March 18, 2021
De parte de Rojo Y Negro
390 puntos de vista


-<< 驴Es usted anarquista?

-S铆, lo soy, pero no lo practico. Como ministro no lo practico>>.

(Manuel Castells)

Dec铆amos ayer: Anarquista es una manera de estar en el mundo, una forma de entender la vida. En cuanto atributo de la experiencia, solo cabe hablar de anarquismos, plurales en su polisemia. Individuos que se reconocen afines en algunas arqueolog铆as del presente, esos principios renovados. Una perspectiva del com煤n que anhela la existencia aut茅ntica. Sin incurrir en el troquel monopolizador de un colectivismo que refuta lo colectivo integrador igual que la unicidad a la unidad. Nosotros cambiamos habitando en el mundo, pero a su vez el mundo cambia por nosotros. Lo subjetivo y lo objetivo como encrucijada existencial, socializaci贸n y transformaci贸n en interacci贸n bypass. Harina de otro costal es valorar hasta qu茅 punto los libertarios influimos hoy en este proceso mestizo. En el a帽o que acabamos de dejar atr谩s en el calendario, sin superarlo por la pandemia, diferentes personalidades del nomadismo 谩crata han reflexionado sobre nuestro avatar. En concreto hablamos de los trabajos Comprender la geograf铆a anarquista y Anarquismo existencial (ver Anarquismo I: Arqueolog铆as del presente. Rojo y Negro de Enero 2021). Son lecturas concurrentes que pueden resultar esclarecedoras para afrontar la mutaci贸n epocal del dist贸pico siglo XXI.

Bien es cierto que otros escritores mantienen una posici贸n en cierta disputa con las antes rese帽adas, debidas a Simon Springer y Tom谩s Ib谩帽ez, respectivamente. Es el caso del austriaco Gabriel Kuhn, quien por una parte se opone a <<designar el anarquismo como filosof铆a, 茅tica, principio o modo de vida en vez de como movimiento pol铆tico. Una actitud existencial es una cosa; organizarse para el cambio pol铆tico es otra>> (https://es.theanarchistlibrary.org/library/gabriel-kuhn-revolucion-es-ma…), y por otra se hace eco de los que vieron en << las ideas anarquistas la fuerza ideol贸gica>> que dinamizaba movimientos sociales tipo Occupy Wall Street. Ciertamente lo argumenta de forma zigzagueante, haci茅ndolo concordante con reconocer que << El anarquismo siempre ha sido un importante motor de cambio social. Jornada laboral de ocho horas, libertad de expresi贸n, antimilitarismo, derecho al aborto, liberaci贸n LGBTQ, pedagog铆a antiautoritaria, veganismo,… hubo una vez en que todas estas luchas fueron en gran parte encabezadas por anarquistas. Sin embargo, ninguna de ellas acab贸 siendo revolucionaria. Muy al contrario, en su mayor parte han sido integradas al desarrollo del estado naci贸n>>. La posible clave de esta discrepancia respecto a lo esbozado sensu contrario por Springer e Ib谩帽ez puede estar en que la propuesta de Kuhn pasa por un anarquismo que se reconozca como <<movimiento pol铆tico que forma hist贸ricamente parte de la izquierda>>. Semejante peaje hacia la casa com煤n le induce a hacer diana sobre lo que denuncia como una <<desafortunada>> exhibici贸n de cierto aristocratismo militante. <<Hay dos motivaciones cuando la gente decide involucrarse en c铆rculos anarquistas: una es querer cambiar el mundo, la otra querer ser mejor que la persona promedio. Lo segundo conduce f谩cilmente a la automarginaci贸n, ya que todo sentimiento de superioridad moral se apoya en ser parte de unos pocos elegidos y no de la masa>>, sostiene en un corrosivo alegato para la ex茅gesis votiva donde la hybris (exceso) domina.

