December 22, 2021
De parte de Acracia
180 puntos de vista


Desde sus or铆genes, el movimiento anarquista ha profesado un amor apasionado por la cultura y la educaci贸n; no nos referimos 煤nicamente a las manifestaciones culturales espec铆ficas dentro del anarquismo, sino a la cultura y el conocimiento de un modo amplio y liberador.

El soci贸logo Christian Ferrer, en su notable obra sobre el movimiento anarquista, afirma que est谩 poco rastreada la influencia que ha tenido sobre los intelectuales y los diferentes grupos sociales de car谩cter progresista y de vanguardia, a lo largo del siglo XX. De lo que no cabe ninguna duda, es de que el anarquismo ha sido y es una parte primordial del sustrato cultural, 茅tico, pol铆tico y existencia de los movimientos sociales. Esto es as铆 por varios motivos, que merece la pena analizar. Tal como nos dice Paco Madrid, y como pensamos que se sostiene de manera generalizada por los anarquistas, la propia condici贸n libertaria, que obligaba a prefigurar una sociedad futura sin explotaci贸n ni opresi贸n, ayud贸 a configurar esa asombrosa fortaleza cultural. Solo hay que observar la innumerable cantidad de publicaciones, libros y folletos que publicaron los anarquistas, y que contin煤an haciendo en la actualidad ayudados por las nuevas tecnolog铆as, ya que consideran que es la mejor herramienta de propagaci贸n de las ideas. La prensa anarquista fue innovadora, a pesar de sus l贸gicas limitaciones, ya que constitu铆a una plataforma de discusi贸n abierta a cualquiera. No hablamos, seguramente, de un gran nivel cultural expresado en cr贸nicas, art铆culos y formas literarias todo tipo, pero s铆 de una encomiable energ铆a y espontaneidad, no exentas de cierta belleza, que se daba por lo general en la prensa 谩crata. Las publicaciones libertarias, a pesar de contar con un equipo de redacci贸n m谩s o menos fijo, tienen esa condici贸n abierta y colectiva, que le otorgaba una indudable solidez superando cualquier obst谩culo al contar con la colaboraci贸n de todos.

En cuestiones educativas, no resulta sorprendente tampoco el esfuerzo que realizan los anarquistas. Hay que tener en cuenta que su objetivo es poner al alcance de todos las herramientas para su liberaci贸n en base a su formaci贸n. Si hay una idea que se tenga de la transformaci贸n social dentro del anarquismo, aunque el concepto revolucionario no posea hoy un car谩cter mayest谩tico, aquella est谩 indudablemente ligada a la instrucci贸n y la difusi贸n cultural. En el pasado, exist铆a un intolerable 铆ndice de analfabetismo que los 谩cratas combatieron, y de forma por lo general exitosa, desde sus inicios. Hoy, el empobrecimiento cultural y formativo tiene otros rasgos m谩s complejos de paliar, pero resulta primordial seguir trabajando en la difusi贸n, ayudar a crear esas inquietudes, que moldeen tambi茅n la conciencia. Parecemos determinados a trabajar en el desarrollo del conocimiento, como herramienta de emancipaci贸n, a pesar de parecer cosa del pasado. Si el anarquismo posey贸 una confianza, casi ilimitada en las posibilidades liberadoras de la ciencia y la t茅cnica, hoy merece una reflexi贸n si ello resulta posible. Es decir, en el pasado los anarquistas se esforzaron por crear un innovador imaginario social y cultural, que ayudara a demoler las condiciones de explotaci贸n y opresi贸n. Ello, en todos los 谩mbitos de inter茅s humano, lo cual otorga una especificidad notable e innovadora al movimiento anarquista frente a otros de intenci贸n transformadora, m谩s reducidos a lo pol铆tico. El an谩lisis, en la sociedad posmoderna, m谩s que nunca, es saber si trabajar por ese imaginario resulta m谩s integrador que rompedor.

Una de las caracter铆sticas del movimiento anarquista, directamente relacionada con la educaci贸n y la cultura, es el aspecto organizativo. En el pasado, se ha hecho tal vez demasiado hincapi茅 en las grandes formaciones 谩cratas, o anarcosindicalistas, dejando a un lado lo que supon铆a el llamado 芦grupo de afinidad禄. La historiadora Dolors Mar铆n nos recuerda que la relevancia de estos grupos anarquistas estribaban en la pr谩ctica cotidiana donde llevaban a cabo su 芦vivir en anarqu铆a禄, su idea de la transformaci贸n social. Se trata de unas caracter铆sticas digna de an谩lisis, de indudable actualidad al tratar de prefigurar la sociedad que desean para el futuro, ya en su vida diaria. Estos grupos proliferaron en todo el territorio espa帽ol, y en ello tuvo sin duda un papel importante la prensa anarquistas y su difusi贸n ideol贸gica. Del mismo modo, resulta sorprendente la extensa red de relaciones que llevaron a cabo, de manera descentralizada y apoyados casi exclusivamente por herramientas culturales e ideol贸gicas. Estos grupos de afinidad 谩crata, o como los queramos denominar, incluso en algunos casos sin etiqueta anarquista alguna, siguen funcionando en la actualidad, y de forma encomiable en muchos aspectos. Volvamos al l煤cido e ir贸nico Christian Ferrer. Este, se pregunta de forma ret贸rica y sarc谩stica si existieron de verdad los anarquistas, si los problemas planteados por ellos hubieran tenido cabida en otros grupos disidentes (liberales o socialistas heterodoxos). Por supuesto que existieron y existen los 谩cratas, por lo que la modernidad no es una mera tensi贸n pol铆tica entre socialismo y liberalismo o, como tambi茅n se帽ala Ferrer entre nacionalismo e imperialismo. No, la visi贸n libertaria es mucho m谩s amplia y liberdora. La emancipaci贸n social, en base exclusivamente a la cultura y la educaci贸n, a pesar de lo atractiva que nos siga pareciendo, y que en muchos aspectos trabajemos por ella, es seguramente algo contextualizable en el pasado (y, por lo tanto, digno tambi茅n de cr铆tica). La liberaci贸n para el anarquismo, hoy, posee otras formas y otras expresiones, lo cual no implica renunciar a ese amor por la cultura y la educaci贸n, ni a herramientas y rasgos inherentes a las ideas y a la pr谩ctica: una exigencia de libertad, de car谩cter solidario y colectivo, que le aleja de postulados liberales o libertarianos.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org