November 15, 2020
De parte de AntiCapitalistas
1,678 puntos de vista

Declaraci贸n del Bur贸 Ejecutivo de la Cuarta Internacional

1. A pesar de una represi贸n extremadamente brutal (ya m谩s de 12.000 detenciones, centenares de heridos y al menos cuatro muertos), la rebeli贸n de masas de la poblaci贸n bielorrusa est谩 entrando en su novena semana extendi茅ndose socialmente y m谩s all谩 de la capital, Minsk, sin lograr por el momento transformarse en una huelga general. Desde el fraude en los resultados de las elecciones presidenciales del 9 de agosto, en este pa铆s de 9,5 millones de habitantes, ubicado entre la Uni贸n Europea y Rusia, cada semana cientos de miles de manifestantes pac铆ficos, en particular mujeres, han estado exigiendo:

  • La marcha de Lukashenko (quien organiz贸 su investidura el 23 de septiembre en medio del mayor de los secretismos, bajo la protecci贸n del ej茅rcito y la polic铆a, que bloquearon el centro de la ciudad);
  • Elecciones libres y limpias;
  • El fin de la violencia policial y la puesta en libertad de los presos pol铆ticos.

Esta impresionante movilizaci贸n de la Resistencia popular gan贸 impulso tras las primeras manifestaciones posteriores al anuncio de los resultados oficiales de las elecciones se top贸 con el terror gubernamental. Pero sus ra铆ces son m谩s profundas: durante m谩s de cinco a帽os 鈥攅n el contexto de la crisis ucraniana y de las sanciones contra Rusia鈥 el deterioro econ贸mico y social del r茅gimen autocr谩tico de Lukashenko, su pol铆tica neoliberal en el terreno laboral (incluida la substituci贸n de los convenios colectivos por un sistema de contratos totalmente individualizados) y la persecuci贸n de los desempleados, la congelaci贸n salarial desde 2015, el aumento de la edad de jubilaci贸n, la negaci贸n de la dignidad de los trabajadores frente a la pandemia鈥 La poblaci贸n bielorrusa se ha levantado contra un r茅gimen que trata a las gentes como mercanc铆as de usar y tirar, esto es, los tortura y les miente acerca del coronavirus.

2. Tras alcanzar el poder en 1994 con un discurso populista, cuando la poblaci贸n se estaba movilizando contra las privatizaciones, Lukashenko form贸 un r茅gimen autoritario para alcanzar la restauraci贸n capitalista. Es un sistema perculiar de capitalismo semiperif茅rico, en el que el poder pol铆tico y econ贸mico no se basan en lo esencial en el gran capital privado, sino en un aparato de Estado burocr谩tico-paternalista del que Lukashenko constituye un s铆mbolo (sin que le pertenezca). Pero destinando una parte substancial de los recursos estatales a mantener la industria, el sector agrario, las infraestructuras y la poblaci贸n, este r茅gimen ha subordinado los elementos del capital privado a sus cargos p煤blicos, limitando (a diferencia de Rusia) el crecimiento de las desigualdades. De ah铆 que sea la nomenklatura, entremezcl谩ndose con el capital privado, la que subyuga y explota a los trabajadores tanto desde el punto de vista econ贸mico, administrativo, pol铆tico y cultural-ideol贸gico. Es este sistema el que entr贸 en un un estancamiento creciente desde 2013 y que hoy se ha sumergido en una crisis multidimensional.

3. Proclamada a finales de los a帽os 90, la Uni贸n de Rusia y Bielorrusia, que represent贸 un intento de reintegraci贸n del espacio postsovi茅tico durante la 煤ltima d茅cada, finalmente se convirti贸 en una forma de dependencia econ贸mica del pa铆s en relaci贸n con Rusia mientras se manten铆a la autonom铆a del r茅gimen bielorruso. Qued贸 claro que la Rusia de Putin entiende la integraci贸n de pa铆ses postsovi茅ticos tan s贸lo como una oportunidad para la expansi贸n del gran capital ruso y su papel clave en la privatizaci贸n de antiguas empresas sovi茅ticas. Para Lukashenko dicha integraci贸n, no s贸lo significar铆a la p茅rdida de control sobre la propiedad, sino tambi茅n la p茅rdida del poder pol铆tico, que habr铆a pasado a los bur贸cratas y a la alta gerencia rusa.

