han reaccionado a la crisis del coronavirus decretando estados de alarma, leyes de emergencia y tomando medidas excepcionales que restringen la libertad de circulaci贸n, asociaci贸n, expresi贸n y reuni贸n p煤blica, as铆 como el derecho a la vida privada y familiar y el derecho a trabajar. Aunque algunas medidas de emergencia est谩n justificadas, lamentablemente muchos Gobiernos han ido mucho m谩s all谩 y han aprovechado la pandemia como pretexto para discriminar, reprimir o censurar a las voces cr铆ticas de sus sociedades, violar los derechos de las mujeres, discriminar a la poblaci贸n lgbti o dejar en la estacada a migrantes y solicitantes de asilo鈥, asegura Esteban Beltr谩n, director de Amnist铆a Internacional Espa帽a.

Frente a esta situaci贸n, la movilizaci贸n ciudadana y la protesta son armas clave para que nuestras sociedades sean m谩s justas y libres y corregir la deriva de los Gobiernos. En Estados Unidos, en Chile, en Per煤, en Argentina, en Guatemala, en Nigeria, en Costa de Marfil, en Argelia, en Bielorrusia, en Francia, en Polonia, en Hong Kong y en muchos otros lugares del mundo la gente ha salido a la calle a protestar y a defenderse frente a los abusos鈥.

Algunos Gobiernos consideran que los derechos humanos son un estorbo, pero muy al contrario son los mejores aliados para salir de esta crisis con humanidad, es decir, respetando la dignidad de todas las personas independientemente de su situaci贸n, y su derecho a no ser discriminadas, a protestar aunque no sea del agrado de su Gobierno, a la libertad y a la seguridad. Tambi茅n la gu铆a de los derechos humanos nos har谩 salir en mejores condiciones de esta crisis sanitaria si fortalecemos los sistemas nacionales de salud o el acceso a la vacuna a los sectores mas vulnerables de la sociedad, concluye Esteban Beltr谩n.

Estas son ocho de las violaciones de derechos humanos que se han visto agravadas durante la pandemia.

1. Defensores y defensoras en el punto de mira

La COVID-19 ha sido un castigo a帽adido para los defensores y defensoras de los derechos humanos que est谩n injustamente encarcelados, y tambi茅n se ha utilizado como pretexto para cometer nuevos actos de hostigamiento, persecuci贸n e incluso homicidio contra ellos. La organizaci贸n denuncia la hipocres铆a de los Gobiernos que, como en el caso de Egipto, India, Ir谩n y Turqu铆a, han dejado a presos y presas de conciencia consumirse en condiciones atroces al mismo tiempo que publicitaban ampliamente los programas de excarcelaci贸n.

Las medidas de confinamiento que restringen la circulaci贸n tambi茅n han puesto en peligro a muchos defensores y defensoras de los derechos humanos, convirti茅ndolos en blanco f谩cil de quienes quieren silenciarlos. En Colombia, por ejemplo, se han reducido las medidas de protecci贸n policial. En lugar de hacer sitio a los defensores y defensoras de los derechos humanos para que apoyen sus esfuerzos dirigidos a abordar la pandemia y a prepararse para una recuperaci贸n justa, los Estados est谩n tomando medidas contraproducentes para silenciar a las personas consideradas opositoras.

2. Leyes y acciones discriminatorias

Los Gobiernos de Europa Oriental y Asia Central han respondido a la pandemia de COVID-19 con medidas represivas y abusivas. Los Gobiernos 鈥攄esde las autoridades de Kazajist谩n soldando puertas para dejar a residentes atrapados dentro de las viviendas hasta la polic铆a chechena agrediendo a personas por no llevar mascarilla鈥 han visto en la pandemia un pase gratuito para pisotear los derechos humanos.

