August 6, 2021
De parte de La Haine
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La an茅cdota es por dem谩s conocida: es 25 de marzo, a帽o 1977, y el periodista Rodolfo Walsh se encuentra por la ciudad de Buenos Aires distribuyendo su 鈥淐arta abierta de un escritor a la Junta Militar鈥 (https://lahaine.org/aA9), que lleva su nombre y apellido y su n煤mero de documento, y en la que denuncia y da cuenta de c贸mo en el primer a帽o del autodenominado Proceso de Reorganizaci贸n Nacional, la dictadura genocida ha llevado a cabo 鈥揳 sangre y fuego鈥 una verdadera reestructuraci贸n de la Argentina.

Rodolfo tambi茅n es oficial segundo de la organizaci贸n Montoneros. Ha tenido diferencias con la Conducci贸n Nacional (CN) y las ha dejado escritas en documentos internos, pero no se ha ido. Tampoco se ha ido del pa铆s, como 茅l mismo ha sugerido no s贸lo para los integrantes de la CN, sino tambi茅n para los 鈥渉ist贸ricos鈥. Y qu茅 duda cabe que 茅l es una de esas figuras.

Tal vez el asesinato de su hija y su amigo el poeta Francisco Urondo (tanto Vicky como Paco tambi茅n eran periodista y militantes de Montoneros) definan su posici贸n de quedarse a dar la pelea en la Argentina. Quiz谩 su labor de 鈥渋nteligencia鈥 sobre el proceder de los militares lo hayan empujado a mantener su decisi贸n de no entregarse (el problema no es delatar, sino caer con vida, hab铆a reflexionado en sus escritos).

Hoy la estaci贸n de subtes 鈥淓ntre R铆os鈥, de la l铆nea E (situada en las inmediaciones en donde Walsh fue asesinado, o donde cay贸 en combate), lleva su nombre.

En estas l铆neas sugerimos tomar la fecha de su despedida de este mundo como D铆a de la Comunicaci贸n Popular.

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Se sabe: la contribuci贸n de Walsh a lo que hoy se denomina comunicaci贸n popular fue fundamental.

Se sabe tambi茅n que su figura ha sido de las m谩s reivindicadas de entre los escritores y periodistas de su generaci贸n durante las tres d茅cadas y media transcurridas ya desde el inicio de esta 鈥渄emocracia de la derrota鈥.

驴No habr谩 llegado la hora de preguntarnos si no corremos el riesgo de que poco o nada quede de Rodolfo en t茅rminos de legado de sus militancias? Y no nos referimos s贸lo a su funci贸n de combatiente guerrillero en el marco del peronismo revolucionario, sino tambi茅n a sus m煤ltiples aportes en el terreno de un cuestionamiento radical de la cultura, tan distinta entonces, y sin embargo, tan parecida a la de hoy.

驴C贸mo puede esto suceder? 驴C贸mo los a帽os 60 y 70 pueden ser tan distintos, y a la vez, tan parecidos a los de la actualidad? La respuesta podemos encontrarla en la l贸gica del capital, que tanto hace unas d茅cadas atr谩s como hoy dirigen los destinos de la humanidad. Claro que el capital ha mutado; por supuesto que no es menor el dato del cambio en las relaciones de fuerza. No caben dudas de que no pueden pensarse las tareas nacionales y regionales de un modo an谩logo a los a帽os en que media humanidad se debat铆a entre los modos de mejor desarrollar el socialismo y si continuar o no bajo las l贸gicas de organizaci贸n social capitalista. Pero esas diferencias abismales no quitan que dejemos de recordar, que tanto entonces como hoy, los desaf铆os pasan por una apuesta a la transformaci贸n radical de las sociedades que habitamos. Y all铆 Walsh no puede sino ser tomado como una figura central para realizar una cr铆tica pol铆tica de la cultura.

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Pensamos que la obra de Walsh no s贸lo deber铆a ser le铆da, sino ampliamente estudiada.

鈥淪i me apur谩s, te digo que Walsh es mejor que Borges鈥, supo destacar el intelectual irreverente David Vi帽as. Y si bien es cierto que, tal como remarc贸 Ricardo Piglia en m谩s de una oportunidad, tiene poco sentido pensar la literatura argentina en t茅rminos 鈥渇utbol铆sticos鈥 (es decir, de rivalidades entre equipos irreconciliables), tambi茅n es cierto que la frase 鈥損rovocadora, como bien le gustaba frecuentar al escritor y cr铆tico argentino鈥 ayuda a re-situar a Walsh entre los 铆conos emblem谩ticos de la cultura nacional, tanto como a Borges, Manuel Puig, Juan Jos茅 Saer o Roberto Arlt. Walsh el cuentista, el traductor, el hombre de letras al que no se puede obviar. Pero tambi茅n Walsh escritor dedicado al periodismo.

