May 29, 2022
De parte de Ekinarenekinaz
228 puntos de vista

Desde hace un mes, en el sitio web de Organise! hemos estado recopilando declaraciones y artículos producidos por anarquistas sobre la guerra en Ucrania. El punto de partida fue airear las voces de Europa Central y del Este, porque relativamente pocxs anarquistas occidentales parecían estar en contacto con sus perspectivas, aunque lxs compañerxs del este pedían explícitamente que se les escuchara.

En su mayor parte, lxs anarquistas británicxs no han seguido el ritmo del deterioro de la situación política, con la brutal represión de la disidencia en Rusia y Bielorrusia, y la creciente probabilidad de que Putin cumpla su amenaza de invadir más partes de Ucrania. Pero lxs anarquistas de Ucrania vieron la amenaza y empezaron a prepararse para quedarse y resistir o para huir. Muchxs no tenían otra opción.

Por lo general, lxs anarquistas tratamos de llevar las luchas de los pueblos oprimidos a la atención del público a través de nuestros propios medios de comunicación, luchando nosotrxs mismos para hacer algo de ruido por encima de las narrativas predominantes. Nuestro papel es diferente aquí. Todo el mundo sabe lo que está pasando. Nuestro trabajo ahora es analizar la guerra –tanto la general como la específica– de manera que, en última instancia, haga avanzar la Guerra de clases. Además de separar la realidad de la ficción en los medios de comunicación más difundidos, lo hacemos dando sentido a situaciones complejas, basándonos en nuestra teoría histórica y en nuestro conocimiento interno de lxs anarquistas de la región.

El único luchador anarquista que ha muerto en Ucrania, por lo que sabemos, es Igor Volokhov, que murió en un bombardeo ruso cerca de Kharkiv antes del 15 de marzo. Quería crear una red de cooperativas anarquistas en Ucrania. ¿Qué podemos decir de una muerte tan idealista y trágica? Este artículo considera algunas de las cuestiones relacionadas con lo que lxs anarquistas están haciendo y diciendo en los países más obviamente implicados –Ucrania, Rusia y Bielorrusia– y lo que lxs anarquistas de Occidente están diciendo y haciendo en respuesta a la situación a medida que ésta evoluciona. Han surgido diferentes perspectivas dentro de grupos, redes, organizaciones, federaciones e internacionales, tanto dentro como fuera de la región. Aquí presentamos algunas de estas perspectivas y las debatimos críticamente, pero sin la intención de hacer declaraciones definitivas. Al igual que todo el mundo, la AF todavía está procesando lo que depara el panorama general, y también estamos escuchando a todxs lxs demás.

La situación en el momento de la impresión

La guerra no muestra signos de llegar a su fin, a través de la «victoria» de cualquiera de los bandos o de una solución diplomática. Lxs ciudadanxs ucranianxs siguen siendo bombardeadxs y, cuando intentan huir de las zonas más afectadas, son secuestradox y llevadxs a Rusia para realizar trabajos forzados, o son torturadxs y ejecutadxs. Más de 5 millones de ucranianxs están ya desplazadxs internamente o se refugian en otros países. La gente de a pie en Ucrania está contraatacando con todo tipo de armas suministradas desde el exterior o simplemente razonando con jóvenes reclutas rusxs cansadxs y desesperadxs. El hundimiento del barco de guerra crucero Moskva marca un punto de inflexión en cuanto a la determinación ucraniana, así como un impacto significativo en la capacidad rusa en el Mar Negro, pero 10.000 individuxs más morirán o se descubrirá que han muerto, no obstante.

La situación entre la gente del frente se está desintegrando a medida que se hace evidente la escala y la barbarie de los crímenes de guerra, incluso por parte de soldados rusxs individuales. También están surgiendo historias de atrocidades inevitables en el lado ucraniano. Por supuesto, palidecen en comparación, pero la mayoría de lxs soldados rusxs también son víctimas de la guerra, aunque eso tenga poco sentido inmediato para la gente que están masacrando. Por estas razones, lxs anarquistas consideran que todas las guerras son crímenes.

Los factores que alimentan la negativa a luchar y las deserciones del ejército ruso van desde el miedo, el frío y el hambre, hasta la ira, y también la solidaridad con lxs civiles ucranianxs. La muerte de unxs 500 marinerxs en el Moskva tampoco habrá ayudado a la moral de la armada. También en Bielorrusia se informa del rechazo a unirse a la guerra en expansión. Pero la magnitud de esta resistencia hasta ahora no da lugar a esperar que derribe la capacidad militar de Putin.