La aplicaci贸n policial de las medidas de confinamiento por la COVID-19 en toda Europa ha afectado desproporcionadamente a las minor铆as 茅tnicas y los grupos marginados, que han sufrido actos de violencia, controles de identidad discriminatorios, cuarentenas forzosas y multas. La violencia policial y la preocupaci贸n por el racismo institucional no son cuestiones nuevas, pero la pandemia de COVID-19 y la aplicaci贸n coercitiva de las consiguientes medidas de confinamiento han sacado a la luz su grado de extensi贸n. En Reino Unido, uno de los pocos pa铆ses europeos en los que se recopilan datos desglosados 茅tnicamente sobre la aplicaci贸n de la ley, la polic铆a de Londres registr贸 entre marzo y abril de 2020 un incremento del 22% en las operaciones de dar el alto y registrar. En ese periodo, el porcentaje de poblaci贸n negra que fue sometida a operaciones de registro aument贸 aproximadamente un 33%. Por otra parte, en Sena-Saint-Denis, la zona m谩s empobrecida de Francia continental y habitada mayoritariamente por personas negras o de origen norteafricano, el n煤mero de multas por incumplir el confinamiento triplic贸 el del resto del pa铆s, pese a que las autoridades locales manifestaron que las medidas de confinamiento se hab铆an respetado all铆 igual que en otras zonas. En Niza, un barrio mayoritariamente habitado por personas de clase obrera y etnias minoritarias se vio sometido a toques de queda nocturnos m谩s prolongados que el resto de la ciudad.

En una demostraci贸n de discriminaci贸n contra la poblaci贸n roman铆 de Bulgaria y Eslovaquia, los gobiernos de estos dos pa铆ses declararon cuarentenas obligatorias en los asentamientos roman铆es. En Eslovaquia, adem谩s, las autoridades encargaron a las fuerzas armadas que las hicieran cumplir.

En Marruecos, las autoridades han utilizado una defectuosa ley de emergencia sanitaria para procesar a activistas de derechos humanos, periodistas ciudadanos y otras personas por criticar pac铆ficamente la gesti贸n gubernamental de la crisis de la COVID-19. En varios pa铆ses americanos, Amnist铆a Internacional ha denunciado el uso de la detenci贸n como primera medida para hacer cumplir el confinamiento y no como 煤ltimo recurso, as铆 como el uso de fuerza innecesaria y excesiva y la imposici贸n de cuarentenas en condiciones inhumanas. En Puerto Rico, M茅xico y Rep煤blica Dominicana la polic铆a ha detenido a personas que se dirig铆an a comprar alimentos y otros art铆culos b谩sicos.

3. El personal sanitario que nos cuida, amenazado

En el mundo, con datos de septiembre, ya hab铆an muerto al menos 7.000 profesionales de la salud tras contraer la COVID-19. Solamente en M茅xico hab铆a entonces al menos 1.320 fallecimientos confirmados: la cifra m谩s alta para un solo pa铆s. Tambi茅n se ha registrado un n煤mero elevado de muertes de personal sanitario en Estados Unidos (1.077) y Brasil (634), donde las tasas de infecci贸n y muerte han sido altas durante toda la pandemia, as铆 como cifras alarmantes en Sud谩frica (240) e India (573), donde las tasas de infecci贸n se han disparado en los 煤ltimos meses.

La muerte de al menos siete mil personas mientras trataban de salvar a otras personas es una crisis de proporciones enormes. Cada profesional sanitario tiene derecho a unas condiciones de trabajo seguras y es un esc谩ndalo que tantos y tantas est茅n sacrificando su vida. Los casos de Venezuela y Siria son exponentes dram谩ticos de esta situaci贸n.

En Espa帽a, la degradaci贸n del servicio de Atenci贸n Primaria, ya deteriorado como consecuencia de las pol铆ticas de austeridad que marginaron de manera especial a este servicio en la 煤ltima d茅cada, ha llegado en lugares como Madrid a unos niveles tan preocupantes que provocan un riesgo en el derecho al acceso la salud en la Comunidad. Tambi茅n, la organizaci贸n ha documentado c贸mo la inmensa mayor铆a de personas mayores que viv铆an en residencias de Madrid y Catalu帽a no fueron atendidas adecuadamente, ni derivadas a hospitales cuando lo precisaban, se vieron aisladas en sus habitaciones, a veces durante semanas, sin contacto con sus familiares y algunas ni siquiera pudieron morir dignamente durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19. Algunas de estas violaciones de derechos humanos siguen vigentes hoy.

