February 17, 2021
De parte de Contra Todo Nocividad
251 puntos de vista


extraido de lapeste.org

La sociedad puede ser comprendida 煤nicamente a trav茅s del estudio de los mensajes y de los medios de comunicaci贸n relativos a estos; en el desarrollo futuro de estos mensajes y medios de comunicaci贸n, los mensajes entre el hombre y las m谩quinas, entre las m谩quinas y el hombre, y entre m谩quinas y m谩quinas est谩n destinadas a tener una parte que siempre ser谩 m谩s importante (Norbert Wiener, Introduzione alla cibernetica [Introducci贸n a la cibern茅tica], 1950).

Control y comunicaci贸n

Podr铆a ser muy interesante un estudio particular sobre la afinidad entre la doctrina revolucionaria de Marx y Engels y los descubrimientos recientes en el campo de las ciencias de la complejidad, del caos determinista, de la informaci贸n, de las cat谩strofes, de las redes y en general de una 鈥渇铆sica de la historia鈥 como la llama, por ejemplo, Mark Buchanan, el divulgador cient铆fico estadounidense que intent贸 hacer una s铆ntesis. El determinismo opera en la naturaleza y, por lo tanto, opera sobre el pensamiento de los hombres que forman parte de ella: los resultados de la ciencia contempor谩nea deben ser an谩logos a aquellos de la ciencia del siglo XVIII, que no sufrieron un cambio de paradigma de entidad comparable a aquel que se present贸 al inicio de la revoluci贸n burguesa.

Marx y Engels, aunque tambi茅n otros cient铆ficos, pod铆an solamente anticipar algunos de los resultados recogidos m谩s tarde, en 茅pocas m谩s recientes, pero en su trabajo no puede no reflexionarse sobre la din谩mica del conocimiento. Din谩mica es por lo tanto una continua tensi贸n hacia el futuro. As铆, por ejemplo, Marx anticipa aquello que ser谩 el fundamento de las modernas investigaciones sobre la complejidad: desarrollando el m茅todo galileico sobre la necesidad de modelos abstractos, la ciencia tiende a unificar fen贸menos que antes eran considerados de naturaleza diferente. Lo que es verdadero es el camino que se abre no solo con la interdisciplina sino tambi茅n con la tentativa de abrazar la naturaleza con una ciencia 煤nica que podemos definir provisoriamente 鈥渄e la complejidad鈥. Es notorio que Marx, contra la filosof铆a, definida como onanismo del conocimiento, auspicia, y aun prev茅, la confluencia de todo el saber en una sola ciencia. No sabemos cu谩ndo o si ser谩 posible este resultado, pero es cierto que por el momento parece que los obst谩culos ser铆an insuperables principalmente por causa de la ideolog铆a dominante. Engels refutaba el segundo principio de la termodin谩mica criticando a Clausius, quien fue su descubridor y divulgador. En el universo, dec铆a, la energ铆a no se crea ni se destruye, pero pasa de un estado a otro de manera irreversible: del calor al fr铆o, del orden al desorden, de la informaci贸n al disturbio, del menos probable al m谩s probable. Clausius ten铆a raz贸n, pero Engels no estaba equivocado: el mundo exist铆a en dos modalidades: la entr贸pica y la neguentr贸pica. El fr铆o, el desorden y el m谩s probable ten铆an la posibilidad de despedazar los v铆nculos hacia sus propias condiciones de existencia a trav茅s de la apertura de sistemas. De ese modo, el desorden pod铆a resultar en orden con la inmersi贸n de energ铆a del exterior. En consecuencia, hab铆a una diferencia sustancial entre sistemas cerrados o abiertos: los cerrados no ten铆an ninguna posibilidad de evitar el agotamiento de energ铆a, mientras que los abiertos pod铆an adquirir energ铆a o, en todo caso, informaci贸n, la cual no es una forma de energ铆a pero s铆 es un presupuesto para el orden. Por 煤ltimo, tambi茅n la energ铆a inmersa del exterior deb铆a llegar de alguna parte. Por ello no podemos hacer otra cosa que no sea hipotetizar una capacidad intr铆nseca de la materia para autoorganizarse, para asumir conformaciones ordenadas a partir de aquellas desordenadas.

Aqu铆 queremos detenernos en la cibern茅tica, una disciplina que abarca todo lo que permite transmitir informaci贸n y utilizarla para cualquier fin. Y que, en la medida que nos interesa, representa la diferencia principal entre el mundo mineral y el mundo viviente. Obviamente Marx y Engels no la conoc铆an en cuanto disciplina dado que, como tal, fue sistematizada hace apenas 70 a帽os. Pero s铆 hablaban abiertamente de ella sin definirla con el nombre moderno.

No pod铆an prescindir de esta, porque la din谩mica del modo de producci贸n capitalista abraza a todos los fen贸menos basados en una informaci贸n que, relevada en un contexto dado, regresa como feedback de donde hab铆a partido, modificando la din谩mica entera del sistema. El capitalismo no es m谩s que un gran sistema con capacidad de recoger informaci贸n de sus ciclos de producci贸n y de utilizarla como retroacci贸n para modificar el ciclo sucesivo. Cibern茅tica quiere decir 鈥渁rte del timonel鈥. Si no fuera por el peligro de crear confusi贸n, se podr铆a decir tambi茅n 鈥渁rte del gobierno鈥, pero es mejor frenarnos en el timonel. Este guarda la br煤jula y con el tim贸n corrige todos los inconvenientes de la ruta prefijada. Todos los organismos vivientes, sin excepciones, pueden existir solo porque en su interior existe 鈥渁lgo鈥 que funciona seg煤n los principios de la cibern茅tica. Nuestros cinco sentidos son detectores cibern茅ticos, todas las sociedades que se han sucedido desde la prehistoria han funcionado hasta ahora seg煤n los principios cibern茅ticos. Recordemos que el padre de la cibern茅tica, Norbert Wiener, titul贸 su libro m谩s famoso Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine [Cibern茅tica o Control y comunicaci贸n en el animal y en la m谩quina].

Excursi贸n en lo imposible

Control y comunicaci贸n: si la informaci贸n contenida en una determinada configuraci贸n de la materia puede producir por autocat谩lisis otra forma de materia (Kauffman), es evidente que se invalida el principio 鈥渘ada se crea y nada se destruye鈥. En realidad, siendo la premisa correcta, la variedad de informaci贸n sacada de una parte y destinada a otra hace cambiar, sin necesidad de energ铆a suplementaria, la naturaleza de la materia. Esto lo podemos hipotetizar con tranquilidad, porque la informaci贸n no es ni energ铆a ni materia. Los procesos autocatalizadores est谩n en la base de la teor铆a de los rendimientos crecientes (Brian Arthur). Localmente, el segundo principio puede ser contradecido con la teor铆a de la informaci贸n. Pero si se logra constatar que los sistemas ordenados son de rendimiento creciente, 驴por qu茅 el capitalismo, que es un sistema 鈥渋nformado鈥, madura con rendimientos decrecientes?

Nicholas Negroponte, del MIT [Massachusetts Institute of Technology], es autor de un libro que tuvo mucho 茅xito en los a帽os 鈥60, Essere digitali [Ser digital]. En una entrevista lanzada en esa 茅poca, para subrayar el hecho de que existen sistemas organizados sin 鈥済obiernos鈥 鈥搚 por ende sin 鈥減ol铆ticas鈥濃, mencion贸 el ejemplo de una bandada de patos migrantes que, por sus vol谩tiles e individuales instintos, se dispon铆an a formar una 鈥淰鈥. El primer pato no es el 鈥減residente鈥 de la bandada sino el que se encontraba m谩s cerca de donde la punta de la 鈥淰鈥 se estaba formando. Si un cazador la abate, su puesto no es tomado por el 鈥渧icepresidente鈥 que hace carrera sino por la m谩s cercana al puesto vacante. No existe una 鈥減ol铆tica鈥 de la bandada, existe un instinto basado en pocos par谩metros elementales, aparentemente insignificantes en t茅rminos individuales pero capaces de desarrollar una forma de inteligencia si son considerados como un conjunto. La cibern茅tica es tambi茅n este tipo de comunicaci贸n: si falta el pato l铆der, 鈥渁lgo鈥 (en este caso un instinto) lo releva y lo remedia. Bandadas m谩s numerosas, compuestas por miles de individuos, est谩n en grado, con los mismos par谩metros, de componer sorprendentes y fugaces figuras. La demostraci贸n se puede hacer por computadora: asignando tales par谩metros a puntos casualmente dispuestos en el monitor, se logra reproducir figuras en movimiento no menos sugestivas que aquellas reales. En el Instituto de Santa Fe, donde se estudian los fen贸menos complejos, los han llamado 鈥渂andadas de pajaroides鈥.

