March 7, 2023
De parte de Contra Todo Nocividad
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Hacia finales de la d茅cada de 1940, Jacques Ellul, como 茅l mismo explic贸, se dedic贸 a escribir con su amigo Bernard Charbonneau dos importantes obras cuyo objetivo era analizar lo que identificaron como los dos pilares del sistema de dominaci贸n: la T茅cnica y el Estado. El trabajo se dividi贸 simplemente: Charbonneau se hizo cargo del Estado, y Ellul de la T茅cnica. S贸lo podr铆a haber sido una empresa clandestina, en la medida en que iba contra la corriente de una era invadida en gran medida por la fe en la industrializaci贸n y un estado de bienestar que se convirti贸 en un poder tutelar. El curso de estos dos libros, aunque escritos al mismo tiempo, diverge completamente. El Estado de Charbonneau, completado en 1949, no tuvo publicaci贸n comercial hasta finales de la d茅cada de 1980 (1). La Technique ou l鈥檈njeux du si猫cle, por su parte, se public贸 por primera vez discretamente en 1954 en una colecci贸n universitaria, y permaneci贸 ignorada por el p煤blico, incluso si gradualmente se forj贸 un lugar en el mundo cultural y acad茅mico, particularmente en los pa铆ses anglosajones, a partir de la d茅cada de 1960 (2). Por citar un ejemplo de su destino en Europa, este libro fue traducido por primera vez al espa帽ol en 1962, pero pas贸 desapercibido en la Espa帽a franquista, que comenzaba a 芦beneficiarse禄 de una cierta mejora econ贸mica e industrial.

Huelga decir que estos dos temas, T茅cnico y Estado, fueron para los dos amigos fen贸menos inseparables, y a lo largo de sus escritos se desarrolla un di谩logo sobre el exceso adquirido en nuestro tiempo por la organizaci贸n estatista y tecnificada de nuestro mundo moderno. En la sociedad organizada, para usar el t茅rmino utilizado por Paul Goodman al mismo tiempo, el uso de medios t茅cnicos se convierte en un fin en s铆 mismo. El Estado se convierte en la autoridad indiscutible y asume el papel de 贸rgano rector para la aplicaci贸n de estos medios. Entonces se define como un estado t茅cnico. Su raz贸n de ser es menos ideol贸gica que operativa, o mejor dicho, su ideolog铆a se ha convertido en la de la Eficiencia, en un momento en que la cuesti贸n principal es la gesti贸n y el control de enormes masas de poblaci贸n.

Sin embargo, no se trata de creer que la T茅cnica es para Ellul la causa 煤ltima que lo explicar铆a todo. No es Heidegger, ni propone establecer una metaf铆sica de la T茅cnica. Su enfoque es sociol贸gico, y trata de abarcar la totalidad humana sin tratar de encajarla en un esquema r铆gido previamente establecido. Lo que Ellul descubre, como Lewis Mumford o G眉nther Anders hab铆an hecho de manera diferente, es el car谩cter espec铆fico y total del fen贸meno t茅cnico como palanca que pone en marcha la vida social, determinando la acci贸n del poder pol铆tico y redefiniendo tanto la interioridad de la persona como las caracter铆sticas de su libertad. El universo t茅cnico no es una visi贸n de la mente o una abstracci贸n, es sobre todo el resultado hist贸rico del proceso de industrializaci贸n, mezclado con la fe en el progreso tecnol贸gico y la convicci贸n de que el camino principal hacia la emancipaci贸n humana radica en el control de la naturaleza. Esta 煤ltima idea es importante: implica, por ejemplo, que un trabajador politizado de 1936 compart铆a en gran medida el mismo ideal de prop贸sito hist贸rico que su jefe. Cada uno ve铆a en el otro una verg眉enza en el camino hacia la aut茅ntica emancipaci贸n. El trabajador pens贸 que su jefe, con su est煤pido ego铆smo, imped铆a que la t茅cnica se expandiera efectivamente, y as铆 establecer una sociedad de igualdad y abundancia. El patr贸n, por otro lado, vio en el trabajador un ap茅ndice que nunca se adapt贸 completamente al sistema de producci贸n, pero que el desarrollo de la mecanizaci贸n y la automatizaci贸n har铆a superfluo. Esta visi贸n sim茅trica, aunque opuesta, no contradec铆a el profundo acuerdo sobre lo que se consideraba el verdadero horizonte de la emancipaci贸n: un para铆so tecnificado, el reino de la libertad m谩s all谩 de las limitaciones impuestas por la naturaleza.

