April 9, 2021
De parte de El Libertario
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Atropos
 
Cuando  nos  situamos  ante  una  cuesti贸n  abismal,  el  suelo  amenaza  con  derrumbarse  bajo nuestros pies, llev谩ndonos con 茅l. Porque 隆no iremos a quedar suspendidos en el aire! 驴O s铆? Tal  vez,  si  tuvi茅ramos  alas…  Ser铆a  un  buen  descubrimiento,  que  podr铆a  compensarnos  el desenga帽o, pero que de no revelarse a tiempo podr铆a llegar a ser fatal.

El amor es una cuesti贸n abismal, que es necesario apreciarcomo revolucionaria, para evitar que  acabe  en  devastaci贸n.  Para  quien  as铆  lo  entienda,  es  una  fuerza  capaz  de  hacerse consciente. Pregunta, y arroja luz. Parte de esta evidencia: 鈥渆l amor no puede ser libre como aspiraci贸n porque ya lo es. Dondequiera que esa libertad no existe habr谩 atracci贸n sexual o miras de inter茅s y conveniencia, pero amor en el verdadero sentido del t茅rmino que comprende una atracci贸n de doble matiz material y espiritual, no鈥. La muchacha que lo escribi贸 nunca lleg贸 a vivirlo, ni pudo completar su evoluci贸n al anarquismo. Cuatro tiros, tres en la cabeza y uno en el coraz贸n, se lo impidieron, teniendo solo 18 a帽os.[1] Hab铆a llegado a la pregunta sin retorno, y hubo quien temi贸 la respuesta por encima de todo.

Es  preciso  repetirla  aqu铆  y ahora,  y  que  nos  la  planteemos  a  nosotros  mismos:  驴hasta  qu茅 punto  podemos  decir  que  hemos  elegido  nuestras  relaciones?,  驴hemos  sido  libres  de  decidir con qui茅n quer铆amos estar?, 驴escogemos o solamente nos  escogen, o no elige nadie? Porque haberlo decididoes condici贸n necesaria del amor.

Atendiendo a las condiciones de la vida social tal como se presentancuando una persona que se est谩 abriendo a la vida, un adolescente, se encuentra con ellas, las expectativas no son muy buenas  si  de  lo  que  se  trata  es  de  establecer  relaciones  con  sentido.  Las  formas  de  ocio capitalistas  est谩n  dise帽adas  para  obtener  m谩ximo  rendimiento  dinerario,  forzando  a  las personas a consumir el m谩ximo tiempo posible y en la manera m谩s intensiva, con lo cual se promueven todo tipo de adicciones. Los lugares de ocio capitalista b谩sicamente son locales de consumici贸n, o espacios improvisados para poder consumir todav铆a m谩s y sin l铆mites legales, como  son  los  botellones.  Cada  vez  la  m煤sica  y  la  danza  tienen  menos  peso  frente  al  mero consumo  de  sustancias.  No  tenemos  estilo  propio  de  la  tierra,  ni  la  m煤sica  es  en  vivo  sino pregrabada. Tampoco es necesario saber bailar, ni existen ya los bailes grupales. La cultura popular brilla por su ausencia, tambi茅n en espacios de ocio contracultural y que han resultado no ser tan contraculturales.

