January 22, 2022
De parte de Federacion Anarquista De Rosario
275 puntos de vista

INTRODUCCI脫N


Este an谩lisis de la coyuntura internacional, regional y local fue aprobado en el III Congreso de la  Federaci贸n  Anarquista  de  Rosario  鈥  Nora  Giavedoni-, realizado en el mes de septiembre de 2021. El objetivo de este documento es actualizar la  caracterizaci贸n  colectiva  de  diferentes aspectos del contexto social, pol铆tico, econ贸mico e ideol贸gico-cultural tomando en consideraci贸nlas alteraciones ocurridas en los 煤ltimos a帽os. Si bien creemos que los rasgos centrales del per铆odo hist贸rico (caracterizado por el capitalismo  neoliberal) se    mantienen,    vemos    que    en    los 煤ltimos    a帽os    han    tenido    lugar    transformaciones que dan pie para pensar en un cambio de etapa, al menos en lo respectivo a  algunos aspectos de la realidad. Sin ir tan lejos, la emergencia de la pandemia a
nivel global ha marcado un antes y un despu茅s; y su impacto es todav铆a al d铆a de hoy dif铆cil de medir. Sin embargo, podemos adelantar algunas consideraciones  generales  en  cuanto  a  los  cambios  (y  continuidades) m谩s importantes. El inter茅s de la organizaci贸n en estudiar la coyuntura se fundamenta en la constante necesidad de una lectura lo m谩s acertada posible de las diferentes expresiones de la realidad, para poder as铆 actuar como militantes de  la  forma  m谩s  certera,de  acuerdo  a  nuestros  objetivos revolucionarios. Especialmente buscamos en este Congreso una forma de an谩lisis que interpele y sea interpelada por la pr谩ctica cotidiana de militancia tanto social como pol铆tica.
A continuaci贸n apuntaremos de forma sint茅tica los diferentes temas y problemas que se abordan de forma sucesiva en el an谩lisis, se帽alando adem谩s la forma en que el mismo est谩 organizado.
La primera parte del texto se orienta a balancear el impacto de la pandemia a nivel mundial, calculando el efecto e identificando una respuesta desigual seg煤n la situaci贸n previa de cada pa铆s y regi贸n. Adem谩s, se analiza como los distintos proyectos imperialistas han aprovechado el covid 19 para poder reforzar su injerencia en las diferentes regiones y tratar de erigirse como potencia dominante en un mundo claramente multipolar. Se se帽ala que el propio sistema de dominaci贸n 鈥揷on su divisi贸n internacional del trabajo y la producci贸n, as铆 como las desigualdades existentes y el imperialismo desplegado por siglos- han ido encauzando la pandemia para que se retome lo m谩s r谩pidamente posible la normalidad capitalista, generando que quienes m谩s afectados estar谩n a largo plazo ser谩n los sectores populares de los pa铆ses m谩s pobres. As铆, en esta misma secci贸n del texto se apunta a explicitar c贸mo en el plano econ贸mico y financiero el impacto fue diferente para pa铆ses y regiones pobres que ricos. Seguidamente, un an谩lisis de las grandes movilizaciones de protesta en variospa铆ses de Latinoam茅rica y el mundo durante los 煤ltimos a帽ospermite apreciar su particularidad, y especialmente poner el foco en entender su desarrollo para mesurar su importancia en el marco de la construcci贸n de un proyecto revolucionario de socialismo y libertad. Por 煤ltimo, ajustando la mirada a la ciudad de Rosario, exploramos c贸mo impactan los intereses de los imperialismos a nivel local entendiendo que la ciudad se configura como una zona de  cierta importancia dentro del marco regional y nacional a la hora de, por un lado, mesurar el impacto de la pandemia y las decisiones de los proyectos imperialistas, y por otro, para pensar sectores estrat茅gicos de lucha sindical, ambiental y pol铆tica.
La siguiente secci贸n del texto se orienta a estudiar el contexto econ贸mico, pol铆tico y social de la Argentina. Partiendo de un balance de las pol铆ticas impulsadas por el gobierno macrista, se analiza luego la actuaci贸n del gobierno del Frente de Todos que asumi贸 a finales de 2019 (Gesti贸n que se vio r谩pidamente atravesada por el contexto de la pandemia). Se aborda c贸mo el gobierno de Alberto Fern谩ndez y Cristina Kirchner busc贸 articular con diferentes sectores pol铆ticos, econ贸micos y sociales en pos de lograr gobernabilidad, sin en ning煤n momento apuntar romper con las relaciones estructurales impuestas por el sistema capitalista. Con dificultades para construir alianzas, sus pol铆ticas marcaron pocos contrastes con la del gobierno saliente. Se profundiza a este respecto la pol铆tica tomada sobre la deuda ilegitima con el Fondo Monetario Internacional en un contexto de extrema crisis social. Por otro lado, se indican las diferentes acciones de lucha impulsadas en el pa铆s: lucha por la vivienda digna, movilizaciones en contra del fracking y la contaminaci贸n del agua, organizaci贸n y acciones de lucha de distintos sectores de trabajadores que pelean por un salario digno, la defensa de los puestos de trabajo y mejores condiciones, entre otros. M谩s adelante, se apunta a profundizar las caracter铆sticas que toma el extractivismo en nuestro pa铆s, vislumbrando que en los 煤ltimos a帽os no ha habido transformaci贸n alguna del modelo productivo de destrucci贸n de la naturaleza, saqueo, contaminaci贸n, explotaci贸n, destrucci贸n de flora y fauna, etc. Por 煤ltimo, se procura realizar una caracterizaci贸n de las izquierdas en este contexto, donde grandes sectores si bien tuvieron presencia en diferentes expresiones de lucha popular han orientado la mayor parte de sus energ铆as en la disputa electoral y la construcci贸n de referencias partidarias y personales, con todo lo que ello implica.
La pen煤ltima secci贸n del an谩lisis se enfoca en lo ideol贸gico-cultural. Partiendo de la noci贸n de que existe una continuidad con alguna de las caracter铆sticas que se帽alamos en an谩lisis anteriores entorno al impacto ideol贸gico-cultural del sistema capitalista en esta etapa neoliberal. Estas caracter铆sticas se ven potenciadas en el contexto actual marcado por la precariedad y fragmentaci贸n que complica la capacidad subjetiva de definici贸n de una identidad de clase. Esto supone grandes dificultades para establecer lazos y relaciones de clase estables que permitan la articulaci贸n de un programa pol铆tico transformador a largo plazo. Signo de esto tambi茅n es que los viejos ejes ordenadores de nuestras sociedades como son el empleo, la educaci贸n y el acceso a la salud no s贸lo son puestos en jaque por el neoliberalismo sino tambi茅n por la pandemia. Tambi茅n se hace menci贸n al impacto de la pandemia en el control social, incrementando la disciplina y represi贸n en el marco de la sociedad de control contempor谩nea. As铆 mismo se aborda en el apartado el crecimiento de las derechas que se muestran a s铆 mismas tomando un lugar de rebeld铆a contra el sistema y jugando la carta radical mientras grandes sectores de la izquierda se institucionalizan de forma creciente, cayendo en el derrotismo y posibilismo.
Finalmente se realiza una menci贸n especial a varias luchas y ejes reivindicativos transversales que en nuestro pa铆s, y en la regi贸n, vienen mostrando un importante dinamismo al articular discursos y pr谩cticas antag贸nicas al sistema de dominaci贸n, que no solo logran instalar y ganar conquistas, sino que han llegado a grados de masividad importantes y que van a contramano de los procesos de dominaci贸n. En esa secci贸n se realizar谩 una caracterizaci贸n de la lucha feminista, la pelea por la defensa del ambiente y la autodeterminaci贸n de los pueblos, y el combate en defensa de los derechos humanos de ayer y de hoy.
 
