April 10, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
313 puntos de vista


Cuando se cumple una d茅cada del bombardeo de Libia por un combinado militar formado por Estados Unidos y la OTAN, dos actores del conflicto b茅lico donde Espa帽a tuvo un papel estrat茅gico, 脕ngel Gabilondo, entonces ministro del Gobierno de Rodr铆guez Zapatero (el surgido del << 隆No a la Guerra! >>), y el JEMAD Julio Rodr铆guez, concurren a las elecciones del pr贸ximo 4M como referentes del t谩ndem PSOE-UP que gobierna a nivel del Estado. Esta vez en son de paz, aunque cada cual a su bola y tomando las distancias de rigor. Porque hoy el candidato socialista a la CAM rechaza colaborar con el <<planteamiento extremista y radical>> de Pablo Iglesias, el jefe de filas del <<general rojo>> favorito del Pent谩gono que tiene confesado haberse dejado crecer la barba <<por rebeld铆a>> (El Pa铆s, 18/11/2018).

El inicio del ataque a la Libia de Muamar el Gadafi en marzo de 2011 ven铆a avalado con los sacramentos que rigen el derecho internacional de los m谩s fuertes. Era consecuencia de una resoluci贸n de la ONU, adoptada mayoritariamente por el Consejo de Seguridad (solo hubo abstenciones), y en lo concerniente a Espa帽a ratificada por el parlamento con el 煤nico rechazo de los diputados de Izquierda Unida (IU) y el Bloque Nacionalista Gallego (BNG). Adem谩s, la leyenda que jalonaba la intervenci贸n militar sosten铆a que buscaba evitar las represalias del r茅gimen contra la poblaci贸n civil en el ciclo de protestas de la <<primavera 谩rabe>> desencadenadas en T煤nez y Egipto. Pero el resultado a diez a帽os vista es una interminable guerra civil tribal y la destrucci贸n y saqueo de uno de los pa铆ses con mayor prosperidad de la zona.

Recordando aquellos acontecimientos, la publicaci贸n de izquierdas italiana Il Manifesto, fundada por Rossana Rossanda, se帽alaba en su 煤ltima entrega del pasado 29 de marzo de la mano de Manlio Dinucci: <<Aunque el Pent谩gono ya hab铆a emprendido su estrategia de destrucci贸n de todos 鈥巐os Estados en los pa铆ses del Medio Oriente ampliado, la destrucci贸n de Libia fue 鈥巖esultado de una maniobra urgente de orden financiero. 鈥嶽鈥 En 7 meses, los aviones de Estados Unidos y de los pa铆ses de la OTAN implicados en aquella 鈥巃gresi贸n realizaron 30.000 misiones contra Libia, entre ellas 10.000 misiones de ataque, 鈥巙tilizando contra el pueblo libio m谩s de 40.000 bombas y misiles.

鈥嶢s铆 fue destruido ese Estado africano que, como consta en la documentaci贸n del Banco Mundial 鈥巆orrespondiente al a帽o 2010, manten铆a 芦altos niveles de crecimiento econ贸mico禄, con un 鈥巃umento anual de su PIB de 7,5%, y registraba 芦altos indicadores de desarrollo humano, como el 鈥巃cceso universal a la escuela primaria y la instrucci贸n secundaria, y m谩s de un 40% de personas 鈥巌ncorporadas a estudios universitarios. [鈥鈥 El Estado libio, que pose铆a las 鈥巑ayores reservas de petr贸leo de toda 脕frica, adem谩s de grandes reservas de gas natural, dejaba 鈥巑谩rgenes de ganancia limitados a las compa帽铆as extranjeras. [鈥鈥 Gracias a la exportaci贸n de recursos energ茅ticos libios, la balanza comercial de la Yamahiriya 鈥巖egistraba un excedente anual de 27.000 millones de d贸lares. Con tama帽os recursos, el Estado 鈥巐ibio hab铆a invertido en el exterior unos 150.000 millones de d贸lares. [鈥 Hoy en d铆a, los ingresos de las exportaciones de hidrocarburos libios van a manos de los grupos 鈥巕ue se disputan el poder y de unas cuantas transnacionales extranjeras mientras que la poblaci贸n 鈥巐ibia trata de sobrevivir en medio de una situaci贸n ca贸tica caracterizada por constantes 鈥巈nfrentamientos armados entre diferentes facciones>>.

Un an谩lisis que contradice 鈥巈l objetivo de aquellos bombardeos <<humanitarios>> sobre uno de los mayores productores de petr贸leo del mundo (1,6 millones de barriles diarios, en un 70% gestionados por la empresa gubernamental National Oil Corporation), que en el momento del ataque atesoraba bienes valorados en m谩s de 56.000 millones de d贸lares, entre ellos 100 toneladas de oro depositadas en la reserva federal del Banco Nacional de Libia. Otros estados del entorno, como el T煤nez de Mohamed Ali y el Egipto de Hosni Mubarak, naci贸n esta 煤ltima donde la represi贸n de la poblaci贸n fue especialmente cruel, no sufrieron ning煤n hostigamiento por parte de los centuriones del orden mundial. La estrategia pol铆tica de Gadafi pasaba por liderar una entente africana entre pa铆ses no alineados aprovechando su extraordinario potencial econ贸mico y financiero. Por el contrario, Ali y Mubarak eran miembros de la Internacional Socialista (IS), donde destacaban algunos de los gobiernos que promovieron la escalada b茅lica en Libia.