Hoy podemos retomar los escritos de Marx sobre la alienaci贸n y sobre la comunidad humana tratando al individualismo como desviaci贸n que, por el contrario, suele ser considerado generalmente como normalidad. Ninguna sociedad podr铆a funcionar sin esos pocos par谩metros que permiten a los individuos interactuar entre ellos seg煤n principios cibern茅ticos. En el fondo, hay cibern茅tica donde sea que se ponga la secuencia: 鈥淪i sucede esto, entonces har茅 que suceda esto otro鈥. Si tengo hambre, como. Para competencias elementales, hoy hay sistemas artificiales que est谩n en grado de sustituir a la inteligencia humana. Se le dice al termostato: si la temperatura llega a 23潞C entonces apag谩 la calefacci贸n y repet铆 esto nuevamente, memorizando este orden. Cuando se presiona el bot贸n de un ascensor, se activa un mecanismo que atiende una se帽al predispuesta a frenar la cabina en el piso deseado. Si con varios botones se activan m谩s mecanismos correspondientes a los pisos, se realiza una memoria elemental en grado de frenar la cabina sin que sea necesario presionar los botones todas las veces. En una f谩brica el mecanismo cibern茅tico es mucho m谩s complejo, pero si lo reducimos hasta el hueso es an谩logo al del ascensor: se presiona el bot贸n de una cierta actividad productiva y esta contin煤a procediendo hasta que intervenga una se帽al que indique el fin de aquel recorrido parcial. Las mercanc铆as toman forma convergiendo en lo que ser铆a 鈥渆l 煤ltimo piso鈥, terminadas, testeadas y embaladas, a veces directamente en el piso de carga de los camiones del que un conductor, captando con sus sentidos las condiciones del recorrido, imprime en su mente los comandos necesarios para llegar a destino. Por ejemplo, cuando se detiene en un sem谩foro en rojo, no hace m谩s que juntar su plano cibern茅tico individual con aquel de las infraestructuras colectivas. Si lo hace el camionero no le prestamos atenci贸n, pero si lo hace un cami贸n computarizado sin conductor hablamos de cibern茅tica. Cuando se estren贸 la pel铆cula RoboCop en 1987, devino el uso com煤n del neologismo cyborg, acu帽ado en los a帽os 鈥60 del siglo pasado como la uni贸n de cybernetics y organism [cibern茅tica y organismo]. En efecto, en el uso del nuevo t茅rmino hay un error: no hay necesidad de un robot para tener un organismo cibern茅tico, basta tan solo un ser humano. O mejor, cualquier ser viviente. Una bacteria, por ejemplo. El comportamiento de una ameba microsc贸pica es perfectamente cibern茅tico: esta posee los sensores necesarios para interactuar con el ambiente y los activadores para sacar ventaja de esa interacci贸n: advierte qu铆micamente la presencia o ausencia de comida, tiene 贸rganos de movimiento para acercarse o alejarse y 贸rganos de la 鈥渄igesti贸n鈥 para transformar la comida en energ铆a 煤til.

驴Pero tiene que ver realmente la cibern茅tica con el capitalismo y la revoluci贸n? Y una vez que hayamos descubierto que s铆 tiene que ver, 驴para qu茅 nos sirve saberlo? Que tiene que ver lo vemos en la vida todos los d铆as: estamos literalmente inmersos en un universo cibern茅tico. Al por qu茅 nos sirve saberlo podr铆amos llegar por medio de la pregunta 驴para qu茅 sirvi贸 la entera existencia de Marx dedicada al estudio de las clases, del capital y de la sociedad entera?

鈥淣aturaleza, funci贸n y t谩ctica del partido revolucionario鈥

Es el t铆tulo de un texto importante de nuestra corriente[i] (1945). Corriente que, luchando contra el individualismo, puso en relaci贸n al partido con la antigua comunidad humana, aquella que Marx defini贸 Gemeinwesen, ser social. Antigua no en el sentido de retorno a los or铆genes sino en el sentido de una comunidad que, en la 茅poca de la m谩xima socializaci贸n del trabajo, respond铆a a los criterios de una 鈥渄oble direcci贸n鈥, eso que hoy se llama feedback. A trav茅s de la evoluci贸n de una sociedad que, incluso desde antes de los tiempos de Marx, activ贸 millones de sensores que dicen continuamente: 鈥淪i鈥 entonces鈥︹. Y antes de que surgiera la necesidad de simular sistemas org谩nicos, nuestra corriente reivindic贸, para nuestra organizaci贸n, el adjetivo 鈥渙rg谩nica鈥 (Tesi di Roma, [Tesis de Roma][ii], 1922). Lo declar贸 abiertamente con el fin de que todos los afiliados entendieran bien: org谩nica en el sentido biol贸gico del t茅rmino; org谩nica porque de otra manera nuestras acciones responder铆an no al determinista 鈥渟i鈥 entonces鈥︹ sino al libre albedr铆o de cada uno. Las citadas Tesi di Roma inician con un cap铆tulo titulado 鈥淣aturaleza org谩nica del partido comunista鈥.

El vetusto problema de la comunidad, es decir, de la naturaleza del partido revolucionario, asume una importancia particular a la luz del hecho que el ciclo hist贸rico de crecimiento del capitalismo va hacia su conclusi贸n. Lleva a la reproposici贸n de todas esas series de 鈥渃uestiones鈥 ligadas a la fase de transici贸n: la relaci贸n entre el individuo y la comunidad, entre el partido y la clase con relaci贸n a las invariantes transformaciones sociales producto de la tecnolog铆a y, m谩s en general, de la industria.

El hombre es un ser social. No puede existir dicotom铆a entre el individuo y la sociedad que aquel contribuye a formar (no aquella hist贸ricamente determinada por el valor de cambio), porque el individuo, especialmente en una sociedad desarrollada como esta, est谩 inmerso a la fuerza en una serie riqu铆sima de relaciones, las cuales ya no son simples como en las 茅pocas precedentes, aunque parezcan homologadas a pocos modelos adaptados a la producci贸n del plusvalor. El individuo es un subsistema y, como tal, es parte de sistemas siempre m谩s amplios y globales, que no tardar谩 en percibir como sus prolongaciones. La realidad misma del capitalismo se encarga de dejar obsoletas las pretensiones del individuo que se siente el centro de la historia. Ninguna mercanc铆a puede surgir del trabajo individual: desde el fin del mercantilismo, el ciclo social de la producci贸n y el consumo est谩n condensados en ella. El hecho de que sobreviva una apropiaci贸n privada es una contradicci贸n que demuestra c贸mo el capitalismo ser铆a una sociedad transitoria a la par de todas aquellas que le precedieron.

Esquema cibern茅tico del capitalismo

La objetiva unidad entre global y local es una de las caracter铆sticas fundamentales de nuestra 茅poca. La velocidad en la propagaci贸n y en la adquisici贸n de informaci贸n junto con la posibilidad de contactos y relaciones, gira alrededor del mundo reduciendo espacios y tiempos. Ello influencia directamente no solo a la producci贸n y a qui茅n est谩 ligada a ella sino, adem谩s, al lenguaje, a la b煤squeda cient铆fica, al arte, y m谩s en general a la comunicaci贸n. Dicha integraci贸n, a la que se le apod贸 鈥済local鈥, no puede no ser objeto de atenci贸n por parte de quien se siente en sinton铆a con la revoluci贸n en curso. Esta unidad de 鈥渃osas鈥 y 鈥渆ventos鈥 interconectados tiene mucho que ver con la cibern茅tica.

Marx tir贸 sus sensores en el coraz贸n de la sociedad capitalista de su tiempo y recab贸 informaciones que inflamaron al mundo. Quiere decir que el mundo era maduro como para recibir se帽ales. Por desgracia, no era tan maduro como para disciplinarse y para dar fin a aquello que hab铆a comenzado. Es m谩s, si se hubiera intentado tan solo comprender el modelo propuesto por Marx para abatir al capitalismo, eso ser铆a una simplicidad encantadora. La complejidad no se puede eliminar de un sistema complejo, pero es justamente por esto que el hombre invent贸 los modelos abstractos, 鈥渟in los cuales no habr铆a ninguna ciencia鈥.

La revoluci贸n no fue derrotada por culpa de 鈥渁lguien鈥, sino por circunstancias que se asemejan mucho al capitalismo: un sistema que para no explotar se mortifica a s铆 mismo, autolimit谩ndose. Solo que para el capitalismo la autolimitaci贸n representa la salvaci贸n, independientemente de sus mutilaciones en la performance, embebida en reglas que el capital, contradictoriamente, no puede sufrir; para la revoluci贸n, autolimitarse significa morir, transformarse en contrarrevoluci贸n. Publicamos trabajos detallados sobre la deficiencia de los organismos que dirig铆an la revoluci贸n, as铆 como tambi茅n los hab铆a publicado nuestra corriente en los a帽os 鈥20 mientras la tragedia se llevaba a cabo. Un esquema cibern茅tico de la sociedad capitalista nos puede ayudar a entender c贸mo funciona el capitalismo y c贸mo no debe funcionar el partido de la revoluci贸n.