COYUNTURA INTERNACIONAL

El shock de la pandemia y sus efectos son dif铆ciles aun de medir, tanto en lo que refiere al impacto econ贸mico, social y pol铆tico en estos casi dos a帽os as铆 como la huella que dejar谩 a largo plazo sobre lo que podr铆amos llamar la estructura del sistema social.
En nuestro pa铆s la pandemia viene a agudizar las desigualdades sociales y econ贸micas ya existentes y podemos ver que lo mismo sucede a nivel internacional. Si bien a trav茅s de los flujos de la globalizaci贸n, el covid-19 ha llegado a todos los rincones del planeta ha sido muy diferente la respuesta que ha dado cada pa铆s. Esto lo podemos ver por ejemplo en el registro sobre el desarrollo del virus, en las medidas de prevenci贸n, atenci贸n y asistencia social-econ贸mica en cada pa铆s. Sin embargo, hay puntos en com煤n respecto de la necesidad de adaptar los sistemas de salud a la nueva situaci贸n, han aumentado las medidas de control social y se han resentido los sistemas econ贸micos en cada lugar.
Ahora bien, este impacto diferenciado seg煤n las capacidades y condiciones de cada pa铆s no ha sido algo neutral o sobre una estructura est谩tica. Las fuerzas pol铆ticas han procedido siempre para posicionarse a favor de sus intereses.
En el plano internacional vemos actuaciones a diferentes niveles. Por un lado, los distintos proyectos imperialistas han aprovechado la pandemia para reforzar su injerencia en las distintas regiones y tratar de erigirse como potencia dominante. En nuestro an谩lisis de etapa de 2015 plante谩bamos un escenario de multipolaridad, sin una hegemon铆a fija de ning煤n proyecto imperialista sino con la emergencia de distintos polos como China, EEUU, Uni贸n Europea y Rusia, y esto ha sido evidente durante los meses que llevamos de pandemia. De forma paralela tambi茅n se registra el claro avance de imperialismo a escala regional como el de Israel y el resurgimiento de Turqu铆a en sus proyectos expansionistas sobre pueblos como el palestino y el kurdo respectivamente.
En este marco, la competencia por lograr un liderazgo mundial se ve claramente. Por ejemplo, en un primer momento, la competencia en el manejo de la pandemia y el desarrollo tecnol贸gico espec铆fico, env铆o de materiales (tests, barbijos, etc.) o dinero, entre otras formas. Recientemente, el congreso de EEUU, como iniciativa de Biden, ha aprobado el Titulado Plan de Rescate Estadounidense, paquete que equivale aproximadamente a la mitad del presupuesto federal de un a帽o, y que busca a partir del est铆mulo del consumo interno favorecer la producci贸n, por ejemplo, en nuestra regi贸n a partir de acuerdos comerciales y mayor extractivismo (como se puede ver a partir del aumento del precio de los commodities). Asimismo hay que hacer menci贸n de la creciente injerencia de China en la regi贸n y su fuerte apuesta  a acuerdos con nuestro pa铆s en materia de megaminer铆a, energ铆a (el茅ctrica y gasoductos) y la construcci贸n de dos centrales nucleares. Como tambi茅n el m谩s resonante (y repudiado) acuerdo porcino con este mismo pa铆s para la instalaci贸n de granjas industriales de cerdos a pesar de ser bien conocidos los desastrosos efectos sanitarios y ambientales que acarrea esta modalidad de producci贸n
Por otra parte, esta injerencia se ha reflejado en la carrera en relaci贸n al desarrollo de una vacuna como tambi茅n a la distribuci贸n y acceso a la misma. Aqu铆 la diferencia ha sido abismal entre pa铆ses pobres y ricos (los pa铆ses ricos en promedio tienen 5 vacunas por habitante, mientras que los pobres tienen en promedio 1 vacuna cada 10 habitantes). En este punto, podemos diferenciar entre pa铆ses por su capacidad para: a) el desarrollo de una vacuna propia, b) la producci贸n de las existentes y c) de lobby y dinero para la adquisici贸n de las ya manufacturadas.
Aparecen tambi茅n aqu铆 los grandes ganadores en este contexto que  son las farmac茅uticas, monstruos econ贸micos que han marcado el ritmo de las vacunas en muchos casos incluso poniendo en jaque 鈥揳 trav茅s de la demora en la entrega de vacunas- a pa铆ses desarrollados como fue para el caso de Espa帽a, Italia y Alemania entre otros que est谩n en litigios con dichas empresas.
Obviamente hay que diferenciar las vacunas desarrolladas por empresas privadas (las yanquis o inglesas) de las que han realizado los estados como Rusia, China o Cuba. En este sentido, las negociaciones han sido diferentes, en el segundo caso fue directa su utilizaci贸n como herramienta para establecer o reforzar los lazos de dependencia. En el primer caso, ha sido m谩s indirecto este uso estableciendo mecanismos de donaci贸n por parte de las adquiridas por el Estado o con cuotas de exportaci贸n, etc. Pareciera que ahora habiendo abundancia de vacunas en EEUU鈥 en parte por la desconfianza de la poblaci贸n en inocularse- el gobierno plantea la necesidad de liberar las patentes de las mismas; postura que apoyar铆an varios pa铆ses de Europa y Naciones Unidas. Esta cuesti贸n no puede ser pensada por fuera del cambio de gobierno en dicho pa铆s, y que ser谩 abordado m谩s adelante.
En este sentido, la ideolog铆a pol铆tica de los distintos gobiernos ha influido en c贸mo se ha encarado la pandemia, m谩s all谩 de sus capacidades o influencias, as铆 hemos visto, por ejemplo, un negacionismo pro mercado en EEUU, Brasil, M茅xico e inicialmente en Inglaterra. Tambi茅n ha sucedido en pa铆ses como Suecia, Finlandia, Australia, Nueva Zelanda, entre otros; donde discursivamente se pone de relieve la defensa del estilo de vida y la responsabilidad individual de una 鈥渃iudadan铆a鈥 aparentemente evolucionada respecto del resto del mundo.
Sin embargo, no podemos dejar de destacar que en todos los pa铆ses ha habido medidas de control por parte del Estado que ha enfrentado reacciones en la calle de diversos grupos con influencias del mencionado liberalismo, como as铆 tambi茅n una heterogeneidad de sectores antivacunas, neofacistas, negacionistas y hasta conspiracionistas. En otro extremo, tenemos pa铆ses como Corea del Sur o China, cuyas medidas de control poblacional han sido intensas pero tambi茅n con el fin de resguardar ante todo el sistema productivo.
Aqu铆 afloran aspectos m谩s ideol贸gicos-culturales que se han ido expresando a lo largo de esta pandemia. La falta de solidaridad, empat铆a, sentido comunitario en muchos casos latentes en las sociedades por la permeabilidad de la ideolog铆a neoliberal y, en otras, promovidas de forma deliberada por los mecanismos de dominaci贸n del Estado. La delegaci贸n hacia la responsabilidad individual 鈥搉o colectiva- respecto del aumento de casos y muertos por parte de la clase pol铆tica que han sido los reales responsables de tener sistemas de salud abandonados, privatizados o en el menor de los males ineficientes, est谩 a la orden del d铆a.
En resumen, podemos decir que el Covid-19 es un fen贸meno sanitario sorpresivo aunque esperable debido a las condiciones de superpoblaci贸n, depredaci贸n del medio ambiente y condiciones de vida precarias. Ese factor de shock ha hecho que en el mundo globalizado haya impactado inicialmente en los mayores centros de comercializaci贸n y flujo de personas. Sin embargo, las propias estructuras del sistema de dominaci贸n -divisi贸n internacional del trabajo y la producci贸n, las desigualdades existentes y el imperialismo desplegado por siglos- han ido encauzando la pandemia para que se retome la normalidad capitalista. Es decir, que quienes m谩s afectados estar谩n a largo plazo ser谩n los pa铆ses m谩s pobres.
En cuanto al impacto econ贸mico, a priori se pueden ver algunos efectos de la pandemia. De manera general, podemos decir que casi todos los pa铆ses entraron en recesi贸n durante el 2020, con la excepci贸n de China y Corea del Sur que lograron sortear el problema del covid-19 de forma m谩s temprana. Es de esperar que en los pa铆ses del llamado primer mundo, la recesi贸n sea coyuntural y la recuperaci贸n sea inminente (ya se da en el caso por ejemplo de EEUU y parte de Europa). Algo muy distinto se estima para las regiones m谩s pobres.
Asimismo, la mayor铆a de los gobiernos han incrementado su gasto p煤blico como consecuencia de haber salido a rescatar a la clase empresaria, por un lado, y a tratar de contener la conflictividad social producto del desempleo (que tambi茅n ha crecido en casi todo el planeta), por el otro. En Latinoam茅rica, la 鈥渁yuda鈥 gubernamental ha sido interrumpida o disminuida en lo que va del 2021, si adem谩s tenemos en cuenta que part铆amos de contextos de mucha pobreza y desigualdad el escenario se torna m谩s que preocupante.
Desde otra perspectiva podemos analizar qui茅nes han sido las empresas m谩s favorecidas y los sectores econ贸micos m谩s afectados a mediano y largo plazo. En este sentido, en el primer grupo tenemos a las farmac茅uticas, las grandes corporaciones tecnol贸gicas (Zoom, Amazon, Netflix) y relacionadas al comercio electr贸nico, tambi茅n las industrias qu铆micas y de productos de higiene y limpieza. Entre los 谩mbitos m谩s perjudicados tenemos el hotelero, de transporte a茅reo y de turismo en general y el gastron贸mico.
Los sectores productivos, y en general las econom铆as latinoamericanas que dependen m谩s de la producci贸n de materias primas que manufacturadas supeditadas al precio de los commodities (ya que son la entrada de d贸lares), que si bien ahora est谩n en relativa alza por los estragos que va dejando el covid a nivel mundial, es bastante incierto su sostenimiento. En econom铆as como la Argentina, con el alto nivel de inflaci贸n y endeudamiento, es muy dif铆cil adelantar un posible escenario. Hay quienes prev茅n una recuperaci贸n de la construcci贸n y la producci贸n automotriz, pero no mucho m谩s. En el pa铆s el modelo econ贸mico productivo extractivista y agroexportador no solo contin煤a fortalecido, sino que se profundiza en medio de un contexto de crisis social, econ贸mica y sanitaria, en este sentido no vemos una perspectiva a futuro de reconstrucci贸n de la industria nacional y re-perfilamiento de los aparatos productivos nacionales.
A nivel financiero, para los pa铆ses pobres ser谩 cada vez m谩s dif铆cil acceder a cr茅ditos y lograr pagar quienes ya est谩n endeudados. M谩s a nivel estructural, entre las consultoras y grandes organismos econ贸micos se viene hablando de un proceso de retorno a la regionalizaci贸n de las cadenas de suministro. Esto es as铆 ya que ha quedado en evidencia la vulnerabilidad del mecanismo de las cadenas globales de valor debido, principalmente al covid- 19, pero tambi茅n por la crisis clim谩tica, medidas econ贸micas como el Brexit y las disputas entre las dos mayores potencias comerciales, Estados Unidos y China.
Antes las cadenas estaban optimizadas para entregar r谩pido y con los menores costos posibles, aunque esto no se adaptara r谩pidamente a los altos cambios en la demanda. Esta poca flexibilidad de las cadenas a nivel global las fue obligando a migrar poco a poco de un modelo globalizado a uno regionalizado. Es de esperar, entonces, que los centros log铆sticos resurjan a nivel regional, las empresas buscar谩n proveerse, ensamblar y entregar dentro del mismo mercado para eliminar la dependencia de un s贸lo proveedor y tener una cadena de suministro m谩s flexible y capaz de adaptarse a los cambios de la demanda. Esto puede implicar el cierre de miles de puestos de empleo en un lado y la apertura de los mismos en otras regiones.
Cabe resaltar que mientras las fronteras se cerraban y la circulaci贸n se restring铆a, ante la dependencia de estos centros globales de suministros se abrieron el tr谩fico para dos 铆tems esenciales: los productos sanitarios y los alimentos. Lo cual ante la urgencia, y el fantasma del desabastecimiento, se hizo sin establecer protocolos serios, exponiendo a los trabajadores de estos sectores a la enfermedad.
Otra consecuencia de tipo estructural, y que empalma con procesos previos, es una mayor tecnificaci贸n, digitalizaci贸n y modalidad de teletrabajo; lo cual como ya sabemos va de la mano de mayor desempleo, flexibilizaci贸n, precarizaci贸n laboral y ataque a la seguridad social. Detr谩s de esto uno de los principales objetivos de los sectores dominantes es acabar con la sindicalizaci贸n y los Convenios Colectivos de Trabajo en aquellos pa铆ses que aun los poseen. Es aqu铆, donde la pandemia jug贸 un rol de acelerador del proceso de flexibilizaci贸n laboral que se ven铆a instalando desde hace unos a帽os, as铆 los distintos experimentos en la regi贸n en cuanto a reforma laboral o 鈥渕odificaciones鈥 laborales buscan desligar las responsabilidades patronales sobre los derechos adquiridos hasta el momento por la lucha de las y los trabajadores.
De esta forma se fue instalando la figura del emprendedurismo, el monotributismo y la tercerizaci贸n del empleo, buscando no solo la eliminaci贸n de los Convenios Colectivos de trabajo sino adem谩s establecer una divisi贸n entre los trabajadores a modo de borrar todo intento de organizaci贸n en pos de mejorescondiciones de trabajo. De esta manera, adem谩s de instalarse una imagen negativa sobre los sindicatos se comienza a desdibujar la realidad de las necesidades de las y los trabajadoras/es que se encuentran registradas/os como 鈥減rivilegiadas/os鈥 por conservar mayores derechos y seguridad social que el resto.

