March 7, 2021
De parte de SAS Madrid
246 puntos de vista


Entrevista con Ana Fernández-Sesma, viróloga española en el Hospital Mount Sinaí de Nueva York: “Es fácil que se puedan relajar las medidas este verano, si la tendencia sigue en descenso”

– “Todo apunta a que estas vacunas reducen los contagios de forma significativa, saberlo es cuestión de tiempo”

– “El objetivo es controlar la pandemia, eliminar al virus no es un objetivo realista”

Ana Fernández-Sesma lleva treinta años en Estados Unidos. Es catedrática de Microbiología en la prestigiosa Escuela Icahn de Medicina del Mount Sinaí de Nueva York, donde dirige su propio grupo de investigación. Estudian cómo los virus manipulan el sistema inmune humano para infectarlo y propagarse, y es uno de los equipos de microbiología mejor financiados por los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos.

Nacida en Cáceres en los 60, en una familia de médicos, esta viróloga marchó a Nueva York a finales de los años 90 junto al que era su pareja, entonces y ahora: el también virólogo Adolfo García-Sastre. Hace poco, celebraban sus 30 años de casados compartiendo en sus redes sociales una foto juntos, recién vacunados

Con ella hablamos, en esta entrevista, de las vacunas de la covid, de la inmunidad celular y la de anticuerpos, de las variantes del virus o del fin de la pandemia, entre otras muchas cosas. Cercana en el trato, con un discurso claro y directo, Fernández-Sesma nos atiende por teléfono, y sin prisa, desde Nueva York. 

Pregunta: Algunas de las variantes del virus han mejorado su capacidad para esquivar a los anticuerpos. Se está viendo que debilitan su respuesta, aunque no la anulan. ¿Podemos decir que las vacunas funcionan frente a todas las variantes?

Respuesta: Las variantes están presentes desde el primer día de la pandemia. Siempre ha habido variantes, porque estos virus mutan. Si una mutación le resulta una ventaja al virus, se va a expandir y va a dominar. No son variantes que se estén provocando por la vacunación, ya estaban antes. Y lo que hay que tener claro es que las vacunas están funcionando.

En concreto, las de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) son vacunas súper estupendas. Tanto que, ahora, todo lo demás nos parece malo. Pero la de AstraZeneca, por ejemplo, es una vacuna estupenda también. No es cuestión de compararlas, cada una va a funcionar mejor en un ámbito y eso todavía no ha dado tiempo a comprobarlo. Lo que hay que hacer ahora es vacunarse.

Ha habido una serie de factores que han hecho que las de ARNm hayan llegado las primeras, y además tenemos la grandísima suerte de que sean espectaculares. Por eso, el resto parecen las parientes pobres, pero son buenísimas también. AstraZeneca, el único problema que tuvo es que no había gente suficiente mayor de 80 años en el ensayo. Eso no quiere decir que no funcione. Ahora ya se ha visto que funciona.

P: Pero hay casos, como el de Manaos, que asustan un poco. Allí se ha visto una respuesta inmune muy debilitada en personas vacunadas, aunque con la vacuna china, la de Coronavac. Y sobre todo, se están viendo muchísimas reinfecciones de personas que ya habían pasado la covid en la primera ola. ¿Cómo se explica todo esto?

R: Bueno, lo que no sabemos es si esa gente realmente se infectó o no en la primera ola. Pero tampoco es descartable una reinfección. Esta variante puede reinfectar mejor, puede ser, pero lo ocurrido también puede tener que ver con algún factor genético de la población de esa zona. Es algo que ya se vio con el zika, por ejemplo. A lo mejor, el hecho de haber sido infectado por otros virus que circulan por allí, como el dengue, les está minando su respuesta inmune.

No podemos descartar que sea un factor genético del huésped el que haya provocado las reinfecciones, que influya el estado inmune de la población. Hay que ver por qué esa población es más susceptible, por qué está ocurriendo esto en Manaos y por qué no en otras zonas.