El esquema es 煤til para aislar de una situaci贸n ca贸tica y confusa los elementos esenciales que nos ayudan a no repetir los errores. Eso prev茅 una simplificaci贸n extrema de la sociedad: un 谩rea para la producci贸n, una para el consumo (mercado) y una para los movimientos de entrada y salida entre el mercado y la producci贸n. En el Cap铆tulo VI (in茅dito) de El capital, el esquema es apenas esbozado pero funciona: hay un operario global que produce una mercanc铆a global para un capitalista global. Por otro lado, tambi茅n por un discurso sobre la renta, Marx toma a un propietario de la tierra, a un capitalista agrario y a un asalariado agr铆cola y los une en un solo campesino (vale tambi茅n dividir a un campesino en tres). Atenci贸n: es necesario que el operario sea un asalariado y no un artesano que vende sus propios productos al capitalista, como era el caso de los tejedores silesianos cantores de Gerhart Hauptmann. Entonces el esquema es mucho m谩s v谩lido que el modelo m谩s capitalista e hist贸ricamente maduro.

El esquema figurado aqu铆 arriba, puesto que su objetivo ser铆a permitir la reproducci贸n alargada del capital, es un t铆pico ejemplo de modelo input-output con retroacci贸n positiva. Por su naturaleza lleva a tener un crecimiento exponencial en salidas. Si su objetivo fuera obtener una estabilizaci贸n del sistema, en lugar de 鈥渆ncender鈥 una extensi贸n de la producci贸n 鈥渁pagar铆a鈥 la se帽al de regreso realizando un modelo de retroacci贸n negativa. El capitalismo es un sistema que re煤ne en s铆 mismo, contempor谩neamente y contradictoriamente, los dos modelos.

El modelo es universal, se presta a representar una gran variedad de situaciones. Si en cambio del 谩rea 鈥渕ercado鈥 ponemos el 谩rea 鈥渟ociedad鈥, y si en lugar del 谩rea de 鈥減roducci贸n鈥 ponemos un 谩rea 鈥減artido鈥 e interpretamos los flujos de entrada y salida como 鈥渋nfluencia鈥 de la sociedad sobre el partido o viceversa (como en nuestro esquema de derrocamiento de la praxis), podemos hacer un experimento. Vimos que en el modelo funcional del capitalismo, en el 谩rea 鈥減roducci贸n鈥, el obrero parcial no produce ninguna mercanc铆a. Por eso, para Marx, hay en la sociedad, as铆 como es, una potencial anticipaci贸n del comunismo. En la versi贸n 鈥渟ociedad鈥, el modelo presenta, en lugar del 谩rea 鈥減roducci贸n鈥, un 谩rea 鈥減artido鈥 que, en el campo de la teor铆a social, tendr谩 la misma potencia anticipadora. Si en el modelo productivo el mercado entrara en el 谩rea producci贸n, por lo cual el obrero parcial cambiar铆a productos semielaborados por dinero, no tendr铆amos ninguna anticipaci贸n de sociedad futura. As铆, si en el modelo social el 谩rea 鈥減artido鈥 fuera invadida por la sociedad que la rodea, no tendr铆amos ninguna anticipaci贸n de relaciones comunistas. Cabe recalcar el comportamiento de nuestra corriente desde su nacimiento: en el programa del partido debe haber una adhesi贸n no formal, no simplemente estatutaria, al principio de organicidad: el partido es el ambiente que anticipa las relaciones humanas futuras. Si eso se abre hacia una retroacci贸n negativa (influencia burguesa) la revoluci贸n es derrotada.

Reducci贸n al hueso

Hemos reducido hasta el hueso nuestros esquemas. En realidad, mientras m谩s abstractos sean los modelos, m谩s potentes ser谩n. Pero deben conservar una invariancia respecto del original. Como dice Wiener, el mejor modelo de un gato es otro gato, pero 驴de qu茅 me sirve si ya lo tengo?

El sistema funciona, no est谩 madurando por una condici贸n inferior, entonces no es que se deba atender la maduraci贸n de alg煤n fruto. No tiene ninguna importancia saber qui茅n comenz贸 a hacer algo, la historia del huevo o la gallina ac谩 no es v谩lida. La din谩mica del modelo abstracto es simple tambi茅n porque es simple la del modelo material. No nos lo estamos inventando, la observaci贸n: el obrero parcial no produce mercanc铆as, est谩 en Marx: El Capital, Libro I, cap铆tulo XII.

Todo el sistema funciona con una serie de sensores y de atenuadores que en los puntos neur谩lgicos hacen desencadenar una acci贸n: si un almac茅n se vac铆a, la responsabilidad de reabastecerlo es de los proveedores. Un poco como el inodoro del ba帽o: baja el nivel del agua, el flotante abre la v谩lvula que permite el flujo; sale el agua, otro flotante tapa la salida y el inodoro puede rellenarse otra vez hasta que no se ejerza una presi贸n sobre el bot贸n que comanda el primer flotante鈥 etc. No hay necesidad del robotito Alexa para tener un poco de cibern茅tica dom茅stica cotidiana.

Lo esquematizado parece un sistema perfecto, como el mecanismo de un reloj, un movimiento casi perpetuo que tiene necesidad de poca energ铆a para funcionar. Pero no es para nada perfecto. El primer obst谩culo lo encontramos en la confrontaci贸n entre producci贸n y mercado: la primera est谩 regulada por la experiencia adquirida de la ciencia, del m茅todo, del proyecto. El segundo es an谩rquico, impredecible, dependiente del comportamiento de los consumidores que a veces siguen a la moda, otras a las necesidades, y otras a las oscilaciones del valor [dei valori]. El mercado resulta predecible en medida muy limitada y solo a trav茅s de las observaciones de per铆odos previos sobre los cuales aplicar el criterio estad铆stico.

La producci贸n 鈥渙rdenada鈥 alimenta al mercado 鈥渃a贸tico鈥. La primera no llega a prever con precisi贸n qu茅 cosa requerir谩 el segundo, este no logra beneficiar a la primera. Es como si alguien apoyara la campera en el sensor del termostato en lugar de en el perchero: los datos est谩n relevados con muchos errores y el sistema se pone en crisis. En realidad es a煤n peor: mientras el sistema/termostato funciona pero es inducido al error por un uso incorrecto del sensor, el sistema/mercado no funciona en absoluto, no puede funcionar.

Un sistema que act煤a sobre s铆 mismo con un feedback de tal naturaleza (del 鈥out mercado鈥 al 鈥in producci贸n鈥, del desorden al orden) tiene muchas probabilidades de ser un sistema no lineal, es decir, dif铆cil, si no imposible, de ser tratado con el c谩lculo. Actualmente, en la naturaleza, la mayor parte de los sistemas f铆sicos son del tipo no lineales, pero que generalmente llegan a transformarse en lineales, o sea aproximado dentro de m谩rgenes razonables. Marx detecta que en el capitalismo conviven contradicciones capaces de volver imposible cada armonizaci贸n (aquello que no puede ser alineado), por lo que se debe caer en crisis peri贸dicas, las cuales requieren interventores para normalizar la situaci贸n: interventores que recuerdan muy bien la campera apoyada sobre el sensor del termostato. Esta vez apoyada adrede, buscando influir sobre un sistema con sobredosis de droga, que no reacciona m谩s a los est铆mulos sensoriales.

Cibern茅tica del siglo XVIII

En el esquema est谩 presente una particularidad cibern茅tica: una cantidad de mercanc铆as de exportaci贸n es enviada como de importaci贸n para aumentar las mercanc铆as de exportaci贸n; en consecuencia, tenemos una parte del sistema que funciona seg煤n un esquema de retroacci贸n positiva. Es como si en una locomotora a vapor el maquinista agregara carb贸n a la chimenea para aumentar la velocidad: es claro que a un cierto punto es necesario parar. En un sistema casi lineal como la calefacci贸n dom茅stica, basta el termostato. Pero con una m谩quina primitiva, como las de motor a vapor con todos sus vagones, es una cosa mucho m谩s compleja y se asemeja a un sistema no lineal, duro. De hecho una estufa a carb贸n puede ser cargada y olvidada por alguna hora, pero una locomotora no, debe ser alimentada constantemente para tener una regularidad de temperatura y presi贸n. Adem谩s, debe autorregularse para afrontar las pendientes o variaciones de carga de los vagones. Parec铆a imposible resolver el problema con la mec谩nica actual, hasta que Watt, en 1787, invent贸 el mecanismo que a煤n lleva su nombre. Lo llam贸 governor, t茅rmino que tiene cierta analog铆a con cibern茅tico.

El aparato permit铆a regular la cantidad de vapor seg煤n las condiciones del viaje. Si la velocidad var铆a por una salida, una bajada, una carga m谩s o menos pesada o m谩s o menos carb贸n en la caldera, el aparato mandaba m谩s o menos vapor en los cilindros. El regulador de Watt es quiz谩s el primer aparato cibern茅tico autom谩tico de la historia. Es el predecesor de todos los reguladores que existen hasta nuestros d铆as, incluyendo aquellos insertos en los autom贸viles sin conductor.