4. Libertad de expresi贸n reprimida

La ofensiva emprendida contra periodistas y otras personas que critican el modo en que sus Gobiernos gestionan la COVID-19 ha dificultado los esfuerzos realizados para hacer frente al coronavirus. La organizaci贸n ha advertido de que la censura de informaci贸n esencial sobre la pandemia se ha convertido en un fen贸meno mundial y ha instado a los Gobiernos a contener su egolatr铆a y dar prioridad a la salud p煤blica.

Desde los primeros d铆as de esta pandemia, cuando las autoridades chinas censuraron la informaci贸n de los medios de comunicaci贸n y sancionaron a quienes lo denunciaban, periodistas de todo el mundo han puesto en peligro su vida, su libertad y su puesto de trabajo para hacer llegar a la opini贸n p煤blica informaci贸n que pod铆a salvar vidas. En Turqu铆a, uno de los pa铆ses que m谩s encarcela a periodistas, quienes ejercen esta profesi贸n han sido objeto de investigaciones penales y detenciones por informar, o incluso tuitear, sobre la COVID-19.

Obligadas a pasar de un encierro a otro, las pol铆ticas gubernamentales de India durante la pandemia COVID-19, entre las que se cuentan la falta de acceso a Internet, han marginado a煤n m谩s a la poblaci贸n de Jammu y Cachemira y han afectado gravemente a su acceso a la salud y a la justicia.

Los pa铆ses del Consejo de Cooperaci贸n para los Estados 脕rabes del Golfo P茅rsico 鈥攜 concretamente Arabia Saud铆, Bahr茅in, Emiratos 脕rabes Unidos Kuwait y Om谩n鈥 est谩n usando la pandemia de COVID-19 como pretexto para seguir aplicando restricciones al derecho a la libertad de expresi贸n. En estos Estados, se est谩n usando leyes deficientes para criminalizar las 鈥渘oticias falsas鈥 con el fin de citar, detener, investigar y enjuiciar a personas que publican en las redes sociales contenidos sobre la pandemia o sobre la respuesta del Gobierno a esta.

Por otra parte, miles de personas que se manifestaban pac铆ficamente se han visto afectadas por las draconianas medidas contra las manifestaciones aplicadas en Francia por las autoridades, que hacen un uso indebido de la ley para detener arbitrariamente y enjuiciar a personas que no han cometido ning煤n acto violento.

5. Migrantes y personas solicitantes de asilo v铆ctimas de discriminaci贸n

Las autoridades de varios pa铆ses del continente americano, entre ellos, Canad谩, Estados Unidos, M茅xico, Curazao y Trinidad y Tobago detienen de forma peligrosa y discriminatoria a migrantes y solicitantes de asilo, bas谩ndose 煤nicamente en la situaci贸n migratoria de esas personas.

Las personas solicitantes de asilo, refugiadas y migrantes que viven en campos y alojamientos compartidos tambi茅n han sido objeto de cuarentenas selectivas en Alemania, Chipre y Serbia, y de desalojos forzosos en Francia y Grecia. En el caso de Grecia, miles de personas, entre las que se contaban personas mayores, personas que padecen enfermedades cr贸nicas, menores 鈥攊ncluidos ni帽os y ni帽as de corta edad y menores no acompa帽ados鈥, mujeres embarazadas, madres primerizas y personas con discapacidad, se han visto atrapadas en condiciones lamentables y peligrosas de hacinamiento en las islas, en medio de la pandemia de la COVID-19.

El nuevo pacto migratorio de la Comisi贸n Europea est谩, en realidad, concebido para elevar los muros y reforzar las vallas. En lugar de ofrecer un nuevo enfoque para facilitar que la gente llegue a un lugar seguro, parece ser un intento de dar un nuevo nombre a un sistema que lleva a帽os fracasando, con terribles consecuencias. Este pacto no har谩 nada por aliviar el sufrimiento de miles de personas atrapadas en campos en las islas griegas, o en centros de detenci贸n de Libia. Tampoco proporcionar谩 el apoyo necesario a los pa铆ses a los que primero llegan las personas migrantes.