Al margen de la pandemia
 
Previamente y en paralelo a la pandemia han surgido dos fen贸menos de relevancia que debemos incluir en el an谩lisis.
El primero se relaciona con la gran capacidad de respuesta popular a trav茅s de la acci贸n directa reflejado en grandes movilizaciones en rechazo al aumento de la miseria, a la carest铆a de la vida, del desempleo, a las pol铆ticas extractivistas y al aumento de la represi贸n. Esto sucedi贸 durante los 煤ltimos a帽os en Latinoam茅rica (Colombia, Chile, Per煤, Bolivia, Guatemala, Paraguay, Ecuador, Puerto Rico, Hait铆, entre otros) y en otros lugares del mundo como el sudeste asi谩tico (Indonesia, Myanmar).
En cuanto a lo que sucede en Latinoam茅rica, podemos decir de manera general que hay un agotamiento de los sectores populares con las clases pol铆ticas -cuya funci贸n autoproclamada se centra en resolver los problemas sociales- producto del desmanejo social y sanitario durante la pandemia como tambi茅n de problemas persistentes anteriores.
Vale destacar especialmente las puebladas en Chile y en Colombia, como el resultado de una reacci贸n al sistem谩tico proceso de acumulaci贸n de pol铆ticas de ajuste y represi贸n; que de forma de estallido irrumpen la coyuntura nacional. Es de considerar el rol fundamental de las organizaciones sociales que ante escenarios de aparente espontaneidad, dan continuidad a las luchas en el tiempo. Sin embargo,queda por ver cu谩nto de esto ser谩 encauzado por la institucionalidad y cuanto generar谩 mayor organizaci贸n y fuerza en el abajo. Por ejemplo, en el caso de Chile, podemos ver que fue un proceso surgido de una aparente espontaneidad, como explosi贸n de descontento por las condiciones de vida de los sectores populares, logrando mantener la movilizaci贸n callejera durante meses, pero encontrando una canalizaci贸n institucional con la Constituyente, y vi茅ndose interrumpida por la llegada del coronavirus (aunque en alg煤n grado las manifestaciones continuaron en paralelo al avance de la pandemia en este pa铆s). Pero desde ya se puede visualizar el l铆mite real que estos acontecimientos ponen al avance de los de arriba.
Diferente, aunque importante, fue lo sucedido en Bolivia a partir del golpe c铆vico-policial, que llev贸 al exilio de Evo Morales durante el 2019. La toma de las calles de los sectores populares tuvo que ver m谩s con un rechazo a los golpistas que a la clase pol铆tica en general; aunque en los 煤ltimos a帽os fue perdiendo apoyo debido fundamentalmente al avance de las pol铆ticas extractivistas y el desgaste propio de sostenerse en el poder.
El segundo fen贸meno tiene que ver con movilizaciones populares en grandes potencias como las que se dieron contra el racismo en EEUU  y contra el sistema pol铆tico en el caso de Rusia. En cuanto al primero, desde la guerra de Vietnam que no se daban este tipo de movilizaciones generando inestabilidad pol铆tica y social en el pa铆s modelo de 鈥渓a democracia鈥 mundial. El 鈥渂lacklivesmatter鈥 oblig贸 a relegar parte de la agenda internacional 鈥揷omo por ejemplo el intervencionismo sobre Venezuela- para poder atender los problemas propios. A estas grandes manifestaciones que hicieron temblar a Trump (con el ej茅rcito en las calles y miles de detenciones), lo sucedi贸 algo impensado como fue el intento de golpe de sectores reaccionarios partidarios del presidente en el marco de una acusaci贸n de fraude electoral hacia Biden.
En el caso de Rusia, durante los 煤ltimos meses tambi茅n se han sucedido acciones de protesta contra las pol铆ticas autoritarias de Put铆n, en un contexto de cientos de presos pol铆ticos en su mayor铆a militantes populares. Otro claro ejemplo de resistencia popular es el de Myanmar, donde la gente sali贸 a manifestarse contra el golpe de Estado durante semanas enteras.
Estasmanifestaciones, aunque disimiles, expresan la situaci贸n de opresi贸n hacia el interior de las grandes potencias (en el caso de Rusia y de EEUU) que en general las vemos operando sobre otros pa铆ses. Y adem谩s, queda al descubierto el poco margen de acci贸n de los sectores populares que deben enfrentar la inmediata represi贸n y c谩rcel.
Podr铆amos inferir en el caso de EEUU que un recambio de poder hacia el partido dem贸crata, a partir de la asunci贸n de Biden 鈥 mostr谩ndose incluso victorioso ante el intento del golpe-, busca mostrar una cara amigable y fortalecida del pa铆s ante el resto del mundo. Como dec铆amos m谩s arriba las acciones en torno al coronavirus tambi茅n van en este sentido, as铆 como tambi茅n la vuelta de la agenda medioambiental.
Queda aun en suspenso cual va a ser su pol铆tica exterior en t茅rminos de intervencionismo, que en principio se visualiza distinta a la de Trump. Este 煤ltimo fue menos diplom谩tico, su principal herramienta pol铆tica fue Twitter y encabez贸 grandes pol铆ticas proteccionistas. As铆 tenemos en su haber de manera general un repliegue en cuanto a la injerencia en distintos lugares del mundo (incluido Am茅rica Latina con excepci贸n de Venezuela, Cuba y Nicaragua), una mayor confrontaci贸n con China 鈥搃ncluso utilizando despliegues militares- y asesinatos de l铆deres en el Medio Oriente (sin un contexto que les d茅 coherencia dentro de los par谩metros estadounidenses). Podr铆amos decir que su preocupaci贸n estuvo centrada m谩s en 鈥渄efender鈥 a su p煤blico votante a trav茅s de dos ejes fundamentales: el proteccionismo econ贸mico y la lucha contra la inmigraci贸n (recordemos los miles de millones de d贸lares destinados a la construcci贸n del muro en la frontera con M茅xico y los campos de detenci贸n de inmigrantes ilegales).
En contraposici贸n, Biden ha articulado un discurso m谩s progresista respecto de los inmigrantes, hasta prometiendo el otorgamiento de ciudadan铆as a cientos de migrantes que habitan los estados unidos y la suspensi贸n de los acuerdos de cooperaci贸n de asilo. Tambi茅n ha retomado la ret贸rica 鈥揳unque vaga- vinculada al liderazgo estadounidense, el respaldo a los aliados y la cr铆tica a 鈥渓os abusos de derechos humanos鈥 en el extranjero. Muchos de sus asesores de campa帽a respecto de este tema son conocidos por sus posturas intervencionistas (incluso m谩s relacionadas a Bill Clinton que a Obama); por lo que todo hace suponer que nos encontramos en un retorno a la pol铆tica t铆pica estadounidense pre-trump, aunque con algunos retoques. El presidente ha anunciado por un lado su participaci贸n en la pr贸xima reuni贸n de OTAN que se realizar谩 en Junio donde 鈥渞eafirmar谩 el compromiso de Estados Unidos con la misma, la seguridad transatl谩ntica y la defensa colectiva鈥; al mismo tiempo que anunci贸 la retirada en Afganist谩n despu茅s de dos d茅cadas de ocupaci贸n.
Para Am茅rica Latina vemos que se ha incorporado a su agenda asuntos pol铆ticos respecto de Colombia, Honduras, Guatemala, El Salvador y una revisi贸n de las sanciones a Venezuela con el objetivo de encarar una nueva estrategia con dicho pa铆s (supuestamente en busca de una 鈥渟oluci贸n negociada鈥).
 
Otro punto a tener en cuenta es que lo que sucede en EEUU en t茅rminos de resistencia popular, como fue el caso de la lucha contra el racismo, genera un impacto favorable hacia otros lugares del planeta. La resonancia de esta lucha en Europa, as铆 como en Latinoam茅rica, especialmente en Brasil ha sido notoria.

Rosario y su rol dentro del esquema imperialista
Los intereses del imperialismo siguen reflejados a nivel local en el control de una eficiente salida de materias primas (extra铆das en distintas zonas del pa铆s como minerales y cereales) a trav茅s del puerto de Rosario y la hidrov铆a del Paran谩. Es un punto del engranaje que se puso en marcha desde principio del siglo XXI en el marco del plan IIRSA, que implic贸 obras que arrasaron con zonas protegidas y comunidades a lo largo de Sudam茅rica.
Tambi茅n nuestra ciudad es polo comercial dentro de la regi贸n pampeana, productora de alimentos por excelencia en nuestro pa铆s, y epicentro del modelo productivo de la Argentina designado como uno de los 鈥済raneros del mundo鈥 para los intereses Norteam茅ricanos, Chinos y la Uni贸n Europea.
En consonancia, tienen oficinas varias poolesde siembra, aceiteras y empresas de tecnolog铆a agropecuaria como Bioceres, Monsanto y la ex Nidera; la primera de 茅stas destacada este a帽o por cotizar en la bolsa de EEUU con apoyo del gobierno a trav茅s del Conicet (贸rgano que ha mantenido su pol铆tica de apoyar este sector de investigaci贸n independientemente de los signos de distintos gobiernos).
Otro aspecto fundamental es que es una de las ciudades m谩s importantes dentro del reservorio de agua dulce y pulm贸n de la regi贸n que significan los humedales de las islas que se extienden desde el noreste del pa铆s hasta Capital Federal.
El cord贸n productivo de la zona del Gran Rosario se monta sobre estos tres ejes, siendo su principal industria manufacturera la alimenticia, seguida por la automotriz y la qu铆mica. Sin embargo, es bastante inferior a lo que se produce a nivel industrial en el AMBA o Gran C贸rdoba.
 
Todo esto configura una zona de cierta importancia dentro del marco regional y nacional a la hora de, por un lado, medir el impacto de la pandemia y las decisiones de los proyectos imperialistas, y por otro, para pensar sectores estrat茅gicos de lucha sindical, ambiental y pol铆tica.
 