Esto estabiliza el sistema tren/ambiente permitiendo un mejoramiento enorme del rendimiento. En cuanto a microsistema local, funciona muy bien porque los par谩metros que se deben controlar son pocos. El sistema capitalista funciona de la misma manera, solo que a mayor escala, pero ning煤n governor lograr铆a estabilizarlo evitando las crisis y por lo tanto su muerte. No porque los par谩metros sean mucho m谩s numerosos (hay computadoras potent铆simas y programas que podr铆an gobernar no solo el tren sino el planeta), pero s铆 porque no es posible normalizar un sistema que se funda sobre la producci贸n social y la apropiaci贸n privada, sobre el valor y no sobre las cantidades f铆sicas, sobre el fetichismo de las mercanc铆as y no en los cambios de energ铆a en un cuerpo org谩nico con su metabolismo y la armonizaci贸n de todos los 贸rganos. Millones de poseedores de micro-capitales, aunque disciplinados por grandes capitalistas (o entes an贸nimos como los fondos de pensiones, etc.), son incluso menos gobernables y controlables que las corrientes de aire que en meteorolog铆a producen huracanes.

Los capitalistas se reparten el capital en un conjunto an谩rquico, y a pesar de todo tambi茅n forman parte de burgues铆as nacionales, por lo que no nos imaginamos a un regulador de Watt que tuviera un poder planetario sobre el ca贸tico pulular de peque帽os capitalistas que marchan al ritmo de la m煤sica de los grandes capitalistas, ser铆a un superfascismo de ciencia ficci贸n. La burgues铆a lo ha intentado, pero ha quedado rigurosamente sujeta al 谩mbito nacional.

Para sistemas limitados y locales, la mec谩nica del siglo XVIII funciona mejor que la electr贸nica del XXI; pero apenas se aleja de la simplicidad newtoniana deja de estar en grado de armonizar los atenuadores con las solicitudes detectadas por los sensores. Cuando el Estado controlaba el Capital, como en los tiempos de las rep煤blicas mar铆timas, bastaba una oligarqu铆a no muy obtusa para afrontar decisiones coherentes con los fines de la sociedad mercantil.

Con la revoluci贸n industrial ello dej贸 de ser posible: la riqueza comenz贸 a liberarse de las decisiones individuales, aunque sean de personas riqu铆simas y potentes, y el sistema empez贸 a ser subsumido en aquello que comenzaba a ser el verdadero capital. En esta fase, adi贸s al control. Con Adam Smith la funci贸n de governor [gobernante] fue atribuida por los hombres ya no a otros hombres sino a una misteriosa 鈥渕ano oculta鈥. Se trataba de una constataci贸n, m谩s que de una teor铆a: el modo de ser del capital autoproduc铆a correcciones que le permit铆an neutralizar los impulsos catastr贸ficos debidos a la retroacci贸n positiva. Una especie de ecolog铆a de la acumulaci贸n. En lugar de lamentar este retorno a la feroz jungla darwiniana que frustraba la gran capacidad de dise帽o lograda, el Homo Economicus era orgulloso y trataba este lado salvaje del capital como si la econom铆a fuera algo diferente al sustrato de ciencia, de proyecto, de m谩quinas que constituyen la base. Algo diferente e insertable en una pseudo-teor铆a a la que se le dio el nombre de laissez faire. Fue el triunfo de una mala cibern茅tica: los ajustes darwinianos producen una evoluci贸n de las especies, pero a costa de las menos adecuadas, que son eliminadas sin piedad. Tiempo despu茅s el Capital, autonomiz谩ndose desfachatadamente, llev贸 a la sociedad entera, a trav茅s del Estado, a ser su esclava.

El Estado cibern茅tico

En sus obras de juventud, Marx afronta el pasaje revolucionario de la sociedad feudal a la sociedad burguesa, analizando la formaci贸n de los primeros mercados y su posterior unificaci贸n al interior de los Estados. Es el Estado el centro unificador de los movimientos de la concurrencia (el regulador de la anarqu铆a del mercado), y el paralelo es evidente con el movimiento de la circulaci贸n: como el valor de cambio objetivado en el dinero es el equivalente general de todas las mercanc铆as particulares, el Estado se presenta como la unidad social de las relaciones accidentales entre ciudadanos, como el regulador de m煤ltiples intercambios entre propietarios [possessori] y compradores [acquirenti] de mercanc铆as y dinero. Pero con el aumento de la producci贸n y la extensi贸n de una circulaci贸n adecuada a la formaci贸n en gran escala del valor de cambio, ser谩 el Capital quien se comportar谩 como la 煤nica comunidad a la que los hombres deber谩n referirse, reduciendo al Estado a un simple ap茅ndice.

El proceso de formaci贸n del Estado moderno es comprensible solo a trav茅s del an谩lisis del movimiento del valor hacia la organizaci贸n total de la producci贸n y de la sociedad con el fin de su valorizaci贸n. La acumulaci贸n originaria descrita en el Libro I de El Capital es la descripci贸n de la violencia que le fue impuesta a la sociedad con el fin de traspasar las barreras que imped铆an al capital constituirse en comunidad material. Hoy estamos frente al fin de su movimiento propulsivo y por eso siempre es m谩s evidente y al alcance de la mano la realizaci贸n del programa inmediato de la revoluci贸n. Sin todos los fen贸menos intermedios en los que el proletariado deb铆a hacerse cargo con el fin de acelerar el proceso (cuesti贸n nacional, cuesti贸n campesina, etc.) solo queda la 煤ltima y la definitiva reapropiaci贸n del ser humano, la reapropiaci贸n de todo aquello que la especie ha exteriorizado como industria y como ciencia, o sea como cuerpo objetivo inorg谩nico.

El valor total generado por la sociedad es producto cada vez m谩s de personas, pero de menos obreros productivos. Es manifiesta la contradicci贸n que atraviesa la sociedad: la miseria general no es debida a una carencia de medios de producci贸n, sino m谩s bien a una sobreproducci贸n de mercanc铆as y de capitales. La miseria es directamente proporcional a la riqueza producida por la sociedad. Entonces, para el capital, es necesario, adem谩s de un endurecimiento en el control de la econom铆a, un control siempre m谩s perfeccionado y extendido de todos los aspectos del sistema: esto es tan cierto que tan solo una interrupci贸n temporal en los flujos de informaci贸n puede desorganizar los aparatos productivos y poner en marcha una cadena de reacciones ca贸ticas.

A medida que la econom铆a asume aspectos monopol铆sticos, la estructura productiva, econ贸mica y pol铆tica de los Estados y de las relaciones entre Estados asume un car谩cter imperialista (Lenin). Con ello la organizaci贸n capitalista invade totalmente el tejido social: sindicatos, partidos, mass media operan como dispositivos para su regulaci贸n homeost谩tica. La vieja separaci贸n de funciones que vio a capitalistas individuales ocuparse de los procesos productivos y al Estado gobernando el funcionamiento de toda la sociedad tiende a esfumarse para dar lugar a estructuras ramificadas que combinan el aspecto comercial con el pol铆tico y represivo.

El discurso que estamos haciendo en este momento plasma muy bien el estudio de las redes y de los sistemas complejos. Nuestra sociedad, en efecto, se asemeja m谩s a un monumental plan de producci贸n salido de empresas individuales. La cibern茅tica es una disciplina que analiza la comunicaci贸n y la naturaleza de la informaci贸n entre las partes que componen los sistemas complejos y entre sistemas complejos. As铆, resulta muy 煤til para analizar las caracter铆sticas del sistema capitalista avanzado, que se encuentra en v铆speras de una transici贸n de fase.

Tal disciplina nace de la observaci贸n de los seres vivos y de los aparatos que lo simulan. En la medida en que los organismos biol贸gicos se confunden con aquellos inanimados, interact煤an produciendo resultados in茅ditos. La cibern茅tica permite reconducir los fen贸menos a modelos altamente abstractos y por ende extremadamente potentes. Una vez que es entendida la modalidad de esta interacci贸n, resulta relativamente simple entender el funcionamiento de entidades complejas como el Estado, el capital, la sociedad entera: a trav茅s del estudio de los mensajes 鈥搚 de los medios de comunicaci贸n relativos a ellos鈥 el desarrollo de la comunicaci贸n entre hombres y m谩quinas, entre m谩quinas y hombres, y entre m谩quinas y m谩quinas est谩 destinado a jugar un papel cada vez m谩s importante en la evoluci贸n de la sociedad. Naturalmente, los cient铆ficos que afrontan esta materia no utilizan nuestro lenguaje, pero llegan a conclusiones de notable inter茅s. Y capitulan inequ铆vocamente frente a la teor铆a marxista cuando incluso ellos llegan a sostener que el hombre no puede llegar a comprender la compleja naturaleza de la que forma parte sin primero saber qu茅 cosa es 茅l mismo, qu茅 es la sociedad, c贸mo funciona, qu茅 cosa es su modo de producci贸n y de comunicaci贸n, si de todas formas no sabe cu谩les son los procesos reales que lo llevaron y lo llevar谩n a conocer.

