May 26, 2022
De parte de Indymedia Argentina
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Ilustraci贸n: Ana Penyas

Andalucia: La revoluci贸n de las comadres

Feminismos de los Sures y Mujeres Supervivientes forman parte de la cartograf铆a de experiencias pol铆ticas basadas en las resistencias cotidianas y los afectos como motor de cambio, presentes en toda Andaluc铆a. Estos proyectos suponen un cambio en el modo de entender el sindicalismo y el apoyo mutuo.

Aurora B谩ez Boza

21 Mayo 2022 

Unas mujeres toman caf茅 en la mesa de la cocina tras limpiar. Una obrera le trae un tupper de comida a su compa帽era porque sabe que a veces no le da tiempo a prepararse nada. La dependienta aparta un vestido para una clienta de confianza que est谩 pasando penurias. En las noches de verano, una vecina baja con una botella de vino de su pueblo que le han regalado para una ocasi贸n especial y la pone encima de la mesa de pl谩stico entre las sillas de propaganda y los abanicos. Una jornalera carga una caja m谩s por su compa帽era porque hoy tiene el d铆a flojo. Una madre lleva de excursi贸n a los hijos de todo su bloque para que las dem谩s puedan descansar un d铆a.

鈥淗ay miles de espacios que solo las comadres rellenan, y es ah铆 en estos tiempos sin duelo donde las feministas de ahora tenemos que agarrarnos como a un clavo ardiendo. Comadre un lugar en el mundo, sin juicio y sin peleas, un sitio de paz entre tanta guerra鈥. 

Mar Gallego recuerda en su libro 鈥淐omo vaya yo y lo encuentre鈥 la historia de Antonia y Regli, que podr铆an haber vivido cualquiera de estas escenas que componen nuestro cotidiano. Esas pr谩cticas por las que muchas veces hemos pasado sin prestar atenci贸n, pero cuya fuerza pol铆tica hoy estamos empezando a vislumbrar y apreciar. 鈥淓l comadreo es una forma de supervivencia ante el sistema patriarcal en el que vivimos鈥, reflexiona la te贸rica feminista Carmela Borrego Castellano, que acaba de publicar su libro Encarnando el territorio Feminismo(S) Andaluz(ES) en Kaotica editorial.

M谩s all谩 del sindicalismo: el comadreo

El comadreo son verdaderas pr谩cticas de apoyo mutuo para las que no hace falta saber pronunciar 鈥嬧婯ropotkin. Una cartograf铆a de experiencias, subjetividades y aprendizajes que han sido infravaloradas y que hoy pueden tener la llave para revolucionar de qu茅 modo entendemos hacer pol铆tica, colectividad y sindicalismo. 

鈥淟as mujeres que ahora mismo estamos en lucha somos mujeres lumpen, esas mujeres que ni la izquierda quer铆a, nos dej谩bamos comprar unas veces por unos y otras veces por otros. Somos esas lumpens que se espabilaron, somos las que hoy en d铆a estamos haciendo pol铆tica sindicalista, pol铆ticas feministas y pol铆tica social y me parece que somos las que estamos haciendo el movimiento m谩s revolucionario que se est谩 haciendo a nivel estatal鈥. 

Mar铆a Jos茅 Barrera habla desde su barrio sevillano, Amate. Acaba de volver de limpiar una de las casas, trabajo que realiza por las ma帽anas, y ahora toca la jornada de activismo. Lleva a帽os en el activismo, desde el 15M, la marcha de la dignidad, y en 2017 fund贸 el Colectivo de Prostitutas de Sevilla 鈥攖rabajo que ejerci贸 durante m谩s de 20 a帽os鈥 para la lucha por los derechos sociales de las trabajadoras sexuales. Ella sabe perfectamente la necesidad del comadreo para la acci贸n pol铆tica: 鈥淣osotras no solamente necesitamos una organizaci贸n sindical, nosotras necesitamos unas redes de apoyo entre hermanas鈥.

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鈥淣o a todo el mundo le sirve el sindicalismo porque no todo el mundo tiene los mismos ejes de opresi贸n, las mismas posibilidades de transformaci贸n desde las din谩micas impuestas desde Occidente鈥, dice la te贸rica feminista Carmela Borrego Castellano

