May 5, 2021
De parte de Acracia
401 puntos de vista


En el debate sobre la vigencia del anarquismo moderno y la adaptaci贸n de las ideas libertarias a la sociedad posmoderna, uno de los focos suele ser la cuesti贸n de los valores universales y del relativismo cultural. Esta cr铆tica a valores absolutos suele ir acompa帽ada al etnocentrismo y supuesta superioridad de Occidente, que ha justificado hist贸ricamente el colonialismo y el imperialismo. 驴Qu茅 sostiene el anarquismo sobre ello? 驴Los m谩s bellos valores, como la libertad, la igualdad o la solidaridad, son universales?

El debate sobre el relativismo se remonta a la Antig眉edad. Ya los griegos, en el siglo V a.n.e., y principalmente gracias a los sofistas, se enfrentaron al hecho de que los valores no son eternos, ya que pierden fuerza seg煤n el contexto cultural. Los sofistas, a diferencia del platonismo, no apelan a trascendencia alguna y s铆 a lo social y lo pol铆tico; son las personas, las integrantes de la sociedad, las que dan lugar a las leyes. Este relativismo sobre la ley se enfrenta a toda tradici贸n fundada sobre lo sagrado, ya que es la asamblea popular la que decide c贸mo van a ser las cosas en una libre e igualitaria toma de decisiones. Por supuesto, las clases privilegiadas sabr铆an conciliar este relativismo o arbitrariedad con la ley con unos valores universales y eternos que aseguraran la existencia de la jerarqu铆a y las diferencias sociales. Es una actitud, conservadora y elitista, que llega hasta nuestros d铆as: por un lado, se acepta la existencia de diferentes pueblos y culturas, pero en todos ellos hay que acatar los valores universales y eternos de la organizaci贸n pol铆tica del Estado y de la sociedad jerarquizada. Es la hipocres铆a que sostiene por un lado ese relativismo cultural y la negaci贸n de toda abstracci贸n, ya que el ser humano es concreto y particular, para acto seguido subordinarle a conceptos como Estado o Naci贸n.


No es un antagonismo f谩cil de resolver, el de la oposici贸n entre el relativismo y los valores absolutos; especialmente, en cuestiones 茅ticas es donde la pol茅mica resulta mayor. Si afirmamos que es preferible adoptar una posici贸n relativista sobre los valores, no decimos con ello que no haya diferencia entre ellos. Lo que se sostiene es que no hay ning煤n valor que no est茅 condicionado, que no existe una fundamentaci贸n 煤ltima (sagrada, trascendente, absoluta鈥) para algo que ha creado el ser humano. Aquellos que s铆 creen que sus est谩n fundamentados, que son m谩s firmes que los de los dem谩s, est谩n a menudo obligados a demostrarlo hasta las 煤ltimas consecuencias. Ejemplos tenemos muchos en la historia, en nombre de valores absolutos (creencias religiosas o ideolog铆as pol铆ticas) han conducido a horrores genocidas. Los l铆deres, religiosos y pol铆ticos, a menudo demonizan el relativismo, pero podemos tratar de darle un enfoque m谩s profundo y libertario al mismo. As铆, el relativista no es que considere que todos los valores son equiparables; muy al contrario, piensa que la elecci贸n entre unos y otros forma parte de la existencia humana. Lo que no admite es que existe un nivel trascendental para los valores, algo que se remonta al platonismo en la historia, y ello nos coloca en una mejor oposici贸n para actuar en un plano humano y contingente (es decir, producto de la historia y de la sociedad que han creado los seres humanos).

驴Qu茅 hay sobre el compromiso y la defensa de unos valores? El absolutista, aquel que cree en valores universales, trascendentes y eternos, acaba vi茅ndose abocado a contradicciones en su defensa. La teor铆a dogm谩tica lleva a un menor compromiso en la pr谩ctica, por lo que todo acaba siendo justificado en nombre de aquella. El relativista, al no buscar una fundamentaci贸n de otro tipo, solo encuentra justificaci贸n en la pr谩ctica; la 煤nica base es la decisi贸n para asumir esos valores, por lo que no existe otro camino para defenderlos que la de llevar a cabo las pr谩ctica que los sustentan. El anarquismo siempre debe buscar su fundamentaci贸n en la pr谩ctica social y humana, en la libre experimentaci贸n. Es por ello que las ideas libertarias son siempre progresistas, se encuentran en permanente movimiento. El relativismo, tal y como tratamos de exponerlo, parece propiciar la movilizaci贸n social y pol铆tica, el compromiso en la pr谩ctica. Los valores absolutos, da igual del tipo que sean (incluso, aquellos que pretenden ser 芦progresistas), suponen en primera o 煤ltima instancia el inmovilismo, el conservadurismo.

