January 26, 2021
De parte de Fundacion Aurora Intermitente
210 puntos de vista


DEBATES DE LA AURORA

El día de la victoria electoral de Biden, se veía, en el centro de las celebraciones, las banderas rojinegras, en medio de un público exultante, que como no podía ser de otra manera, esperaba las palabras conciliadoras del ganador.

Mientras, en pocos meses y al albur de la situación de tensión la IWW, en la vanguardia de la lucha antiTrump, prácticamente había duplicado la afiliación.
Después de cuatro años todos sabíamos quién es ese sujeto, pero parece que se nos olvida que Biden, es un profesional de la elite política, apoyado por las grandes empresas de internet, esas que viven a nuestra costa, de toda la información que nos sacan.

Otra cuestión distinta es que con 78 años y dos ictus a sus espaldas, es dudoso que se encargue del ejercicio cotidiano del poder.

Ganaron los empresarios liberales, en todos los sentidos, que con Trump no tenían todo el pastel, pero no se puede decir que ganamos los trabajadores, en la medida que han logrado dividirnos, no por clases sociales, sino según orígenes, culturas, etnias y situación jurídica entre los trabajadores blancos empobrecidos en especial de zonas rurales y manufactureras en crisis, y paro, asoladas por la pandemia de los opiáceos, y todos los demás.

Por cierto, ¿nadie relaciona esta pandemia con la de heroína que devoró, los barrios obreros más combativos en nuestro país, a comienzos de los años 80?.
Que esta situación puede cambiar, lo demostró la huelga de las maestras (eran mayoría de mujeres), en Virginia Occidental.

En este Estado, uno de los más depauperados, conservador y con población blanca empobrecida, una huelga de maestros, boicoteada por las burocracias sindicales, contó con el respaldo de la mayoría de la población, que antepuso el conocimiento personal, la solidaridad y la difusa conciencia de clase, a otras consideraciones ideológicas conservadoras.

Ganaron, porque se mantuvieron unidas y porque lograron crear un sentimiento de simpatía y redes de apoyo, entre las mismas personas que teóricamente abjuraban de toda huelga y acción sindical.

La enseñanza es clara: es posible romper esta división por grupos de trabajadores que nos obliga a competir por los cada vez más escasos trabajos bien remunerados en el primer mundo, o simplemente trabajos entre los compañeros no cualificados.

Debemos unirnos, y como han demostrado los compañeros de IWW, en Richmond, lo primero es escuchar, establecer contactos en el barrio y el trabajo fuera de nuestros ámbitos ideológicos y recoger sus inquietudes.

Porque sobre cuestiones como el respeto en el trabajo, un salario digno y el derecho a la salud, es posible ponerse de acuerdo y luchar por ello.
La propaganda será a posteriori, pero no nos podemos dejar a la mitad de clase obrera por el camino. De ser así continuaremos con la situación actual, que, a partir de un discurso ácrata, en contra de los grupos de presión y la manipulación política desde las elites gobernantes, al final éste es monopolizado por el patrioterismo de toda laya.

Y de Biden nos creeremos sus buenas intenciones el día, que se ponga firmes, para que no nos roben nuestros datos, los ricos paguen proporcionalmente impuestos en función de sus beneficios y se reduzca el poder y el gasto del entramado militar.

Esta vez pedimos muy poco, pero aún así, nos tememos que tampoco esto pasará nunca.

Grupo Joe Hill.




Fuente: Aurorafundacion.org