October 9, 2021
De parte de La Haine
281 puntos de vista


Dicen 鈥渆s muy surrealista la foto del rey de Espa帽a en sus cacer铆as de elefantes鈥 o 鈥渜ue surrealistas son las mansiones de los millonarios鈥濃 el Surrealismo es muy otra cosa

Para despejar toda duda, Andr茅 Breton en el Segundo Manifiesto del Surrealismo (1930) expuso, con todas sus letras y consecuencias: 鈥totalmente, sin reservas, nuestra adhesi贸n al principio del materialismo hist贸rico鈥. E insisti贸: 鈥el surrealismo se considera ligado indisolublemente, como consecuencia de las afinidades antes se帽aladas, a la trayectoria del pensamiento marxista, y s贸lo a esa trayectoria鈥. Esto bastar铆a para desautorizar cualquier utilizaci贸n del t茅rmino 鈥渟urrealismo鈥 para fines tan bobos como enmascarar las aberraciones de no pocas conductas oligarco-burguesas.

Se ha o铆do decir 鈥渆s muy surrealista la fotograf铆a del rey de Espa帽a en sus cacer铆as de elefantes鈥 o 鈥渜ue surrealistas son las mansiones de los millonarios鈥濃 el Surrealismo es muy otra cosa:, 鈥El Surrealismo es un puro automatismo ps铆quico por el cual se intenta expresar, verbalmente o de cualquier otra manera, el funcionamiento real del pensamiento en ausencia de cualquier control ejercido por la raz贸n al margen de toda preocupaci贸n est茅tica o moral.鈥 Primer Manifiesto del Surrealismo (1924). Algunos, incluso han cre铆do ver en el Movimiento surrealista una contribuci贸n, en combate, hacia una Est茅tica Marxista. 

Tendr铆a poca o ninguna importancia que Bret贸n hubiese declarado tal adhesi贸n al m茅todo de Marx si no fuese porque esa definici贸n, que molesta a tantos, contiene la idea revolucionaria de que la 茅tica sea la est茅tica del futuro. Que la 茅tica norme, como pens贸 Adolfo S谩nchez V谩zquez, esa parte decisiva de las relaciones sociales en las que, el juicio del gusto sea explicable como base y producto de la lucha permanente por la igualdad entre los seres humanos y la justicia social 鈥渄eseable, posible y realizable鈥. 

Aqu铆 se asume que de nada sirve una apolog铆a adoratriz que abone palabrer铆o de 鈥渃ulto a la personalidad鈥 y, lejos de eso, aqu铆 se expide una mirada cr铆tica que no est谩 dispuesta a rendirse ante las emboscadas del olvido hegem贸nico ni ante las tergiversaciones que van hundiendo toda herencia revolucionaria en los pantanos de la chabacaner铆a ideol贸gica al uso. Bret贸n fue ni ser谩 un santo art铆stico de establishment ni ser谩 carne de la desmemoria funcional al lavado de cerebro oficializado por el 鈥渂uen gusto鈥 acad茅mico, art铆stico o burocr谩tico. Su obra es una herencia que marca horizontes indispensables para completar las revoluciones econ贸mico-pol铆ticas con revoluciones semi贸ticas emancipadoras y eso no debe olvidarse. El pretexto de su natalicio es eso鈥 un pretexto.

Mil cosas no se le perdonan a Breton, y acaso algunas con raz贸n, pero las que destacan son de suyo revelaciones de una lucha de ideas que se despliegan en las honduras m谩s significativas de los debates pol铆ticos m谩s salientes de nuestro tiempo. No se le perdona haber interpelado la l贸gica monstruosa del capitalismo en el periodo de entreguerras ni sus extensiones camufladas d茅cadas despu茅s; nos se le perdona su amistad con Le贸n Trotsky de la que surgi贸 el Manifiesto de la FIARI (Federaci贸n Internacional del Arte Revolucionario Independiente) manifiesto 煤nico en el que se dan cita las ideas de un revolucionario internacionalista y escritor como Trotsky y el m谩s destacado militante de la vanguardia intelectual y art铆stica europea. En ese manifiesto se encuentran de manera deslumbrante la pol铆tica est茅tica y pol铆tica revolucionaria. 

No se le perdona a Bret贸n su poes铆a y el lugar que le otorg贸 al amor como militancia humanista, 煤nica capaz de reconciliar a la especie humana consigo misma. No se le perdona la s铆ntesis que propuso en el surrealismo para igualar al arte con los sue帽os, con la magia, con el azar, con lo l煤dico, con el amor mismo. No se le perdona politizar la filosof铆a y filosofar la pol铆tica desde el arte revolucionario para demoler el imperio de la esclerosis ideol贸gica de una burgues铆a, ya entonces adicta al consumo de la 鈥渙bra de arte鈥 como mercanc铆a de vanidades y de inversiones rentables. 

Y desde luego no se le perdona haber quebrado los idilios de algunos artistas que se creyeron ajenos o indemnes a los estragos del debate capital-trabajo, que no se sent铆an trabajadores ni ten铆an v铆nculos con el proletariado bajo ninguna de sus definiciones o expresiones. No le perdonan ni le perdonar谩n, eso hace m谩s crucial mantener la memoria en combate, la lista enorme de tareas que hered贸 a las generaciones posteriores. Legado cargado con apelaciones e interpelaciones. Legado premonitorio que vio venir la andanada de emboscadas 鈥渘arrativas鈥 en las que hacer pasar por 鈥渓oquitas鈥 ciertas formas o ciertas frases desligadas del trabajo revolucionario en los campos semi贸ticos, se har铆a recurso rentable de publicistas o propagandistas serviles al enga帽o y las ideolog铆as contrarrevolucionarias. 

As铆 se apuraron muchos a dar por muerto al Surrealismo como han dado por muerto al Marxismo. Octavio Paz y sus esbirros en primer lugar. Pero los muertos que ellos matan gozan de muy buena salud y los mataron tan mal que siguieron cantando todos los himnos revolucionarios que permanecen anidados en las entra帽as del arte, de la est茅tica, de la semi贸tica que ser谩n revolucionarias o ser谩n nada鈥 que aguardan eso que invocan muchas fuerzas rebeldes en todo el mundo: 鈥淣ada hay m谩s poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo鈥 V铆ctor Hugo.

Centro Sean MacBride




Fuente: Lahaine.org