隆Ah! Pero los prejuicios y las creencias atrasadas, estos no solamente se conservan, sino que vuelven a la carga con m谩s fuerza, reproduciendo esquemas at谩vicos de relaci贸n de poder. La gente  necesita  modelos  de  comportamiento  y  all铆  est谩n  los  productos  y las  ficciones  del mercado, cada vez m谩s embrutecidosy m谩s vac铆os. Una primera evidencia para la inteligencia adolescente que se encuentra con este panorama es que suponer elecci贸n libre y responsable en  un  entorno  vaciado  de  sentido,  es  simplemente  demencial.  Tengamos  en  cuenta  que  el paradigma dominante tiene por base nociones como 鈥渢iempo libre鈥, frente a un tiempo no libre, 鈥渙cio鈥, como opuesto al 鈥渘egocio鈥, categor铆as que,de  poder  ser  utilizadas  por  los libertarios, van a recibir un significado muy distinto. Claro que el descanso es parte necesaria de  la  vida,  pero incluso  cuando  so帽amos  no dejamos  de  pensar,  y una  ruptura  total  con la actividad, volcarse a formas de ocio totalmente pasivas, vicarias, despersonalizadas, que no respetan la necesidad de expresi贸n creativa y la espont谩nea alternancia entre lo verbal y lo no verbal, lo consciente y lo no consciente, es claramente antinatural. Como antinaturales son las reglas del juego que impone para las relaciones sexoafectivas este modelo, consumista y postmoderno, pero a la vez continuador de esquemas poco evolucionados, impropios de una sociedad compleja. Y en esto afecta gravemente a la mujer, que de nuevo se va a convertir en el objeto de consumo, por la perpetuaci贸n de la mentalidad de abuso patriarcal.

Efectivamente, el ocio capitalista, al vaciar de contenido la actividad, la despersonaliza, niega la diferenciaci贸n personal que debiera tener m谩s amplio campo de desarrollo en las sociedades complejas. Entonces, lo mismo da una persona que otra, porque incluso los propios individuos tienden a estandarizarse, porque la diferencia no se valora sino que se margina, ya quepara ganar una competici贸n hay que ser m谩s de lo mismo. Sobre todo, la propia forma de ocio, tan superficial  y  basada  en  lo primario, no  permite  conocer  al  otro,  establecer  una  relaci贸n  de confianza con 茅l. Una consecuencia es que todo tiende a jugarse a una carta, o lo tomas o lo pierdes.  Y  son  hombres  los  que  siguen  llevando  la  iniciativa  y  benefici谩ndose  del  patr贸n consumista de relaciones, y sigue siendo mujer la consumida, y ella la persona a la que se le plantea la disyuntiva del todo o nada.

Yendo  por  partes.  El  que  lleva  la  iniciativa  es  el  que  la  lleva  por  tradici贸n  y  el  que  sale beneficiado  del  modelo,  que  es  patriarcal.  La  consecuencia  reproductiva de  una  sexualidad irresponsable sigue recayendo en la mujer, igual que  el rechazo social que le va a aplicar la doble  moral  golfa/decente, haciendopresi贸n  sobre  la  mujer para  reducirtodav铆a  m谩s  sus oportunidades de elecci贸n. Si un hombre sale con muchas, no pasa nada, pero si una mujer sale con m谩s de uno, malvisto socialmente. Ya desde el momento en que se para a hablar con un hombre se le puede estar atribuyendo una relaci贸n, con lo cual, por lo visto, se supone que ella tiene que acertar a la primera o…que tiene que aguantarse con el que le toque en suerte. Eso  es  un  reforzamiento  de  la  l贸gica  del  todo  o  nada  que  beneficia  al  var贸n.  Si  adem谩s  el sentido de la seguridad personal, debido a la violencia machista, en la mujer mengua conforme m谩s lejos se va y cu谩nto m谩s entrada la noche, la libertad de movimientos y de elecci贸n queda restringida frente a la del hombre. No es casualidad que sean ellos los que ejercen la violencia, apoyados en un sistema de creencias y de instituciones que perpet煤an el abuso con ra铆z en la diferencia  reproductiva  de  la  mujer  cisexual,  a  partir  de  la  cual  se  aplican  esteterotipos  y violencias que van a ser comunes a todas nosotras, con independencia de si somos mujeres cis, trans,  lesbianas,  bisexuales,  si somos  f茅rtiles  o  no  lo  somos…Igual  que  hemos  de  tener presente  que  las  violencias  espec铆ficas  que  vive  cada  colectivo  de  mujeres,  y que  vive  cada mujer  en singular,  entran a  formar  parte  de la misma  construcci贸n de  g茅nero mujer,  que  a todas nos afecta y nos ha de mover a la acci贸n.