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Esta declaraci贸n recuerda a las palabras que Audre Lorde expuso y dej贸 escritas en 鈥淟as herramientas del amo no pueden destrozar la casa del amo鈥, publicadas en uno de los libros que m谩s comadreo intelectual y po茅tico refleja, Este puente mi espalda: 鈥淧ara las mujeres la necesidad y deseo de compartir la afectividad entre s铆 no es patol贸gico sino un rescate, y es dentro de este conocimiento en el que nuestro poder verdadero se redescubre. Es esta conexi贸n verdadera entre mujeres lo que teme tanto el mundo patriarcal鈥. Carmela Borrego Castellano pone el foco en que las pr谩cticas y las necesidades de las mujeres pobres y precarias van m谩s all谩 de lo que entendemos por sindicalismo cl谩sico: 鈥淣o a todo el mundo le sirve el sindicalismo porque no todo el mundo tiene los mismos ejes de opresi贸n, las mismas posibilidades de transformaci贸n desde las din谩micas impuestas desde occidente. Muchas mujeres est谩n organizadas sin que haya un estamento burocr谩tico que las rija, simplemente por coordinaci贸n y opresi贸n han hecho unas alianzas concretas que les ha permitido luchar contra el patronato. Las mujeres dentro de sus posibilidades siempre han tenido espacios de lucha y resistencia que son comadreos鈥.

La autora habla de la necesidad de darle una vuelta a lo que tenemos concebido como sindicato si se quiere acoger a todas las distintas situaciones de las mujeres y disidencias en precariedad: 鈥淯n sindicalismo feminista en vez de mirar a los sindicatos masculinizados tiene que empezar a crear din谩micas, poner en valor todas las experiencias de las mujeres que no se han podido sindicar a lo largo de la historia y que han creado estrategias colectivas para luchar contra el patriarcado capitalista y racista, tiene que ser de una forma que ponga los cuidados en el centro sin romantizar los cuidados鈥.

Esto es lo que se est谩 intentando a la hora de construir Feminismos de los Sures, que pretende ser una plataforma de colectivos feministas para generar apoyo mutuo y alternativas a la situaci贸n de las mujeres precarias y pobres, desde ellas mismas. En esta plataforma se encuentran las Jornaleras de Huelva en Lucha, trabajadoras de los cuidados, el Colectivo de Prostitutas de Sevilla y otras trabajadoras precarias y empobrecidas. Mujeres que han salido de los sindicatos y del feminismo hegem贸nico por no sentirse representadas y sentir que se minusvaloran sus conocimientos. 鈥淒e los feminismos hegem贸nicos nos hemos ido todas, hay que ser autocr铆ticas y ver c贸mo nos organizamos, hay que desenredar antes de tejer鈥. Seg煤n el propio colectivo, su objetivo es construir un lenguaje com煤n a trav茅s de dos maneras: 鈥淯na parte sindical para las precarias, donde vamos a formarnos para formar en derechos laborales. Y una parte social para los pobres para dar informaci贸n, saber cu谩les son sus derechos y poder se帽alar a la industria del rescate鈥, comenta Marijose.

La necesidad de trabajar conjuntamente en estas dos vertientes se debe a la gran variedad de casos y situaciones que viven las trabajadoras precarias y empobrecidas. Por un lado, 鈥渟indicalmente las precarias se tienen que organizar de una manera y las pobres de otras. Por ejemplo, las putas tenemos que luchar por derechos sociales reconocidos. Las jornaleras y las cuidadoras tienen que luchar para que se cumplan los derechos. La mitad de los casos tienen cosas reconocidas, pero no se las cumplen鈥, reflexiona Barrera. Desde el colectivo buscan poner en el centro todas las estrategias y saberes para conseguir una red de apoyo estable y mejoras en la dignidad de vida de las mujeres y disidencias precarizadas: 鈥淐reemos que sindicalmente lo vamos a conseguir todo, creemos que por los derechos sociales, pol铆ticas p煤blicas, podemos cambiarlo todo; todo va de la mano y la acci贸n est谩 en la calle. Y eso es lo que le tenemos que mostrar a la gente, que nadie sobra鈥. Esta plataforma busca tambi茅n dotar de una red de apoyo para aquellas mujeres en situaci贸n de pobreza o precariedad, poniendo a su disposici贸n informaci贸n, formaci贸n en torno a sus derechos, ya que creen que 鈥渓a industria del rescate no te da la mano para que subas el primer escal贸n y vayas subiendo, sino para que t煤 te mantengas siempre con miedo a no subir la escalera鈥, contin煤a Barrera.

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Antonia Avalos abrazando a una compa帽era en el comedor del Pumarejo. Foto: Salvador Del Valle

Revoluci贸n de las comadres 

Las mujeres que componen Feminismos de los Sures han puesto en el centro los aprendizajes de su cotidianidad, de comadreos cotidianos, junto a sus experiencias de ser silenciadas por sindicatos mayoritarios y feministas hegem贸nicas, la rabia de que su situaci贸n de empobrecimiento y precariedad laboral no cambie y se ponen manos a la obra para la acci贸n. 鈥淟os feminismos de los sures no es solo porque estamos en el sur, sino porque en las luchas est谩n los nortes y los sures, los sures son las precarias y las pobres, y en los nortes hay otras cosas y en todos los territorios hay eso. Tenemos que atravesarnos鈥, comentan desde la plataforma. Feminismos de los Sures tiene como objetivo utilizar todas las estrategias posibles para enfocarse en la dignidad de las mujeres precarias y pobres. Por ello, en el mes de junio realizar谩n una formaci贸n sindical junto al proyecto El Taller de Sevilla, abrir谩n un espacio para la atenci贸n y seguir谩n construyendo su red de apoyo. 鈥淵o creo que el apoyo mutuo es lo que hace Antonia Avalos鈥, sentencia Barreras cuando hablamos sobre qu茅 significa para ella ese t茅rmino que tantas bocas y libros llena.