La perspectiva popular en Occidente es que los Estados deberían enviar más armas a las fuerzas ucranianas e intervenir con decisión, sin llegar a provocar a Putin para que desencadene una guerra nuclear. Parece que la gente quiere esta acumulación militar tanto como quiere ayudar a lxs refugiadxs. Hay muchas cosas cínicas que decir sobre por qué Occidente se preocupa más por lxs ucranianxs que, por ejemplo, por lxs afganxs, lxs kurdxs y lxs sudanesxs que luchan por la libertad, sobre todo por el color de la piel. Pero no cabe duda de que hay ganas de implicarse a un nivel más profundo que el de condenar a Putin, aprobar sanciones y financiar labores de ayuda. ¿Parece entonces extraño que algunxs anarquistas tengan una visión más cautelosa del apoyo a la lucha militar en Ucrania que el público en general? Es decir, en no querer enviar dinero para armas cuando son solicitadas por lxs anarquistas para la autodefensa.

Primero, algunos antecedentes.

El anarquismo en Europa del Este

Nuestro punto de partida para comentar estos acontecimientos es lo que conocemos a través de la participación en la Internacional de Federaciones Anarquistas (IAF-IFA). Hemos trabajado durante las últimas décadas con grupos de la IAF-IFA o asociados a ella en Eslovenia y Croacia, Bielorrusia, República Checa y Eslovaquia, Bulgaria y Macedonia, y hemos participado en la solidaridad con la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en Croacia, Serbia y Rusia. Hemos colaborado con lxs compañerxs del grupo basado en la ex-URSS “Acción autónoma”, hemos distribuido y revisado sus documentos cuando se imprimían, y también la revista en inglés “Abolishing the borders from below” (= “Aboliendo las fronteras desde abajo”). Prácticamente hemos apoyado a lxs exiliadxs de los países de la ex-URSS, así como a lxs presxs anarquistas y antifascistas mantenidxs en condiciones inimaginables, sin una representación legal asequible, durante muchos años, por no decir que han sido torturadxs e incluso asesinadxs. Al mismo tiempo, nuestrxs compañerxs del antiguo bloque soviético en general han sido perseguidxs activamente por fascistas con pistolas y cuchillos y han visto amenazadas sus familias y hogares por su actividad contra la extrema derecha.

Desde que nos unimos por primera vez a la IAF-IFA, lxs miembrxs de su federación de la esfera de la ex-URSS nos decían: ‘No podéis entenderlo. Para nosotrxs es diferente’. Lo era, lo es y está empeorando. Hemos trabajado para ser conscientes y para que otrxs anarquistas británicxs sean conscientes de esta situación, y en los últimos años el movimiento en Gran Bretaña se ha enriquecido con compañerxs de Europa del Este que saben todo esto de todos modos. Aun así, sigue existiendo el peligro de que estemos operando en realidades paralelas pero desiguales.

Lo que queremos decir es que, por un lado, están las posiciones teóricas e históricas perfeccionadas por lxs anarquistas clásicxs y adoptadas por sus sucesorxs ideológicxs como la AF-IFA y la SolFed-AIT en Gran Bretaña, y menos explícitamente por la mayoría de lxs anarquistas británicxs que no están en organizaciones. Esta posición es que «no hay más guerra que la Guerra de clases», y que la respuesta a todas las guerras entre estados es «una plaga en ambas casas». Luego culpamos a las ambiciones militaristas de nuestros propios países y al papel de la OTAN. Pero es mucho más fácil luchar contra la guerra de clases anti-militarista en los países «democráticos», con cosas como el derecho a la protesta, a la representación legal y a juicios relativamente transparentes y sentencias proporcionadas. Sí, estas cosas se están erosionando; bienvenido sea el menor grado de lo que lxs compañerxs en Rusia y Bielorrusia han estado enfrentando durante décadas.

En la actualidad sólo hay tres agrupaciones anarquistas significativas en Rusia, todas ellas publicando también en inglés: la Cruz Negra Anarquista (ABC Moscú), la sección rusa de la Asociación Internacional de Trabajadores KRAS-AIT y Acción Autónoma. Autonomous Action es una red y una plataforma de Internet para anarquistas de diversas perspectivas y es probablemente el lugar más actualizado y relevante para que la gente de fuera de Rusia busque información, aunque finalmente ha sido bloqueado oficialmente dentro de la propia Rusia el 8 de abril de este año 2022.