La reflexi贸n de Ellul sobre la T茅cnica es dif铆cil de resumir en pocas p谩ginas, y podr铆a dar lugar a desarrollos muy diferentes dependiendo de los aspectos que se consideran los m谩s importantes en sus obras. Pero, de una forma u otra, todas las explicaciones deber铆an corresponder a su idea general, a saber, que la Tecnolog铆a es la imagen que el hombre moderno tiene de su libertad, a escala individual y colectiva; es su horizonte y su futuro. Todas las formas de pol铆tica y organizaci贸n, pero tambi茅n todas las formas de sociabilidad, as铆 como las formas de habitar el mundo, deben ser parte de este horizonte t茅cnico que est谩 abierto a todos.

La T茅cnica barre todo contenido pol铆tico importante, cancela las diferencias culturales, vac铆a de su significado las preguntas existenciales m谩s profundas, porque pretende administrar sus soluciones en todas las 谩reas. No importa las viejas etiquetas de 芦izquierda禄 y 芦derecha禄, no importa si uno es burgu茅s o simplemente empleado, pertenece a una 芦tribu urbana禄 o es campesino, cree en Dios o es ateo, no importa las preferencias sexuales o los gustos est茅ticos, una vez que se reconoce que la sociedad debe tomar el camino de la perfecci贸n t茅cnica ilimitada. El hombre puede so帽ar con la transformaci贸n del universo, y todo se transforma entonces en materia prima, una pieza de repuesto, un objeto de experimentaci贸n para un nuevo invento que reemplazar谩 al anterior. Es solo cuesti贸n de tiempo, y esto es lo que hace que el fen贸meno t茅cnico sea impresionante: a principios de la Edad Media, el humilde aldeano pod铆a sobrevivir en medio de los campos, esperando que el Juicio Final trajera la redenci贸n de la humanidad; a principios del XXI De la misma manera, el ciudadano promedio sabe que su vida cotidiana es solo un momento ef铆mero en el progreso constante de la humanidad hacia la redenci贸n t茅cnica integral y absoluta. Cuando llegue ese d铆a, la humanidad podr谩 ocupar su lugar junto a los dioses, superando una naturaleza percibida como contingente y miserable. Pero para poder realizar este sue帽o de poder infinito, la especie humana est谩 obligada a aniquilar en s铆 misma su propia naturaleza, debe reconstruirse de arriba a abajo, al mismo tiempo que transforma su entorno.

Es por esta raz贸n que los desequilibrios, extinciones y devastaciones frecuentemente causadas por el desarrollo de la T茅cnica no asustan a los programadores: son solo s铆ntomas secundarios que acompa帽an un avance necesario. Tal vez doloroso, pero necesario. Atacar la naturaleza hasta las profundidades de sus profundidades implica tambi茅n aceptar que la reconstrucci贸n del universo humano ya est谩 en marcha y que lo nuevo solo puede construirse sobre las ruinas del entorno primitivo.

La carrera t茅cnica contra el tiempo ha comenzado. Podr铆a resumirse en la siguiente par谩bola. Digamos que alguien quiere construir un puente sobre la estructura de un puente existente. Quiere cambiarlo todo, pero para hacerlo, est谩 obligado a conservar las partes viejas al mismo tiempo que construye las nuevas. Este puente puede colapsar en cualquier momento, porque construir implica destruir lo que ya estaba all铆, el riesgo es permanecer suspendido en el vac铆o. El viejo puente ya est谩 demasiado deteriorado para soportar las operaciones de transici贸n a un nuevo puente. Sigue siendo la estructura en la que confiar, pero una estructura fr谩gil y precaria. Y la nueva estructura, con sus partes aparentemente m谩s fuertes, hechas a medida, seg煤n un plan ingenioso y eficiente, depende para su correcta instalaci贸n de la resistencia de la antigua.

