May 23, 2021
De parte de CNT
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DOSIER Anarcofeminismo | Madrid | Ilustraci贸n de LaRara | Extra铆do del cnt n潞 426

La violencia contra la mujer no es ni m谩s ni menos que la consecuencia de vivir en un sistema patriarcal y capitalista. Uno sin el otro, no se sostendr铆a. Tener personas de segunda, tambi茅n alimenta tener trabajadoras de segunda. 驴C贸mo vamos a pretender que los empresarios ofrezcan condiciones dignas y salarios m铆nimos a las mujeres si a煤n una parte de la sociedad sigue viendo el trabajo de la mujer como un complemento al del hombre? 驴C贸mo vamos a llegar a una igualdad de promoci贸n en responsabilidades si seguimos viendo la reproducci贸n como una cosa casi exclusiva (e ineludible) para las mujeres? 驴C贸mo no va a haber violencia si seguimos teniendo una sociedad entera definiendo lo que es ser una 鈥榖uena mujer鈥?

Tanto en lo laboral como en lo personal, la violencia contra la mujer funciona de una manera clara: aislada pueden mejor contigo. Como en el sindicalismo m谩s cl谩sico, el apoyo mutuo es la clave que tanto el capitalismo como el patriarcado detestan.

Tanto en lo laboral como en lo personal, la violencia contra la mujer funciona de una manera clara: aislada pueden mejor contigo. Como en el sindicalismo m谩s cl谩sico, el apoyo mutuo es la clave que tanto el capitalismo como el patriarcado detestan. Es la llave para cambiar las tornas, no solo de cara a una negociaci贸n (muy importante) si no para ser conscientes de que el problema no somos nosotras. No, no es porque no te hayas esforzado por lo que no te han dado ese puesto. No, no es culpa tuya que a cambio de un trabajo te hayan hecho insinuaciones sexuales. No, no es tu culpa que no te hayan hecho contrato o que solo te lo hagan temporales. No, no eres t煤 la 煤nica que se siente superada al tener que teletrabajar, conciliar los cuidados de mayores o menores y mantener la casa limpia. No eres t煤, es el sistema.

Un sistema que nos ense帽a como punta del iceberg de la violencia contra la mujer los asesinatos. M谩s de 100 casos el pasado a帽o y vamos por 80 en este (datos de Feminicidio.net, que recoge los asesinatos machistas m谩s all谩 de la relaci贸n de pareja que limitan las cifras oficiales e invisibiliza el alcance real). A eso deber铆amos sumarle los intentos de asesinato, las agresiones y las graves secuelas de la violencia machista. Como la incapacidad laboral, por ejemplo. Y no, no son casos particulares que ocurren de manera espont谩nea. Son el culmen de un incremento de la violencia que la sociedad no ha parado. Que ha hecho sentirse a ese hombre legitimado para hacerlo, que ha hecho sentirse a esa mujer sola, que no ha tenido la contundencia (ni el inter茅s) para nominar esto un problema de primera 铆ndole para la sociedad. Y no hablo de gobiernos, comunidades aut贸nomas o ayuntamientos, porque cuando hablamos de sociedad estamos hablando de sindicatos, organizaciones vecinales, juveniles, de amistades, que son los que pueden mandar un mensaje claro: las violencias machistas y capitalistas ser谩n rechazadas de cara.

驴C贸mo vamos a pretender que los empresarios ofrezcan condiciones dignas y salarios m铆nimos a las mujeres si a煤n una parte de la sociedad sigue viendo el trabajo de la mujer como un complemento al del hombre?

Cuando hablamos de violencias machistas, como las que son rechazadas todos los a帽os de manera especial el 25 de noviembre, hablamos de muchas m谩s que aquellas que ocurren con la pareja o las que atentan a la libertad sexual. Hablamos de todas aquellas que nos impiden desarrollarnos como personas en la forma que queramos. Son violencia las cargas familiares impuestas; es violencia la discriminaci贸n en el trabajo por ser mujeres, racializadas, con otra orientaci贸n sexual o con otro origen; es violencia que la unica manera de poder conciliar sea emplear a otra mujer de forma precaria para cubrir los cuidados; es violencia que por ser migrante y mujer te vean como carne de ca帽贸n para los mayores atropellos (laborales, policiales, relacionales); es violencia pedir a una empleada que sea joven y guapa; es violencia que las mujeres trans no tengan pr谩cticamante m谩s alternativas que la prostituci贸n; es violencia que se vendan nuestros cuerpos al mejor postor.