El sonido de las ollas contra el ruido de la gentrificaci贸n

La plaza del Pumarejo es el coraz贸n del barrio de San Juli谩n, en el casco hist贸rico de Sevilla. Entre locales modernos, tabernas reformadas y ruidos de maletas a煤n queda un rastro de la vecindad que fue en los j贸venes bebiendo litros en los bancos, una se帽ora que toma el sol sobre su tacataca y, sobre todo, en la casa del Pumarejo que preside el espacio. Frente a ella, los martes y los mi茅rcoles, si afinas el o铆do, puedes escuchar c贸mo el sonido de las cacerolas, las risas de las mujeres y la cumbia le hacen frente al ruido de la gentrificaci贸n y el capitalismo que devora la ciudad y a sus consecuencias de empobrecimiento y precariedad. 鈥淒esde que llegu茅 me di cuenta de que era necesario un espacio as铆. Vine con una ni帽a peque帽a, viv铆a en una casa okupa, hab铆a mucho miedo y mucha soledad. Llegu茅 a sentirme angustiada y sola de no tener a quien platicarle o a quien me protegiera, me compartiera la comida, me regalara un su茅ter, me invitara a su casa a comer. No entend铆a mucho los tr谩mites burocr谩ticos y quer铆a tener una amiga que me acompa帽ara. Desde el segundo d铆a que llegue a Espa帽a sab铆a que me hac铆an falta amistades amorosas, feministas y solidarias en mi vida鈥, comenta Antonia Avalos mientras no para de recibir a gente que quiere saludarla.

As铆 surgi贸 el comedor de mujeres supervivientes en la casa del Pumarejo, un espacio emblem谩tico de las luchas sociales en la ciudad de Sevilla, en 2013. Un espacio autogestionado vinculado a las necesidades de las mujeres en situaci贸n de precariedad, exclusi贸n social y violencias patriarcales. 鈥淓l comedor surge por el hambre y la precariedad. No ten铆amos para comer, no ten铆amos empleo, entonces juntamos un pu帽adito de lentejas y de aceite de arroz y el cocinar juntas y el re铆rnos juntas, pues sab铆amos que nos hac铆amos falta, pero que tambi茅n que nos hac铆amos bien, nos daba seguridad, y es un refugio: nuestras miradas, nuestros cuerpos, cocinar juntas, limpiar juntas鈥, prosigue Antonia.

鈥淓s verdad que todas las mujeres tenemos una herida patriarcal, pero las mujeres migrantes aparte por el tema del racismo y la violaci贸n constante de nuestros derechos humanos鈥, comenta Antonia Avalos, del comedor de Mujeres Supervivientes de Sevilla鈥.

Una se帽ora mayor del barrio recoge unos mu帽ecos vestidos de cofrades que llevan toda la Semana Santa en esta sala. Una chica limpia algunos platos de la mesa. Otra mujer explica cu谩les son sus pasos favoritos de perreo. Este espacio supone uno de los mayores espacios de encuentro colectivo en la ciudad, para todo tipo de mujeres y disidencias. Un espacio abierto para debatir, compartir, ayudar y volver a hacer del barrio una comunidad.

Especialmente es un punto de encuentro para las mujeres migrantes en Sevilla, ya que son ellas las que se encuentran al frente de este proyecto. Un lugar curativo donde poner sobre la mesa la herida colonial y racista que diariamente soportan sus cuerpos. 鈥Es un refugio, de sentirte c谩lida, segura, protegida y feliz. Es verdad que todas las mujeres tenemos una herida patriarcal, pero las mujeres migrantes aparte por el tema del racismo y la violaci贸n constante de nuestros derechos humanos. Hay una herida migrante y la curamos con ternura, con un bailecito de cumbia, con cuidarnos y estar juntas鈥, comenta Avalos.