En cuanto a Bielorrusia, ya no es viable organizarse abiertamente como anarquistas, si es que lo es.  Se presta apoyo a lxs presxs anarquistas y antifascistas a través de ABC Bielorrusia, pero la atención se ha centrado en Ucrania, y el sitio web Pramen dice (6 de abril de 2022): «Nuestra lucha tiene como objetivo principal la protección del pueblo de las atrocidades de la dictadura rusa».

El anarquismo actual en Ucrania

Antes de abordar las posiciones de lxs anarquistas fuera de Ucrania, vale la pena señalar dónde se encuentran las palabras de lxs propixs anarquistas ucranianxs. Son fáciles de encontrar. Sólo en las últimas semanas están apareciendo numerosos artículos y entrevistas con anarquistas en Ucrania –ucranianxs y extranjerxs– así como comentarios sobre la situación en el sitio Enough 14. Se trata de un sitio que hace referencia a los levantamientos en Ucrania en 2014 y que enlaza con sitios y periódicos de todo el mundo, reuniendo perspectivas anarquistas, sobre todo en la propia Ucrania, y encajando muy bien con LibCom.org. Actualmente hay diarios de guerra de un combatiente bielorruso, entrevistas actualizadas y artículos de grupos anteriores a la guerra, por ejemplo, la iniciativa de tipo «comida-no-bombas» de Bandera Negra en el oeste de Ucrania, que ha estado en marcha desde 2016.

Desde que comenzó la guerra, el grupo más evidente es el Comité de Resistencia, que se formó como una unidad anarquista de «defensa territorial». Lxs ucranianxs no tienen que estar necesariamente en el ejército propiamente dicho, sino que suelen estar en estos grupos más de base. Su semi-autonomía es lo que hizo viable al Comité de Resistencia en sus inicios.

La Operación Solidaridad es un grupo y un sitio web que lleva noticias de apoyo a estas unidades, promoviendo de forma más explícita la ayuda humanitaria y el equipamiento defensivo para lxs combatientes. Por ejemplo, el 10 de abril de 2022 publicaron “Hemos entregado una cámara térmica, bancos de energía, máscaras de gas y carabinas a la unidad de reconocimiento aéreo que participa en los combates en el este de Ucrania. Se entregaron un casco nuevo, rodilleras, coderas y dos cajas de medicamentos a los paramédicos, que también se encuentran en el este. Y la defensa territorial de Kiev recibió 3 chalecos antibalas, cámaras térmicas, torniquetes, carabinas y relojes. ¡La solidaridad es nuestra arma!”

Por otro lado, según nuestros contactos, parece que las armas –incluidas las de las Unidades de Defensa Territorial y, por tanto, las de lxs anarquistas dentro de ellas– están ahora, en última instancia, a disposición del ejército ucraniano, ya que lxs militares han establecido estructuras para regular la tenencia y el movimiento de armas. Un autor de Acción Autónoma predijo esto ya el 13 de marzo de 2022. Entonces, ¿se ha demostrado que es un error armar a lxs anarquistas ucranianxs justo cuando el resto de la resistencia ucraniana está siendo armada, debido a la posibilidad de que puedan perder esas armas a manos del Estado?

Nuestra respuesta inicial a la guerra

Algunxs AF-erxs (grupos de Londres y Nómadas) emitieron una respuesta a la guerra muy temprano (5 de marzo de 2022).

“Como anarquistas estamos en contra de todas las guerras de estado y nos solidarizamos con las víctimas de esas guerras, las personas cuyas vidas serán destruidas como «daños colaterales» en la búsqueda de poder de sus gobernantes. Sea quien sea el que «gane» esta guerra, es difícil que mejore la vida del pueblo de Ucrania o del pueblo de Rusia. Muchxs morirán, muchxs más verán sus vidas arruinadas, y las consecuencias de esta guerra empobrecerán a la gente que sufre bajo ambos gobiernos.

Esperamos que de este derramamiento de sangre los pueblos de todos los países implicados no sean engañados en un nacionalismo aún más agresivo y en el apoyo a sus líderes/as corruptxs, sino que vean a estxs líderes/as como lo que realmente son: traficantes de poder que se esconden detrás de las mentiras nacionalistas y que no se preocupan por sus súbditxs y lxs utilizarán como carne de cañón para sus propios objetivos. La «gloria nacional» y los «intereses del Estado» siempre se han comprado con la sangre de la gente común que no comparte ningún interés con lxs gobernantxs que exigen su sacrificio.