No hay violencia de primer o segundo grado, ya que sin las m谩s leves nunca se dar铆an las m谩s graves. Por eso es importante denunciar que la triple discriminaci贸n de las mujeres es algo hist贸rico y que seguimos vivi茅ndola. En la represi贸n franquista, las mujeres eran castigadas por no cumplir con el ideal femenino del r茅gimen, por los hechos que sus maridos, hermanos o padres comet铆an y con torturas espec铆ficas para las mujeres (como el aceite de ricino, el rapado de pelo o la violaci贸n). En el norte de Siria, en la proclamada Administraci贸n Aut贸noma del Norte y Este de Siria o Rojava, las mujeres entendieron que no se pod铆a poner plazos a su revoluci贸n. Est谩n en el frente, pero tambi茅n tomando decisiones en las asambleas. No aplazan la igualdad 鈥榩ara otro momento鈥 mientras se lucha contra los yihadistas. No, hab铆a que hacerlo a la vez, porque la historia ya demostr贸 que los tiempos siempre han sido una estrategia del patriarcado para dejarnos sin derechos. En Mujeres Libres, volviendo al Estado espa帽ol, tambi茅n entendieron que igual de importante era luchar contra el fascismo que ser respetadas como seres humanos de primera entre sus compa帽eros.

Las relaciones sociales nos salvan de ser engullidas y el 谩mbito laboral tambi茅n tiene que ser una red de apoyo. Un lugar para detectar maltrato, abusos, discriminaci贸n y para decirnos de una vez por todas, no es mi culpa, no te pasa solo a ti. Colectivizar los miedos y juntas unir las fuerzas. El anarcofeminismo va de esto.

En ambos ejemplos tenemos la esperanza y la soluci贸n: el apoyo mutuo hace posible que erradiquemos cualquier muestra de machismo, que emprendamos una lucha tit谩nica contra un sistema que dura siglos y (muy importante) que no nos quedemos por el camino ninguna. Si a las cargas que el sistema familiar y laboral nos obliga, sentimos la lucha de clase y feminista como una carga m谩s, esto no funcionar谩. La frase 鈥楽i nos tocan a una, nos tocan a todas鈥 se queda corta en la realidad del sistema patriarcal, ya que no debemos esperar a que nos 鈥榯oquen鈥, la desigualdad nos atraviesa desde la ma帽ana a la noche. Las tareas dom茅sticas, la carga mental, los cuidados, los empleos a los que podemos acceder, la inseguridad dentro y fuera de casa. M谩s a煤n en estos 煤ltimos a帽os, donde el fascismo tiene claro que las mujeres son su principal enemigo. Poniendo en duda las violencias que sufrimos, intentando culpabilizar al movimiento feminista, persiguiento a las mujeres organizadas en algunas comunidades o intentado que nos conformemos con migajas en formas de campa帽as en los d铆as clave. Las compa帽eras de otros lugares no est谩n mejor, siguen sufriendo la violencia de gobiernos que las torturan prohibi茅ndoles abortar incluso cuando el feto no es viable, que las usan como moneda de cambio en las pol铆ticas migratorias, que fomentan la violencia econ贸mica en sus vidas.

El aislamiento estos meses por la pandemia ha hecho que el fen贸meno de sentirte sola sea mayor. Son millones de mujeres, de compa帽eras, las que se han visto sin escapatoria frente al agresor en este confinamiento. En casa y en el trabajo. Tambi茅n desde los sindicatos tenemos que hacer que la presencialidad no sea un muro que les cueste rodear a quienes m谩s necesitan nuestra ayuda. Y es que nos enfrentamos a nuevas situaciones de las que el patriarcado y el capitalismo no dudar谩n en aprovecharse. El teletrabajo tiene muchas ventajas pero tambi茅n soledad y aislamiento. Lo mismo con las falsas aut贸nomas o las freelance. O las m谩s precarias, las invisibles, las que trabajan sin contrato, las internas en casas ajenas, las cuidadoras en sus propias casas. Las relaciones sociales nos salvan de ser engullidas y el 谩mbito laboral tambi茅n tiene que ser una red de apoyo. Un lugar para detectar maltrato, abusos, discriminaci贸n y para decirnos de una vez por todas, no es mi culpa, no te pasa solo a ti. Colectivizar los miedos y juntas unir las fuerzas. El anarcofeminismo va de esto.




Fuente: Cnt.es