El modelo econ贸mico y pol铆tico de Lukashenko en Bielorrusia ten铆a que maniobrar constantemente entre la Uni贸n Europea y Rusa para sobrevivir. De ah铆 que Occidente, a pesar de su incomodidad ante el autoritarismo de Lukashenko, le ten铆a en buena estima por su deseo de mantener su independencia de Rusia y su resistencia ante la expansi贸n de bases militares rusas a Bielorrusia. Este estatus neutral de Bielorrusia permiti贸 a Minsk convertirse en la principal plataforma para las negociaciones entre Rusia, Ucrania y la UE en 2014. Para Putin, por otro lado, Lukashenko segu铆a siendo un l铆der que jam谩s permitir铆a a su pa铆s un acercamiento a la OTAN y mantuvo buena parte de la econom铆a bielorrusa orientada hacia Rusia. Por consiguiente, Lukashenko no contaba con la confianza ni de Rusia ni de Occidente, pero a su vez les satisfac铆a al mantener la estabilidad de la posici贸n actual de Bielorrusia.

Las protestas de masas que se iniciaron en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales del 9 de agosto tienen, ante todo, causas internas. Durante los 煤ltimos a帽os hemos visto como Lukashenko fracasaba totalmente en la resoluci贸n de esta crisis por s铆 solo y se volv铆a hacia Rusia en busca de ayuda. Asesores pol铆ticos y representantes de agencias especiales de seguridad rusas han llegado a Bielorrusia y Putin ha expresado abiertamente su voluntad de mandar a la polic铆a antidisturbios rusa para ayudar a Lukashenko. Ahora, si Lukashenko consigue mantenerse en el poder, su dependencia pol铆tica de Rusia se va a incrementar dram谩ticamente y se volver谩 extremadamente impopular en su pa铆s.

Tras conversaciones recientes entre Putin y Lukashenko, se hizo evidente que Mosc煤 ve la crisis en curso en Bielorrusia como un modo de llevar adelante una transformaci贸n gradual desde arriba del modelo autoritario. Es una cuesti贸n de modificaciones de fachada (reforma constitucional) con el objetivo de facilitar la privatizaci贸n de las grandes empresas estatales bielorrusas por parte del gran capital ruso. La UE en su conjunto est谩 dispuesta a aceptar dicho modelo, ya que no puede ofrecer a Bielorrusia ninguna alternativa distinta y teme provocar que Putin cree otro punto de conflicto (pol铆tico y posiblemente militar) en Europa del Este.

En 煤ltima instancia, tan s贸lo el pueblo que se ha levantado para protestar est谩 interesado en una transformaci贸n y una democratizaci贸n profunda del pa铆s.

4. Si bien tras las 鈥渆lecciones鈥 presidenciales de 2001, 2006, 2010 y 2015 鈥攃uyos resultados siempre hab铆an sido contestados por la oposici贸n (seg煤n una declaraci贸n reciente por parte del presidente del Comit茅 Ejecitivo Regional de Grodno, no hay 鈥渕茅todo alguno de recuento electoral鈥)鈥 hubo protestas reprimidas, la nueva ola de movilizaciones se inici贸 en 2017, cuando el r茅gimen intent贸 imponer un nuevo impuesto por decreto a los desempleados, a los que se acusaba de 鈥減arasitismo鈥. No s贸lo en Minsk, sino tambi茅n en ciudades de otras regiones, miles de manifestantes cantaban 鈥溌o al decreto n.3. Fuera Lukashenko!鈥, forzando al r茅gimen a substituir el impuesto por una reducci贸n en las ayudas gubernamentales. Esto se revel贸 como el primer retroceso del r茅gimen.

