September 16, 2021
De parte de Nodo50
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Annalena Baerbock. Partido verde alem谩n

Ante el congreso del Partido Verde en enero de 2018, Annalena Baerbock dej贸 bien clara una cosa: 鈥淗oy no estamos votando a la mujer que estar谩 al lado de Robert鈥, advirti贸 a los delegados. Baerbock fue elegida como copresidenta junto con Robert Habeck, seg煤n la bicefalia mujer-hombre, establecido por los ecologistas y que hoy han adoptado hasta los socialdem贸cratas alemanes. Desde el principio se pensaba que la joven y poco conocida diputada iba a ser eclipsada por Habeck, un fil贸sofo, escritor y tertuliano televisivo habitual, que hab铆a sido viceprimer ministro y ministro de Energ铆a, Agricultura y Medio Rural en el gobierno de su Estado federal, Schleswig-Holstein.

Tres a帽os despu茅s, Baerbock es la candidata de Los Verdes a la canciller铆a en las elecciones federales de este mes. Esto supone toda una revoluci贸n, porque es la primera vez que la formaci贸n ecopacifista opta por presentar una candidatura para dirigir el pa铆s. En el pasado, los verdes hab铆an concurrido a las elecciones con un d煤o bic茅falo, lo cual implicaba la renuncia a la ambici贸n de ocupar la canciller铆a. Ni siquiera Joschka Fischer, vicecanciller en el gobierno de coalici贸n con el socialdem贸crata Gerhard Schr枚der, un macho alfa revolucionario de la vieja escuela, hab铆a sido candidato 煤nico del partido.

Curiosamente, el hecho de ser mujer persigue a Baerbock desde que esta y Habeck decidieron en abril que ella tendr铆a mejores opciones de heredar la canciller铆a de Angela Merkel. El propio Habeck hab铆a alentado dicha teor铆a al admitir que el factor femenino fue importante a la hora de elegir entre ambos. Obviamente, tras el mandato de 16 a帽os de la l铆der conservadora, nadie en Alemania, salvo los machistas m谩s retr贸grados, cuestiona que una mujer sea apta para liderar el pa铆s. Pero en todas las entrevistas, la l铆der verde debe explicar que no es la candidata simplemente por ser mujer.

Lo que pesa m谩s en contra de Baerbock en opini贸n de parte del electorado es su joven edad de 40 a帽os. La oposici贸n y los medios critican, adem谩s, su escasa experiencia de gesti贸n ya que solo ha sido diputada del Bundestag, la c谩mara baja del Parlamento alem谩n, y copresidenta de su partido. Quiz谩s para corregir esta idea, en junio la candidata present贸 un libro sobre su vida y pensamiento. En 茅l explica, entre otros, que de peque帽a viv铆a en una casa con un amplio jard铆n con gallinas en un pueblo cerca de su ciudad natal, Hannover. Tambi茅n que convirti贸 el salto en trampol铆n en su deporte, en el que lleg贸 al m谩s alto nivel competitivo.

Adem谩s, Baerbock jugaba al f煤tbol, en equipos femeninos y en pachangas mixtas con chicos. Le sigue gustando el balompi茅, aunque es muy cr铆tica con la concesi贸n de los mundiales a pa铆ses con d茅ficit de derechos humanos, como Rusia y Catar. Hoy sigue teniendo un trampol铆n en su casa de Potsdam, la capital de Brandeburgo a las afueras de Berl铆n, donde vive con su marido y sus dos hijas.

Los padres de Annalena la llevaron a manifestaciones pacifistas y antinucleares, los dos movimientos a partir de los cuales nacieron Los Verdes. Estudi贸 Pol铆tica en Hamburgo e hizo un m谩ster en Derecho Internacional en la prestigiosa London School of Economics. Durante ese periodo trabaj贸 de periodista aut贸noma para el diario Hannoversche Allgemeine Zeitung. Entr贸 en el partido verde en 2005 y pronto fue una de las portavoces en Asuntos Europeos. Copresidi贸 la formaci贸n en Brandenburgo y finalmente entr贸 en el Bundestag en 2013.

El medio ambiente siempre ha sido una de sus especialidades. Particip贸 en la Cumbre del Clima de Par铆s, adonde se llev贸 a una de sus hijas, seg煤n cuenta en el libro. La lucha contra el cambio clim谩tico hoy goza de gran consenso entre los partidos alemanes, con excepci贸n de la ultraderechista Alternativa para Alemania. De ah铆 que el reto de Baerbock sea convencer al electorado de que su partido es m谩s consecuente que los dem谩s en perseguir los objetivos de reducir emisiones y que tiene las mejores propuestas, mientras otros supuestamente se quedan en la ret贸rica. 

鈥淪i prometes un bosque, debes plantar 谩rboles鈥, le dijo al banquillo de la gran coalici贸n de Merkel en un debate parlamentario en mayo. Bajar emisiones s铆, pero a ser posible sin demasiados sacrificios. Baerbock y los verdes lidian con la acusaci贸n de sectores conservadores y poderosos lobbies industriales de que su ecologismo arruinar铆a la econom铆a y pondr铆a en peligro puestos de trabajo. De ah铆 que la candidata asegure que sus recetas contra el cambio clim谩tico son factibles 鈥渟in poner en cuesti贸n la econom铆a de mercado鈥, como dijo en el congreso del partido que la confirm贸 como candidata con el 98,5% de los votos, el pasado junio. 鈥淟os mercados del futuro ser谩n mercados neutros en emisiones, tambi茅n la industria del autom贸vil鈥, afirm贸.

Durante d茅cadas, la gente asociaba a Los Verdes b谩sicamente con el ecologismo. Sin embargo, para convencer al electorado de que se est谩 preparado para dirigir una de las primeras potencias econ贸micas del mundo hace falta algo m谩s. Desde hace tiempo, el partido apuesta tambi茅n por pol铆ticas sociales, como reforzar el Estado de bienestar o ponerle freno a los precios del alquiler.

Baerbock propone elevar el salario m铆nimo de los 9,50 euros por hora actuales a 12 euros. Tambi茅n reclama un mayor esfuerzo a nivel europeo para acoger las personas refugiadas, pero sin abrir las fronteras exteriores. Otra vez, hay que tener en mente el electorado de centro moderado que podr铆a asustarse con una pol铆tica de puertas abiertas.

La proclamaci贸n de esta mujer de 40 a帽os como candidata a la canciller铆a en abril le dio un enorme empuj贸n al partido en las encuestas, donde super贸 incluso a los democristianos de Merkel rozando el 30% de intenci贸n de voto. Desde aquella cima, los ecopacifistas han vuelto a bajar a un apoyo de alrededor del 20% que mantienen desde hace tiempo. Baerbock tuvo alg煤n traspi茅s, como errores al detallar su curr铆culum o haber declarado tarde ingresos extra ante el Parlamento. En su primer y 煤ltimo test electoral ante la gran cita con las urnas de septiembre, los verdes cosecharon un mero 5,9% en las elecciones de Sajonia-Anhalt de junio. Pero este peque帽o Estado rural en Alemania del Este no es territorio f茅rtil para los verdes, que suelen triunfar en las grandes ciudades.

Al ritmo que se desvanece la preocupaci贸n por la pandemia del coronavirus, vuelve a primer plano la crisis medioambiental y clim谩tica. A Baerbock le quedan ya pocos d铆as para convencer al electorado alem谩n de que es la m谩s apropiada para hacer frente a este desaf铆o global.




Fuente: Lamarea.com