No es lugar ni momento para entrar en algunas discusiones que ya hemos planteado en otra oportunidad (en el libro Cabecita negra. Ensayos sobre literatura y periodismo, de hecho, le hemos dedicado a Rodolfo un extenso cap铆tulo), pero s铆 plantear 鈥揳l menos al pasar鈥 que lejos de entender a Walsh como un autor argentino inscripto en lo que desde el Truman Capote de A sangre fr铆a se denomina como Non Fiction, pensamos que el gran aporte de Rodolfo a repensar los v铆nculos entre literatura, periodismo y militancia, fue haber inaugurado a mediados de los a帽os 50 ese nuevo g茅nero que podemos denominar como 鈥淚nvestigaci贸n-denuncia-testimonio鈥. De Operaci贸n masacre a 驴Quien mat贸 a Rosendo?, pasando por el Caso Satanowsky, nos encontramos con un modo de hacer periodismo que, a su vez, es un modo de entender la literatura (y practicarla) y una forma de posicionarse pol铆ticamente en la sociedad. He all铆 un legado fundamental de Walsh para lo que hoy denominamos comunicaci贸n popular.

Por otra parte, la forma en que Walsh se aboc贸 a fundar y participar de experiencias como el peri贸dico CGT (de la combativa CGT de los Argentinos), el Semanario Villero y el diario Noticias, primero, y de la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA) y la Cadena Informativa (CI), despu茅s, dan cuenta de una lucidez respecto a la necesidad de abordar desde m煤ltiples herramientas y lenguajes los desaf铆os de intervenir y disputar el sentido (o los sentidos) que circulan en la sociedad.

Finalmente, aunque no menos importante, resultan sus escritos como cuadro de la organizaci贸n Montoneros, en los cuales presenta una serie de observaciones respecto a c贸mo entender la comunicaci贸n en el marco de una estrategia pol铆tica m谩s general (en aquel momento: una estrategia revolucionaria de cambio social).

S贸lo para mencionar un aspecto de su m茅todo leninista de an谩lisis concreto de las situaciones concretas, cabe destacar el llamado de atenci贸n sobre la 鈥渇alta de historicidad鈥 en la formaci贸n integral de los cuadros montoneros. Tema que retomaremos en el pr贸ximo apartado.

Memorialismo, derecho-humanismo y anti-neoliberalismo

驴Es posible hoy, realizar una cr铆tica por doble v铆a, que incluya tanto a los apologistas del olvido para la reconciliaci贸n como a quienes propugnaron el memorialismo y los derechos humanos, olvidando de alg煤n modo la historia?

Resulta llamativo que tras la 鈥渄茅cada ganada鈥 en materia de derechos humanos respecto de los cr铆menes cometidos durante la 煤ltima dictadura y la propagaci贸n de la memoria como parte central de una pol铆tica de Estado, hoy la historia sea la gran ausente de los debates en torno a la pregunta por quienes somos, que incluye 鈥損or supuesto鈥 un interrogante sobre c贸mo llegamos a ser quienes somos y hacia d贸nde pretendemos ir. Dicho de otro modo: uno no puede sino preguntarse qu茅 ha pasado para que tras tanta insistencia en el memorialismo y el derecho-humanismo, hoy exista un vac铆o tan grande re reflexi贸n en torno a los problemas centrales de nuestra historia reciente.

Pasada m谩s de una d茅cada, tras los a帽os kirchneristas, parece que nos hemos quedado con mayor ignorancia respecto de las figuras y las fechas claves de la historia nacional. S贸lo la consideraci贸n de evocaciones vac铆as pueden permitir confundirnos respecto de pensar que salimos de un proceso de reflexi贸n aguda que permita realizar balances que hoy se tornan fundamentales: 驴qu茅 pas贸 con Per贸n, el movimiento obrero y los dirigentes sindicales? 驴Qu茅 pensar respecto de la violencia revolucionaria? 驴Qu茅 continuidades civiles, sobre todo econ贸micas, se establecen entre los a帽os del terror y los de la post-dictadura?

Cuando los perros guardianes del orden intentan tender un manto de impunidad se nos presenta la tentaci贸n de pensar en la necesidad de 鈥渃errar filas鈥 entre todos los sectores que podemos coincidir ampliamente en un frente 煤nico anti-neoliberal. Sin despreciar las potencialidades de unidad que puedan darse en el marco de enfrentamientos comunes ante enemigos compartidos, nos resulta problem谩tico pensar en tener que retroceder respecto del piso construido en torno a la discusi贸n sobre el pasado reciente de la Argentina.

De all铆 que resulte un desaf铆o, para muchos de nosotros, poder pensar en establecer un amplio abanico de acuerdos para repudiar la banalizaci贸n de lo acontecido y evitar que se reinstale la teor铆a de los dos demonios (junto con una pol铆tica de reconciliaci贸n), a la vez que podamos seguir se帽alando los l铆mites del memorialismo y el derecho-humanismo, es decir, de una pol铆tica sostenida en una permanente falta de vocaci贸n por conectar el hecho de la represi贸n de Estado con el deseo revolucionario y el acto de recordar con el de reactualizar.

Y all铆 Walsh se torna de nuevo fundamental: estudiar la historia implica hacer balances en perspectiva; pensar la historia requiere un ejercicio cr铆tico actual, porque toda interpretaci贸n de la historia es una pol铆tica de la historia, y por lo tanto, una perspectiva sobre el presente y un programa.

lalunacongatillo.com / revistavenceremos.wordpress.com




Fuente: Lahaine.org