May 13, 2021
De parte de Briega
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ANATOM脥A DE LAS LUCHAS POR LA COMIDA EN CANTABRIA

UNA PERSPECTIVA PARCIAL

Un peque帽o recorrido;

En el 煤ltimo a帽o se puede comprobar como los proyectos en torno al abastecimiento de comida han ido tomando m谩s presencia y relevancia. Fruto de esta etapa marcada por la pandemia y las restricciones gubernamentales asociadas, pero tambi茅n de un recrudecimiento de la precariedad y el malestar social colectivo, el acostumbrado pack militante 鈥manifestaciones, charlas, presentaciones de libros, fiestas鈥 no tiene el mismo protagonismo. Paralelamente, otro tipo de proyectos han nacido en Cantabria que tratan de dar respuesta al asunto de la autonom铆a alimentaria, a la redistribuci贸n de comida y al cubrir los espacios de asistencia y/o solidaridad que llevan copados durante d茅cadas por la iglesia y las instituciones sin ni siquiera paliar el problema que tienen las personas que se ven en dificultades para satisfacer sus necesidades b谩sicas, como es la de alimentarse.

 

La red c谩ntabra de apoyo mutuo  reaccion贸 con agilidad ante la incertidumbre pand茅mica a comienzos del confinamiento del a帽o pasado. En este sentido, y a parte de sus otras funciones, comenzaron a organizar cestas de comida de productores locales con un precio concreto para apoyar al sector rural. Un germen que dar谩 lugar posteriormente a la Cooperativa de distribuci贸n de cestas de productos de Cantabria鈥La Renovera鈥. Iniciativa que continuar铆a el reparto de cestas rurales desde el verano de 2020 hasta la actualidad.

El centro social Smolny ubicado en la calle Santa Teresa de Jes煤s en Santander, ya ten铆a la experiencia de llevar a cabo actividades de apoyo vecinal. Durante el confinamiento reparti贸 comida en colaboraci贸n con el BOA -Banco obrero de alimentos-. Actualmente mantiene abierto el espacio. Seg煤n podemos conocer de primera mano, se ha convertido en un lugar abierto a echarse una mano y generar relaciones basadas en el apoyo mutuo.

El banco obrero de alimentos actualmente reparte comida a una serie de familias en el Centro Social Matilde Zapata, proyecto nacido recientemente en el que un grupo de j贸venes han levantado un espacio apartidista para, entre otras labores de un centro social, abastecer de comida a un n煤mero determinado de personas y/o familias. En palabras suyas, prefieren que unas cu谩ntas familias reciban un apoyo completo y contundente, que dar unicamente un paquete de arroz a un mont贸n de personas. En ese sentido, priman lo cualitativo frente a lo cuantitativo y hacen hincapi茅 en la necesidad de construir barrio siendo parte de, no predicando con panfletos.

Como hemos visto, estos proyectos responden a distintas necesidades; Desde la potenciaci贸n de la econom铆a local de cara a apoyar a los productores locales, con el compromiso econ贸mico que conlleva, hasta la redistribuci贸n de alimentos sin un intercambio monetario de por medio.

Aut贸nomas  tambi茅n en la comida: Otro recorrido por iniciativas que ya exist铆an.

Cuando hablamos de comida no podemos dejar de lado las iniciativas agroecol贸gicas, los grupos de consumo autogestionados, la auto-organizaci贸n de reciclaje de alimentos en el 谩mbito urbano etc

Las iniciativas agroecol贸gicas en Cantabria son incalculables, porque adem谩s van de lo m谩s peque帽o e individual a lo colectivo y comunitario y no tiene sentido hacer un listado de las mismas. Afortunadamente seguro que no conocemos todas. Ni falta que hace.

No obstante, parece rese帽able y es importante visibilizar el extinto grupo 鈥Asalto de Mata鈥, un proyecto cooperativo de iniciativas agroecol贸gicas y de consumo responsable iniciado all谩 por 2008 cuyos integrantes lo defin铆an como una iniciativa de ecolog铆a anticapitalista, llevando a cabo una huerta colectiva. Asalto de Mata nace de la uni贸n de las huertas de Llanos de Penagos y Ecopan. De asalto de Mata salieron muchas, much铆simas ideas, una de ellas el Grupo des-consumo Acopio ecol贸gico anticapitalista, m谩s conocido como 鈥淎copio鈥. Acopio fue desde un primer momento una entidad separada de Asalto de Mata.