Dominio formal y real del capital sobre el trabajo

El proceso de acumulaci贸n capitalista complementa a la circulaci贸n simple, propia de la fase mercantilista, como base para su crecimiento. En efecto, se complementa sobre una base que no es completamente adecuada para su finalidad: el proceso laboral a煤n no est谩 moldeado sobre su necesidad de valorizaci贸n, y las necesidades del ser humano siguen siendo el aspecto central de la producci贸n. La burgues铆a, aunque opere sobre esta base restrictiva, es consciente de que se debe intentar prolongar el m谩ximo posible todo el proceso productivo, de modo que el plusvalor producido aumente y que con ello aumente su poder sobre la sociedad. Un elemento de aceleraci贸n en la subordinaci贸n del proceso productivo hacia las exigencias del capital es la continuidad del trabajo: el empleo de muchos obreros en un mismo lugar, la introducci贸n de las fases laborales que elimina para siempre la figura obrero-artesano, la subdivisi贸n de los movimientos en base a una sucesi贸n regular y por tanto el pago a cambio de horas de trabajo indiscriminadas transforman a la sociedad entera, no solo la f谩brica.

Al extenderse los mercados se intensifican las necesidades y demandas de mercanc铆as y capitales, y por eso se produce la continuidad y la estabilizaci贸n de la producci贸n y de la creciente organizaci贸n del proceso laboral. Todos estos cambios no llevan instant谩neamente a un ordenamiento definitivo del modo de ser del proceso laboral general: su sumisi贸n es impuesta por la fuerza y por el control del capitalista en lugar de serlo por la organizaci贸n cient铆fica de la producci贸n. El hecho fundamental que caracteriza el primer momento de dominaci贸n del capital sobre el trabajo es por un lado la cantidad de medios de producci贸n puestos en marcha y por el otro lado es el aumento del n煤mero de obreros sometidos a sus 贸rdenes. El paso sucesivo es el capitalismo moderno pleno.

Dominaci贸n real del capital sobre el trabajo

La sumisi贸n [sottomissione[iii]] formal del trabajo al capital, es decir la expansi贸n de la producci贸n a trav茅s del aumento del n煤mero de obreros, era la herencia del modo de producci贸n precedente. La dominaci贸n real, o sea la expansi贸n de la producci贸n a trav茅s del aumento de la productividad, es un movimiento de maduraci贸n interna al capitalismo. A medida que un modo de producci贸n tecnol贸gicamente espec铆fico va tomando forma se da una modificaci贸n estructural del proceso laboral, este es siempre m谩s adecuado al proceso de valorizaci贸n. En la f谩brica moderna el car谩cter social de las condiciones aparece como si fuera completamente independiente del obrero; el modo de ser del capital se presenta como si estuviera organizado por los capitalistas independientemente de los trabajadores. Los conocimientos y capacidades individuales de los obreros poco a poco se transfieren a la maquinaria y el obrero se reduce a ser un simple ap茅ndice del proceso. El car谩cter social adoptado por las condiciones de la producci贸n, en cuanto trabajo colectivo, aparece como capitalista, es decir, como una producci贸n independiente de los obreros y de sus necesidades. Y as铆 hemos llegado al capitalismo maduro. Es aqu铆 donde se produce el cambio que anticipa la sociedad futura.

Los obreros no pueden producir de otra manera que no sea en simbiosis con el sistema de m谩quinas, con la automatizaci贸n general, y tal producci贸n mixta no hace m谩s que acrecentar la potencia de la automatizaci贸n sobre ellos:

鈥淓l proceso de producci贸n dej贸 de ser proceso de trabajo en el sentido de que el trabajo se impone como la unidad que lo domina. El trabajo se presenta m谩s bien solo como un 贸rgano consciente en varios puntos del sistema de m谩quinas, como forma de obreros individuales vivos; triturado, subsumido en el proceso global de las m谩quinas, asimismo es simplemente un miembro del sistema, cuya unidad no existe en los obreros vivos pero s铆 en la maquinaria viviente (activa) que de cara al obrero se presenta como un organismo poderoso, contrapuesto a su singular e insignificante actividad鈥 (Marx, Grundrisse, Fragmento sobre las m谩quinas).[iv]

El triunfo de la cibern茅tica ya estaba en Marx. La automatizaci贸n (el t茅rmino es suyo) a煤n se vale de utensilios vivientes, pero est谩 adquiriendo autonom铆a: en la segunda parte de la cita, la unidad del sistema es realizada a trav茅s de la 鈥渕aquinaria viviente鈥 [macchinario vivente, maquinaria viva]. Desarrollo de un sistema de m谩quinas quiere decir desarrollo de un sistema informativo. La m谩quina no se informa por s铆 misma (por ahora), tiene la necesidad de ser informada sobre las operaciones que se deben realizar. Sin embargo, una vez que es informada y alimentada, en teor铆a puede trabajar infinitamente, lanzando sus se帽ales al obrero para pedir mantenimiento o para ser recargada de materias primas. En este punto m谩quina y obrero hablan entre s铆, uno le manda se帽ales a la otra, interact煤an. Nace un lenguaje y todo parece ser el fruto de la evoluci贸n natural. El di谩logo entre hombres y m谩quinas es cibern茅tica. El di谩logo entre sistemas de hombres y sistemas de m谩quinas es cibern茅tica. El lenguaje hablado por hombres y m谩quinas es cibern茅tica. En un sistema social cibern茅tico la interacci贸n entre partido y clase es cibern茅tica.

La sumisi贸n real del trabajo vivo al trabajo muerto aumenta de igual manera [pari passo] con el desarrollo de las fuerzas productivas que, gracias al trabajo de gran escala y a la aplicaci贸n de la ciencia a la producci贸n, determina un potenciamiento de la productividad. El capitalista, a causa de la competencia, debe poner en marcha una producci贸n cada vez m谩s amplia, aumentando por un lado el n煤mero de los obreros y por el otro el rendimiento. Esta es una contradicci贸n mortal: no se puede generalizar el aumento del n煤mero de obreros en el mismo momento en el que se generaliza su rendimiento. Es cierto que sucedi贸 al inicio de la revoluci贸n industrial, pero es un fen贸meno irrepetible; ser铆a como regresar a las m谩quinas de operaci贸n manual, a las f谩bricas repletas de obreros, al aumento de la producci贸n por medio de la extensi贸n de la jornada laboral. Hist贸ricamente no es posible dar tal marcha atr谩s en la industria: conllevar铆a una intervenci贸n tan grande del Estado que el capitalismo ya no ser铆a el mismo: nosotros ya estamos en el capitalismo de Estado. Incluso si hubiera una tentativa espont谩nea de tales caracter铆sticas, como con el recurso de la deslocalizaci贸n en pa铆ses atrasados, el resultado final es siempre un avance de la maquinizaci贸n cient铆fica del proceso productivo. En diez a帽os China se automatiz贸 gracias a la deslocalizaci贸n en su territorio de pa铆ses muy industrializados.

Este proceso produce casi en cualquier sector 鈥揹e las f谩bricas a las casas privadas, de las infraestructuras a los juegos, desde los ej茅rcitos a las actividades de inteligencia, desde la especulaci贸n a la b煤squeda cient铆fica鈥 una desmesurada necesidad de tecnolog铆as y de ciencia de la informaci贸n.

La contradicci贸n entre producci贸n social y apropiaci贸n privada (m谩s se produce, menos se consume en proporci贸n) lleva a un crecimiento del trabajo muerto que ya no es capaz de vampirizar el trabajo vivo, fen贸meno cuya punta del iceberg es la concentraci贸n de la riqueza mundial en manos de unos pocos miles de individuos. El crecimiento, en signos de valor, ha adquirido dimensiones planetarias, perdiendo parad贸jicamente cada connotaci贸n individual. El capital ficticio acumulado ha llegado a cifras que la mente humana no puede asimilar racionalmente (cientos de miles de miles de millones de d贸lares) y que nadie sabe qu茅 impacto podr铆a tener si se corriera de su actual uso. Pero se mover谩, y eso suceder谩 cuando las m谩quinas, que actualmente gestionan una m铆nima parte en movimiento, reciban de los hombres una orden que ya estar谩 memorizada en el software en espera de la llamada.