Cuando se inici贸 la pandemia de la Covid 19, si bien Bielorusia tiene un sistema de salud p煤blica superior al de muchos pa铆ses desarrollados (5,2 m茅dicos por cada 1000 habitantes, comparado con los 3,9 de la Eurozona y los 2,6 de Norteam茅rica), el sistema burocr谩tico fue incapaz de adaptarse a la crisis. El r茅gimen se refiri贸 a la pandemia en t茅rminos de 鈥渘eurosis鈥, fue incapaz de proveer equipo y suministros m茅dicos para los trabajadores sanitarios y faltaban ambulancias, mientras que Lukashenko se refiri贸 a la primera v铆ctima mortal (un actor conocido) en los t茅rminos 鈥減obre bastardo鈥 que no pod铆a 鈥渞esistir鈥. Y el personal sanitario que se atrev铆a a hablar de la pandemia fue reprimido. Fue entonces cuando se inici贸 la autoorganizaci贸n de la poblaci贸n: la campa帽a porCovid19 fue capaz de suplir la incapacidad del Estado, proporcionando equipo y trabajadores voluntarios, creando una red de coordinaci贸n en cada regi贸n. El r茅gimen oscil贸 entonces entre la represi贸n y la colaboraci贸n con dichos voluntarios, cuya iniciativa 鈥減uso de relieve la necesidad del cambio鈥, tal como se帽al贸 el coordinador de la campa帽a PorCovid19.

Temiendo que 鈥渧endr谩n a por m铆 con horquetas鈥 (26 de abril de 2020), Lukashenko decidi贸 advertir a sus principales oponentes liberales 鈥擵iktor Babaryko (director general de Belgazprombank), Valery Tsepkalo (antiguo embajador, primer ministro y administrador del Alto Parque Tecol贸gico de Bielorusia) y Sergei Tikhanovsky (empresario, bloguero y administrador del conocido canal de YouTube Un pa铆s en el que vivir)鈥 de que no se presentaran a las elecciones presidenciales. Como buen macho, cre铆a que una mujer candidata ser铆a 鈥渋ncapaz de cargar con esta responsabilidad y se hundir铆a鈥 y obtuvo la validaci贸n de los centenares de miles de firmas, permitiendo a la mujer de Sergei, Svetlana Tikhanovskaya, que se presentara. Esta profesora, una mujer normal que dec铆a no aspirar al poder, cuya imagen se correspond铆a con la de la mayor铆a de los votantes, apoyada por la esposa de Tsepkalo y directora de campa帽a de Babaryko, fue capaz de reunir decenas de miles de personas en sus m铆tines preelectorales en todo el pa铆s. Y su resultado oficial 鈥10,9%鈥 no pod铆a ser admitido por nadie.

La represi贸n extremadamente violenta de los primeros actos de protesta popular los d铆as 9, 10 y 11 de agosto hicieron el resto: como dijo el soci贸logo bielorruso Andrei Vardomatsky, 鈥渃uando alguien dispara a tu ventana, el conjunto del edificio lo ve鈥. Contra la injusticia y el terror, la extensi贸n del movimiento de protesta fue inmediata: el r茅gimen de Lukashenko ahora tan s贸lo es capaz de mantenerse gracias a las fuerzas represivas. 驴Cu谩nto puede uno reinar 鈥渟ent谩ndose sobre las bayonetas鈥?

5. Al responder con el terror, el r茅gimen de Lukashenko intent贸 evitar concentraciones de manifestantes. De hecho, empuj贸 a los manifestantes a concentrarse ante sus hogares, en los patios de sus edificios y en los pueblos de las afueras, multiplicando por consiguiente las protestas y promoviendo formas de autoorganizaci贸n en torno a las relaciones vecinales 鈥攎uy fuertes, puesto que el sistema burocr谩tico de gesti贸n de los edificios y los servicios sociales es deficiente y fuerza a los barrios a resolver por s铆 mismos problemas urgentes鈥. Con el papel de las redes sociales y los canales de internet 鈥攑opulares entre la gente joven y la principal fuente de informaci贸n en un pa铆s en el que el r茅gimen controla y censura los medios鈥 el resultado ha sido la aparici贸n de una gran red de protestas locales espont谩neas que no tienen ning煤n centro y ninguna direcci贸n clara, sino una 鈥渄irecci贸n fluida鈥: nada m谩s ser represaliada una persona que aparezca como 鈥渓铆der鈥, otra ocupa su lugar con naturalidad a nivel local. Lo que caracteriza al movimiento es una gran creatividad, las gentes movilizadas inventan constantemente nuevas formas de control, de lucha pac铆fica, y todo ello circula, se expande y se enriquece a trav茅s de las redes sociales.