Entre los grupos de consumo en Cantabria, adem谩s de Acopio, se encuentran otros como Atrope. Es un grupo de consumo con n煤cleo base en El local de CNT Santander. No son los 煤nicos grupos de consumo existentes. Recomendamos la p谩gina Agroecolog铆a en Cantabria para echar un vistazo al listado de proyectos. Pero por veteran铆a habr铆a que mencionar el grupo de consumo Cuines. Adem谩s, el grupo de consumo de Cabez贸n de la Sal es otro ejemplo rese帽able, no solo por su funcionamiento autogestionario, sino por haber organizado varios a帽os las jornadas Agroecol贸gicas. Todas ellas Iniciativas que trabajan la responsabilidad del origen, procedencia y condiciones en las que se producen los alimentos escogidos para comer. M茅todos colectivos en los que auto-organizarse en torno a la comida y reducir el da帽o producido por la agroindustria y el mercado global.

Por otro lado y en general, huertas colectivas se hacen y deshacen en funci贸n de los ritmos marcados por la amistad o la afinidad. De un pasado m谩s reciente cuyos proyectos permanecen en la actualidad podemos hablar de las huertas del centro social okupado La Lechuza, compartida en momentos concretos con otras personas y/o colectivos, como fu茅 el caso de la Asociaci贸n de  trabajadoras/es parados y en precario de Santander . Sobre huertas comunitarias presentes, las personas que actualmente mantienen el espacio de la Casa El Toju en Ruente son un buen ejemplo.

Huerta de “El Toju” Junio 2020

 

En el 谩mbito m谩s urbano de Santander una peque帽a iniciativa llamada la 鈥red de apoyo de alimentos鈥 tuvo una constancia de unos 3 a帽os de actividad. Pero el nombre fu茅 m谩s ambicioso que el calado real de dicha actividad, reducida a un grupo de pocas personas conocidas con una quedada semanal para reciclar comida desperdiciada por los supermercados y plantarla en medio de una plaza. Una iniciativa que como todo proyecto autogestionado tiene sus picos m谩s fuertes de actividad, pero que requiere de relevos para que no acabe extingui茅ndose. En todo caso, una de tantas experiencias que dejan un aprendizaje para nuevos proyectos futuros. La red de alimentos recuperados no fue tanto una red como una pr谩ctica cotidiana que intentaba romper con el asistencialismo, visibilizar las grandes cantidades de comida que se tiran cotidianamente en los contenedores de las ciudades e invitar a las personas a que cojan lo que es suyo sin verg眉enza y practiquen el apoyo mutuo a pie de calle sin dinero de por medio.

 

Campa帽as de apoyo al comercio local; Debates informales entre compa帽eros

Las campa帽as en defensa del comercio local se han llevado a cabo de siempre por colectivos e individualidades que ponen en cuesti贸n el consumo globalizado de mercanc铆as y el abuso de las grandes superficies que acaban con la econom铆a local de las vecinas que tienen peque帽os negocios en sus barrios y pueblos.

Campa帽a de sensibilizaci贸n hacia el comercio local

 

El a帽o pasado en la ciudad de Santander, la extrema derecha se uni贸 al carro del campa帽ismo. Desde distintos grupos e individuos antifascistas se intent贸 ir tienda por tienda explicando a las personas de los comercios que hab铆an aceptado sus carteles, quienes estaban detr谩s de dicha propaganda. La experiencia nos dice que el mensaje es tan positivo y complaciente con los due帽os de los comercios, que obviamente aceptan. 驴Qui茅n va a estar en contra del comercio local? Est谩 claro que los propios comerciantes no. La otra verdad es que el calado pol铆tico de los grupos fascistas en este sentido es m铆nimo, ya que la mayor铆a de las personas que son informadas quitan sus carteles.  Otra gran parte les deja, no por convicci贸n, sino porque el mensaje 鈥apoya el comercio local鈥 les gusta. Practicamente nadie se fija en las connotaciones del grupo que firma el cartel. Una cuesti贸n interesante a recalcar pues, de la misma manera, nada puede hacernos pensar que las campa帽as de grupos antifascistas, por un consumo responsable y/o anticapitalistas, tengan ninguna diferencia en su capacidad de incidir.  El calado de unos carteles como herramienta pol铆tica es insuficiente, superficial y distante, sino va acompa帽ada de otro tipo de pr谩cticas complementarias. Cierto es que, como muchas otras herramientas, supone posibilidades de encuentro y conversaci贸n, que no es poco. La campa帽a “cuida de tus vecin@s” fue una herramienta necesaria