 
COYUNTURA POL脥TICA Y ECON脫MICA: DEPENDENCIA Y CONTINUIDAD DEL MODELO NEOLIBERAL

El contexto de turbulencias econ贸micas y pol铆ticas, y los grandes niveles de desigualdad a nivel mundial, agravados aun m谩s por la pandemia y las posibilidades de dar respuesta de cada Estado, dependiendo de la posici贸n que ocupen dentro de las relaciones de dominaci贸n capitalista, tienen su correlato directo en la actualidad econ贸mica, pol铆tica y social de la Argentina. Tras cuatro a帽os del gobierno de Cambiemos, enmarcado en un per铆odo neoliberal, con matices entre el liberalismo pol铆tico, el discurso asistencialista de centroderecha y un fuerte aparato represivo que busc贸 mantener el “orden social”, el rol del Estado desde 2020 se centraliz贸 en pol铆ticas asistencialistas y focalizadas que buscaron apaciguar el malestar social por los alt铆simos niveles de desigualdad, la desfinanciaci贸n a sectores esenciales    como        ciencia,    salud,        tecnolog铆a,    educaci贸n;        priorizando    la especulaci贸n financiera y el empoderamiento de los sectores empresariales, con    respuestas    represivas        para    imponer    pol铆ticas    de    hambre,    ajuste,
endeudamiento y criminalizaci贸n de la protesta.
Las expectativas y esperanzas de una parte importante de los sectores populares que apoy贸 electoralmente un armado pol铆tico de lo m谩s heterog茅neo, una ret贸rica discursiva en favor de la distribuci贸n de la riqueza y del empoderamiento popular, y plante谩ndose como 煤nico modelo antag贸nico a la desigualdad social y las pol铆ticas de hambre y endeudamiento que signific贸 el Macrismo, termin贸 llevando al Frente de Todos al poder.
La resistencia, la lucha y la organizaci贸n contra las pol铆ticas de ajuste que se vieron reflejadas en varios paros, movilizaciones, tomas de universidades y medidas de fuerza entre sectores estudiantiles, sindicales, docentes, movimientos sociales, organismos de derechos humanos, etc., hasta el a帽o 2018, tuvieron un gran decrecimiento durante el a帽o electoral y se profundiz贸 la posici贸n expectante de muchos espacios durante el primer a帽o del gobierno entrante.
Los discursos de gobernabilidad, democracia institucional y el fantasma instalado por todo el arco oficialista de la “vuelta del Macrismo” en la campa帽a de 鈥淩econstrucci贸n Argentina鈥, sumado a la llegada de una situaci贸n excepcional y la posterior crisis sanitaria que trajo consigo la pandemia del Covid-19, dieron un tiempo de tregua a nivel pol铆tico y social al gobierno de Alberto Fern谩ndez, quien busc贸 la conciliaci贸n con los distintos actores pol铆ticos, econ贸micos y sociales para lograr esa gobernabilidad esperada, sin romper con las relaciones estructurales impuestas por el sistema capitalista.
R谩pidamente se pudieron identificar alianzas y b煤squedas de conciliaci贸n con sectores financieros y empresariales, el apoyo incondicional y la complicidad de numerosos bur贸cratas sindicales, el acercamiento a los grandes productores agropecuarios y terratenientes de la mesa de enlace, corriente de opini贸n favorable de los medios de comunicaci贸n hegem贸nicos y la constituci贸n de la coalici贸n gobernante a partir de sumatorias y alianzas
鈥揺n muchos casos vol谩tiles- con personajes impresentables de la historia reciente, como Eduardo Duhalde, Felipe Sol谩, el finado Carlos Menem y Omar Perotti o Gildo Insfr谩n y los recientemente incorporados al gobierno Anibal Fern谩ndez y el cat贸lico ultramontano Juan Manzur, entre otros.
Se podr铆a decir que desde el primer a帽o de gobierno de Alberto y Cristina existe quiz谩s una sensaci贸n de falta de planificaci贸n a partir de esas alianzas pol铆ticas endebles, a diferencia de gobiernos peronistas anteriores. Esto qued贸 en evidencia puntualmente con el quiebre p煤blico 鈥揷ulebr贸n de por medio- entre Cristina y Alberto luego de las PASO 2021, donde luego de la estrepitosa derrota electoral, distintos actores del PJ y el kirchnerismo se posicionaron cr铆ticamente o como apoyatura a la figura de Alberto. Por un lado aquellos espacios pol铆ticos provenientes de la ex Unidad Ciudadana, se encolumnaron p煤blicamente atr谩s de La C谩mpora y de un 鈥減lanteo cr铆tico鈥 hacia las medidas econ贸micas del Gobierno, el mismo que perge帽贸 Cristina y que fue aplaudido como una jugada magistral por la militancia de las fuerzas tradicionales. Por otro lado, al lado de Alberto, quedaron varios gobernadores, la c煤pula de la CGT, y organizaciones sociales aliadas al Movimiento Evita. Si bien no podemos hablar de una ruptura total de la coalici贸n de Gobierno, s铆 comienzan a aflorar en cambio matices sobre el modo de relacionamiento y los planes de pago de la deuda al FMI, as铆 como los posibles proyectos de 鈥渞enovaci贸n鈥 de cara al 2023, que tienen como exponentes a figuras como Massa, M谩ximo o Kicillof entre otros.
Por 煤ltimo, se hace evidente como la oposici贸n reaccionaria encabezada por Larreta 鈥搉o sin internas hacia dentro y fuera de la coalici贸n de Cambiemos- ya muestra los dientes de un proyecto que pretende volver a gobernar en 2023 con las mismas recetas de siempre.
En el plano econ贸mico, como hab铆amos indicado all谩 por mayo de 2019 en la posici贸n de coyuntura 鈥淔ern谩ndez x2鈥, estaba m谩s que claro que el Gobierno nacional no ven铆a a modificar la matriz productiva del pa铆s. Como mucho, y luego del desguace macrista, se esperaba la vuelta a una reactivaci贸n econ贸mica a partir de una estimulaci贸n del consumo interno con emisi贸n monetaria. Pero los planes de acuerdo con el FMI, y el cumplimiento de las exigencias, no estaban para nada en discusi贸n. El principal gesto pol铆tico que quiso dar el Gobierno fue el comienzo de una relaci贸n aparentemente 鈥渢ensa鈥 de negociaci贸n, lo que luego dio paso a ceder y apuntalar el modelo con la irreal expectativa de cumplimiento de plazos, para dar lugar finalmente al pago de intereses de una deuda completamente ileg铆tima, garantizando la impunidad de los hist贸ricos responsables pol铆ticos que se llenaron de fortunas mediante la fuga de capitales.
Pero una de los puntos m谩s graves del asunto tiene que ver, no solo con la ausencia generalizada de medidas de rechazo de una parte importante de las organizaciones populares y sindicales, sino peor a煤n, con la venia de la c煤pula de la CGT -tras una reuni贸n que mantuvieron con los enviados del FMI- argumentando que en realidad 鈥渆l Fondo viene a ayudar a la Argentina鈥.
Al d铆a de hoy, todas las promesas de campa帽a cayeron en sacos rotos, con una deuda nacional que ya supera los 46 mil millones, mas de 3,8 puestos de trabajo perdidos y una p茅rdida salarial de al menos un 40%.En otro orden, la falsa dicotom铆a planteada tanto desde los sectores empresariales como desde el gobierno, sobre priorizar la econom铆a o la salud respectivamente, en un contexto de crisis social y sanitaria, que afecta en magnitudes completamente diferentes a los sectores populares y las clases acomodadas, fue r谩pidamente desestimada por la realidad social que vivimos en todo este tiempo los de abajo.
A contramano de su discurso proteccionista, distributivo y de reconstrucci贸n del aparato productivo, el Ggobierno nacional intervino con pol铆ticas asistencialistas, d谩ndole continuidad al mismo modelo de 鈥渁yuda social鈥 de las 煤ltimas d茅cadas. El gasto p煤blico se concentra en brindar alguna ayuda m铆nima y mal distribuida a algunos sectores castigados por el hambre y la desocupaci贸n, y que no transforman ninguna realidad econ贸mica y social. La cual est谩 signada por la dram谩tica p茅rdida de puestos de trabajo, una inflaci贸n de m谩s del 50% interanual -que hace imposible garantizar la comida de un hogar d铆a a d铆a-, crisis habitacional -en un contexto donde la 煤nica posibilidad de acceso a una vivienda es a trav茅s del alquiler y que cada vez se hace m谩s dif铆cil de sostener- y niveles de pobreza, indigencia y desempleo estructural que crecen cada vez m谩s, a tal punto que pasan a ser mostrados nada m谩s que como una estad铆stica y una realidad inevitable en un contexto de crisis.
La discusi贸n econom铆a-salud tambi茅n es manejada con un cinismo muy descarado, conociendo el sistem谩tico desfinanciamiento de los 煤ltimos a帽os del sistema de salud p煤blica, se opt贸 por darle prioridad a los intereses de los sectores empresariales y capitales privados. No se cuestion贸 ni se modific贸 estructuralmente las bases de un modelo productivo sostenido por el extractivismo, la megaminer铆a y las retenciones a la agroexportaci贸n, con una “distribuci贸n de la riqueza” entre los de arriba. Para la clase pol铆tica en su conjunto es prioridad sostener la ganancia de los m谩s ricos, 鈥渄e los que invierten鈥, del empresariado, con la esperanza de que en alg煤n momento llegue a los/as de abajo. Mientras los de arriba buscan achicar los gastos patronales, recortar cada vez m谩s derechos laborales, flexibilizar condiciones de trabajo y continuar con paritarias por debajo de la inflaci贸n, el salvataje econ贸mico es siempre para los mismos.
Lo positivo es que los actores pol铆ticos institucionales no son los 煤nicos que toman un rol significativo en la coyuntura actual. Aun en un contexto de desmotivaci贸n y derrotismo se pudo ver la resistencia organizada del sector gremial de la salud p煤blica para dar respuesta a la pandemia, en fuerte contraste con el sector gremial privado que brill贸 por su ausencia. A pesar de los intentos de algunos sectores que buscan mantener la fragmentaci贸n y la individualizaci贸n de la sociedad para garantizar las relaciones neoliberales, hubo much铆simos gestos de solidaridad, organizaci贸n y lucha desde abajo, que buscaron cuestionar las distintas formas de opresi贸n y reivindicar la dignidad de los sectores populares.

Acci贸n directa popular en este tiempo
Desde la organizaci贸n y la lucha de cientos de familias sin hogar que se enfrentaron a la represi贸n del Estado, en defensa del derecho a una vivienda en Guernica, la Matanza y otros puntos del pa铆s, donde qued贸 expuesta la nefasta figura del represor Sergio Berni y la voluntad pol铆tica del Estado en defender la propiedad privada de las clases acomodadas y mantener un modelo de represi贸n y “mano dura” contra los sectores populares. En Catamarca, Mendoza y Chubut, se dieron enormes movilizaciones en contra del fracking y la contaminaci贸n del agua, en Chubut particularmente sufrieron un fuerte choque con la patota sindical del petrolero 脕vila con el apoyo del gobierno del Frente Renovador encabezado por Arcioni. La organizaci贸n y las acciones de lucha de distintos sectores de trabajadores que pelean por un salario digno, la defensa de los puestos de trabajo y mejores condiciones, se vio protagonizada por aceiteros, docentes, qu铆micos, choferes y trabajadores de la salud, por nombrar algunos espacios que priorizaron la acci贸n directa por encima de los intereses de las burocracias sindicales condicionadas por agendas pol铆tico-partidarias dentro del Estado.
Adem谩s, en el campo de la resistencia y la organizaci贸n popular que pone en cuestionamiento los discursos reformistas institucionales y las relaciones de dominaci贸n y opresi贸n capitalista, se destaca un repudio y un accionar directo en contra de la destrucci贸n y el saqueo de bienes comunes, la megaminer铆a, el extractivismo, el fracking y el uso de agrot贸xicos. Tambi茅n se pudo sentir un repudio total a las medidas del gobierno que fueron en contra del bolsillo de los monotributistas, lo que oblig贸 a dar marcha atr谩s esos ajustes.
 