Sin embargo, aunque no somos fanáticos del Estado ucraniano, ni del Estado ruso, ni de los Estados occidentales que apoyan a Ucrania, la mayor parte de la culpa de esta guerra recae claramente en Moscú. Se trata de una guerra de agresión imperialista contra un territorio que tradicionalmente ha sufrido horriblemente bajo el Imperio Ruso y la Unión Soviética. Pero también debemos tener claro que, aunque el Estado ruso sea el agresor, el Estado ucraniano sigue siendo un déspota sobre su propio pueblo, y sus partidarios occidentales no son menos imperialistas que Rusia, aunque puedan ser el menor de los males en esta situación concreta.

Ante este desastre, nuestra solidaridad se dirige a todxs nuestrxs compañerxs ucranianxs. Lxs anarquistas ucranianxs se ven ahora obligadxs a elegir entre luchar contra el imperialismo ruso y arriesgarse a ser arrastradxs a apoyar en la práctica las instituciones nacionalistas y militaristas a las que todxs lxs anarquistas se oponen, o intentar oponerse a toda acción militar y arriesgarse a permitir que el pueblo de Ucrania tenga un estado títere forzado que probablemente será incluso peor que el actual estado ucraniano. No envidiamos a lxs que tienen que hacer esta elección, y no nos sentiríamos cómodxs juzgando a ningunx de nuestrxs compañerxs por cualquier elección que hagan. Les deseamos suerte a todxs.

Nuestra solidaridad con lxs anarquistas rusxs y bielorrusxs que sin duda están haciendo lo que pueden para oponerse a esta guerra, y con cualquiera que trabaje contra la guerra dentro de esos estados. La guerra suele traer consigo un aumento del nacionalismo y de la represión interna, y es probable que la situación sea aún más difícil para nuestrxs compañerxs de esos países, que ya tienen que trabajar bajo una gran represión.

Nuestra solidaridad también se dirige al Comité de Resistencia y a los pueblos de Ucrania que han tomado esta posición contra el fascismo y las fuerzas de la invasión imperial. Nuestra solidaridad también se dirige a lxs manifestantes contra la guerra en todo el mundo, pero especialmente a lxs de Rusia y Bielorrusia, que se levantan contra la tiranía que lxs silencia. Y, por último, nuestra solidaridad se dirige a todxs lxs que se han auto-organizado para proporcionar el apoyo y la ayuda mutua que tanto necesitan no sólo lxs que luchan en Ucrania, sino también lxs refugiadxs».

Es una declaración interesante para la AFed. Al aceptar un papel armado para lxs anarquistas que ya están en Ucrania y que se dirigen a ella, estos dos grupos estaban en sintonía con gran parte de lo que decían lxs anarquistas en Ucrania, en Rusia y lxs exiliadxs bielorrusxs.

La más cercana fue quizás la de nuestra federación hermana en Francia (FA-IFA). Pero su declaración también aludía a un problema: «Nos solidarizamos con nuestrxs compañerxs de la región, que han decidido huir o luchar en los escuadrones de auto-defensa ucranianos, aunque sabemos que las fuerzas de extrema derecha de ideología fascista y nazi (pero en gran minoría, a pesar del disgusto de Putin) también operan allí desde 2014».

La presencia de una ultra-derecha armada y recientemente poderosa en Ucrania iba a ser un problema, y lo sigue siendo. Otras cuestiones –que abordaremos en primer lugar– se refieren a cosas como, por ejemplo, si nuestro tradicional análisis anti-militarista sigue siendo válido o si la guerra de Putin en Ucrania es algo que tenemos que abordar de manera diferente, y el papel de la OTAN en nuestro análisis.

Ninguna guerra salvo la Guerra de clase

Las declaraciones de la mayoría de las organizaciones anarquistas, incluidas las tres internacionales, se basan en el análisis de que hay que oponerse a todas las guerras entre Estados. Esto se basa en observaciones generales probadas y comprobadas sobre la naturaleza de la guerra. Pocxs anarquistas estarían en desacuerdo con la IAF-IFA en que «condenamos la criminal agresión a Ucrania promovida por el gobierno ruso, junto con todos los militarismos, y nos solidarizamos con los pueblos oprimidos de ambos lados de la frontera, promoviendo el apoyo activo a las víctimas del conflicto, a lxs refugiadxs, desertorxs y prisionerxs de todos los lados de esta guerra y de su potencial expansión». Sin embargo, la AIT considera que ambos bandos son diferentes sólo superficialmente: «Lxs revolucionarios… deben actuar en interés de la clase trabajadora, y no en interés de una formación capitalista de cualquier tipo. Debe entenderse que, independientemente de ciertas diferencias entre ellxs, que lxs pintan en este o aquel segmento con colores más agradables, la lucha contra los intereses de la clase obrera es común a todas las fuerzas capitalistas».  Anarkismo va incluso más allá en su igualdad de condiciones, condenando el «imperialismo» ruso y ucraniano: “Nuestro deber revolucionario y de clase dicta la organización y el fortalecimiento del movimiento internacionalista, anti-bélico y anti-imperialista de la clase obrera. La lógica del imperialismo más agresivo o más progresista es una lógica que conduce a la derrota de la clase obrera».