L鈥檋umanit茅, ou plut么t ses gestionnaires fous et ses exploiteurs, a pens茅 qu鈥檃vec l鈥檌nformatique, les biotechnologies, les nanotechnologies ou la g茅o-ing茅nierie, il serait possible de construire une solide technosph猫re sur les ruines de notre vieille plan猫te.

Mais dans cette course contre la montre, il est probable que le pont s鈥檈ffondre plus t么t que pr茅vu鈥

II.

Dans La Technique ou l鈥檈njeu du si猫cle, Ellul 茅crit鈥: 芦鈥疞a technique int猫gre toute chose. Elle 茅vite les heurts et les drames鈥: l鈥檋omme n鈥檈st pas adapt茅 脿 ce monde d鈥檃cier鈥: elle l鈥檃dapte. Mais il est vrai aussi qu鈥檃u m锚me moment elle change la disposition de ce monde aveugle pour que l鈥檋omme y entre sans se blesser aux ar锚tes et qu鈥檌l ne ressente plus l鈥檃ngoisse d鈥櫭猼re livr茅 脿 l鈥檌nhumain.鈥

Il distingue clairement la machine de la technique. La premi猫re n鈥檈st qu鈥檜ne partie de l鈥檕rdre structur茅 dans lequel s鈥檌ns猫re aujourd鈥檋ui la vie humaine. Le monde m茅canis茅 et automatis茅 se transforme en un syst猫me coh茅rent et unifi茅. Certains reprocheront 脿 Ellul de faire de la technique une sorte d鈥檃gent ou de sujet quasiment dot茅 d鈥檜ne volont茅 propre. Et il est vrai qu鈥檌l emploie constamment la tournure 芦鈥痩a Technique fait鈥 ceci ou cela. Il faut entendre par 芦鈥痶echnique鈥, ou Technique, puisqu鈥檌l pr茅f猫re l鈥檜sage d鈥檜ne majuscule, l鈥檕rganisation technique que b芒tit la soci茅t茅 actuelle, et 脿 laquelle celle-ci se laisse elle-m锚me conduire. Ce qui implique un paradoxe鈥: celui de la constitution du ph茅nom猫ne technique face au tout social. 脌 un moment donn茅, la technique commence 脿 p茅n茅trer toutes les sph猫res de la vie et de la soci茅t茅. Et elle finit par modifier la nature de toutes les activit茅s jusqu鈥櫭 ce que la soci茅t茅 s鈥檌dentifie avec l鈥檕rganisation technique.

L鈥檌mportance du ph茅nom猫ne technique pour Ellul r茅side dans sa capacit茅 脿 intervenir dans toute action ou tout geste humain jusqu鈥櫭 l鈥檃mener 脿 son plus haut degr茅 d鈥檈fficacit茅. Il s鈥檃git probablement l脿 du trait le plus important qui explique les transformations de la technique鈥: la recherche de moyens 鈥 qu鈥檌l s鈥檃gisse d鈥檕utils ou de m茅thodes 鈥 conduisant 脿 des r茅sultats toujours plus efficaces (productivit茅, rendements, rapidit茅, commodit茅,鈥痚tc.).