Extractivismo una constante intr铆nseca al capitalismo
El gobierno del Frente de Todos asumi贸 en el a帽o 2019 con un discurso de defensa de la soberan铆a y un proyecto ambientalista, con un ministerio que se autodenominaba “verde”. A pesar de esto, r谩pidamente se pudieron traslucir distintos gestos pol铆ticos que no avistaron una transformaci贸n del modelo productivo y econ贸mico nacional basado en el extractivismo y la exportaci贸n agropecuaria, sino todo lo contrario. Lo cierto es que una sorpresa ser铆a avizorar un modelo de Estado capitalista con una perspectiva disruptiva con la explotaci贸n natural, ya que en s铆 mismo, el modelo capitalista, se sostiene y reproduce con la explotaci贸n y el saqueo de bienes comunes, contaminaci贸n del agua, apropiaci贸n de tierras y explotaci贸n de cuerpos y su fuerza de trabajo. Ning煤n tipo de democracia capitalista, a lo largo de la historia argentina, pudo ni mostr贸 inter茅s en romper con las relaciones de dependencia imperialistas, que fueron simplemente alternando en hegemon铆a dominante entre un Estado y otro, desde el imperialismo yanqui, hasta el actual fortalecimiento de las “relaciones bilaterales” con China y Rusia. El Frente de Todos no es la excepci贸n, a pesar de sus intentos de camuflaje discursivo.
Este arte de fingir tambi茅n se vio cuando se puso en debate la sanci贸n del ineficiente e invisible “impuesto extraordinario a las grandes fortunas”, que aparentaba ser un ejemplo redistributivo y de empoderamiento hacia los sectores populares frente a la acumulaci贸n obscena de riqueza de las minor铆as, y que signific贸 simplemente un t铆mido pedido de aporte m铆nimo, por 煤nica vez. La recaudaci贸n se destin贸 al pago de los intereses de la deuda con el FMI y el financiamiento de la explotaci贸n de hidrocarburos a trav茅s de YPF, en una disputa hist贸rica de intereses econ贸micos en Vaca Muerta entre grupos concentrados y el Estado. Se hace evidente que la prioridad es sostener el modelo econ贸mico por sobre el cuidado ambiental y la salud del pueblo.
En el a帽o 1996, de la mano del entonces ministro de agricultura Felipe Sol谩, Argentina habilit贸 el uso de transg茅nicos y pesticidas en el campo, apostando a un modelo de producci贸n de alimentos cancer铆genos y la fumigaci贸n con agrot贸xicos, contaminando y exponiendo la salud de miles de familias rurales. En la actualidad, a pesar de cientos de informes internacionales que demuestran las consecuencias del modelo de producci贸n de vanguardia de Monsanto, el gobierno nacional sigue apostando a fortalecer y beneficiar econ贸micamente a los pooles de siembra y al empresariado privado que negocia con el esparcimiento del c谩ncer y la destrucci贸n de la tierra. En el a帽o 2020, Felipe Sol谩, tras solo medio a帽o de gesti贸n y en plena cuarentena, autoriz贸 importar 32 millones de litros/kilos de insumos para la producci贸n de agrot贸xicos inmunosupresores, con el 煤nico objetivo de beneficiar a las corporaciones del agronegocio y asegurarles las ventas de formulados comerciales para que contin煤en durante el aislamiento social obligatorio en las fumigaciones, las cuales a su vez, fueron declaradas actividad esencial.
La destrucci贸n de la flora y la fauna en la regi贸n del delta del Paran谩, producto de los enormes focos de incendio en la zona de Islas en Rosario, Entre R铆os y que se replic贸 en la mayor铆a de las provincias argentinas, tuvo consecuencias devastadoras a nivel ambiental para nuestro pa铆s, con m谩s de 300 mil hect谩reas arrasadas por el fuego y con seguridad por la codicia del empresariado terrateniente y el negocio inmobiliario. Para los especialistas todav铆a es dif铆cil calcular el enorme da帽o ambiental y sus consecuencias producto de la destrucci贸n de la flora y la fauna de los humedales. El da帽o en la biodiversidad, con cientos de especies animales al borde de la extinci贸n y una flora transformada en un desierto carbonizado, representan lo da帽ino, destructivo e inconsciente que es el modelo capitalista, el cual contin煤a con avaricia, destruyendo todo a su paso, solo para incrementar su ganancia.
La organizaci贸n y solidaridad popular vinieron de forma inmediata; fue la lucha de los colectivos de vecinos, vecinas, organizaciones y bomberos/as voluntarios/as, quienes dieron la batalla contra el fuego y repudiaron la complicidad y la falta de actuaci贸n del Estado, que no aport贸 presupuesto, sin buscar a los responsables materiales y pol铆ticos, d谩ndole v铆a libre al empresariado para continuar con la devastaci贸n ambiental. Asambleas, cortes de ruta, corte al puente Rosario-Victoria, festivales, recaudaci贸n de fondos, muchas expresiones de organizaci贸n, como por ejemplo Sindicatos por el Ambiente en 2020, se gestaron en defensa del cuidado de los humedales y las tierra y en repudio al enorme da帽o que generan el negocio inmobiliario y el modelo agroexportador.

La hidrov铆a y el imperialismo 驴Y nuestro anarquismo que dice al respecto?
Otra de las disputas de significativa relevancia para el futuro del modelo productivo argentino y en particular a nuestra provincia, es el del fin de la concesi贸n y la propuesta de estatizaci贸n de Hidrov铆a SA. El 30 de abril de 2021 venci贸 la concesi贸n de los servicios de dragado y se帽alizaci贸n de la llamada Hidrov铆a Paran谩-Paraguay, que nuclea los r铆os Paraguay, Paran谩 y el rio de la plata, y por donde se centraliza el mayor caudal de comercio agroexportador. A trav茅s de la hidrov铆a navegan la mayor cantidad de barcos y buques que transportan la exportaci贸n del pa铆s y de Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia (4500 buques por a帽o). Es un medio de circulaci贸n y transporte de mercader铆a y comercio nacional de vital importancia en la econom铆a argentina, donde se transporta desde productos y materia prima del campo, hasta gas natural, petr贸leo y productos refinados.
El mantenimiento, dragado y se帽alizaci贸n de la hidrov铆a pas贸 a ser de car谩cter privado desde el a帽o 1995, durante el gobierno de Menem, estando hasta este a帽o en manos de Hidrov铆a SA, teniendo la potestad de cobrar un peaje por tonelada circulada y generando una ganancia de 300 millones de d贸lares anuales para capitales privados, sosteniendo el control privado de los puertos y el control del comercio exterior del pa铆s. Es decir, que a pesar de  un modelo econ贸mico basado en la producci贸n y exportaci贸n de productos de la agroindustria, toda la circulaci贸n y el comercio est谩n regulados por empresas privadas que acumulan riquezas por millones de d贸lares mensuales, mientras familias no tienen garantizada la comida de todos los d铆as. Y debido a la falta de regulaci贸n y de controles por parte del Estado, much铆sima de la producci贸n que se exporta, se hace en negro, garantizando aun mayores ganancias y la posibilidad del contrabando.
Otra de las consecuencias de la hidrov铆a es su impacto social y ambiental, debido a la adaptaci贸n de los r铆os, el dragado constante para permitir la circulaci贸n de barcos y buques cada vez m谩s grande con mayor cantidad de toneladas de productos para la exportaci贸n, cuyas consecuencias se derivan en las constantes inundaciones de ciudades portuarias, siendo afectados directamente el equilibrio din谩mico de los humedales que regulan los picos de crecidas de los r铆os y de sequ铆a, donde las bajadas de los r铆os son muy pronunciadas, los humedales mantienen el equilibrio de los ecosistemas.
Es decir, la explotaci贸n constante de la hidrov铆a Paran谩-Paraguay para el negocio de la exportaci贸n viene beneficiando 煤nicamente a pocas empresas privadas, como Cargill, Benneton, Vicentin, etc., y solamente deja un impacto y una destrucci贸n ambiental irreparable a nuestro pa铆s y una desigualdad social y econ贸mica cada vez m谩s marcada. La injerencia de capitales extranjeros que contin煤an con la acumulaci贸n de riquezas a trav茅s del saqueo de recursos y materia prima y la dependencia econ贸mica.
El discurso oficialista y progresista hace uso de estas cuestiones de denunciar la acumulaci贸n y el saqueo de recursos de capitales privados, apelando a una ret贸rica de soberan铆a nacional, intervencionismo y fortalecimiento del Estado, pero nunca cuestionando el modelo de producci贸n, de extractivismo y desigualdad, tampoco cuestionando el impacto ambiental y las alternativas a los enormes da帽os generados por el actual modelo productivo. Nos preguntamosqu茅 tan significativo seria el cambio a una regulaci贸n estatal. Por nuestra partedesde el anarquismo organizado proponemos una alternativa desde abajo: una gesti贸n p煤blica (no Estatal) con participaci贸n directa de organizaciones populares (ambientalistas, gremiales, vecinales) que decidan no solamente la cuesti贸n econ贸mica sino tambi茅n con miras a lo socioambiental.

Las izquierdas en este contexto
La izquierda partidaria de la oposici贸n, enmarcada en las distintas facciones del trotskismo, basa su militancia en una actitud constantemente denunciativa y corriendo siempre por detr谩s de la agenda del oficialismo kirchnerista. Mientras los espacios de las nuevas expresiones de derecha mucho m谩s reaccionarias y nefastas vienen ocupando las calles con marchas, cooptando a muchos espacios sociales con discursos pro patronales y en defensa de la “libertad”, que mezcla liberalismo, con nacionalismo y cuestiones conspiranoicas, la mayor铆a de los partidos de izquierda hacen su propio juego en la disputa electoral, intentando sumar imagen positiva a trav茅s de sus constantes denuncias y cr铆ticas al oficialismo, pero no acumulando ni apostando a la organizaci贸n colectiva horizontal, sin mucha incidencia ni participaci贸n en instancias de base, en las f谩bricas o en los barrios, sino m谩s bien yendo detr谩s de los distintos conflictos que se dan en el momento, buscando hegemonizar y acumular su militancia, hasta que se agota el conflicto.
Si bien es cierto que no podemos negar la participaci贸n de las distintas facciones del trotskismo en las luchas, como el PTS, el PO, etc., en distintas movilizaciones a nivel nacional en contra del gatillo f谩cil, por la desaparici贸n de Facundo Castro, en la multisectorial por los humedales, en los desalojos en Guernica, contra la megaminer铆a en Chubut, etc., pareciera que todas sus participaciones son una b煤squeda de acumulaci贸n pol铆tica-partidaria, canalizando los conflictos hacia un personalismo y una disputa directa con el kirchnerismo y no con una perspectiva de empoderamiento popular, de acompa帽ar los procesos de lucha y organizaci贸n.
Estamos en un momento de mucha pasividad y de inactividad de los espacios combativos, se promociona mucho al sujeto autoconvocado o ciudadanista con una proyecci贸n pol铆tica superficial o nula. En este sentido, vemos con alarma la p茅rdida de inter茅s que en muchas ocasiones mostr贸 parte de la izquierda troskista en fortalecer los sindicatos. Como ya hemos se帽alado el foco de su atenci贸n vir贸 a la estrategia electoral, y en cuanto a las movilizaciones y organizaciones esto lleva a una apuesta a construir espacios autoconvocados, especialmente en el caso de los precarizados (docentes reemplazantes, contratados estatales, etc.) jugando una peligrosa maniobra con el 煤nico fin de fortalecer las referencias partidarias pero sembrando desorganizaci贸n y aportando a los discursos anti-gremiales. En este sentido, para importantes sectores de la izquierda, hoy parece que todas las disputas de poder se dan desde los espacios institucionales y electorales, dejando la acci贸n directa y las calles en un segundo plano. Si bien el contexto de pandemia no ayuda, hay much铆simas razones para seguir apostando a la militancia de base, a la organizaci贸n horizontal, al empoderamiento popular y la acci贸n directa, por fuera de las l贸gicas partidistas y electorales.
 