Pero la cuestión que plantean lxs anarquistas ucranianxs y muchxs rusxs y bielorrusxs es, ¿quién estará para luchar contra la Guerra de clases en lo inmediato si tratamos a todos los bandos con igual hostilidad? Ellxs no, si las cosas siguen como están. El análisis de lxs internacionales está, desde esa perspectiva, lleno de abstracciones y es irreal a nivel del terreno, desde donde lxs anarquistas ucranianxs están pidiendo nuestra ayuda práctica, incluyendo equipo militar para defenderse.

Pero para que una sociedad en guerra contra un vecino progrese hasta ser una sociedad en guerra contra sus gobernantes, se requiere una base ideológica y organizativa revolucionaria arraigada dentro de la clase obrera, que pueda resistir todo lo que el Estado le lance. Esto está lejos de ser el caso en Europa del Este. Incluso la evaluación anarquista más positiva y detallada del movimiento anti-bélico en Rusia (KRAS-AIT, 1 de abril de 2022), busca a duras penas ejemplos significativos incluso de desafío inter-clasista al militarismo estatal. Ha habido manifestaciones en cientos de ciudades rusas, pero esto sólo parece aumentar el número total de detenciones (más de 15.000 hasta el 13 de marzo), encarcelamientos e incluso condenas a trabajos forzados (123 individuxs sólo en San Petersburgo). Es sencillamente imposible montar una amenaza seria a la opresión del Estado allí y no es de extrañar que lxs anarquistas estén entre lxs que han tenido que huir del país. Esto no es un juicio sobre lxs antimilitaristas, y mucho menos sobre lxs anarquistas, y no es exclusivo de esta guerra, por supuesto.

¿No es Putin otro matón capitalista?

Es decir, todxs lxs políticxs y todos los estados son tan malxs como lxs demás, ¿no? Entonces, ¿por qué lxs anarquistas se involucrarían en la defensa de Ucrania, especialmente si lxs anarquistas han hecho poco progreso allí en su historia reciente?

Como escribió un autor en Acción Autónoma en febrero, justo antes de la guerra: «Los resultados de los primeros 30 años de «democracia» en Ucrania son, por decirlo suavemente, poco convincentes. La economía y los medios de comunicación están en manos de oligarcas rivales, la corrupción alcanza niveles asombrosos, el desarrollo económico está por detrás de muchos países africanos y, además, el país se ha convertido en el centro del movimiento neo-nazi en todo el mundo. Y estos problemas son básicamente de cosecha propia, no el resultado de las intrigas del Kremlin.”

Pero continúan: «Sin embargo, la alternativa es aún peor. Putin no es sólo el gendarme de Europa, sino el gendarme del mundo entero: desde Siria hasta Myanmar, siempre que un dictador tortura y mata a miles de su propio pueblo, Putin está ahí para apoyarlo. Ya no hay elecciones en Rusia. Incluso los intentos más moderados de cambiar algo se traducen en causas penales y persecuciones».

El autor también recurre a nuestra herencia anarquista, señalando que tanto Bakunin como Malatesta estaban de acuerdo en que la democracia defectuosa era un entorno mejor para lxs anarquistas que el imperialismo o la dictadura. Lxs anarquistas ucranianxs también adoptan este punto de vista. Consideran que hay mucho por lo que luchar en Ucrania en términos de libertades políticas y personales que están infinitamente más amenazadas por Putin que por la clase capitalista ucraniana.

Como señala un/a anarquista ucranianx, «algunxs compañerxs extranjerxs se sorprendieron e incluso se enfadaron con el hecho de que en Ucrania hayamos construido una resistencia, tomado las armas y luchado. No estamos encantados con el Estado ucraniano (es neo-liberal más que nazi o fuertemente autoritario); tiene muchos problemas como un sistema oligárquico, corrupción, destrucción de las redes de seguridad social, violencia policial y nazi, etc. Al mismo tiempo, Ucrania es un espacio de control estatal relativamente bajo que está creciendo, por un lado, pero por otro también es un espacio de levantamiento de poderes sociales progresistas».