Contradicci贸n entre individuo y sociedad

En la sociedad cibern茅tica (recordemos que es como decir 鈥渞odaja de pan鈥) el individuo es aplastado entre el ser (ilusorio) una persona privada y al mismo tiempo un agente u oyente de entes impersonales pero con fuerte impacto social. Estos entes impersonales, como el Estado, las grandes empresas multinacionales, la escuela, los partidos, los trenes, los sindicatos son totalizadores por naturaleza, pero cuando se dirigen al individuo lo fuerzan 鈥揷on tono persuasivo o amenazador鈥 a relacionarse como persona. Que este individuo sea un obrero o un dirigente, cuando se relaciona con el Ente debe dejar de ser un individuo y limitarse al comportamiento correspondiente a dicha relaci贸n. As铆, adem谩s de una sociedad cibern茅tica regulada por sus termostatos y admin铆culos reguladores, tenemos una humanidad alienada hacia s铆 misma, sometida a un sistema autom谩tico, no solo consumidora que responde a varios influencer sino tambi茅n usada como sensor que regala, sin darse cuenta, millones de informaciones cada a帽o. En una sociedad como esta la relaci贸n con los entes se autonomiza, y si bien el sistema es din谩mico no puede huir de la relaci贸n de identificaci贸n: si quieren jugar, todos deben respetar las reglas del juego. El hecho es que jugar es obligatorio. Divagaci贸n: si a un ni帽o se lo obliga a jugar, es muy probable que 茅ste devenga esquizofr茅nico ya que la obligaci贸n de hacer algo que deber铆a ser una elecci贸n libre y feliz es un loop l贸gico que produce una patolog铆a.

Por lo tanto, reglas del juego. Un partido de oposici贸n que ganara las elecciones luego de haber prometido ciertos cambios, se acordar铆a de que las reglas del juego no se pueden cambiar y se comportar谩 exactamente como se hab铆an comportado los gobernantes precedentes. Un sindicalista que en su programa tuviera prop贸sitos 鈥渞evolucionarios鈥, una vez reconocido por la 鈥渃ontraparte鈥 y puesto sobre la mesa har谩 exactamente como los pol铆ticos y obviamente como aquellos que hasta momentos previos hab铆a llamado 鈥渂onzos鈥. Las reglas del juego no se pueden cambiar jugando. Se cambian cuando se impone otro juego. Pero esto es otra historia.

Cada movimiento que involucre al proletariado y no sea la ejecuci贸n integral del programa revolucionario no obtendr谩 la ruptura de las reglas del juego porque la modalidad del combate ya hab铆a sido sancionada por los jugadores. En cambio obtendr谩 el efecto de consolidar los lazos que inmovilizan al movimiento obrero. Las pol铆ticas no clasistas permiten esconder la dimensi贸n totalitaria alcanzada por el capital, ilusionando a los hombres con la posibilidad de modificar el sistema actuando desde dentro de sus categor铆as. El resultado es un sistema en el cual las reglas de la interacci贸n entre las clases y las naciones se vuelven siempre m谩s r铆gidas y en el que la iniciativa de los Estados es cada vez m谩s dominada por los automatismos [automatismi] producidos por un mercado mundial interdependiente. Para vencer a estos automatismos hay que destruir las reglas e imponer otras favorables para el jugador de referencia (la clase).

Hace unos cuarenta a帽os fue publicado un libro sobre la Tercera Guerra Mundial que, se dec铆a, estaba narrado seg煤n los escenarios de un wargame [juego de guerra] computarizado de los angloamericanos. Se puede dar. No obstante, el wargame del Pacto de Varsovia habr铆a respondido a los movimientos del Pacto Atl谩ntico y viceversa con las mismas reglas, porque no existe un juego en el que los jugadores siguen reglas distintas; por otra parte continentes, oc茅anos, monta帽as y r铆os son un escenario dado, la geopol铆tica es una ciencia determinista (驴el mundo es peque帽o鈥?). Y tambi茅n los armamentos reflejan el estado de la tecnolog铆a, la posici贸n sobre el planeta, la historia, factores que requerir谩n m谩s o menos hombres, m谩s o menos m谩quinas鈥 Ahora bien, un wargame entre dos computadoras que usan las mismas reglas ser谩 jugado por operadores humanos que estar铆an por sobre todas las cosas obedeciendo a esas reglas y por lo tanto afirm谩ndolas. Esto es lo que justamente, en las guerras, no se debe hacer: el enemigo saca ventaja sobre todo volviendo sus propios movimientos impredecibles.

El capital, an贸nimo, impersonal, global, est谩 arrasando las viejas categor铆as de naci贸n y tambi茅n de burgues铆a nacional. Si el motor de la guerra pol铆tica estadounidense [americana] no est谩 m谩s en Washington sino en la desesperada necesidad del capital de usar cualquier medio para salvarse, entonces el obrero se convierte en un obrero global que produce una sola mercanc铆a como sumatoria de todas las mercanc铆as. Entonces el capital nos obligar谩 siempre a considerar cada problema no tanto desde el punto de vista de la econom铆a y de la pol铆tica, en cuanto 鈥渞evolucionario鈥, sino inmediatamente desde el punto de vista de la comunidad humana futura: ant铆tesis total de la sociedad actual. En el fondo es lo que afirmamos en nuestro Tracciato d鈥檌mpostazione[v], que no deja m谩s espacio al re-formismo y el con-formismo. Es cuanto se afirma en Origine e funzione della forma partito[vi], donde la organizaci贸n antepone la comunidad humana como prefiguraci贸n de la sociedad futura. Y en mil pasajes es recordado el car谩cter org谩nico de nuestra concepci贸n organizativa. Pero citemos directamente a Marx:

鈥淯na revoluci贸n social se encuentra desde el punto de la totalidad porque 鈥搒i bien tenga lugar 煤nicamente en un distrito industrial鈥 es una protesta del hombre contra la vida deshumanizada, porque se mueve desde el punto de vista de un simple individuo real, porque la comunidad, contra la cual el individuo reacciona por la separaci贸n con s铆 mismo, es la verdadera comunidad del hombre, la naturaleza humana. El esp铆ritu pol铆tico de una revoluci贸n consiste, por el contrario, en la tendencia de las clases pol铆ticamente privadas de influencia de eliminar el propio aislamiento del Estado y del poder. Su punto de vista es el del Estado, de una totalidad abstracta, que subsiste solamente a trav茅s de la separaci贸n de la vida real, que es impensable sin el antagonismo organizado entre la idea general y la existencia individual del hombre. Una revoluci贸n del esp铆ritu pol铆tico, en consecuencia, tambi茅n organiza, conforme a la naturaleza limitada y disconforme con esta alma, una esfera dirigente en la sociedad a costa de la sociedad鈥 (Marx, Glosse marginali [Glosas marginales], 1844).[vii]

Hoy ya no es posible hablar de revoluci贸n del esp铆ritu pol铆tico. El proceso hist贸rico est谩 completo, el esp铆ritu pol铆tico es propio de las clases medias arruinadas y de la burgues铆a. En el pasado las revoluciones del esp铆ritu pol铆tico fueron dirigidas por una parte de la sociedad a costa de la sociedad entera. Ahora el proletariado deber谩 realizar una revoluci贸n con un t铆tulo humano, ya no apelando a una parte de la sociedad contra la parte restante. La del proletariado no ser谩 una revoluci贸n pol铆tica porque su objetivo directamente ser谩 el ser social (Gemeinwesen) reencontrado. Por lo tanto ser谩 una lucha contra la separaci贸n del individuo de s铆 mismo a trav茅s de la recomposici贸n del conjunto individuo-sociedad.

Todo fue expropiado para ser colonizado por el Capital, por ello la 煤ltima 鈥渞eivindicaci贸n鈥 es la reapropiaci贸n completa y definitiva de la comunidad humana a trav茅s del poder de la humanidad proletaria y la dial茅ctica abolici贸n de la humanidad proletaria y, consecuentemente, del Estado y de las clases.

El pasaje citado, por s铆 solo, hace estragos a cada concepci贸n politizadora de la organizaci贸n. Siendo la industria la verdadera esencia del hombre, es en la realidad de los hechos y no en la pol铆tica donde se realiza el 煤ltimo antagonismo. Y la realidad de los hechos impone que la sociedad futura prefigurada no sea m谩s, en el orden hist贸rico, un reba帽o, una tribu, un pueblo, una asamblea representativa y ni siquiera un partido pol铆tico en la corriente concepci贸n del t茅rmino. La claridad sobre las cuestiones de organizaci贸n es la condici贸n para que sea liberada el alma universal de la lucha de clases y sea hecho desaparecer el colosal fraude de la revuelta pol铆tica de esp铆ritu estrecho que solo sirve para reforzar las reglas del juego.

驴Finalidad lineal o acci贸n global?