 
COYUNTURA IDEOL脫GICA/CULTURAL: UNA PANDEMIA A LA MEDIDA DEL NEOLIBERALISMO

Para el an谩lisis de coyuntura atravesado por la pandemia respecto de esta esfera, nuestro esfuerzo est谩 abocado a repasar el contexto donde aparece este fen贸meno y establecer posibles tendencias u orientaciones en que pueden producirse sus efectos en t茅rminos culturales/ideol贸gicos.
Una primera hip贸tesis, que es compartida a nivel general por la sociedad, es que el covid-19 viene a reforzar a煤n m谩s las desigualdades. Sin embargo, tenemos que poner el foco en poder entender c贸mo se da este proceso para as铆 adecuar nuestra pr谩ctica pol铆tica en funci贸n de ello.

M谩s fragmentaci贸n y precariedad
En nuestro primer congreso caracterizamos a esta etapa del sistema capitalista como neoliberal. Esta etapa ha configurado nuevos modos de vida signados por la precariedad como la norma que rige y configura la vida de las personas. La precariedad no se ci帽e a una porci贸n de la poblaci贸n sino que es una caracter铆stica general en el neoliberalismo e implica una forma de gobierno de la poblaci贸n, se gobierna sobre la incertidumbre y su consecuente inseguridad.
Sin embargo, la precariedad no es igual para todos sino que se produce un reparto de la inseguridad con arreglo a las relaciones de desigualdad, es decir que es una cuesti贸n de clase. El sistema de dominaci贸n asegura la protecci贸n solo de algunos frente a la condici贸n existencial precaria. Es decir, que se produce un reparto diferencial de la precariedad a trav茅s de distintos mecanismos (pol铆ticas gubernamentales focalizadas, flexibilizaci贸n laboral, sistema jur铆dico y de seguridad discriminatorio, etc.). De esta manera, el proceso de normalizaci贸n de la precarizaci贸n no significa la igualdad en la inseguridad, muy por el contrario se refuerzan las desigualdades.
Cabe destacar que mientras antes la seguridad frente a esa precariedad general o existencial ven铆a de la mano de las relaciones sociales, comunitarias, familiares, hoy en d铆a ha ido desplaz谩ndose hacia la idea de que cada uno debe auto gestionarse la propia seguridad.
Las distintas modalidades de precarizaci贸n 鈥搉o solamente la proveniente de la flexibilizaci贸n del trabajo- van teniendo efectos diferenciados en distintos segmentos de la poblaci贸n y dan lugar a 鈥渓a emergencia de una estructura de clases fragmentaria鈥.
Entonces precariedad y fragmentaci贸n se combinan entorpeciendo subjetivamente la capacidad de definici贸n de una identidad 鈥揳unque siempre entendida como contingente- tanto a nivel individual como colectivo, es decir de clase. Esto supone grandes dificultades para establecer lazos y relaciones de clase estables que permitan la articulaci贸n de un programa pol铆tico transformador a largo plazo.
La pandemia opera en ambos aspectos. As铆 la precariedad escala a otro nivel, la muerte se plasma m谩s cercana y el sistema sanitario se visualiza como incapaz. Los medios de subsistencia tambi茅n se ven en peligro: la falta de empleo, la imposibilidad de salir a hacer changas, la flexibilizaci贸n laboral se ha acelerado sin necesidad de que gobiernos y empresarios tengan que recurrir a grandes reformas que pasen por el congreso y que deban enfrentar la resistencia en las calles. Los niveles de deserci贸n escolar tambi茅n son un indicador del riesgo de desvirtuaci贸n de instituciones que a煤n se manten铆an como espacios firmes, y que frente al acceso desigual de recursos materiales, de educaci贸n tecnol贸gica y condiciones de trabajo paup茅rrimas de los docentes, han llevado a la expulsi贸n de miles de j贸venes e infancias del mismo. Es decir los tres ejes ordenadores de nuestras sociedades empleo, educaci贸n y salud 鈥 y que todos los gobiernos prometen recuperar pero cada vez abandonan m谩s- no s贸lo son puestos en jaque por el neoliberalismo sino tambi茅n por la pandemia.
La fragmentaci贸n tambi茅n se ha reforzado por los discursos del gobierno, ya que en los picos de contagio el encuentro se presenta como un peligro, la circulaci贸n ha sido restringida aportando aun m谩s a la segregaci贸n territorial. El l铆mite puesto al desarrollo de la vida org谩nica de las organizaciones sociales, las restricciones para su movilizaci贸n van socavando y desarticulando las defensas colectivas ante estas formas de control social. Propiciando de forma indirecta la emergencia de protestas m谩s o menos espont谩neas, que se articulan en base a la 鈥渋dentidad ciudadana鈥 o la 鈥渋ndignaci贸n鈥 pero que poco dejan en capital organizativo, incluso aportando m谩s a los sectores reaccionarios que a los intereses populares.
Asimismo el impacto diferenciado que puede tener el covid 19 seg煤n edad ha ensanchado la brecha generacional, que tiende a condenar a la juventud como irresponsablemente peligrosa y sin rumbo, aun cuando esto sea mucho m谩s complejo y no realmente constatable en t茅rminos de focos de contagio. Esto abona a la incapacidad de imaginar un futuro mejor, lo cual ser谩 abordado m谩s abajo.

Disciplinamiento y represi贸n
Foucault llev贸 a cabo estudios respecto de enfermedades y epidemias para el desarrollo de parte de su teor铆a, especialmente lo concerniente a la llamada biopol铆tica. En este sentido, las enfermedades han supuesto una oportunidad para la 鈥渃reaci贸n鈥 y puesta en marcha de mecanismos de administraci贸n y dominaci贸n poblacional a gran escala.
Sus estudios respecto de la lepra, la peste negra y la viruela dan cuenta de dispositivos que podemos ver hoy en d铆a en el marco del manejo del covid. As铆 vemos que se 鈥渞etoman鈥 ciertos mecanismos como la cuarentena, la represi贸n, el aislamiento forzoso de enfermos, la medici贸n y recuento estad铆sticos centralizados, que son propios de las llamadas sociedades disciplinarias y represivas, pero que en esta etapa se enlaza con los dispositivos m谩s sofisticados de la sociedad de control contempor谩nea.
R. Farr谩n, D. Singer y S. Vignale plantean que 鈥減roducir y administrar la salud de la poblaci贸n puede, como toda pol铆tica, articularse de los modos m谩s variados. En algunos casos, puede llevar al genocidio; en otros, puede constituirse en una red de salud p煤blica y de cuidados socioambientales que profundice la equidad en toda la poblaci贸n鈥. Es dif铆cil creer que en este sistema de dominaci贸n un fen贸meno como el covid lleve a situaciones de mayor equidad, en todo caso ser谩 la resistencia de las organizaciones populares las que pueden llegar a poner alg煤n freno sobre la orientaci贸n de sus efectos.
El gobierno del Frente de Todos ha sido pendulante en cuanto a su pol铆tica sanitaria (especialmente si nos movemos provincia por provincia), sin embargo podemos afirmar que su principal prop贸sito ha sido el de conservar algo de la institucionalidad ante un marco de crisis como el actual. Esa indefinici贸n persistente y m谩s susceptible a las presiones del empresariado y las elecciones venideras, ha hecho que su pol铆tica sanitaria fuera un fracaso rotundo.
La fragmentaci贸n de la que habl谩bamos m谩s arriba es tal que no hubo una respuesta unificada por parte de las organizaciones populares respecto de las medidas adoptadas por el gobierno. La utilizaci贸n de la famosa grieta partidaria para justificar las posturas, se ha ido rearmando en torno a dicotom铆as como restricciones vs libertad, salud vs econom铆a (la de qui茅n?), presencialidad vs virtualidad, sputnik vs astrazeneca/pfizer, etc.
Es de destacar que el discurso de la libertad se ha tornado por dem谩s de ambivalente en este contexto, donde son necesarias restricciones en la circulaci贸n. Los autores mencionados arriba nos plantean el desaf铆o de 鈥渃贸mo abordar nuestras libertades, ya no con el corset jur铆dico y formal de las libertades individuales, sino en el efectivo ejercicio de pr谩cticas de libertad, que intervengan en procesos de desubjetivaci贸n de las determinaciones de la experiencia hist贸rica de la que formamos parte, y constituyan nuevas tramas y procesos de subjetivaci贸n鈥; es decir desplazar el concepto de libertad que el neoliberalismo ha promovido exitosamente por una libertad colectiva, responsable y solidaria, propia de nuestra corriente pol铆tica.