Así que para muchxs anarquistas de la ex-URSS, lo más lógico es ayudar a lxs anarquistas de la Ucrania relativamente democrática a defenderse. Mientras puedan defenderse, claro. Zelensky ha cerrado al menos 11 partidos/organizaciones políticas ucranianas, todas ellas casi genuinas y pro-rusas, cleptocráticas y autoritarias. A principios de febrero ya había cerrado medios de comunicación pro-rusos. Los Estados siempre censuran las voces disidentes en tiempos de guerra. Sin embargo, casi nadie en Occidente lo ha comentado, probablemente porque aparentemente no puede hacer nada malo. Pero cualquier censura estatal es una bandera roja para lxs anarquistas. Además, la policía también visitó recientemente la oficina de la Operación Solidaridad. Por suerte, esta vez las cosas salieron bien, pero ¿por cuánto tiempo? Y si hay una forma segura de dejar a lxs anarquistas a merced de su propio Estado, es descuidar la solidaridad activa y pública, aunque sólo sea para que sus opresores sepan que estamos mirando.

¿Está equivocado nuestro anti-militarismo histórico?

Se podría argumentar que la posición esencialista anti-bélica –que Malatesta desarrolló y a la que se adhirió, y de la que Kropotkin se apartó famosamente en 1914– se elaboró en los días anteriores al fascismo y antes del incentivo capitalista global predominante para la guerra. Lxs anarquistas han luchado contra lxs fascistas en varios escenarios y ahora están en la vanguardia de la exposición de los beneficios de la guerra para el capital global. Pero en términos de quién es el enemigo, el mundo no se ha movido simplemente del imperialismo anticuado a través del fascismo al capitalismo. Putin encarna los tres. La ideología que llevó a Turquía al genocidio armenio en 1915 está viva de nuevo en su enfoque de Ucrania. Nunca ha desaparecido, a pesar de la supuesta «paz» que ha traído al mundo la militarización mutua de las grandes naciones y sus guerras por delegación desde la Primera Guerra Mundial. Como Franco, Mosley, Hitler y Mussolini, por no mencionar a Stalin, Putin es un maníaco genocida. Lxs anarquistas han luchado contra todos ellos, y nunca sin hacer concesiones y tomar decisiones en el camino que resultaron equivocadas. Aun así, nunca fuimos recibidxs con los brazos abiertos en los círculos anti-fascistas, ya sean «democracias» o la izquierda autoritaria.

¿Cómo se relaciona esto con la situación actual? Porque lxs anarquistas –incluidxs lxs combatientes extranjerxs– también han luchado en guerras recientes, la más obvia es la de Siria, y tuvieron el apoyo de gran parte del movimiento. ¿En qué se diferencia esto de la Ucrania actual? Tal vez porque hubo movimientos anarquistas lo suficientemente significativos como para que, si tenían éxito militarmente, pudieran llegar a ver el éxito de la revolución social. Como los hubo, por ejemplo, en la Ucrania makhnovista, en la España de los años 30 y en el Chiapas moderno. En otras palabras, ¿los riesgos parecían merecer la pena? ¿El hecho de que éste no sea el caso en Ucrania, se esconde (al menos públicamente) detrás de la reticencia de algunas de las mayores estructuras anarquistas a apoyar a lxs anarquistas ucranianxs con formas de defensa militar?

Seguramente, no sólo apoyamos a lxs anarquistas que esperamos que ganen sus luchas; apoyamos a nuestrxs compañerxs con lo que ellxs digan que necesitan. Si esto no es así, ¿cuáles son las implicaciones? ¿Lxs anarquistas de las democracias liberales más grandes y «libres» pueden decidir el destino del anarquismo en países con movimientos más débiles? En otras palabras, ¿tenemos que decidir qué «solidaridad» necesitan realmente?

Como deja claro el representante de la Operación Solidaridad en una mesa redonda de YouTube, el apoyo externo y la atención política podrían marcar una enorme diferencia en la credibilidad del anarquismo ucraniano y, por tanto, en su futura viabilidad después de la guerra, ganada o perdida. Está claro que aboga por nuestra ayuda sobre la base de la potencial relevancia futura del movimiento allí. Pero si lo que se busca es la credibilidad externa, parece que esto tendría el precio de sofocar una importante crítica anti-bélica en Occidente.

“Ni OTAN ni Moscú”

Tal es el grito de la izquierda autoritaria, y también de algunos anarquistas sin conocimiento local de Europa del Este. Pero la OTAN significa cosas diferentes para los compañeros del Este y del Oeste cuando se trata de nuestra realidad concreta y material. Incluso partiendo de la misma base ideológica, experimentamos el orden mundial de forma subjetivamente diferente. En Ucrania y Rusia, la OTAN se siente como una especie de enemigo muy lejano, dado que está controlando a Putin hasta cierto punto. De forma más inmediata, oponerse a la OTAN como prioridad propagandística no tiene sentido en el contexto ruso o ucraniano. Podría parecer que se está a favor de Putin, que no se sabe quién es el agresor hasta el punto de enfrentar a lxs anarquistas con la mayoría de la población, y en un momento muy malo estratégicamente para lxs anarquistas.