El ethos que enarbola Anarquismo existencial, igual que ocurre con Comprender la geograf铆a anarquista de Springer, y frente a lo avizorado por Kuhn, no opera en diferido ni a control remoto, es actual. Explora <<la historia como tensi贸n dial茅ctica entre el pasado como espacio de experiencia y el futuro como horizonte de expectativas>>, en la terminolog铆a de Reinhart Kosellek, padre de la historia conceptual. Esa reverberaci贸n la vislumbra Ib谩帽ez en la mochila de las nuevas generaciones de anarquistas que han logrado de nuevo que la Idea <<se conjugue al presente>> en vez de limitarse a idolatrarla. Precisamente porque, como recoge Ib谩帽ez en citando a Gustav Landauer, no se trata de <<una cuesti贸n de reivindicaciones, sino de vida>>. Los anarquismo(s) as铆 contemplados desde sus ra铆ces merecen figurar en la categor铆a de arqueolog铆as activas. Cada excavaci贸n en el memorial y sus vestigios relanzan la saga del pasado al presente como tribu generacional.

Este torbellino de ideas, ora coincidentes ora divergentes, indica una limitaci贸n cognitiva que impide un desarrollo intelectual m谩s all谩 de su propia y ensimismada cartograf铆a intelectual. Raz贸n por la cual parecer铆a aconsejable buscar respuestas fuera de la comunidad de pensamiento estrictamente anarquista. Un distanciamiento (excursus) que nos permita cabalgar las modalidades porosas de los anarquismos sin soluci贸n de continuidad entre la hybris (desmesura) y la fr贸nesis (prudencia). Esa herramienta puede encontrarse en los conceptos <<茅tica de la responsabilidad>> y <<茅tica de la convicci贸n>>, de uno de los padres de la sociolog铆a comprensiva, Max Weber, de cuya desaparici贸n en 2010 hizo un siglo. Estos t茅rminos fueron utilizados por el creador de Econom铆a y sociedad para tratar de explicar el proceso de racionalizaci贸n que caracteriza al devenir del mundo occidental. Distingui贸 a estos efectos entre una <<racionalizaci贸n formal>>, donde la acci贸n social queda sujeta a fines, fase a la que corresponder铆a la <<茅tica de la responsabilidad>>, el modo indicativo. Y otra, la <<racionalidad sustancial>>, condicionada por valores, adscrita a la <<茅tica de la convicci贸n>>, el modo subjuntivo. En la modernidad, la <<茅tica de la responsabilidad>> (potestas) ser铆a la dominante, configurando una organizaci贸n de la vida de la personas en torno a c贸digos abstractos y de control, normas impersonales, eficacia t茅cnica y rentabilidad econ贸mica. Mientras la <<茅tica de la convicci贸n>> (auctoritas) ser铆a ese reducto que permitir铆a seguir vinculando a hombres y mujeres con lo comunitario, la moral y todos aquellos principios orillados por la hegemon铆a institucionalista y burocr谩tica del capitalismo Estado. Techn茅, habilidad, e hybris (exceso), en el primer supuesto y, en el segundo, fr贸nesis, en cuanto ejemplifica la virtud del pensamiento moral, la sabidur铆a pr谩ctica de la experiencia que nos aporta conciencia plena para cambiar las cosas a mejor.

El conflicto (que es mucho m谩s que el t铆pico de fines-medios y causas-efectos) adquiere naturaleza pol铆tica desde el momento que revela la irracionalidad que encubre el proceso de racionalizaci贸n en marcha. Su arrollador 茅xito tiene costes incuantificables por la alienaci贸n que provoca durante su devastador avance civilizatorio. Porque, salvo mutaciones en los seres humanos hasta ahora solo disponibles en la literatura de ciencia-ficci贸n (aunque no se sabe por cu谩nto tiempo), el 茅lan vital se nutre de valores, esas representaciones de lo deseado que constituyen elementos decisivos de la cultural. De ah铆 que una sociedad ordenada sobre criterios de derechos y libertades que alcance a todos sus miembros sin ning煤n tipo de discriminaci贸n para hacer real el pleno desarrollo de la personalidad y dignidad, necesite el consenso 茅tico para mantener a raya ese <armaz贸n de nuestra servidumbre>> que Weber cosifica bajo la categor铆a de <<jaula de hierro>>.