Toutefois, ce crit猫re de l鈥檈fficacit茅 n鈥檃 de sens que si l鈥檕p茅ration technique est appr茅hend茅e comme un acte isol茅. Par exemple, il est 茅vident 鈥 en apparence 鈥 que le transport d鈥檜ne tonne de fruits d鈥檜n point g茅ographique 脿 un autre se fait plus efficacement avec un camion qu鈥檃vec une charrette tir茅e par des chevaux. On entend par l脿 que l鈥檕n peut d茅placer d鈥檜n lieu 脿 l鈥檃utre une plus grande quantit茅 de fruits dans un temps plus court. Mais en fait il s鈥檃git l脿 d鈥檜ne analyse compl猫tement abstraite. Pour que cette op茅ration technique se r茅alise 脿 cette nouvelle 茅chelle d鈥檈fficacit茅, il est n茅cessaire non seulement de transformer tout le milieu physique (construire des voies de transport adapt茅es 脿 un engin motoris茅), mais aussi de d茅velopper la m茅canique et l鈥檌ng茅nierie du moteur, cr茅er un r茅seau d鈥檃pprovisionnement en combustibles, imposer un code de la route, 茅tablir un cadre l茅gal au sein duquel la circulation de v茅hicules peut se d茅velopper dans de bonnes conditions de s茅curit茅,鈥 etc. Pour que ce camion charg茅 de fruits puisse rouler tranquillement, il est tout aussi n茅cessaire que d鈥櫭﹏ormes p茅troliers traversent le canal de Suez et qu鈥檜ne employ茅e de compagnie d鈥檃ssurances arrive 脿 l鈥檋eure 脿 son poste de travail. Mais ce n鈥檈st pas tout鈥: le transport de fruits sur de longues distances suppose d茅j脿 un concept nouveau de stockage, la commercialisation et la consommation de marchandises appel茅es 芦鈥痜ruits鈥. C鈥檈st uniquement en cr茅ant ce monde technique parfaitement coordonn茅 et r茅gul茅 que la nouvelle op茅ration peut se r茅v茅ler plus efficace. Nous sommes donc en train de comparer deux mondes o霉 se r茅alisent des actions dont le sens est compl猫tement diff茅rent. On est alors en droit de se demander鈥: qu鈥檈st-ce que l鈥檈fficacit茅鈥?

L鈥檕rganisation technique se transforme en un syst猫me total, dont toutes les parties sont interd茅pendantes, et dont on a du mal 脿 percevoir les cons茅quences politiques et psychologiques. D鈥檜n c么t茅 l鈥櫭塼at-nation centralis茅 doit se muer en un agent implacable de cette organisation qui fonctionne maintenant sur de tr猫s larges territoires. Il doit organiser le commerce, l鈥檈xtraction de mati猫res premi猫res, l鈥檃ppareil l茅gal qui soutiennent toute transaction, et bien s没r la diplomatie et l鈥檃rm茅e. Mais 脿 son tour, l鈥檌ndividu ins茅r茅 dans ce syst猫me en est r茅duit au r么le de rouage devant r茅aliser une t芒che partielle et fragmentaire. Le conducteur d鈥檜n grand transporteur ou la secr茅taire de la compagnie d鈥檃ssurances sont sous la coupe d鈥檜n ordre total, opaque, ferm茅 sur lui-m锚me, un syst猫me duquel ils ne savent pratiquement rien et dont les dimensions d茅passent toute capacit茅 de repr茅sentation. Il suffit de parler aux personnes qui conduisent ces poids lourds sur de tr猫s grandes distances, d鈥櫭ヽouter ce qu鈥檌ls disent des zones logistiques o霉 ils sont charg茅s et de ce qui s鈥檡 d茅roule. Si l鈥檕n se faisait petite souris pour s鈥檌ntroduire dans l鈥檜n de ces hangars de marchandises o霉 sont charg茅s par des grues les containers qui traversent les fronti猫res, avec ces travailleurs dormant sur des aires de repos le long des routes, on se rendrait compte du monde mat茅riel qui nous entoure. De m锚me pour l鈥櫭﹙acuation des eaux us茅es dans les villes, le traitement des d茅chets, la construction d鈥檃utoroutes 茅lev茅es鈥 Le monde inhumain du futur que d茅crivaient les visionnaires d鈥檌l y a un si猫cle est d茅j脿 le n么tre. Le probl猫me, c鈥檈st que nous nous sommes habitu茅s 脿 lui et que nous sommes incapables de comprendre sa v茅ritable nature.