Otros debates informales en torno a las campa帽as pro comercio local se plantean de otra manera. Por ejemplo. Algunas posturas desmitifican el apoyo al comercio local sin necesidad de entrar en aspiraciones maximalistas e ideol贸gicas que tengan que ver con la cr铆tica al dinero, la cr铆tica radical a la econom铆a y a los peque帽os empresarios.

驴Qu茅 tiene un supermercado que no tenga un comercio local? Posee personas currando bajo unas condiciones laborales similares. Estas personas comparten horas de sus d铆as en su jornada laboral. Son proletarias vendiendo su fuerza de trabajo a cambio de un salario para poder comer. Muchas de ellas pueden ser tan vecinas como las personas que curran en comercios locales. Muchas de ellas incluso est谩n en posiciones de explotadas, a diferencia de quienes llevan algunos comercios locales. Adem谩s, tienen la posibilidad de apoyarse en el curro, de generar practicas de solidaridad entre trabajadoras e incluso, llegado el caso, de llevar a cabo herramientas de lucha para exigir la mejora de sus condiciones laborales. Cuesti贸n m谩s dificil en comercios locales donde muchas veces el negocio es familiar, e incluso muchas personas pueden tener actitudes reaccionarias. Otra cuesti贸n obvia es que los precios de los productos de las grandes superficies suelen ser m谩s baratos. La cuesti贸n de clase es decisiva en este asunto donde la supervivencia va por encima de los discursos anti-globalizaci贸n. Cualquier persona, por politizada que est茅, podr谩 comprobar esta contradicci贸n en su vida cotidiana. Que la pr谩ctica genere discusi贸n y debate es, cuanto menos, alentador.

 

Asistencialismo; 驴La excusa para no actuar, una cuesti贸n inevitable dentro de la pr谩ctica comunitaria, o qu茅?

Nosotros no queremos jugar con la miseria de la gente, no hacemos c谩lculos estrat茅gicos sobre cu谩nta pobreza hace falta para que se produzca una revuelta. No creemos en el Cuanto peor, mejor, y es por eso que hacemos lo que hacemos. Apostamos y apostaremos por la solidaridad, pero no por ello queremos dejar de se帽alar a los responsables de toda esta miseria estructural, que no ha comenzado con el coronavirus ni tampoco acabar谩 con 茅l.Xarxa d麓aliments de Vallcarca (Barcelona)

La diversidad de formas de entender lo que hemos llamado 鈥las luchas por la comida鈥 y las diferencias de los proyectos nombrados muchas veces se definen en torno al concepto del asistencialismo; Quienes se centran m谩s en empezar desde cero en proyectos m谩s favorables a ser protagonizados por personas ya politizadas con una manera determinada de entender las cosas, quienes se centran en potenciar la econom铆a de quienes se ven afectadas por las situaciones de crisis en sus peque帽os trabajos, quienes buscan suprimir intermediarios en la adquisici贸n de los alimentos que consumen, quienes intentan mitigar el da帽o de la precariedad y la violencia sist茅mica contra las personas m谩s vulnerabilizadas, as铆 como quienes no quieren entrar en ninguna de estas pr谩cticas porque piensan que no hay que apuntalar la crisis ni sostener el sistema apagando fuegos.

En todo caso, es dificil identificar el asistencialismo como un problema sino existe una sensibilidad libertar铆a detr谩s. De otra manera, no tiene por qu茅 haber contradicci贸n en que exista una sociedad con asistentes profesionalizados y personas asistidas. Dentro de dicha sensibilidad, la diferencia est谩 en llevar a cabo proyectos comunitarios y toparse en la pr谩ctica con din谩micas asistencialistas de las que hacer autocr铆tica para reducirlas en la medida de lo posible, o en renunciar de antemano a la posibilidad de equivocarse en el intento. Este sin duda tambi茅n es un debate abierto sobre el que muchas iniciativas y/o compa帽erxs, marcan sus diferencias.

