November 14, 2020
De parte de IWA-AIT
114 puntos de vista


Declaraci贸n del grupo East Bay Group – Workers Solidarity Alliance

El alcance sin precedentes del levantamiento de la semana pasada refleja el descontento extendido a varios niveles, as铆 como el desprecio y las cr铆ticas generalizadas por el papel racista y represivo de la polic铆a como instituci贸n en los Estados Unidos. El motivo princial de las protestas es otro asesinato de una persona negra a manos de la polic铆a, pero en las protestas se han mencionado otros asesinatos recientes de personas negras por parte de la polic铆a.

Exigimos justicia para George Floyd, Breonna Taylor, Ahmaud Arbery y otros cientos de personas negras asesinadas por la polic铆a el pasado a帽o. Desde el disparo a quemarropa a Oscar Grant en 2009 la polic铆a ha disparado y asesinado a m谩s de 200 personas en el 脕rea de la Bah铆a de San Francisco (California). Es el caso de Mario Woods, Alan Blueford, Kenneth Harding Jr, entre otros. Solo en los 煤ltimos d铆as la polic铆a de Vallejo ha disparado y asesinado a un joven que estaba de rodillas y con las manos en alto. Sin embargo, en la 煤ltima d茅cada, a pesar de los numerosos disparos de la polic铆a, ning煤n polic铆a de Vallejo ha sido sancionado por el uso de la fuerza con consecuencias mortales.

El problema est谩 profundamente arraigado en este pa铆s. La polic铆a goza desde hace mucho tiempo de una inmunidad penal especial y se le ha dado carta blanca para mantener a raya a las clases m谩s bajas. La primera fuerza policial profesional en los Estados Unidos se cre贸 en 1790 en Charleston, Carolina del Sur, con el prop贸sito de tener a los esclavos bajo control. En el norte la primera polic铆a a sueldo vino de la mano del capitalismo industrial, junto a una 鈥減eligrosa鈥 clase de trabajadores asalariados sin propiedad empleados en las primeras f谩bricas, propensos a disturbios y huelgas por el desempleo y la escasez de alimentos. As铆, la polic铆a se estableci贸 con la doble funci贸n de proteger tanto la supremac铆a blanca como la opresi贸n de clase.
Los presupuestos locales en los Estados Unidos est谩n llenos de enormes partidas para ruidosas armas y Humvees, chalecos antibalas e incrementos presupuestarios interminables, mientras que las partidas destinadas a la polic铆a por la C谩mara de Comercio son intocables, se destina menos dinero para los servicios p煤blicos que puedan proporcionar vivienda, asistencia sanitaria y educaci贸n.
Aunque la polic铆a se recluta frecuentemente entre la clase obrera, no son m谩s obreros que los supervisores, encargados y gerentes que nos vigilanen los puestos de trabajo. Los polic铆as son los supervisores de las calles, forman parte de la burocr谩tica clase controladora que incluye a cargos intermedios, jueces, fiscales, abogados de empresas y mandos militares.
Parte de la posici贸n institucional de la polic铆a en los Estados Unidos proviene de su distanciamiento de cualquier control real de la sociedad y los privilegios especiales de los sindicatos de la polic铆a existen para apoyar el papel represivo de la misma. Es por ello que los “sindicatos” de la polic铆a pueden negociar sobre las medidas disciplinarias y participar en las investigaciones oficiales de la violencia e ilegalidad policial. Esto les ha permitido esquivar la presi贸n popular continua sobre los pol铆ticos o los jefes de polic铆a despu茅s del 煤ltimo esc谩ndalo. Los sindicatos de la polic铆a casi nunca muestran solidaridad con otros trabajadores en lucha, porque son un brazo del sistema represivo.
Los trabajadores pueden hacerles frente, como lo han hecho los conductores de autob煤s durante este levantamiento, neg谩ndose a transportar a polic铆as o a detenidos. Esta es una posici贸n que ha sido respaldada por los sindicatos de transporte Amalgamated Transit Union y el Transport Workers Union.