En su informe anual del 2020, Amnist铆a Internacional (AI) resum铆a as铆 la situaci贸n de Libia: <<Las milicias, grupos armados y terceros Estados que respaldaban a las partes beligerantes cometieron con impunidad violaciones del derecho internacional humanitario, incluidos posibles cr铆menes de guerra. [鈥 Miles de personas estaban recluidas arbitrariamente, sin juicio ni posibilidad de impugnar la legalidad de su detenci贸n. Las milicias y los grupos armados secuestraban a manifestantes, periodistas, profesionales de la medicina, personal del gobierno y activistas de la sociedad civil, entre otras personas, por su afiliaci贸n pol铆tica, regional o tribal y su nacionalidad, reales o percibidas; tomaban rehenes para exigir rescate, e inflig铆an tortura u otros malos tratos en centros de detenci贸n oficiales y no oficiales. Las mujeres, las ni帽as y las personas lesbianas, gays, bisexuales, transg茅nero e intersexuales siguieron siendo objeto de discriminaci贸n y de violencia. [鈥

Autoridades, miembros de grupos armados y milicias, y bandas delictivas somet铆an sistem谩ticamente a las personas refugiadas, solicitantes de asilo y migrantes detenidas, a tortura y otros malos tratos, homicidio ileg铆timo, violencia sexual y trabajo forzoso. Los tribunales militares impusieron condenas a muerte; no se tuvo noticia de ninguna ejecuci贸n>>.

Cuando visit茅 Tr铆poli como periodista con motivo de la presentaci贸n del Libro Verde (una apuesta te贸rica por una tercera v铆a autogestionaria), compart铆 estancia con Juli谩n Campo, ministro de Obras P煤blicas y Urbanismo del primer ejecutivo socialista; el destacado arabista Pedro Mart铆nez Mont谩vez; la actriz inglesa Vanessa Redgrave; y varios dirigentes andaluces del Sindicatos de Obreros del Campo (SOC).

l ataque a Libia se realiz贸 mediante un despliegue de efectivos por mar y aire, sostenido en primera instancia por tres potencias de la alianza militar m谩s cercanas al teatro de operaciones, Francia, Italia y Espa帽a. Pero fue nuestro pa铆s, en su doble condici贸n de miembro de la OTAN y albergador de importantes bases norteamericanas, quien encabez贸 la ofensiva a茅rea. Misi贸n que coordin贸 el entonces general del Ej茅rcito del Aire y m谩ximo responsable del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) Julio Rodr铆guez, quien antes hab铆a ocupado la jefatura del Grupo Multinacional del Proyecto de Reabastecimiento en Vuelo en la OTAN y la direcci贸n General de Armamento y Material (DGAM) del ministerio en la etapa de Jos茅 Bono. El nombramiento del nuevo JEMAD cont贸 con el visto bueno de la Casa Blanca, seg煤n se desprende del contenido de un cable de car谩cter reservado divulgado por Wikileaks. <<La Oficina de Madrid de Cooperaci贸n para la Defensa ha trabajado ampliamente los dos 煤ltimos dos a帽os con el Teniente General Rodr铆guez cuando era Director de Planes y Programas del Cuartel General del Ej茅rcito del Aire [鈥 El General Rodr铆guez ha visitado Estados Unidos y se reuni贸 en 2007 con el Vicesecretario de Defensa>>, se帽alaba la nota secreta emitida por la estaci贸n de la CIA en Espa帽a. Asegurando: <<脡l es un pro-Estados Unidos, un firme partidario de la actuaci贸n conjunta y un pensador estrat茅gico>>. El JEMAD que el 31 de marzo de 2011 en TVE hab铆a calificado la intervenci贸n en Libia como << un triunfo de la democracia>>, tras ser fichado por Podemos cuatro a帽os m谩s tarde declar贸 p煤blicamente ser <<pacifista y antimilitarista>>.

La peripecia de 脕ngel Gabilondo desde sus tiempos de ministro hasta figurar como cabeza del cartel electoral del PSOE para los comicios del 4M es menos colorista que el culebr贸n del ex JEMAD, aunque tambi茅n registra las declinaciones a que se obligan quienes aspiran al estrellato en el olimpo del poder pol铆tico. Durante a帽os oficiando como hermano del Sagrado Coraz贸n, una congregaci贸n cat贸lica fundada hace ahora 200 a帽os bajo las reglas de san Agust铆n, se convirti贸 a帽os despu茅s en titular de la cartera de Educaci贸n del Ejecutivo socialista que gestion贸 el ataque a la Libia de Gadafi. Y debi贸 hacerlo con la tranquilidad del deber cumplido y el sentimiento de la obediencia debida. Al menos eso es lo que cabe interpretar, dado que tras asistir al consejo de ministros que dio v铆a libre al casus belli Gabilondo se desplaz贸 a un cine del centro de la capital para ver la pel铆cula Incendies. Un amargo filme que describ铆a las tr谩gicas consecuencias de la guerra de facciones en el L铆bano. No se trata de una especulaci贸n gratuita: yo estaba en la fila anterior a la que ocupaba Gabilondo con su pareja y escoltas.

La incursi贸n militar dur贸 7 meses y 12 d铆as. Los bombardeos de la coalici贸n provocaron al menos 718 muertos y 433 heridos entre la poblaci贸n, entre otros los nietos de Gadafi de corta edad. Y concluy贸 con la liquidaci贸n del l铆der libio, asesinado antes las c谩maras de televisi贸n por mercenarios del Special Air Service, las fuerzas especiales del Ej茅rcito brit谩nico, tras haber rechazado la petici贸n de alto el fuego ofrecida por Tr铆poli. La OTAN neg贸 tener ning煤n conocimiento de v铆ctimas civiles provocadas por los ataques aliados.

Rafael Cid

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Fuente: Cgt-lkn.org