La Technique convertie en syst猫me total, c鈥檈st 脿 peu pr猫s ce que d茅crit Jacques Ellul dans son premier livre. La Technique, en prenant de l鈥檃mpleur, se fait autonome, se justifie et s鈥檈xplique elle-m锚me. Elle trouve en elle-m锚me les solutions aux probl猫mes qu鈥檈lle a cr茅茅s鈥: si l鈥檈au potable devient rare, elle inventera un purificateur鈥; si la personne qui travaille 脿 l鈥檜sine souffre de d茅pression, elle inventera des antid茅presseurs鈥; etc. Les plaisirs et les divertissements seront eux aussi techniquement organis茅s afin de parvenir plus efficacement aux masses de population d茅sormais contraintes de s鈥檃dapter 脿 un environnement totalement modifi茅.

III.

Une fois traduit en anglais, l鈥檕uvrage d鈥橢llul atteignit progressivement les sph猫res intellectuelles nord-am茅ricaines. De nombreux auteurs qui avaient entrepris l鈥檃nalyse des effets d茅sastreux de l鈥櫭ヽonomie technicis茅e sur la nature ou sur la libert茅 le trouv猫rent, malgr茅 ses analyses fort justes, trop sombre et fataliste.

En 1977, comme en r茅ponse 脿 ces critiques, Ellul fait para卯tre son deuxi猫me grand livre sur la technique, Le Syst猫me technicien (3). Il y affine un peu plus sa critique, produisant ainsi ce que l鈥檕n consid猫re aujourd鈥檋ui comme son travail le plus achev茅 sur ce ph茅nom猫ne. En premier lieu, et pratiquement un quart de si猫cle apr猫s la parution du premier ouvrage, Ellul se voit oblig茅 de rendre compte de toutes les d茅finitions et analyses qui ont paru depuis sur les rapports entre soci茅t茅 et technologie. Il r茅duit aussi le champ d鈥櫭﹖udes et tente de d茅crire comment la Technique s鈥檈st instill茅e jusqu鈥檃u c艙ur de la soci茅t茅 pour en arriver 脿 la transformer en une sorte de syst猫me de syst猫mes, en un tout coh茅rent ou presque, r茅gi par la t茅l茅matique, l鈥檌nformatisation et l鈥檃utomatisation. En somme, une soci茅t茅 o霉 il est difficile de se rendre compte du ph茅nom猫ne technique parce que celui-ci appara卯t d茅sormais comme une seconde nature qui structure toutes les relations. Ellul, dans cet ouvrage, donne des pr茅cisions, aborde des aspects concrets, r茅pond 脿 toute la litt茅rature sur la technologie qui avait massivement 茅merg茅 脿 partir des ann茅es 1960.

Dans ce livre sur le 芦鈥痵yst猫me technicien鈥, il prend note 茅galement de toutes les analyses contemporaines qui ont tent茅 de saisir dans sa globalit茅 la signification de la soci茅t茅 moderne鈥: soci茅t茅 industrielle, postindustrielle, soci茅t茅 de consommation, technocratie, village global, m茅gamachine, soci茅t茅 du spectacle,鈥痚tc. Il consid猫re que tous ces termes 茅noncent, certes, une v茅rit茅 sur la soci茅t茅 contemporaine, mais il les consid猫re comme insuffisants dans le sens o霉 ils ne signalent pas ou ne mettent pas au premier plan le trait fondamental de notre 茅poque鈥: la Technique.

Ellul consid猫re que la d茅finition de celle-ci doit se faire de mani猫re 脿 la fois d茅ductive et inductive. Elle doit proc茅der d鈥檜ne reconnaissance du ph茅nom猫ne technique comme fait en soi, sans pour autant omettre que la Technique s鈥檃ppuie sur des choses concr猫tes, sur la soci茅t茅, l鈥櫭ヽonomie, l鈥檕rganisation de la vie collective.