La abolici贸n de la polic铆a es por lo tanto una demanda revolucionaria. Un aspecto sorprendente del momento actual es que algunos miembros del ayuntamiento de la ciudad de Mine谩polis han propuesto ahora disolver el departamento de polic铆a de la ciudad. El concejal Steve Fletcher lo ha descrito como “un grupo de extorsionadores” que “necesita algo m谩s que reformas”. “Varios de nosotros en el ayuntamiento estamos trabajando para averiguar qu茅 se necesitar铆a para disolver el departamento de olic铆a de Mine谩polis y empezar de nuevo con una seguridad p煤blica, no violenta, orientada a la comunidad y con un compromiso con la misma”, dice.

Este levantamiento ha logrado un alcance asombroso, con grandes marchas masivas d铆a tras d铆a, no s贸lo en las grandes ciudades, sino que tambi茅n se ha extendido muy lejos en los barrios perif茅ricos del 脕rea de la Bah铆a, como Walnut Creek, Clayton y Santa Rosa. No s贸lo en los grandes centros urbanos, sino tambi茅n en las peque帽as ciudades de las grandes llanuras, como Fargo, Dakota del Norte, o en lugares como Tyler, Texas.

Una encuesta de la empresa Morning Consult afirma el 54% de los estadounidenses apoya las protestas en gran parte o en cierta medida. Este apoyo es mucho mayor que el logrado por las protestas a favor de la “reapertura” para poner fin a las medidas de protecci贸n por la pandemia, respaldadas por las empresas y con una fuerte campa帽a de propaganda. Estas s贸lo fueron apoyadas por el 22%. Seg煤n otra encuesta, tres cuartas partes de los estadounidenses consideran que el asesinato de George Floyd es una se帽al del problema subyacente de injusticia racial en los Estados Unidos.

El amplio apoyo que est谩n recibiendo las protestas y la intensidad con la que se est谩n viviendo reflejan toda una serie de aspectos que giran en torno a la mayor铆a de la clase trabajadora. En medio de la pandemia millones de personas han perdido la asistencia sanitaria que depend铆a de sus trabajos y m谩s de 40 millones han solicitado ayudas por desempleo a un sistema de desempleo muy fr谩gil, un tercio de los que lo han solicitado todav铆a no han recibido nada. Adem谩s, las desigualdades raciales tambi茅n se manifiestan en la pandemia: las muertes de negros y latinos han sido mucho m谩s altas que las de los blancos.

Las m谩s de 150 huelgas salvajes de los 煤ltimos dos meses, autoorganizadas por los trabajadores al margen de las regulaciones sindicales, son otro aspecto del descontento actual, muchas de ellas motivadas por falta de seguridad en el trabajo, como la ausencia de equipos de protecci贸n personal. A esto hay que sumarle las huelgas de alquileres, que tambi茅n est谩n aumentando, debido a la p茅rdida de ingresos de la gente, que no tiene dinero para comida. Mientras tanto el congreso se centra m谩s en conceder rescates de miles de millones de d贸lares a las empresas y sus intereses. Es as铆 como en esta situaci贸n, la miserable realidad de las instituciones americanas actuales oprime a millones de personas.

Las grandes masas multirraciales de j贸venes que abarrotan las protestas est谩n ah铆 en parte porque est谩n hartos del arraigado modelo racista de violencia policial. Por ello expresan su solidaridad con las v铆ctimas de esta violencia, pero tambi茅n les interesa participar en este levantamiento porque la solidaridad multirracial es necesaria para una lucha efectiva por los cambios que les beneficiar铆an. Muchos ven sus nefastas perspectivas de futuro y ven la forma en que son tratados como objetos de usar y tirar por los se帽ores del capital.




Fuente: Iwa-ait.org