Pero la situación relativa a la OTAN es muy diferente en Occidente. El dominio de la OTAN aísla a nuestros propios estados de la crítica anti-militarista en todos los niveles sociales, haciendo retroceder décadas de lucha contra las armas nucleares y el despliegue de las fuerzas de la OTAN como parte de las propias guerras por delegación de los Estados Unidos. Lxs anarquistas de Occidente hemos pagado nuestro propio precio por esta actividad. Tampoco podemos olvidar que lxs anarquistas de los Balcanes fueron ellxs mismxs bombardeados por la OTAN. Lxs anarquistas de los países en los que podemos organizarnos con relativa libertad, no podemos oponernos al militarismo ruso sin tratar de socavar nuestros estados de origen y su amo militar también. Por mucho que les parezca a lxs compañeros de Europa del Este, la OTAN no sólo no es la gran salvadora, sino que es una opresora de la auto-actividad de la clase trabajadora.

Pero hay que distinguir entre un análisis anarquista de la OTAN y el de la izquierda leninista, criticado recientemente en un artículo sobre una manifestación del 9 de abril de 2022 en Berlín. Los objetivos expansionistas de la creciente familia de la OTAN sin duda presionaron el botón de pánico de Putin, pero culpar a la OTAN principalmente por el conflicto es implícitamente también culpar a países como Polonia, los Balcanes y los Estados Bálticos que se liberaron de la ex-URSS. Recientes artículos de anarquistas de Europa del Este en Freedom denuncian esta forma de pensar. Recientemente, un autor que se encuentra en Ucrania ha respondido a las afirmaciones de la izquierda británica en relación con la prohibición de los partidos ucranianos mencionados anteriormente, que eran grupos de izquierda. No nos oponemos a que se ponga de manifiesto el autoritarismo de Zelensky, pero está claro que estos partidos no son socialistas.

La cuestión es que si la izquierda repite deliberadamente la justificación de Putin para la «des-nazificación» de la guerra, muestra, en el mejor de los casos, una indiferencia hacia la gente de Ucrania, que pagará el precio. Pero lxs anarquistas occidentales también tienen que pensar muy cuidadosamente sobre cómo posicionarse en términos de la OTAN. O más bien, cómo y dónde es políticamente útil y sensible expresar nuestra posición.

Cuál es el papel de la derecha

La Guerra de clases no se está librando en Ucrania. Nadie se vuelve contra el Estado ni lo critica seriamente. Incluso lxs anarquistas admiten que las alianzas entre clases son la norma. Cómo podría ser diferente, dado el punto de partida de lxs anarquistas ucranianxs tal y como estaban las cosas en febrero.

Lo que unifica a lxs ucranianxs, entonces, es el «patriotismo». Por supuesto, nos resistimos a cualquier nivel de sentimiento patriótico, pero es difícil ir tan lejos como la declaración inicial del artículo de Acción Autónoma «Guerra y lucha social» (8 de abril de 2022), de que «lo peor que ha hecho Putin en Ucrania es reconciliar a las autoridades con el pueblo». Esto parece un poco distante en la escala de «peores cosas». Pero, por decirlo de otro modo, al autor le parece que la guerra, aunque la gane Ucrania, hará que el cambio social sea menos factible, porque la gente perdonará al gobierno las dificultades futuras en nombre de la unidad nacional. Muy probablemente. Lxs KRAS-AIT son aún más extremistas (1 de abril de 2022) «… muchxs «izquierdistas» y «anarquistas» se apresuran a apoyar el derramamiento de sangre, embriagados de basura patriótica». Sin embargo, en la prisa por ser anti-militarista, debido al vínculo entre la guerra y la xenofobia, es condescendiente equiparar el hecho de tomar las armas por parte de lxs compañerxs ucranianxs con el derechismo, por mucho que el «patriotismo» esté muy extendido entre la población en general.