P: ¿Podría ser porque se hubieran quedado sin anticuerpos? La primera ola fue en marzo-abril y la segunda en diciembre-enero.

R: Los anticuerpos pueden haber desaparecido, sí, pero cada vez salen más estudios completos que miran las células T. Y lo que se está viendo es que, aunque bajen los anticuerpos, la respuesta celular sigue ahí. No es cierto es que la respuesta inmune baje estrepitosamente, como se dice. Es difícil que la bajada de anticuerpos te haga susceptible otra vez a una infección, sobre todo grave. Puedes tener reinfección, quizá, pero será leve. Porque se está viendo que la respuesta celular realmente protege contra las variantes.

La respuesta es policlonal y es suficiente para protegerte contra una infección grave. Y eso es lo que cuenta. Mientras consigamos que la gente no tenga enfermedad grave si se reinfecta, ya es suficiente para que acabemos con la pandemia. Tenemos que ser realistas y saber qué es lo que se le puede pedir a la vacuna, qué podemos conseguir. La vacuna te va a dar protección suficiente para que, incluso si te reinfectas, no te dé una covid grave. Estas vacunas son para proteger de la enfermedad grave, sobre todo.

P: La inmunidad celular juega un papel importante, por tanto, se advierte desde hace tiempo. Y ahora, se plantea la elaboración de nuevas vacunas que refuercen esta respuesta. Rusia acaba de anunciar que prepara una. ¿Qué te parece?

R: Siempre se ha buscado ése objetivo. En muchas otras vacunas se ha intentado ya. Porque la respuesta inmune tiene esos dos componentes. Los anticuerpos evitan que el virus te infecte, las células T destruyen las células infectadas, eliminan la infección. Es un trabajo conjunto. Lo que pasa que cuando se consigue un nivel tan alto de anticuerpos neutralizantes, la infección ya no se produce.

En este virus, nos hemos enfocado en la proteína S (la de la espícula) de momento, para inducir esos anticuerpos neutralizantes, y además, haciéndolo así se estimula también la respuesta de las células T. Esa proteína tiene muchas partículas que también son diana de las células T. Por eso, las vacunas protegen frente a estas variantes. Porque reconocen otras partes de la proteína.

P: Pero hasta ahora, se ha estudiado sobre todo la inmunidad de anticuerpos ¿Crees que habría que investigar más esa inmunidad celular? ¿Se ha ignorado un poco hasta ahora?

R: No se ha ignorado, el problema es que hay muy pocos grupos que la pueden medir, es una tecnología muy costosa y que necesita un tipo de muestra que no se puede conseguir de cualquier forma. Los anticuerpos son muy fáciles de medir porque están en el suero. Medir las células T no es algo que se haga tan fácilmente, no se puede hacer a toda la población. Eso se mide a posteriori normalmente, por eso las vacunas normalmente tardan años en salir.

P: ¿Y qué hay de la inmunidad innata? ¿Qué papel crees que está jugando con con este virus?

R: Todos los virus tienen mecanismos para bloquear la respuesta innata. Este virus tiene proteínas que inhiben la potencia de esta respuesta. La respuesta innata puede ayudar a diseñar vacunas, si haces una vacuna del virus entero. Pero como no ha habido necesidad de hacerla de momento, ahora mismo no es lo que está dominando la información. También es muy importante, por ejemplo, para diseñar antivirales. Ver con qué factores de nuestra respuesta innata están interaccionando esas proteínas del virus, qué utiliza el virus para eliminar la respuesta innata.

P: ¿Podría tener algo que ver la respuesta innata en que los niños estén siendo menos vulnerables a esta infección, o no tiene relación con esto?

R: Bueno, que les esté afectando menos no es algo sólo de este coronavirus, lo vemos en la gripe también, cada año. Cuando eres niño, no tienes una gripe grave. Les afectan mucho los virus respiratorios, pero su respuesta inmune no es tan fuerte al principio y eso les ayuda, porque en muchos casos, en los adultos, el sistema inmune responde tan fuerte que te afecta para mal. Los niños tienen más ruido de fondo, su respuesta no es muy exagerada. Y eso es bueno.