A partir del 10 de agosto los trabajadores se incorporaron a las movilizaciones en tanto que tales. Sanitarias (en su mayor铆a mujeres, doctoras y enfermeras) de los heridos tomaron las calles para protestar contra la tortura. Hubo paros en gran n煤mero de empresas (a veces con el apoyo de los propietarios en el sector privado) y, sobre todo, en al menos una docena de grandes empresas de propiedad estatal, conduciendo a concentraciones de trabajadores en las f谩bricas, a veces pol茅micas con los gerentes y con los representantes locales del r茅gimen e incluso con Lukashenko (echado por los trabajadores de la Planta Automobil铆stica de Minsk al grito de 鈥渇uera鈥 el 17 de agosto), aparecieron comit茅s de huelga, pero parece que en ning煤n lugar ha habido intentos de huelga con ocupaci贸n. Al contrario, los trabajadores salieron de las f谩bricas para manifestarse. Y con represi贸n (a veces con despidos masivos en la Televisi贸n estatal o el Teatro Nacional de Minsk, o amenazas de despido, detenciones seguidas de encarcelamientos de 鈥渓铆deres鈥 reales o imaginarios), la debilidad o la ausencia de sindicatos reales, y a veces las 鈥渞ecomendaciones鈥 de los directores de ir a la huelga de celo (esto es, trabajar  cumpliendo la normativa, de un modo invisible, atomizando a los trabajadores), el movimiento huelgu铆stico retrocedi贸, los proletarios se disolvieron en un gran movimiento de protesta. Las f谩bricas no se han convertido en el centro de la revuelta y el proletariado (驴todav铆a?) no ha logrado afirmarse como clase en torno a sus propias reivindicaciones en el seno del movimiento democr谩tico que lucha contra el r茅gimen.

Frente a una represi贸n brutal de los manifestantes, las mujeres en tanto que tales organizaron numerosas 鈥渃adenas solidarias鈥, ofreciendo flores a las fuerzas y desbordarlas con su masividad, muy pac铆ficamente, lo cual paraliz贸 a este sector muy 鈥渕acho鈥 antes de que las autoridades ordenaran reprimir a las mujeres e incluso a sus hijos. En cualquier caso, las reivindicaciones de derechos para las mujeres (驴todav铆a?) no han aparecido en estas iniciativas.

6. Mientras los candidatos de la oposici贸n a las presidenciales rechazados por el r茅gimen (V. Babaryko, V. Tsepkalo y S. Tikhanovsky), as铆 como Andrei Dmitriev (candidato por 鈥淒ecir la verdad鈥, que oficialmente obtuvo el 1,21% de los votos) defend铆an programas econ贸micos liberales, orientados en particular hacia la 鈥渓ibertad de empresa鈥 del sector privado y la necesidad de 鈥渄ejar de subvencionar a empresas deficitarias鈥, este tema pr谩cticamente desapareci贸 de la campa帽a presidencial de Svetlana Tikhanovskaya (sin ser rechazado por la candidata). Desde el 9 de agosto tampoco han aparecido en la revuelta contra el r茅gimen. Los manifestantes tan s贸lo plantean las tres reivindicaciones democr谩ticas.

Los partidos liberales de oposici贸n, marginados desde 1994 y privados de cualquier representaci贸n significativa en las instituciones del r茅gimen, son, de facto, muy d茅biles. Lo mismo sucede con los partidos que se dicen de izquierdas (a menudo con una mezcla de nostalgia por el viejo r茅gimen del llamado 鈥渟ocialismo real鈥), reducidos a clubes de debate.