Por  tanto,  iniciativa  masculina,  condiciones  puestas  por  el  hombre,  que  se  beneficia  de creencias irracionales que le protegen del 鈥渘o鈥 de la mujer, y que se van a manifestar como chantajes: 鈥測o ya he salido contigo una vez, y ahora ya no sabes cu谩ndo me vas a volver a ver鈥, 鈥渢e vas a quedar sola鈥, fantasmas varios,  de que se pase el periodo f茅rtil de la vida que en la mujer es m谩s reducido, de que se pase la juventud f铆sica a la que tanto valor se le da en la mujer…O se van a manifestar a trav茅s del complejo de culpa impl铆cito en el concepto de amor-fusi贸n , o amor rom谩ntico, como se le suele llamar en teor铆a: el amor es incondicional, el amor es entrega total y permanente, es renuncia, la mujer tiene que anularse por el hombrey por los hijos porque el amor es un sentimiento por encima de todo, y sin ellos no es mujer, es ego铆sta, cerrada al amor y al sexo etc…y de ah铆 al 驴qui茅n te crees que eres para rechazar a ese chico?, 驴tanto te crees que vales? Es muy importante en la educaci贸n sexoafectiva ense帽ar muy  bien  a  las  mujeres  a  cuestionar  el  privilegio  sexual  del  var贸n,  su  supuesto  derecho  a obtener sexo de la mujer cuando 茅l quiera, aun sin que ella sienta deseo o sin que medie su consentimiento. Lo mismo que a no sentirse culpables por dar una negativa, ense帽arles que se  puede  dar  una  negativa  de  manera  asertiva,  sin  da帽ar  a  nadie,  y  que  el  darla  no  las convierte en ego铆stas ni tiene por qu茅 implicar que se vayan a quedar solas, y si esto es as铆, siempre es mejor que vivir anuladas en relaciones que ellas no han elegido.

Las reglas no dejan de ser injustas para el hombre [2], que se ha deshumanizado con ellas, pero para la mujer son adem谩s portadoras de jerarqu铆a de g茅nero, con todo lo que implica esto, de una mayor probabilidad de maltrato y una mayor vulnerabilidad a la violencia, dado que la psique femenina es educada para asumir esas creencias manipuladoras patriarcales que vienen a bloquear su autodefensa.

Queda patente adem谩s que incluso cuando se concede tiempo a que una relaci贸n madure, las relaciones que parten de un acercamiento de intencionalidad puramente sexoafectiva, y no de  acercamiento  entre  seres  humanos independientemente  del  sexo,  vienen a  estar  viciadas desde el principio. Aparecen una serie de condicionantes y de presiones m谩s o menos sutiles, que hacen que cuando se vaya a decir que no, ya se est谩 dentro de la relaci贸n, que ha venido antes que el conocimiento y la elecci贸n. Y el hombre tambi茅n paga en fracasos las relaciones propias de la sociabilidad l铆quida, acelerada y superficial, porque al final la vida sentimental se  reduce  a  tener  relaciones,  a  ir  probando  suerte  e  intentando  dar  en  la  diana.  Pero  sin sentido, la b煤squeda puede no tener fin.

El  sentido  se  halla  en  la  actividad  en  la  que  desplegamos  nuestra  especificidad  funcional, aquella  por  la  que  nos  diferenciamos  como  personas  en  la  sociedad,  y  en  medio  de  la interacci贸n de grupo, entre iguales de todos los g茅neros, donde eres ante todo persona, y te pueden conocer como persona, antes que como mujer, hombre o cualquiera que sea tu g茅nero. La elecci贸n del otroesfacilitada por la integraci贸nen grupo de afinidad,adem谩s porque este posibilita que se lleguea 茅l a trav茅s de otros que ya le conocen,siendo prolongaci贸n de una red  social  elegida  y  confiable  (lo  que  no  significa  que  nos  obliguemos  a  descartar  las posibilidades de la sociabilidad m谩s casual).