También puede influir que los niños no tienen patologías previas, como los adultos. Yo creo que es una combinación de factores. Y se habla también de la forma en que expresan el ACE2, que es la puerta de entrada del virus.

Pero cada virus es un universo. Este, en particular, infecta mejor en gente adulta con ciertas patologías, todavía estamos intentando descifrar por qué: si es cosa del virus, que no lo parece, o de cómo esté tu susceptibilidad a infecciones respiratorias por otra serie de factores, como tener ciertas patologías previas.

P: Con respecto a la vacuna, en otra entrevista anterior, hace unos meses, recomendabas que las personas que hubieran pasado la covid se vacunaran como el resto. En España, ahora, se ha decidido esperar seis meses tras la infección y ponerles sólo una dosis. ¿Qué te parece?

R: Me parece que cada país debe decidir en función de su situación y del suministro de vacunas del que disponga. Si, ahora mismo, ya tenemos suficientes datos de que la inmunidad dura al menos seis meses, se puede alargar el tiempo para que esta gente, que es difícil que no tenga inmunidad, no sea un grupo prioritario. Pero es conveniente que se vacunen, porque la vacuna produce una respuesta tan fuerte que te afianza la respuesta que ya tenías, o si no la tenías muy fuerte, le estas dando un recordatorio.

Si hay que racionar la vacuna, en este momento, tiene sentido ponerles sólo una. Ahora hay urgencia por vacunar a los grupos de riesgo. Y una primera dosis para ellos sería como la segunda para los demás.

P: Lo que no está claro, todavía, es si estas primeras vacunas evitan o no el contagio. Decía hace unos días Margarita del Val que va siendo urgente saberlo, porque si no lo evitan, podrían aumentar los “asintomáticos contagiosos”. ¿Es un problema importante?

R: Cada vez hay más indicios de que sí lo están haciendo. Cada vez salen más datos de zonas donde se está vacunando a mucha gente, como Israel o Reino Unido, en las que se está midiendo y se ve que los contagios han disminuido. Todo apunta a que es fácil que reduzcan los contagios de forma significativa.

Lo que pasa es que antes no se podía medir todo esto, las vacunas se hicieron en un tiempo muy limitado, y tenías que decidir qué medías. Eran vacunas para uso de emergencia y tenían que tener datos de que evitaba enfermedad con síntomas, la grave y la muerte, porque ése era el problema candente. Lo demás era secundario.

Ahora ya, todos los estudios de seguimiento de estas vacunas están añadiendo otros grupos que no les dio tiempo a estudiar (niños, embarazadas…) y, a la vez, están controlando por PCR y viendo si realmente están reduciendo los contagios. Saberlo es cuestión de tiempo. Se va a ver en cuanto se sigan todos estos ensayos en las zonas donde más se está vacunando.

P: Todos estamos muy pendientes de Israel, y parece que los datos que llegan desde allí son buenos. Pero tanto en ése país como en el Reino Unido, no sólo está funcionando la vacuna, ambos países han mantenido también un confinamiento muy estricto.

R: Pero también han sido países que han tenido que hacer confinamiento estricto porque no lo habían hecho antes… Inglaterra venía arrastrando ya muchos contagios. Y hay países en los que el gobierno tiene más capacidad que en otros de decirle a la gente que se tiene que vacunar. En España, yo veo que hay mucho rechazo a que te digan lo que tienes que hacer. Y no lo entiendo. Si viene un tsunami y te dicen que te tienes que quedar en casa, pues te quedas. O en la nevada, si te dicen no salgas pues no sacas el coche. Pero esto, como no lo ves… el virus es un peligro que no se ve. Y hay gente que ha decidido no vacunarse porque simplemente le resulta inconveniente.

P: Pero en España, la gente ahora ya está más convencida. El porcentaje de personas reticentes a vacunarse ha descendido mucho. En noviembre, el 40% prefería no ponérsela de momento, ahora la gran mayoría está dispuesta a hacerlo.