A pesar de que el comedor lleva casi 10 a帽os siendo un ejemplo de pr谩ctica pol铆tica y restaurativa para los individuos y lo colectivo, Antonia se queja de que no cuentan con ellas desde los movimientos sociales de la ciudad y las instituciones todo lo que deber铆an, y lo achaca al racismo: 鈥Yo creo que no nos ven lo suficiente porque nos siguen viendo como las otras, siempre nos falta algo y creo que tiene que ver con que somos migrantes, siempre se duda de todos nuestros t铆tulos, de nuestras capacidades intelectuales, de nuestras capacidades autogestivas, de nuestras capacidades de una lucha constante desde un feminismo del sur decolonial. Siempre se duda de que algo nos falta y de que no somos lo suficiente blancas, inteligentes鈥, sentencia Antonia, que percibe suspicacia hacia sus vidas y sus cuerpos. 鈥淣o nos invitan a muchas cosas que se hacen en la ciudad sobre problemas urbanos, de desempleo, de justicia, de salud, de igualdad, de violencias, de inventar un mundo nuevo, de vivienda. Nosotras tenemos cosas que decir porque todas esas violencias atraviesan nuestras vidas y nuestros cuerpos y adem谩s porque estamos generando una inteligencia colectiva y formas de pensar y de sentir que deben ser escuchadas y que se pueden construir desde la alteridad. Somos autoras, tenemos publicaciones, cosas inteligentes e interesantes que compartir con las mujeres de aqu铆; creo que ah铆 hay un prejuicio racista que no est谩 revisado, que dice que est谩 en contra de todos los fascismos, pero en el d铆a a d铆a no se revisa su racismo鈥, prosigue.

Tambi茅n cree que el propio movimiento feminista no pone en el centro pr谩cticas como esta: 鈥淓l 25N y el 8M son asambleas muy potentes, pero solo se articulan al rededor de esas fechas tan marcadas. Nosotras estamos todo el a帽o, todos esos feminismos que tienen discursos tan potentes, pero en el d铆a a d铆a las que estamos somos las de abajo, las de a pie, resolviendo problem谩ticas y tambi茅n pensando y repensando nuestras vidas el sistema, las injusticias y las soluciones a nuestra situaci贸n鈥.

Mujeres Supervivientes, adem谩s de ser una red de apoyo y un espacio de encuentro, es una entidad que genera pensamiento colectivo, intelectual y situado. Actualmente, se encuentra participando en dos estudios, el primero sobre c贸mo impactan las carencias y deficiencias del sistema en las vidas de las mujeres migrantes, que hacen que se vean sometidas a mayor explotaci贸n, precariedad e ilegalidad. El otro versa sobre la huella migrante, una cartograf铆a de las subjetividades de las mujeres migrantes y de c贸mo el proceso migratorio afecta en la construcci贸n de nuevas identidades. El apoyo mutuo y el comadreo est谩n dentro de todas las pr谩cticas que se llevan a cabo dentro de Mujeres Supervivientes porque, como recuerda Antonia Avalos, 鈥測o pienso que es ese amor profundo a la vida que no tiene que ver con el amor cursi, sino con ese amar desde el coraz贸n, desde las entra帽as desde partir el pedazo de pan y compartirlo con tu hermana, igual la ropa, o si alguien es desahuciado estar pendiente a ver d贸nde se puede acomodar, ayudar a hacer un CV y que te ayuden a ti tambi茅n a resolver cosas que tienen que ver con el empadronamiento, eso son acciones que tienen que ver con la vida cotidiana鈥. Para ella, generar pol铆tica 鈥渢iene que ver con lo que me genera el otro, la otra, su cuerpo, su ternura, la energ铆a que irradia la fuerza para menear las cazuelas en los fogones鈥.

Mujeres Supervivientes y Feminismos de los Sures son puntos de una cartograf铆a de pr谩cticas que se est谩n llevando a cabo de distintas formas en toda Andaluc铆a, como La Medusa en M谩laga o La Asociaci贸n Kampito en Granada. Unas experiencias que ponen el comadreo en el centro para la subversi贸n pol铆tica desde distintos lugares: lucha antigentrificaci贸n, sindicalismo, salud mental, ruralidad o flamenco, como es el caso del colectivo Las Asarvah谩s (Sevilla) que saben definir con esta buler铆a compuesta colectivamente lo que es el apoyo mutuo mejor que los pensadores rusos: 

鈥淎y vente prima, vente pac谩 / 

 Ay vente prima, vente pac谩 / 

 Que si estamo toas juntitas / 

 Ni un pucherito nos va a falt谩 / 

 Que ni un pucherito nos va a falt谩鈥.

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fuente: https://www.elsaltodiario.com/feminismos/la-revolucion-de-las-comadres

enlaces relacionados:

https://www.facebook.com/mujeressupervivientes/

https://www.facebook.com/territorioyfeminismos/videos/feminarios-ecologistas-de-los-sures/2965799866982731/

tambi猫n en https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2022/05/26/andalucia-feminismos-de-los-sures-en-resistencia/

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Fuente: Argentina.indymedia.org