September 19, 2021
De parte de Acracia
180 puntos de vista


El anarquismo y el liberalismo poseen semejanzas hist贸ricas, aunque finalmente adopten caminos divergentes; si bien uno se acab贸 mostrando dual y ambivalente en su defensa de la soberan铆a individual y de la participaci贸n en la riqueza material, el otro tratar谩 de aportar una visi贸n compleja de la libertad para asegurar la emancipaci贸n social.

Seg煤n el contexto cultural, Inglaterra o la Europa continental, el liberalismo adopt贸 diversas vertientes. As铆, en Francia surge como oposici贸n al feudalismo y al Antiguo R茅gimen y, debido a la reaccionaria Iglesia Cat贸lica y su fuerza pol铆tica, el liberalismo va indisociablemente unido al librepensamiento y el anticlericalismo. En este sentido, en el liberalismo ingl茅s no existe dicho aspecto radical y puede hablarse de un simple 芦inconformismo religioso禄. No obstante, a nivel pol铆tico hay que decir que el liberalismo franc茅s s铆 toma como modelo al ingles y Montesquieu se inspira en 茅l para su obra El esp铆ritu de las leyes: la Constituci贸n inglesa, para este autor, garantizar铆a la libertad individual gracias a la separaci贸n de poderes. Montesquieu describe una forma de gobierno constitucional regulada por la ley, que protege de cualquier tipo de despotismo y tiran铆a. Aunque hay precedentes en el pensamiento franc茅s al gran proyecto de la Ilustraci贸n, ser谩n los fil贸sofos del siglo XVIII los que tengan ya una confianza extrema en la raz贸n humana y en el progreso. No obstante, como tambi茅n opinar铆a posteriormente Proudhon, algunos autores ya advirtieron que esta doctrina de la perfecci贸n, que considera que es posible la erradicaci贸n de todos los males sociales, debe evitar un modelo definitivo para abrirse a la constante superaci贸n y evitar el estancamiento.

Casi contempor谩neo a los grandes autores de la Ilustraci贸n es el ingl茅s Godwin, el cual abundar铆a en la idea de la autoperfectibilidad del ser humano, gracias a la raz贸n, y en una cierta ley del progreso. Como cr铆tica a estos autores, por mucho que podamos simpatizar con el progreso, o tal vez debido a ello, est谩 esa idea m谩s o menos expl铆cita de unas leyes en la historia que suponen una necesidad. No obstante, ya hubo autores franceses de la 茅poca que no compart铆an esa fe extrema en el progreso, es el caso de Voltaire, el cual la llegar铆a a ridiculizar en su C谩ndido. La Revoluci贸n francesa pondr谩 a prueba estas leyes inevitables del progreso, y cierta tradici贸n liberal considera que pr谩cticamente se autorrefutaron en el proceso. El liberalismo ingl茅s se preserv贸 de ello, al considerar la visi贸n de Rousseau y su 芦voluntad general禄 como un peligro totalitario, refugi谩ndose en el conservadurismo. Benjamin Constant, feroz adversario del pensamiento rousseauniano, distingui贸 dos concepciones de la libertad que llegan hasta nuestros d铆as. En la modernidad, ha triunfado la libertad negativa propia del liberalismo, que ser铆a una esfera protegida por la ley de no interferencia en los asuntos del individuo. La libertad positiva, que para Constant resucita Rousseau, ser铆a el derecho a tener voz en el proceso colectivo de toma de decisiones. La ruptura entre ambas concepciones, o superaci贸n, la puede aportar el anarquismo: si bien puede considerarse su base te贸rica la libertad negativa de protecci贸n del individuo, nunca se hace en nombre del Estado al considerarlo una forma de dominaci贸n y explotaci贸n; por otra parte, puede decirse que las ideas libertarias tienen una concepci贸n positiva de la libertad al considerarla una conquista social en base a la cooperaci贸n y la solidaridad. Son conocidas las cr铆ticas a Rousseau por  parte del anarquismo, a su visi贸n pol铆tica y tambi茅n a su concepci贸n del ser humano, por considerarlas abstractas y acabar justificando finalmente el Estado y la democracia representativa.