R: ¡Claro, porque ven que las vacunas están funcionando! Yo, cuando empezó todo esto, en marzo del año pasado, decía: “Me juego el cuello a que cuando salga la vacuna no la quiere nadie”. Porque esto ocurre. Pero la gente tiene que saber que estas vacunas están funcionando muy bien. Y además tienen una facturación muy buena y muy rápida, porque la tecnología se lo permite.

La plataforma de vacunas de ARN mensajero va a replantear la forma de hacer vacunas, además. Va a facilitar que se produzcan más vacunas que antes encontraban muchas trabas, como la del Ébola, por ejemplo. Ya se estaban probando, pero ahora todo esto les da un empuje.

P: ¿Cuándo crees que podremos volver a la normalidad? Entendiendo por normalidad simplemente vivir sin mascarilla, aunque haya otros hábitos de higiene o salud que sigamos manteniendo.

R: Yo creo que pronto, al menos en lo que es quitarnos la mascarilla por la calle. Yo, en interiores, voy a tardar un tiempo en quitármela, porque no va a haber un cien por cien de gente vacunada y aún hay riesgo. Pero creo que es fácil que se puedan relajar las medidas este verano, si siguen bajando los contagios y ya no hay saturación en los hospitales. Si seguimos en tendencia de descenso, puede que en verano empecemos a relajarnos y eso no suponga una subida importante en otoño, porque ya va a estar vacunada muchísima más gente. Vamos a tener suficiente gente protegida para que se reduzcan los contagios de forma importante. Si se reúnen diez personas y seis de ellas están vacunadas, aunque no sean todos es difícil que haya tantos contagios.

P: ¿Incluso a pesar de las variantes?

R: Sí. Las variantes están por todos lados, pero cuantos menos contagios haya menos posibilidades tienen de extenderse. Las variantes no salen de la nada, salen de la gente.

P: Hasta ahora no hemos visto ninguna variante que aumente su virulencia, que lo haga más letal. ¿Puede ocurrir?

R: Puede suceder, pero es algo realmente perjudicial para el virus. Que aparezca una variante más letal puede suceder al azar, pero esas variantes nunca se van a extender mucho. Son más fáciles de controlar. Porque la gente a la que infectan no va a estar caminando por la calle. Pasó con el Ébola, que era tan letal que los brotes no se expandían. Si el virus mata al huésped, ya no puede contagiar. Los virus aprenden a producir copias sin hacer daño a la célula ni hacer que muera.

Cuando un virus nuevo entra al sistema inmune es un poco patoso, al principio no sabe bien cómo moverse, por eso produce una respuesta tan fuerte. Pero, poco a poco, va aprendiendo a infectar sin ser visto, y a ver cuál es la mejor forma de producir copias sin que se te muera el huésped. Porque eso es lo que quieren.

Con las variantes, de lo que se trata es de estar vigilantes y alerta, pero no alarmados. Hay que hacer un seguimiento, y ya se está haciendo. Ahora aparecen más, de hecho, porque se está secuenciando mucho más.

P: De cara al fin de la pandemia, ¿cuál sería el objetivo? ¿Acabar con el virus o poder convivir con él como convivimos con la gripe, por ejemplo?

R: El objetivo es controlar la pandemia: los casos graves, las muertes y el colapso de los hospitales. Eliminar un virus nos ha costado décadas, en otros casos, incluso con campañas de vacunación obligatorias. Es muy difícil. No es un objetivo realista.

El objetivo es que el número de casos de covid llegue a ser manejable y que los de alto riesgo estén protegidos. Y para eso, hay que ir vacunando a grupos de menos riesgo también, para que cada año el virus sea más leve. Y que, al final, llegue a ser como otros virus respiratorios, como la gripe por ejemplo, sí, que causa problemas pero no un colapso como el de ahora.

Enlace relacionado NiusDiario.es 05/03/2021.




Fuente: Sasmadrid.org