Intentamos analizar la sociedad como un sistema complejo y constatamos que la ciencia de la cibern茅tica induce en los burgueses importantes capitulaciones frente a nuestra teor铆a. Todos los sistemas biol贸gicos y evolutivos consisten en complejas redes de relaciones con caracter铆sticas comunes. Podemos, entonces, examinar la sociedad humana con los mismos m茅todos y programas de b煤squeda con los que examinamos un organismo biol贸gico individual y viceversa. Vimos tambi茅n que cualquier organizaci贸n humana es un sistema autocorrectivo, que la capitalista es la sociedad m谩s compleja y por eso la que m谩s organizaci贸n requiere entre todas las que se sucedieron en la historia. Pero es la exasperada finalidad debido a su proceso de autovalorizaci贸n 鈥搎ue ha subordinado y plasmado todo鈥 el factor desarticulador del sistema. Las contra-tendencias puestas en marcha por los capitalistas para contrarrestar la ca铆da del margen de ganancia [saggio di profitto] resuelven el problema local y provisoriamente, pero solo para correrlo a un nivel m谩s alto y m谩s grave. La adopci贸n de m谩quinas autom谩ticas para aumentar la productividad hace incrementar la producci贸n per c谩pita de los obreros, pero con la producci贸n en aumento se debe encontrar un comprador mientras haya gastos pasivos destinados al cr茅dito que hab铆an permitido adoptar las m谩quinas, y se necesita bajar los precios a causa de la competencia, etc.

La naturaleza no es una estructura lineal sino una compleja estructura con redes cuyos componentes entran en relaci贸n con s铆 mismos: basta pensar a la ley del valor negada por el sistema mismo de formaci贸n del valor. Interpret谩ndola forzadamente como estructura lineal impedimos que surjan sus particularidades cibern茅ticas: en su proceso de acumulaci贸n el capitalismo socava constantemente las bases de los futuros ciclos de valorizaci贸n, aumentando la parte de trabajo muerto con relaci贸n a la de trabajo vivo. Sin embargo, el sistema adquiri贸 una notable adaptabilidad a sus propias crisis seg煤n los principios de la cibern茅tica: la mano invisible y el laissez faire funcionan 鈥揵rutalmente pero funcionan鈥 justamente porque el sistema entero es como un conjunto ecol贸gico en el que cada componente depende de los dem谩s, en el que todos mandan se帽ales capaces de ser captadas y transformadas.

El hombre interact煤a con la naturaleza con cinco sensores principales y una serie de activadores (manos, pies, boca, est贸mago, etc.) comandados por una unidad central que es el cerebro. A帽adiendo artificialmente a la naturaleza una gran cantidad de sensores y activadores, el hombre ha beneficiado a la naturaleza misma pero oblig谩ndola a funcionar de manera autom谩tica. Transferimos al planeta nuestras facultades, solo que el planeta no tiene una unidad central para dirigir la masa de informaci贸n que producimos. En lugar de un metabolismo org谩nico regulado centralmente tenemos doscientos Estados-naci贸n; en lugar de una relaci贸n arm贸nica entre las partes tenemos polic铆as y ej茅rcitos; en lugar del seguimiento del equilibrio a trav茅s de un proceso biol贸gico (bio = vida) estamos complacidos de nuestra eficiencia [efficienza] represiva antibi贸tica.

La red de hoy no es 鈥渋nteligente鈥, no est谩 en grado de desarrollar una 鈥渃onciencia鈥 (en el sentido de acci贸n consciente), simplemente simula una aptitud elemental, aquella de una lavadora, una computadora, una heladera, un ascensor, un autom贸vil sin conductor, etc. Pero es evidente que una sociedad basada en una cibern茅tica 鈥渋nteligente鈥 鈥揺s decir, que no teoriza sobre manos invisibles y laxitud econ贸mica鈥 podr谩 desarrollar al m谩ximo ese cerebro global que hoy es muy inutilizado. Un autom贸vil sin conductor est谩 dotado de una aptitud t茅cnica para nada elemental, pero el problema real es: 驴de verdad sirve un autom贸vil que nos lleve al trabajo mientras leemos el diario en lugar de manejar? En esta notable performance solo hay tres cosas que se pueden eliminar: la inteligencia tecnol贸gica 鈥揹el todo desperdiciada en este caso鈥, el autom贸vil y el trabajo.

La sociedad actual realmente tiene mucho de todo y no sabe qu茅 hacer con la inteligencia, no hace m谩s que derrochar con tal de mantener vigente la ley del valor. Pero de todas formas se est谩 transformando en una enorme sociedad del acceso, en la cual el autom贸vil, la luz, el gas, la casa, el tel茅fono, la televisi贸n, todo se est谩 tornando un servicio de canon (el pago a plazos de un bien durable se transforma en un alquiler perpetuo). Razonemos: el obrero recibe el salario del mes y de a poco por vez lo transfiere por completo a los entes que est谩n sobre 茅l. Podr铆an retenerle una cuota igual a su salario y nada cambiar铆a. Estamos esbozando un modelo y por lo tanto no nos interesan las diferencias, si uno fuma, el otro bebe y aquel a煤n se entretiene con se帽oras alegres. Si el burgu茅s rico que recibe el salario del obrero a cambio de mercanc铆as se introdujese en el circuito y pagase con la forma de 鈥渃anon鈥 su lujo, toda la sociedad tendr铆a lo que necesita a cambio de un canon. El capitalismo es siempre lo mismo, aunque se eliminase el dinero f铆sico y se reemplazase con el contable. Se puede. En el norte de Europa se usa mucho el acceso a los bienes a trav茅s del canon. En el mundo de la producci贸n el leasing es com煤n. En casi todos lados el dinero f铆sico est谩 casi eliminado por el electr贸nico.

Con los potent铆simos sistemas cibern茅ticos de los que podemos disponer ser铆a un chiste controlar el flujo de bienes y servicios en un modelo social como el reci茅n visto. Respetando la equidad. Pero no se podr谩 hasta que deje de regir la ley del valor. Y naturalmente hasta que no se resuelva la cuesti贸n del poder. Ning煤n reformismo podr铆a rasgu帽ar el d煤o valor-poder. El obst谩culo hacia el socialismo extendido, a parte de las formas, es por lo tanto el valor que, como el capital, no es una 鈥渃osa鈥 sino una 鈥渞elaci贸n鈥. Precisamente una relaci贸n de clase (una relaci贸n de poder).

Cuando hablamos de participaci贸n del capital y de sociedad del acceso hablamos de nuestra participaci贸n en el proceso general de producci贸n del Capital. El proletariado es revolucionario o es capital, o sea: decimos que la lucha que apunta a los efectos producidos por el capitalismo sin alumbrar las causas produce un reforzamiento del sistema mismo porque pospone la dimensi贸n global del ataque a los fundamentos del capitalismo. Las propias teor铆as de la complejidad dicen que no se puede comprender un sistema global sin una clara visi贸n de los instrumentos que le permiten a esta globalizaci贸n reproducirse por s铆 misma. Por lo tanto no se trata de organizarse para reivindicar derechos 鈥減articulares鈥, porque contra el proletariado no se ejerce ninguna injusticia 鈥減articular鈥, m谩s bien la injusticia sin m谩s. En un art铆culo del 1 de junio de 1913 con el significativo t铆tulo de 鈥淯n programa: el ambiente鈥, los j贸venes socialistas reunidos alrededor del diario L鈥檃vanguardia, se expresaban as铆:

鈥淣uestra lucha socialista, anti-burguesa, nuestra preparaci贸n revolucionaria, debe ser directa en el sentido de sentar las bases del nuevo ambiente鈥.

Hay que esforzarse por vivir, dec铆an, como si la revoluci贸n fuera un hecho ya acontecido. Hoy aprendimos que esta importante afirmaci贸n refiere a las confirmaciones que nos dan las teor铆as de la complejidad con respecto a la relaci贸n entre medios y fines en busca de alcanzar cualquier objetivo. Tales teor铆as nos dicen que la presencia de la retroacci贸n en un sistema abierto hace al sistema siempre m谩s estable y adecuado para el objetivo que se desea alcanzar; y esta es, por otra parte, la posici贸n de nuestra corriente con respecto al funcionamiento org谩nico del partido: las condiciones materiales empujan al proletariado a la lucha; el partido, centralizando tal empuj贸n, sienta las bases del nuevo ambiente, y estas bases act煤an sobre el partido volvi茅ndolo siempre m谩s adecuado para sus tareas futuras; en esta doble direcci贸n el partido aprende a aprender. Norbert Wiener, en su libro sobre cibern茅tica, dice lo mismo al explicar el principio de la retroacci贸n:

鈥淓n su forma m谩s simple, el principio de la retroacci贸n significa que el comportamiento es peri贸dicamente confrontado con el resultado esperado, y que el 茅xito o el fracaso de este resultado modifica el comportamiento futuro鈥 (Norbert Wiener, Introduzione alla cibernetica [Introducci贸n a la cibern茅tica], p谩g. 84).

Enlaces en doble direcci贸n

La sociedad futura es cada vez menos lejana y la muerte del capitalismo es un hecho que tomamos como innegable. El estudio de las fases de transici贸n sucedidas en la historia nos ense帽a que los medios y los modos de llevar a cabo la revoluci贸n no pueden ser otra cosa que elementos que coinciden con la forma social futura. De hecho se habla del partido describiendo la sociedad futura, la cual se describe a s铆 misma a trav茅s de los logros presentes en ella.

