September 27, 2021
De parte de Acracia
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Anarquismo social o anarquismo personal. Un abismo insuperable es un libro de Virus, que recupera un texto de Murray Bookchin de 1995. El ensayo fue escrito en un momento, tal y como el autor considera, en el que el anarquismo se encontraba en un punto de inflexi贸n dentro de su larga y agitada historia. Aunque discrepemos con algunas de las cosas que Bookchin sostiene, estaremos de acuerdo en esencia en que las ideas anarquistas son, y deben ser, eminentemente sociales.

As铆, asistimos asombrados a las tendencias que asoman, supuestamente dentro del anarquismo, en las 煤ltimas d茅cadas: 芦un individualismo decadente en nombre de su 鈥榓utonom铆a鈥 personal, un misticismo inc贸modo en nombre del 鈥榠ntuicionismo鈥, y una visi贸n ilusoria de la historia en nombre del 鈥榩rimitivismo’禄. Bookchin tambi茅n denuncia la confusi贸n del sistema capitalista con una sociedad industrial supuestamente abstracta, as铆 como la imputaci贸n de toda opresi贸n al impacto de la tecnolog铆a en lugar de a las relaciones sociales subyacentes entre el capital y la mano de obra. El foco cr铆tico habr铆a que ponerlo, en lugar de en la civilizaci贸n en su conjunto, en el poder econ贸mico (el capital), el poder pol铆tico (la jerarqu铆a), en la mercantilizaci贸n general de la vida y, en general, en los paradigmas de explotaci贸n y ambici贸n sin l铆mites. Ese anarquismo 芦personal禄 del t铆tulo, que en realidad habr铆a que traducirlo mejor como anarquismo 芦como estilo de vida禄 deja a un lado el compromiso social y la coherencia intelectual; centra sus objetivos en la alimentaci贸n del ego, m谩s que en cualquier otra cosa, como una parte m谩s de la decadencia cultural propia de la sociedad burguesa.

El lamento de Bookchin es que tantos supuestos libertarios hayan dejado a un lado la lucha por una revoluci贸n social, y ello sin que niegue en ning煤n momento que el anarquismo haya recogido siempre todo intento de liberaci贸n personal. De hecho, el anarquismo hay que analizarlo siempre como un desarrollo entre dos tendencias elementales: un compromiso personal con la autonom铆a personal y otro colectivo con la libertad social. Bookchin considera que esas dos tendencias jam谩s se armonizaron dentro del movimiento anarquista y simplemente convivieron en su seno. Ello condujo a que las diferentes escuelas anarquistas, situadas entre esos dos extremos, con sus propias propuestas de organizaci贸n social, situaran al anarquismo seg煤n Bookchin como un movimiento pluralista que trabajaba m谩s por una concepci贸n negativa de la libertad (芦libertad de hacer禄) que por una positiva (芦libertad para hacer禄); para el norteamericano, la concepci贸n de una libertad positiva es un reto para el futuro en el movimiento anarquista. Resulta admisible la aceptaci贸n de esas dos tendencias en la historia del anarquismo, la individualista (que podr铆amos llamar con cautela 芦liberal) y la socialista; el propio desarrollo del anarquismo en el siglo XX conducir谩 hacia 芦formas revolucionarias en茅rgicas de organizaci贸n con unas programas coherentes y atractivos禄, tal y como las define Bookchin, y que echa en falta en la actualidad. Para volver a construir ese movimiento, habr铆a que dejar a un lado la apetencia por lo inmediato (tan propia de la sociedad burguesa) y apostar por la reflexi贸n matizada, por la racionalidad en su conjunto, por un s贸lido an谩lisis hist贸rico y por los aspectos m谩s encomiables de la civilizaci贸n (y no la cr铆tica general e infantil, propia del primitivismo y de otras tendencias que abundan en una presunta 芦ca铆da de la autenticidad禄). Bookchin reclama la tradici贸n socialista y democr谩tica dentro del anarquismo, as铆 como un v铆nculo con los or铆genes de la Primera Internacional, mantenido posteriormente por anarconsindicalistas y comunistas libertarios, que se traduce en la siguiente exigencia: 芦No m谩s deberes sin derechos, ning煤n derecho sin deber禄.

Ese programa socialista y revolucionario en el anarquismo no niega, y jam谩s lo ha hecho, la importancia de la realizaci贸n personal y de la satisfacci贸n del deseo; Bookchin no se corta lo m谩s m铆nimo en sus palabras cr铆ticas hacia los que abundan en el solipsismo, el esteticismo, el misticismo y el 茅xtasis, y lo hacen para mayor indignaci贸n en nombre de un supuesto anarquismo. A las tres tendencias antes mencionadas, individualismo solipsista, misticismo new age y primitivismo ingenuo y mistificador, hay que a帽adir algunas otras excrecencias que, peri贸dicamente, le crecen a un movimiento libertario empecinado a veces en aguantar demasiados elementos sobre su espalda. El anarquismo, al que Bookchin considera que hay que a帽adirle ya el apelativo de 芦social禄, es de forma obvia un heredero de la Ilustraci贸n, aun aceptando sus l铆mites e imperfecciones; defiende la capacidad racional del ser humano sin negar en absoluto la pasi贸n, la imaginaci贸n, el arte o el placer, elementos que de hecho siempre ha tratado de integrar en la vida cotidiana. La cr铆tica feroz que pueda hacerse a la megam谩quina, concepto de Lewis Munford que alude a la explotaci贸n y burocratizaci贸n del trabajo, no conduce en el anarquismo a no apostar por la tecnolog铆a como elemento liberador (por cierto, Munford jam谩s estuvo en contra de la tecnolog铆a, muy al contrario, apostaba por sus aspectos m谩s positivos y democr谩ticos); la existencia de un proceso de institucionalizaci贸n social no quita que se est茅 contra el sistema de clases y la jerarqu铆a, por lo que puede ser muy bien libertario, mientras que un programa pol铆tico federal de democracia directa puede perfectamente suponer al mismo tiempo la oposici贸n al parlamentarismo y al Estado. Este es el deseo de Bookchin, con el que por supuesto se puede discrepar en algunas concepciones, pero que en opini贸n del que subscribe se encuentra dentro de una tradici贸n anarquista que no puede perder de vista su horizonte socialmente emancipador. La autonom铆a personal resulta una quimera, o como mucho algo propio de una 茅lite formada por individuos aislados, si se renuncia a la libertad social; el individuo solo puede desarrollarse completamente en el seno de una sociedad plenamente desarrollada. Es por ello necesario que los anarquistas indaguemos siempre en los problemas sociales, dentro de la 茅poca que nos ha tocado vivir y actualizando siempre las propuestas libertarias, aportando soluciones y sin caer en el misticismo ni en falsas idealizaciones. Tratar de ser coherentes en  nuestra vida diaria y buscar el m谩ximo desarrollo en lo personal no implica la renuncia a la revoluci贸n social; muy al contrario, ambas cosas se complementan.

Capi Vidal
http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com/




Fuente: Acracia.org