Regresando a nuestras cuitas, 驴qu茅 recepci贸n puede tener las anteriores nociones en la competencia de los anarquismos? Evidentemente, y como no podemos sustraernos a la 茅poca que nos ha tocado vivir, bastante, seg煤n y c贸mo se mire. Ante todo porque la forzosa y forzada adaptaci贸n al medio, aunque no compartamos sus fines, nos impide militar ostensiblemente las veinticuatro horas del d铆a. Y adem谩s posiblemente fuera perjudicial para <<la causa>> porque nos aislar铆a del entorno agn贸stico. El que forman esos <<anarquistas sin saberlo>> que constituyen la savia capaz de proyectar a la minor铆a espec铆fica y militantemente 谩crata en conglomerados m谩s amplios y complejos, una porosidad que evite momificarse como un <<no lugar>>. No olvidemos que el <<estar en el mundo>> (dasein) implica estar en com煤n con los dem谩s. Ese presente de subjuntivo de hoy, trenzado de hip贸tesis y deseos que acarician la irrealidad, que ma帽ana puede transitar en presente de indicativo, con m谩s certezas que dudas y respuestas que preguntas. Adem谩s, con Michel Foucault, si el poder no reside en un solo n贸dulo sino que est谩 centrifugado en todas partes, la 贸smosis del anarquismo existencial, una 茅tica libertaria significante, ser铆a la mejor y m谩s exigente manera de impugnarlo.

En este punto es donde entrar铆a en escena esa pretendida arrogancia denunciada por Kuhn, seguramente sesgado por la <<racionalizaci贸n formal>>, lo que no evita esos ripios para iniciados (endemismos 谩cratas en el ecosistema social) en los que todos hemos ca铆do alguna vez (tipo << si somos mayor铆a es que algo habremos hecho mal>> o <<si votar sirviera para algo estar铆a prohibido>>). Es una forma de experimentar la realidad como otra cualquiera. Pero transitando esas arqueolog铆as del presente que se materializan en las ideolog铆as en liza, cabr铆a deducir que nunca estamos sobrados de referentes morales, aunque si los estamos de moralistas sobrados. Lo que no llevar铆a a concluir que cuales fuesen los consensos establecidos y sus rangos entre la <<茅tica de la convicci贸n>> y <<茅tica de la responsabilidad>>, la acci贸n pol铆tica en sociedad nunca debe ejercitarse a riesgo de sacrificar los valores. Aunque tampoco puede darse por bueno un proyecto que no vaya acompa帽ado de su correspondiente memoria econ贸mica.

No es un sincretismo ni una pugna maniquea entre ortodoxos y heterodoxos. Hay ortodoxias capaces de conjugar con la <<茅tica de la responsabilidad>> y heterodoxias compatible con la <<茅tica de la convicci贸n>>. La experiencia y su kair贸s metabolizan el momento en que lo importante sucede. El griego Polibio, el primer pol铆grafo en escribir una historia universal, dej贸 dicho sobre la necesidad de un conocimiento sin prejuicios: <<Si de la historia se quita la causa, el modo y el motivo de una acci贸n realizada, as铆 como el juicio acerca de si ten铆a o no una finalidad razonable, lo que queda puede ser un trozo brillante que entretenga durante un momento, pero no es ciencia que pueda ayudar 煤tilmente al futuro>> (en Wilhelm Nestle, Historia del esp铆ritu griego).

Tengo la convicci贸n de que aportaciones como las rese帽adas (Springer, Ib谩帽ez y Kuln) facilitan un ruptura epistemol贸gica en el tratamiento de los anarquismos al uso, capaz de remodelar y superar marcos mentales sedentarios y anacronismos hipn贸ticos.

Rafael Cid

(Nota. Este art铆culo se ha publicado en el n煤mero de febrero de Rojo y Negro)




Fuente: Rojoynegro.info