¿Debemos preocuparnos por el «patriotismo» en Ucrania, en la gran escala de las cosas? No hay rastro de patriotismo en esta declaración de la unidad Rev Dia en Ucrania, «¿Por qué los anarquistas van a la guerra?». Dicen: «La cuestión es que ésta no es una guerra entre Ucrania y Rusia, sino una guerra por el futuro de todos los países de la antigua Unión Soviética (URSS). El gobierno ruso ha sido durante mucho tiempo el guardián de los regímenes dictatoriales de toda la antigua URSS. Los ha apoyado en tiempos difíciles, como hizo en Bielorrusia y Kazajistán… La guerra en Ucrania podría ser la última oportunidad para derrocar y abolir la dictadura». Esto es que lxs anarquistas toman las armas por el internacionalismo.

La cuestión más importante que surge para lxs anarquistas es la de la extrema derecha con la que lxs anarquistas tienen que enfrentarse. Parece seguro que, aparte del este del país, donde el regimiento Azov es una vergüenza para el «liberalismo» ucraniano, la extrema derecha ha perdido la base de apoyo que tenía antes. La amenaza fascista nunca puede ser subestimada o ignorada, pero Ucrania no parece estar cada vez más nazificada por el proceso de la guerra.

No obstante, en Ucrania existe una extrema derecha contraria a Putin, que forma parte de las unidades territoriales y del ejército oficial. No está nada claro que todxs lxs anarquistas de allí estén negociando esta cuestión de la forma en que lxs anarquistas deberían hacerlo. Tenemos el derecho de comentar esto, mientras que al mismo tiempo somos conscientes de la desinformación o los informes no representativos que podrían servir al ejército ucraniano, a Putin o a la izquierda occidental. La tolerancia del fascismo, por muy pragmática que sea, por parte de cualquier elemento del movimiento anarquista mundial, nos desacreditaría a todxs. Por lo menos, hace que no esté claro dentro de la clase trabajadora lo que lxs anarquistas realmente defienden, porque nosotrxs mismxs somos opositorxs a la «democracia liberal». No se debe permitir que surja una confusión entre lxs fascistas y nosotrxs en países donde el fascismo ha tenido que ser combatido militarmente antes, como en la propia Ucrania.

Conclusión

En su artículo de 1912 «La guerra y los anarquistas», Malatesta dijo sobre la guerra italiana en Libia: «Aborrecemos la guerra, que es siempre fratricida y perjudicial, y queremos una revolución social liberadora; deploramos la lucha entre los pueblos y defendemos la lucha contra las clases dominantes. Pero si, por alguna desgracia, estallara un enfrentamiento entre un pueblo y otro, estamos con los pueblos que defienden su independencia».

Dos años más tarde, el movimiento anarquista europeo estaba dividido sobre la cuestión de tomar partido en una guerra imperialista aún más devastadora. Lxs anarquistas están ahora de acuerdo en que Malatesta tenía razón al oponerse al apoyo de Kropotkin a la Entente contra las Potencias Centrales. ¿Por qué tenía razón? En parte, porque los dos bandos estaban, esa vez, en una posición más igualitaria y había una perspectiva mucho mejor de una guerra de clases resultante. Como dijo recientemente el KRAS-AIT, «…recordemos las procesiones histéricas de masas que recorrieron los países en la víspera y en las primeras semanas de la Primera Guerra Mundial. Luego pasaron varios años –y las masas, enfurecidas por las penurias, el engaño y el sufrimiento, casi acabaron con el mundo de los estados y los capitales, lo que dio lugar a las guerras– … Ahora, por desgracia, se está infinitamente lejos de eso».

Tampoco es que este tipo de cuestiones sean nuevas para los anarquistas británicos. Desarrollamos enfoques matizados sobre Siria y apoyamos el anarquismo kurdo mientras manteníamos una posición anti-militarista. Pero estos enfoques se desarrollaron a partir de los errores cometidos por algunxs en el siglo XX, en particular algunos enfoques anarquistas británicos a la ruptura de Yugoslavia y a la lucha muy inmediata contra la ocupación británica de Irlanda del Norte. La gente argumentaba todo tipo de posiciones «anarquistas» contradictorias, desde el apoyo a los bombardeos de la OTAN como «el menor de los males» en relación con Serbia y Bosnia, hasta la defensa del Ejército Republicano Irlandés (IRA) a pesar de que su enfoque brutal del anarquismo estaba bien establecido. Lxs anarquistas occidentales han tenido que desarrollar enfoques pragmáticos, así como ideológicamente coherentes, para las guerras de todo tipo. Pero estos son seguramente más válidos cuando se desarrollan en conjunto con lxs anarquistas más directamente afectadxs por ellas.

Este artículo fue publicado el 26 de abril de 2022 en el número 96, primavera/verano, de la revista Organise! de la AFed




Fuente: Ekinarenekinaz.com