La cibern茅tica le interesa al movimiento revolucionario con relaci贸n a que modifica su comportamiento hacia el mundo, cambiando la idea misma de qu茅 cosa ser铆a un comportamiento: pone en escena la infinita cadena de definiciones que relacionan causas y efectos aparentemente desligados entre s铆, delineando las estructuras y mostrando las relaciones. Entonces, si se sostiene, prob谩ndolo, que el capitalismo est谩 muerto, se debe comprender la relaci贸n actual entre esta afirmaci贸n y el comportamiento respecto de las tareas inmediatas. Si esta es verdaderamente la frontera entre dos modos de producci贸n, es tambi茅n la frontera entre viejos y nuevos comportamientos con respecto al trabajo pol铆tico. El comportamiento de un movimiento revolucionario no puede ser modificado por la tecnolog铆a. Por ejemplo la relaci贸n interactiva con las redes. Internet es una especie de potenciamiento del cerebro de clase, una especie de sistema nervioso que conecta una nueva unidad biotecnol贸gica. En el futuro, el trabajo del partido hist贸rico, en su camino para hacerse de un instrumento formal, estar谩 siempre m谩s ligado a esta dimensi贸n de interactividad, dejando atr谩s la frontera entre lo global y lo local. Como demostraci贸n de cu谩nto absorbe la burgues铆a del mundo material rindi茅ndose ante la doctrina revolucionaria, Marshall McLuhan se expresa as铆 con respecto a la potencialidad social de los nuevos medios de comunicaci贸n:

鈥淗oy nosotros vivimos en la era de la informaci贸n y de la comunicaci贸n porque los aparatos electr贸nicos crean instant谩neamente un campo total de eventos interdependientes en los que participan todos los hombres. Ahora este mundo de acciones rec铆procas p煤blicas tiene la misma interdependencia omnicomprensiva e integral que hasta ahora hab铆a caracterizado solamente a nuestros sistemas nerviosos individuales. Esto es porque la electricidad tiene car谩cter org谩nico y refuerza el v铆nculo social org谩nico mediante su tarea tecnol贸gica en el tel茅grafo, en el tel茅fono, en la radio y en otras formas鈥

Nuestra corriente sintetizaba: la m谩quina a vapor era una fuente local, proudhoniana, de energ铆a; la red el茅ctrica es una fuente comunista. Esta progresiva integraci贸n espacial-temporal de los cerebros individuales en la red mundial es el terreno de cultivo en el que se desarrollan nuevos lazos sociales. Es la estructura misma que predispone al individuo a un comportamiento diferente con respecto a la comunicaci贸n y con respecto al otro:

鈥淪e obtiene entonces un cuadro de la mente como sin贸nimo de sistema cibern茅tico: el sistema total que elabora la informaci贸n y que completa el procedimiento por prueba y error. Y sabemos que al interior de la mente 鈥揺n la acepci贸n m谩s amplia鈥 habr谩 una jerarqu铆a de subsistemas, cada uno de los cuales podemos llamar mentes individuales鈥 (Bateson, Forma, sostanza e differenza [Forma, sustancia y diferencia]).

Sabemos que el conformismo tercerinternacionalista [terzinternazionalista] critica el hecho de que se recurra a las capitulaciones burguesas para demostrar la avanzada de la revoluci贸n aun cuando sea evidente la permanencia de la contrarrevoluci贸n (si hay una contrarrevoluci贸n quiere decir que la revoluci贸n funciona). Dicha cr铆tica solo tendr谩 sentido cuando un movimiento revolucionario logre decir algo m谩s importante con la finalidad de lograr la madurez revolucionaria m谩s all谩 de lo que lleguen a decir los burgueses. Es un axioma determinista [deterministico]: es imposible que una revoluci贸n renuncie a difundir sus resultados te贸ricos solo porque la contrarrevoluci贸n intente impedirlo.

Traducido por Federico Anaximandro De Leonardis

Notas, correcci贸n, edici贸n y estilo por Rossoinero

T铆tulo original: Rivoluzione e cibernetica

Tomado de n+1 Rivista sul movimiento reale che abolisce lo stato di cose presente n煤mero 46, noviembre 2019

Buenos Aires, 31 de diciembre de 2020

Fuente: https://escritosparalaemancipacion.wordpress.com


LECTURAS ACONSEJADAS

  • Bateson Gregory, Per una ecologia della mente [Para una ecolog铆a de la mente], Adelphi.
  • Buchanan Mark, Nexus, Mondadori.
  • Buchanan Mark, Ubiquit脿 [Ubicuidad], Mondadori.
  • Buchanan Mark, L鈥檃tomo sociale [El 谩tomo social], Mondadori.
  • Demozzi Silvia, Forma, sostanza, differenza. Brevi cenni di epistemologia batesoniana [Forma, sustancia, diferencia. Breve rese帽a de la epistemolog铆a batesoniana], https://rpd.unibo.it/article/viewFile/3448/2814.
  • Engels Friedrich, Dialettica della natura [Dial茅ctica de la naturaleza], Editori Riuniti.
  • Gleick James, Caos, Rizzoli.
  • Hackett John, La Terza Guerra Mondiale [La tercera guerra mundial], Garzanti.
  • Marx Karl, Il capitale, libro I [El capital, libro I], Editori Riuniti.
  • Marx Karl, Grundrisse, Einaudi.
  • McLuhan Marshall, Understanding media [Comprender los medios de comunicaci贸n], https://www.yumpu.com/it.
  • Waldrop Mitchell, Complessit脿 [Complejidad], Instar Libri.
  • Wiener Norbert, Introduzione alla cibernetica [Introducci贸n a la cibern茅tica], Bollati Boringhieri.

Notas

[i] 鈥淣uestra corriente鈥 refiere a la llamada izquierda comunista italiana, vulgarmente identificada con el bordiguismo. [Nota de Rossoinero]

[ii] Las Tesis de Roma fueron adoptadas en el II Congreso del Partido Comunista de Italia. [Nota de Rossoinero]

[iii] Sottomissione: sometimiento, sumisi贸n; no sussunzione (subsunci贸n). [Nota de Rossoinero]

[iv] Traducci贸n del italiano al castellano. Trasuntamos aqu铆 la traducci贸n del alem谩n al castellano realizada por Pedro Scaron, que se lee en Elementos fundamentales para la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica (volumen 2, Siglo XXI, M茅xico, 12.陋 edici贸n, 1989): 鈥淓l proceso de producci贸n ha cesado de ser proceso de trabajo en el sentido de ser controlado por el trabajo como unidad dominante. El trabajo se presenta, antes bien, s贸lo como 贸rgano consciente, disperso bajo la forma de diversos obreros vivos presentes en muchos puntos del sistema mec谩nico, y subsumido en el proceso total de la maquinaria misma, s贸lo como un miembro del sistema cuya unidad no existe en los obreros vivos, sino en la maquinaria viva (activa), la cual se presenta frente al obrero, frente a la actividad individual e insignificante de 茅ste, como un poderoso organismo.鈥 [Nota de Rossoinero]

[v] El colectivo n+1 se refiere al texto publicado en la revista Prometeo (a帽o I, n煤mero 1, 1946), 贸rgano de la llamada 鈥渋zquierda comunista italiana鈥. [Nota de Rossoinero]

[vi] Texto publicado en Il Programma comunista n煤mero 13 (1961). [Nota de Rossoinero]

[vii] Traducci贸n del italiano al castellano. n+1 extrajo la cita de Glosas cr铆ticas al art铆culo 鈥淓l rey de Prusia y la reforma social. Por un prusiano鈥. Trasuntamos aqu铆 la traducci贸n del alem谩n al castellano realizada por Wenceslao Roces, que se lee en Escritos de juventud de Carlos Marx (Obras fundamentales de Marx y Engels, tomo I, Fondo de Cultura Econ贸mica, 1.陋 edici贸n, 1982): 鈥淯na revoluci贸n social se sit煤a en el punto de vista del todo porque 鈥揳unque s贸lo se produzca en un distrito fabril鈥 entra帽a una protesta del hombre contra la vida deshumanizada, porque arranca del punto de vista del individuo real, porque la comunidad contra cuya separaci贸n del individuo reacciona 茅ste es la verdadera comunidad del hombre, la esencia humana. El alma pol铆tica de una revoluci贸n consiste, por el contrario, en la tendencia de las clases carentes de influencia pol铆tica a superar su aislamiento con respecto al Estado y al poder. Su punto de vista es el del Estado, el de un todo abstracto, que s贸lo existe gracias a la separaci贸n de la vida real, que es inconcebible sin la contraposici贸n organizada entre la idea general del hombre y su existencia individual. Por tanto, una revoluci贸n con alma pol铆tica organiza tambi茅n, en consonancia con la naturaleza limitada y dual de esta alma, un c铆rculo dirigente de la sociedad, a costa de la sociedad misma.鈥 [Nota de Rossoinero]


<!–

–>




Fuente: Contratodanocividad.espivblogs.net