Ellul signale en outre que l鈥檃pparition de l鈥檌nformatique 鈥 nous ne sommes pourtant qu鈥檈n 1977 鈥 se pr茅sente comme une quatri猫me r茅volution industrielle apr猫s celle du charbon, de l鈥櫭﹍ectricit茅 et de l鈥櫭﹏ergie atomique. Et cette fois, souligne-t-il, il s鈥檃git d鈥檜ne transformation qui n鈥檈st pas directement associ茅e au d茅veloppement d鈥檜ne source d鈥櫭﹏ergie, mais 脿 une 茅volution essentielle dans le domaine de l鈥檃gencement du syst猫me鈥: 芦鈥疞e ph茅nom猫ne dominant n鈥檈st plus une croissance de l鈥櫭﹏ergie potentielle et utilis茅e, mais un appareillage d鈥檕rganisation, d鈥檌nformation, de m茅morisation, de pr茅paration 脿 la d茅cision, qui se substitue 脿 l鈥檋omme dans un grand nombre de ses op茅rations intellectuelles.鈥

De fait, le syst猫me technicien n鈥檈st rien d鈥檃utre qu鈥檜ne 茅volution cons茅quente du concept de Technique d茅velopp茅 par Ellul quelques ann茅es auparavant. Dans les ann茅es 1950, 芦鈥痮n pouvait donner une d茅finition tr猫s large de la Technique en fonction de ce qui avait 茅t茅 implicitement le caract猫re dominant du ph茅nom猫ne, depuis ses origines鈥: l鈥檈fficacit茅鈥. Le concept de Technique pouvait se distinguer du simple usage des machines pour se g茅n茅raliser et s鈥檃ppliquer 脿 tous les domaines o霉 l鈥檕bjectif est d鈥檜tiliser des moyens augmentant l鈥檈fficacit茅 d鈥檜ne op茅ration, en tenant compte de l鈥櫭ヽhelle sp茅cifique sur laquelle on mesure cette efficacit茅.

Quasiment d猫s ses premiers 茅crits, Ellul a aussi distingu茅 la Technique de la Technologie, consid茅rant le second terme comme d茅signant le discours ou la science produits sur la Technique. 芦鈥疍鈥檃bord discours sur des techniques particuli猫res, puis essai de discours sur la Technique en g茅n茅ral, c鈥檈st-脿-dire en r茅alit茅 sur le concept lui-m锚me. Mais ici nous atteignons alors non plus l鈥櫭﹖ude des proc茅d茅s de telle op茅ration, industrielle par exemple (ce qui fait toujours l鈥檕bjet des cours de technologie鈥!) mais une r茅flexion philosophique.鈥

Il pr茅cisait auparavant鈥:

Ainsi l鈥檕n arrivait 脿 une nouvelle conception de la Technique, comme milieu et comme syst猫me, c鈥檈st-脿-dire que les techniques combin茅es entre elles et concernant la totalit茅 des actions ou des modes de vie humains prenaient une importance qualitativement diff茅rente. La Technique cessait d鈥櫭猼re une addition de techniques pour, au travers de la combinaison et de l鈥檜niversalisation, arriver 脿 une sorte d鈥檃utonomie et de sp茅cificit茅.

Tout ceci pourrait nous sembler assez peu original, mais il ne faut pas oublier que cet ouvrage date de 1977, et qu鈥檌l partait d鈥檜ne r茅flexion commenc茅e au d茅but des ann茅es 1950. Si l鈥檕n excepte Lewis Mumford, Ellul fut sans doute l鈥檃uteur qui, durant toute la deuxi猫me moiti茅 du xxe鈥痵i猫cle, 艙uvra le plus obstin茅ment 脿 introduire le probl猫me de la technique et de la technologie dans le d茅bat sur le destin de notre soci茅t茅. Nombre des d茅finitions et concepts que nous utilisons aujourd鈥檋ui dans nos discussions sur la technique proviennent de d茅bats dont il posa les bases.