En la pr谩ctica no resulta tan f谩cil  establecer la l铆nea entre asistir y apoyar a alguien  cuando se generan estructuras autogestionadas. Sobre la pr谩ctica, infinidad de situaciones y circunstancias hacen que algunas personas puedan llevar a cabo un tipo de tareas y a otras les sea m谩s dificil. Personas aparentemente asistidas pueden estar llevando a cabo otras labores necesarias menos visibles. Personas que s贸lo se impliquen cuando el problema les afecta a ellos y luego desaparezcan puede haber muchas. Pero en todo caso esa realidad s贸lo se puede conocer cuando nos arriesgamos a llevar a cabo proyectos que superen la inmediatez y el entusiasmo del inicio y puedan tener una madurez y una constancia que permita conocernos en el tiempo y comprobar quien se queda y quien se va. En una sociedad tan atomizada y con una ingenier铆a social tan proclive al aislamiento, a veces la comida o cualquier otro tipo de satisfacci贸n de una necesidad vital puede ser un medio para conocerse. Sin estos motivos materiales, es dificil entablar vidas colectivas y saber del otrx. Sin embargo, tambi茅n es cierto que es necesario reformular en cada momento a quienes estamos beneficiando con nuestras pr谩cticas y hacia donde queremos apuntar con la dedicaci贸n de nuestro tiempo y nuestra energ铆a.

Mucho m谩s que satisfacer una necesidad vital; De la capacidad de encuentro a las luchas sociales

 

La diversidad de t谩cticas es inevitable. Tambi茅n en eso que hemos llamado 鈥las luchas por la comida鈥 La capacidad de asumir que no todxs queremos centrar las energ铆as en las mismas cosas, define tambi茅n la posibilidad de complementar los proyectos que existen, as铆 como de no confluir cuando sea imposible sin choques ni dramas de por medio. Los proyectos m谩s centrados en la agroecolog铆a, seguramente no puedan atender la organizaci贸n de comedores comunitarios.Nuestro tiempo y nuestra energ铆a son limitados.

La diversidad tambi茅n se encuentra en las formas de conseguir la comida para compartirla. De ah铆, los huertos, los hurtos, los recicles, las compras etc 驴Por qu茅 renunciar a ninguna? Algunos ejemplos muy latentes en otras partes del mundo, llevados a cabo al margen de las instituciones pueden inspirarnos para no conformarnos. No hay pro qu茅 acostumbrare  con no morirnos de hambre en la soledad de nuestros 谩mbitos privados y dom茅sticos, sino que es importante iniciar proyectos que a la vez que satisfagan la necesidad b谩sica de comer, rompan con el aislamiento, tomen la calle, y nos recuerden que la palabra “compa帽ero鈥 viene de “compartir el pan鈥.

En el territorio gobernado por el estado de Chile podemos encontrar un ejemplo de autonom铆a y apoyo mutuo en torno a la comida durante la revuelta social iniciada antes de la pandemia global. Las ollas comunes, iniciativas comunitarias para enfrentar el hambre y la miseria producida por el modelo capitalista. El acto b谩sico y cotidiano de cocinar y de alimentar a otra persona se transforma en un s铆mbolo pol铆tico de cuidado mutuo como resistencia.

En el contexto brasile帽o postcovid los movimientos rurales tienen una gran importancia para producir alimentos saludables para la poblaci贸n, y para liderar en temas de medio ambiente, energ铆a y soberan铆a alimentaria. Hay an谩lisis que apuntan a una 鈥減andemia鈥 de falta de alimentos para la poblaci贸n. Muchas favelas ya tienen personas que pasan hambre. En respuesta, hay muchas campa帽as de solidaridad y de distribuci贸n de cajas de comida a los vecinos de las favelas y almuerzos para llevar para las personas que viven en la calle.

Los contextos sociales de estos ejemplos, as铆 como sus procesos hist贸ricos, son muy distintos al nuestro, pero ya no podemos decir que dichas condiciones materiales no tengan en com煤n las dificultades para comer todos los d铆as por parte de cada vez m谩s personas. Esta situaci贸n condiciona las iniciativas de los movimientos sociales, pero tambien, depende de las ganas de atreverse a probar cosas nuevas y asumir el riesgo de equivocarse, el arrebatarle espacio al capital.

Este art铆culo no pretende abarcar toda la anatom铆a de aquello que hemos llamado “las luchas por la comida en Cantabria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Fuente: Briega.org