En nuestro movimiento las Juventudes Libertarias han sido agentes muy activos en procurar un tipo de ocio que reuniera estas condiciones de sana sociabilidad. En estos entornos sociales surgidos de los grupos libertarios y de los ateneos, las mujeres empezaron por primera vez a tratar  y  ser  tratadas  como  personas  y  como  iguales,  en  relaciones  de  sana  camarader铆a surgidas de la afinidad y guiadas por la espontaneidad.

Se ha hablado aqu铆 de la libertad como componente del amor. Pues bien. Despu茅s de poder elegir, viene poder construir, ya que las relaciones humanas son una obra que se va creando d铆a a d铆a, y el amor es camino de conocimiento, principalmente por la convivencia. Y para esta  deben  darse  a  su  vez  condiciones  que  se  concretan  en  reivindicaciones  hist贸ricas  de  la lucha   obrera   y   feminista:   la   reducci贸n   de   jornada,   subida   salarial,   medidas   para compatibilizar  el  trabajo  con  el  cuidado  de  los  familiares,  protecci贸n  de  la  maternidad, corresponsabilidad en las tareas dom茅sticas, estabilidad en el empleo en la misma localidad, empleo cualificado que permita el desarrollo personal…Todos esos factores estructurales, que junto a la propia falta de igualdad en la pareja y en general de educaci贸n sexoafectiva, est谩n haciendo que seis de cada diez matrimonios en Espa帽a acaben en rupturaal cabo de pocos a帽os, lo que tambi茅n suele conllevardisoluci贸n deuna estructura familiar con consecuencias para los hijos [3].

Una  vez  nombrada  esta  realidad,  ya  sabemos  ponerle  palabras,  identificarla,  y prevenir  su silenciamiento. Los m谩s j贸venes a menudo no disponen de los recursos para verbalizar lo que sufren  dentrode  la  normalidad  sist茅mica,  pero  eso  no  significa  que  no  est茅n  sufriendo,  y mucho. Seguir disimulando, acogerse a las reglas del juego por comodidad, tragar con lo que esa normalidad nos quiere deparar, o resignarse a no tener vida social, en una din谩micadel todo  o  nada,  nos  perjudica  como  personas  y  como  comunidades.  Esto  debe  ser  gritado, denunciado,  y  confrontado  mediante  nuestra  acci贸n  creativa  militante.  Merecemos  otra oportunidad  de  encontrarnos  a  nosotros  mismos  en  otro  modelo  de  sociabilidad,  uno que servir谩 como base relacional de un futuro antiautoritario.

Notas:

[1] Sexo  y  amor,  Hildegart  Rodr铆guez,1931,  en: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000164701&page=1 Prodigio de una 茅poca, todav铆a por redescubrir, como tantas mujeres que concibieron la revoluci贸n sexual en Espa帽a y quedaron sepultadas bajo la l谩pida de la dictadura y de la desmemoria posterior.

[2] Volvemos a decir, que al usar este gen茅rico de hombre del patriarcado, no englobamos a todos y cada uno de los hombres, que el ser hombre no convierte en opresor a nuestro compa帽ero de lucha, lucha en la que no queremos abrir divisiones, sino resolver desigualdades.

[3] Ojo. Se usa el dato sobre rupturas matrimoniales en Espa帽a para hacer idea de lo que duran los v铆nculos sentimentales en una  sociedad que  no facilita condiciones  para ellos.  No  se  est谩 con  esto  defendiendo  el matrimonio ni haciendo del divorcio algo malo en s铆 mismo.

[Art铆culo publicado originalmente en el fanzine anarcofeminista La Madeja # 3, Asturias, abril 2021. N煤mero completo accesible en https://grupomoiras.noblogs.org/files/2021/03/Madeja-n3.pdf.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com