Autonomie et auto-accroissement, universalisation et totalisation de la Technique鈥: les questions abord茅es des ann茅es auparavant par Ellul font leur retour dans Le Syst猫me technicien, mais 脿 la lumi猫re de nouvelles avanc茅es, comme l鈥檌nformatisation, et de nouveaux enjeux sociologiques. L鈥檃li茅nation a resserr茅 son 茅tau, la contre-culture hippie est apparue comme une r茅ponse immature 脿 une soci茅t茅 inhumaine, le catastrophisme de la science-fiction est un sympt么me suppl茅mentaire de l鈥檃daptation des masses 脿 un syst猫me qui les laisse sans voix et sans r茅flexion, et les propositions d鈥檜ne technologie lib茅ratrice 脿 la Bookchin ou 脿 la Marcuse sont grev茅es par leur optimisme foncier. Partout, le syst猫me fonctionne 芦鈥痶rop bien鈥 pour que le citoyen moderne remette en question le monde que la propagande l鈥檃 conduit 脿 accepter.

L鈥檃spect visionnaire du livre d鈥橢llul r茅side dans son insistance sur le caract猫re fluide et flexible du syst猫me technicien. La coordination totale et presque parfaite entre les sous-syst猫mes dessine une sorte de milieu ut茅rin o霉 l鈥檌ndividu n鈥櫭﹑rouve presque plus la n茅cessit茅 de penser ou d鈥檈xp茅rimenter des sensations propres. Ainsi se d茅ploient les sympt么mes inqui茅tants d鈥檜ne inertie collective, d鈥檜ne opacit茅 de l鈥櫭e humaine dans un milieu rendu artificiel.

Ce qui conf猫re toute son actualit茅 au second ouvrage d鈥橢llul est pr茅cis茅ment cette insistance sur la reconstruction technique du milieu, dans laquelle se profilent d茅j脿 les dangers de l鈥檌ng茅nierie g茅n茅tique. La technoscience s茅pare, fragmente, divise, d茅truit la structure de la r茅alit茅, qui est d茅sormais produite dans le laboratoire-monde. Ellul va m锚me jusqu鈥櫭 pr茅voir dans son ouvrage l鈥檃scension d鈥檜ne 芦鈥痶茅l茅informatique sans fronti猫res鈥. Il en arrive 脿 des conclusions politiques et psychologiques qui restent inacceptables pour le technophile moderne. On ne peut r茅sumer ici tout le pessimisme lucide qui est distill茅 dans ces pages鈥: dire que pour Ellul la Technique, le 芦鈥痵yst猫me technicien鈥, ne peut que nous mener progressivement 脿 une soci茅t茅 totalitaire serait r茅sumer abruptement son message sans pour autant le trahir. Comme dans son pr茅c茅dent ouvrage, le secret de l鈥櫭ヽhec essuy茅 par l鈥檋umanit茅 face au pouvoir de la soci茅t茅 technicienne moderne r茅side dans le conditionnement qu鈥檈lle a mis en place鈥: 芦鈥疞e syst猫me technicien comporte ses agents d鈥檃daptation. La publicit茅, les divertissements par mass media, la propagande politique, les relations humaines et publiques (4), tout cela, avec des divergences superficielles, a une fonction鈥: adapter l鈥檋omme 脿 la technique.鈥 Ne nous leurrons pas鈥: adapter l鈥櫭猼re humain 脿 la technique ne veut pas dire l鈥檃dapter sommairement au monde de la machine, 脿 la technologie, mais plut么t, et avant tout, aux nouvelles conditions d鈥檜n syst猫me de domination qui a pour fondement l鈥檈fficacit茅 technique, qui soutient le pouvoir incontestable de l鈥櫭塼at, qui vide la libert茅 de son contenu, et qui 茅tend partout le r猫gne de l鈥檃rtificialisation.