Esperamos con estas palabras invitar a la reflexi贸n y al movimiento. Se nos dir谩, seguramente, que esta posici贸n relativista, al igual que se dice tantas veces sobre la anarquista, puede conducir a la ley del m谩s fuerte. Seg煤n esta visi贸n, ser铆a el Estado el que garantiza que no ocurra; seg煤n la posici贸n libertaria, es todo lo contrario, es el poder pol铆tico el que queda legitimado para el uso de la fuerza (en nombre, ya lo han adivinado, de valores absolutos). 驴Qui茅n es m谩s amigo de la fuerza? 驴Aquel que cree en valores objetivos, instituidos como ben茅volos para el conjunto de los seres humanos? 驴O aquel que discrepa, disiente y se enfrenta a lo establecido? Por supuesto, este 煤ltimo queda etiquetado como alguien fuera de lo normal e irracional, por lo que ser铆a sometido a alg煤n tipo de fuerza o terapia, o bien expulsado de la comunidad. La persona disidente, por supuesto, puede emplear la fuerza, pero en nuestra opini贸n hacerlo en nombre valores absolutos a帽ade una mayor dosis de violencia. Si se hace as铆, tal vez se est茅 reivindicando el monopolio de la fuerza: en el campo pol铆tico, un deseo de conquistar el Estado. El relativista, si emplea la violencia al considerarlo necesario, no busca una justificaci贸n 煤ltima, por lo que lo asume sin m谩s. El absolutista, al usar la fuerza, se cree legitimado en valores superiores, por lo que es posible que no tenga la necesidad de dar cuenta de sus actos.

Veamos ahora esta controversia, relativismo versus absolutismo, en el terreno del conocimiento. Lo que piensan los relativistas, como hemos dicho ya anteriormente sobre los valores, es que la verdad est谩 relacionada con la existencia humana y con la relaci贸n con nuestros semejantes. Es decir, la verdad no es algo universal y eterno, propio de cualquier sociedad y cualquier tiempo. Sostener esto supone una negaci贸n aperturista hacia el futuro. La verdad para el ralativista no supone algo que se haya establecido desde un punto de vista objetivo y gen茅rico (divino), sino que forma parte de la propia existencia humana y no es trascendente a la sociedad y a la vida social. Con el relativismo, se erosiona una serie de creencias y dogmas absolutos: la trascendencia (algo por encima de la propia existencia de las seres humanos), el objetivismo (un punto de vista por encima de las particularidades humanas) y el fundamentalismo (verdades 煤ltimas que no requieren justificaci贸n posterior y sirven de fundamento a una serie de creencias verdaderas). El relativismo, lejos de la caricatura en lo que lo convierten los l铆deres de las instituciones jerarquizadas, no es que no crea en la verdad, sino que la misma se ve condicionado y aceptado por un determinado marco que la instituye, y solo en un interior tiene sentido.

Se nos dir谩 que en la vida cotidiana no resulta importante esta controversia, que no existen excesivas diferencias entre esas tomas de postura absolutista y relativista. Consideramos que existen diferencias te贸ricas, como hemos tratado de exponer, e importantes consecuencias pr谩cticas. Y tiene que ver con la imposici贸n y la dominaci贸n; aquellas personan que sostienen verdades absolutas pueden arrogarse el derecho, e incluso la obligaci贸n moral, de convertir y forzar a los no creyentes (los herejes). Por otra parte, como otro importante consecuencia pr谩ctica, el relativismo invita al cambio, lo posibilita, mientras el absolutismo act煤a como freno. Como es obvio, las verdades absolutas no pueden ver alteradas su condici贸n. En cambio, si son relativas, condicionadas por el marco donde se ven instituidas, jam谩s pueden ser permanentes. Ninguna proposici贸n es invulnerable ante su constante revisi贸n. Los anarquistas deber铆amos comprender esto, comprender que los valores, por muy bellos que sean (por ejemplo, la solidaridad), no es algo dado para siempre, sino que solo cobra sentido en la pr谩ctica cotidiana. Alejarnos, en suma, de toda tentaci贸n dogm谩tica.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org