El liberalismo es, pues, la doctrina pol铆tica y econ贸mica triunfante en la modernidad. A pesar de que posteriormente la evoluci贸n del capitalismo lo sit煤an por otros derroteros, existen algunas coincidencias entre el liberalismo y el anarquismo. La importancia de la educaci贸n, la capacidad de progreso del ser humano, el disenso frente a lo establecido, incluso la cr铆tica al poder, son algunos de los rasgos coincidentes. Los anarquistas, por lo general, har谩n un mayor hincapi茅 en el aspecto social del individuo; sus preocupaciones principales estribar谩n en lo necesaria que es la sociedad para que todas las personas alcancen su pleno desarrollo y para que la individualidad adquiera conciencia de su participaci贸n en lo colectivo. Por el contrario, el liberalismo apostaba por un pacto o contrato entre los individuos, seg煤n el cual se asum铆a la p茅rdida de ciertos derechos y se establec铆an algunas obligaciones m铆nimas para que el sistema asegurara la meta personal. Ese contrato social desemboca en el Estado moderno, burgu茅s y democr谩tico, caracterizado por esos mecanismos limitadores y equilibradores de Montesquieu y su separaci贸n de poderes. Muchos anarquistas, como es el caso de Anselmo Lorenzo, mencionar谩n positivamente a ide贸logos liberales, si bien advirtiendo sobre esa defensa 煤ltima que realizan del Estado. La clase burguesa del siglo XIX, emergente, demandaba ese Estado liberal, estable y supuestamente neutral, con leyes objetivas para asegurar el derecho de propiedad como garant铆a de autonom铆a y libertad.

Los liberales reprochar谩n al anarquismo que ignore el contrapeso, necesario para ellos, entre la ley y la autoridad para asegurar la libertad. Los anarquistas, por su parte, no se enredar谩n en disquisiciones te贸ricas y se帽alar谩n que la sociedad capitalista supone una negaci贸n de las libertad individuales para gran parte de la poblaci贸n. El derecho solo adquiere un significado real si se desprende de su condici贸n jur铆dica y permite a cada ser humano participar de la riqueza social. Volvemos as铆 la concepci贸n de la libertad positiva, mencionada anteriormente, aunque de una manera amplia y emancipadora. Los anarquistas dar谩n un concepci贸n positiva tambi茅n al derecho, frente a la negativa de la concepci贸n liberal, ya que adquiere su verdadera dimensi贸n en una vida social que garantice al individuo su libre desarrollo y cooperaci贸n con los dem谩s. Por otra parte, la dualidad de los liberales les llevar谩 a apoyar con firmeza el sufragio universal, aunque se negar谩n a una mayor profundizaci贸n democr谩tica, como quer铆an los anarquistas, ya que eso pod铆a acabar con los privilegios de la clase propietaria. Puede hablarse ya de cierta ambivalencia en el liberalismo: progresista frente a todo residuo del Antiguo R茅gimen, uni茅ndose incluso a los desfavorecidos circunstancialmente, pero conservador cuando las clases humildes realizan reivindicaciones ante un nuevo sistema de explotaci贸n y desigualdad. Con el paso del tiempo, se ir谩 consolidando un sistema liberal y una democracia representativa, propio de lo que se llamar谩n 芦pa铆ses avanzados禄. La realidad es que la minor铆a privilegiada que detenta el poder traiciona los principios liberales al controlar la econom铆a, los medios de informaci贸n y la cultura en general, lo que impide esa profundizaci贸n en la democracia y un mayor desarrollo en libertad e igualdad social. El anarquismo puede considerarse la s铆ntesis, y superaci贸n de esa bifurcaci贸n producida a partir de la Ilustraci贸n y de la Revoluci贸n francesa, de las dos grandes corrientes de la modernidad: liberalismo y socialismo.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org