En 1988 para卯t la derni猫re grande 艙uvre de Jacques Ellul sur la technique鈥: Le Bluff technologique, qui r茅affirme ses positions critiques sur le devenir de la soci茅t茅 contemporaine (5). Le penseur y actualise ses analyses sur la base des derni猫res avanc茅es survenues dans ces secteurs qu鈥檌l avait 茅voqu茅s dans son livre pr茅c茅dent, la micro-informatique et la t茅l茅matique. Il d茅nonce 茅nergiquement le credo progressiste et la foi irrationnelle dans les bienfaits du monde technologique. Il affirme une fois de plus que la d茅mocratie est morte au moment o霉 elle est pass茅e entre les mains du pouvoir omniscient de l鈥橢fficacit茅. Il nie l鈥檈xistence d鈥檜n v茅ritable discours ou d鈥檜ne v茅ritable philosophie de la technique (une 芦鈥痶echnologie鈥), bien plut么t remplac茅s par un brouhaha de propagande qui offusque l鈥檈sprit鈥:

Et quand je dis bluff, c鈥檈st que l鈥檕n charge maintenant les techniques de centaines de r茅ussites et d鈥檈xploits (dont on ne pose jamais ni les co没ts, ni l鈥檜tilit茅, ni les dangers), et que la technique nous est dor茅navant pr茅sent茅e express茅ment 脿 la fois comme la seule solution 脿 tous nos probl猫mes collectifs (le ch么mage, la mis猫re du tiers-monde, la crise, la pollution, la menace de guerre) ou individuels (la sant茅, la vie familiale, et m锚me le sens de la vie), et 脿 la fois comme la seule possibilit茅 de progr猫s et de d茅veloppement pour toutes les soci茅t茅s. Et il s鈥檃git bien de bluff, parce que dans ce discours l鈥檕n multiplie par cent les possibilit茅s effectives des techniques et que l鈥檕n voile radicalement les aspects n茅gatifs.

IV.

Ellul 茅tait persuad茅 qu鈥檌l n鈥檡 a rien de plus abstrait que de parler de l鈥檋umanit茅 et de son champ d鈥檃ction face 脿 la science et la technique. Une v茅rit茅 trop facilement accept茅e affirme ainsi que l鈥檋omme est ma卯tre de la Technique. Mais dans Ex茅g猫se des nouveaux lieux communs (1966) (6), il s鈥檌nterrogeait avec une certaine exasp茅ration鈥:

L鈥櫬痟omme鈥烩: quand je prononce ce mot, je suis toujours plein de trouble, d鈥檌ncertitude et d鈥檃nxi茅t茅. Qui vise-t-on ainsi鈥? Apr猫s tout, le premier homme que je connaisse, c鈥檈st moi. Est-ce de moi qu鈥檌l est question dans cette formule鈥? Mais qui suis-je et que puis-je, et comment pourrais-je ma卯triser la-les machines, toutes les machines鈥? Et le complexe technique鈥? Comment puis-je agir sur la croissance des techniques鈥? Et sur l鈥檜sage de l鈥櫭﹏ergie atomique鈥?

Ellul ne se trompait pas鈥: ses questionnements mettent en relief les probl猫mes qu鈥檌mplique le fait de se consid茅rer comme un citoyen libre dans un monde o霉 tout 茅chappe au cercle de la responsabilit茅 personnelle. L鈥檕rganisation technique, par nature, n鈥檃utorise pas qu鈥檕n se questionne sur elle. Il n鈥檡 a ni le temps ni l鈥檈space pour la r茅flexion. Dans une soci茅t茅 dont le carburant quotidien est l鈥檈fficacit茅, la morale reste loin derri猫re, dans le dernier wagon. Le train arrivera peut-锚tre 脿 l鈥檋eure dans telle ou telle gare, mais nous aurons sans doute oubli茅 la raison de ce qui s鈥檃pparente 脿 une avanc茅e continuelle vers le n茅ant.

Notes

1. Bernard Charbonneau, L鈥櫭塼at, Paris, Economica, 1987. R茅茅d. R&N, 2021.

2. Jacques Ellul, La Technique ou l鈥檈njeu du si猫cle, Paris, Economica, 1990.

3. Jacques Ellul, Le Syst猫me technicien, Paris, Le Cherche-Midi, 2004.

4. T茅rminos utilizados en la d茅cada de 1970 para referirse a lo que ahora se llama 芦gesti贸n禄 y 芦comunicaci贸n禄.

5. Jacques Ellul, Le Bluff technologique, Par铆s, Pluriel, 2012.

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Fuente: Contratodanocividad.espivblogs.net