En Espa帽a, Amnist铆a Internacional ha denunciado la situaci贸n en las Islas Canarias, donde lamenta entre otros aspectos, que se est茅n tramitando 贸rdenes de devoluci贸n sin que las personas migrantes o posibles solicitantes de asilo hubieran recibido una adecuada asistencia letrada, tal y como exige el derecho internacional de los derechos humanos. La organizaci贸n tambi茅n ha llamado la atenci贸n sobre la situaci贸n que se est谩 viviendo en los CETIs (Centros de Estancia Temporal para Migrantes), especialmente en el de Melilla, hacinado y sin reunir las condiciones adecuadas para garantizar la protecci贸n y la salud de las personas residentes.

Por otra parte, hasta marzo de 2020, hab铆a miles de migrantes et铆opes trabajando en el norte de Yemen, ganando dinero para pagar su pasaje a Arabia Saud铆. Cuando la pandemia de la COVID-19 se intensific贸, las autoridades huz铆es comenzaron a ordenar a los trabajadores y trabajadoras migrantes que acudiesen a la frontera, donde seg煤n informes quedaron atrapados en un fuego cruzado entre fuerzas saud铆es y huz铆es. Amnist铆a Internacional tambi茅n ha denunciado situaciones de casi esclavitud de trabajadores y trabajadoras migrantes en Qatar y L铆bano, que han quedado a merced de sus patrones y que han restringido muchos de sus derechos humanos.

6. Los derechos de las mujeres, violados

La pandemia de la COVID-19 ha incrementado los niveles de inseguridad y violencia contra las mujeres en todo el mundo y, sin una atenci贸n espec铆fica de los Gobiernos, podr铆a agravar las desigualdades de g茅nero y los niveles de discriminaci贸n

Ya antes de la crisis de la COVID-19, una de cada cinco mujeres sufr铆a violencia de su pareja en el hogar en Europa. Los confinamientos y las medidas de aislamiento para contener la propagaci贸n del virus han expuesto a las mujeres y las ni帽as a mayores riesgos de abusos en el 谩mbito familiar a manos de sus parejas o de otros miembros de la familia, y a menudo las dejan sin el apoyo que tanto necesitan.

La actual pandemia de COVID-19 ha exacerbado la vulnerabilidad de las mujeres y las ni帽as. Su salud y su bienestar se ven afectadas negativamente no s贸lo por la interrupci贸n de servicios esenciales de salud sexual y reproductiva como el asesoramiento sobre m茅todos anticonceptivos, salud materna y neonatal, violencia de g茅nero y pruebas y tratamientos para el VIH y las infecciones de transmisi贸n sexual, sino que tambi茅n sus medios de vida e incluso sus vidas est谩n en peligro cuando los delitos sexuales se invisibilizan y permanecen sin castigo.

Pa铆ses como Polonia, Ruman铆a o Eslovaquia han utilizado la COVID-19 como una oportunidad para socavar o restringir a煤n m谩s el acceso a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

7. M谩s rechazo y violencia contra el colectivo LGBTI

La COVID-19 ha visibilizando y profundizando la discriminaci贸n, la violencia y otras violaciones de derechos humanos que sufren a diario las personas LGBTI. En numerosos pa铆ses, las medidas de desescalada de la pandemia han ignorado la realidad de las personas trans. En algunos pa铆ses, como en Hungr铆a, se han impulsado medidas que pretenden ocultar a estar personas al negarles cambiar su g茅nero en el documento de identidad. En otros lugares, como Per煤, Colombia o Panam谩, se establecieron paseos en la calle d铆as diferentes para hombres y mujeres. Las personas trans deb铆an salir a la calle seg煤n el g茅nero que indicaba su documento de identidad, lo que les expon铆a a m谩s discriminaci贸n, m谩s multas, e incluso a violencia, tambi茅n policial.

Por otra parte, las restricciones a la atenci贸n m茅dica de todo aquello que no sea la COVID-19 en numerosas partes del mundo, ha paralizado tambi茅n procesos de transici贸n de miles de personas trans en pa铆ses, entre otros, Estados Unidos, India o Australia. Sus tratamientos hormonales permanecen en un limbo, la atenci贸n psicol贸gica se ralentiza y las intervenciones se posponen. Todo ello impacta profundamente en la salud psicol贸gica de estas personas.

