April 22, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
218 puntos de vista


Luis Gonz谩lez Reyes

Una de las cr铆ticas m谩s repetidas que se realizan desde el ecologismo social al ecologismo que podr铆amos calificar de neoliberal es su 茅nfasis exclusivo en que para salir de la crisis ambiental son necesarios cambios de h谩bitos individuales (apagar las luces, cerrar el grifo, etc.), que adem谩s no tienen mirada de clase (todas las personas tienen que hacer b谩sicamente lo mismo).

Comparto ese posicionamiento: no se puede realizar ning煤n avance de fondo y realmente relevante hacia la sostenibilidad sin cambios estructurales, para empezar una articulaci贸n social no capitalista. Desde este punto de vista, apelar a cambios individuales resulta nimio. Adem谩s, la desproporci贸n entre los problemas y nuestra capacidad de actuaci贸n individual es tan grande, que lo que hagamos en nuestra casa roza la irrelevancia.

Sin embargo, en ocasiones esta cr铆tica se desliza hacia plantear que los cambios individuales no tienen ninguna importancia en el proceso de construcci贸n de sociedades sostenibles. No comparto esta mirada. Creo que las transformaciones de h谩bitos individuales son centrales.

Antes de realizar una apolog铆a de la relevancia de las acciones individuales, aclaro que lo hago desde el enfoque de la teor铆a del cambio, no desde un enfoque moralizante. Dicho de forma m谩s clara: no le quiero decir a nadie lo que tiene que hacer. Entro en las tres razones por las que creo que los cambios de h谩bitos individuales son b谩sicos.

La primera es que significan un ejercicio de empoderamiento. Cuando me responsabilizo y tomo el control de mis actos individuales estoy construyendo una autoimagen de que soy sujeto y no objeto. Recupero trozos de autonom铆a sobre mi vida. Es como una gimnasia ciudadana. O, dicho al rev茅s, si ni siquiera soy capaz de realizar cambios en mi vida autodirigidos, 驴qu茅 esperanza le voy a dar a un cambio m谩s colectivo con alg煤n componente democr谩tico?

Esos cambios personales se pueden realizar en coordinaci贸n con otras personas, es decir, adem谩s de cerrar el grifo y apagar las luces, articular cooperativas energ茅ticas renovables, circuitos cortos de comercializaci贸n o huertos comunitarios productivos. Entonces, la irrelevancia del acto individual se transforma en la relevancia del poder colectivo. Tal vez todav铆a una relevancia peque帽ita en el contexto de la hegemon铆a capitalista, pero la gimnasia ciudadana se va tornando en un ejercicio real de contrapoder.

La segunda raz贸n es que es tan cierto que no hay cambios de calado sin cambios estructurales, como que no hay cambios estructurales sin cambios personales. No hay un huevo revolucionario macro antes de una gallina revolucionaria micro, sino que todo se tiene y solo se puede dar a la vez.

Esto no lo digo fundamentalmente porque lo colectivo est茅 hecho de la interacci贸n de muchas individualidades, que tambi茅n, sino porque no 鈥渁ctuamos como pensamos鈥, sino que 鈥減ensamos como actuamos鈥. Es decir, que adaptamos nuestros valores a nuestra forma de estar en la vida, m谩s que nuestras formas de actuar a nuestros valores. De este modo, el h谩bito es muy importante, pues es el factor central (o al menos un factor central) de los cambios de imaginarios, de 鈥渄ioses鈥, de cosmovisiones, de sistemas de valores en las sociedades humanas. Meternos dentro de los l铆mites del planeta implica vidas muy austeras. Las cuentas no salen de otro modo si queremos hacerlas con una mirada de justicia global. Y esa austeridad se construye con h谩bitos que nos hagan normalizarla e interiorizarla.

Un tercer elemento es que comunicamos con los actos m谩s que con el discurso. En una comunicaci贸n de este tipo, las cosas no solo tienen que ser, sino que, adem谩s, tienen que parecer. Es decir, deben explicarse por s铆 mismas y resultar obvias. Por poner un ejemplo, el chalet de Iglesias y Montero se puede explicar (el cole de las criaturas, la intimidad, el pr茅stamo familiar, etc.), pero es una explicaci贸n tan dif铆cil que les ha resultado al final imposible. Los actos han comunicado mucho m谩s que las explicaciones. En contraposici贸n, la modest铆sima casa en la que sigui贸 viviendo M煤jica mientras fue presidente de Uruguay comunicaba por s铆 misma, no hac铆a falta explicar nada. En ese aspecto hay pocas medias tintas. O nuestra vida se parece a nuestro discurso o realmente nuestro discurso perder谩 gran parte de su fuerza.

Dicho de otra manera, una forma b谩sica de aprendizaje de los seres humanos es por imitaci贸n, buscamos modelos que nos gusten y que nos parezcan alcanzables. Tenemos que ser ese modelo para no desperdiciar esa v铆a de transformaci贸n.

En ocasiones se plantea que vivir de manera radicalmente coherente con un discurso dentro de la ecolog铆a social nos hace alejarnos de las mayor铆as sociales, pues nos ven como extraterrestres. Creo que ese argumento entiende las sociedades como una foto fija, como algo que no evoluciona. Las sociedades est谩n cambiando continuamente y cualquier cambio al principio ha sido minoritario y se ha visto como algo lejano por las mayor铆as sociales. La disputa est谩 en hacer atractivos y factibles comportamientos hoy extra帽os para que, pasados determinados umbrales, se conviertan en la norma social, en lo que es 鈥渘ormal鈥. Dentro de ese proceso, mostrar la felicidad que supone vivir de forma austera puede resultar ajeno a muchas personas, pero, a la vez, muy atractivo.

A esto se a帽ade que esta cr铆tica creo que esconde la asunci贸n de que formas de vida radicalmente sostenibles no son asumibles por las mayor铆as sociales. Es una declaraci贸n de derrota impl铆cita que no comparto. Por un lado, en la historia de la humanidad han sido much铆simo m谩s abundantes las sociedades sostenibles que las insostenibles. Por otro, una vida dentro de las propuestas del ecologismo social no solo es m谩s justa, sino que es m谩s digna y feliz, pues la fuente b谩sica de emociones agradables y de satisfacci贸n de necesidades es la interacci贸n social. Otra cosa es que llegar a ese tipo de vida no es sencillo en nuestro contexto socioecon贸mico.

En resumen, de lo que estoy hablando es que los cambios de h谩bitos, las peque帽as acciones cotidianas individuales y colectivas, tiene que ver con un proceso educativo interno y externo imprescindible para que se produzcan transformaciones sociales.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/ecolo…




Fuente: Grupotortuga.com