Finalmente, siendo obligatoria la afiliaci贸n sindical, el movimiento sindical oficial no tiene nada en com煤n ni tan siquiera con el sindicalismo altamente burocratizado, sino que act煤a como una correa de transmisi贸n para Lukashenko y posiblemente como un marco de ascenso social para sus cargos. Hay que subrayar la ruptura que supuso a este nivel la represi贸n de las poderosas movilizaciones obreras y sindicales de principios de los a帽os 90 en la misma 茅poca en la que puso fin a las terapias de shock neoliberales: las 鈥減rotecciones sociales鈥 de este capitalismo estatalista estaban org谩nicamente ligadas a la atomizaci贸n y a la supervisi贸n burocr谩tica de los trabajadores. Los sindicatos independientes 鈥擟omo el Congreso Bielorruso de Sindicatos Democr谩ticos (BKDP), afiliado a la Confederaci贸n Sindical Internacional鈥 tolerado mientras que era a su vez reprimido, son muy d茅biles y no est谩n muy presentes en las grandes empresas. La sociedad moldeada por Lukashenko es, por consiguiente, una sociedad atomizada. Esto es lo que ha cambiado en los 煤ltimos meses, especialmente desde el principio de la revuelta popular. Los llamamientos a la solidaridad con los trabajadores y el pueblo de Bielorrusia desde las redes de la Confederaci贸n Europea de Sindicatos 鈥攅specialmente desde la CGT (Francia), recientemente afiliada a la ETUC鈥 marcan un posible punto de inflexi贸n importante.

Independientemente de sus l铆mites, estamos asistiendo a una intensa politizaci贸n en el seno de este movimiento de masas, un aprendizaje de la autoorganizaci贸n c铆vica que pone a la orden del d铆a la aparici贸n de una estructuraci贸n pol铆tica totalmente nueva. Este movimiento por la democracia deber谩 construir, tarde o temprano, un proyecto de sociedad. Si logra 鈥渄esembarazarse鈥 de Lukashenko y su r茅gimen burocr谩tico se dividir谩 y quiz谩s emerjan las condiciones para la cuesti贸n de clase y de g茅nero y debates acerca de qu茅 construir en su lugar. Entonces el papel de la clase trabajadora (cuyas huelgas incipientes forzaron a Lukaschenko, durante un tiempo, a limitar la represi贸n, mostrando por consiguiente su poder), el papel de las mujeres (cuyas manifestaciones de los s谩bados sentaron las bases para la continuaci贸n de las manifestaciones de masas de los domingos) y las cuestiones ecol贸gicas (Bielorrusia ya ha conocido un grave inicio de cambio clim谩tico, convirti茅ndose el sur del pa铆s en una zona esteparia cuando hace tan solo cincuenta a帽os estaba cubierta de bosques pantanosos) estar谩n en el centro del debate.

7. De modo que las cuestiones democr谩ticas, de salud, feministas, de clase y ambientales que alimentan la politizaci贸n actual de la sociedad bielorrusa permiten el surgimiento de un frente ecosocialista, la izquierda internacional (sindical, pol铆tica, asociativa) debe ser capaz de desarrollar lazos de solidaridad concreta, desde abajo, con el movimiento democr谩tico bielorruso en su conjunto.

La solidaridad no significa el alineamiento con tal o cual decisi贸n de quienes hoy dicen simbolizar el movimiento: el consejo de coordinaci贸n en torno a Svetlana Tikhanovskaya (que la represi贸n ha debilitado severamente) o los antiguos partidos pol铆ticos que se han incorporado al movimiento mientras callan acerca de su verdadero programa y objetivos 鈥攑rivatizaciones pro o antirrusas, antisociales y antidemocr谩ticas鈥. Este asunto est谩 emergiendo cada vez m谩s a la luz, en un momento en el que la situaci贸n econ贸mica se est谩 deteriorando: ser谩 necesario oponerse tanto a la ret贸rica pseudoproductiva de Lukashenko como a la ret贸rica pseudodemocr谩tica de sus oponentes.

La solidaridad significa una defensa democr谩tica contra la represi贸n, defensa de un derecho pluralista a la libertad de expresi贸n y el apoyo a las manifestaciones y las huelgas que est谩n teniendo lugar. Solidaridad tambi茅n implica independencia de las maniobras de los gobiernos de otros pa铆ses y del capital financiero internacional, que intentar谩 sacar tajada de las movilizaciones de masas en Bielorrusia.

  • 隆Solidaridad internacional de los trabajadores con el movimiento democr谩tico de Bielorrusia!
  • 隆Abajo Lukashenko y su r茅gimen!
  • 隆Elecciones libres en Bielorrusia!
  • 隆Libre autoorganizaci贸n del debate sobre el futuro de Bielorrusia!
  • Hacia una Bielorrusia ecosocialista: 隆lazos internacionales entre sindicatos, movimientos de mujeres, la juventud y los trabajadores!





Fuente: Anticapitalistas.org