May 10, 2021
De parte de Briega
259 puntos de vista


En cada cita con las urnas se difunde sin descanso el mensaje liberal contra los impuestos, un mensaje infantiloide que transmite la idea de un estado confiscador, que quita sin dar a cambio una justa contraprestaci贸n.

Curiosamente nada se dice de los impuestos encubiertos que impone el sector empresarial sin ninguna discusi贸n ni debate democr谩tico, y que adem谩s no tienen una finalidad p煤blica. Y no nos referimos ahora a los impuestos que evade hacia para铆sos fiscales.

Hablamos, por supuesto, de dos impuestos que todos sufrimos a diario y en silencio. Uno masivo y m谩s conocido. El impuesto de marketing por las actividades de propaganda y publicidad para acercar f铆sica y emocionalmente los productos a los consumidores. Y el otro selectivo y algo m谩s desconocido. El impuesto del juego por los costes en salud p煤blica, principalmente, de las adicciones que genera. Un impuesto que adem谩s se retroalimenta con el anterior, volvi茅ndose as铆 ambos invisibles. Por lo que tenemos la trampa perfecta: la apuesta ganadora. 驴Para qui茅n?

Propaganda y juegos de azar se solapan y complementan volviendo invisible desde las virtuales y/o vistosas casas de apuestas cada dos pasos o cada dos clicks, al lado de los colegios y de los barrios humildes, hasta el drama de la ludopat铆a, estigma social y externalidad econ贸mica por la que no pagan las empresas responsables.

Contaminar la salud ps铆quica de la poblaci贸n deber铆a ser punible tanto o m谩s como la contaminaci贸n del aire o los r铆os. Quien contamina paga, reza la m谩xima de un pa铆s avanzado y garante del estado de bienestar.

Exigir un seguro de responsabilidad civil y penal por los riesgos de ruina econ贸mica y adicci贸n al juego deber铆a ser la norma. Cualquier empresa que incumple el contrato de ofrecer un servicio de calidad se expone a ser sancionada y multada, 驴por qu茅 las casas de apuestas est谩n exentas?

Maximizar beneficios externalizando los costes de los efectos negativos no exige un gran ingenio emprendedor, solo oportunismo y liquidez financiera.

Tuvo que producirse un colapso financiero global para que la banca comenzara a informar a sus clientes y a valorar el perfil de riesgo de los inversores, 驴por qu茅 las casas de apuestas est谩n exentas? A fin de cuentas forman parte del mismo casino financiero global. Son una extensi贸n popular, l煤dica y m谩s adictiva de la operativa habitual en las bolsas y mercados financieros mundiales. 驴Tendr谩 que ocurrir otro colapso mundial en el sector del juego para tomar medidas de responsabilidad?

驴Cu谩l ser谩 el siguiente paso? 驴Darle a las casas de apuestas la prerrogativa de la educaci贸n en el juego en los colegios?, siguiendo as铆 la l铆nea de la 鈥渆ducaci贸n financiera鈥 promovida por la banca. Esa s铆 que ser铆a una apuesta ganadora. 驴Para qui茅n?

De la misma forma que son nulos de derecho los contratos en los que existe enga帽o, deber铆an inspeccionarse en el mismo sentido los negocios de apuestas, las sectas del mundo empresarial. En las que de hecho no hay consentimiento de las v铆ctimas, especialmente cuando se camufla el enga帽o estimulando las debilidades mentales[1] y sesgos psicol贸gicos del cerebro humano. El enga帽o es doble. Por un lado, el enga帽o reside en la configuraci贸n y dise帽o del juego para que siempre gane la casa. Y por otro, el enga帽o reside en la atracci贸n y manipulaci贸n deliberada y agresiva de los mecanismos psicol贸gicos de la conducta humana.

El propio estado es c贸mplice de esta artima帽a. Ya sabemos que en los juegos de loter铆as que promueve el estado siempre hay un mismo gran ganador. El Robin Hood de la democracia se convierte en un Judas traidor ante el negocio de los juegos de azar. A fin de cuentas para controlar a la plebe basta con pan y circo. As铆, frente a la ausencia o ineficiencia de las pol铆ticas de empleo, frente al fracaso escolar, frente a la carencia de oportunidades, lo m谩s pr谩ctico y barato es entretener a las masas con el juego. Mientras juegan no protestan. Y cuando el juego los ha destruido, menos a煤n protestan, es culpa suya. Y si la suerte les sonr铆e, ser谩n aliados de la legitimidad de un estado que promueve a los ganadores.

Es justo reconocer que los estados son rehenes de esta pr谩ctica enga帽osa en la medida que est谩n socialmente mal vistos los impuestos tradicionales, por lo que se les fuerza a recurrir a estructuras impositivas indirectas o encubiertas. Ingenier铆a contable para cuadrar las mermadas cuentas p煤blicas por causa de la falta de solidaridad fiscal de quienes m谩s ganan, de quienes siempre ganan.

[1] Como concepto, creemos que no es muy apropiado, pero entendemos que aqu铆 carece de cualquier dimensi贸n cl铆nica. Nota de Primera Vocal.




Fuente: Briega.org