Un rebrote del virus en Corea del Sur, al parecer en una zona de locales LGBTI, dispar贸 la homofobia y las amenazas en las redes hacia el colectivo LGBTI, lo que dificult贸 a las autoridades localizar a las personas que pudieran estar contagiadas y tomar medidas para frenar dicho rebrote. Mientras, en pa铆ses como Filipinas o Uganda, se toleraron tratamientos humillantes y violencia contra personas LGBTI bajo el pretexto de no cumplir los protocolos de la cuarentena.

8. El derecho a la privacidad, al antojo de los Gobiernos

Los Gobiernos deben garantizar que el empleo de tecnolog铆as digitales para rastrear y monitorear a personas y poblaciones respeta plenamente los derechos humanos. La tecnolog铆a puede y debe desempe帽ar importantes funciones durante este esfuerzo que se est谩 realizando para salvar vidas, como difundir mensajes de salud p煤blica y aumentar el acceso a los servicios de salud. No obstante, el aumento de los poderes de vigilancia digital de los Estados 鈥揷omo tener acceso a los datos de localizaci贸n de los tel茅fonos m贸vilesamenaza la privacidad, la libertad de expresi贸n y la libertad de asociaci贸n de una manera que podr铆a violar derechos y reducir la confianza en las autoridades p煤blicas, con el consiguiente menoscabo de la eficacia de las repuestas de salud p煤blica. Tales medidas entra帽an tambi茅n un riesgo de discriminaci贸n y pueden perjudicar de manera desproporcionada a comunidades ya marginadas.

Bahr茅in, Kuwait y Noruega, por ejemplo, han hecho caso omiso de la privacidad de las personas con herramientas de vigilancia sumamente invasivas que superan los l铆mites hasta los que est谩 justificado llegar para hacer frente a la COVID-19. Los sistemas que utilizan captan los datos de ubicaci贸n por medio del GPS y los suben a una base de datos central, rastreando los movimientos de los usuarios en tiempo real, lo que proporciona una informaci贸n que puede ser altamente peligrosa en las manos equivocadas. Noruega, tras las denuncias de Amnist铆a Internacional, decidi贸 frenar su uso.

Informaci贸n adicional

Hoy activistas de Amnist铆a Internacional est谩n organizando actos en la calle, recogidas de firmas y encuentros virtuales en m谩s de 70 pa铆ses del mundo y m谩s de 30 ciudades de Espa帽a en favor de otras personas cuyos derechos humanos est谩n siendo atacados, dentro de la campa帽a 鈥淓scribe por los derechos鈥.

鈥淓scribe por los Derechos trata de personas que ayudan a otras personas, y esta manera de expresar nuestra humanidad compartida nunca ha sido m谩s importante y pertinente. Los gobiernos deben responder a este deseo generalizado de cambio administrando justicia a las personas cuyos derechos humanos son atacados鈥, asegura Esteban Beltr谩n.

En Espa帽a, la organizaci贸n se moviliza por tres personas que han visto como sus derechos humanos se ve铆an vulnerados en el 煤ltimo a帽o. Se trata de Nassima al-Sada, Arabia Saud铆, en prisi贸n por defender los derechos de las mujeres. Ha estado recluida en r茅gimen de aislamiento durante un a帽o, y ha sido frecuente que no le permitieran ver a sus hijos ni a su abogado durante varios meses. Amnist铆a Internacional exige la libertad inmediata e incondicional para ella y las dem谩s defensoras en su misma situaci贸n; Khaled Drareni, Argelia, joven periodista detenido en marzo de 2020 mientras cubr铆a una manifestaci贸n por informar sobre las protestas y condenado a una pena de c谩rcel. Amnist铆a Internacional se moviliza por su liberaci贸n; y de Jani Silva, Colombia, amenazada de muerte por defender el medioambiente, la Amazon铆a y los derechos de la poblaci贸n rural. La organizaci贸n pide protecci贸n para ella y las personas con que trabaja.

///FIN

脕ngel Gonzalo
Responsable de Medios de Comunicaci贸n
Amnist铆a Internacional Espa帽a

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Fuente: Asociaciongerminal.org