Derecha, izquierda y futuro
Para abordar este tema ser铆a interesante retomar algunas reflexiones de Pablo Stefanoni en su libro 鈥溌縇a rebeld铆a se volvi贸 de derecha?鈥, sobre la izquierda y el surgimiento de nuevos grupos de derecha.Entre sus cr铆ticas plantea que 鈥渆n las 煤ltimas d茅cadas, en la medida en que se volvi贸 defensiva y se abroquel贸 en la normatividad de lo pol铆ticamente correcto, la izquierda, sobre todo en su versi贸n 鈥減rogresista鈥, fue quedando dislocada en gran medida de la imagen hist贸rica de la rebeld铆a, la desobediencia y la transgresi贸n que expresaba. Parte del terreno perdido en su capacidad de capitalizar la indignaci贸n social fue gan谩ndolo la derecha, que se muestra eficaz en un grado creciente para cuestionar el 鈥渟istema鈥 (m谩s all谩, como veremos, de lo que esto signifique). En otras palabras, estamos ante derechas que le disputan a la izquierda la capacidad de indignarse frente a la realidad y de proponer v铆as para transformarla.鈥
En este sentido, sostiene que 鈥渓as izquierdas 鈥渁ntisist茅micas鈥 abrazaron la democracia representativa y el Estado de bienestar o bien se transformaron en grupos peque帽os y sin incidencia efectiva; mientras tanto, son las denominadas 鈥渄erechas alternativas鈥 las que vienen jugando la carta radical y proponiendo 鈥減atear el tablero鈥 con discursos contra las 茅lites, el establishment pol铆tico y el sistema鈥, haciendo uso de un discurso que remite de forma directa al utilizado por el viejo y conocido fascismo.
Podr铆amos decir entonces que las fuerzas pol铆ticas organizadas mayoritariamente se han institucionalizado en torno a ciertas premisas neoliberales capitalistas que configuran el campo pol铆tico que suele acceder a los puestos de gobierno, por lo menos en nuestro pa铆s. En ese sentido, son m谩s los puntos en com煤n entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio que las diferencias. En todo caso, es caracter铆stico de gobiernos como el del Frente de Todos (as铆 como los gobiernos del Socialismo del siglo XXI o Podemos en Espa帽a) que tengan discursos y gestos m谩s progresistas pero que apelando a una correlaci贸n de fuerzas desfavorables siempre terminan favoreciendo a los sectores dominantes.
De esta manera, la centro izquierda y la izquierda institucionalizada se encarga de presentarse como incapaz de generar transformaciones, y se remiten a la pol铆tica de lo posible.Hay as铆 un claro desgaste del otrora palad铆n 鈥減rogresismo鈥. Este desgaste se evidencia en un cada vez mayor derrotismo e inclinaci贸n a conformar a potenciales votantes con medidas que lo acercan cada vez m谩s a los sectores de derecha. As铆 de lejos estamos de discursos que propongan transformaciones o rupturas del capitalismo, con una atenci贸n absoluta en el juego electoral.

Laberinto o callej贸n sin salida
En los m谩rgenes queda esa izquierda sin mucha influencia real 鈥搊 por lo menos no masiva- y una derecha (no necesariamente nueva) que emerge como se se帽al贸 m谩s arriba (cuyos personajes nacionales lo integran Milei, Laje, entre otros).El coronavirus ayud贸 a fortalecer a esta 煤ltima, expresado por ejemplo en las marchas en contra de los confinamientos y las medidas de aislamiento social, e incluso contra las vacunas; alimentadas por diversos tipos de teor铆as de la conspiraci贸n alrededor del globo.
En este marco, y sumando a lo que sosten铆amos sobre fragmentaci贸n y precariedad, Stefanoniindaga sobre la ausencia de propuestas sobre un futuro por parte de la izquierda. En este sentido sostiene que la misma 鈥渟e qued贸 sin im谩genes de futuro para ofrecer, en parte porque el propio futuro est谩 en crisis, excepto cuando se lo piensa como distop铆a鈥.
As铆 este investigador retoma a la 鈥渇il贸sofa espa帽ola Marina Garc茅s que habla de una 麓par谩lisis de la imaginaci贸n麓 que provoca que 麓todo presente sea experimentado como un orden precario y que toda idea de futuro se conjugue en pasado麓. Sostiene que hoy se imponen las 麓retroutop铆as, por un lado, y el catastrofismo, por otro麓. Por eso, el presente se ha transformado en 麓una tabla de salvaci贸n, al alcance de cada vez menos gente麓 y el futuro se percibe cada vez m谩s 鈥渃omo una amenaza鈥. 鈥淟a capacidad 麓cient铆fica麓 de imaginar el fin del mundo supera, por lejos, la capacidad 麓pol铆tica麓 de imaginar un sistema alternativo.鈥 Dice Garc茅s, 鈥渘uestro tiempo es el tiempo del todo se acaba. Vimos acabar la modernidad, la historia, las ideolog铆as y la revoluciones鈥.
En correlato con esto, grandes sectores de la izquierda abogan por un capitalismo m谩s amigable y una transformaci贸n del capitalismo, dejando totalmente de lado una perspectiva que se oriente a la ruptura revolucionaria entendi茅ndolacomo algo imposible e inimaginable. Esta orientaci贸n, que romantiza el sistema no deja lugar a la construcci贸n de ninguna alternativa al capitalismo.
El autor tambi茅n habla de la otra cara de este pesimismo pol铆tico: 鈥渙bservamos un extenso debate sobre la 鈥渕uerte de la democracia鈥 y sobre el hecho de que sean precisamente partidos populistas de derecha los que muchas veces atraen a los abstencionistas en contextos de fuertes declives en la participaci贸n electoral, en especial en los pa铆ses donde el voto no es obligatorio. A menudo, la centroizquierda y la centroderecha terminaron construyendo consensos que ahogan un verdadero debate sobre las alternativas en juego鈥 tal como pasa con el kirchnerismo y juntos por el cambio, que produce una tendencia al bipartidismo.
En este contexto en donde el futuro aparece como una amenaza, lo m谩s seguro y m谩s sensato parece ser defender lo que hay, pero en esta l铆nea de pensamiento est谩 muy cerca el riesgo de caer en el conservadurismo y renunciar a disputar el sentido del mundo que viene. As铆, 鈥渆l realismo pol铆tico y la necesidad de resistir fueron arrinconando a la izquierda y los movimientos populares en formas de movilizaci贸n y organizaci贸n esencialmente defensivas, locales e incapaces de ir m谩s lejos que la mera reproducci贸n de las condiciones de vida ya precarias de los grupos movilizados鈥.
Por tanto debemos repensar el rol de nuestra propuesta pol铆tica en el marco de estas problem谩ticas ideol贸gicas/culturales. C贸mo hacemos para:
–    no quedar atrapados en una mera defensa de viejas conquistas populares sino avanzar en articular la lucha cotidiana contra diferentes expresiones del sistema de dominaci贸n con la proyecci贸n y construcci贸n de una nueva organizaci贸n de la sociedad como alternativa a largo plazo en pos de una futura ruptura revolucionaria.
–    que nuestra propuesta vaya ganando influencia y que no quede en los m谩rgenes de la pol铆tica. No solo a partir de la cr铆tica al sistema sino tambi茅n en torno a aquellos valores antag贸nicos al neoliberalismo.
–    combatir el contexto actual signado por la fragmentaci贸n y la precariedad. Identificando como el camino m谩s prometedor el sostenimiento de organizaciones estables en el tiempo, con programas de largo plazo y lecturas de la realidad acordes.
En este sentido se torna urgente realizar propuestas program谩ticas de avanzada y proyecci贸n por encima de la meradenuncia. Como hemos se帽alado a lo largo del texto, el capitalismo gener贸 el empobrecimiento de la gran mayor铆a de la poblaci贸n mundial, la clase pol铆tica se muestraineficaz e incapaz de solucionar los problemas estructurales y sin ning煤n inter茅s en salidas por fuera del capitalismo, dejando claro que son los sectores populares quienes tienen que encabezar una alternativa desde abajo y colectiva a la crisis. Entendiendo as铆 que es necesario trabajar en la perspectiva de la construcci贸n de un frente de clases oprimidas, que incorpore por pertenencia de clase a un conjunto complejo y amplio de sectores, que se encuentran en el campo de las relaciones sociales oprimidas y explotadas. El Frente de Clases Oprimidas marcauncamino de mayor articulaci贸n de las luchas y de una creciente incidencia y posibilidad de agencia de las clases oprimidas organizadas en los diferentes contextos.
 
LOS COMBATES DE HOY
A pesar del estado de situaci贸n antes descripto, no solamente los sectores sindicales, barriales y estudiantiles han logrado articular algunas iniciativas de resistencia frente al contexto de avanzada neoliberal. Tambi茅n, otras luchas y ejes reivindicativos transversales en nuestro pa铆s vienen mostrando que es posible articular discursos y pr谩cticas antag贸nicas al sistema de dominaci贸n, que no solo logran instalar y ganar conquistas, sino que han llegado a grados de masividad importantes y que van a contramano de los procesos de dominaci贸n antes enunciados.
Este es el caso del feminismo, la lucha por los derechos humanos y algunas luchas ambientalistas y de pueblos originarios. En el primer caso, ya hemos desarrollado bastante esta tem谩tica (incluso abordando cr铆ticamente la institucionalizaci贸n de una parte importante del movimiento), pero vale la pena ac谩 subrayar algunos aspectos en torno a la cuesti贸n de la noci贸n de futuro, su car谩cter transgresor y su masividad.

La lucha feminista, germen de rebeld铆a
El feminismo ha logrado acumular d茅cadas (o siglos) de lucha ideol贸gica contra el sistema de dominaci贸n en su car谩cter patriarcal. Siempre ha estado ligado a expresiones de rebeld铆a, ya sea a partir de la irrupci贸n de las mujeres en la escena p煤blica y pol铆tica como tambi茅n de t谩cticas cargadas de desobediencia al mandato social imperante, se帽alando sistem谩ticamente all铆 donde cuesta reconocer la dominaci贸n. Incluso siendo masivo y teniendo arraigo, el feminismo es todav铆a poseedor de ese signo rebelde que hace que muchas mujeres que acordando con sus premisas no se reconocen como feministas ya que es s铆mbolo de 鈥渆xtremismo鈥 o 鈥渞adicalidad鈥. Adem谩s, siempre ha sido un movimiento reflexivo y amplio que ha sabido albergar e impulsar sectores como el lgbtqia+, extendiendo sus propias fronteras cr铆ticas.
Es importante tambi茅n destacar que, a la par de ganar reivindicaciones como la del aborto legal en plena pandemia, marca un horizonte de cambio positivo y posible. Son muchas las personas que creen que las pr贸ximas generaciones ser谩n educadas en un marco de mayor igualdad de g茅nero, esto no es menor en t茅rminos de imaginario social.
A este respecto, sectores del feminismo han ido m谩s all谩, estableciendo propuestas de formas organizativas m谩s democr谩ticas y responsables. As铆, planteos en torno a sostenibilidad de la vida, que abarca no s贸lo las cuestiones productivas y reproductivas en un sentido cl谩sico sino tambi茅n en relaci贸n al ecologismo de manera radical (y en v铆nculo con pueblos originarios). Si bien hay vertientes que no tienen en cuenta la cuesti贸n de clase y del Estado como mecanismos de dominaci贸n, tambi茅n es real que se encuentran en tensi贸n hacia la interna del movimiento y que no est谩 todo dicho en t茅rminos de disputa.

Autodeterminaci贸n de los pueblos y la defensa del ambiente.
Otro claro ejemplo de luchas y ejes reivindicativos articuladores de discursos y pr谩cticas que ponen en cuestionamiento al sistema de dominaci贸n capitalista y sus formas de relaciones productivas y sociales que viene creciendo exponencialmente en los 煤ltimos tiempos es el de las luchas ambientalistas. Enormes movilizaciones a nivel nacional, regional e incluso en distintos puntos del mundo, vienen poniendo en agenda la discusi贸n y el cuestionamiento hacia lo da帽ino del modelo de producci贸n capitalista y la necesidad de repensar el impacto de nuestras acciones hacia el mundo en el que vivimos. Desde la contaminaci贸n del recurso m谩s importante, y 煤ltimamente cada vez m谩s escaso, como es el agua; movimientos en contra de la mega-miner铆a, el fracking y la extracci贸n de hidrocarburos; repudio hacia el uso de agro t贸xicos y pesticidas, la pesca indiscriminada, la deforestaci贸n y venta de tierras a manos de empresariados privados. Los incendios y la destrucci贸n de los humedales del Delta del Paran谩 y sus impactos directos en la armon铆a de los ecosistemas y su flora y fauna. Una enormelista de ejes reivindicativos y de luchas que se vienen gestando en el 煤ltimo tiempo, pero con una larga data hist贸rica de repudio hacia las distintas formas de explotaci贸n del sistema de dominaci贸n.
La lucha y los discursos del fen贸meno ambientalista pueden generar en los pueblos una identidad y un sentimiento de pertenencia colectiva, de conciencia colectiva que busca poner en cuestionamiento las actuales relaciones productivas. A pesar del intento de camuflaje ret贸rico y propagand铆stico de sectores de derecha y del Estado mismo, la realidad deja al desnudo las constantes fallas y el poco inter茅s de los sectores de poder en priorizar el cuidado del medio ambiente sobre las ganancias privadas.
Si bien entendemos que el movimiento ambientalista es policlasista, que no se puede encasillar hacia un determinado sector social, ya que es un movimiento muy heterog茅neo, el mismo tiene como caracter铆stica principal el ser un fen贸meno de masas, de movilizaci贸n de amplios sectores sociales, que hasta el momento ha tenido resultados diversos, en algunos casos logrando poner un freno a emprendimentos extractivistas puntuales y en otros, ganando legislaciones proteccionistas y procesos m谩s institucionalizados que, en algunos casos, terminan siendo apagados con el tiempo, como por ejemplo la ley de humedales que sigue siendo encajonada y burocratizada por el Estado.
En Catamarca, Mendoza, Chubut, La Rioja, entre otros puntos importantes, las movilizaciones dejaron un precedente muy dif铆cil de ignorar. Si bien son luchas articuladas en torno a proyectos concretos de explotaci贸n o de privatizaci贸n de territorios, han sido capaces de organizar a pueblos enteros y oponerse mediante la acci贸n directa a grandes monstruos trasnacionales. Aqu铆 cabe destacar que han escapado de la l贸gica paralizante del centralismo, y han sabido sostener en el largo plazo sus reivindicaciones sobre la base del apoyo mutuo. As铆 se puede se帽alar que la resistencia ambientalista en Argentina viene enfrentando de manera directa la matriz econ贸mico-productiva del pa铆s, como es el capital extractivista.
En el caso de Rosario, la situaci贸n merece una reflexi贸n especial. La movilizaci贸n por la defensa de los humedales del delta del Paran谩 tom贸 fuerza durante el 2020 logrando llevar adelante importantes medidas de acci贸n directa como cortes al puente Rosario-Victoria y acampes en la Plaza 25 de Mayo. Sin embargo, no ha logrado construir un anclaje multisectorial para sostener esa lucha, no pudiendo coordinar con sectores combativos locales, m谩s all谩 de las expresiones de solidaridad de algunos sindicatos puntuales. Otra limitante se plasm贸 en la apuesta de varios sectores a los dict谩menes de instituciones estatales (como el Concejo y el Ministerio de Ambiente) los cuales han ido marcando sus ritmos a las movilizaciones.
La lucha por la autodeterminaci贸n, el respeto cultural, el reconocimiento a la identidad, la lucha por el territorio y en contra del racismo de los pueblos originarios tambi茅n tiene un rol importante dentro de estas luchas articuladoras, ya que en gran medida pone en cuestionamiento la forma de vida del capitalismo occidental, reivindicando otras formas de organizaci贸n social. Aqu铆 el aspecto transgresor reside fundamentalmente en el cuestionamiento al Estado como autoridad leg铆tima de gobierno, Estado que se estructuro sobre el genocidio de estos pueblos, sobre la base de un modelo estructural euroc茅ntrico y agroexportador, y que lo desnuda como mecanismo de opresi贸n, subsumiendo la lucha por la cuesti贸n ind铆gena a una doble opresi贸n, la de oprimido por clase social y por pertenecer a un sector invisibilizado durante siglos, pero llega a triplicarse en caso de las mujeres y disidencias ind铆genas por pertenecer a la clase oprimida, de su rol como mujeres ante una sociedad patriarcal y por pobre en su condici贸n de ind铆genas.
Las t谩cticas de acci贸n directa y de enfrentamiento con las fuerzas de seguridad p煤blicas o privadas, var铆an seg煤n la historicidad de cada pueblo y las colocan como frentes de resistencia, tanto urbanas como rurales. Sin embargo, un sector de las organizaciones ind铆genas han elegido la institucionalizaci贸n como v铆a de visibilizaci贸n, lo cual deja la resistencia a un costado, cayendo en l贸gicas de asistencialismo por parte del Estado, que dejan al desnudo los enormes problemas estructurales, habitacionales y la persecuci贸n policial que no logran solucionarse con programas de m铆nima asistencia econ贸mica y reubicaci贸n geogr谩fica, recurriendo al hacinamiento. Queda en claroque solo a trav茅s de la organizaci贸n colectiva y la lucha es la manera de lograr conquistas, frente a la avaricia y el negacionismo  del estado capitalista.

Derechos humanos y pandemia, la misma respuesta represiva para los reclamos de las/os de abajo
 
La lucha por los derechos humanos en Argentina es un cap铆tulo imprescindible de nuestra historia reciente. Desde tiempos de la 煤ltima dictadura militar diferentes organizaciones fueron surgiendo para realizar una denuncia y combate al terrorismo de estado y los cr铆menes cometidos durante este per铆odo. En estas cuatro d茅cadas es mucho lo que se ha logrado, en materia de condena y juzgamiento a genocidas y c贸mplices del terrorismo de Estado. Todo ha sido gracias a la lucha en la calle y la constante respuesta a los intentos de impunidad, como fue el reciente caso del 2×1 para los genocidas detenidos, o los apresurados pedidos de prisi贸n domiciliaria en el marco de la pandemia.
Pero los juzgamientos a los cr铆menes de la dictadura no agotan la agenda de la lucha por los derechos humanos. Hoy en d铆a hay una clara continuidad de la doctrina de 鈥渕ano dura鈥, violencia y represi贸n que no ha cambiado, a pesar de 40 a帽os de retorno de la democracia. M谩s all谩 del repudio social y de movilizaci贸n de los sectores populares, quienes sufren la violencia y la persecuci贸n policial todos los d铆as, los discursos del gobierno nacional se alinea con el de la derecha opositora, donde 鈥渟eguridad鈥 se confunde con represi贸n y militarizaci贸n de los barrios, y no responde a las enormes desigualdades econ贸micas, estructurales y sociales, no es casualidad que las c谩rceles est茅n todas llenas de pobres, mientras quienes roban, evaden, explotan y saquean desde sus lugares de privilegio gozan de la protecci贸n del Estado.
Seg煤n un informe de Correpi de Agosto del 2020 desde el momento de inicio del DNU de aislamiento preventivo obligatorio en todo el territorio Argentino, hab铆an sucedido 92 asesinatos en manos de las fuerzas represivas. Entre ellos encontramos casos emblem谩ticos que causaron repudio y movilizaciones populares a nivel nacional, como la desaparici贸n forzada de Facundo Castro Astudillo y la clara complicidad de la polic铆a de Kicillof y Berni. Los violentos desalojos en Guernica, La Matanza y otros puntos del pa铆s. La desaparici贸n forzada de Luis Espinoza en Tucum谩n. La continuidad de un modelo de criminalizaci贸n y represi贸n contra la protesta y las movilizaciones populares. Y los incontables casos de gatillo f谩cil que vienen de la mano con un armado pol铆tico-judicial que garantiza la impunidad de las fuerzas represivas del Estado, como en los emblem谩ticos casos de Santiago Maldonado, Pichon Escobar, Franco Casco, Luciano Arruga o m谩s cerca en el tiempo con Carlos Bocacha Orellano, Franco Cardozo, entre muchos otros.
As铆 tambi茅n la persecuci贸n a la organizaci贸n y protesta social contin煤a siendo un tema importante a considerar. Por se帽alar solamente un ejemplo podemos mencionar la criminalizaci贸n de los 27 estudiantes de la Universidad de C贸rdoba que est谩n siendo llevados a juicio. En una medida totalmente desmedida luego de la toma de la facultad, en el marco de movilizaciones por la defensa la Universidad P煤blica. Buscando con ello sentar un ejemplo que disuada futuros conflictos que se enfrenten a la agenda de ajuste y recorte en educaci贸n.
La situaci贸n en el resto de Am茅rica es m谩s compleja en materia de derechos humanos, debido a que las particularidades pol铆ticas, sociales, econ贸micas de cada pa铆s llevo a distintas movilizaciones populares masivas y a protestas que derivaron en respuestas represivas y de terrorismo de Estado, tanto en Chile, como en Colombia y Ecuador. Im谩genes de la represi贸n directa y el uso de las fuerzas militares para detener de forma ilegal, reprimir y hasta asesinar a manifestantes recorrieron el mundo y generaron repudio; la fuerza de la organizaci贸n popular logr贸 la marcha atr谩s de algunas medidas econ贸micas y pol铆ticas. Dejando un saldo escalofriante de asesinados, mutilados y presos (en Chile todav铆a hay hoy miles de presos pol铆ticos por las protestas).
Otro an谩lisis merecen las situaciones en Cuba, Bolivia y Venezuela, donde las disputas pol铆ticas y la injerencia e intervencionismo del imperialismo norteamericano dejan al pueblo en medio, denunciando y repudiando hacia un lado u otro, violaciones en materia de derechos humanos, detenciones ilegales, represi贸n, etc.
Lo cierto es que, a pesar de discursos progresistas liberales, la doctrina de la represi贸n contin煤a siendo el principal mecanismo de control social en las democracias capitalistas, donde la prioridad del gasto p煤blico se ubica en el presupuesto para tecnificaci贸n, militarizaci贸n y salarios para represi贸n. Donde los principales slogans de campa帽a en un a帽o electoral se centran en el pedido de fuerzas federales y el lema Bolsonarista del 鈥減az y orden鈥. Donde los responsables pol铆ticos de desapariciones forzadas y asesinatos de militantes, trabajadorxs, estudiantes, ocupan cargos pol铆ticos y los genocidas y represores gozan de prisi贸n domiciliaria y reducci贸n de condenas.
Frente a esto, es nuestra responsabilidad mantener viva la memoria de cada compa帽ero/a, mantener vivo el esp铆ritu de rebeld铆a y de organizaci贸n popular, mantener la lucha por la dignidad y la libertad de los/as de abajo, hacer frente a cada intento de avanzada represiva y reaccionaria, con organizaci贸n popular, teniendo en claro que a los problemas causados por el capitalismo no los vamos a erradicar con polic铆as, sino a trav茅s de la construcci贸n de otra sociedad.





Fuente: Federacionanarquistaderosario.blogspot.com